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NO FUE UN GOLPE. EARLE HERRERA

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EARLE HERRERA

Los de mí época dirán que es un disco rayado. La muchachada de ahora, que es un chip. Pero la cantaleta es la misma: se meten en un golpe militar y después gimen que era una misa de aguinaldo al aire libre. Es el reiterado “yo no fui” de una derecha que en 20 años, no ha podido superar su caletre viral. Impresiona cómo el joven autoproclamado este 2019, se parece cada día más al anciano autojuramentado en 2002. El mimetismo tiene una exactitud que no se da en la naturaleza.

El 30 de abril se fueron al distribuidor Altamira, convocaron a sus carreadas masas, llevaron militares, tanquetas, ametralladoras, fusiles y municiones ocultas en guacales de cambures (una turista gringa exclamaría: “¡oh, propio banana country!” Cuando la asonada fue abortada y la estampida se zambulló en las embajadas comprometidas, dijeron que solo era un acto para presentar a Leopoldo López ante un público ansioso de verlo, tanto, que nunca llegó.

En 2002, al sabotaje petrolero lo llamaron “paro cívico”, el mismo que luego se incivilizó y se les escapó de las manos. Al golpe lo bautizaron “vacío de poder” y a los golpistas, “militares preñados de buenas intenciones”. Aunque sus firmas estaban allí, todos negaron haber rubricado el “Decreto de Carmona”. Dijeron que era un papel en blanco, una lista de asistencia y cosas por el estilo. Nada, el mismo disco rayado. O algo más cool, el mismo chip.

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VENEZUELA: ¿CÓMO SE PREPARA UN GOLPE EN EL SIGLO XXI? MARCO TERUGGI

TERRUGGI 1MARCO TERUGGI

No se entiende nada. Si se lee a los grandes medios, las agencias internacionales de noticias, las declaraciones de presidentes como Macri o Duque, del secretario general de la OEA, Luis Almagro, o las frases de Catherine Fulop o Ricardo Montaner, sencillamente no se entiende. ¿No era que ya estaba por caer Nicolás Maduro? ¿No era que millones de personas estaban en las calles pidiendo su trono y su vida? 

Muchas veces los mismos corresponsales enviados especialmente al país no entienden nada: Nelson Castro en pose corresponsal de guerra con un casco de moto de plástico que solo sirve para evitar multas, un fotógrafo internacional con el mejor lente del mercado buscando la masiva convocatoria de Juan Guaidó y solo encuentra puñados de seguidores. No entienden, o son mercenarios con plena consciencia de aportar su imagen, su nota, su tuit a un objetivo preciso: derrocar a Maduro.

La distancia entre la construcción mediático-política y lo que efectivamente sucede es inmensa. No se puede entender el conflicto en Venezuela sin tenerlo siempre presente, sin sospechar de las noticias, los titulares, las imágenes. Nada puede darse por cierto de primera mano: hay que corroborar fuentes, versiones, descreer. Por ejemplo: Guaidó sostiene que el 30 de abril hubo una movilización masiva de la sociedad en respaldo a la acción militar que intentó encabezar en Caracas. Ese día, en el mejor momento y en el mejor sitio, no hubo más de cinco mil personas. Dijo también que gran parte del país se había movilizado y no hubo reporte que pudiera sostenerlo.

La distancia entre la construcción mediático-política y lo que efectivamente sucede es inmensa. El 30 de abril, Guaidó dijo que había una movilización masiva, pero no llegaba a 5 mil personas

No es nuevo que la derecha mienta. La venezolana tiene la particularidad de ser inestable, poco confiable, de dispararse entre sí a los pies, y de ser clasista con asco. Estados Unidos tomó la delantera pública, entre otras cosas, por esa misma razón. Fue tan evidente como impune: Guaidó se autoproclamó presidente en una plaza en las antípodas del palacio presidencial, Donald Trump tuiteó que lo reconocía, le siguieron los gobiernos de derecha de América Latina, de Europa, Israel, Canadá, Gran Bretaña, y se multiplicaron los análisis afirmando con rotunda contundencia que Venezuela tenía dos presidentes. La única forma de afirmarlo era no entender nada, ser un mercenario, o un mercenario que no entiende nada.

