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LOS MISIONEROS QUE PREDICAN LA RESTAURACIÓN CAPITALISTA EN CUBA (II). ABEL PRIETO

¿El capitalismo es sinónimo de libertad? ¿Y el socialismo? 

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ABEL PRIETO

“Libertad” es la palabra que repiten más a menudo los predicadores d el regreso al capitalismo como solución para Cuba. En el paraíso capitalista, dicen, puedes decidir qué rumbo dar a tu vida sin la intromisión del Estado. Eres “libre”. Tienes ante ti un abanico infinito de posibilidades. Nadie te pondrá límites. Podrás convertirte en un “emprendedor” exitoso y (quizás tienes talento y habilidades para hacer relaciones y aprovecharlas, tienes más opciones para abrirte camino. El mito de Cenicienta nos enseña, además, que siempre es posibl) acceder al Olimpo de los millonarios. O tal vez escoger una carrera profesional (en las películas aparecen, por ejemplo, muchos abogados bien vestidos y pudientes) o artística (con tantos “famosos” deslumbrantes). Si has cursado una carrera universitaria en Cuba ye que te toque un día a la puerta el Príncipe Azul y cambie tus harapos por ropas de marca.

Por desgracia, la inmensa mayoría de las veces, cuando te instalas en el “capitalismo real” (no en el de las películas), vas a comprender enseguida que las posibilidades son muy restringidas y que, generalmente, la vida te obligará a escoger las primeras que te pasen por delante, aunque resulten poco atractivas. De entrada, necesitarás varios empleos, ya que habrá que pagar un dineral para alquilar algún sitio modesto donde vivir, para que tus hijos asistan a la escuela, para recibir servicios médicos. Por no hablar (todavía) de la jubilación. Es probable que tengas que adaptarte a vivir en barrios muy humildes, donde hay drogas, pandillas, gente capaz de cualquier cosa. ¿Podrás ahorrar para comprarte un arma? Si ganas lo suficiente en EEUU, eres “libre” de adquirir legalmente un arma. El hecho es que tu “libertad” irá difuminándose bajo la urgencia desesperada de hacer dinero. Aprenderás que los pequeños “emprendedores” se arruinan fácilmente ante la arremetida de los mayores. Y sabrás que en el mundo competitivo y feroz del “capitalismo real” son muy pocos, poquísimos, los llamados “triunfadores”. El propio ámbito profesional (si llegaras a acceder a él) está regido por esa competitividad despiadada, y allí también los peces grandes devoran a los chicos. Conozco a muchísimos profesionales cubanos, graduados con las mejores notas, que hoy viven en distintos países ejerciendo oficios rudimentarios, que no requieren ningún tipo de preparación.

Las demás restricciones a tu “libertad” son más sutiles. Has dejado de ser propiamente un “ciudadano” para convertirte en un “consumidor”. La publicidad a través de los medios tradicionales y de las redes va a crear en ti, en tu familia, en tus hijos, nuevas necesidades, muchas veces falsas, que te empujarán a buscar más y más dinero para consumir más y más. Te verás obligado continuamente a desechar equipos a causa de dos tipos de “obsolescencia”: la que ha sido incorporada tecnológicamente al equipo para limitar su vida útil y la que está asociada a la percepción subjetiva de que “pasó de moda” y, obviamente, hay que sustituirlo por uno más nuevo. En Navidad, para celebrar el nacimiento de Cristo, tendrás que traicionar las esencias originarias del cristianismo, pedir dinero prestado y comprar regalos y supercherías. Te habituarás a vivir con dinero prestado. Si tus hijos quieren estudiar en la universidad, tendrán que pedir un préstamo al banco, que estarán pagando muchos años después de graduados. Deudas, hipotecas, incertidumbre, son fantasmas a los que tendrás que acostumbrarte.

Los vestigios que quedan en ti de tu condición de “ciudadano”, de persona interesada en participar en la política, recibirán una fuerte presión del sistema concebido para conducir a los electores y aplastar definitivamente su “libertad”. Ya hablé antes de cómo la capacidad manipuladora de este sistema (entrenado en la publicidad comercial) alcanzó un inusitado nivel de sofisticación con el empleo de las redes sociales y de las innumerables trampas que trabajan la subjetividad de los individuos para guiarlos hacia un candidato específico. La idea es que creas que estás actuando “libremente” cuando te han convertido en un títere de la maquinaria.

El capitalismo es por definición enemigo de la libertad de los seres humanos. El arte, la literatura, la cultura, las expresiones más hondas y estremecedoras del hombre y de la mujer, han sido reducidos a vulgares mercancías. El mercado ha sido el Censor por excelencia. Así mutilaron la canción protesta de los 60, el grito antirracista y emancipatorio del rap, la poesía que apuesta por la vida. El entretenimiento, la diversión vacua, el placer del instante sin pasado ni futuro, han sustituido a la gran tradición humanista de Occidente.

En el campo socialista europeo y en la URSS se cometieron errores muy graves en el campo de la política cultural y en la relación con el movimiento intelectual. Hubo suspicacia, censura, persecuciones, injusticias. Adoptaron el “realismo socialista” como estilo oficial y clausuraron la experimentación de vanguardia que había caracterizado al arte soviético en los primeros años de la Revolución de Octubre. Al propio tiempo, fueron derrotados en la guerra simbólica frente al Occidente capitalista. En amplios sectores de la población que vivía en los países socialistas europeos, se abrió espacio una candorosa idealización de Occidente y una especie de complejo de inferioridad con respecto a sus propios valores, a su propia historia.

Orwell quiso describir en su novela 1984 el ambiente de vigilancia extrema, agobiante, del estalinismo. Paradójicamente, hoy, en el capitalismo del siglo XXI, la distopía de Orwell se ha cumplido. Todo el mundo es vigilado, espiado, seguido, estudiado, desde Angela Merkel hasta el más común de los habitantes de Nueva York. Las nuevas tecnologías y un Imperio sin escrúpulos han hecho realidad la pesadilla de 1984.

La Revolución Cubana rompió con los dogmas del “realismo socialista” y convocó a los intelectuales y artistas de todas las generaciones y tendencias a sumarse a la obra de renovación educacional y cultural emprendida en 1959. Fidel sentó las bases, en junio de 1961, con sus Palabras a los intelectuales, de una política cultural unitaria y lúcida.

Al propio tiempo, Fidel sabía, como Martí, que “sin cultura no hay libertad posible”. Que la persona ignorante, incapaz de entender el mundo en que vive, termina siendo una criatura fácilmente manipulable. Cuba alfabetizó a su pueblo; le permitió crecer; lo dotó de libros, de escuelas, de universidades; lo hizo culto y libre.

La auténtica emancipación, uno de los más bellos sueños de la humanidad, solo puede lograrse en el socialismo. En el espacio solidario, fraterno, de una sociedad que crea, como quería Martí, “en el mejoramiento humano”.

Fuente: CULTURA Y RESISTENCIA 

LOS MISIONEROS QUE PREDICAN LA RESTAURACIÓN CAPITALISTA EN CUBA (I) 

LA CIA Y LOS ASESINATOS DEL CARÁCTER. JORGE WEJEBE COBO

Lobby del cuartel general de la CIA en Langley, Virginia, USA.
Lobby del cuartel general de la CIA en Langley, Virginia, USA. Foto: Paralax
JORGE WEJEBE COBO

Durante los malos tiempos de la CIA, allá por el lejano 1975, la Comisión Church del Senado estadounidense reveló algunos de los trapos sucios de la agencia, incluidos programas de asesinatos a dirigentes extranjeros, en los que se llevaron los laureles de perversidad las reiteradas acciones y planes contra el líder cubano Fidel Castro, entre los que resaltó una operación para rociar con el alucinógeno lsd un estudio de la televisión cubana utilizado por el entonces Primer Ministro. El propósito era que durante una comparecencia se expresara de forma incoherente, se le desorganizara la conducta y perdiera su prestigio y liderazgo.

De esta forma el espionaje estadounidense intentó aplicar su técnica de «asesinato del carácter» contra su principal adversario en la región, procedimiento basado en la aplicación de acciones directas o por campañas mediáticas, rumores constituidos sobre mentiras o reales incriminaciones manipuladas de transgresiones de las leyes y de la ética que condenaban al «objetivo» a una muerte cívica, relevando por el momento a los matones reales de su sórdido trabajo.

En la actualidad los homicidios virtuales, perfeccionados por los órganos de inteligencia y los círculos de poder globales en la era de internet, pueden ser múltiples e incluir a sectores completos de los movimientos progresistas y clases políticas de países, considerados enemigos por estamentos del poder de EE.UU. y sus aliados.

Un escándalo recorre el mundo

Desde inicios de 2016 recorre el mundo, vía web, un escándalo y tragedia para muchos notables. Es el llamado caso de «Panama Papers», originado en las revelaciones sobre operaciones delictivas de la firma de abogados panameña Mossack_Fonseca que afectaron a hombres de negocios y de la política mundial al relacionarlos con turbias transacciones en paraísos fiscales de compañías off shore, principalmente radicadas en pequeñas islas del mar Caribe y el mar Pacífico.

El escándalo fue destapado por un llamado Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), compuesto por más de cien profesionales y órganos de prensa de diferentes naciones que coordinadamente se dedican a realizar indagaciones de forma conjunta y que son replicadas por una gigantesca batería de medios de prensa occidentales, de acuerdo con la voluntad de importantes poderes que están detrás de esas líneas de ensamblajes globales de «asesinato de carácter».

