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LAS HERRAMIENTAS DEL PENSAR. GRAZIELLA POGOLOTTI

Ningún fenómeno parcial puede desgajarse de un análisis integral conducente a detectar las causas de las cosas.
El influjo envolvente del audiovisual exige diseñar estrategias para preservar la presencia viva de la palabra y dominar la infinita riqueza de la lengua materna.

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Desde febrero hasta mayo, la Feria del Libro lleva a cabo un prolongado recorrido a través del país. Al mismo tiempo, los alumnos que transitan el último curso del preuniversitario preparan sus exámenes de ingreso a la Educación Superior. Desconectados en apariencia, ambos acontecimientos tienen un punto de encuentro en el tema de la lectura como vía de acceso al conocimiento en relación con las capacidades que habrá de desarrollar un profesional para responder a las demandas de la sociedad en un mundo sometido a cambios acelerados de toda índole.

Existe más allá de nuestras fronteras un importante debate acerca de la función de las universidades. Las posiciones divergentes se manifiestan en términos teóricos desde las perspectivas conjugadas de la pedagogía, la sicología  y la sociología. En países donde las medidas con inspiración neoliberal han condicionado el creciente deterioro de la universidad pública en favor del imparable florecer de las privadas, se redefine el papel asumido históricamente por las universidades como productoras de nuevos conocimientos en las ciencias básicas y las humanidades para perfilarse ahora con marcado carácter empresarial, como simples proveedoras de fuerza de trabajo según las demandas inmediatas del mercado laboral.

La reforma universitaria cubana de los 60 respondía a un proyecto pedagógico que se había ido configurando, desde la colonia, en estrecha articulación con el propósito de forjar una nación. Félix Varela fue el primero que nos enseñó a pensar en cubano. Los discípulos más preclaros de Luz se incorporaron a la lucha independentista. En Nuestra América, José Martí plantea el programa conceptual de mayor alcance. A pesar de su modestia, la propuesta de Varona desembocaría en la frustración.

La posibilidad de generar conocimiento desde la perspectiva de desarrollo de la sociedad es uno de los factores constitutivos de toda auténtica soberanía. Por eso, docencia e investigación resultan inseparables. La adquisición de habilidades para el ejercicio de una práctica profesional concreta no puede prescindir del  aprender a pensar.

Las matemáticas entrenan para la estructuración de un tipo de pensamiento lógico. De la historia se deduce un modo de entender, en el complejo entrecruzamiento de aristas que trascienden el mero recorrido hechológico, las claves del funcionamiento de una sociedad. Lo fundamental, sin embargo, dimana del dominio de la lengua materna, lamentablemente empobrecido por la interacción de numerosos factores.

Sabida es la correlación entre pensamiento y lengua. Quien disponga apenas de un léxico rudimentario y de una sintaxis elemental, podrá satisfacer, acaso, los reclamos básicos de la supervivencia. Gravemente mutilado, el diálogo tropezará con obstáculos infranqueables. Al fallar el recurso de la palabra, en situaciones difíciles, rotos los puentes de la comunicación, acudirá a la violencia.

Ante las deficiencias comprobadas en el dominio de la lengua, hemos atendido a la proliferación de los errores ortográficos.

Obvios por su expresión gráfica en el entorno, con asomos ocasionales en la pantalla del televisor y acceso incontrolado a la cartelística que nos invade con la contaminación de términos tomados del inglés, junto a las abreviaturas usuales en los mensajes electrónicos, los errores ortográficos revelan problemas de mayor alcance respecto al dominio del español.

Ningún fenómeno parcial puede desgajarse de un análisis integral conducente a detectar las causas de las cosas. Resulta en extremo preocupante la pobreza manifiesta en los ejercicios de redacción, la incapacidad de transmitir los detalles significativos en la descripción de un ambiente, de relatar sucesos de la vida cotidiana y de organizar adecuadamente un conjunto de ideas.

Reducida  a lo elemental, la visión del mundo se proyecta en blanco y negro, carente de los matices que cualifican la realidad, desde las relaciones interpersonales hasta los vínculos que entrelazan un mundo cada vez más interdependiente.

Incapaces de ordenar las piezas que componen el universo tangible y de interrelacionar factores de distinta naturaleza, nos estará vedado el acceso al pensamiento abstracto, a la formulación de las interrogantes indispensables para desarrollar una perspectiva crítica y conquistar nuevos espacios de conocimiento.

Llave maestra del pensar, la palabra abre múltiples vías de acceso al saber, siempre sometido a los cambios que acompañarán nuestras vidas. Las herramientas adquiridas a través del eslabonamiento de la escuela, la universidad y el posgrado, concebidas con frecuencia al calor de las demandas del utilitarismo y la inmediatez, resultan insuficientes cuando no alientan la iniciativa y la creatividad, cuando carecen de la savia nutricia crecida en la permanente problematización de la realidad, en la capacidad de establecer el diálogo entre razón e imaginación y el nexo entre experiencia concreta y síntesis conceptual.

El influjo envolvente del audiovisual exige diseñar estrategias para preservar la presencia viva de la palabra y dominar la infinita riqueza de la lengua materna, herramienta indispensable del pensar. Existen experiencias en otros países que vale la pena tener en cuenta. En todos los casos, la plataforma básica se centra en el rescate del disfrute de la lectura, cultivado desde edades tempranas como objetivo central de la enseñanza a distintos niveles, pero que no habrá de circunscribirse al aula.

Concebido de manera integral, habrá de comprometer en la promoción del libro y la lectura al conjunto de instituciones que intervienen en la sociedad y a todos los grupos etarios que componen el espacio íntimo de la familia.

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ENSEÑAR Y APRENDER. GRAZIELLA POGOLOTTI

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Diarios, correspondencia, artículos, crónicas, relatos y estudios teóricos han ido relevando, poco a poco, la extensión de la obra escrita dejada por el Che. Asombra el volumen de un trabajo realizado en una existencia breve, consagrada en gran parte al combate guerrillero y a las altas responsabilidades asumidas en los años que sucedieron al triunfo de la Revolución Cubana en los campos de la industria, la banca, las relaciones internacionales; en lo militar y en la acción política concreta; en la formación de cuadros y en el sistemático contacto con las masas.