Cuando se dice Estados Unidos se habla de distintas partes que conforman un todo que a su vez tiene tensiones, disputas y diferencias. En el caso de la operación contra Venezuela existen varias piezas centrales: el presidente Trump, su administración con los encargados de los planes, y el Estado profundo. El primero es una pieza central: pistolero, bocón, torpe, con lógicas de empresario mafioso que amenaza para negociar mejor. Su equipo combina a neoconservadores, que vienen de la administración de Ronald Reagan, las “guerras sucias” de América Central, las invasiones en Medio Oriente, el lobby israelita, y hombres de las profundidades de las cloacas de los servicios de inteligencia. El tridente principal es John Bolton, consejero de seguridad; Elliot Abrams, enviado especial; y Mike Pompeo, secretario de Estado. Los tres tienen prontuarios de masacres, torturas y mentiras, ellos mismos lo reconocen. En cuanto al Estado profundo, se trata de las estructuras generalmente invisibles que conducen las políticas estratégicas estadounidenses y que se mantienen invariables esté quien esté en la Casa Blanca. En el caso de Venezuela el objetivo llamado chavismo se mantuvo con George Bush, Barack Obama y Trump. Cambiaron métodos, narrativas, momentos de los asaltos según tiempos internos de Estados Unidos, del mapa mundial de conflictos o del continente latinoamericano.

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VENEZUELA, EL TÍTERE Y EL TITIRITERO. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

Asonada golpista

Foto

▲ Fuimos engañados. Nos dijeron que participaríamos en otra operación, denunciaron militares (en la imagen) que se integraron inicialmente en la escaramuza de ayer contra el gobierno de Venezuela. Foto Afp

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

La escenografía

luis hernández navarro 3Una palabra resume el intento de golpe de Estado contra el presidente Nicolás Maduro de este 30 de mayo: fracaso. Faroleando, la oposición venezolana apostó a derrocar al mandatario. Perdió. Después de algunas escaramuzas, su convocatoria se desinfló rápidamente.

Más allá de la escenografía montada para la ocasión y del griterío ensordecedor de quienes fantasean con el fin de la Revolución Bolivariana, el saldo de la jornada es claro. De un lado, los mandos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se mantienen leales al mandatario venezolano y decenas de miles de chavistas resguardan el Palacio de Miraflores. Del otro, la cabeza visible de la operación, el líder opositor Juan Guaidó, anda a salto de mata, mientras el prófugo Leopoldo López y esposa tuvieron que refugiarse en la embajada de Chile y luego en la de España.

El bluff golpista comenzó temprano en la madrugada. Fue más una representación propagandística que una acción militar en forma. Posando para las cámaras de video en la Autopista del Este, al lado del distribuidor vial Altamira, rodeado de un pequeño grupo de militares desertores, en su mayoría de baja graduación, y policías, con la base militar La Carlota a sus espaldas, Juan Guaidó llamó al pueblo de Venezuela a tomar las calles, dar inicio la fase definitiva de la Operación Libertad y a hacer realidad el cese definitivo de la usurpación.

Autoproclamándose jefe de las Fuerzas Armadas, el presidente de la Asamblea Nacional arengó a sus uniformados imaginarios: “Hoy convoco a los soldados, y a todas las familias militares a acompañar esta gesta […] Son muchos los militares que se suman […] El momento es ahora”.

General sin tropa, Guaidó giró órdenes, no a través de su alto mando, sino de Twitter: Pueblo de Venezuela, es necesario que salgamos juntos a la calle. Organizados y juntos movilícense a las principales unidades militares. Pueblo de Caracas, todos a La Carlota, escribió en uno.

