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HUGO MOLDIZ: SOMOS REHENES DEL GOBIERNO DE FACTO. RODOLFO ROMERO REYES

RODOLFO ROMERO REYES

RODOLFO ROMERO REYESHugo Moldiz fue de las primeras personas en percatarse de la inminencia del golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia. Desde ese triste día se encuentra asilado en la residencia de la embajada de México en La Paz. Junto a él, otras seis exautoridades del gobierno de Evo permanecen sin poder salir del país. Las fuerzas golpistas, en evidente violación de los derechos humanos, no les permiten viajar hacia la nación que les dio abrigo. Fuerzas paramilitares ya habían circulado su nombre, y el de los otros, amenazándolo de muerte. Desde allí, Hugo ha escrito un libro, un grito desesperado para que se conozca la verdad. Desde allí también conversa con la revista Contexto Latinoamericano de la editorial Ocean Sur.

—¿Desde cuándo y cómo se produce su asilo en la embajada de México en Bolivia?

El 10 de noviembre de 2019 participé en una reunión en las inmediaciones de la avenida Arce. El encuentro fue rápido, pues nos acabábamos de informar que Evo Morales salía con dirección al Chapare, previa renuncia forzada, coaccionada por las fuerzas que tienen el monopolio de la fuerza estatal. Las capas medias urbanas, cargadas de odio y racismo, salían a las calles, en automóviles o a pie, portando la bandera tricolor como si Bolivia hubiera clasificado al mundial de fútbol. El golpe de Estado se había consumado. Desde el anterior, al terminar la tarde del 9, me había dado cuenta que el derrocamiento del presidente indígena era cuestión de horas. Estuve esa tarde en plaza Murillo, a metros de Palacio Quemado y de la Casa Grande del Pueblo —con un destacado periodista argentino, Marco Teruggi, que estaba en Bolivia con motivo de las elecciones del 20 de octubre—, y ya no había pueblo resguardando Palacio.

Vuelvo al 10. No tenía quien me recogiera en ese momento de la reunión. El compañero que estaba encargado de eso tuvo un contratiempo y se iba a demorar. Tomé la decisión de caminar unas tres cuadras con dirección al departamento de otro compañero hasta que aparecieran a recogerme. La medida fue audaz pues mi carácter público representaba un anzuelo para cualquiera que me reconociera y cargara su violencia contra mí. Estaba con una gorra de cuero, que había comprado en Turquía, que cambió en algo mi apariencia. Llegué a destino, no sin correr una cuadra ante el grito de dos que me reconocieron y lanzaron insultos. Cerca de una hora después el compañero me recogió y me llevó a casa. Antes que saliera de mi refugio ocasional recibí llamadas de amenaza. En el trayecto a mi casa sucedió lo mismo. Días antes los paramilitares al servicio de Luis Fernando Camacho ya estaban haciendo circular los nombres de los enemigos del pueblo, en el que figuraba mi nombre.

Llegué a casa. En ese momento recibí una llamada de México. Era Daniel Martínez, del equipo internacional y asesor del Partido del Trabajo (PT) de México, pidiéndome que me trasladara a la residencia de la embajada mexicana, que ya no había nada más que hacer. Eso hice y desde esa noche, que llovía a cantaros, me encuentro bajo protección de México.

—El gobierno de facto prohíbe su salida y la de otras seis exautoridades bolivianas, en clara violación de los derechos humanos. ¿A qué cree que se debe esa negativa? 

En un principio es bastante comprensible que las fuerzas de la derecha, conducidas por sus fracciones más ultraderechistas, sometidas a los mandatos de Estados Unidos, hayan activado una cacería de exautoridades del gobierno de Evo Morales y dirigentes del MAS para satisfacer la sed de venganza de las capas urbanas que los estaban apoyando.

Ya constituido el gobierno de facto, también es entendible que la falta de legalidad y legitimidad del régimen sea compensada con el uso de la fuerza discursiva y material de la violencia. No sorprende que su ministro de Gobierno haya dicho, apenas fue posesionado, que iba a “cazar” a los sediciosos Juan Ramón Quintana, Raúl García Linera y a mi persona; era congruente con la construcción del enemigo interno. Seguir leyendo HUGO MOLDIZ: SOMOS REHENES DEL GOBIERNO DE FACTO. RODOLFO ROMERO REYES

OLOR A GOLPE EN EL AIRE. FREI BETTO

«La primera noche se acercan y roban una flor de nuestro jardín. / Y no decimos nada. / La segunda noche ya no se esconden: pisotean las flores, nos matan al perro, y no decimos nada. / Hasta que un día, el más enclenque de ellos entra solo en nuestra casa, nos roba la luz y, conociendo nuestro miedo, nos arranca la voz de la garganta. / Y ya no podemos decir nada». Eduardo Alves da Costa

Augusto_Heleno_(2007)

FREI BETTO

FreiBettoEl ministro del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI), Augusto Heleno, sugirió el 19 de febrero que el pueblo debería salir a la calle a protestar «contra el chantaje del Congreso». Bastó ese guiño autoritario para que los aliados del Presidente convocaran a una manifestación para el domingo 15 de marzo.

La convocatoria de una autoridad del Poder Ejecutivo a manifestarse contra otro poder de la República, en este caso el Legislativo, es un hecho gravísimo, y apunta a una conspiración golpista o, sin más, al cierre del Congreso. Ojalá que el Poder Judicial, representado por el Tribunal Supremo Federal (STF), prohíba esa manifestación, porque en caso contrario corre el riesgo de suscribir el cierre de sus propias puertas.

La protesta a favor del gobierno está marcada para la misma fecha en que hace cinco años se produjo la mayor de las manifestaciones a favor del juicio político de la presidenta Dilma Rousseff.

Fue con una escalada de manifestaciones previas, como la Marcha con Dios y la Familia por la Libertad, que los militares prepararon el golpe de 1964 que derribó a João Goulart, el presidente constitucional democráticamente electo.

