Archivo de la etiqueta: LEY HELMS-BURTON

ESTADOS UNIDOS CONTRA CUBA, PARA VARIAR. ROSA MIRIAM ELIZALDE

ROSA MIRIAM ELIZALDE

ROSA MIRIAM ELIZALDE

Aunque nadie lo creyó ni lo cree en Cuba, el fake newsdel supuesto ataque a diplomáticos en La Habana con la pistola mágica de James Bond, acertó en la opinión pública estadunidense.

En las tendencias de búsquedas de Google (Trends), el término sonic attack (ataque sónico) no existía en el interés de los estadunidenses hasta el 9 de agosto de 2017. Ese día el Departamento de Estado develó la fábula de las agresiones a diplomáticos de Estados Unidos (EU), dos funcionarios fueron expulsados sorpresivamente de la embajada de Cuba en Washington y medios y redes se enzarzaron en demandas de relatos conspiranoicos para intentar explicar sospechas infundadas. Pocos después, EU cerró su consulado en La Habana.

Decenas de científicos han reclamado evidencias de una trama que desafía las leyes de la física. Hasta hoy brillan por su ausencia, pero Google Trends nos dice que ataque sónico sigue asociado con noticias sobre la isla originadas en Estados Unidos y que la mayoría de quienes siguieron los insólitos despachos sobre Cuba, no se ha enterado de los desmentidos.

La dictadura mundial naturaliza el disparate y adormece lo sentidos, como lo hizo en los días de las luces sobre un fondo verde, la primera transmisión en directo por televisión de una guerra que encubrió la matanza en Irak. Tom Johnson, presidente de CNN durante la primera guerra del Golfo en 1991, relató a la Atlanta Magazine que Ted Turner le dio carta blanca presupuestaria para cubrir el conflicto: Gasta lo que creas necesario, amigo.

Como se sabe, en la era de las redes se invierte infinitamente más de lo necesario para dominar la conversación social y destruir la confianza o sembrar dudas, principios básicos de la intoxicación informativa. Si así no fuera, ni Google ni Facebook serían los pulpos que son. Lo extraordinario es que en la transmutación de la retórica de las armas de destrucción masiva a los ataques sónicos participan los mismos actores de antaño, pero sin una gota de la gracia que alguna vez tuvo James Bond.

John Bolton, uno de los arquitectos de las mentiras que condujeron a la guerra en Irak en 2003 y que inventó entonces sin éxito que Cuba producía armas biológicas, en noviembre pasado aseguró que La Habana había cometido ataques despiadadoscontra la embajada de Estados Unidos, falsedad que ha repetido sin pudor este miércoles. Ha sido él, también, uno de los cerebros de al menos cuatro grandes paquetazos contra Cuba en los pasados meses. De diciembre a abril se amplió la llamada lista restringidade empresas cubanas con las que pueden relacionarse comercialmente los estadunidenses; castigaron a navieras que transportan petróleo entre la isla y Venezuela, y pusieron fin a un acuerdo con las Grandes Ligas.

Seguir leyendo ESTADOS UNIDOS CONTRA CUBA, PARA VARIAR. ROSA MIRIAM ELIZALDE

LOS CUBANOS NO NOS RENDIMOS. ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

El 17 de abril de 1961 Cuba fue invadida por una brigada de contrarrevolucionarios de origen cubano organizada, entrenada y equipada por la CIA y el Pentágono. El día antes, bombardearon los aeropuertos sin lograr el objetivo de destruir en tierra la minúscula aviación revolucionaria. Los invasores fueron derrotados y hechos prisioneros, en su mayoría, en menos de 72 horas de incesantes y cruentos combates, incluyendo heroicas acciones en el aire de los pilotos de la fuerza aérea revolucionaria. Cientos de miles de cubanos y cubanas, plenos de conciencia patriótica y política, estábamos sobre las armas y, como afirmó Fidel alguna vez, podíamos haber derrotado simultáneamente varios desembarcos como aquel. En abril de 1961 éramos ya seres humanos mucho mejores gracias a la práctica revolucionaria y a la lectura, vinculados al magisterio excepcional de los discursos de Fidel.