En medio de tantas presiones acuciantes, supo que las exigencias de la inmediatez, la respuesta rápida a la demanda del ahora mismo, no podían desgajarse del diseño de una perspectiva a largo plazo fundamentada en el dominio de temas económicos, sociales, políticos, junto con el análisis de la experiencia acumulada a través de la historia del socialismo.

Hubo en Che vocación de escritor. Sin embargo, lo fundamental de sus textos no responde a ese llamado interior. El enfrentamiento con la página en blanco constituye un ejercicio de reflexión, un modo de ordenar ideas, de seleccionar lo esencial a partir de las vivencias, una confrontación permanente entre el perfilarse de los conceptos y el complejo pálpito de la realidad.

En su  peregrinar por el continente palpó el dolor de América y descubrió la maravilla del legado de sus culturas originales. Conoció desde dentro el trágico proceso guatemalteco, la intervención del imperio para impedir una cautelosa reforma agraria y la consiguiente violencia represiva  que habría de prolongarse durante años, con su interminable rastro de sangre.

A partir de ese tránsito iniciático, la lucha guerrillera en Cuba resultó fecundante en más de un sentido. Comprendió en ella, tal y como lo afirmó en uno de sus textos, la dialéctica esencial entre enseñar y aprender. Los supervivientes del Granma eran portadores de ideas que definían un proyecto de nación. Fueron afianzando su base de apoyo en uno de los territorios más preteridos del país. A la extrema precariedad  de sus habitantes, privados  de los derechos a la tierra, a la letra y a la salud, se añadía la aplicación de distintas formas de violencia, desde la exacción económica hasta la acción directa de los cuerpos armados, la guardia civil de siempre y la represión brutal desencadenada por el ejército de la tiranía.

Desde el primer momento, todavía acosados y dispersos, los combatientes establecieron relaciones  respetuosas con los habitantes  de la zona. De esa manera, en el plano de los hechos concretos, se establecía el fundamento de una ética orientada al rescate de la dignidad del ser humano, propósito último de todo proyecto de transformación social. A los fines inmediatos, por esta vía, conquistaron apoyo, colaboración y solidaridad. Era el núcleo generador de una nueva institucionalidad que iría tomando cuerpo paulatinamente con la educación, el cuidado en situaciones críticas de salud, hasta llegar a la convocatoria del congreso campesino.

Traducida a las demandas de un contexto real, las ideas se desprendían de su formulación abstracta, permeadas por una realidad social conformada por factores históricos y económicos objetivos y por una subjetividad construida en el transcurso del tiempo y transmitida a través de generaciones.

Con el respeto mutuo se había sembrado el diálogo productivo entre dos culturas. En el destacamento revolucionario había fraguado un pensamiento a partir del conocimiento de los procesos históricos de Nuestra América y del análisis crítico de los problemas que condujeron a un callejón sin salida a la Cuba neocolonial.

En los hombres de la tierra anidaba una sabiduría hecha de tradición y de la dramática vivencia del desamparo. Ambas convergían en la exigencia apremiante de una acción transformadora. Para conquistarla, las dos perspectivas debían conjugarse en la dialéctica entre enseñar y aprender. Comprendió así el Che que el arraigo a la tierra, fuente nutricia de vida y la garantía de un asentamiento seguro, había configurado sueños, aspiraciones y mentalidades que no podían desconocerse con vistas a la puesta en práctica de un proyecto revolucionario. Los tiempos cambian pero en cada circunstancia, la dialéctica entre enseñar y aprender mantiene plena vigencia.

Bien despacio, con la mente alerta y el oído aguzado, he vuelto a la papelería del Che. Descubro en ella, a veces apenas perceptible, la voz íntima  de un hombre, de un compañero y amigo al que nunca tuve la oportunidad de conocer personalmente y que resulta ahora cercano y necesario. Pudoroso siempre, afirmó alguna vez que todo revolucionario está movido por grandes sentimientos de amor. Ese impulso, latente en lo más profundo del ser, no se remite a un concepto abstracto de humanidad, figura retórica vacía de contenido. Alienta el contacto hacia las personas  concretas de los más variados orígenes, próximos en el dolor compartido, en la inmediatez tangible del combate, en los trabajos y el transcurso de los días. Se expresa en la ternura rescatada y en la mirada escrutadora que atraviesa lo más profundo del otro. Aparece en la evocación del Patojo, el amigo de siempre, en la semblanza del Vaquerito, en la brevísima acotación de su Diario boliviano al producirse la caída de Eliseo Reyes. En un texto sobrecogedor, recogido en una publicación reciente de Casa de las Américas, lúcido ejercicio de introspección, se reconoce escindido entre el sueño de disfrutar el calor hogareño y el compromiso ético con una existencia convertida en destino. Agigantado por tan conmovedora cercanía, permanece entre nosotros, cada vez más imprescindible.

PERIODISMO Y CULTURA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

José Antonio Fernández de Castro es el nombre del premio que se concede a los periodistas del sector cultural. Poco se sabe, sin embargo, de la trayectoria fulgurante y efímera de este singular personaje. Emergió en el contexto de la Primera Vanguardia y del Grupo Minorista, fenómenos que contribuyeron a configurar el entorno de los años 20 en la Cuba del pasado siglo. Perteneció a la generación de intelectuales que impulsó, en la práctica concreta, la renovación de los lenguajes artísticos, la redefinición de los auténticos valores de la cultura nacional mediante el rescate de las tradiciones populares hasta entonces soslayadas, a la vez que hacía sentir su voz en la arena pública, tomando partido en favor de una raigal transformación de la sociedad. Inconformes y abiertos al mundo, el doble impacto de la Revolución de Octubre y de la que se había desencadenado en el vecino territorio de México afianzó en los intelectuales la conciencia de la necesidad de barrer las huellas del coloniaje. Para lograr ese propósito, cultura, sociedad y política debían estar estrechamente entrelazadas.

En aquellos años 20 del pasado siglo, el panorama cubano distaba mucho de ser promisorio. Concluida la Primera Guerra Mundial, los precios del azúcar se hundieron estrepitosamente. Habían llegado «las vacas flacas». La corrupción administrativa se agigantaba. Ante esa realidad, un grupo de intelectuales irrumpió en el espacio público con la llamada Protesta de los Trece, animada por Rubén Martínez Villena. Muy pronto tomaría cuerpo la dictadura de Gerardo Machado. Sin que mediara la filiación partidista, una convergencia en el plano de las ideas establecía nexos subyacentes entre el accionar político de Mella y Rubén con las inquietudes manifiestas en el ámbito de la renovación cultural. Los escritores bisoños procuraron encontrar espacios en periódicos y revistas de amplia circulación. Por esta vía, tendieron puentes hacia sectores más amplios de la sociedad cubana, porque la batalla por la cultura y por la nación debían librarse de manera simultánea. Entre ambas se afianzaba el autorreconocimiento y la afirmación de esenciales valores nutricios.