El sueño de todo político con vocación de caudillo o dictador, refractario al régimen democrático, es gobernar mediante la supresión de todos los canales institucionales entre él y el pueblo. Un canal directo, sin intermediación de los poderes Legislativo y Judicial, facilitado hoy por las redes digitales.

Autoconvencido de que solo él sabe discernir lo que le conviene o no a la nación, el autócrata desprecia el sistema partidario, trata a los políticos como a sus sirvientes y se relaciona con la Constitución como el terrorista islámico con el Corán. Oye, pero no escucha; habla, pero no dialoga; actúa, pero no reflexiona. Su propensión absolutista se ve facilitada hoy por las redes digitales, mediante las cuales hace llegar a la población su voluntad y sus decisiones.

Ante un pueblo despolitizado, desprovisto de conciencia crítica, el déspota emite sus opiniones como si fueran leyes. Sus adeptos, movidos por un sentimiento de «servidumbre voluntaria», según la expresión de La Boétie, lo erigen a la condición de «mito», de paradigma, de referente por encima de toda sospecha o juicio. Seguir leyendo OLOR A GOLPE EN EL AIRE. FREI BETTO

CINCO PREGUNTAS SOBRE LA OPERACIÓN DEL GOLPISMO BOLIVIANO EN TWITTER. R. M. ELIZALDE Y P. SANTANDER

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Ilustración: Kalia Venereo/ Dominio Cuba

Informe realizado por Rosa Miriam Elizalde y Pedro Santander Molina para Mueve América Latina. Elaborado el 5 de enero de 2020.

Dos meses después del golpe de Estado en Bolivia, resulta evidente que éste fue minuciosamente planificado y que reúne todas las características de la guerra irregular o híbrida de diseño estadounidense.

Se trata de un golpe que combina modalidades conocidas (pronunciamientos militares y represión) con otras nuevas, especialmente en la dimensión tecnológica-comunicacional. En esa línea vemos que el golpismo ha entrelazado procedimientos materiales y virtuales, desde Operaciones Sicológicas (PSYOPS) y otras técnicas de desestabilización social hasta actividades paramilitares de calle y la acción inédita de cibertropas en las plataformas digitales, con el fin de generar un supuesto consenso contra el gobierno de Evo Morales, alineado con la retórica de Washington y los intereses de la derecha en la región.

Las revelaciones sobre la ciberoperaciones en redes son apabullantes. Varios investigadores han documentado la creación en muy poco tiempo de decenas de miles de cuentas falsas en Twitter que apoyaban la campaña pro-golpista en las redes. Dos resúmenes de estos hallazgos resultan particularmente exhaustivos y dan una idea de la oscura utilización de las plataformas sociales como armas de manipulación política: La resistencia boliviana no será transmitida, de un equipo de expertos del Movimiento Mueve América Latina, y Operaciones de Información en Bolivia, de la investigadora estadounidense Erin Gallagher.

Sin embargo, todavía hay muchas preguntas en torno a cómo se diseñó este tipo de operaciones en Twitter y quiénes son los responsables. Intentamos aquí responder algunas de ellas.

Preguntas

1- ¿Se pueden crear miles de cuentas falsas con una narrativa común de apoyo al Golpe de Estado en Bolivia, sin que Twitter lo perciba inmediatamente? La respuesta es sí. 

A la fecha diversos estudios han logrado documentar la creación de miles de cuenta falsas en los días del golpe en Bolivia. El método utilizado para contaminar la información fue híbrido. Combinó la acción digital de:

a) cuentas reales de referentes políticos del golpismo;
b) troles (cibertropas con cuentas auténticas destinadas a polarizar la conversación);
c) bots (cuentas parcial o totalmente automatizadas en sus interacciones);
d) seguidores regulares.

A partir de la segunda semana de noviembre, cuando el golpe ya estaba en marcha, una red de voceros formales e informales, difundieron y reprodujeron de modo sistemático en las redes sociales información falsa (fake news) y consignas (hashtag), para generar la percepción de un abrumador apoyo interno al gobierno de facto de Jeanine Áñez, y al líder de la extrema derecha, Luis Fernando Camacho. En la mayoría de los casos se trata de bots, es decir, cuentas en Twitter no auténticas, con un funcionamiento automatizado, utilizadas para fortalecer la propaganda golpista online y las campañas de odio contra Evo Morales.

Lo que en esos días vimos fue una operación comunicacional de doble tenaza: por un lado, la derecha produjo un apagón informativo mediante la clausura de los medios estatales y comunitarios afines al Gobierno (televisión, radio y prensa escrita), así como la persecución de periodistas contrarios al golpe, y, por otro lado, mediante inteligencia computacional se activó en las redes sociales una ruidosa cámara de eco en apoyo al golpe que generó en pocos días más de 1 millón de tuits. De este modo, mientras se silenciaba en el plano analógico al MAS, dejando a los/las partidarias del gobierno sin medios de información y silenciados comunicacionalmente, se creaba en el plano digital una bulliciosa campaña golpista.

No hay dudas de que un grupo de personas o incluso un Estado está detrás de ello y que se utilizó un ejército de robots políticos en Twitter para dar la ilusión de ese consenso a gran escala. Por ejemplo, en la investigación citada de Erin Gallagher, la investigadora especializada en el estudio de la desinformación en Twitter y la visualización de datos, reconoce que probablemente haya personas reales que crearon nuevas cuentas en ese conjunto de datos, en los días previos y durante el golpe de Estado:

“Los eventos de interés periodístico impulsan a personas reales a crear nuevas cuentas en plataformas de redes sociales y participar en debates públicos. Sin embargo, me parece muy poco probable que todas las cuentas nuevas fueran humanos reales”.