La Casa Blanca escogió el aniversario de su fracasada invasión a la isla para que el mediocre secretario de Estado Mike Pompeo y el facineroso asesor de seguridad nacional John Bolton, anunciaran nuevas sanciones contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. No quieren dejar un solo gobierno independiente en pie en nuestra América. Pompeo informó que según establece el título tercero de la Ley Helms-Burton (LHB) se autorizará a los estadunidenses a entablar demandas en los tribunales de su país para reclamar indemnización de sus propiedades confiscadas en Cuba. En un acto de suprema ilegalidad dentro de un ordenamiento ya de por sí colonialista como la LHB, contraria en todo su contenido al derecho internacional, se autoriza también a demandar a los cubanos que no tenían la nacionalidad estadunidense al momento de las nacionalizaciones.

Desde Clinton hasta Obama, cada seis meses se renovaba por el presidente en turno la no activación de las demandas. No fue gratuito. Se debió a una protesta de los gobiernos de la Unión Europea y Canadá por el daño que las demandas podían hacer a sus compañías en la isla. Trump ha decidido, al parecer, ignorar ese acuerdo. Ya es usual que trate a puntapiés a los europeos y que no le preocupen salvo para exigirles mayores aportes a la OTAN, o que acepten acciones de Washington que los perjudiquen. Pero detrás de lo que parecería otra chapuza diplomática de Estados Unidos lo que hay es desesperación por ahuyentar de Cuba el capital extranjero. Nada nuevo, pues en esa lógica se ha basado el bloqueo por seis décadas: atacar el ingreso para que los cubanos se rebelen contra el gobierno.

Las personas y empresas de Estados Unidos podían haber llegado a acuerdos de indemnización con las autoridades cubanas pero Washington se negó a conversar. Ya preparaba la invasión a Cuba e imaginaba que en unos meses se instalaría de nuevo en la isla un gobierno marioneta que devolvería sus propiedades. Desde entonces han transcurrido 58 años de constantes y fallidos intentos de acabar con la revolución con distintas tácticas, desde el terrorismo, hasta el bloqueo siempre endurecido. La mejor prueba de que la indemnización habría sido viable radica en los satisfactorios acuerdos a que llegó el gobierno de la isla con empresas y ciudadanos de España, Canadá, Alemania y Reino Unido, quienes recibieron sus indemnizaciones hace años.

Seguir leyendo LOS CUBANOS NO NOS RENDIMOS. ÁNGEL GUERRA CABRERA

LEY HELMS-BURTON SIGNIFICARÍA LA LIQUIDACIÓN DE CUBA COMO PAÍS, PERO NO BASTA CON LA LEY, HABRÍA QUE “EJECUTARLA EN EL TERRENO”

RICARDO ALARCÓN

La entrevista con Ricardo Alarcón comienza con una importante observación del político cubano acerca de la normativa Helms-Burton: “es una ley exclusiva para Cuba, y además es una ley única en EE.UU.”. A lo largo de toda la conversación, Alarcón insistirá en esta peculiaridad, y se referirá a ella como un peligroso instrumento que podría provocar nada menos que el desmantelamiento del actual sistema político cubano.

Alarcón nos invita a contemplar esta ley con una mirada que capte el verdadero espíritu del que nace. Para ello, hace referencia a lo que considera “una verdad histórica”: “Cuba ha sido vista desde el origen, por los sectores más conservadores de los EE.UU., como una posesión, como algo que el destino les ha puesto en las manos”. Como muestra de ello, el político cubano recuerda que incluso “un personaje tan destacado como Thomas Jefferson planteó que la frontera sur de EE.UU. debía ser Cuba“. “En el pensamiento norteamericano, en su tradición, desde el principio, estaba que Cuba debía pertenecerles”, resume Alarcón.

El entrevistado explica que el espíritu de la Ley Helms-Burton se alinea con los deseos de los nostálgicos del dictador Fulgencio Batista, los ‘batisitianos’, a quienes Alarcón define como “lo peor de la sociedad cubana” y acusa de estar “soñando con lograr que el Estado norteamericano se convierta en su instrumento para devolverles la Cuba de ayer”.

