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EL MEDITERRÁNEO, CEMENTERIO DE POBRES. MARCOS ROITMAN ROSENMANN

  OCEAN VIKING

MARCOS ROITMAN ROSENMANN

MARCOS 2Mientras la culta Europa mira hacia otro lado,  miles de subsaharianos mueren ahogados en las aguas de un mar cuya historia está cargada  de acontecimientos. Tres civilizaciones, dirá Braudel,  han confluido en su articulación política, dando vida a personajes, proyectos de dominación y desencuentros.  Ha sido campo de guerras, de control imperial. Ha enfrentado a Occidente, Roma y Grecia, cristianos, ortodoxos, y musulmanes.  Hoy, es un cementerio de indigentes. La aporofobia: miedo, rechazo,  aversión a los pobres  se apodera de las clases dominantes de la Europa mediterránea. Miles de emigrantes viven una tragedia,  huyen del hambre, la tortura,  guerras civiles, canallas,  operaciones humanitarias  organizadas por la OTAN y los países civilizados, Libia sin ir más lejos. Ingenuos, piensan ser  recibidos con los brazos abiertos, tal y como reza el nombre de uno de los  barcos que los ha recogido en alta mar: Open Arms.  Sin embargo, no son bienvenidos por los gobiernos y autoridades. Provienen de una patera, no de  yates  o cruceros  que hacen la ruta turística por un Mediterráneo donde todo es maravilloso. De ser sus ocupantes  los damnificados nadie  recriminaría  la acción de salvamento. Pero los sobrevivientes son pobres, sus historias irrelevantes. No pertenecen a la beatiful people, ni  beben champagne, ni  poseen generosas cuentas bancarias. Deberían haber muerto, no tienen derecho a una vida digna. Constituyen un problema.  El mismo que hoy enfrenta el barco fletado por  Médicos sin Fronteras y SOS Mediterranée Ocean Viking,  con trescientos cincuenta y seis personas rescatadas a bordo. No tiene donde atracar. Sus ocupantes son apestados.  Para justificar su rechazo se les estigmatiza, si se les acoge otros vendrán a continuación, produciéndose un efecto llamada. Hay que ser inflexibles. Su destino es ahogarse o la repatriación.

Esta Europa cuna del renacimiento, orgullosa de practicar los derechos civiles y las libertades públicas, con un Parlamento  y tribunales que velan por el mantenimiento y respeto de los derechos humanos, discrimina entre náufragos ricos e inmigrantes pobres. Sus fragatas vigilan para evitar la llegada de indeseables, dicen defender el derecho internacional y occidente. No hay trabajo, primero los nuestros. Fomentan  el miedo y el racismo. Los rescatados son pobres, constituyen un peligro. Se convierten en inmigrantes ilegales, potenciales asesinos, ladrones, agentes del islam. Si por un casual, alcanzan las costas son confinados  en centros de acogida,  verdaderas cárceles. Se les insulta, desprecia y acusa de mentir. Vienen a perturbar la paz,  pobres de solemnidad, negros y musulmanes.

El ex vicepresidente mundial de Coca Cola, anterior director en  España, diputado y miembro de la ejecutiva  de Ciudadanos, el más acaudalado de los trescientos cincuenta legisladores, Marcos de Quinto se refirió a los rescatados por el  Open Arms como  “bien comidos pasajeros”. VOX pide la incautación del barco y acusa a la ONG Proactiva de “favorecer la inmigración ilegal”,  “uso fraudulento de las leyes del mar y complicidad con las mafias internacionales del tráfico de personas”. El Partido Popular, acusa al gobierno de improvisación, favorecer el efecto llamada y alentar a las mafias. Más de lo mismo.  En Italia,  Matteo Salvini,  en Francia Marie Le Pen, despliegan los mismos argumentos. Hay acuerdo, practican la aporofobia.

Han destruido países con guerras canallas, pero eluden responsabilidades. La crisis del barco  Open Arms, como la crisis del Aquarius en 2018 y ahora Ocean Viking, demuestra como las vidas humanas y el rescate en alta mar pasa a segundo plano. Todos se tiran la pelota. A Italia le vienen bien los exabruptos xenófobos y racistas de su Ministro de Interior Matteo Salvini. El barco podía haber atracado, pero se esperó diecinueve días. Se jugó con la desesperación de los sobrevivientes. Mientras, España  deshojaba la margarita. Todos criticando al gobierno y el gobierno criticando a Italia. Italia denunciando a la Unión Europea y la derecha sacando partido. Poco importa el sufrimiento de personas que han sido torturadas, violadas, con familias asesinadas y  quemadas en su presencia. Sólo en 2017 se ahogaron 2.835 personas cuando intentaban  cruzar el mar desde Libia, según los datos de la Organización Internacional para las Migraciones.