Aunque según lo publicitado, el icij no obtuvo la información directamente ya que le fue entregada por el importante diario alemán Süddeustche Zeitun, miembro del consorcio y  no vinculado al activismo social,  se desconoce quién o quiénes pusieron las manos sobre los archivos de la firma panameña, ni qué medios utilizaron para acceder a tal bomba informativa.

Como apoyo financiero de la ICIJ aparecen las fundaciones Ford y Rockefeller, ambos ejemplos de manual denunciados por servir de coberturas a la cia durante la Guerra Fría, e igualmente el Departamento de Estado reconoció que costeó la investigación sobre los papeles Panamá.

Pero el donante estrella es la autotitulada organización sin ánimo de lucro e independiente, Open Society Foundation (OSF), creada en 1993 por George Soros,  quien es dueño de la octava fortuna financiera mundial calculada en alrededor de 25 000 millones de dólares e importantísimo contribuyente de las revoluciones de colores contra gobiernos incómodos a Washington, realizadas en el último cuarto de siglo.

Además, la osf invierte sus millones en promover un liderazgo para el nuevo milenio regido por una élite financiera capitalista que suplante los estados nacionales, para perpetuar la sociedad abierta y liberal burguesa. Así lo vislumbró Francis Fukuyama, funcionario del Departamento de Estado, quien consideró que esa etapa histórica que vendría después de lo que consideró el fin de las ideologías y de la lucha de clases como consecuencia de la conclusión de la Guerra Fría y la desaparición de la urss y el llamado socialismo real.

Las contribuciones de Soros, además de controlar y sufragar un amplio circuito de medios de información, van dirigidas a un sector de organizaciones y corrientes sociales, partidos y ong que incluyen desde movimientos promotores del respeto por la diversidad sexual, por el derecho de las mujeres, la despenalización de la droga, legalización del aborto, defensa de la emigración y otras causas en las que se calcula que la osf ha invertido más de 8 000 millones de dólares hasta nuestros días, los cuales les sirven para comprar voluntades, distorsionar y debilitar las luchas sociales contra el sistema hegemónico burgués.

El clientelismo de la OSF es de tanta magnitud que puede competir y colaborar con gobiernos, organismos de inteligencia y con la propia cia, para llevar adelante programas para forzar cambios de regímenes y subvertir la sociedad civil global con su gran megaproyecto de softpower de rostro privado de las grandes élites de dominio financiero mundial.

Buena parte de las revelaciones de los llamados papeles de Panamá se relacionan en primer orden contra instituciones y personas que engrosan la lista negra de enemigos asumidos por EE. UU. por sus vínculos con el terrorismo, el tráfico de drogas o porque ayudaron a países como la República Popular Democrática de Corea.

Hombres dentro de los círculos de relaciones de los presidentes de las potencias adversarias de EE. UU., China y Rusia, Vladimir Putin y Xi Jinping, han salido vinculados con presuntos hechos de corrupción en compañías para escapar al pago de impuestos. Seguir leyendo LA CIA Y LOS ASESINATOS DEL CARÁCTER. JORGE WEJEBE COBO

RAÚL Y EL 60 ANIVERSARIO. ÁNGEL GUERRA CABRERA


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ÁNGEL GUERRA CABRERA

El sesenta aniversario de la Revolución Cubana marca un hito singular y de gran connotación en la historia de nuestra América y universal. La capacidad de un pueblo y sus líderes para levantar victoriosamente ante las fauces imperialistas, las banderas de la libertad, la independencia, la democracia, el socialismo, el altruismo y el internacionalismo. Incluso, después del derrumbe de la URSS y, como afirmó el 1 de enero en memorable discurso Raúl Castro, quedarnos solos en el medio de Occidente y a 90 millas de Estados Unidos, cuando nadie en el mundo habría apostado un centavo por la supervivencia de la Revolución. El que fuera joven combatiente del Moncada y comandante del II Frente Frank País, hasta llegar al liderazgo de la Revolución, lo expresó en una emotiva ceremonia, en honor al 60 aniversario, en el cementerio de Santa Ifigenia, Santiago de Cuba, cuyo venerable suelo guarda los restos de Martí, Fidel, el Padre y la Madre de la Patria y los de cientos de combatientes de Santiago de Cuba caídos en la guerra de liberación y en misiones internacionalistas.

Lo más trascendental tal vez de la Revolución Cubana es su ejemplo de dignidad y apego irreductible a los principios éticos y políticos emanados de la historia de las luchas cubanas y latinocaribeñas contra el colonialismo, la esclavitud, el neocolonialismo y el imperialismo, en síntesis creadora con el legado teórico y político de Marx, Engels y Lenin y la práctica de la construcción socialista en Cuba.  Ello fue ejemplo para las contiendas nuestroamericanas que vinieron después, pero, decisivamente, para el vigoroso combate contra la globalización neoliberal del río Bravo a la Patagonia, cuando todo parecía perdido.

Cuba ofrece otra enseñanza primordial para nuestros pueblos que, como afirmó Raúl, es lo único que permite comprender la hazaña de resistir, sin el apoyo de la Unión Soviética y con el bloqueo redoblado, los crudos años de la década de los noventas. Se trata de la firme unidad del pueblo en torno a Fidel y al Partido Comunista.  Han sido y siguen siendo tiempos muy difíciles, como vaticinó el Comandante en Jefe una semana después de la victoria de 1959. Raúl los definió elocuentemente: Nadie puede negar que la Revolución que nacía aquel primero de enero no ha tenido, a lo largo de 60 años, un minuto de sosiego, ya vamos por 12 administraciones norteamericanas que no han cejado en el empeño de forzar un cambio de régimen en Cuba utilizando una u otra vía, con mayor o menor agresividad. Seguir leyendo RAÚL Y EL 60 ANIVERSARIO. ÁNGEL GUERRA CABRERA

DÍAZ-CANEL: “VAMOS A SALIR ADELANTE Y VAMOS A SEGUIR VENCIENDO”

Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 22 de diciembre de 2018, “Año 60 de la Revolución”
DÍAZ-CANEL, ANPP
Foto: Estudios Revolución

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido;
Compañeros Machado y Lazo;
Diputadas y diputados;
Compatriotas:

Nuestras primeras palabras en el Día del Educador para felicitar y reconocer a los maestros cubanos, quienes nos dedican, más que sus horas, el sentido de sus vidas.

El 2018 casi termina y volvemos a reunirnos para el tradicional abrazo y la evaluación de un período crucial en la historia de la Revolución Cubana.

El que hoy despedimos quedará en nuestra memoria nacional como el año en que una nueva generación, de manera gradual y paulatina, en clara expresión de continuidad, comenzó a asumir tareas principales de dirección, con la suerte de mantener la guía de la Generación Histórica, en particular del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.

Durante los meses transcurridos desde las sesiones de la Asamblea en abril, hemos contado con esa guía ante los más duros e inesperados desafíos y encontrado en su confianza y en la dirección colectiva los recursos fundamentales para llegar hoy aquí a rendirles cuenta, comprometidos con la solución de los problemas que más preocupan al pueblo, que son los que absorben cada minuto de nuestros días y cada partícula de nuestras energías.

Haciendo un balance de esfuerzos y resultados, debo hablar, en primer lugar, de la profunda satisfacción que nos deja la discusión popular de la nueva Constitución que hoy se aprueba.

Con ese debate, no solo hemos enriquecido nuestra cultura política, el sentido de pertenencia a una nación y el futuro del país. Nos hemos acercado más a las preocupaciones y demandas de nuestra gente, objetivo fundamental de la Revolución del que siempre han intentado distraernos los adversarios, empeñados en fracturar y dividir a la sociedad cubana, conscientes de que la unidad es su más cara fortaleza.

Me gustaría decir que ha sido un año de impulso al gobierno electrónico y por una mayor eficiencia en la gestión económica, pero se trata solo del primer escalón en una tarea de demandas infinitas que hacia el 2019 deberán comenzar a dar sus primeros frutos.

Y es preciso decir que también tuvimos pruebas realmente duras, como las inundaciones que asolaron las provincias centrales y la caída de un avión que dejó un doloroso saldo de 112 muertes y una sola sobreviviente, quien en días recientes ha enviado un hermoso mensaje de agradecimiento a sus compatriotas y en especial al equipo médico que la mantuvo con vida.

Cumplida la triste tarea de revivir la peor noticia de este año para Cuba, retomo la más estimulante.

Esta sesión de la Asamblea Nacional concluye con una decisión trascendente para la vida de la nación: la aprobación de la nueva Constitución de la República que en febrero será sometida a Referendo.

Llegamos a ella después de un amplio proceso de consulta popular donde los ciudadanos, residentes dentro o fuera del país, tuvieron la oportunidad de expresar libremente sus consideraciones sobre el contenido del proyecto, el cual comprendía, entre otros aspectos relevantes, los fundamentos políticos y económicos, los derechos y los deberes y la estructura del Estado.

Todas y cada una de las intervenciones fueron debidamente valoradas y originaron cambios en cerca de un 60% de los artículos del Proyecto, lo que permitió enriquecer su contenido.

El análisis popular puso de manifiesto la voluntad de perfeccionar la Constitución, pero fue mucho más allá porque aportó importantes elementos a tener en cuenta en el amplio ejercicio legislativo que debemos emprender para respaldar con las leyes necesarias el cumplimiento de los preceptos constitucionales. Seguir leyendo DÍAZ-CANEL: “VAMOS A SALIR ADELANTE Y VAMOS A SEGUIR VENCIENDO”

GARCÍA MÁRQUEZ: LA PRIMERA NOCHE DEL BLOQUEO

Aquella noche, la primera del bloqueo, había en Cuba unos 482 560 automóviles, 343 300 refrigeradores, 549 700 receptores de radio, 303 500 televisores, 352 900 planchas eléctricas, 286 400 ventiladores, 41 800 lavadoras automáticas, 3 510 000 relojes de pulsera, 63 locomotoras y 12 barcos mercantes. Todo eso, salvo los relojes de pulso que eran suizos, había sido hecho en los Estados Unidos.