“Cuba se está enfrentando al imperio más poderoso de la Historia”

Seguir leyendo LEY HELMS-BURTON SIGNIFICARÍA LA LIQUIDACIÓN DE CUBA COMO PAÍS, PERO NO BASTA CON LA LEY, HABRÍA QUE “EJECUTARLA EN EL TERRENO”

REPORTES DE PRENSA: ESTADOS UNIDOS LEVANTARÁ MAÑANA RESTRICCIONES AL TÍTULO III DE LA HELMS-BURTON. SERGIO ALEJANDRO GÓMEZ

sergio alejandro 2

SERGIO ALEJANDRO GÓMEZ

Estados Unidos se dispone a levantar las restricciones que impiden entablar demandas ante tribunales estadounidenses al amparo del título III de la Ley Helms-Burton, diseñada para presionar a los inversores extranjeros interesados en hacer negocios con Cuba.

halcones-de-trump-contra-venezuela-Bolton-Abramas-Rubio-Pompeo-ClaverCarone-768x434
lliott Abrams, John Bolton, Mike Pompeo, Marco Rubio y Mauricio Claver-Carone, los ‘halcones’ de Trump. Diseño: France 24

Medios de prensa como el New York Times, EFE y El Nuevo Herald citan a un funcionario del gobierno estadounidense como fuente de la noticia.

El título III viola la legislación internacional al permitir demandas contra entidades cubanas o extranjeras que “trafiquen” con propiedades nacionalizadas de manera soberana y con apego a la legalidad tras el triunfo de la Revolución en enero de 1959.

Cuba llegó a acuerdos de compensación con países como Reino Unido, Canadá, España, Suiza, Italia y Francia, cuyas empresas también fueron nacionalizadas. Pero Washington se negó a aceptar las condiciones ofrecidos con Cuba, dado que para entonces ya planificaba la invasión de Playa Girón en abril de 1961, que fracasó en su intento de derrocar a las autoridades revolucionarias.

La medida, cuyo alcance extraterritorial afecta intereses legítimos de terceros países, fue diseñada para entorpecer la creciente inversión extranjera en Cuba tras la caída del campo socialista y la Unión Soviética a principios de los años 90.

La legislación ampara incluso a los estadounidenses que tengan demandas certificadas contra Cuba, aunque no fuesen ciudadanos norteamericanos en el momento de la nacionalización, lo cual va en contra de la práctica internacional.

Contrario a lo que se asegura, la ley se aplica en su totalidad desde 1996, incluido el título III. Todos los presidentes desde entonces lo que han limitado es la posibilidad de que los tribunales norteamericanos se pronuncien sobre casos al amparo de ese acápite, lo cual se utiliza ahora como método de chantaje y presión por parte de la administración Trump.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, sobre quien recae la responsabilidad de suspender o no las restricciones, redujo de seis a meses a 45 días el plazo, luego a 30 días y recientemente a apenas dos semanas.

Seguir leyendo REPORTES DE PRENSA: ESTADOS UNIDOS LEVANTARÁ MAÑANA RESTRICCIONES AL TÍTULO III DE LA HELMS-BURTON. SERGIO ALEJANDRO GÓMEZ

FIRME RECHAZO DE CUBA A LA NUEVA ESCALADA AGRESIVA DE EE.UU.

declaracion-cubaminrex-

DECLARACIÓN DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES

El Ministerio de Relaciones Exteriores rechaza en los términos más enérgicos la nueva escalada en la conducta agresiva de los Estados Unidos contra Cuba.

El Departamento de Estado anunció hoy la decisión de permitir que, a partir del próximo 19 de marzo y al amparo del Título III de la Ley Helms-Burton, se presenten demandas judiciales en tribunales de los Estados Unidos únicamente contra empresas cubanas incluidas en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas elaborada por ese gobierno en noviembre de 2017 y actualizada un año después. Este listado arbitrario e ilegítimo, dirigido a recrudecer el bloqueo y extender sus efectos extraterritoriales, prohíbe a los ciudadanos estadounidenses realizar transacciones financieras directas con las entidades señaladas.

El anuncio del Departamento de Estado también indicó que  suspendería por solo 30 días la posibilidad de iniciar acciones judiciales por igual concepto  en contra de otras entidades cubanas o extranjeras con vínculos comerciales o económicos en Cuba.

Desde su entrada en vigor en 1996, la ley Helms-Burton ha procurado  universalizar el bloqueo económico, mediante presiones brutales e ilegales de Estados Unidos contra terceros países, sus gobiernos y sus empresas.  Persigue asfixiar la economía cubana, y promover o aumentar las carencias de la población con el propósito de imponer en Cuba un gobierno que responda a los intereses de Estados Unidos.