De hecho, la cuenta de Luis Fernando Camacho, @LuisFerCamachoV, pasó en tan solo unos días (a partir del 3 de noviembre) de 3 mil seguidores a casi 135 mil; y de éstos, 15 mil se crearon en un solo día. El caso de la autoproclamada Áñez, @JeanineAnez, es similar: ella pasa en pocos días de 9 mil seguidores a 150 mil. Casi el 100% de esas miles de cuentas nuevas son seguidas, también casi en un 100%, por otras cuentas recién creadas.

Lo que vemos en Bolivia no es algo completamente nuevo. Hay numerosas investigaciones que han documentado operaciones de propaganda en redes mediante el uso de cuentas no auténticas y bots (software que imita el comportamiento humano), particularmente en Twitter.

Una de las más recientes la hizo el Centro de Excelencia de Comunicaciones Estratégicas de la OTAN (StratCom, por sus siglas en inglés), que realizó un experimento de manipulación a partir de la compra de perfiles falsos en varias plataformas de redes sociales (Facebook, YouTube, Instagram y Twitter). En el informe que divulgó en diciembre de 2019, la OTAN describe lo fácil que resultan las operaciones de propaganda. Asegura que entre un 20% y un 30% del tráfico de Internet es puro ruido generado por bots, que deliberadamente intentan confundir a estas empresas de telecomunicaciones y a los usuarios. Una de las conclusiones del informe de la OTAN es que de todas las redes sociales, Twitter habría implementado las mejores medidas para evitar la creación de cuentas falsas. Si eso es cierto, esta red social se olvidó de ello para el caso de Bolivia.

Las operaciones de fuerza bruta en redes han ido escalando en la última década en una suerte de carrera armamentista digital con productos que permiten manipular el entorno informativo. Jugaron un papel importante en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de 2016; en el Reino Unido, durante el referéndum por el Brexit; en Francia, durante la elección de Emmanuel Macron; en España, con el referéndum sobre la independencia de Cataluña; en la Argentina de Mauricio Macri, en Venezuela durante las “Guarimbas” del 2014 y 2017; en las elecciones mexicanas de 2018 y, más recientemente, en las acciones para derrocar al gobierno del Presidente Nicolás Maduro, en 2019, por citar algunas.

El antecedente más notable de estas estrategias en Twitter, se remonta a junio de 2009, durante la llamada Revolución Verde Iraní que movilizó a cientos de miles de tuiteros contra el gobierno de Mahmud Ahmadineyad. De las casi 100 000 usuarios que se activaron entonces, solo 60 cuentas tuiteaban desde Teherán en los días de la revuelta, de acuerdo con Evgueni Morozov, quien cita al respecto un estudio de Al Jazeera en su libro El desengaño de Internet: los mitos de la libertad en la red.

Las relaciones entre la plataforma y el Departamento de Estado ya eran tan cercanas en 2009, que bastó un correo electrónico de Jared Cohen, un funcionario subordinado a la Secretaria Hillary Clinton, para que la compañía cambiara la fecha planificada para un parón por mantenimiento del sitio, con tal de no alterar las “protestas” iraníes.

En el caso iraní, las cuentas no auténticas y los bots se alinearon con los intereses de Washington y recibieron su bendición política, aseguró The New York Times. Philip J. Crowley, subsecretario de Estado para asuntos públicos, divulgó el comunicado de Cohen a Twitter y celebró la obediencia de la plataforma, con las siguientes palabras: “Esto fue solo un llamado para decir: parece que Twitter está jugando un papel importante en un momento crucial en Irán. ¿Podría seguir así?” Mark Pfeifle, ex asesor de Seguridad Nacional en la administración de George W. Bush, lanzó una campaña pública para nominar a Twitter para el premio Nobel de la Paz, con el argumento de que, “sin Twitter, el pueblo de Irán no se habría sentido dotado de poder y confianza para luchar por la libertad y la democracia”. Seguir leyendo CINCO PREGUNTAS SOBRE LA OPERACIÓN DEL GOLPISMO BOLIVIANO EN TWITTER. R. M. ELIZALDE Y P. SANTANDER

BOLIVIA: LOS RECURSOS DE LA DICTADURA. ATILIO A. BORÓN

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ATILIO A. BORÓN

atilio-3.jpgLa gravísima situación imperante en Bolivia tiene múltiples manifestaciones, a cuál más aberrante. Todas tienen un denominador común: la violación sistemática de los derechos humanos, las libertades públicas y los derechos y garantías individuales. Estos son los resultados previsibles de todo régimen dictatorial, y sin duda el gobierno que hoy se ha apoderado de Bolivia lo es. Una dictadura impuesta por un golpe militar a la antigua usanza y desechando las más sutiles herramientas del “golpe blando”. Aquí el protagonismo no recayó sobre jueces y legisladores corruptos sino sobre los policías y militares que desde décadas son adiestrados y equipados por Estados Unidos. Fueron ellos los verdugos del golpe de estado que destruyó no sólo un gobierno, sino la democracia laboriosamente conquistada en Bolivia. Es obvio que este operativo venía gestándose desde hacía mucho tiempo, como lo demuestra la frustrada tentativa de golpe y secesión del 2008. Este proyecto nunca fue archivado y se actualizó en el último año en vísperas de la elección presidencial, con la inestimable colaboración de los medios –abrumadoramente en manos de la oposición- que actuaron como punta de lanza del golpismo, creando el “clima de opinión” que justificaría el asalto al Palacio Quemado por parte de las hordas fascistas. Pero a diferencia del 2008 esta vez nada quedó librado al azar: Estados Unidos jugó fuerte y a comienzos de septiembre envió nada menos que a Ivanka Trump a la norteña provincia argentina de Jujuy en un avión cargado de armas, pertrechos para producir disturbios y dinero -mucho dinero- para contratar a los hampones que bajo el mando de Luis F. “Macho” Camacho asolaron las principales ciudades y crearon el caos social requerido para justificar el golpe y su irrupción en el Palacio Quemado portando una Biblia, exorcizar a la Pachamama y ultrajar a la wiphala. La “donación” de la Casa Blanca fue enviada a Santa Cruz de la Sierra, centro de operaciones de los supremacistas blancos, racistas hasta la médula, y de los agentes estadounidenses operando en Bolivia.

