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KARL MARX VIVE, DOS SIGLOS Y UN AÑO DESPUÉS DE SU NACIMIENTO. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

Después de la desaparición del llamado socialismo «real» –una formulación irónica concebida por sus enemigos para contraponerlo al ideal, porque había sido reducido de río a charco de aguas estancadas–, los burócratas y los positivistas del marxismo renunciaron a Carlos Marx (1818-1883). Los «viejos» tomos de Marx, Engels y Lenin fueron expulsados de sus bibliotecas personales. «Aquellos que no tenían un compromiso con los pobres –me dijo Frei Betto en una entrevista realizada en 1995–, y tenían la liberación como mera ideología teórica, se quedaron muy desorientados».

Paradójicamente, fueron los capitalistas, ajenos a cualquier conflicto de conciencia, quienes empezaron a reivindicar el legado del mayor estudioso del capitalismo, no para subvertirlo, sino para maximizar sus ganancias. En el artículo El regreso de Carlos Marx, de octubre de 1997, que publicara The New Yorker, por ejemplo, el periodista reproducía las palabras de un amigo cuya exitosa carrera de economista lo había llevado a un importante banco neoyorquino: «Mientras más tiempo paso en Walt Street, más me convenzo de que Marx tenía razón. (…) Hay un premio Nobel esperando por el economista que resucite a Marx y componga todo en un modelo coherente. Estoy absolutamente convencido de que el enfoque de Marx es la mejor forma de analizar el capitalismo».

El modelo coherente que reclamaba el banquero no aspiraba desde luego a redimir a los pobres, sino a recomponer el capitalismo, a salvarlo de sí mismo. Pero no podrá: un sistema que amenaza a la Humanidad (a ricos y a pobres por igual) con su destrucción, no puede salvarse, tiene que ser superado. La Revolución Cubana, en cambio, se salvó, porque no renunció a su esencia martiana y marxista, porque contó con el liderazgo de un hombre que unía esas tradiciones: Fidel Castro.

Armando Hart apuntaba en un comentario al artículo citado, escrito también en 1997: «El profeta del socialismo no nos habló solo de economía, sus descubrimientos se refieren a la economía política, tienen fundamentos filosóficos y nacen de una cultura ética fundamentada en la redención universal del hombre». La tradición patriótica cubana, anticolonial y antineocolonial, es y será necesariamente anticapitalista y antimperialista. Los pobres del mundo, en lucha por sus derechos fragmentados –lo que los hace inalcanzables, aunque esa fragmentación ilumine injusticias hasta entonces invisibilizadas–, han reincorporado el marxismo como una necesidad de signo inverso a la de sus explotadores. Hoy pocos dudan de su vigencia, aunque enfrentemos retos y circunstancias desconocidas por el Gigante de Tréveris.

Los problemas globales se agudizan: la pobreza y las desigualdades sociales, la brecha entre ricos y pobres, las discriminaciones de género, raciales, de credo, entre otras, y las desventajas sociales que de ellas se derivan, las migraciones al Norte, las guerras (a veces disfrazadas o revestidas de conflictos étnicos o religiosos, a veces descaradamente enunciadas como actos de fuerza imperial), el deterioro del medioambiente, la explotación de los países pobres por los países ricos… Mientras, nos envuelve una burbuja gigante: falsas noticias, construcción de modelos únicos de pensamiento, ilusionismo hollywoodense. Frente a todo ello, el marxismo es un arma insustituible, porque nos dota de pensamiento crítico y nos llama a la acción.

LOS CANALLAS SON TONTOS… CARTA DE CARLOS MARX A JENNY VON WESTPHALEN

“Las pasiones profundas, que como resultado de la cercanía de su objetivo se convierten en hábitos consuetudinarios, crecen y recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia.”

CARLOS MARX Y JENNY 2
Jenny y Marx

CARLOS MARX

21 de junio de 1856

Querida mía:

De nuevo te escribo porque me encuentro solo y porque me apena siempre tener que charlar contigo sin que lo sepas ni me oigas, ni puedas contestarme. Por más malo que sea tu retrato, me sirve perfectamente, y, ahora, comprendo por qué perfectamente, y por qué hasta las “lóbregas madonnas”, las más imperfectas imágenes de la Madre de Dios, podían encontrar celosos y hasta más numerosos admiradores que las imágenes buenas. En todo caso, ninguna de esas oscuras imágenes de madonna ha sido tan besada, ninguna ha sido mirada con tanta veneración y enternecimiento, ni adorada tanto como esta foto tuya, que si bien no es lóbrega, sí es sombría, y en modo alguno representa tu hermoso, encantador y “dulce” rostro que parece haber sido creado para los besos. Yo perfecciono lo que estamparon mal los rayos del sol y llego a la conclusión de que mi vista, por muy descuidada que esté por la luz del quinqué y el humo del tabaco, es capaz de representar imágenes no sólo en sueños, sino también en la realidad.