Fernández de Castro inició su tarea intelectual con la exploración de la cultura cubana del siglo XIX. Reveló zonas desconocidas del crítico reformista Domingo del Monte. Los apremios de la época lo llevaron a volcarse hacia una lectura participativa y desprejuiciada de la compleja realidad de su tiempo. Bajo la égida de la obra inicial de Fernando Ortiz, compartió con algunos de sus coetáneos el acercamiento al territorio marginado de nuestras fuentes de origen africano. Mirar en profundidad hacia adentro contribuía a hacer visible un imaginario latente en la rica creatividad de nuestra percusión y en una fabulación que conserva la memoria viva de una cultura trasplantada mediante el ejercicio de la violencia de la infame trata negrera. La valoración legitimadora de esta herencia formaba parte del proceso descolonizador que tomaba cuerpo en el terreno de la política.

Como Carpentier, Fernández de Castro conoció el bregar periodístico desde la tarea cotidiana en la mesa de redacción. Involucrado en la «causa comunista» de 1927 desatada por Machado, compartió con Carpentier los rigores de la cárcel. Tuvo la audacia de comprometerse en lo político y la astucia necesaria para conquistar un espacio en el conservador Diario de la Marina para difundir, con aguda perspectiva crítica, las obras de la naciente vanguardia literaria cubana.  Seguir leyendo PERIODISMO Y CULTURA. GRAZIELLA POGOLOTTI

EL PODER DE LA SUBJETIVIDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

OTRA VUELTA AL ESPACIO PÚBLICO. GRAZIELLA POGOLOTTI

Admiro estas crónicas de Graziella Pogolotti no sólo por su constancia y pertinencia, sino por la sabiduría que comportan y la capacidad que tienen de expresar lo que sentimos muchísimos cubanos, para no hablar de millones. Esta realidad que nos describe y comenta hoy, la sufro a diario, a tal punto que mi hija le ha dedicado un ejercicio audiovisual en signo de desaprobación. Habría que preguntarles una vez más a los encargados de hacer respetar las normas de comvivencia en nuestro país, por qué no actúan, y a la sociedad en su conjunto, por qué tanta aquiescencia ante lo mal hecho.  En este caso, diríase que nadie es inocente. 

GRAZIELLA POGOLOTTI

Cada mañana, bien temprano, llego a mi centro de trabajo. Es una institución patrimonial consagrada a la preservación y estudio de la obra de Alejo Carpentier, el narrador cubano de más alta jerarquía internacional, uno de los impulsores de la renovación literaria de Nuestra América. A la que fue su casa, sede actual de la Fundación que lleva su nombre, acuden especialistas procedentes de distintos lugares del mundo con el propósito de consultar la documentación que allí preservamos, constituida por textos inéditos y por una extensa papelería reveladora de claves esenciales de su proceso de creación, todo ello organizado por nuestros investigadores, capacitados para ofrecer asesoría pertinente a los visitantes. La complejidad de la tarea exige suma concentración, favorecida por el indispensable silencio.

Sin embargo, la invasión del atronador espacio público nos agrede. La bodega colindante suministra bebidas alcohólicas  y el escándalo de los adictos es cotidiano. Hay también en los alrededores un aficionado al canto lírico. Cabe añadir a todo ello lo usual en el extenso ámbito de la ciudad: el estruendo de la música, acrecentado por el empleo de las bocinas fijas y portátiles, en incontrolada violación de lo establecido por las normativas que regulan la protección del medio ambiente, según lo legislado por nuestra Asamblea Nacional. En este caso, una vez más, siguiendo la tradición heredada desde los tiempos de España, la ley se acata, pero no se cumple.

Por razones de clima y de costumbres arraigadas a través del tiempo, en países como el nuestro las fronteras entre el espacio público y el privado son en extremo porosas. Vivimos, por necesidad, con ventanas y puertas abiertas. Recuerdo el viejo barrio de mi infancia y mi primera juventud. Los vecinos conversaban de balcón a balcón y yo podía escuchar la voz de Joseíto Fernández y la melodía que anunciaba la transmisión de La Novela del Aire. A media mañana, nunca en horas de la madrugada, comenzaba la secuencia de los pregoneros, muestra de un folklore melódico elogiado por Carpentier y recogido por María Teresa Linares.  Era el llamado a la caserita, junto a los tamales que pican y no pican, los mangos mangüé, el caramillo del amolador de tijeras, más afinado entonces que el ahora renacido. Allí estuvo la fuente nutricia del inmortal Manisero. Aquel paisaje sonoro, sujeto a la medida de la voz humana, no resultaba atronador, como ocurre en la actualidad con los músicos que acosan a los turistas en el entorno de La Habana Vieja.

El estruendo generalizado interfiere las relaciones interpersonales. Un encadenamiento incontenible nos induce a hablar a gritos. Desaparece el arte de la conversación, el diálogo persuasivo  y el entendimiento mutuo. Estamos amenazados todos por sordera prematura. La irritabilidad crece y se convierte en factor que promueve la agresividad y puede llegar, en situaciones extremas, a generar conductas violentas. Las consecuencias del ruido que atraviesa las necesarias fronteras entre los espacios públicos y los privados se manifiestan en daños a nuestra salud física y mental. Favorecen un clima propicio a la indisciplina social. Contravienen las esencias de principios de convivencia y solidaridad que siempre hemos animado como razón de ser de nuestro proyecto en construcción.

Por su compleja y delicadísima naturaleza, la preservación del tejido social se sostiene mediante el apretado entrecruzamiento de numerosos hilos. Semejantes a los que produce la araña, habrán de resultar flexibles y resistentes como acero bien templado. De obligatorio cumplimiento, la ley rige para todos. Incluye a las dependencias gubernamentales, a las que corresponde, además, constituirse en ejemplo del cabal cumplimiento de las normas establecidas. Y, sin embargo, el estruendo que nos abruma procede con frecuencia de parques, ferias, medios de transporte y de oficinas  sujetas a regulaciones estatales.