Al parecer, había de pasar un cierto tiempo antes de que la mayoría de los cubanos se dieran cuenta de lo que significaban en su vida aquellos números mortales. Desde el punto de vista de la producción, Cuba se encontró de pronto con que no era un país distinto, sino una península comercial de los Estados Unidos. Además de que la industria del azúcar y el tabaco dependían por completo de los consorcios yanquis, todo lo que se consumía en la Isla era fabricado por los Estados Unidos, ya fuera en su propio territorio o en el territorio mismo de Cuba. La Habana y dos o tres ciudades más del interior daban la impresión de la felicidad de la abundancia, pero en realidad no había nada que no fuera ajeno, desde los cepillos de dientes hasta los hoteles de veinte pisos de vidrio del Malecón.

Cuba importaba de los Estados Unidos casi 30 000 artículos útiles e inútiles pera la vida cotidiana. Inclusive los mejores clientes de aquel mercado de ilusiones eran los mismos turistas que llegaban en el Ferry boat de West Palm Beach y por el Sea Train de Nueva Orleáns, pues también ellos preferían comprar sin impuestos los artículos importados de su propia tierra. Las papayas criollas, que fueron descubiertas en Cuba por Cristóbal Colón desde su primer viaje, se vendían en las tiendas refrigeradas con la etiqueta amarilla de los cultivadores de las Bahamas. Los huevos artificiales que las amas de casa despreciaban por su yema lánguida y su sabor de farmacia tenían impreso en la cáscara el sello de fábrica de los granjeros de Carolina del Norte, pero algunos bodegueros avispados los lavaban con disolvente y los embadurnaban de caca de gallina para venderlos más caros como si fueran criollos.

No había un sector del consumo que no fuera dependiente de los Estados Unidos. Las pocas fábricas de artículos fáciles que habían sido instaladas en Cuba para servirse de la mano de obra barata estaban montadas con maquinaria de segunda mano que ya había pasado de moda en su país de origen. Los técnicos mejor calificados eran norteamericanos, y la mayoría de los escasos técnicos cubanos cedieron a las ofertas luminosas de sus patrones extranjeros y se fueron con ellos para los Estados Unidos. Tampoco había depósitos de repuestos, pues la industria ilusoria de Cuba reposaba sobre la base de que sus repuestos estaban sólo a 90 millas, bastaba con una llamada telefónica para que la pieza más difícil llegara en el próximo avión sin gravámenes ni demoras de aduana.

A pesar de semejante estado de dependencia, los habitantes de las ciudades continuaban gastando sin medida cuando ya el bloqueo era una realidad brutal. Inclusive muchos cubanos que estaban dispuestos a morir por la Revolución, y algunos sin duda que de veras murieron por ella, seguían consumiendo con un alborozo infantil. Más aún: las primeras medidas de la Revolución habían aumentado de inmediato el poder de compra de las clases más pobres, y éstas no tenían entonces otra noción de la felicidad que el placer simple de consumir. Muchos sueños aplazados durante media vida y aun durante vidas enteras se realizaban de pronto. Sólo que las cosas que se agotaban en el mercado no eran repuestas de inmediato, y algunas no serían repuestas en muchos años, de modo que los almacenes deslumbrantes del mes anterior se quedaban sin remedio en los puros huesos.

Cuba fue por aquellos años iniciales el reino de la improvisación y el desorden. A falta de una nueva moral  –que aún habrá de tardar mucho tiempo para formarse en la conciencia de la población–el machismo Caribe había encontrado una razón de ser en aquel estado general de emergencia.

El sentimiento nacional estaba tan alborotado con aquel ventarrón incontenible de novedad y autonomía, y al mismo tiempo las amenazas de la reacción herida eran tan verdaderas e inminentes, que mucha gente confundía una cosa con la otra y parecía pensar que hasta la escasez de leche podía resolverse a tiros. La impresión
de pachanga fenomenal que suscitaba la Cuba de aquella época entre los visitantes extranjeros tenía un fundamento verídico en la realidad y en el espíritu de los cubanos, pero era una embriaguez inocente al borde del desastre.

En efecto, yo había regresado a La Habana por segunda vez a principios de 1961, en mi condición de corresponsal errátil de Prensa Latina, y lo primero que me llamó la atención fue que el aspecto visible del país habla cambiado muy poco, pero que en cambio la tensión social empezaba a ser insostenible. Había volado desde Santiago hasta La Habana en una espléndida tarde de marzo, observando por la ventanilla los campos milagrosos de aquella patria sin ríos, las aldeas polvorientas, las ensenadas ocultas, y a todo lo largo del trayecto había percibido señales de guerra. Grandes cruces rojas dentro de círculos blancos habían sido pintadas en los techos de los hospitales para ponerlos a salvo de bombardeos previsibles. También en las escuelas, los templos y los asilos de ancianos se habían puesto señales similares. En los aeropuertos civiles de Santiago y Camagüey había cañones antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial disimulados con lonas de camiones de carga y las costas estaban  patrulladas por lanchas rápidas que habían sido de recreo y entonces estaban destinadas a impedir desembarcos. Por todas partes se veían estragos de sabotajes recientes: cañaverales calcinados con bombas incendiarias por aviones enviados desde Miami, ruinas de fábricas dinamitadas por la resistencia interna, campamentos militares improvisados en zonas difíciles donde empezaban a operar con armamentos modernos y excelentes recursos logísticos los primeros grupos hostiles a la Revolución.  Seguir leyendo GARCÍA MÁRQUEZ: LA PRIMERA NOCHE DEL BLOQUEO

CUBA: PRESIDENTE Y PUEBLO CONSTITUYENTE (I). ÁNGEL GUERRA CABRERA

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ÁNGEL GUERRA CABRERA

La entrevista concedida a Telesur por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel es un modelo de buen periodismo, facilitado por un profundo conocimiento del entrevistado sobre el alma de su país y los problemas a los que se enfrenta.  En su plática con Patricia Villegas, Díaz-Canel nos muestra con sencillez esa Cuba raigalmente democrática, revolucionaria, generosa, solidaria y batalladora por la justicia social que los medios dominantes intentan invisibililizar. Cualidades que han permitido a las cubanas y cubanos enfrentar durante casi sesenta años el bloqueo económico, financiero y comercial más prolongado de la historia contemporánea.  Solo un pueblo heroico y educado políticamente, un sistema democrático muy robusto y un liderazgo esclarecido, habrían podido, en un país pequeño y sin mayores recursos naturales,  resistir tanto tiempo los rigores de una medida de fuerza asfixiante en grado sumo de la vecina mayor potencia mundial. Solo esa conjugación es capaz de gestar un dirigente de la talla y la sensibilidad del que vimos en la pantalla chica, que me hizo sentir orgulloso del presidente de mi país pero también dolido por tantos pueblos que deben sufrir a incultos, improvisados, mendaces y corruptos gobernantes y elites neoliberales. No voy a contar la entrevista, imposible abarcarla en este espacio. Solo me centraré en una parte relacionada con el estilo de trabajo con el pueblo que promueve el nuevo presidente de Cuba. Sí recomiendo mucho a mis lectores que la vean en videos Telesur.

Díaz-Canel, subrayó, con afectuosa gratitud, la valía del apoyo y la permanente comunicación que mantiene con Raúl Castro. Y es que el general de ejército ha sido el líder imprescindible del cambio en el modelo económico de la Revolución, de la incorporación de nuevos derechos civiles al proyecto de nueva constitución y el arquitecto de la estrategia de transferencia del poder a nuevas generaciones, de la preservación de las ideas y objetivos socialistas y de preparar a los nuevos dirigentes para los enormes desafíos del mundo actual.

Díaz-Canel detalló cómo a partir de varias ideas planteadas por Raúl a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), cuya médula es el ejercicio de un gobierno del pueblo y para el pueblo, el consejo de ministros había llegado a definir cuatro pilares en el trabajo de los cuadros y dirigentes cubanos. Uno, que además de ser ejemplos, deben estar en capacidad de rendir cuentas de su gestión a las instancias de gobierno, y, sobre todo, al pueblo. Dos, mantener un diálogo permanente con la población y estar presentes donde están los temas más complejos. Tres, que  sean capaces de usar como instrumento de trabajo la comunicación social, para lo cual se está implementando una nueva política pública dirigida a ese fin y se va a actualizar no solo el sistema de medios sino la cultura comunicacional que necesita el país. Cuatro, que deben tenerse siempre, no una, sino varias alternativas de solución a los problemas, dado que los que hay por delante son muy complejos. Cinco, que la investigación científica convertida en innovación, y la informatización de la sociedad, sean también uno de los pilares de la actuación de cada dirigente. Ello ligado al gobierno electrónico que haga posible, a través de las nuevas tecnologías, la mayor participación popular en la toma de decisiones.  Seguir leyendo CUBA: PRESIDENTE Y PUEBLO CONSTITUYENTE (I). ÁNGEL GUERRA CABRERA

UN RECUERDO PARA PASTORITA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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Procedo de una familia de emigrantes. Compuesta de numerosos  hermanos, la generación de mi abuelo no tenía modo de sobrevivir con los beneficios de una modesta panadería y un minúsculo pedazo de tierra en una aldea del norte de Italia.