Desde Libia o Sudán, la historia es recurrente. Así relata a Médicos Sin Fronteras, un joven de 16 años,  su experiencia antes de ser rescatado: “Salí de Sudan después que un grupo armado matara a mi padre (…) Tardé siete días en cruzar el Sahara (…) Traté de cruzar dos veces pero fui capturado por la Guardia Costera de Libia (…) Estaba en Tayura cuando el Centro de detención fue bombardeado. Mucha gente murió. Logre escapar (…) puedes ver las cicatrices en los pies. Corrí descalzo por las llamas (…) quiero ir a Europa; donde se respeten los derechos humanos, donde me traten como un ser humano y donde pueda encontrar trabajo…”  Y Yuka  Crickmar, técnica de Asuntos Humanitarios de MSF remata: “Cada persona con la que he hablado ha sido encarcelada, ha sufrido extorsión, ha sido forzada a trabajar en condiciones de esclavitud o tortura. También he visto las cicatrices (…) al mirarles a los ojos queda claro por lo que han pasado estas personas. Me decían que estaban listas para morir en el mar, en lugar de pasar otro día más sufriendo  en Libia”.

Son pobres, existen para ser explotados y extraditados al infierno. No han ganado el primer millón de euros en YouTube, ni son influencers. ¿Para qué rescatarlos? Esta es la verdadera Europa humanitaria. No nos engañemos.

Fuente: LA JORNADA

SALVINI, EL CABALLO GANADOR DE (STEVE) BANNON PARA LAS ELECCIONES EUROPEAS. ÁLVARO HERVÁS

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Matteo Salvini, ministro del Interior y vicepresidente de Italia. Foto: Confartigianato Imprese / CC BY-NC-SA 2.0

ÁLVARO HERVÁS

Italia es considerada en el ámbito de las ciencias políticas como un ‘laboratorio’, debido a la emergencia de experimentos que luego se han consolidado y extendido a otros lugares. Por poner dos ejemplos de sobra conocidos: allí se conformó el fascismo, como una tercera vía frente al liberalismo y el comunismo; también surgió en este territorio un tipo de figura que maridaba al empresario y al político, Silvio Berlusconi. Dentro del marco que supuso la elaboración del informe La Franquicia Antimigración de la Fundación porCausa, la elección de Italia como estudio de caso responde a esta condición de “sala de pruebas”, en este caso por estar gobernada por una coalición formada por la Liga (anterior Liga Norte) y por el Movimiento 5 Estrellas, dos formaciones opuestas en muchos aspectos, pero a las que les une su crítica a los partidos tradicionales y las élites económicas; y su rechazo a la inmigración. Además, el líder de la Liga, ministro de Interior y vicepresidente de Italia, Matteo Salvini, se ha erigido como el principal referente del movimiento nacionalpopulista a escala europea con la conformación de la Alianza Europea de los Pueblos y las Naciones.

La condición de Italia de Frontera Sur y, por tanto, punto de acceso al continente para los flujos migratorios, la sitúa como un lugar idóneo para observar el impacto sociopolítico de la crisis de acogida de refugiados de Oriente Medio. Es uno de los factores principales que ha posibilitado la llegada al poder del populismo xenófobo. Otra de ellas es que es uno de los países más afectados por la crisis económica de 2008, con el consecuente crecimiento de la desigualdad (más de tres millones de familias están en situación de pobreza) y la precarización del trabajo. Ambos aspectos están relacionados ya que, ahora mismo, tener un trabajo en Italia no asegura salir de la pobreza. La carencia de soluciones por parte de los diversos gobiernos ante estas problemáticas derivó en una crisis de representación de las instituciones y de los partidos de masas tradicionales, basados en el eje derecha-izquierda.