Te veo, siento, toda delante de mí, como de carne y hueso… el falso y vacío mundo se forma una idea superficial y equivocada de las personas. ¿Quién entre mis numerosos calumniadores y maldicientes enemigos me ha reprochado alguna vez valer para el papel de primer galán en cualquier teatro de segunda categoría? Pero es que soy así. Si esos canallas tuvieron siquiera una gota de sentido del humor, habrían garrapateado en el anverso “relaciones de producción y cambio” y en el reverso me habrían dibujado postrado a tus pies, “mire este dibujo y el otro”, rezaría la inscripción. Pero los canallas son tontos y seguirán siendo necios in secula seculorum.

La separación temporal es útil ya que la comunicación constante origina la apariencia de monotonía que lima la diferencia entre las cosas. Hasta las torres de cerca no parecen tan altas, mientras que las minucias de la vida diaria, al tropezar con ellas, crecen desmesuradamente. Lo mismo sucede con las pasiones: los hábitos consuetudinarios que, como resultado de la proximidad se apoderan del hombre por entero y toman forma de pasión, dejan de existir tan pronto desaparece del campo visual su objeto directo. Las pasiones profundas, que como resultado de la cercanía de su objetivo se convierten en hábitos consuetudinarios, crecen y recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia.

Así es mi amor. Al punto que nos separa el espacio, me convenzo de que el tiempo le sirve a mi amor tan solo para lo que el sol y la lluvia le sirven a la planta: para que crezca. Mi amor por ti, cuando te encuentras lejos de mí, se presenta tal y como es en realidad: como un gigante; en él se concentra toda mi energía espiritual y todo el vigor de mis sentimientos.

Adiós, querida mía, te mando a ti y a nuestras hijas miles y miles de besos.

Tu Carlos.

CARLOS MARX FAMILIA

 

EL CAPITAL: CLÁSICO DE LA CIENCIA CRÍTICA. PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

Don Pablo

PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

Al compañero Luis Juárez que, mientras manejaba el tranvía, me hizo leerle los primeros capítulos del primer tomo, y a Julio Le Riverend Brusone, fraternal compañero que me dio las primeras lecciones de marxismo, con un estilo cubano.

Leer “El Capital: crítica de la economía política”.

Para entender mejor la problemática a que se refiere este ensayo es conveniente aclarar su sentido desde las primeras páginas.

Al conocimiento que tiene por clásico a Marx se le ha identificado de dos maneras: en una se le ha calificado, en otra se han destacado las distintas características innovadoras de su método y de su teoría, ambos muy vinculados a sus conocimientos y a sus luchas.

Por lo que respecta a la categoría en la que se inscribe la obra de Marx es necesario no emplear la expresión de “pensamiento crítico” porque el término “pensamiento” se refiere lo mismo a las “razones” que a las “pasiones”. Unas y otras no expresan lo que la obra de Marx es: un conocimiento y práctica de la verdad metódica, concretada, y comprobada tanto en la reflexión como en la lucha y la acción. Es cierto que con frecuencia, –sobre todo en sus polémicas– Marx se expresa con un estilo combativo que no por defender la verdad deja de precisarla.

En cuanto a la otra calificación que se da a la obra de Marx como “teoría crítica” es, a su vez, inexacta o imprecisa, pues por “teoría” habitualmente se entiende un conjunto de hipótesis o de construcciones hipotéticas, formuladas por un “sabio” o un “especialista”, quienes con datos, argumentos lógicos, o incluso con observaciones y cálculos matemáticos, las expresan sin haberlas necesariamente comprobado. Por lo demás en el uso común del término “teoría”, ésta se percibe como “mera teoría”, y como tal se le descalifica y desatiende. Que eso no sea así, siempre requiere aclaraciones o conocimientos de especialistas que permitan superar las dudas y comprender o actuar en consecuencia.

Al referirnos a la obra de Marx como “ciencia crítica” y sostener que tiene como su clásico “El Capital” buscamos afirmar que “El Capital” destaca en la explicación rigurosa de las causas de lo que ocurre en el sistema capitalista que hoy domina casi la totalidad del mundo. Además, “El Capital” no es la única de las aportaciones de Marx, que da una explicación científica y crítica de las causas determinantes de los fenómenos de opresión y acumulación que caracterizan al capitalismo a lo largo de su historia. Hay muchas más que le suceden y preceden, y cuyo carácter crítico y científico es indudable.