El necesario respeto al otro es un concepto válido que se expresa con frecuente reiteración en publicaciones académicas y permea, en términos abstractos, numerosos debates. Llevado al ejercicio de la práctica concreta, se manifiesta en  la formulación de normas que deben presidir el comportamiento humano, y se encuentra en el sustrato de todo cuerpo jurídico cuando su violación atenta contra la integridad de las personas.

En el plano del vivir cotidiano, el respeto al otro es fundamento constructivo de la formación desde las primeras edades. Asumido conscientemente, convertido en segunda naturaleza, se edifica en la relación mutua entre padres e hijos, entre maestros y alumnos. Se extiende a la relación entre vecinos, a la actitud asumida en la prestación de servicios, a la mano que se tiende al desvalido, al cuidado de las áreas de uso colectivo, al cumplimiento de los compromisos contraídos. Respetemos todos los descansos del insomne y del trabajador nocturno, el recogimiento del enfermo que padece dolor, el sueño reparador de la criatura recién nacida.

Los amaneceres no siempre son apacibles. La necesidad de trasladarnos nos somete a las dificultades de la transportación. Tenemos que afrontar problemas de toda índole, tropezar con los obstáculos que se interponen ante cada trámite. Son realidades objetivas. Limar asperezas y nutrir nuestra subjetividad en manantial de aguas transparentes contribuirá a un mayor grado de bienestar para todos.

EL AÑO QUE VIENE. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI

El año que termina suele despedirse en medio del bullicio, sobre todo para los jóvenes. La música y el baile dominan el ambiente. Una tradición ya perdida representaba con la quema simbólica de un muñeco la despedida del año viejo en el momento de acoger el recomienzo de un calendario.

En un país donde buena parte de los pobladores sobrepasan la media rueda, son muchos los que permanecen en el espacio más íntimo del hogar. Allí, junto al televisor, esperan las 12 campanadas y el anuncio ritual del año que está naciendo, acaso nostálgicos del ritmo de otrora, portadores de antiguas remembranzas.

Ante el desafío de la página en blanco, me aparto del estruendo general. El forzoso descanso me induce a un paréntesis reflexivo volcado siempre hacia la perspectiva del mañana inminente.
Abundante en efemérides, el 2018 nace bajo el signo del sesquicentenario de nuestra primera guerra de independencia. En el contexto actual, la conmemoración adquiere capital importancia. No podrá reducirse al recuento formal de los hechos acontecidos en aquel entonces. Convoca a una reflexión renovada acerca del vínculo entre cultura, nación y proyecto social.

Así ocurrió, no podemos olvidarlo, en el centenario de La Demajagua. Situado en la perspectiva de un proceso histórico centrado en raíces coloniales y neocoloniales, Fidel trazaba la línea de continuidad entre el «ellos entonces» y el «nosotros ahora» teniendo en cuenta las contradicciones fundamentales que configuraron cada época. El  patriciado criollo disponía de información actualizada sobre las ideas más avanzadas de su tiempo en el campo de la filosofía, la economía y la pedagogía. Los próceres más destacados tenían conciencia lúcida de las realidades del país. Para afrontarlas, no bastaba con desplazar un poder metropolitano anacrónico. Céspedes lo entendió así cuando, en gesto simbólico, concedió la libertad a sus esclavos el 10 de octubre. Fragua de cubanía esencial, la guerra ofreció oportunidades y protagonismo a figuras procedentes de las capas más humildes de la sociedad. Modesto agricultor dominicano, Máximo Gómez demostró su talento de estratega militar. En Baraguá, Arsenio Martínez Campos tuvo que parlamentar con Antonio Maceo.  Seguir leyendo EL AÑO QUE VIENE. GRAZIELLA POGOLOTTI

SOLSTICIO. GRAZIELLA POGOLOTTI

En los países templados del hemisferio norte, el solsticio de invierno anunciaba los tiempos duros en que el pasto había de escasear para los animales. Era un momento que exigía resguardarse al calor del hogar. En ese difícil paréntesis habitaba una esperanza, porque los días volverían a alargarse, la primavera florecería y llegaría el solsticio de verano con sus celebraciones colectivas en torno a la recogida de las cosechas.

Olvidados los remotos orígenes, en países que no conocen la nieve, más allá de la diversidad de creencias, el 24 de diciembre es ocasión de encuentro familiar. Pero, según el calendario vigente, el solsticio de invierno, ese instante en que apunta el regreso de la luz, se produce entre el 21 y el 22 del propio mes. Coincide con la jornada en que rendimos homenaje a los educadores, fecha conmemorativa del fin de la Campaña de Alfabetización. La coincidencia tiene una poderosa carga simbólica. El permanente renacer descansa en los escolares que, sucesivamente, transitan por nuestras aulas. No siempre reconocida en todo su alcance, la figura del maestro desempeña un papel social de primer orden. En ella reside la garantía del futuro que se va haciendo día a día en un mundo de aceleradas transformaciones que imponen constantes reajustes en los contenidos de los programas, en los métodos de enseñanza y en la renovación de la didáctica.  Seguir leyendo SOLSTICIO. GRAZIELLA POGOLOTTI

EL ARTE DE ESCUCHAR. GRAZIELLA POGOLOTTI

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Más vigente que nunca, el pensamiento vivo de Fidel se orienta estratégicamente hacia un horizonte de emancipación, teniendo en cuenta siempre la percepción concreta de la realidad. Así, en sus Reflexiones, avizoró las grandes amenazas que penden sobre el destino de nuestra especie. Enraizada en el conocimiento de los procesos históricos que han conformado nuestro país, su visión no es localista. Tiene alcance universal.

La gran tarea de hurgar en su ideario, indispensable en medio de los desafíos de la contemporaneidad, exige seguir paso a paso, en su integralidad y en sus contextos, la secuencia de sus discursos, adheridos siempre a las demandas de la inmediatez e inscritos en un marco conceptual riguroso y asequible a todos, nunca aferrado a doctrinarismos abstractos. Su rasgo característico reside quizás en su naturaleza dialógica señalada por el Che al describir en El socialismo y el hombre en Cuba su intercambio productivo con las masas en el inmenso espacio de nuestra Plaza de la Revolución. Otra clave imprescindible se encuentra en la singular capacidad de escuchar, aun en esos multitudinarios encuentros, las interrogantes de sus interlocutores. De ese toma y daca dimana la organicidad de sus respuestas y la consiguiente autenticidad de su palabra, hecha de verdad y de convicción profunda.