Italia comenzó a ser un país receptor de migración desde la década de 1990, cuando los países del norte de Europa elaboraron políticas más restrictivas para la inmigración. El gobierno de Italia carecía de legislación para atender la cuestión migratoria y fue elaborando leyes basadas en las particularidades del momento, sin elaborar ningún plan estructurado. Pese a que la mayor parte de la población migrante que llegaba hasta Italia era inmigración comunitaria, el foco comenzó a ponerse sobre la población no comunitaria. Este enfoque estuvo presente en gobiernos de diversas ideologías, que siguieron una tendencia discriminatoria hacia las personas migrantes y vincularon su presencia a cuestiones de seguridad. Por tanto, el ‘Decreto Salvini’ (un decreto en materia de seguridad e inmigración que endurece las condiciones para los solicitantes de asilo, limita la protección de los inmigrantes vulnerables y facilita las expulsiones) no es un elemento disruptivo sino la continuación de una tendencia de gobiernos anteriores que contribuye a legitimar la xenofobia como política pública. La cuestión migratoria para la población italiana se convirtió en una de las principales preocupaciones, según revelaron diversas encuestas. En esto influyó mucho la percepción de la inmigración, que para los italianos suponía más del 30% de la población total cuando en realidad no alcanza el 10%. Este compendio de factores se vio canalizado en la encuesta de Swg de enero de 2018, que revelaba que “una línea dura contra los inmigrantes” podía suponer el 30% del apoyo electoral.

Estas circunstancias fueron las claves para la elaboración de la estrategia política de Salvini y lo que determinó su discurso. Es el marco sobre el que se entienden eslóganes como “los italianos primero”, además de la réplica de la campaña de Trump en Estados Unidos. La pretensión era juntar tres aspectos en uno solo: economía, migraciones y seguridad. Para ello, presentó el contexto italiano como una lucha por unos recursos escasos, en el que la presencia “masiva” de migrantes había supuesto la precarización del trabajo y que los pocos recursos iban destinados para ellos en forma de ayudas sociales, marginando a la población italiana, lo que generaba conflictos sociales. Este discurso ha llegado al punto de justificar ataques racistas como el llevado a cabo por Luca Traini en febrero de 2018, candidato de la Liga a las elecciones municipales de 2017. Seguir leyendo SALVINI, EL CABALLO GANADOR DE (STEVE) BANNON PARA LAS ELECCIONES EUROPEAS. ÁLVARO HERVÁS

POR QUÉ ME CONCIERNE LA POLÍTICA. GRAZIELLA POGOLOTTI

 

GRAZIELLA POGOLOTTI

Tenía apenas siete años. Vivía en Italia con mi tía abuela. En la escuela gozaba de mucha popularidad entre mis compañeras. Me sentía muy feliz. En aquel verano de 1939, como siempre, estaba pasando las vacaciones en la aldea natal de mi abuelo paterno. Con el grupito de amigos salía a buscar setas en los bosques. Jugábamos en la yerba recién cortada, apilada para preparar el heno que alimentaría a los animales en el duro invierno nevado. Algunos de aquellos muchachos, lo supe mucho después, se alzarían en la resistencia antifascista y morirían en la contienda.

De repente, estalló la tormenta. En la frontera de Polonia había comenzado la guerra. Para mí, Polonia era el nombre desconocido de un lugar ignoto. Con extrema urgencia había que recoger los pocos bártulos que me acompañaron en las vacaciones, marchar a París y seguir viaje a Cuba. En el tren se mostraban las señales de aquelarre. Jóvenes turistas británicos, convocados al servicio militar, llenaban los pasillos portando shorts y raquetas de tenis. Quizá algunos marchaban hacia la muerte.

En París conocí las ventanas tapiadas, la alarma por amenaza de ataques aéreos a cualquier hora, el refugio apresurado en los sótanos, las máscaras antigás. Después de muchos avatares que he contado en otra parte, llegué a Cuba, junto con mis padres. Portaba una hoja con una foto y un sello oficial que se llamaba pasaporte. Nada sabía de la Isla. Caí en medio de un idioma ininteligible, entre personas y costumbres desconocidas. Tuve que esperar por septiembre del año siguiente para integrarme a la escuela. Un mes más tarde ya había aprendido el significado del 10 de Octubre y algo sabía de Carlos Manuel de Céspedes. Pero el trauma del desarraigo tardó mucho en superarse. Fueron noches de dormir inquieto, de irritabilidad siempre a flor de piel. Me llegaron cartas de mis 40 compañeritas de clases que me recordaban y me echaban de menos. Luego, la guerra impuso el silencio.

Comprendí entonces que cualquier acontecimiento político ocurrido en algún lugar del planeta podía tener consecuencias en mi vida y mi destino. Tenía que aprender y entender.