Pero lo de Bolivia va más allá de ser una revancha de la minoría blanca y los mestizos colonizados en contra de los indígenas soliviantados por Evo. No se puede ignorar que ese país es una presa muy codiciada por el imperio por varias razones, pero muy principalmente por ser quien alberga en sus entrañas el más importante depósito de litio del mundo. Y este recurso ha adquirido una importancia excepcional debido a su creciente utilización por las nuevas tecnologías militares, cosa que es plenamente reconocida en informes de diversas agencias del gobierno de Estados Unidos. Téngase en cuenta que si el precio del litio en 2012 era de 4.220 dólares por tonelada (habiendo llegado a 16.500 en el 2018) el banco HSBC estima que para fines de esta década oscilará en torno a los 10 o 12.000 dólares. Así como todas, repito: todas, las intervenciones de Estados Unidos en Oriente Medio tuvieron como propósito excluyente el pillaje de las inmensas reservas petroleras de los países del área, su activo involucramiento en el golpe en Bolivia tiene un solo nombre: litio. Y un recurso que ya es estratégico para la industria militar estadounidense obliga a abandonar todo escrúpulo legal o ético, como ya ocurriera en Irak, en Libia, en Siria. Y, por consiguiente masacrar a un pueblo indefenso, incendiar los hogares de los colaboradores de Evo, extorsionarlos raptando a sus familiares, secuestrar y desaparecer opositores, perseguirlos cual si fueran animales feroces y liquidar toda fuente de información independiente está en el repertorio de políticas que el imperio y sus lacayos –Áñez, Murillo, Camacho, Mesa–, aplican y continuarán haciéndolo en el futuro previsible salvo que una enorme insurrección popular ponga fin a tal nefasto régimen. Entre esas políticas figura la pertinaz persecución de altos funcionarios del gobierno de Evo asilados en la embajada de México en La Paz y a quienes se les niega la emisión de un salvoconducto para que puedan abandonar el país sin mengua de su integridad física. Se trata del Ministro de Gobierno Juan Ramón Quintana; el intelectual y ex ministro Hugo Moldiz; la ministra de Culturas Wilma Alanoca; el gobernador de Oruro Víctor Hugo Vázquez; el director de gobierno electrónico Nicolás Laguna; el ministro de Defensa Javier Zavaleta; el de Justicia Héctor Arce, el de Minería Félix César Navarro, y el viceministro de Desarrollo rural y agropecuario, Pedro Damián Dorado. La brutal dictadura instaurada por la Casa Blanca y sus torvos compinches autóctonos actúa como las mafias: capturando rehenes para poder así cometer sus fechorías sin impedimento alguno. Es crucial que la presión internacional obligue a la satrapía instalada en La Paz a poner fin a esa práctica. Se impone la necesidad de que los organismos de derechos humanos de todo el mundo, privados tanto como oficiales e incluyendo también a los del sistema de Naciones Unidas, presionen a los golpistas para que cesen las persecuciones políticas y otorguen los salvoconductos a quienes los requieran. Y también que hagan saber a Áñez y su pandilla que sus crímenes no quedarán impunes, y que más pronto que tarde deberán dar cuenta de ellos ante algún tribunal. Y su condena, estamos seguros, será ejemplar.

Fuente: ATILIO BORÓN

BOLIVIA: LA OEA CON EVO, COMO PINOCHET CON ALLENDE. ALEJANDRO PEDREGAL

EVO

 

ALEJANDRO PEDREGAL*

ALEJANDRO PEDREGALComo ha narrado el jurista valenciano Joan Garcés, asesor personal y amigo de Salvador Allende, el domingo 9 de septiembre de 1973 el presidente chileno se reunió con el comandante en jefe del Ejército chileno, Augusto Pinochet, y el general Orlando Urbina en su residencia de Tomás Moro. Ahí, les anunció que en las próximas horas convocaría a la ciudadanía a un plebiscito para resolver el conflicto entre el poder ejecutivo y el legislativo, con el fin también de apaciguar las tensiones que vivía el país y los rumores de golpe de Estado; golpe que llevaban promoviendo los Estados Unidos de Nixon y Kissinger desde la victoria electoral de Allende, como lo demuestra el asesinato del general René Schneider en 1970. En aquella reunión, Pinochet le confesó a Allende que confiaba en que aquel gesto resolviera la situación y se comprometió a mantener el orden constitucional y atajar cualquier atisbo de insurrección en el Ejército. Apenas unas horas más tarde, de regreso en su casa para el cumpleaños de su hija, Pinochet se comprometía con el golpe que se daría dos días más tarde y sellaba con su firma su participación en él; golpe al que se dice que aún no estaba ligado. Sin embargo, otras versiones han mantenido que en la misma reunión con Allende, y al conocer los planes de la convocatoria para el plebiscito, Pinochet le pidió al presidente que retrasara el anuncio hasta el martes, ya que el lunes tenía otros compromisos en su agenda que no podía cambiar, a lo que Allende no puso inconveniente. Por supuesto, como es conocido, el plebiscito, que debía anunciarse en un acto público en la Universidad Técnica del Estado, no llegó a ser convocado: el martes era 11 de septiembre y esa mañana temprano había comenzado el golpe militar que bombardearía La Moneda y conduciría a Allende a la muerte.

La sucesión de aquellos episodios de la tragedia chilena parecen reflejarse hoy, con extraña similitud, en el golpe que sufre Bolivia. Y es que, como Pinochet hiciera con Allende, el presidente Evo Morales, exiliado en México, ha señalado la traición de la OEA para marcar los tiempos del golpe. Así, en rueda de prensa el miércoles 13 de noviembre, indicó que “la Cancillería [boliviana] acordó con la OEA entregar el informe oficial [de la auditoría sobre las elecciones] el día 12 y ellos pidieron que fuera el 13. Sorpresivamente, el domingo nos informó el personal de Luis Almagro que iban a publicarlo”. El domingo 10 de noviembre, sorprendido por el movimiento de la OEA, Evo convocaba nuevas elecciones, sin percatarse de que aquel informe era sólo una etapa más para desencadenar la intervención del Ejército, con el fin de obligarle a dimitir a cambio de frenar un baño de sangre. Así, el presidente Evo concluía desde México que “la OEA tomó una decisión política y no técnica ni jurídica”.