Para los que no habían nacido entonces y para quienes vivimos esa etapa, vale la pena recordar el inicio de los noventa del pasado siglo. Fidel preparó al pueblo, cuando todavía no se había producido el acontecimiento, ante la posibilidad de que la Unión Soviética se desgajara. Aunque resulte dura, la verdad constituye cimiento de unidad, fuente de confianza y plataforma indispensable para el diálogo. A lo largo de los difíciles años del periodo especial, tuve el privilegio de participar en numerosos encuentros con el Comandante. Había que juntar voluntades para emprender el áspero ascenso hacia la resistencia por la salvaguarda de cada uno y de la patria conquistada. La precariedad económica tenía inevitable repercusión en la vida de la sociedad. En esa coyuntura, los escritores y artistas reunidos en el seno de la Uneac concedieron prioridad al análisis de los problemas que emergían en su entorno.

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EN DEFENSA DE LA CULTURA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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Cinco cubanos concurrieron, en 1937, al Congreso que reuniría en España a intelectuales procedentes de las más diversas regiones del mundo. Eran Juan Marinello, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Félix Pita Rodríguez  y Leonardo Fernández Sánchez. Por aquel entonces, Marinello contaba ya con obra reconocida. Su proyección política se había perfilado en la lucha contra Machado. Su  trayectoria le había valido reconocimiento entre sus colegas de México y de la península.

Nicolás Guillén era ya autor de Motivos de son. Con sus textos marcaba la impronta original de la poesía  nueva, preñada por el signo de nuestro mestizaje cultural. En Carpentier no había cuajado todavía el gran narrador latinoamericano, pero contaba con labor significativa en los campos de la musicología y el periodismo. En Félix Pita Rodríguez maduraba el escritor que, muy pronto, habría de tener perfil propio en nuestra literatura. Leonardo Fernández Sánchez era un intelectual entregado de lleno al ejercicio de la política.

Al igual que los cubanos, los congresistas de Valencia llegaban desde lejos y respondían a variadas tendencias estéticas.   Seguir leyendo EN DEFENSA DE LA CULTURA. GRAZIELLA POGOLOTTI

¿CÓMO SON LOS JÓVENES DE HOY? GRAZIELLA POGOLOTTI

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No tengo respuesta para esa pregunta, aunque no puedo dejar de plantearme la interrogante. Como ellos, yo también soy portadora de una marca de época que he vivido activa e intensamente. En un ambiente hostil, conocí las difíciles condiciones de un mercado laboral cerrado, viví el batallar que sucedió al golpe perpetrado por Batista, viví la caída de compañeros en la hermosa edad abierta a las ilusiones y al porvenir. Quedaron por siempre en mi memoria las jornadas triunfales de una Revolución que rompió las barreras de lo hasta entonces imaginable. Me entregué de lleno a la tarea de construir lo soñado en el ámbito de la educación y la cultura. No fue un lecho de rosas. Afronté contradicciones, pero en el hacer obra encontraba instantes de plena realización personal. Así fue creciendo una mentalidad hecha en el enfrentamiento a realidades concretas, en la conquista de nuevos saberes, en el crecimiento de un modo de pensar y sentir.

Mirarme hacia dentro, explorar mi origen y mi formación, dilucidar de dónde vengo me ofrece herramientas para entender al otro, paso indispensable para tender puentes hacia el diálogo necesario. A pesar de las coincidencias epocales, mi generación no fue homogénea. Ninguna lo es. No me refiero tan solo a las inevitables fracturas ideológicas.

Mi generación vio nacer la televisión. En aquella etapa inicial, el surgimiento del medio introdujo un elemento novedoso en el modo de vivir, pero no cambió en lo sustancial las costumbres. En las noches del barrio, se mantenía el intercambio entre vecinos. El arte de la conversación era una práctica generalizada por la que transitaban los comentarios sobre las noticias del momento, las preocupaciones compartidas y el inevitable chismorreo. Los más jóvenes se desentendían del hablar de sus mayores. Se iban agrupando según afinidad de intereses. Algunos se incorporaban al trabajo desde temprano. Otros, tenían la posibilidad de seguir estudiando e iban tejiendo sus propias redes de relaciones. Las diferencias de origen social creaban distancias insalvables.

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CULTURA Y COMUNICACIÓN. GRAZIELLA POGOLOTTI

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El cineasta Julio García Espinosa acostumbraba decir que todo hecho cultural tiene que convertirse en un acontecimiento. El arte y la literatura alcanzan su plena realización en la conciencia, la mente y los sentimientos de sus destinatarios. Depositados en esa memoria, se enriquecen con asociaciones imprevistas, despiertan inquietudes y curiosidades, crecen en multiplicidad de sentidos. Silenciado, el libro dormirá en los anaqueles de librerías y bibliotecas, la función teatral sufrirá las consecuencias de un público anémico y el concierto contará con la presencia de unos pocos especialistas. Resulta entonces que un enorme esfuerzo de creación y producción cae en el vacío.

Los animales procuran sus medios de subsistencia. Construyen su hábitat. En caso de necesidad, entrenan a los recién nacidos hasta que disponen de la aptitud de valerse por sí mismos y articulan una organización colectiva cuando requieren la protección de la manada. Solo nuestra especie ha sido capaz de desarrollar una impresionante creatividad en la ciencia, el arte y la literatura. Fuente todas ellas de una riqueza espiritual que le permite superar la adversidad, afincar valores y mejorar la calidad de vida.

Cuando Silvio recorre los barrios periféricos, crecidos muchas veces en medio de la improvisación y la precariedad, los conciertos desencadenan la participación colectiva en la solución de problemas prácticos, en la inventiva de los carteles, en la intensa comunión silenciosa que supera, a pesar del entorno físico poco favorable, la que se produce en reputadas salas de conciertos. Al final, se levanta el coro de voces unidas para entonar las canciones icónicas, preñadas de nostalgia, de esperanza, de autorreconocimiento, de confianza en lo mejor que anida en cada uno de nosotros. No me lo han contado. Lo he vivido.

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¿CÓMO SE FUE HACIENDO LA CULTURA CUBANA? GRAZIELLA POGOLOTTI

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Acosado por la miseria y la tuberculosis, Heredia murió en el exilio. Plácido y Zenea fueron fusilados. José Martí cayó en Dos Ríos. Mientras  los poetas forjaban imágenes para una nación todavía inexistente, los pensadores labraban un ideario a través de la enseñanza. Quebrantaban la esclerosada tradición dogmática impuesta por la colonia.

