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VENEZUELA: UN ENFOQUE DESDE LA CULTURA. ERNESTO VILLEGAS

CONVERSACIÓN CON ERNESTO VILLEGAS, MINISTRO DEL PODER POPULAR PARA LA CULTURA
Ernesto Villegas
Ernesto Villegas, ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información en Venezuela.
Foto: albaciudad.org
FERNANDO LEÓN JACOMINO / LA JIRIBILLA

JACOMINOUna cabina de radio, un micrófono y la suspicacia innata de muchas de esas personas que encuentran en el periodismo la realización de sus más caras aspiraciones, le permitió a Ernesto Villegas una conversación diáfana, sin pactos preconcebidos, con el presidente Hugo Chávez. Era una cita en la que el líder venezolano compartía un café matutino y avezadas reflexiones sobre un proceso revolucionario que él había logrado convertir en la causa de todo un país.

Y esos diálogos telefónicos durante el programa radial En confianza, fueron compilados en el libro Buenos días, presidente, cuya presentación durante la más reciente edición de la Feria del Libro de La Habana llevó hasta la capital cubana al hoy titular del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela, Ernesto Villegas.

EV: Debo resaltar lo impresionado que quedé con la asistencia masiva de cubanos, particularmente jóvenes, a las instalaciones de la Feria. Sin dudas, un acontecimiento cultural de relevancia. Sucede algo similar, aunque en menores proporciones, en Venezuela, en la Feria del Libro que realizamos en Caracas. El libro termina siendo un pretexto, una excusa para encontrarnos con nuestra inmensa y rica diversidad cultural. Y me confirma que existe como una convicción de que Leer es crecer, como dice el lema de la Feria de La Habana y que debemos Leer lo que somos, como dice el lema de nuestra Feria.

Somos eso, somos millones que están allí representados en esa heterogeneidad de hombres y mujeres que se sienten convocados por el libro. Eso no es un dato menor en un momento en el que se proclama la inutilidad del conocimiento, en el que se trata de erigir un monumento a la fatuidad de la moda del momento. Llena de gran esperanza el proceso de emancipación que viven nuestros países.

FLJ: Es usted un periodista que desde muy joven pudo entrevistar a grandes personalidades, a grandes líderes de América Latina, como resultado de su formación y de esfuerzo, pero también como resultado de coyunturas en las que se vió involucrado. ¿Cómo valora hoy a la Izquierda en América Latina, tras las regresiones que se han venido dando? ¿Cómo nos ves, en tanto bloque, a futuro?

EVP: Voy a apelar a un hecho histórico. Hace poco se cumplió el Bicentenario del encuentro de Bolívar y Páez en una población del estado de Apure llamada Caña Fístula. Ese encuentro entre Bolívar y Páez significó un salto en la fortaleza del movimiento revolucionario de aquel entonces que logró la independencia. Esa confluencia simbólica entre el sable y la lanza de Páez con la espada de Bolívar fue decisiva para el curso de los acontecimientos, para que pudiera florecer el proyecto de la Gran Colombia, para que propináramos las más grandes derrotas al Ejército español. Fue la separación de ese sable y esa lanza de Páez, y la espada de Bolívar, lo que marcó luego el debilitamiento del proyecto bolivariano, incluso la fragmentación de la Gran Colombia. Ese ejemplo histórico es muy importante, porque nos recuerda que solamente unidos somos fuertes y podemos concretar hoy los sueños que hemos ido posponiendo por décadas, incluso por siglos, si lo vemos en un sentido histórico.

Son momentos de confluencia, de la división de factores progresistas, de avanzada, revolucionarios, nacionalistas, de izquierda. De toda esa división, de esa dispersión, solamente queda el triunfo del capital y del imperialismo, más nada. La historia lo demuestra. No puede haber un archipiélago esclarecido victorioso, tiene que haber unidad. Lo decía Chávez en su última proclama: Unidad de lucha, de batalla  y de victorias. Dentro de la diversidad, con nuestros debates muchas veces apasionados, encendidos, como tienen que ser, debemos tener un punto de partida que sea la unidad. Eso es vital, hoy más que nunca, cuando en el mundo entero está en boga el florecimiento de un sector ultraderechista que resulta preocupante.

La propia presidencia de Trump en Estados Unidos es un síntoma más que una causa. Tenemos una búsqueda de opciones en el campo de la derecha, por parte de sectores de las sociedades que puede no encontrar sentido a la izquierda dividida en América Latina y en el mundo. Debíamos hacer un gran esfuerzo unitario, global, para enfrentar la amenaza de la ultraderecha y la amenaza de la restauración capitalista en los países donde, durante la década de Chávez, Lula, Kirchner, se pudo avanzar en la construcción de una alternativa a la hegemonía del capital.  Seguir leyendo VENEZUELA: UN ENFOQUE DESDE LA CULTURA. ERNESTO VILLEGAS

TRUMP VS CUBA: UN AÑO DESPUÉS. ERNESTO LIMIA DÍAZ

ERNESTO LIMIA DÌAZ / LA JIRIBILLA

Donald J. Trump tomó posesión el 20 de enero de 2017. No habló de Cuba, no tuvo tiempo. Una prioridad de mayor envergadura centró su atención: reforzar la supremacía de Estados Unidos en un orden internacional amenazado con descarrilarse, dada la magnitud de la crisis de la globalización neoliberal. Como no se conforma con ello, prometió regresar al curso unipolar con que el imperio yanqui consiguió aprisionar al planeta tras el derrumbe del Muro de Berlín.

Donald J. Trump tomó posesión el 20 de enero de 2017 y no habló de Cuba, no tuvo tiempo. Foto: Internet

El 24 de enero se reunió con los grandes del automóvil: Ford, General Motors y Fiat Chrysler, a quienes amenazó durante la campaña presidencial con aplicar sanciones si no retornaban sus fábricas. Necesitaba el voto de los trabajadores anglosajones afectados con el desplazamiento manufacturero hacia países con mano de obra barata, y lo consiguió. Al instalarse en el Despacho Oval, debió zanjar el incidente y les prometió a los magnates un marco regulatorio “hospitalario”: retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático —también una demanda de las transnacionales del sector energético— e inició su principal batalla interna en 2017: la más profunda reforma fiscal de las últimas tres décadas —con recorte tributario de cerca de 1,5 billones de dólares en los próximos diez años—, que ganó en el Congreso pese al rechazo de la opinión pública interna —encuestas de NBC News y The Wall Street Journal reflejan apoyo de solo el 21 % de la población.

Tres días después de su reunión con los fabricantes de autos, emitió el “Memorando presidencial para reconstruir las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”. El 23 de febrero declaró que el arsenal atómico se había quedado atrás y prometió situar al país “a la cabeza del club nuclear” —como si no estuviesen en esa posición desde que inventaron la bomba atómica. Trump propuso al Congreso, y se aprobó, destinar 639 000 millones de dólares al presupuesto del Pentágono —9 % más de lo destinado a gastos militares en el último ejercicio fiscal de la Administración Obama. Luego aprovechó la algarabía generada por sus escandalosos altercados mediáticos con la prensa, para resolver otro asunto pendiente: echó abajo las regulaciones que Wall Street y los grandes bancos debieron obedecer tras la crisis financiera de 2008, sin que los ciudadanos se percataran de ello.  Seguir leyendo TRUMP VS CUBA: UN AÑO DESPUÉS. ERNESTO LIMIA DÍAZ

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