Sin embargo, ahí no concluyen las sospechas que se ciernen sobre el papel que ha jugado la OEA en este golpe. Como ha señalado el periodista mexicano Luis Hernández Navarro en La Jornada:

“La OEA desempeñó un papel clave en la preparación y legitimación del golpe. Envió a Bolivia como jefe de la misión al mexicano Arturo Espinosa, un furibundo enemigo de Evo Morales. El funcionario se vio obligado a renunciar ante su absoluta falta de imparcialidad. Finalmente, el organismo presentó un informe preliminar sobre los comicios, basado en una muestra de tan sólo 333 actas, de un total de 34.555. Allí señala que encontró irregularidades (que van desde una tachadura hasta una firma) en 23 por ciento de esas actas. Sin embargo, no se tentó el corazón para llamar a realizar nuevas elecciones.”

(Algo que, cabría añadir, sí hizo el presidente Evo.)

Pero no se acaban ahí las suspicacias sobre el propio contenido del informe de la OEA y sus conclusiones. El lunes 11, el bioinformático, docente e investigador argentino Rodrigo Quiroga publica un elaborado estudio donde detalla una serie de análisis sobre la posibilidad de manipulación de los resultados electorales y, por tanto, sobre el presunto fraude en los comicios del pasado 20 de octubre en Bolivia; fraude sobre el que supuestamente se fundamentan las protestas detrás del golpe de Estado. Entre la minuciosa información que reune, Quiroga destaca que, a partir de su propia investigación, al “mirar la distribución de votos a cada partido, por mesa, según el porcentaje de participación”:

  1. “Los votos del MAS (el partido del presidente Evo) [ofrecen] una distribución normal, [que] denota la polarización regional de la elección”.
  2. Es cierto que “hay posibles irregularidades con algunas mesas”, siendo éstas “al menos 588”, correspondiendo a un total de 95.955 votos, las que habría que revisar. Sin embargo, reemplazando “esas mesas por promedios para cada provincia” se pone en evidencia que “no hay ningún indicio de fraude masivo”.
  3. Quiroga concluye así que “la victoria de Evo es incuestionable”, pero que “la diferencia de 10 sí está en duda”.

El mismo 11 de noviembre aparece otro informe del Center for Economic and Policy Research (CEPR) aún más revelador, cuya publicación fue acompañada por diversas entrevistas a uno de sus autores en diferentes medios. En el documento se destaca que:

  1. Tanto las averiguaciones como  las conclusiones del informe preliminar de OEA son de dudoso valor, y se explica que la misma OEA recomendó el uso del sistema rápido de recuento (TREP) y acordó con el gobierno boliviano detenerlo para informar de nuevo una vez las actas escrutadas estuviera alrededor del 80%, como así se hizo, lo que desmonta toda sospecha sobre el cacareado “apagón informático” durante el recuento. Del mismo modo, se señala que de nuevo la OEA exigió reanudar el TREP, algo que también se hizo.
  2. Además, el informe indica que, a pesar de que el TREP no tiene validez legal, el informe de OEA dedica el 90% de su contenido a la fragilidad del sistema informático del TREP.
  3. Se subraya también que el informe de la OEA, además de no mostrar irregularidades masivas, expresa que es “difícil de explicar” que en los últimos 5% de los votos contabilizados Morales sacara un 60%”, mientras para el CEPR ese dato es razonable, ya que estos votos proceden de regiones con un fuerte apoyo histórico hacia el MAS.
  4. El documento destaca entre sus conclusiones que “la politización de un proceso normalmente independiente parece inevitable cuando la OEA saca conclusiones infundadas sobre la validez de un acto electoral”, y que esto supone “una grave violación a la confianza pública, algo incluso más peligroso en el contexto de una polarización política aguda y con la violencia política postelectoral que ha ocurrido en Bolivia”. Por ello, el CEPR sugiere a la OEA que retire “sus insostenibles alegaciones” y que tome “medidas para asegurar la neutralidad en procesos de observación electoral por parte de la OEA en el futuro”.

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ELECCIONES ENTRE CACERÍAS, EL PLAN DEL GOLPE EN BOLIVIA. MARCO TERUGGI

Imagen: AFP

MARCO TERUGGI

Me escribe una compañera que tuvo que irse de Bolivia. Es perseguida junto a su compañero a quien, le dijeron, lo buscan para “liquidarlo”. Desde antes que Evo Morales fuera forzado a renunciar comenzó a circular una lista de nombres; su aplicación se aceleró una a partir de ese momento. Fue Arturo Murillo, ministro del gobierno de facto, quien se encargó de ponerlo negro sobre blanco: habló de “cazar” a tres dirigentes, luego de perseguir parlamentarios acusados de “sedición” y “subversión”. La ministra de comunicación Roxana Lizárraga señaló a “periodistas y pseudoperiodistas”, y el jueves el canal Telesur fue sacado de los televisores bolivianos.

La estrategia de descabezamiento y persecución es parte de la arquitectura del golpe de Estado que se mueve según una serie de pasos previstos. El primero, fue forzar la renuncia de Evo y Álvaro García Linera. El segundo, construir un gobierno de facto, materializado a partir de la autoproclamación de Jeanine Añez. El tercero, iniciado desde antes y profundizado en estos días, es el de la persecución de dirigentes, junto con el inicio de las represiones militarizadas. Esto último fue anunciado con el decreto para eximir de responsabilidad penal a las Fuerzas Armadas y una partida adicional de cuatro mil ochocientos millones de dólares.