El presbítero Félix Varela sentaba cátedra en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio. No tuvo alumnos, formó discípulos. De manera inevitable, el camino trazado lo llevaría a la política y al debate abierto en las Cortes de España.

Perseguido, encontró refugio en una emigración sin regreso. No dejó por ello de pensar en Cuba y ejercer un magisterio espiritual. Más prudente y no menos eficaz, Luz y Caballero se entregó a la educación. En las aulas, estaban madurando los futuros combatientes. Desde entonces, ética y política comenzaban a entrelazarse de manera inseparable, visión que alcanzaría con José Martí su proyección más intensa en el verbo encendido y en la conjunción concreta de teoría y práctica.

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POR UNA CIUDAD VERDE, ACOGEDORA, HECHA PARA EL BUEN VIVIR. GRAZIELLA POGOLOTTI

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A lo largo de mi vida he acumulado cierta memoria ciclonera. Mi referencia más remota se remite a 1944, el huracán que removió  la confianza popular en el recién inaugurado Gobierno de Grau San Martín. La meteorología no había alcanzado el actual desarrollo científico. Con frecuencia se producían contradicciones entre los partes emitidos por el Padre Goberna desde el observatorio de Belén y los del capitán de corbeta Millás, desde Casablanca. Cuando todas las señales  indicaban inminencia del peligro, en el vecindario comenzaba a resonar el martilleo y los pobladores garantizaban algún alimento para sobrevivir mientras durara la tormenta. Lo más socorrido era un poderoso energético, bien cargado de azúcar, nuestro pan con timba, es decir, pasta de guayaba. Luego, saldrían todos a valorar el tamaño del desastre. El prometido  socorro a los damnificados nunca llegaba a los destinatarios. Acrecentaba el bolsillo de los políticos corruptos.

La violencia y la dimensión de Irma sobrepasa todo lo que mi memoria  hubiera podido registrar. Nos atravesó de este a oeste. Recorrió la costa norte y su diámetro lo adentró bien al sur de nuestra estrechísima isla. La respuesta del país fue rápida y eficiente. Pero el costo habrá de ser, sin dudas, muy alto. Pasado el momento de la emergencia, se impone un análisis proyectado hacia el mediano plazo.

En la capital se eliminaron los desechos sólidos. A partir de ahora, no pueden renacer los basurales. El arbolado sufrió graves daños. Pero su presencia es indispensable en los espacios públicos para protegernos del sol inclemente, para guarecernos en caso de chaparrón, para devolvernos el espacio acogedor de los parques, como integrante necesario de un diseño urbano armónico, hecho a la medida del ser humano.

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EN LA JORNADA DE LA CULTURA CUBANA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Con toda justicia, el Día de la Cultura Cubana rinde homenaje a la presentación pública del Himno Nacional en el Bayamo recién ocupado por los insurrectos. Para nosotros,  forjados  en un largo batallar contra el coloniaje, cultura y nación andan juntas. Acción y pensamiento se alimentan mutuamente en el proceso de pensar y hacer un país en tierra de huracanes, siempre amenazada, tanto por la furia combinada de los vientos y los mares como por el apetito rapaz de quienes, nunca resignados, han intentado, una y otra vez, apoderarse  de la Isla.

La raigal cubanía, afirma Abel Prieto respaldado por Fernando Ortiz, implica la asunción consciente de un destino. Se sostiene en un componente espiritual. Anida en la mente y en el corazón. Ha alcanzado su densidad mayor en el ininterrumpido batallar de siglo y medio. A pesar de los numerosos reveses, en ese  combate se iba transformando la sociedad.

La guerra contra la metrópoli española exigía la edificación  simultánea de una sociedad diferente. En gesto real y simbólico, Céspedes proclamó la independencia de Cuba y liberó a sus esclavos en Demajagua. La prédica martiana unió a los veteranos de ayer y a los obreros del tabaco. A través de Juan Gualberto Gómez tejió redes en la zona occidental de la Isla. La Cuba nueva debería surgir del esfuerzo mancomunado de blancos, negros y mestizos. En el fragor de la guerra habría de cristalizar una nación liberada también del legado infame de la esclavitud.

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CHE, COMANDANTE, COMPAÑERO, AMIGO. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Che-Guevara-2-580x725Para conocer las entrañas de la Tierra, consideró el Che la posibilidad de asomarse al cráter de un volcán. Durante años, me ha atenaceado la necesidad de indagar acerca del trasfondo humano palpitante tras las hazañas del constructor y del combatiente guerrillero. He perseguido el anecdotario conservado en la memoria de sus compañeros y colaboradores, las obras que nos fue dejando, los textos inconclusos, los testimonios personales dejados en crónicas, diarios y en la escasa correspondencia conocida. Puedo configurar una silueta, aun cuando muchos rasgos esenciales se me escapan. Apenas abocetada, esa dimensión humana ha de permanecer, como lava ardiente, en beneficio de la generación actual y de aquellas otras que están por llegar.

En su clásico ensayo sobre el socialismo y el hombre en Cuba, el Che comienza por recordar que los revolucionarios están movidos por profundos sentimientos de amor. Esa pasión lúcida no se dirige a un concepto abstracto de humanidad. Se reconoce en la persona concreta, inmersa en circunstancias históricas determinadas.

En ese contexto específico, hay que sembrar conciencia mediante la palabra, la acción y el sacrificio compartidos, así como por la indispensable superación.

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FUNCIÓN DE LA CRÍTICA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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 GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Cuando José Martí definió el «ejercicio del criterio», se estaba remitiendo al origen más remoto del concepto de crítica.

Para los griegos, se trataba de establecer las bases para discernir la necesaria búsqueda de la verdad mediante un instrumental analítico. Nunca neutral, se fundamenta en una perspectiva filosófica y se proyecta hacia el diseño de una sociedad en función del desarrollo humano. Ese propósito anima la inmensa obra periodística del Maestro.