Cuba acababa de acceder a la independencia. Diezmados los pobladores por la guerra y la reconcentración decretada por  Weyler, el país abrió las puertas a quienes se dispusieran a trabajar e invertir, de acuerdo con la voluntad, heredada del siglo XIX, de blanquear la población. Para los que se aventuraron a cruzar el Atlántico, un país nuevo ofrecía la perspectiva de conquistar el sueño americano. A poco de llegar a La Habana, los Pogolotti se instalaron en Marianao. Así, pues, cada domingo había que cumplir con el ritual del encuentro familiar.

Desde el corazón de La Habana Vieja, el recorrido hasta la antigua  Quinta Larrazábal resultaba bastante largo, aunque favorecía el paulatino descubrimiento del peculiar entorno marianense. Atravesábamos Puentes Grandes, asociado a la memoria de los Borrero, de Julián del Casal y de Carlos Pío Urbach, donde todavía funcionaba la antigua papelera, para encaminarnos a través de la Calzada Real de Marianao. Junto a lujosas residencias señoriales, protegidas por amplios y bien cuidados jardines, se apiñaban progresivamente núcleos de origen proletario, terminales de ómnibus y pequeños talleres y chinchales que ofrecían respuestas a la creciente demanda de ladrillos.

Esa compleja base social estimuló el desarrollo de un significativo activismo político que trascendió el ámbito local del periódico El Sol para integrarse al debate de temas que involucraban al conjunto de la nación. Desde los ya remotos 50 del pasado siglo, recuerdo de manera particular a Juan Manuel Márquez y Pastorita Núñez, ambos surgidos de lo más profundo del pueblo.

Juan Manuel Márquez, insobornable siempre, había conocido cárcel y persecución desde los tiempos del machadato. Fue el segundo jefe de la expedición del Granma y cayó, brutalmente asesinado, después de Alegría de Pío.

Pastorita, vinculada al Partido del Pueblo Cubano, se entregó en todos los frentes a la lucha contra Batista. Al término de la guerra, había alcanzado el grado de primer teniente del Ejército Rebelde.

Después del triunfo de la Revolución, su figurita modesta, valiente, y con una entrega total a las tareas encomendadas, se proyectó a través de todo el país.

La abolición de la Renta de la lotería formaba parte de un programa que tendía a desarraigar los costados más oscuros de las costumbres y la memoria cultural. Ya José Antonio Saco, en pleno siglo XIX, había criticado acerbamente la seducción ejercida en buena parte de la sociedad por los juegos del azar. Tan arraigado estaba el vicio que subsistió siempre, «por la izquierda», junto a la institución gubernamental, el trasiego cotidiano de la «bolita», hidra nunca extirpada del todo. La Lotería Nacional constituía, además, una fuente de soborno de políticos de toda laya mediante el reparto de las llamadas colecturías más o menos jugosas.

Abolida la Lotería, en febrero de 1959, se fundó el INAV (Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda). Una de sus fuentes de financiamiento procedía de la venta de bonos reintegrables a plazo fijo. La empresa tenía como propósito acelerar la construcción de viviendas, uno de los grandes problemas que ha pesado históricamente sobre nuestro país.

Sin arredrarse ante la envergadura de la misión encomendada, Pastorita se valió del apoyo de equipos integrados por los mejores arquitectos y urbanistas de la época, etapa que coincidió con la maduración de las ideas de vanguardia en esta rama del conocimiento, tanto en lo técnico como en lo artístico dispuso también de obreros bien calificados.

Transcurrido más de medio siglo, causa admiración la magnitud de la obra realizada y la complementariedad  de las soluciones adoptadas. Ahí está, incólume, ajustada a las demandas del buen vivir, La Habana del Este. Dispersos por la ciudad se conservan en perfecto estado edificios de apartamentos, modestos y funcionales. En algunos de ellos permanecen todavía sus fundadores. Aquí y allá, en la periferia de la ciudad, se preservan agrupaciones de pequeñas casas independientes. Muchas recibieron nombres en homenaje a los mártires de la Revolución, pero la memoria popular los evoca como las viviendas de Pastorita.

Con el paso de los años, con similar entrega, Pastorita se encargó de planes de desarrollo de la agricultura. Cuando empezó a percibir el peso de la edad, nada reclamó. Encontró refugio en una institución. Nunca doblegada ante las limitaciones impuestas por el desgastante transcurrir de la vida, siguió desarrollando iniciativas que alentaron la creatividad de sus nuevos compañeros, los adultos mayores.

El patrimonio no es la herencia recibida de un ayer definitivamente clausurado. Se sigue edificando en el presente y así habrá de ocurrir mientras exista vida.  Su registro tiene que mantenerse en permanente actualización. En lo espiritual   —ámbito de los valores—, en lo documental —espacio de la creación artístico-literaria— y en el plano de la construcción, el proceso de la Revolución ha ido dejando sus huellas, marca de las generaciones que han moldeado la época.

Urge recoger ese legado con mirada crítica, base de la reflexión indispensable en el momento de tomar decisiones respecto a un mañana que avanza sobre nosotros. De esta Habana en víspera de cumpleaños, corresponde conceder la significación que merece a las obras producidas bajo el auspicio de Pastorita, entre ellas el Conjunto Urbano de La Habana del Este. Justo es añadir, además, las que tuvieron otros auspicios, como la Cujae y el actual Instituto Superior de Arte. Volveré sobre el tema porque queda mucha tela por donde cortar.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

EL ARTE DE ESCUCHAR. GRAZIELLA POGOLOTTI

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Eran los años más duros del período especial. Con la pérdida de los mercados tradicionales, agudizadas las medidas de un bloqueo implacable, el país parecía condenado a precipitarse en el abismo. Escasearon los alimentos, carecíamos de los productos básicos para el aseo cotidiano. Ante la precariedad del transporte público, aparecieron las pesadas bicicletas chinas, garantía del cumplimiento de sus obligaciones por parte de trabajadores y estudiantes.

Interminables apagones acompañaban noches de insomnio. Para recaudar las divisas indispensables hubo que tomar decisiones dolorosas que laceraban principios de equidad. Ante tantas dificultades y un porvenir incierto, algunos flaquearon. Pero se impuso el espíritu de resistencia. A la hora establecida, yo sabía que mis alumnos me aguardaban en el aula. Las escuelas y los hospitales siguieron funcionando, aunque la industria cultural se encontró al borde de la quiebra.

Implicado en la solución de un cúmulo de tareas concretas mientras cargaba sobre sus hombros de atleta la inmensa responsabilidad moral e intelectual del estadista y el estratega, Fidel encontró tiempo para multiplicar sus encuentros con los escritores y artistas. En un comienzo, fueron intercambios sobre temas de trabajo. El país comenzaba a abrirse al turismo. Bien diseñada, la contribución de los creadores a la ambientación de los hoteles ahorraba gastos de importación, mostraba la singularidad y riqueza de nuestra cultura, preservaba la permanencia en la Isla del patrimonio nacional y constituía muestra palpable del desarrollo de diversidad de tendencias.

Fue el punto de partida de un diálogo que desbordaría en alcance y profundidad cualquier agenda previsible. Los efectos de las dificultades económicas repercutían en el delicadísimo entramado de la sociedad. En tan difíciles circunstancias, emergieron del fondo oscuro de la memoria remota valores que parecían periclitados. Aparecieron el buscavidas, el pícaro, el traficante, el maceta. Para un sector de la juventud se redujeron las perspectivas de estudio y trabajo. Más que nunca, había que pegar el oído a la tierra y tocar la realidad con las manos. Tal y como lo revela su extensa entrevista con Ignacio Ramonet, Fidel tuvo siempre lúcida conciencia de la inseparable relación dialéctica entre factores objetivos y subjetivos.

Los congresos y las reuniones del Consejo Nacional de la organización de los escritores y artistas se convirtieron     en espacio idóneo para un amplio   intercambio de ideas. Dejando a un lado asuntos de orden gremial, se abordaron, de manera irrestricta, problemas subyacentes que laceraban valores esenciales de la sociedad en construcción: las manifestaciones de un racismo larvado que marginaba de los trabajos mejor remunerados según el color de la piel, y las amenazas que pesaban sobre la preservación de valiosos conjuntos urbanos.

Fueron largas sesiones de diálogo, amplio, participativo, a veces involuntariamente ríspido, aunque siempre respetuoso. Nunca como entonces tuve la oportunidad de observar en Fidel la excepcional capacidad de escucha y discernimiento que le permitió advertir los síntomas de los problemas que se anunciaban, señales imperceptibles en el horizonte distante, y en la cercanía más inmediata el casi inaudible sonido de la yerba que estaba empezando a crecer.

Capaz de sostener durante horas una concentración sin parpadeo, registraba el sentido de cada palabra, reconocía los matices de la expresión extraverbal del gesto. Para hurgar en lo más profundo, sometía al interlocutor a un apretado interrogatorio. En el fragor de la batalla de ideas se fueron delineando, a partir del análisis de las circunstancias concretas, soluciones para afrontar las dificultades más acuciantes de la inmediatez y proyectar los fundamentos de una estrategia orientada a preservar las bases de una revolución comprometida con la soberanía nacional, los principios de justicia social y la irrenunciable emancipación humana.