El cuarto paso es el que está en desarrollo sin haberse concretado aún, la convocatoria a elecciones generales, para lo cual se deben nombrar nuevas autoridades del Tribunal Supremo Electoral y de los Tribunales Electorales Departamentales. Este es el punto de mayor complejidad para quienes están al frente del golpe de Estado. El nombramiento de autoridades del TSE debe pasar por el poder legislativo, donde el Movimiento Al Socialismo (MAS) tiene los dos tercios. El gobierno de facto y los poderes reales tras el golpe buscan forzar el acuerdo con el MAS para que acepten la convocatoria electoral según sus condiciones. Eso significa lograr que el MAS reconozca a Añez como presidenta, imponer las autoridades electorales, y, en simultáneo proscribir a Evo. Esto último ya comenzó con el “inicio del proceso de investigación” que anunció el Fiscal General Juan Lanchipa.

El quinto y último paso será la elección como tal. No existe aún acuerdo dentro del bloque golpista acerca de la fecha. Fernando Camacho afirmó que el plazo para la contienda es hasta el 19 de enero –el 20 culminaría el mandato de Evo– mientras que otras voces ya han planteado que no existen.

condiciones para lograr la elección en enero. Este punto es central en la estructura del golpe de Estado que desde el inicio se presentó como democrático y así fue respaldado por el presidente Donald Trump y su administración, por el secretario de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro y por la Unión Europea.

Pero la ficción democrática que encubre el golpe requiere la convocatoria a elecciones. Añez se presentó desde el primer momento como presidenta interina y la misma OEA, que niega que haya existido un “quebrantamiento institucional” -como sí pidió, por ejemplo, Uruguay que sea incorporado en la última resolución- urge al gobierno de facto y a los actores políticos que logren esa convocatoria. Lo que debaten los golpistas, sin acuerdo interno hasta el momento, es sobre los tiempos y condiciones para esas elecciones. Buscan garantizar la proscripción de Evo Morales, algunos sostienen realizar lo mismo con el MAS, y, a su vez, tener un TSE bajo control.

Mientras eso sucede, la persecución se profundiza, las represiones policiales y militares han asesinado a más de treinta personas, el dolor y la rabia crecen. Ante eso existen resistencias en las calles y en el poder legislativo que avanzan de conjunto, aunque no necesariamente de forma coordinada. El MAS, ya lo ha anunciado, trabaja para lograr la salida electoral en las condiciones menos desfavorables. ¿Podrá? Varios parlamentarios están bajo amenaza en un contexto de impunidad golpista absoluta que ha llegado, como se vio, a autoproclamar sin quorum y perseguir hasta a los muertos.

Fuente: PÁGINA 12

GOLPE ‘MADE IN USA’ EN BOLIVIA. CARLOS FAZIO

REPRESIÓN BOLIVIA 2

CARLOS FAZIO

FAZIO 1El golpe de Estado cívico-policial-militar-mediático en Bolivia fue planificado desde la embajada de Estados Unidos en La Paz (como reconoció en entrevista con La Jornada el derrocado presidente constitucional y legítimo Evo Morales Ayma), y reúne todas las características de la guerra irregular o híbrida.

Esta forma de guerra no convencional se basó en Bolivia en la combinación de operaciones psicológicas y otras técnicas clandestinas de desestabilización social, con actividades paramilitares de tipo insurreccional de hordas urbanas que generaron un caótico desorden criminal–lo que incluyó fanáticos crímenes de odio clasista y de supremacismo racial contra personas identificadas con el “evismo”−, apoyadas por el terrorismo mediático y en las redes digitales  (Twitter, Facebook) para generar una viciada “unanimidad antigubernamental”(la construcción de un narrativa  propagandística golpista disfrazada de democrática como arma de disuasión masiva, desinformación, fake  news, trolls, bots,) y el accionar político-diplomático de Washington, con Donald Trump a la cabeza de un grupo de perritos falderos regionales, que coordinados desde la Organización de Estados Americanos (OEA) por el inefable Luis Almagro, se sumaron al coro de la contrarrevolución, en particular, el brasileño Jair Bolsonaro, el colombiano Iván Duque y su mentor, el ex presidente del narco-paramilitarismo Álvaro Uribe Vélez.

La secuencia sediciosa avalada públicamente desde Washington por los senadores ultraderechistas estadunidenses Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, que contó con el apoyo in situ de grupos católicos ultraconservadores y agentes encubiertos del Pentágono y la CIA (Agencia Central de Inteligencia) bajo la fachada de los Cuerpos de Paz, tuvo como plataforma de lanzamiento convocatorias de la revanchista clase medio urbana tradicional en las ciudades de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz, que a través de grupos de choque paramilitares armados salieron a “cazar”, “escarmentar” y  “matar collas” (indígenas de los barrios marginales) e infundir terror mediante la quema de sedes gubernamentales y casas privadas, y llamadas atemorizantes a ministros, parlamentarios y autoridades comunales   del MAS (Movimiento al Socialismo) y dirigentes sindicales e indígenas, muchas de ellas mujeres, operaciones que dada su extensión y magnitud, necesitó para su coordinación datos de inteligencia y coordinación militar.

Como suele ocurrir en las distintas modalidades golpistas, el asalto al poder es precedido por el accionar terrorista de escuadrones de la muerte y grupos paramilitares, mientras aguardan en las sombras los factores reales de la asonada putchista: las fuerzas militares y policiales. El actual caso boliviano no fue la excepción. Primero apareció en escena el comandante general de la policía boliviana, Vladimir Yuri Calderón Mariscal, quien llevó a gran parte de la fuerza policial a la rebelión el 9 de noviembre, justo un día antes de la renuncia de Evo Morales. En 2018, Calderón Mariscal se desempeñó como presidente  de Agregados Policiales de América Latina en Estados Unidos de América (APALA), con sede en Washington DC, que mantiene reuniones de forma permanente con las agencias federales más importantes de EU (INTERPOL, DEA, ICE y FBI) y está integrada de facto a las redes de la llamada “comunidad de inteligencia”.