En la preparación  y desarrollo de la guerra necesaria habría de estar, para José Martí, el germen de una República «con todos y para el bien de todos», con participación de los pinos nuevos, del sector obrero en crecimiento y con una  noción de cubano que incluía en igualdad de condiciones, al blanco y al negro. Sabía también que la conquista de la soberanía nacional implicaba la asunción del destino común de las Antillas y de la América Latina toda. Su práctica periodística se orientó a definir esos contextos. Subrayó, por ello, nuestras especificidades y los peligros que nos amenazaban. Delineaba de esa manera, los signos identitarios, reconocibles también en su examen de las expresiones  de las artes y las letras que aparecían en Cuba. De clara intención programática, su ejercicio crítico anotaba luces y sombras, pero el enfoque no dejaba de remitirse a una perspectiva integradora.

 

Válida cuando estaba fraguando la nación, la perspectiva crítica martiana es imprescindible en la actualidad. En un mundo mucho más complejo, las formas de dominación han adquirido un grado extremo de sofisticación. Sin descartar el empleo de la fuerza mediante la acción combinada de las armas y las represalias económicas, se apela también a la construcción de subjetividades con el empleo de recursos tomados de las ciencias sociales, la sicología y la semiótica, entre ellas.  De las formas primarias de la publicidad, dirigidas a la venta de un producto, se ha pasado a fabricar, a escala planetaria, consumidores para el mercado, todo ello alentado por una filosofía de la vida que apunta  a la evasión, a la búsqueda  del placer  a cualquier precio, a la exacerbación del individualismo, a la crisis de los fundamentos éticos del comportamiento humano y a la neutralización de todo proyecto transformador de la realidad. Hipnotizados por los mismos estímulos, constituimos una masa gregaria en la que, paradójicamente, fracturados los esenciales nexos solidarios, andamos más solos que nunca.

A contracorriente del poder hegemónico, el proyecto de emancipación socialista implica una filosofía de la vida y la formación de un ser humano actuante en la transformación de la realidad. Se sitúa, por tanto, en el terreno de la cultura. Desde ese punto de vista, el discernimiento analítico abarca el desmontaje de las contradicciones fundamentales de cada época y el desarrollo de un pensamiento crítico respecto al proceso de construcción de una sociedad justa, apuntalada en los valores,  que dimana de un esencial compromiso solidario. Esa vigilante búsqueda de la verdad alienta en la acción y la obra del Che.

Muchos reclaman la necesidad de una crítica constructiva. Yo preferiría adscribirme a la modelación de una crítica participativa, involucrada en la búsqueda de la verdad, enraizada en los conflictos de la realidad, proyectada hacia un horizonte transformador, atenta a los obstáculos que se interponen en el camino en el plano tangible de los hechos objetivos y en lo referente a la zona sutil y soterrada de los valores y las mentalidades. Considerada así, puede ofrecer señales tempranas de alerta ante peligros latentes, contribuye al desarrollo de una cultura revolucionaria atemperada a las exigencias de la contemporaneidad. Despojada de autoritarismo, con plena conciencia de que todo análisis entraña un margen de error, puede establecerse un diálogo reflexivo con los variados sectores que integran el entramado social.

Durante algunos años, ejercí la crítica como oficio circunscrito al ámbito de la creación artístico-literaria. Al escribir, intentaba imaginar el perfil de mis interlocutores potenciales. En aquellos días de fundación estaba emergiendo un público espoleado por el deseo de apropiarse de bienes espirituales, a los que accedían por primera vez. Pensando en ellos, debía ofrecer claves que viabilizaran una lectura provechosa, soslayando siempre la tendencia a subestimar la inteligencia y la sensibilidad latentes en el destinatario. No podía olvidar tampoco al artista auténtico, comprometido desde lo más profundo de sus entrañas en la realización de su obra. Con toda modestia, mi testimonio podía contribuir al necesario proceso de retroalimentación.

En el cincuentenario de su caída, la presencia del Che alienta entre nosotros con más fuerza que nunca. Mundialmente reconocida, la estampa del guerrillero se agiganta. Su tarea de constructor mantiene también plena vitalidad. En ella, el pensar y el hacer fueron inseparables. Cortó caña y comprobó el funcionamiento de las primeras alzadoras. Convirtió en práctica institucionalizada el ejercicio de la crítica. Su análisis de la experiencia socialista acumulada reafirmó su convicción de la necesidad de transformar, parejamente, a la estructura económica y al hacedor de esos cambios.

Concedió tiempo y espacio al debate teórico. A la vez, hizo de la crítica un medio permanente para sembrar principios éticos en el vivir cotidiano, porque la nueva sociedad arrastraba un indeseable rezago del pasado. Las huellas de esa permanente vigilancia crítica y autocrítica aparecen en su rico anecdotario, en sus escritos teóricos y aún en el  más íntimo testimonio de su diario.

Ante los desafíos del mundo actual, la crítica participante define las coordenadas de las fuerzas en conflicto. Con ese referente indispensable, fija la mirada en nuestro entorno inmediato donde reconoce los paradigmas y advierte las fisuras que se manifiestan en nuestro cuerpo social, tanto en las conductas que vulneran principios de legalidad, como en aquellas lacerantes de las sensibilidades como sucede en el desparpajo de la vulgaridad y en la ostentación impúdica de bienes de dudoso origen. Fieles a la construcción de un modelo alternativo, nuestro horizonte abarca, en última instancia, a los pobres de la tierra, a los pueblos del sur, a los excluidos de siempre y a la preservación del planeta amenazado. Nuestra plataforma política propone un proyecto humano inseparable de su fundamento ético y de la formación  de una cultura en la que habrá de crecer un sujeto crítico, capacitado para rehuir la seducción del facilismo y de asumir que el porvenir de cada uno está vinculado al de su comunidad.

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LA BATALLA POR LA CALIDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Todavía vivimos bajo el impacto del arrasador paso del ciclón innombrable. La catástrofe demostró, una vez más, la eficiencia de nuestra Defensa Civil, así como nuestra capacidad de crecer en los momentos difíciles en el orden de la solidaridad y de la entrega al trabajo de todos aquellos encargados de afrontar peligros y de ofrecer la necesaria cobertura informativa. Sobre esa base, es la hora de analizar fortalezas y debilidades.

Quienes tenemos larga vida y buena memoria, evocamos en estas circunstancias la tragedia desencadenada por el ciclón Flora, que sacudió la geografía de la entonces provincia de Oriente. El golpe fue atroz. Se tradujo, sin embargo, en un importante aprendizaje. Determinó el diseño de una estrategia hidráulica para represar las aguas desbordadas y sentó las bases para estructurar un sólido sistema de Defensa Civil. Como tantos otros habaneros, padecí el ciclón y las jornadas subsiguientes.