Simbólicamente, un 13 de agosto, en pleno ejercicio de nuestro derecho ciudadano, habremos de involucrarnos en el examen del Proyecto de Constitución de la República, instrumento jurídico supremo de la nación. Lo hacemos cuando estamos conmemorando siglo y medio de lucha por la independencia, fragua de una nación que maduró en el enfrentamiento contra el coloniaje y el neocolonialismo y supo forjar, en medio de la guerra, en el campamento mambí, una tradición constitucionalista.

En ese tránsito secular, hubo altibajos, reveses y victorias. Sin renunciar al uso de la violencia en caso necesario, el neocolonialismo asume ahora los recursos de la seducción de inspiración neoliberal. En medio de tan complejo panorama, el debate en torno a la Constitución no puede tomarse a la ligera. Debemos participar con plena conciencia de la alta responsabilidad que estamos asumiendo. Por su carácter de Ley de leyes perdura en el tiempo y se proyecta también hacia el porvenir.

Fuente: Juventud Rebelde

LOS PRÓDIGOS SESENTA. GRAZIELLA POGOLOTTI


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Toda Revolución es fuente de derecho. Toda Revolución auténtica tiene raíces en el subsuelo de la historia. Asume en su radicalismo renovador y justiciero la voluntad de extirpar males acumulados a través del tiempo. Por eso al conmemorarse los cien años de La Demajagua, Fidel planteó la insoslayable continuidad de un batallar por la configuración de una nación soberana, clave de una unidad forjada desde abajo que juntaba voluntades, más allá de diferencias de origen y de discrepancias tácticas. Cuando así sucede, la Revolución se constituye en estremecimiento telúrico, capaz de potenciar al máximo el talento y la creatividad de todos y cada uno.

Muy pronto se inició el asedio contra la Revolución de los barbudos. La Constitución del 40 proscribía el latifundio. En la práctica, el texto resultó letra muerta. La promulgación de la primera Ley de Reforma Agraria en mayo de 1959 alentó la subversión. No se caracterizaba, sin embargo, por un radicalismo extremo, autorizaba la tenencia de 30 caballerías. Era mucho mayor en los casos de la ganadería, el cultivo de caña y arroz, cuando los rendimientos sobrepasaban la media nacional.

Los Estados Unidos ofrecían amparo a la subversión interna. La violación del espacio aéreo nacional y la consiguiente confrontación, causante de víctimas en la capital, dio la medida de la existencia de una amenaza real. La necesidad de convocar al pueblo a la defensa del país se volvió imperiosa. En octubre del 59 nacían las Milicias Nacionales Revolucionarias. Combatieron en Girón. Noche tras noche, los obreros se hacían cargo de la protección de sus centros de trabajo. A  los sabotajes se añadiría la organización de grupos de alzados en distintas regiones del país. La lucha más prolongada tuvo su centro en el Escambray. Implicó una enorme inversión de recursos humanos y materiales.

Simbólicamente, el año de Girón fue también el de la Alfabetización, aparejado al desarrollo de la educación de adultos, a la acelerada preparación de administradores, según orientación del Che. Simultáneamente, la Reforma Universitaria diseñaba un gigantesco salto hacia adelante en la formación de científicos, de hombres y mujeres de pensamiento consagrados a las distintas ramas del saber.

Cuba se convirtió en un hervidero de ideas. La Revolución se constituía en ejemplo en los años de despegue del movimiento descolonizador. Al hablar en las Naciones Unidas en septiembre de 1960, Fidel estremeció a la audiencia con su capacidad para develar, con lenguaje claro y directo, los peligros que podían cernirse  sobre los países recién liberados. Instalado en el Hotel Theresa, en pleno corazón de Harlem, recibió a destacados líderes del Tercer Mundo. Estaba comenzando a gestarse el Movimiento de Países No Alineados.

Mientras tanto, como peregrinos de la esperanza, acudían a La Habana personalidades connotadas del arte, la política y las ciencias sociales, procedentes de América Latina, Europa y Estados Unidos. Un espíritu de renovación reanimaba el pensamiento de izquierda. Para muchos, era el modo de curar antiguas lastimaduras. El proyecto socialista no podía desentenderse de su compromiso internacionalista con los pobres de la tierra. Cuando ha transcurrido medio siglo, los conceptos esbozados entonces tienen plena validez.  Seguir leyendo LOS PRÓDIGOS SESENTA. GRAZIELLA POGOLOTTI

SE AGRADECEN, UNA VEZ MÁS, CIEN HORAS CON FIDEL. LILLIAN ALVAREZ

LILLIAN ALVAREZLILLIAN ALVAREZ

Otra vez Cien horas con Fidel, y se agradece. Esta vez con algunos añadidos. De nuevo la ocasión de acercarnos a ese padre que no nos ha soltado de la mano porque no queremos desasirnos nunca. Gracias a Ignacio Ramonet y a las editoriales implicadas por traernos esta nueva edición, doce años después de la primera.

El libro, como bien se conoce, recoge el contenido de largas conversaciones entre Ignacio Ramonet y Fidel desde principios de 2003 hasta mediados de 2005. Abarcan una amplísima diversidad de temas, que transitan desde los más personales hasta los vinculados a la gesta histórica de nuestro país, la situación internacional y las preocupaciones del líder cubano sobre la urgencia de proteger a la especie humana de un sistema suicida. Esta vez el libro que hojeamos es el resultado de una revisión cuidadosa hecha por el propio Fidel después de la primera edición, con correcciones y precisiones, cotejada incluso, con documentos conservados por la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, a cargo, entonces, de Pedro Álvarez Tabío.

También se adiciona esta vez el texto “Dos horas más con Fidel”, testimonio de un posterior encuentro del autor con el Comandante, en diciembre de 2013, un capítulo dedicado a los vínculos de Fidel con Francia y su cultura, no incluido en las versiones cubanas anteriores, y otro emotivo texto a modo de prólogo denominado “Preludio a la cuarta edición. Fidel, la fuerza del espíritu”, nacido de la primera visita de Ignacio Ramonet al monolito que guarda las cenizas del Comandante en el cementerio de Santa Ifigenia. En este “Preludio…” Ramonet reconoce, conmovido, haber percibido su presencia y su fuerza vital. Un texto poético y sincero que nos une en la orfandad sentida por el autor.

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SILVIO RODRÍGUEZ: “VEO ESTE CAMBIO CON ESPERANZA, ES BUENO PARA CUBA Y LA REVOLUCIÓN”. RAFAEL CORREA

RAFAEL CORREA / RT (RUSSIA TODAY)

¿Tienen derecho a descansar las grandes figuras de la revolución cubana? ¿Qué rol cumple el arte en un proceso revolucionario? Estos son solo algunos de los temas que trata el expresidente de Ecuador Rafael Correa en la nueva edición de su programa con el cantautor, guitarrista y poeta cubano Silvio Rodríguez.

Entrevistado por Rafael Correa, el cantautor y representante de la Nueva Trova cubana, Silvio Rodríguez, se refirió al rol de los artistas en los procesos revolucionarios. En ese sentido opinó que estos “son siempre apasionantes porque revuelven la realidad, la cuestionan, hacen avanzar el mundo en distintas direcciones”.

Según el músico cubano, es allí donde las distintas manifestaciones artísticas como la música, la fotografía, la danza, entre otras, “pueden ser usadas por artistas conscientes”. Para Rodríguez estos son aquellos que, “además de querer dejar su testimonio, quieren comprometidamente hacer un aporte a esa cosa apasionante que está sucediendo en su realidad”.

“La conciencia es ya algo que le sucede al individuo, incluso antes de tener una vocación”, opinó el cantautor, recordando su propia historia en la que, con tan solo 12 años, vivió la Revolución Cubana de 1959. Por aquellos años participó de la campaña de alfabetización y se sumó a la milicia durante la invasión de Playa Girón.

Silvio explicó que fue uno de los jóvenes que “entendió a través de los velos que nos quitó la revolución y, sobre todo, la palabra de Fidel, lo que era nuestro país, las necesidades que había y lo hermoso que era entregarse a trabajar por el bienestar de todos“. “Aquella cosa que digo en una canción del niño que se arranca los juegos de un tirón, eso fue lo que nos pasó a nosotros: la realidad nos obligó a dar un salto”, añadió.

El arte revolucionario

Para el músico cubano es importante “no solamente tener un compromiso con lo social”, sino también “tener un compromiso con el arte”. Desde su perspectiva, “el arte tiene que ser revolucionario, pero si no es de calidad no es arte”.

Recordó su viaje en el barco pesquero Playa Girón, en el cual estuvo casi cuatro meses cantando a los marineros que estaban llevando a cabo “un trabajo heroico” ya que, hasta el momento, no había una flota cubana de pesca. “Un pescador compartía su camarote conmigo”, rememoró el cantautor, detallando que cuando este se iba a trabajar él se quedaba “solo con una grabadorita pequeña” y con tres cassettes de 90 minutos. “Ahí grabé todo lo que se me ocurrió”, apuntó.

“Ahí escribí Ojalá y una canción que a mí me gusta y que considero que es algo de lo que he hecho que vale la pena: Playa Girón“, dijo. A partir de esa experiencia pudo reflexionar: “Cómo me ubico, cuál es el papel de lo que yo hago en medio de este gran movimiento de gente”

Cuba y América Latina

Consultado sobre el nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, el cantautor fue contundente: “Veo este cambio con esperanza, lo apruebo, lo aplaudo”. Para Silvio los dirigentes “históricos” tienen “la responsabilidad de haber echado a andar la revolución, pero son personas que le han dedicado toda su vida a esto y tienen derecho a descansar“.