El otro funcionario clave que ayudó a consumar el golpe del 10 de noviembre fue el general William Kaliman, juramentado como comandante en jefe de las fuerzas armadas de Bolivia en diciembre 2018, quien sirvió como agregado militar en la embajada de su país en Washington DC en 2013.  Él fue quien “sugirió” a  Evo Morales que renunciara, quebrando el orden constitucional. Una década atrás, Kaliman −el hombre que apareció en algunas fotos de la coyuntura con gafas negras al lado del presidente Evo Morales, en una emulación trágica del general Augusto Pinochet−, participó en los cursos la escuela de entrenamiento militar en Fort Benning, Georgia, conocida en el pasado como la Escuela de las Américas   (SOA por sus siglas en inglés). El propio Kaliman asistió a un curso llamado “Comando y Estado Mayor” en la SOA, en 2003. Seguir leyendo GOLPE ‘MADE IN USA’ EN BOLIVIA. CARLOS FAZIO

GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA: DEBATES PENDIENTES Y SILENCIOS CÓMPLICES. NÉSTOR KOHAN

ilustración néstor bolivia

NÉSTOR KOHAN

NÉSTORNuestra época, posterior a la crisis del 2008, es la del neocolonialismo imperialista. Las cadenas de formación de valor se desglosan, tercerizan y globalizan mientras la producción capitalista -manteniendo el control de las empresas y estados centrales-  se relocaliza en sus unidades productivas desplazándose y amplificándose hacia el Sur Global. Se intensifica la superexplotación de la fuerza de trabajo (mayormente feminizada y precarizada). La búsqueda voraz y desbordada de los recursos naturales del Tercer Mundo se torna fundamental y vital para disminuir el valor del capital constante y contrarrestar la caída de la tasa de ganancia en plena crisis capitalista mundial. Un proceso que en tiempos de catástrofes ambientales, cambios climáticos y escasez de recursos no renovables supera el viejo colonialismo del reparto del mundo en «zonas de influencia». Las asimetrías entre distintas formaciones sociales alientan una nueva división internacional del trabajo, reproduciendo jerarquías, dependencias, dominaciones y profundizando el desarrollo desigual del capitalismo a escala mundial.

En ese contexto, nuestra América está atravesada por múltiples contradicciones. Pero la principal y determinante es la puja entre: a) la dominación geopolítica, económica y cultural del imperialismo norteamericano (principalmente las firmas multinacionales y el aparato político-militar de Estados Unidos que las protege); y b) el bloque latinoamericano de las clases subalternas (clase obrera, campesinos sin tierra, segmentos laborales precarizados sometidos a la superexplotación del capital) y los movimientos rebeldes en lucha (de los cuales los pueblos originarios constituyen la gran mayoría a escala continental, acompañados de otros cada vez más movilizados como el de las mujeres antiimperialistas y los ambientalistas, entre varios más).  En suma: múltiples contradicciones y diversas formas de lucha, incluyendo desde los movimientos sociales que han llegado al Estado hasta espacios de resistencia extrainstitucional, legales, semilegales y clandestinos.

En ese horizonte social, epocal y geográfico, Bolivia constituye una sociedad abigarrada en la cual durante las últimas cuatro décadas (desde el decreto privatizador 21060 del 29-8-1985 en adelante) en el campo popular han convergido dos movimientos históricos: la tradición indígena y comunitaria, y la tradición obrera minera. Dos corrientes heterogéneas cuyas rebeldías y demandas a veces se encontraron y otras no. Evo Morales y el MAS como movimiento político lograron articular y entrecruzar ambas tradiciones (no a partir de un supuesto «significante vacío», según la jerga de Ernesto Laclau, sino proponiendo un proyecto histórico-político integrador y descolonizador, nítidamente definido en sus determinaciones de hegemonía popular sobre la vieja «república» colonial, dependiente y racista). Los resultados, a la vista.

De ser el segundo país más pobre de América Latina, Bolivia pasó a tener el mayor crecimiento del PBI, mayor disminución de la pobreza, más radical reparto de la renta y una notable disminución de la inflación, contrastando con la crisis económica de todos sus vecinos de la región. No inició (todavía) la transición al socialismo, pero el siglo XX demostró que el socialismo no se puede construir en un país aislado.

Hasta ahora sí logró una sociedad muchísimo más igualitaria en un contexto de crisis capitalista mundial, aguda y sistémica, donde el capital subsumió formal y realmente la mayoría de los intentos de iniciar la transición al socialismo. Todo esto lo logró colectivamente y con la dirección política, por primera vez en la historia, de un presidente indígena. ¡Un ejemplo para todo el «alter-mundismo» (no solo latinoamericano) que había que extirpar de raíz, como antes había sucedido con el amigo de Evo, Hugo Chávez!

Por eso el aparato político-militar de los Estados Unidos (país cuyo embajador había sido expulsado de Bolivia, así como también la USAID, la NED y otras agencias de espionaje estadounidense) planificó, organizó y orientó la modalidad del golpe de Estado contra Evo Morales, quien ganó legalmente las últimas elecciones por una diferencia de 648.439 votos, es decir, por 10,5 puntos, sin ningún tipo de «fraude»1. Para conocer nombres y apellidos concretos de funcionarios norteamericanos involucrados, cantidades de dinero, tipos de armas, vías de introducción de las mismas en Bolivia, fundaciones e iglesias evangélicas involucradas y otros detalles de «la cocina» del golpe de Estado sugerimos consultar el artículo de Alfredo Jalife Rahme2.

