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ARGENTINA: HAMBRE MATA BIG DATA. JOSÉ STEINSLEGER

JOSÉ STEINSLEGER

jose steinslegerActivista del gremio docente en la provincia de Buenos Aires (37 por ciento del electorado nacional), la maestra venía librando una lucha tenaz en defensa de la educación pública, contra el gobierno de Mauricio Macri.

En ocasiones, con su mísero salario, compraba leche y pancitos dulces para los más pequeños. Pero un día, desolada, confesó a la directora del plantel: ¡No puedo más! Los niños descargan en el aula la violencia que viven en sus casas, y los adolescentes me insultan cuando les pido que apaguen el celular.

Sin embargo, tras la derrota de Macri en las primarias (elecciones que habilitaron a los partidos que competirán en las presidenciales de octubre), la maestra me describió (por WhatsApp) la euforia de sus alumnos en el salón de clases. Transcribo sus observaciones y el diálogo que sostuvo con uno de ellos.

–Los veo muy alegres… –dijo a lxs jóvenes que habían votado por primera vez (16-17 años). No la dejaron seguir.

–¡Ganó Cristina, profe!

A la salida de clases, la maestra se cruzó con el joven que el año pasado la había acusado de kirchnerista. Le dijo: ¿sabías que tu señalamiento pudo costarme un sumario en el Ministerio? El joven bajó la cabeza: “Perdón, profe…”.

La maestra lo consoló: “Está todo bien… ¡No es el fin del mundo! Lo importante es que pudiste votar. Te felicito”. Aliviado, el muchacho dijo que necesitaba contarle algo. La maestra accedió y tomaron asiento en el paradero del autobús.

–Mire, profe… Ojalá me entienda. En casa, las cosas andan mal. A mi viejo lo despidieron de la fábrica en la que trabajó 28 años. Mi mamá limpia ahora baños en un banco. Mi hermana de 14 años quedó embarazada, y el cura de la parroquia le dijo: si abortás, te vas derechito al infierno.

Sigue: “Mi hermano logró graduarse de agrónomo, pero dice que, si no encuentra trabajo, se irá del país. A mis abuelos los acomodamos en el comedor porque la jubilación no les alcanza… En la época de Cristina hacíamos asados los domingos con la familia, y hasta invitábamos a conocidos del barrio. En el verano, subíamos a la chata [camioneta], y pasábamos 10 días en Mar del Plata”.

Abrumada, la maestra interrumpió: “Perdón, no quisiera hablar de política, pero… ¿en qué momento empezó el rechazo al kirchnerismo?”

El muchacho se alzó de hombros. ¡Qué sé yo!, masculló. Mi viejo nunca fue peronista y la política le importaba poco. Pero sin darnos cuenta, el humor de la familia empezó a cambiar.

–¿A cambiar cómo? –inquirió la ­maestra.

El joven volvió a alzarse de hombros: “¿Cómo le explico?… Encendíamos la tele, y empezaban las discusiones. Mamá decía que gracias a Cristina, los abuelos conocieron el mar y que en la obra social les daban gratis las medicinas. Papá se ponía furioso: ¡Se robaron todo! ¡La yegua es corrupta! ¡Vamos camino a Venezuela! ¡Hay que apoyar al campo!…”

–¿Tu papá tiene campos?

–¿Qué campos, profe? Si las cosas siguen así, tendremos que vender la casa que mi viejo compró con su esfuerzo individual…

–¿Y cómo hizo para comprar la casa?

–¡Ah, eso sí! Cuando el gobierno de los K nos aprobó un crédito hipotecario, gritamos de felicidad. No podíamos creerlo…

–Y luego, votaron a Macri. A ver… ¿tu hermano se graduó en universidad pública o privada?

–Pública. La inauguró Cristina en persona, y está dentro del distrito. De otro modo, imposible. Mi hermano trabajaba y la de Buenos Aires queda a dos horas y media de acá.