No recibimos de manera directa el impacto que asoló las provincias centrales del país. Los vientos de tormenta tropical dejaron una marca sensible en la ciudad, donde el mar mostró su rostro más aterrador. Estremecido desde su profunda entraña, lanzó piedras contra las calles y arrancó las esponjas habitualmente asidas a su vientre. A simple vista, desde el lugar donde vivo y trabajo, los daños sobrepasaron los sufridos en ocasión de eventos similares. Todo indica, por lo demás, que de no detenerse los efectos del cambio climático, habremos de afrontar la amenaza creciente de fenómenos de la misma índole. En estas duras jornadas, el ciudadano común ha percibido en carne propia algunas de las realidades que contribuyen a hacernos más vulnerables. Sin pretender intentar una evaluación de los daños, que puede hacerse integralmente desde la perspectiva de la dirección del país, la simple observación revela las consecuencias de la acumulación de los desechos sólidos, la repercusión de la caída de los árboles en la vitalidad del servicio eléctrico, la necesidad de proteger con el debido mantenimiento el fondo habitacional deteriorado y la falta de rigor por desvío de recursos, así como por la inadecuada dirección en las reparaciones recientes. A pesar de todo ello, la ciudad requiere rescatar un arbolado favorecedor de sombra protectora en un país tropical y fuente de oxígeno, garantía de depuración de la atmósfera. Testimonio de una historia tangible, el entramado urbano de la capital es prenda de singularidad. Conforma uno de los rastros de nuestra cultura que ha elevado a La Habana al rango que la coloca como ciudad mítica en el contexto de la América Latina.

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LA TIERRA TIEMBLA. GRAZIELLA POGOLOTTI

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Tal y como nos sucede ahora con Marte, quizá algún día seres racionales instalados en otras galaxias se interroguen acerca de la existencia de vida en la Tierra, porque en carrera desenfrenada hacia la autodestrucción, se nos ha despertado una vocación suicida.

Las señales del peligro que se cierne sobre nosotros son evidentes. Las capas tectónicas se remueven para producir terremotos de enorme dimensión. En el área caribeña que habitamos, los huracanes se multiplican y alcanzan dimensiones sin precedentes en la historia. En semanas sucesivas, Harvey dejó secuela de destrucción en Texas e Irma se ensañaba con los territorios insulares de nuestro mediterráneo americano. Agredida por el hombre, la naturaleza sangra por las heridas provocadas por el apetito insaciable de unos pocos. El cambio climático se manifiesta con daños que parecen irreversibles. En un acelerado proceso depredador, la especie parece dirigirse a la destrucción de cuanto empezó a construir desde que el bípedo se hizo de las primeras herramientas y fue capaz de levantar la mirada hacia horizontes más anchos.

En tan peligrosa coyuntura, se impone establecer una plataforma de ideas articulada a una cosmovisión que subvierta una mal entendida filosofía del progreso, estimulada por un desenfrenado apetito de ganancias en beneficio de unos pocos. El desarrollo del capitalismo y la primera revolución industrial están estrechamente asociados. El consumo de combustible –carbón y petróleo– empezó a inficionar la atmosfera. La disputa por los mercados y por las fuentes de materias primas desembocó en guerras de enormes dimensiones. El estallido de las primeras bombas atómicas fue señal palpable del exterminio que amenazaba a la humanidad. Por otra parte, la generación de necesidades de productos rápidamente desechables se convirtió en fórmula para eludir las crisis cíclicas de superproducción características del capitalismo.

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POR UN COSTUMBRISMO CRÍTICO. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA POGOLOTTI / JUVENTUD REBELDE

Formamos parte de un país que dispone de una brevísima e intensa historia. Nuestros primeros pobladores dejaron escasas huellas. Luego, fueron llegando los españoles que impusieron la inmigración forzosa de africanos. Nuestra demografía en los años que siguieron a la conquista se vio empobrecida por la partida de quienes se marcharon al continente, seducidos  por el espejismo del oro y la plata. Con el andar del tiempo, los que radicaron en la Isla y sembraron familia, se fueron acriollando. Se modificó el habla, cambiaron las costumbres y, por razones de clima y de recursos, las ciudades evolucionaron con perfil propio. La mentalidad, los estilos y expectativas de vida acentuaron diferencias entre los nacidos en Cuba y sus padres. Aparecían también las contradicciones entre el monopolio expoliador de la metrópoli y los intereses económicos de los lugareños.

La agudización de las contradicciones con España se une a la conciencia de nuestra singularidad para forjar paulatinamente el sueño de la nación.

Los rasgos característicos de nuestro perfil se precisaban al contemplarnos ante un espejo. Los escritores asumieron esa tarea, punto de partida para la conformación de un imaginario colectivo. Era la obsesión de Heredia en sitio tan distante como las cataratas del Niágara, y el desgarramiento de Gertrudis Gómez de Avellaneda al abandonar la tierra en que había nacido. Estaba en el descubrimiento de la peculiar luminosidad de nuestro paisaje.  Seguir leyendo POR UN COSTUMBRISMO CRÍTICO. GRAZIELLA POGOLOTTI

COLORES DE OTOÑO. GRAZIELLA POGOLOTTI

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Los habitantes de los trópicos carecemos de las vivencias características de los países templados en relación con el palpitar de la naturaleza a través de los cambios que se producen en el sucederse de las estaciones. En esas zonas del planeta, el alegre despertar de la primavera derrite las nieves y abrevia la prolongadísima oscuridad de las largas noches. Con la caída de las hojas los árboles comienzan a desnudarse, el otoño alienta una atmósfera de melancolía.

En el trópico el año transcurre entre la lluvia veraniega y la sequía invernal. En los meses correspondientes al otoño, el calor no cesa, pero se acrecientan las amenazas cicloneras en el área del Caribe. Y, sin embargo, para los cubanos, septiembre tiene colorido especial. Después de un breve receso, los uniformes escolares vuelven a invadir las calles. Para los niños, se abren las expectativas del rencuentro con los compañeritos de ayer y en muchos casos, las interrogantes en cuanto a los desafíos que habrá de plantearles el ingreso a otro nivel de enseñanza. Para los mayorcitos que ya peinan canas, se impone la añoranza de aquellos años idos, con su carga de energía y de arrestos juveniles.

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