Fui siguiendo el desarrollo de la guerra en un mapa de Europa. Escuchaba la lectura de prensa. En la medida en que mi nueva identidad me iba entrando en la piel y en el alma, me involucré en los sucesos de la nación. Mientras iba madurando, se acrecentaban mi conciencia ciudadana, mi necesidad de explorar las esencias del país y mi voluntad participativa, mi sentimiento solidario con el dolor de nuestra especie.

Mi vivencia personal contribuyó a que me estremeciera la lectura del diario de Ana Frank, culpable tan solo de haber nacido judía. Comprendí la violencia brutal ejercida a través de todas las formas de racismo. Sobre todo, porque pude palparlo desde la cercanía, me indignó el crimen cometido contra la inocencia de la infancia a través de la llamada operación Peter Pan.

Ante la falacia propagada acerca de la supuesta privación de la patria potestad, miles de niños fueron enviados hacia lo desconocido. Muchos de ellos padecieron las ásperas condiciones de los orfanatos. La gran mayoría quedó marcada para siempre por una experiencia traumática.

Me concierne la política porque tengo que discernir la verdad en un planeta amenazado por la depredación, por la supresión de la diversidad cultural, por la propagación del racismo, por el arranque doctrinal contra los derechos de la mujer, por la imposición de una filosofía basada en el todo vale, por el ascenso de ideas sustentadas por sectas fanáticas, por la reivindicación de las dictaduras que asolaron buena parte de Nuestra América en nombre de una falsa versión de democracia. Seguir leyendo POR QUÉ ME CONCIERNE LA POLÍTICA. GRAZIELLA POGOLOTTI

CARTA DE ANTONIO GRAMSCI AL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA SOVIÉTICO

Hoy hace 82 años que el luchador revolucionario y comunista italiano Antonio Gramsci, falleció en Roma, y hace 93 años que escribiera esta carta dirigida al Comité Central del Partido Comunista soviético, enfrascado entonces en la más aguda y desgarradora de sus pugnas internas.  
Como quien quiere evitar lo inevitable, Gramsci defiende a toda costa la unidad, al tiempo que vislumbra las terribles consecuencias que tal escisión, de concretarse aún más,  pudiera tener para el movimiento obrero y comunista internacional.  
Lo demás, en el caso de una u otra fracción, es historia no sólo conocida, sino padecida. Y lo que es peor, todo indica que la lección aún no ha sido aprendida. 

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Queridos camaradas:

Los comunistas italianos y todos los trabajadores conscientes de nuestro país han seguido siempre con la mayor atención vuestras discusiones. En vísperas de cada congreso y de cada conferencia del P.C.R. hemos estado siempre seguros de que, a pesar de la aspereza de las polémicas, la unidad del Partido no se hallaba en peligro; aún más, estábamos seguros de que al alcanzar una superior homogeneidad ideológica y orgánica, a través de tales discusiones, el Partido estaría mejor preparado y dotado para superar las múltiples dificultades inherentes al ejercicio del poder en un Estado obrero. Hoy, en vísperas de vuestra XV Conferencia no tenemos la misma seguridad que en el pasado; nos sentimos irresistiblemente angustiados; nos parece que la actual postura del bloque de las oposiciones y la dureza de las polémicas en el P.C. de la URSS exigen la intervención de los partidos hermanos. Es precisamente esta profunda convicción la que nos impulsa a dirigiros esta carta. Podría suceder que el aislamiento en que nuestro Partido se ve forzado a vivir nos haya llevado a exagerar los peligros que se refieren a la situación interna del Partido Comunista de la URSS; en todo caso no son exagerados nuestros juicios sobre las repercusiones internacionales de esta situación y, como internacionalistas, queremos cumplir con nuestro deber.

La situación interna de nuestro partido hermano de la URSS nos parece diferente y mucho más grave que en las precedentes discusiones, porque hoy vemos producirse y verificarse una escisión en el grupo central leninista que ha sido siempre el núcleo dirigente del Partido y de la Internacional. Una escisión de este género, independientemente de los resultados numéricos en las votaciones del Congreso, puede tener las más graves repercusiones, no sólo si la minoría de oposición no acepta con la máxima lealtad los principios fundamentales de la disciplina revolucionaria del Partido, pero también si sobrepasa, en el curso de su lucha, ciertos límites que son superiores a toda la democracia formal.