Por sus pretensiones ilegítimas y contrarias el Derecho Internacional, la Ley Helms-Burton y el bloqueo concitan el rechazo universal, reiterado durante casi tres décadas, en los más importantes organismos regionales e internacionales.  El ejemplo más reciente fue en la Asamblea General de las Naciones Unidas cuando el pasado 1 de noviembre fue objeto de diez votaciones consecutivas de rechazo, en que el gobierno de los Estados Unidos quedó en absoluto aislamiento.

El título II de la Ley Helms-Burton dispone que el derrocamiento del gobierno revolucionario, la posterior tutela del país a cargo de un interventor estadounidense y el ulterior establecimiento de un gobierno contrarrevolucionario y subordinado a Washington tendrían como tarea inequívoca la devolución o pago a los antiguos propietarios de todas las propiedades que sean reclamadas por antiguos dueños o sus descendientes, hayan sido estadounidenses o no al momento de las nacionalizaciones o de que las abandonaron. En todo ese período, el bloqueo económico permanecería en pleno vigor.

Por consiguiente, los cubanos estarían obligados a devolver,  restituir o pagar a  reclamantes de los Estados Unidos por la casa donde viven, el terreno  donde se edifican sus comunidades, la tierra agrícola donde cultivan y producen, la escuela donde se educan sus hijos, el hospital o el policlínico donde reciben servicios médicos, donde está su centro de trabajo, donde tienen un negocio particular, además de por los servicios de electricidad, agua y comunicaciones subsidiados que disfruta la población.

Es una pretensión solo concebible en las mentes de quienes identifican a Cuba como una posesión colonial.  Según dispone la ley Helms-Burton, el bloqueo económico sólo se podría levantar cuando se haya alcanzado esa ambición.

Esta ley descansa sobre dos mentiras fundamentales: la noción de que las nacionalizaciones llevadas a cabo poco después del triunfo revolucionario fueron ilegítimas o indebidas y que Cuba constituye una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Las nacionalizaciones cubanas se llevaron a cabo amparadas por leyes, con estricto apego a la Constitución y en conformidad con el Derecho Internacional.  Todas las nacionalizaciones contemplaron procesos de compensación justa y adecuada que el gobierno de los Estados Unidos se negó a considerar. Cuba alcanzó y honró acuerdos globales de compensación con otras naciones que hoy invierten en Cuba como España, Suiza, Canadá, Reino Unido, Alemania y Francia.

La verdadera amenaza a la paz y la seguridad de la región son las  declaraciones y acciones irresponsables del gobierno de Estados Unidos y los planes desestabilizadores contra América Latina y el Caribe en el afán declarado de imponer la doctrina Monroe.

La Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubanas del 24 de diciembre de 1996, establece que la Ley Helms-Burton es ilícita, inaplicable y sin valor ni efecto jurídico alguno. Considera nula toda reclamación amparada en dicha ley, por cualquier persona natural o jurídica.

Según estipula esa ley, las reclamaciones de compensación por las propiedades nacionalizadas podrán formar parte de un proceso de negociación sobre la base de la igualdad y respeto mutuo entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos, “examinadas de conjunto con las indemnizaciones a las que el Estado y el pueblo cubanos tienen derecho con motivo de los daños y perjuicios causados por el bloqueo y las agresiones de todo tipo cuya responsabilidad corresponde al gobierno de los Estados Unidos”. Aclara, a la vez, que quedará excluido de futuras posibles negociaciones quien utilice los procedimientos y mecanismos de la Ley Helms-Burton en perjuicio de otros.

El gobierno cubano reitera a los socios económicos y las empresas extranjeras que operan en Cuba todas las garantías para la inversión extranjera y los proyectos conjuntos. La Constitución Cubana, ratificada por amplia mayoría en referendo el pasado 24 de febrero de 2019, en su artículo 28 reconoce también esas garantías, incorporadas en la Ley de Inversión Extranjera No. 118 del 29 de marzo de 2014.