La maestra resumió: “O sea que con los Kirchner tu papá pudo comprar la ­casa, tu hermano se graduó de agrónomo, la jubilación de los abuelos alcanzaba, en la obra social conseguían las medicinas que necesitaban, podían irse de vacaciones a Mar del Plata… ¿cómo crees que todo esto era posible?”

–No lo sé, profe… ¿Usted qué dice?

–Piénsalo. Te lo dejo de tarea.

La maestra terminó contando que el día de las primarias todos madrugaron en casa de su alumno, y en el desayuno el papá advirtió: “En esta familia somos siete, y cada día se come menos. Espero que no se equivoquen al votar. El gato [así le dicen a Macri]… ¡no volverá a engañarnos!”

101 EUFEMISMOS DEL GLOSARIO NEOLIBERAL. JOSÉ STEINSLEGER

JOSÉ STEINSLEGER

A.Ajustado a derecho: justicia a modo.

Alternancia: marketing electoral.

Aperturismo: destrucción del mercado interno.

Asimetría: ley de hierro de las oligarquías.

Ayuda: limosna.

B. Banco: templo para fieles preferentes.

Banca offshore: cueva de piratas con cuello y corbata.

C. Canasta básica: consumo utópico.

Capital productivo: anacronismo.

Capital financiero: especulación.

Capitalismo moderno: saqueo.

Carenciado: pobre.

Carta Democrática de la OEA: intervencionismo legalizado.

Carta de la ONU: antigualla histórica.

Ciudadano: consumidor.

Competencia: poner precio a lo que no lo tiene.

Comunicación: mercado de la industria informática.

Comunidad internacional: Estados Unidos.

Conflicto de interés: corrupción.

Conflictividad social: lucha de clases.

Contratista en conflictos bélicos: mercenario.

Crecimiento económico: desarrollo excluyente.

Crimen organizado: anarco capitalismo.

Crisis: adrenalina financiera.

Cultura: divertimiento.

D. Daños colaterales: masacre de civiles.

Defensa del medio ambiente: chiste de mal gusto.

Democracia moderna: dictadura corporativo-policial.

Derechos sociales: lastre económico.

Derroche: repartición justa del ingreso.

Desarrollo sustentable: empobrecimiento sostenido.

Deuda: obligación del pobre, o negociación del rico.

Deuda externa: chantaje financiero.

Diálogo: dar atole.

E. Economía: disciplina seudocientífica.

Economía de mercado: bolchevismo financiero.

Economía emergente: neocolonialismo moderno.

Eje del mal: integrado por todos los países, con excepción de Estados Unidos y Tel Aviv.

Empleo: utopía.

Endeudamiento: capacidad para contraer más deuda.

Enriquecimiento ilícito: saqueo de los fondos públicos.

Ética: dignidad negociable.

Excesos: tortura.

F. Fascista: cualquier líder popular y antimperialista.

Flexibilidad laboral: esclavitud posmoderna.

Fraternidad: sentimentalismo.

Fundamentalismo: aplícase a lo árabe, preferiblemente.

G. Generosidad: arcaísmo.

Gente: pueblo.

H. Hitler: vocablo político multiuso.

I. Inequidad: desigualdad.

Independencia: privilegio del más fuerte.

Información: transmisión de datos descontextualizados.

Inserción en el mundo: cesión de soberanía.

Internauta: alienado voluntario.

Informalidad laboral: desempleo programado.

Inversión: capital especulativo.

Izquierda moderna: derecha ambidextra.

L. Liberalismo: impostura ideológica.

Libertad: atole liberal.

Libertad de expresión: arbitrariedad mediática.

Librepensador: derechista vergonzante.

Libre comercio: algo que nunca existió.

Lucha contra la pobreza: vivir del cuento.

M. Maquila: explotación laboral.

Mercado: coto de caza.

Meritocracia: casta de ineptos, con diploma y medalla de oro.

Mesías: dirigente popular que habla con claridad.

Modernización: homogeneización.

Moral: árbol que da moras.