Es por eso que consideró que este relevo “desde hace tiempo era necesario”. “Es bueno para Cuba, es bueno para la revolución y cuán bueno será, eso lo dirá el tiempo”, destacó.

“Evidentemente no basta con sacar de la miseria a la gente, hay que explicarles por qué, crearles conciencia de lo que se está haciendo por ellos y de lo necesario de que se comprometan con las ideas”.Silvio Rodríguez, músico cubano.

También expresó su admiración por Raúl Castro, principalmente por “su capacidad autocrítica“, que “nos da una lección a todos constantemente” aunque “algunos no la quieren oír y la soslayan”. En relación a Fidel, simplemente se acotó a señalar que es “el padre” de todos los cubanos.

Finalmente, opinó sobre otros líderes, donde consideró a Hugo Chávez “un iluminado” y a Evo Morales como “la dignidad de América”. Respecto a Lula da Silva, analizó que “de lo único que es culpable es de haber sacado de la miseria a millones de brasileños”.

“El problema es que evidentemente no basta con sacar de la miseria a la gente”, reflexionó el cantautor, agregando: “Hay que explicarles por qué, crearles conciencia de lo que se está haciendo por ellos y de lo necesario de que se comprometan con las ideas”. Por eso volvió a recordar a Fidel. En Cuba “hubo una persona que durante décadas se paraba, casi todos los días delante del pueblo, a explicar las cosas”, concluyó.

Durante este encuentro, Rafael Correa y Silvio Rodríguez profundizan también en otras cuestiones de actualidad y de gran interés, que podrán ver en el video del programa que les ofrecemos aquí en su totalidad.

ARMANDO HART EN LA REVOLUCIÓN CUBANA. FREI BETTO

 

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FREI BETTO*

Buenos días a todas y a todos.  Quiero agradecer a Eloísa y a la Asociación (Hermanos Saíz, N. del E.) por esta invitación de estar aquí con ustedes, agradecer a tantos amigos de aquí de Cuba y Brasil, gente con quienes yo tengo una larga historia.  No voy a citar nombres porque si olvido alguno es una tragedia.

Y yo también agradezco a Eloísa, que me ha pasado su ponencia por escrito, que la voy a leer después de precederla en esta intervención.  Yo decía de explotación porque, como me voy mañana, a cada rato hay gente que marca una agenda, una cita, y que si tú puedes, no sé qué cosa, cómo volver a irme, y entonces quiero atender también otras solicitudes.

Por la tarde voy a estar en la Feria presentando dos libros, un libro que se llama Lo que la vida me enseñó, ese libro son trece relatos autobiográficos, y otro libro, que es una novela, que se llama  Alucinado son de tuba.  Es una novela sobre el mundo marginalizado de Brasil, sobre todo niños de la calle, gente que vive en un mundo de la exclusión social.

Bueno, vamos a hablar de nuestro querido Armando Hart.  Yo tenía una amistad muy fraternal, muy íntima, con Armando, por muchas razones, porque yo en la vida no hablo de coincidencias, sino de Cristoincidencias, como incidencias así que tienen la mano de Dios en esas cosas.  Primero porque yo entré en Cuba por primera vez en 1981 por las manos de Armando Hart, que era Ministro de Cultura.  Yo había conocido en el año anterior a Fidel en Managua,  y fue cuando Fidel me preguntó si yo estaría dispuesto a venir a Cuba.

Hay que recordar que en aquel momento todavía estaba la dictadura militar en Brasil, que terminó solamente en el 1985, no había ninguna relación entre Brasil y Cuba, ya yo de hecho había pasado dos veces por la cárcel, y entonces era un riesgo venir a Cuba, tenía que venir vía Lima o Panamá para sacar una visa que no estuviera grabada en el pasaporte.  Pero yo asumí el riesgo a partir del momento en que el Comandante me propuso ayudar al gobierno de Cuba en un acercamiento con la Iglesia católica.  Yo le dije a él: de mi parte, sí, estoy dispuesto al riesgo, pero depende de los Obispos; para un diálogo, un acercamiento, las dos partes tienen que estar dispuestas.  Entonces vine aquí a hablar con los Obispos, incluso en aquel momento los Obispos entre ellos no llegaron inmediatamente a un acuerdo, tenían muchas incertidumbres, y me pidieron salir de la sala, afuera, yo estaba allí afuera.  Una hora después me llamaron porque algunos decían que yo iba a ser manipulado por el Partido y la conspiración comunista y no sé qué cosa y todo eso.  Ah, antes de salir de la sala, yo dije una frase que fue importante y creo que tuvo un peso.  Digo: Bueno, ustedes saben que yo vengo aquí a prestar un servicio.  El gobierno quiere que yo haga este puente entre la Iglesia católica y él; parece que ustedes no quieren, yo no voy a venir más; ahora, la responsabilidad a delante de la historia y delante de Dios es de ustedes. Y salí de la sala y después ellos dijeron: “No, tú tienes que venir”.

Entonces seguí entre comillas haciendo ese trabajo solamente hasta 1991, y esto está todo retratado en dos libros que ustedes conocen: Fidel y la religión y Paraíso Perdido, que salió hace poco. Un detalle es que Fidel revisó completo Paraíso Perdido (hizo una revisión completa), porque como libro trata de los treinta y tres años de mi trabajo en los países socialistas y como la Unión Soviética desapareció, los países del Este europeo también, ya no son socialistas, y una tercera parte del libro trata de Cuba.  Y por eso fue muy importante esta revisión que Fidel hizo del libro porque él apuntó varios equívocos de información que yo tenía, nombres de personas, fechas de algunos episodios.

Pero, ¿volvemos a Hart?  Había aquí un Encuentro de Intelectuales por la Soberanía de los Pueblos; si me equivoco en alguna cosa, Eloísa me ayuda, porque yo me he puesto viejo, la memoria ya no está tan fresca de muchas cosas y no he preparado nada por escrito; mi empatía con Hart era de corazón a corazón, y yo prefiero hablar desde el corazón.

Entonces yo me recuerdo que en este vuelo, que estaban Fernando Morais y otros de Brasil, había un físico brasileño, el más viejo de toda la delegación, llamado Mario Schenberg, un gran físico, fundador del Partido Comunista Brasileño, que él creó un lío cuando el avión salió de Panamá hacia La Habana.  Llamó a Fernando, que era un poco nuestro jefe, porque era quien tenía más relaciones con el gobierno de Cuba, y dijo: “Yo no voy a bajar de este avión en La Habana, ¿por qué?  Porque yo soy fundador del Partido Comunista Brasileño, y ahora me he dado cuenta de que estoy invitado por una entidad cultural y no por el Comité Central” (RISAS).  Mira, ese es el problema. “Quieres conocer a Juanito, dale un carguito” (RISAS).  Ese es un tema que nosotros tenemos que profundizar a cada rato: el ser humano y su relación con el poder, es muy complicado.  Y eso vale para todo: para el Partido, para la Iglesia, para un centro deportivo.  Válido en cualquier parte.  Y Mario dijo: No voy a bajar en La Habana porque ahora me he dado cuenta de que, por la importancia histórica que tengo en Brasil, debió ser el Comité Central o el Buró Político, el que debió invitarme, no una institución ahí cultural.  Claro, primero, que él no tenía la dimensión de Casa de las Américas, porque hablar de instituciones culturales desde Brasil en tiempos de dictadura, mira, no hay comparación con Casa de las Américas.  Seguir leyendo ARMANDO HART EN LA REVOLUCIÓN CUBANA. FREI BETTO

13 DE AGOSTO. GRAZIELLA POGOLOTTI

Ilustración: Dibujo de Sándor González Vilar

GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Cada onomástico de Fidel incita a meditar acerca de la vigencia de su pensamiento vivo. Porque hay un legado inmenso que demandará la entrega al estudio por parte de numerosos investigadores. Pero sus discursos están al alcance de todos, nacidos al calor de las circunstancias y portadores siempre de ideas que trascienden el momento, ajustados a una visión del mundo en permanente confrontación con la práctica. Constituyen por ello un modelo en el ejercicio del pensar antidogmático, por la mirada colocada en el centro de los conflictos que subyacen en el trasfondo de la realidad.

El enfoque tiene en cuenta la complejidad de los problemas, el proceder es analítico y el lenguaje transparente, al no perder de vista que su destinatario primordial es el pueblo, considerado siempre protagonista de la historia. El joven egresado del colegio de Belén ingresó en la Universidad de La Habana con el propósito de aprender mucho más que las disciplinas propias de la carrera de Derecho. Estaba entrando al espacio abierto de la vida en un ámbito caldeado por los debates de ese tiempo y en el que seguía palpitando la memoria de los años 30, con su arrastre de decepción, de orgullo y nostalgia, así como un latente sentimiento antimperialista.

Antes de proyectarse nacionalmente, su entrenamiento en la práctica política concreta se inició en la Universidad. Por las características del contexto, se imponía el trabajo directo con las personas para detectar y agrupar a los afines y ampliar el radio de influencia sobre los indiferentes. Para esos propósitos, resultaba indispensable tener la sagacidad de conocer los rasgos propios de cada individualidad. Múltiples, las lecturas literarias de Fidel parecen tener preferencia por la zona de la narrativa centrada en la construcción de personajes complejos. De ese acercamiento dimana un deseo de conocer al ser humano en su riqueza de facetas. Seguir leyendo 13 DE AGOSTO. GRAZIELLA POGOLOTTI

ACERCA DE PALABRAS A LOS INTELECTUALES. FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA

 

FERNANDO

FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA / DIALOGAR, DIALOGAR

"Como todos saben, el imperialismo norteamericano ha sido el protagonista principal de la contrarrevolución, desde el inicio hasta hoy, con saña criminal y con método, combinados. Lo ha hecho contra la más elemental decencia, y a veces también contra su propia eficiencia. El pueblo de Cuba lo sabe y no lo olvida, porque ha vivido y sufrido todo este proceso." 