¿Por qué esta vez Estados Unidos no puso a la cabeza del golpe boliviano a un dictador militar clásico, como Barrientos, Banzer, García Meza o Videla, Pinochet, Stroessner? Porque el complejo militar-industrial estadounidense (Eisenhower dixit) y la Casa Blanca decidieron reconvertir a las Fuerzas Armadas latinoamericanas en una mucho más dócil y manejable policía interna antinarcóticos (sin abandonar las doctrinas contrainsurgentes), que ya no se ocupe de ejercer su control, incluso despótico, sobre el mercado interno y el Estado-nación. Las viejas Fuerzas Armadas adoctrinadas y entrenadas en Panamá, Escuela de las Américas y West Point podían desencadenar, sin dejar de ser fascistas, genocidas ni dependientes, una inesperada guerra de Malvinas o producir un Noriega que se saliera de control. Seguir leyendo GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA: DEBATES PENDIENTES Y SILENCIOS CÓMPLICES. NÉSTOR KOHAN

EVO, EL GOLPE Y MÉXICO. ÁNGEL GUERRA CABRERA

EVO LLEGA A MÉXICO 2

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITAEl recibimiento de Evo Morales como refugiado político por el gobierno de AMLO hace resplandecer la política exterior mexicana de soberanía, autodeterminación y asilo a los perseguidos políticos en proceso de rescate por el tabasqueño. Fue emotivo escuchar a Evo expresar “López Obrador me salvó la vida”. Y es que en realidad, su vida pendió de un hilo desde que los principales jefes militares y policiales golpistas de Bolivia le “sugirieron” renunciar hasta que pudo abordar el avión de la Fuerza Aérea Mexicana que lo trajo al Anáhuac.  Durante las décadas neoliberales la diplomacia de México fue gradualmente perdiendo independencia y se subordinó a los designios de Washington.  Sobresalen en aquella época las desleales actitudes   del presidente Ernesto Zedillo en relación con Cuba, antes y durante la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en La Habana (1999); el grotesco “comes y te vas” del presidente Vicente Fox a Fidel Castro, que puso en el más absoluto ridículo al guanajuatense (2002). Luego vendría el triste papel, otra vez de Fox, de enfrentarse junto a Bush a la mayoría de América Latina y el Caribe en un desafortunado intento de defender el neoliberal Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), derrotado ignominiosamente en Mar del Plata (2005) por una insubordinación de los presidentes progresistas dentro de la Cumbre de las Américas, principalmente Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Lula da Silva y Tabaré Vázquez.  Mientras, en las calles, protestaba contra el intento bushista una gran movilización convocada por los movimientos populares, cuyo líder más notable era Evo Morales, entonces por llegar a la presidencia de Bolivia. Pero tal vez nada colocó al Estado mexicano en una tesitura tan bochornosa y obsequiosa hacia Washington   como su ingreso al Grupo de Lima (2017) y el haber asumido una actitud de abierta hostilidad hacia Venezuela bolivariana durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

El golpe de Estado contra Evo va dirigido a liquidar un proyecto social extraordinariamente exitoso en nuestra región por sus logros de participación política democrática, cuya expresión más elevada es la creación del Estado Plurinacional de Bolivia, el que acogió en su seno a todos los pueblos originarios de Bolivia. Añádase el fin del analfabetismo, la igualdad de derechos para las mujeres, que ocupan la mitad de los cargos de elección popular, incluyendo entre ellas un 63 por ciento de mujeres indígenas. Sorprendente, en los 14 años de Evo, Bolivia, de ser el país más pobre de América del sur pasó a lograr la mayor taza de crecimiento económico de toda América, aunada a una inigualable reducción de la desigualdad, la pobreza extrema y la pobreza.  El gran desempeño económico, social y de estabilidad de este modelo, a contramano del neoliberal, ha sido una pesadilla para Estados unidos y las derechas locales. Ello explica que el golpe se haya planeado con más de un año de antelación y puestas en marcha sus distintas fases desde entonces. Evo expulsó de Bolivia a la DEA, a la AID y al embajador Phillip Golberg, pero el personal de la CIA estacionado en la embajada continuó atando los hilos de una conspiración muy abarcadora, que va desde políticos genocidas y ladrones como Carlos Mesa y Jorge Quiroga(exiliado en Estados Unidos para escapar a la justicia boliviana), hasta los ricos empresarios fascistas, separatistas y racistas de Santa Cruz de la Sierra, herederos ideológicos de los líderes que en su departamento intentaron una asonada golpista contra Evo en 2008.  Estos fascistas iniciaron en Santa Cruz una espiral de atropellos a indígenas y militantes del MAS, partido de Evo, que en casos llegó al asesinato, y que en los días previos al golpe trasladaron a La Paz. Allí, además de repetir las agresiones racistas contra indígenas profanaron y quemaron banderas wiphalas, que representan a los pueblos indígenas y constituyen un símbolo nacional reconocido por la Constitución.

Estos hechos han enfurecido a la población originaria y a muchos mestizos, algunos de los cuales comienzan a darse cuenta de lo que significa la ausencia de Evo y un eventual desmantelamiento del proceso de cambios como los vistos en Ecuador y Argentina, que les arrebataría todos los derechos adquiridos con la Asamblea Constituyente y el Estado Plurinacional.  Esa es la intención que se aprecia de los golpistas. Ya comienzan a llamar al país república en lugar de Estado Plurinacional. Con la ilegal autoproclamación como “presidenta constitucional” de la senadora opositora Janine Áñez esta situación no puede más que agravarse. La autoproclamada ya ha sido reconocida por los mismos gobiernos que reconocen al títere Guaidó, incluidos los de la obsecuente Unión Europea. Se trata de una persona con profundos prejuicios racistas, que por eso mismo, por la clase social a la que pertenece y sus antecedentes sumamente conservadores complace a la oligarquía y a Estados Unidos pero nada a los indígenas y al pueblo boliviano, sean simpatizantes o no de Evo.  La resistencia ya comenzó.

Twitter:@aguerraguerra

RED EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD: #NoAlGolpeEnBolivia

PRONUNCIAMIENTO URGENTE DE LA REDH

Nuestra América, 9 de noviembre de 2019

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