Archivo de la etiqueta: JAZZ

LA CONTEMPLACIÓN EVADIDA: MILES DAVIS Y LA MELANCOLÍA DE “KIND OF BLUE”. CARVALLO ROBLEDO

ISMAEL CARVALLO ROBLEDO / EL CATOBLEPAS
Sobre Miles Davis y Kind of Blue. La creación de una obra maestra, de Ashley Kahn, ALBA Editorial, Barcelona, 2011, 340 páginas.

Para Yuko Fujino.

[Kind of Blue. La melancolía de una nación.]

Evans pergeñó claramente sus ideas con bolígrafo azul en tres hojas de papel de carta. A juzgar por la fluidez de su escritura parece que la redacción fue bastante espontánea; Townsend apenas retocó nada. La única frase que no se utilizó en el álbum fue la afirmación final de Evans, una repetición de una frase previa: «Tal vez aquellos que tengan el oído fino captarán algo que escapa a la contemplación».
Ashley Kahn.

I

Quincy Jones dijo alguna vez que en un hipotético caso, en el que llegara a desaparecer todo rastro que sobre la faz de la tierra existiera del jazz, ese género tan único y, sobre todo, tan estrictamente norteamericano, de modo tal que fuera imposible tener noticia de reliquia alguna a través de la cual les fuera posible saber a los hombres lo que fue todo aquello, bastaría con escuchar Kind of Blue para poder comprender en su totalidad, y en toda la potencia del esplendor que pudiera cifrarse en una fórmula de belleza, perfección y equilibrio tan absolutos, lo que fue.

El disco se grabó en dos sesiones, corriendo el año de 1959. En marzo la primera y al mes siguiente la segunda. Era muy difícil que quienes participaron en ellas tuvieran consciencia plena de lo que ocurrió, y de la trascendencia de la ceremonia a la que juntos asistían más allá del proceso mismo de configuración musical en el que todos eran soberanos, razón por la cual para ellos no haya sido quizás otra cosa, tal vez, más que una grabación añadida a la lista de trabajo. Acaso haya sido Bill Evans el que pudo haber percibido algo, reiterándolo inconscientemente, es posible, en la repetición de esa frase que borrara después el productor general, según la cual en todo aquello había algo que escapaba a la contemplación. Algo que escapaba a la contemplación, nos quiso decir dos veces Bill Evans.

Y es que efectivamente terminó siendo eso: una ceremonia de solemnidad matinal y de especial nobleza, que resumió la historia entera -desde el punto de vista social, racial, artístico y musical- de la cultura norteamericana hasta esos momentos, y que llegaba en ese par de sesiones a la altura de una de sus cúspides más altas, llamada a permanecer como referente para todos los tiempos por venir. Una sola persona, un solo nombre resume todo ese proceso histórico, estético y comercial, saturado de genio refulgente y esfuerzo, y preñado de potencialidad artística multiplicada por seis. Béla Bartok, Alban Berg y Prokofiev habrían de ser sincopados junto con Dizzy Gillespie, Charlie Parker y Ahmad Jamal, así como por Gershwin y Debussy, en una ecuación armónica de refinamiento exquisito puesta en acto por la banda que él y solo él convocó. Toda la juventud, toda la arrogancia, todo el genio, todo el estilo le pertenecían a este trompetista nacido en Alton Illinois en 1926. El líder -entonces de treinta y tres años- de un sexteto al mismo tiempo efímero y eterno es el responsable y el vector fundamental de ese disco magnífico y sereno e irrepetible, y que refractó a alta presión lo mejor del siglo XX en un compacto aproximado de cuarenta y cinco minutos de duración nada más: Miles Davis.

En una sociedad partida en dos por el conflicto racial, un negro se levantaba deferente y soberbio como el símbolo indiscutible de lo mejor y más elaborado y más elegante que pudo haberse producido en los Estados Unidos, y que en Berlín sería recibido como miembro de una casa real. Era histórica y estructuralmente imposible que eso ocurriera en Europa: Miles Davis y el jazz configuran una de las herencias más grandes e insustituibles que al mundo ha dado América. Fue una síntesis perfecta y poderosa de la música europea y el resto de los géneros no europeos, pero producida, con sello propio, fuera de ella. Quien no ha escuchado este disco dispóngase a hacerlo y me entenderá.  Seguir leyendo LA CONTEMPLACIÓN EVADIDA: MILES DAVIS Y LA MELANCOLÍA DE “KIND OF BLUE”. CARVALLO ROBLEDO