Una de las más preciosas enseñanzas de Lenin ha sido la de que debemos estudiar mucho los juicios de nuestros enemigos de clase. Pues bien, queridos camaradas, lo cierto es que los periódicos y los hombres de Estado más notables de la burguesía internacional contemplan atentamente este carácter orgánico del conflicto existente en el núcleo fundamental del Partido Comunista de la URSS, cuentan con la escisión de nuestro partido hermano y están convencidos de que la misma llevará a la disgregación y a la lenta agonía de la dictadura proletaria, que esa escisión determinará esa catástrofe de la revolución que no lograron las invasiones y las insurrecciones de los guardias blancos. La misma fría circunspección con que hoy la prensa burguesa trata de analizar los acontecimientos rusos, el hecho de que procure evitar, en lo que le es posible, la violenta demagogia que le caracterizaba en el pasado, son síntomas que deben hacer reflexionar a los camaradas rusos, hacerles más conscientes de su responsabilidad. Hay aún otro motivo por el que la burguesía internacional cuenta con la posible escisión, o con la agravación de la crisis interna del Partido Comunista de la URSS. El Estado obrero existe en Rusia ya desde hace nueve años. Es cierto que sólo una pequeña minoría de las clases trabajadoras, e incluso de los mismos partidos comunistas en los otros países, está en condiciones de reconstituir en su conjunto todo el desarrollo de la revolución y de encontrar, incluso en los detalles que constituyen la vida cotidiana del Estado de los Soviets, la continuidad del hilo rojo que conduce hasta la perspectiva general de la construcción del socialismo. Y esto no exclusivamente en aquellos países en que no existe la libertad de reunión y la libertad de prensa ha sido completamente suprimida o está sometida a limitaciones inauditas, como en Italia (donde los tribunales han secuestrado y prohibido la impresión de los libros de Trotsky, Lenin, Stalin, Zinoviev y, últimamente hasta del Manifiesto Comunista), sino también en los países en que aún nuestros partidos tienen la libertad de proporcionar a sus militantes y a la masa en general una documentación suficiente. En esos países, las grandes masas no pueden comprender las discusiones que tienen lugar en el Partido Comunista de la URSS, particularmente cuando alcanzan la violencia actual y afectan no a un aspecto de detalle, sino a todo el conjunto de la línea política del Partido. No sólo las masas trabajadoras en general, sino la misma masa de nuestros partidos ven y quieren ver en la República de los Soviets, y en el Partido que está en el gobierno, una única unidad de combate que actúa en la perspectiva general del socialismo. Y sólo en cuanto las masas occidentales europeas ven a Rusia y al partido ruso desde este punto de vista, aceptan voluntariamente, y como un hecho históricamente necesario, que el Partido Comunista de la URSS sea el partido dirigente de la Internacional, sólo por eso hoy la República de los Soviets y el Partido Comunista de la URSS constituyen un formidable elemento de organización y de propulsión revolucionaria.

Los partidos burgueses y socialdemócratas, por la misma razón, explotan las polémicas internas y los conflictos existentes en el Partido Comunista de la URSS; quieren luchar contra la influencia de la Revolución rusa, contra la unidad revolucionaria que en todo el mundo se está forjando en torno al Partido Comunista de la URSS. Queridos camaradas, es sumamente significativo que en un país como Italia, donde las organizaciones estatales y del partido del fascismo logran aplastar toda manifestación importante de vida autónoma de las grandes masas obreras y campesinas, es significativo que los periódicos fascistas, especialmente en las provincias, estén llenos de artículos, técnicamente bien elaborados para la propaganda, con un mínimo de demagogia y expresiones injuriosas, en los que se busca demostrar, con evidente esfuerzo de objetividad, que en la actualidad, según las mismas manifestaciones de los líderes más conocidos del bloque de la oposición del Partido Comunista de la URSS, el Estado de los Soviets está transformándose, de toda evidencia, en un puro Estado capitalista, y que, por tanto, en el duelo mundial entre fascismo y bolchevismo, el fascismo prevalecerá. Esta campaña, si bien muestra cuán enorme es la simpatía de que goza la República de los Soviets en las grandes masas del pueblo italiano, que en algunas regiones no recibe desde hace seis años más que escasa literatura ilegal del Partido, también muestra que el fascismo, que conoce muy bien la real situación interna italiana, ha aprendido a trabajar con las masas y procura utilizar la postura política del bloque de las oposiciones para romper definitivamente la firme hostilidad de los trabajadores al gobierno de Mussolini y para conseguir, al menos, un estado de ánimo en el que el fascismo aparezca como una ineluctable necesidad histórica, no obstante la crueldad y las calamidades que le son inherentes. Seguir leyendo CARTA DE ANTONIO GRAMSCI AL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA SOVIÉTICO

GOETHE EN ITALIA, SUEÑOS DE JUVENTUD. HIGINIO POLO

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HIGINIO POLO / EL VIEJO TOPO

higinio polo 3En la segunda mitad del siglo XVIII, el viaje a Italia era una de las obligaciones para cualquier persona culta. Para Goethe, Italia fue mucho más que una obligación: fue una pasión, finalmente satisfecha.