La decisión de hoy impone obstáculos adicionales a nuestros objetivos de desarrollo y progreso económico, pero Estados Unidos continuará fracasando en su objetivo central de someter por la fuerza la voluntad soberana de los cubanos y nuestra determinación de construir el socialismo.  Prevalecerá el sentimiento mayoritario de los pueblos de Cuba y Estados Unidos que favorece la mejoría de las relaciones y el desarrollo de una convivencia civilizada y respetuosa.

La Habana, 4 de marzo de 2019.

Fuente: CUBAMINREX

CUBA RECHAZA ENÉRGICAMENTE LA AMENAZA DE ACTIVACIÓN DEL TÍTULO III DE LA LEY HELMS-BURTON

cuba palmas 3
Foto: Ismael Francisco
El 16 de enero de 2019, el Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció la decisión de suspender sólo por 45 días la aplicación del título III de la Ley Helms-Burton, “para realizar una cuidadosa revisión… a la luz de los intereses nacionales de los Estados Unidos y los esfuerzos por acelerar una transición hacia la democracia en Cuba, e incluir elementos tales como la brutal opresión del régimen contra los derechos humanos y las libertades fundamentales y su inexcusable apoyo a los regímenes cada vez más autoritarios y corruptos de Venezuela y Nicaragua”.
El gobierno del Presidente Donald Trump amenaza con dar un nuevo paso que reforzaría, de manera peligrosa, el bloqueo contra Cuba, violaría flagrantemente el Derecho Internacional y atacaría directamente la soberanía y los intereses de terceros países.
Cuba rechaza esa amenaza del modo más enérgico, firme y categórico. La asume como un acto hostil de extrema arrogancia e irresponsabilidad, a la vez que repudia el lenguaje irrespetuoso y calumnioso del mensaje público del Departamento de Estado.
La Ley Helms-Burton entró en vigor en 1996. Se concibió para codificar y endurecer la política de bloqueo económico, comercial y financiero impuesta oficialmente en 1962, con el objetivo de subvertir y derrocar al gobierno de Cuba e imponer un régimen del agrado del gobierno de los Estados Unidos.
Consta de cuatro títulos y se aplica desde su promulgación. Se caracteriza por su extremo alcance extraterritorial, por ser violatoria de las normas y principios del Derecho Internacional, contravenir las reglas del comercio y las relaciones económicas internacionales y por ser lesiva a la soberanía de otros Estados, principalmente por la aplicación de sus disposiciones contra las compañías y personas establecidas en el territorio de estos.
Ha sido rechazada por la comunidad internacional casi unánimemente en las Naciones Unidas, en organismos internacionales especializados y en organizaciones regionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Africana. Varios países cuentan con leyes nacionales para enfrentar los efectos extraterritoriales de esta ley.
Entre los objetivos centrales de la ley Helms-Burton ha estado entorpecer las relaciones económicas, comerciales y financieras de Cuba con terceros países y afectar su capacidad de atraer inversión directa de capital extranjero para su desarrollo. A ese propósito se dedican expresamente los títulos III y IV de la ley.
El título III establece la autorización a nacionales estadounidenses a presentar ante tribunales de los Estados Unidos demandas contra todo extranjero que “trafique” con propiedades estadounidenses que fueron nacionalizadas en Cuba en la década de 1960, en un proceso legítimo, como reconoció la Corte Suprema de los Estados Unidos, llevado a cabo por el gobierno cubano con pleno apego a la ley nacional y al Derecho Internacional.
Entre las aberraciones más significativas, dicho título extiende esta autorización a propietarios que no eran ciudadanos de los Estados Unidos al momento de producirse las nacionalizaciones y cuyas supuestas propiedades nadie ha certificado.
En virtud de lo dispuesto en la propia ley Helms-Burton, todos los Presidentes estadounidenses desde 1996, incluido Trump en 2017 y 2018, han hecho uso consecutivamente de la facultad ejecutiva de suspender la aplicación del título III cada seis meses con motivo de reconocer que consiste en el aspecto más burdo e inaceptable de esta contra el Derecho Internacional y la soberanía de otros Estados. También por comprender que su aplicación provocaría obstáculos insuperables para cualquier perspectiva de solución de las reclamaciones y compensaciones a los propietarios estadounidenses legítimos.