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LOS TRIUNFOS DEL ARTE PARECEN ADQUIRIDOS AL PRECIO DE CUALIDADES MORALES. CARLOS MARX

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Marx en 1861

A propósito del advenimiento y significado de la Modernidad, Carlos Marx y Federico Engels expresaron en el Manifiesto comunista (1848), lo siguiente:   

“La burguesía no existe sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de trabajo, es decir, todas las relaciones sociales. La persistencia del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Este cambio continuo de los modos de producción, este incesante derrumbamiento de todo el sistema social, esta agitación y esta inseguridad perpetuas distinguen a la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones sociales tradicionales y consolidadas, con su cortejo de creencias y de ideas admitidas y veneradas, quedan rotas: las que las reemplazan caducan antes de haber podido cristalizar. Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas con desilusión. 

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Primera edición del MC, 1848.

Impulsada por la necesidad de mercados siempre nuevos, la burguesía invade el mundo entero. Necesita penetrar por todas partes, establecerse en todos los sitios, crear por doquier medios de comunicación. ” 

Tomando como punto de partida estas y otras ideas expresadas en el propio Manifiesto y en diversas fuentes, el estudioso norteamericano Marshall Berman publicó, en 1980, su célebre ensayo titulado Todo lo sólido se desvanece en el aire: la experiencia de la modernidad (Siglo XXI Editores), considerado un clásico en su género. 

Con el objetivo de abundar en la preocupación de Marx por los grandes cambios que significaba la nueva época para la Humanidad, ofrecemos el discurso que pronunciara el 14 de abril de 1856 en la fiesta de aniversario del People’s Paper, aparecido en el propio periódico cinco días después.  (OG)


CARLOS MARX / MARXIST.ORG

Las llamadas revoluciones de 1848 no fueron más que pequeños hechos episódicos, ligeras fracturas y fisuras en la dura corteza de la sociedad europea. Bastaron, sin embargo, para poner de manifiesto el abismo que se extendía por debajo. Demostraron que bajo esa superficie, tan sólida en apariencia, existían verdaderos océanos, que sólo necesitaban ponerse en movimiento para hacer saltar en pedazos continentes enteros de duros peñascos. Proclamaron, en forma ruidosa a la par que confusa, la emancipación del proletariado, ese secreto del siglo XIX y de su revolución.

Bien es verdad que esa revolución social no fue una novedad inventada en 1848. El vapor, la electricidad y el telar mecánico eran unos revolucionarios mucho más peligrosos que los ciudadanos Barbés, Raspail y Blanqui. Pero, a pesar de que la atmósfera en la que vivimos ejerce sobre cada uno de nosotros una presión de 20000 libras, ¿acaso la sentimos? No en mayor grado que la unión europea sentía, antes de 1848, la atmósfera revolucionaria que la rodeaba y que presionaba sobre ella desde todos los lados.  Seguir leyendo LOS TRIUNFOS DEL ARTE PARECEN ADQUIRIDOS AL PRECIO DE CUALIDADES MORALES. CARLOS MARX

Cómo nacieron los Grundrisse*

Roman Rosdolsky

PRÓLOGO

Karl MarxCuando, en 1948, el autor de este trabajo tuvo la fortuna de poder ver uno de los entonces rarísimos ejemplares de los Grundrisse de Marx, (1) comprendió claramente de inmediato que se trataba de una obra fundamental para la teoría marxiana, pero que por su forma peculiar y en parte por su lenguaje, de ardua comprensión, era difícilmente apropiada para penetrar en vastos círculos de lectores. De ahí su decisión de, por una parte, “comentar” la obra y, por la otra, de aprovechar científicamente algunos de los nuevos descubrimientos allí contenidos. El primer propósito (al que sirven sobre todo las partes II-VI de este trabajo) creó la necesidad de reproducir las ideas más importantes de los Grundrisse, en lo posible con las palabras del propio Marx; el segundo objetivo exigía digresiones minuciosas, que se situaron en su mayoría en la primera parte, que inicia esta obra, y en la séptima, que le da término.

Para la confección de su trabajo, el autor debió luchar contra innumerables dificultades. Las bibliotecas de la ciudad en la que vive sólo contienen escasísimas obras socialistas en alemán, ruso o francés. (Y ni hablar de publicaciones tan imprescindibles como la Neue Zeit de Kautsky y otros.) Por ello se vio obligado a limitarse mayormente a los pocos libros de su propiedad, lo que a menudo, como es natural, le hizo desesperar de la viabilidad de sus objetivos. Pero eso no es todo. Cuanto más penetraba en el tema, tanto más claramente comprendía el autor que sólo habría de rozar el problema más importante y teóricamente más interesante que ofrecen los Grundrisse, sin poderlo tratar con mayor profundidad. Y ese problema es la relación entre la obra marxiana y Hegel, y, en especial, con la Lógica de este autor. Seguir leyendo Cómo nacieron los Grundrisse*