Archivo de la etiqueta: INTELECTUALES NORTEAMERICANOS

ESTADOS UNIDOS: ¿INTELECTUALES AUSENTES? RUSSELL JACOBY

Tapa59En la Presentación del número 59 (Primavera de 2016) de la revista argentina Herramienta, donde apareció publicado originalmente este texto (como parte del dossier Los intelectuales hoy: balances y perspectivas), se afirma lo siguiente:

“La contribución del crítico norteamericano Russell Jacoby procede del primer capítulo de un libro ya clásico sobre el tema –e intensamente provocador–, orientado a examinar las condiciones de vida degradadas de los intelectuales en una era culturalmente dominada por la academia. Jacoby muestra, en forma precisa y persuasiva, de qué manera la migración de los intelectuales a las universidades, producida masivamente a escala mundial a partir de la segunda mitad de los años sesenta, produjo una exhaustiva (y nociva) mutación de todos los hábitos de pensamiento y escritura. Al abandonar los ámbitos públicos de difusión y discusión de ideas y recluirse en el mundo relativamente autosuficiente de los campus, las nuevas generaciones de intelectuales pasaron a emplear, por un lado, estilos de pensamiento formalistas y burocráticos; por otro, un lenguaje corrompido y confuso: un pesado galimatías desprovisto de cualquier atención al estilo, incomprensible para la gran masa del público lector e incapaz de dar cuenta de los problemas teóricos y críticos fundamentales de la vida social. Afincados sedentariamente en la rutina académica, los intelectuales norteamericanos más recientes –y cabe resaltar que el modelo ha sido replicado en el plano internacional– prefirieron renunciar al riesgo que implicaba el compromiso con los intereses, demandas y preocupaciones de la cultura global.”

Si bien el texto de Jacoby y la propia “Presentación”, eluden el efecto de un fenómeno como la hipermercantilización de la sociedad norteamericana en la degradación de su vida intelectual –con la correspondiente secuela de exclusiones, clientelismo, acallamiento y domesticación de las rebeldías–, lo que deja ver es sumamente revelador y comporta tales analogías (y peligros) con respecto a otras sociedades, que su publicación debió y debería suscitar el mayor interés de los lectores. Baste citar estas inquietantes ideas para motivarlos en la reflexión acerca de otros modelos o alternativas:

“El público que lee libros, revistas y diarios serios ha mermado; no se ha desvanecido. Los escritos de intelectuales más viejos, de John Kenneth Galbraith a Daniel Bell, continúan promoviendo interés y discusión públicos, lo que sugiere que no se ha evaporado el público. El auditorio puede estar reduciéndose, pero están ausentes los intelectuales jóvenes. Este es el énfasis que ponemos aquí: menos en el eclipse de un público que en el eclipse de los intelectuales públicos.”

“La sociedad se apoya crecientemente en intelectuales viejos que llevan la impronta de las batallas culturales y políticas de hace treinta años. El futuro no mostrará cómo “reverdece”, sino cómo se torna gris la cultura norteamericana.”

“Mientras la planta industrial norteamericana en curso de envejecimiento suscita mucha discusión, la planta intelectual en curso de envejecimiento pasa desapercibida. ¿Dónde está la generación intelectual más joven?”

Enhorabuena, Herramienta.

¿INTELECTUALES AUSENTES?

RUSSELL JACOBY* / REVISTA HERRAMIENTA

jacoby-2I

Entrar a un cuarto familiar e identificar espontáneamente un nuevo objeto –una lámpara, un cuadro, un reloj– es una experiencia común. Entrar a un cuarto familiar y designar instantáneamente un objeto quitado recientemente es algo raro. Mientras nuestros ojos y oídos registran sin esfuerzos las adiciones, las “sustracciones” –los objetos que han sido eliminados– a menudo pasan desapercibidas. Semanas, meses o años pueden pasar sin que reconozcamos su ausencia. Un día, quizás, al entrar al cuarto, sentimos que surge un vago malestar: algo ha desaparecido. ¿Qué?

Este libro trata acerca de una ausencia en la cultura, la ausencia de voces jóvenes, quizás la ausencia de una generación. Los pocos –extremadamente pocos– intelectuales norteamericanos significativos de menos de treinta y cinco, incluso cuarenta y cinco, rara vez han suscitado comentarios. Es fácil echarlos de menos, ya que su ausencia es de larga data. No se desvaneció súbitamente una generación intelectual; simplemente, nunca apareció. Y es ya demasiado tarde –la generación es demasiado vieja– para que aparezca.

La cuestión, aun cuando apenas si ha sido discutida, mantiene cargados los ánimos; provoca respuestas acaloradas. Escritores y editores dan un paso hacia atrás, como si se los hubiera insultado. ¿Acaso los jóvenes autores de hoy –ellos y sus amigos– no son tan talentosos y cautivantes como los del pasado? Profesores ofendidos enumeran Jóvenes Turcos que hacen que se sacudan sus campos de estudio. Ciertos izquierdistas sienten asco al detectar la herejía primigenia, la nostalgia, cuando se habla acerca de una generación pasada. ¿No son los jóvenes radicales –productos de la década del ’60– tan brillantes como los radicales del pasado, y aún más numerosos? Una elegía reciente por los intelectuales neoyorquinos de The New York Times Magazine desató varias réplicas furiosas: la vida intelectual está prosperando fuera de Nueva York; no es necesario lamentarse por la decadencia de los intelectuales de Manhattan. Los años sesenta los confinaron a un temprano retiro y a la senilidad. Tanto mejor.1

Esto es silbar en la oscuridad. Querría decir: la postulación de una generación perdida no difama a los individuos. No es una declaración sobre la integridad personal o el genio; tampoco depende de escritores o artistas individuales. Factores complejos marcan o socavan la formación de una generación intelectual; no sería la primera vez que una generación no logra galvanizarse. Sin embargo, hay algo más en juego que una observación interesante; la cuestión es la vitalidad de una cultura pública.  Seguir leyendo ESTADOS UNIDOS: ¿INTELECTUALES AUSENTES? RUSSELL JACOBY