N. Narcotráfico: acumulación primitiva posmoderna.

Naturaleza: nuevo El Dorado.

Niño de la calle: sicario en formación.

O. Oportunidad: zanahoria.

P. País: mercado.

Patria: shopping center.

Pragmatismo: amoralidad.

Pluralismo: simulación.

Pobreza: fatalidad.

Pobreza extrema: indigencia hard.

Pobreza relativa: indigencia light.

Poder Judicial: anacronismo republicano.

Poder Legislativo: espacio para transar en lo oscurito.

Populismo: aplícase a lo políticamente distinto del statu quo.

Posverdad: mentira razonada.

Privatización de la guerra: negocio con rentabilidad garantizada.

Progreso: depredación del medio ambiente.

Prosperidad: crecimiento excluyente.

Proteccionismo: defensa del mercado interno.

R. Realismo: inescrupulosidad.

Régimen: aplícase a cualquier gobierno que no obedezca a Washington.

Relato: tergiversación a modo de la realidad.

S. Sectores sociales: clases sociales.

Seguridad: vigilancia invasiva.

Solidaridad: anacronismo.

T. Trabajo. ocupación económicamente retribuida, si Dios quiere.

Transparencia: opacidad legal.

Terrorismo: recurso natural del capitalismo salvaje.

Terrorismo mundial: miedo programado en Washington y Tel Aviv.

W. Wall Street: templo mayor de la civilización occidental.

Z. Zona de libre comercio: enclave neocolonial.

Observación: el glosario queda abierto. Faltan vocablos que empiecen con las letras J, K, Q, U y V. Propuestas serán bienvenidas.

DEL ALMA DE FIDEL. JOSÉ STEINSLEGER

JOSÉ STEINSLEGER / LA JORNADA

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Ilustración: Ernesto Rancaño

Un loco se dijo hace 2 mil años hijo de Dios, y otro, que apenas somos un chispazo en la infinitud del Universo. Un tercero probó que no fuimos ni seremos primeros ni últimos en la cadena de la evolución; un cuarto, que el ser es antes que el pensar, y un quinto, que la sexualidad sin alegría hace mal a la salud.

Los cinco surgieron de la cultura judeo-greco-latina y cavilaron en torno a ideas sacrílegas para la época. Entonces, los cuerdos crucificaron al primero, excomulgaron al segundo, tergiversaron al tercero, persiguieron al cuarto y frivolizaron al quinto. Pero en 1926, en una isla del Caribe, los hados procrearon a un ser al que también dotaron de un alma loca y sublime, nacida en el año del Gran Ciclón.
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TRUMP Y LOS MEDIOS. JOSÉ STEINSLEGER

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JOSÉ STEINSLEGER* / LA JORNADA / LA PUPILA INSOMNE

Cuando el nuevo emperador electo de Occidente proclamó su victoria me paré de cabeza. Quería bajar el estrés, la información tóxica, y apreciar las cosas desde otro ángulo. Pero al retomar la posición habitual, se apareció un niño sentado en el suelo, con las piernitas cruzadas y aplaudiéndome sin muchas ganas.

–¿Y tú qué? –dije. Irguiéndose con impecable técnica de artes marciales, el niño saludó: Hola. Soy Jorge Ramos en chiquito, de Univisión. Luego, con suavidad, el intruso me empujó en dirección al balcón, inquiriendo: ¿adivina qué es aquello, papá? En lontananza, divisé raras nubosidades que irradiaban espléndidos colores.

Frente a mi extrañeza, Jorge Ramos en chiquito estalló jubilosamente: ¡Empezó la guerra atómica, papá! Y, de súbito, un tropel de niños entró al estudio gritando ¡pica, pica, pica!, con sus cuerpitos salpullidos de granos chorreantes de pus reventada. Jorge Ramos en chiquito me regañó: “No fumes, papá… hay niños”. Y exclamando ¡lero, lero!, desapareció por el balcón.  Seguir leyendo TRUMP Y LOS MEDIOS. JOSÉ STEINSLEGER