“En este momento –mintió en otro– me encuentro con las principales unidades militares de nuestra fuerza armada dando inicio a la fase final de la Operación Libertad”. Ya encarrerado, fantaseó en uno más: ¡Las calles de Venezuela se siguen llenando de gente y más gente!

Con el factor sorpresa de su lado, los alzados lograron un efímero éxito tempranero: liberar a Leopoldo López, quien cumplía condena en prisión domiciliaria. Y, antes de chocar de frente con la realidad, acompañados de guarimberos armados con pistolas, vivieron unos cuantos minutos de gloria. No les duró mucho. Con ocho tanquetas, cuatro ametralladoras 7.62 y fusiles de alto poder, trancaron la vía e intentaron avanzar sobre La Carlota. No pudieron tomarla.

Se desinflaron más rápido que despacio. Soldados y policías que participaron inicialmente en la escaramuza se retiraron. Fuimos engañados. Nos dijeron que íbamos a participar en otra operación, denunciaron. La mazorca se fue desgranando paulatinamente. No era aún mediodía, cuando 80 por ciento del personal militar que formaba parte de la asonada abandonó a los jefes de la conjura. Una a una, las ocho tanquetas fueron llevadas a sus lugares de origen.

Desalojados de la autopista, los golpistas trataron de marchar rumbo al Palacio de Miraflores. Tampoco tuvieron fortuna. Las oficinas del presidente estaban rodeados de miles de simpatizantes chavistas. Tuvieron que replegarse hacia el barrio de Altamira.

Menos exitosa aún resultó la convocatoria de Guaidó a que los ciudadanos tomaran las calles. Ni siquiera en los barrios que históricamente controlan, los antichavistas pudieron movilizar la cantidad de simpatizantes que tradicionalmente los han apoyado en todos estos años de lucha opositora.

Con un palmo de narices quedó también el senador estadunidense Marco Rubio, quien anunció en Twitter: El 1° de mayo Juan Guaidó encabezará lo que potencialmente será el momento definitivo en la lucha contra el régimen de Maduro en Venezuela. Los líderes de las FANB deben defender la Constitución y proteger a los manifestantes de los ataques de las pandillas armadas de Maduro.

El golpe interminable

El descalabro de los antichavistas es el último eslabón de una larga cadena de fracasos golpistas. Apenas el 4 de agosto de 2018, se intentó asesinar, con un ataque de drones, al presidente Maduro. El atentado fue planificado en Colombia, bajo la dirección del político opositor Julio Borges y el apoyo del financista Osmán Alexis Delgado.

Borges es un político y abogado venezolano que participó en 2018 como representante de la oposición en las pláticas de paz celebradas en Santo Domingo, de manera simultánea a la organización del atentado contra Maduro. Junto al empresario Parsifal de Sola, desempeñó un papel clave en la fallida Operación Jericó en 2014-15, que intentó otro golpe de Estado. Seguir leyendo VENEZUELA, EL TÍTERE Y EL TITIRITERO. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

VENEZUELA: LO QUE PASÓ Y LO QUE VIENE. MARCO TERUGGI

Una noche en tensa calma antes de una nueva jornada de movilizaciones

La oposición consiguió ayer un fuerte impacto mediático pero no logró avances en su estrategia para tomar el poder. Tras la aparición de Guaidó y López en la madrugada hubo una progresiva pérdida de fuerza en horas de la tarde. La noche transcurrió sin acontecimientos públicos y hoy habrá nuevas marchas.

TERUGGI

MARCO TERUGGI

Desde Caracas

TERRUGGI 1Venezuela amaneció sin noticias de madrugada ni acontecimientos de último momento. La noche, que se esperaba podía traer nuevos movimientos, resultó transcurrir en esa tensa calma que ya es costumbre. Las entrevistas y análisis en diferentes medios de comunicaciónduraron hasta horas avanzadas para repasar la cantidad de hechos suscitados durante las doce horas de mayor fuerza del martes: desde la aparición de Juan Guaidó y Leopoldo López hasta la huida de este último a la embajada de Chile y luego de España.