En el número 18 de la Via del Corso romana, frente al palazzo Rondanini, se alojó Goethe durante su estancia en la ciudad, entre 1786 y 1788. Al menos eso afirman los administradores de la casa donde vivió, aunque en realidad llegó a Roma el 1 de noviembre de 1786 y se marchó a Nápoles el 22 de febrero de 1787, para seguir después a Sicilia. No regresó hasta el 8 de junio de 1787, y se marchó para siempre en abril de 1788. Goethe cumplía con los rituales de su época. En la segunda mitad del siglo XVIII, el viaje a Italia era una de las obligaciones para cualquier persona culta: Winckelmann había puesto Pompeya y la civilización romana en el centro del interés de los nobles desocupados y los nuevos burgueses enriquecidos, y creía su deber llevar la grandeza del arte griego a todos los gabinetes de Europa. Inventando disciplinas, dotando al espolio y el robo de la dignidad del estudio y la arqueología, los contemporáneos ricos de Goethe viajaban a Italia para entretener sus días y educar su espíritu. “No se viaja para llegar, sino por viajar”, escribió Goethe, y esa convicción se encuentra a cada paso en sus páginas sobre Italia.

Los rituales modernos y el fetichismo llevaron al municipio romano a abrir esa “Casa de Goethe”, en el centro mismo donde se desbordaban en los días del escritor los carnavales romanos. En ella, en salas silenciosas y solitarias, se ve una edición del Viaggio in Italia, de 1740, cuya primera impresión italiana fue hecha en 1923, junto a vistas de Roma del Piranesi; facsímiles, dibujos, un pequeño cuadro de Franz Ludwig Castel (1778-1856), Veduta del golfo di Napoli con il Vesuvio. Más allá, una copia del célebre óleo de Tischbein, Goethe en la campagna romana, de 1786-87, cuyo original se encuentra en el Instituto Städel de Frankfurt del Meno, la patria del escritor: allí fue el sobrevalorado Warhol, para inspirarse en la tela de Tischbein. Incluso curiosos documentos, como la Carta de una romana desconocida. Al lado, el Retrato de von J. W. Goethe, de Heinrich Kolbe (1771-1836), un óleo pintado en 1826. En su habitación, un molde de yeso de la Juno Ludovisi, como el que tenía en su casa de Weimar; y el Retrato de Goethe, de Angelika Kauffmann (1741-1807), aunque también es una copia. Kauffmann, amiga del escritor, dejaría anotado que el momento de la partida de Goethe “fue uno de los días más tristes de mi vida”. Y, más allá, extractos del Diario de viaje de 1786; vitrinas y documentos, y una pequeña biblioteca. Goethe se quejaba de su habitación, que no tenía chimenea ni estufa, y que apenas utiliza para dormir o “en caso de enfermedad”.

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GOETHE ITALIA 2
Cy Twombly. Naples, 1961

Goethe prepara durante años su viaje a Italia, lo aplaza, vuelve a soñar con él, siempre postergando la marcha, hasta que, finalmente, parte de Karlsbad sin avisar a nadie. Hacía una década que vivía en Weimar (a donde había llegado por la invitación del duque Karl August de Sajonia-Weimar-Eisenach y, también, huyendo del fallido compromiso amoroso con Lili Schönemann), donde se entrega a asuntos administrativos e intrigas políticas como miembro del consejo privado, secreto, del duque, un joven inclinado a las intrigas alemanas, a la masonería y a las sociedades secretas, que anudará una gran amistad con el escritor. Meticuloso, Goethe irá tomando notas de los largos meses de viaje por la península italiana: con esos apuntes escribirá y publicará, casi cuarenta años después, su Viaje a Italia. Parte con la guía de Volkmann, entonces imprescindible, un repertorio útil, pero cuyas afirmaciones el escritor no duda en corregir; por ejemplo, cuando discrepa de que en Nápoles haya casi cuarenta mil holgazanes: Goethe no los ve, ni los encuentra, pese a su interés y sus preguntas.  Seguir leyendo GOETHE EN ITALIA, SUEÑOS DE JUVENTUD. HIGINIO POLO