Me preocupa mucho que la circunstancia de la cual es hija Palabras a los intelectuales haya sido olvidada. Fue el 30 de junio, en pleno verano de aquel 1961, cuando salieron legalmente por el aeropuerto hacia Estados Unidos casi sesenta mil personas en tres meses. Es decir, un sector que podía viajar en avión se marchó, horrorizado ante la victoria de los revolucionarios en Girón. El desfile de las unidades de milicianos y rebeldes del 1º de Mayo –con artillería y tanques– duró desde el amanecer hasta la noche. Una semana después, fue nacionalizada toda la educación en el país. La fiebre producida por los hechos recientes se alimentaba de dos años y medio de acontecimientos trascendentes casi diarios. Por ejemplo, la administración de las grandes rotativas había pasado a la Imprenta Nacional de Cuba desde marzo de 1960; entre mayo de ese año y los inicios de 1961 desapareció o fue nacionalizada la mayoría de los medios de comunicación, que eran de propiedad privada.

La prensa de la ciudad de La Habana poseía una riqueza y una diversidad extraordinarias. Empresas privadas publicaban más de una docena de diarios nacionales, varios de ellos con decenas de páginas y secciones en rotograbado, y otros más pequeños pero muy ágiles. Estaban llenos de informaciones, reportajes, crónicas, secciones, comics. En las ciudades y pueblos de la isla había un gran número de diarios. Entre las revistas, la semanal Bohemia tenía una gran calidad, era la más leída e influyente y la más importante de su tipo; circulaba de México a Venezuela, y llegaba a Buenos Aires. Bohemia había sido sistemática opositora a la dictadura. No debemos olvidar que el consumo de esos medios era, con mucho, la actividad intelectual más extendida e importante de la mayoría de la población, de escolaridad precaria y muy poco consumidora de libros.

Aquel medio de tanta amplitud y alcance tenía a su cargo tareas principales de socialización de la palabra escrita y hablada, esta última a través de un formidable conjunto de emisoras radiales, nacionales y regionales, que gozaba de una audiencia y una influencia descomunales. La novedosa televisión, pionera en América Latina, abría otra fuente de consumo cultural con imágenes en uno de los países del mundo con mayor asistencia de la población al cine. Llegaba a todo el país y avanzaba en numerosos terrenos a una velocidad impresionante. Los medios cumplían funciones de la mayor importancia para el equilibrio tan complejo que implicó la reformulación de la hegemonía de la dominación después de 1935, durante la segunda república. La libertad de expresión tan amplia que existía era, a la vez, una gran conquista ciudadana y un instrumento delicado de manipulación de la opinión y de desmontaje de resistencias y rebeldías.

Pero desde enero de 1959 estaban cambiando los sentimientos y las ideas, las motivaciones y los actos, en todas las esferas públicas, cada vez con más fuerza, extensión y profundidad. El universo de los medios –como le llamaríamos ahora– tenía que transformarse a fondo, como tantos otros campos de la sociedad. Durante su vertiginoso proceso de eventos y cambios, la Revolución trabajó con los medios que existían y con los que ella misma fue creando, en el curso de contradicciones y conflictos crecientes. La intensificación de los enfrentamientos apresuró la crisis y el final de aquel sistema, mediante la expropiación de casi todas las empresas privadas de medios de comunicación. El Estado cubano se hizo cargo de ellas.

¿Cómo ilustrar la trascendencia de esos hechos? En los días de “Palabras a los intelectuales” habían desaparecido, al mismo tiempo, el mundo empresarial en una actividad especializada que en Cuba contaba con más de siglo y medio de existencia, y un proceso de libertades de expresión de tipo capitalista que había comenzado ochenta años antes, en la última etapa del régimen colonial. El periodismo de las dos últimas décadas del siglo XIX contó con un mar de publicaciones, que creció mucho en la primera república. Desde 1922 se incorporó un nuevo medio, la radio.  Seguir leyendo ACERCA DE PALABRAS A LOS INTELECTUALES. FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA

KAGEMUSHA: ABRIL TAMBIÉN ES MAÑANA. SUBCOMANDANTE INSURGENTE GALEANO

Una y otra vez, el dinero tratará de romper la historia que importa.  Y una y otra vez, será vencido.  Como en un mes de abril de hace ya 56 años, en Playa Girón, generaciones enteras se arrancarán los juegos de un tirón y se levantarán desafiando el destino que se les impone.

 SUBCOMANDANTE GALEANO OK.jpgSUBCOMANDANTE INSURGENTE GALEANO / ENLACE ZAPATISTA

Hace unos meses, el Subcomandante Insurgente Moisés me dijo una síntesis de lo que ahora les ha contado a ustedes con más extensión y sustento.

  Tal vez sin proponérselo, había él detectado una línea de tensión entre el pasado y la tormenta que ya está.

  Esa madrugada, después de escuchar las historias que, en voz del SupMoy, contaron los más antiguos de nuestros compañeros, regresé a mi champa.  De todas formas una lluvia, fuera de temporada, comenzaba a azotar el techo de lámina y era ya imposible escuchar nada que no fuera la tormenta.

  Volví a hurgar en el baúl que me encargó el SupMarcos porque me pareció haber visto un texto que algo podría referir a lo que acababa de escuchar.

  Revisar esos escritos no es fácil, créanme.  La mayoría de los textos que se amontonan con desorden dentro del recipiente van del año 1983 al primero de enero de 1994, y, cuando menos hasta 1992, se ve que el Sup no sólo no tenía computadora, tampoco una máquina de escribir mecánica.  Así que los textos están manuscritos en hojas de todos los tamaños.  La letra del finado distaba de ser legible de por sí, así que agregue usted a eso la mella del tiempo en la montaña, la humedad y las manchas y quemaduras de tabaco.

  Hay ahí de todo.  Por ejemplo, encontré el original manuscrito de las órdenes operativas para las distintas unidades militares zapatistas la víspera del alzamiento.  No sólo vienen las plantillas de las unidades, también cada operación detallada con una minuciosidad que devela una preparación de años.

  No son ésos los apuntes de un poeta extraviado en las montañas del sureste mexicano, o de un contador de historias.  Son escritos de un soldado.  No, más bien de un mando militar.

  Pero sí, abundan y redundan también cuentos e historias, hay muy pocos poemas y contados son los análisis políticos y económicos.  Seguir leyendo KAGEMUSHA: ABRIL TAMBIÉN ES MAÑANA. SUBCOMANDANTE INSURGENTE GALEANO

LAS LECTURAS DEL JOVEN FIDEL. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

A veces, escuchando sus discursos se me escapaba una sonrisa cómplice. Reconocía, en alguna cita, las lecturas compartidas en nuestros estudios de bachillerato. Nos separaban pocos años de edad, y el plan de estudios seguía siendo el mismo, con su buena dosis de literatura española del Siglo de Oro, ese maravilloso grito paralelo a un país empobrecido, obligado a entregar a sus acreedores la plata que le venía de las colonias, atrapado por una implacable deuda externa, fuente nutricia del capital originario de los países que emergían en el norte de Europa. Un librito, aparentemente periclitado en el tiempo, nos seguía ofreciendo las cien mejores poesías de la lengua española, desde la simpática y pícara vaquera de la Finojosa, hasta la severa Epístola Moral a Fabio, tan previsora respecto a los peligros que entrañan las ambiciones cortesanas.

Fidel fue desde siempre un lector omnívoro. Tenía que someterse, en razón de trabajo, a aburridísimos informes. Abordó textos científicos relacionados con la naturaleza. Con las prácticas agrícolas, con el origen del universo, con el cambio climático y con el devenir de la historia. Lo hacía de manera eficiente y provechosa. Tal y como ocurría en sus frecuentes diálogos personales, sometía el texto a infinidad de interrogantes. Organizaba la información e interconectaba los hechos, clave de la verdadera cultura, según Alejo Carpentier, porque no se trata de sumar referencias en una acumulación cuantitativa sin término, sino de aventurarse en la búsqueda del sentido de las cosas. Por eso, supo mirar más allá del horizonte y advertir a tiempo los peligros que se cernían sobre el destino de la Isla, tan inevitablemente ligado al de la humanidad toda. Leer es un modo de escuchar voces del ayer, que iluminan los caminos del hoy y del mañana.  Seguir leyendo LAS LECTURAS DEL JOVEN FIDEL. GRAZIELLA POGOLOTTI

AUTOCRÍTICA PERSONAL. GRAZIELLA POGOLOTTI

Rubén Darío

Generaciones enteras memorizaron los versos del poeta nicaragüense, tomados de Cantos de vida y esperanza. Con frecuencia, algún amigo los anotaba en los libritos de autógrafos que las adolescentes ofrecían a su firma.

El poema, sin embargo, es lamento nostálgico de quien, llegado a la edad madura, evoca un tiempo pasado desde una memoria en la que ya se han limado las aristas más dolorosas.