Un sector de la derecha y medios de comunicación situados en Miami, calificaron los hechos como un punto de inflexión que puso al gobierno de Nicolás Maduro en su punto más crítico. Según esa mirada, solo sería cuestión de horas, días, a lo sumo semanas, para que el presidente deba escapar del país.

Dos declaraciones generaron mayor eco en esa mirada. La primera fue la pronunciada por el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, quien afirmó que “Maduro estaba listo para irse y los rusos lo hicieron quedarse”. La segunda fue dada por el asesor de seguridad nacional, John Bolton, quien afirmó haber hablado con el general en jefe e la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) Vladimir Padrino López, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, y el comandante de la Guardia Presidencial, Iván Rafael Hernández, y que estos hombres “habían acordado con Guaidó transferir el poder de Nicolás Maduro al presidente interino”.

Esa mirada triunfalista fue matizada por otros medios de comunicación y políticos opositores, quienes resaltaron aquello que puede verse en fotos: la falta de masividad en la respuesta popular ante el llamado hecho por Guaidó y López en la mañana. Si el plan era, como lo anunciaron, generar un levantamiento popular, ese plan no dio resultado. En cuanto a lo militar, sin tomar en cuenta especulaciones y frases como la de Bolton -acostumbrado a este tipo de operaciones mediáticas- lo cierto es que la acción de la madrugada nunca se acercó a poder controlar la base militar de La Carlota, ni tuvo respaldo de otros sectores de la Fanb.

El balance del 30 es entonces múltiple, aunque alejado de la narrativa de victoria inmediata, propia de las formas utilizadas por la estrategia de la derecha que pide el golpe militar o la intervención internacional. Lo mismo habían planteado a puertas del 23 de febrero: también, decían, era cuestión de horas.

La jornada fue, no hay dudas, de fuerte impacto. Por la dimensión militar del anuncio, la presencia de López, las imágenes de militares apostados con ametralladoras en un puente de Caracas, luego armados arriba de un camión, y el anuncio de que irían hacia el oeste de la ciudad, es decir hacia el centro del poder político. La progresiva pérdida de fuerza se vio con las horas de la tarde por la falta de masividad y el callejón sin salida en el cual se encontraba la maniobra de la derecha: no podían avanzar hacia el Palacio de Miraflores ni mantenerse por tiempo indefinido en ese punto.

El punto que selló el final de la jornada fue la presencia de López y su esposa en la embajada de Chile, y luego en la de España, un cambio que atribuyó a la falta de habitaciones disponibles en el primer punto. Quien iba a encabezar el golpe pasó en un lapso de doce horas de estar al frente de un posible levantamiento militar a buscar un sitio donde resguardarse. Algunas especulaciones apuntaron a que la operación fue para lograr que López escapara de su prisión domiciliaria, una explicación que deja fuera varios elementos y no logra dar cuenta de la totalidad de una acción que perseguía varios objetivos simultáneos.

El presidente Maduro brindó una cadena nacional a las nueve de la noche, donde ratificó algunas líneas principales que habían sido transmitidas durante todo el día. La primera y principal: que la Fanb no se había fracturado, los altos mandos y los cuarteles se habían mantenido leales al orden constitucional. También realzó la movilización que se dio durante todo el día al frente y en los alrededores del Palacio de Miraflores, en una nueva demostración de fuerzas y disposición a hacer frente al intento de golpe de Estado que ayer fue más nítido que nunca.

En ese contexto la noche transcurrió sin nuevos acontecimientos públicos. El país amaneció con las imágenes de una jornada que quedará en la historia, así como frente a un nuevo día de movilizaciones, donde tanto el chavismo como la oposición movilizarán. El 1 de mayo es una fecha que la revolución ha hecho propia desde sus inicios, en cuanto a la convocatoria de la derecha se planteó que hoy sería el nuevo paso en la denominada “operación libertad”. El centro anunciado de las acciones será Caracas, en un escenario donde el factor imprevisto siempre está sobre la mesa.

Fuente: PÁGINA 12