Por su parte, el Tribunal Popular Provincial de La Habana, el 2 de noviembre de 1999, declaró Con Lugar la Demanda contra el Gobierno de los Estados Unidos por Daños Humanos y lo sancionó a reparar e indemnizar al pueblo cubano en la cuantía de $181 100 millones de dólares y, el 5 de mayo de 2000, también por Daños Económicos ocasionados a Cuba y lo sentenció por valor de $121 000 millones de dólares.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ha reiterado la disposición de Cuba de hallar una solución a las reclamaciones y compensaciones mutuas.
Esta decisión que el gobierno de los Estados Unidos amenaza con adoptar, implicaría que, contrario a lo que establece el Derecho Internacional y la práctica de las relaciones internacionales, individuos y entidades extranjeras con negocios legítimos en Cuba, puedan verse ante la amenaza de afrontar reclamaciones infundadas y carentes de legitimidad ante tribunales de los Estados Unidos. Es conocida la conducta políticamente motivada y venal de algunas cortes de La Florida, frecuentemente utilizadas como un arma contra Cuba.
Para nuestro pueblo, implica encarar una vez más, de manera firme, consciente y contundente, el empeño del imperialismo estadounidense en someter a su dominio y tutelaje los destinos de la Nación cubana.
Si el título III se aplicara como establece esta ley y amenaza el anuncio del Departamento de Estado, cualquier cubano y cada comunidad del país verían cómo se presentan ante tribunales de los Estados Unidos demandas por la propiedad de la vivienda que ocupan, el centro de trabajo donde laboran, la escuela a la que asisten sus hijos, el policlínico donde reciben atención médica, los terrenos sobre los que se edifican sus barrios; y podrán constatar la pretensión de usurparnos a los cubanos la riqueza del país, la infraestructura, las tierras cultivables, las industrias, los recursos mineros, el potencial energético y las bases sobre las que se desarrollan la ciencia y la tecnología y se prestan los servicios a la población.
Todos deberíamos recordar los aberrantes contenidos del Plan Bush que describe e instrumenta detalladamente la forma en que las familias cubanas y el país serían despojados prácticamente de todo.
Durante más de veinte años, la Ley Helms Burton ha guiado los esfuerzos intervencionistas de los sectores anticubanos en los Estados Unidos para agredir a la nación cubana y menoscabar su soberanía. En virtud de su aplicación, se han aprobado cientos de millones de dólares para subvertir el orden interno en Cuba y se han dispuesto innumerables medidas para intentar provocar un cambio de régimen. Su efecto económico ha implicado un alto costo para los esfuerzos de desarrollo del país y para el bienestar de la población, con un impacto humanitario que no es mayor gracias al régimen de justica social que impera en Cuba.
La pretensión de aplicar plenamente el título III se promueve en contra del criterio de importantes agencias gubernamentales de los Estados Unidos y como consecuencia del poder e influencia que han alcanzado en el gobierno, personas cuya carrera política ha estado marcada por el resentimiento impotente contra Cuba y ha descansado en el uso de la mentira y el chantaje.
La mayoría de la opinión pública de los Estados Unidos se opone consistentemente al bloqueo económico, según reconocen las encuestas más calificadas.
La historia registra con suficiente claridad que la política de bloqueo económico y los problemas bilaterales entre Cuba y los Estados Unidos no tienen su origen en las justas nacionalizaciones que, conforme a la ley y con derecho legítimo, llevó a cabo el gobierno revolucionario. Las agresiones militares, económicas y terroristas del gobierno de los Estados Unidos comenzaron contra Cuba antes de que se produjeran los actos fundamentales de nacionalización de propiedades estadounidenses.
Es sabido que todas las nacionalizaciones de propiedades extranjeras, incluidas las estadounidenses, contemplaron en ley un compromiso de compensación, que el gobierno de los Estados Unidos se negó incluso a discutir, mientras sí fue asumido por los gobiernos de los reclamantes de otros países, todos los cuales disfrutaron de debida compensación.
El Ministerio de Relaciones Exteriores reitera los postulados de la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubanas (Ley No. 80), y enfatiza que la Ley Helms-Burton es ilícita, inaplicable, y sin valor ni efecto jurídico. Consecuentemente, considerará nula toda reclamación amparada en ella de persona natural o jurídica, cualquiera que fuere su ciudadanía o nacionalidad.
El gobierno de Cuba se reserva el derecho de responder oportunamente a esta nueva agresión.
La Habana, 17 de enero de 2019
Fuente: CUBAMINREX