En verdad, la juventud es una de las etapas más difíciles de la vida. En ella, la sensación de tránsito se acelera. En un abrir y cerrar de ojos, aparecen las inquietudes propias de la pubertad. Hay que superar tanteos y timideces, vencer la suspicacia de los mayores que no entienden inquietudes, cambios de humor, tanto como señales de rebeldía nacidas de la búsqueda de autoafirmación, de la necesaria ruptura del cordón umbilical. Se imponen, en rápida sucesión, las exigencias de la sociedad. Hay que definir caminos, decidir las vías de continuidad de estudios. De lo contrario, se abre la vía del trabajo que implica caer como novicios en un espacio desconocido, intergeneracional, donde no resulta fácil formar grupo, atrapados entre la condescendencia, el ninguneo, el tropiezo con dificultades imprevistas que caen de golpe, sin entrenamiento previo. Muy pronto, llegan los reclamos de la pareja y el empeño por formar hogar propio, acompañado de la exigencia imperiosa de un lugar para la privacidad.  Seguir leyendo AUTOCRÍTICA PERSONAL. GRAZIELLA POGOLOTTI

SÍMBOLOS: BORDAR LEALTAD, HACER HISTORIA. LUIS HERNÁNDEZ SERRANO

GRADOS FIDEL

El infinito amor a Fidel fue siempre la técnica más exigente. Foto: Cubahora

Bordar la lealtad

A partir de 1960 dos hermanas habaneras se ocuparon de «hilar» en silencio las charreteras de Fidel.

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LUIS HERNÁNDEZ SERRANO / JUVENTUD REBELDE 

Las humildes hermanas habaneras Lucía Lucinda y Raquel Betancourt Montenegro, a los  13 y 12 años, respectivamente, aprendieron a bordar con máquina y aro, gracias al empeño de una señora llamada Josefina, de cuyo apellido ellas ya no se acuerdan. No presentían entonces que ese oficio las haría protagonistas de una tarea apasionante.

En 1960 estas hermanas entraron sin saberlo a la historia de Cuba, porque empezaron a garantizar el bordado de los grados militares que llevaría en sus hombros el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz al frente del país y la Revolución. Lucía Lucinda bordaba y Raquel la apoyaba y acompañaba en todo lo necesario para cumplir bien esa encomienda.

Lucía Lucinda tenía que mantener en secreto su labor como bordadora del Jefe de la Revolución Cubana, y por eso pasó a ser «Dinorah», seudónimo que ella, sanamente orgullosa, sigue aceptando con honor todavía.

Antes de hablarnos de cómo acometieron el discreto encargo, las dos hermanas —sobre todo Raquel, que es una suerte de historiadora, sicóloga y ayudante de su hermana— nos pide que digamos que sufrieron tempranamente la pérdida de tres hermanos, el desequilibrio mental de su madre y la muerte de su padre, «por culpa del capitalismo».

—Dinorah, ¿cuál fue su primer trabajo como bordadora?

—Bordé en La Habana, de 1950 a 1959, para los dueños de la firma Arará y Granda, situada en la calle Villegas, que eran vendedores de pañuelos de caballeros y corbatas. Mi hermana y yo éramos bordadoras de aquel taller, de seis de la mañana a 11 de la noche, por solo unos centavos al día. Nuestra madre traía y llevaba los bordados que hacíamos.

«Después de 1959 empecé a trabajar con ropa de canastilla en un taller de confecciones de la industria ligera, ubicado en 23 y 24, en El Vedado».

—¿Cómo empezó a bordar los grados del Comandante?

—Fueron al trabajo mío, preguntaron por una bordadora capaz de hacerlo bien y alguien dio mi nombre y mi dirección. Vinieron a mi casa. En 1960, sin que nadie lo supiera, bordaba la estrella blanca sobre el rombo rojinegro del 26 de Julio. Y cuando me jubilé, a los 55 años de edad, en 1986, empecé en mi propia casa a bordar los nuevos grados del Comandante, más bellos todavía, con las dos ramitas amarillas de laurel y de olivo.  Seguir leyendo SÍMBOLOS: BORDAR LEALTAD, HACER HISTORIA. LUIS HERNÁNDEZ SERRANO

FIDEL ANTE LA PARTIDA DE CHÁVEZ: “PERDIMOS A NUESTRO MEJOR AMIGO”

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El 5 de marzo, en horas de la tarde, falleció el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia. Una llamada por vía satelital comunicó la amarga noticia. El significado de la frase empleada era inconfundible. Aunque conocíamos el estado crítico de su salud, la noticia nos golpeó con fuerza. Recordaba las veces que bromeó conmigo diciendo que cuando ambos concluyéramos nuestra tarea revolucionaria, me invitaría a pasear por el río Arauca en territorio venezolano, que le hacía recordar el descanso que nunca tuvo.

Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo.

“Déme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo.”, proclamó el Héroe Nacional y Apóstol de nuestra independencia, José Martí, un viajero que sin limpiarse el polvo del camino, preguntó donde estaba la estatua de Bolívar.

Martí conoció el monstruo porque vivió en sus entrañas. ¿Es posible ignorar las profundas palabras que vertió en carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado víspera de su caída en combate?: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas…”.

Habían transcurrido entonces 66 años desde que el Libertador Simón Bolívar escribió: “…los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”.

El 23 de enero de 1959, 22 días después del triunfo revolucionario en Cuba, visité Venezuela para agradecer a su pueblo, y al gobierno que asumió el poder tras la dictadura de Pérez Jiménez, el envío de 150 fusiles a fines de 1958. Dije entonces:

“…Venezuela es la patria de El Libertador, donde se concibió la idea de la unión de los pueblos de América. Luego, Venezuela debe ser el país líder de la unión de los pueblos de América; los cubanos respaldamos a nuestros hermanos de Venezuela.

“He hablado de estas ideas no porque me mueva ninguna ambición de tipo personal, ni siquiera ambición de gloria, porque, al fin y al cabo, la ambición de gloria no deja de ser una vanidad, y como dijo Martí: ‘Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.’”

“Así que, por tanto, al venir a hablarle así al pueblo de Venezuela, lo hago pensando honradamente y hondamente, que si queremos salvar a la América, si queremos salvar la libertad de cada una de nuestras sociedades, que, al fin y al cabo, son parte de una gran sociedad, que es la sociedad de Latinoamérica; si es que queremos salvar la revolución de Cuba, la revolución de Venezuela y la revolución de todos los países de nuestro continente, tenemos que acercarnos y tenemos que respaldarnos sólidamente, porque solos y divididos fracasamos.”

¡Eso dije aquel día y hoy, 54 años después, lo ratifico!

Debo solo incluir en aquella lista a los demás pueblos del mundo que durante más de medio siglo han sido víctimas de la explotación y el saqueo. Esa fue la lucha de Hugo Chávez.

Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era.

¡Hasta la victoria siempre, inolvidable amigo!

Fidel Castro Ruz
Marzo 11 de 2013, 
12 y 35 a.m.

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EL CICLÓN FIDEL. OMAR VALIÑO

valino-4OMAR VALIÑO / LA PUPILA INSOMNE / LA GACETA DE CUBA

fidel-8La Habana, diciembre de 2016.

Querida hermana:

Yo pensé en aquella noche y en ti. Curiosamente, hice anoche lo mismo que entonces. Comencé mi recorrido de regreso a unas dos cuadras de la noche del 31 de julio de 2006. Después de filmar nuestro programa de TV “La Pupila Asombrada” ¡sobre Fidel! porque sería transmitido 29 y 31 de diciembre, vísperas del 1 de enero.

Crucé caminando desde El Vedado hasta el fondo de Centro Habana, casi tal cual aquella noche. Miré hacia el MINFAR, una vieja costumbre, y había muy pocas oficinas encendidas. Me dije, ningún problema serio. Ni allí había llegado la noticia, pensé después. Faltaba poco para las 11 de la noche. Aunque te parezca literatura de presagios, me extrañó la tranquilidad de ese viernes nocturno.

Me senté solo frente al televisor porque Yilian está en Holguín, después de su vuelta colombiana. Ponían un documental sobre Robert Altman. Cuando se acabó, no sé si seguí en el mismo canal o cambié. Sé que me puse a ver, en automático, el primer capítulo de una serie didáctica sobre Darwin. Y sobre las 12 el batacazo. Cuando encadenaron la televisión, me extrañó porque no es usual y menos a esa hora. En micras de segundo, traté de atribuirlo al sesenta aniversario de la partida del Granma desde las costas de México, pero el rostro de Raúl lo desmintió rápido. Solo podía ser la muerte de Fidel o un impredecible problema desconocido para la mayoría.

Me quedé lelo, atontado, midiendo solo conmigo la magnitud del hecho, la vida de Cuba sin Fidel. A pesar de la dimensión, me apenaba llamar a esa hora. Detesto, porque me asusta, el timbre del teléfono después de las 11. Creo que solo llamé a Yilian. Aunque era yo quien le daba noticia, no quiso creerlo hasta que al final del noticiero del cierre repitieron la brevísima alocución de Raúl. Después comenzaron a entrar las llamadas de los amigos.

Entonces recordé, te decía, el paralelismo con la noche de la proclama por su enfermedad. Y también que vivimos juntos en Barcelona, Anzoátegui, su caída en Santa Clara y en los primeros momentos no entendíamos nada.

Mucho más atrás, sin ti pero por las mismas calles del barrio que pisarías después, fui al recuerdo de un niño el día de su onceno cumpleaños. Caminaba apurado por las calles de Santa Clara, casi 2 kilómetros entre la escuela “Marta Abreu” y su casa en un pasaje del Paseo de la Paz, para llegar a tiempo a la trasmisión del discurso que Fidel pronunciaría ese día en la Asamblea General de la ONU como Presidente del Movimiento de los Países No Alineados.   Seguir leyendo EL CICLÓN FIDEL. OMAR VALIÑO