Archivo de la etiqueta: LITERATURA

MARX Y LA LITERATURA. PAUL LAFARGUE

LAFARGUE 2.jpg

PAUL LAGARGUE / EL CARTOBLEPAS

Cuenta Paul Lafargue, según comentario que Miguel Vedda inserta en su acabada e interesante introducción a los Escritos sobre literatura de Marx y Engels, editados bajo su cuidado por Ediciones Colihue de Buenos Aires en 2003, que Carlos Marx

«Conocía de memoria obras de Heine y Goethe, que citaba a menudo en la conversación; leía continuamente a poetas que escogía de todas las literaturas europeas; todos los años leía en el original griego a Esquilo; reverenciaba a este y a Shakespeare como los dos más grandes genios dramáticos que haya producido la humanidad… A William Cobbet lo tenía en gran estima. Dante y Burns se encontraban entre sus poetas predilectos… Como Darwin, era un gran lector de novelas. Marx amaba especialmente las del siglo XVIII, y en particular Tom Jones, de Fielding; los escritores modernos que más lo entretenían eran Paul de Kock, Charles Lever, Alejando Dumas padre y Walter Scott… Mostraba una expresa predilección por las narraciones de aventuras y humorísticas. Colocaba por encima de todos los novelistas a Cervantes y Balzac. Don Quijote era, para él, la épica de la caballería agonizante, cuyas virtudes se tornaron hábitos ridículos y grotescos en el mundo burgués naciente. Era tan grande su admiración por Balzac, que planteaba escribir una crítica de… La comedia humana tan pronto como concluyera su obra económica.»

Tomado del artículo “¿Marx poeta?”, de Ismael Carvallo Robledo, a propósito de la reedición del texto de 1976 de S. S. Prawer, Karl Marx and World Literature, a cargo del sello Verso Books de Londres, 2011.

PETRARCA: LA PASIÓN HUMANISTA

petrarca-2

LITERATURA EUROPEA

Detrás de la personalidad cultural y literaria de Francesco Petrarca, su relato biográfico palidece. De hecho, buena parte del detallado conocimiento que de muchos aspectos de su vida ha llegado hasta nosotros procede de sus propios materiales literarios, convenientemente manipulados durante largos años de reescritura continua de sus manuscritos para presentar ante la posteridad una apropiada autobiografía literaria. De ahí que incluso un dato tan relevante e íntimo como su historia de amor por Laura siga siendo considerado por muchos de sus biógrafos una cuestión más literaria que real.

    Sin embargo, la biografía de Petrarca presenta también muchos datos objetivos que deben tenerse en cuenta. Francesco Petrarca nació en Arezzo, en la Toscana, donde su padre, un notario al que llamaban Petracco, había marchado desterrado de Florencia por cuestiones políticas. Su familia pertenecía, como Dante, a la facción de los güelfos blancos y, como el autor de la Divina Comedia, padeció el exilio tras la toma del poder en la ciudad por los güelfos negros. Pero Petracco no permaneció en las tierras italianas del Imperio sino que ya en 1311 se encuentra viviendo en Carpentras, en los dominios del Papa en AvignonSeguir leyendo PETRARCA: LA PASIÓN HUMANISTA

EL ENCUENTRO DE TAMAÑOS ESCRITORES. ALFREDO BRYCE ECHENIQUE

augusto-monterroso-y-julio-cortazar-managua-1981
Augusto Monterroso y Julio Cortázar Managua, 1981

El escritor guatemalteco Augusto Monterroso es tan chiquito pero tan chiquito, que de él dicen sus amigos, en México, que no le cabe la menor duda. La frase, creo, es del extraordinario escritor e historiador peruano José Durand, hoy en día profesor de la Universidad de Berkeley, pero que hace muchos años residió en México y entabló amistad con el tamaño pequeño y la estatura gigante de Augusto “Tito” Monterroso, pues en México vive exiliado desde hace muchos años el escritor más chiquito que mis ojos hayan podido ver. Refiriéndose al tamaño de su amigo José Durand, e interrogado a menudo sobre estos asuntos de estatura y peso, responde Monterroso:
– Pues a Durand me lo paso por alto.
Y así hay escritores de muy distintos pesos y estaturas pero, cuando son grandes escritores, todos tienen un sexto sentido que les permite reconocerse y quererse y hasta plagiarse, sin querer, a larga distancia.
Conversaba una tarde con Augusto Monterroso, en la ciudad de México, donde me hallaba de visita, y le había estado contando durante largo rato la alegría que me había dado conocer, en París, al gran escritor más alto que me ha tocado conocer: Julio Cortázar. Y le seguía contando a Tito lo bueno y sencillo que era Julio, la forma increíble que tenía de no tomarse en serio, y cómo en cambio se tomaba muy en serio aquello de beberse cada mañana un pastis con el cartero que le traía centenares de cartas de lectores del mundo entero, que Cortázar respondía infaliblemente con una generosidad y sencillez que lindan en la verdadera y santa paciencia. De pronto, Tito me puso una de esas caras pícaras e inteligentes y, en voz muy baja, me preguntó:
– ¿Pero Cortázar existe, Alfredo?
– Ya lo creo que existe Tito – le dije, extendiéndome en inútiles detalles de probación.
– O sea que Cortázar sí existe…
– Ya lo creo, Tito.
– Caramba, con que existe… Porque lo único que he hecho yo en mi vida es plagiar a Julio Cortázar.
Un año después comía con Julio Cortázar en su departamento parisino y me contó que estaba haciendo maletas para partir a México.
– Allá tienes que conocer a Agustito Monterroso – le dije.
– ¿Monterroso? Pero, ¿Monterroso, existe?
– Ya lo creo, Julio, y déjame que te busque su dirección en México, que la tengo ahí en mi saco.
Me disponía a traerle la dirección, cuando escuché que Julio exclamaba:
– ¡Pero si lo único que he hecho yo en mi vida es plagiar a Monterroso!
Y pocas semanas después recibí de México una extraordinaria caricatura que celebra el encuentro de tamaños escritores. Cuelga en la pared de mi despacho y, si no fuera porque estos recuerdos los estoy escribiendo en Texas, habría alzado la vista y me habría regodeado mirando, como a menudo suelo hacer, a un escritor que cada año crecía un centímetro, hasta su muerte, Julio Cortázar, y a un escritor que crece y crece pero sólo en el recuerdo de los amigos y lectores de Augusto Monterroso.

De: Permiso para vivir

LA POÉTICA DE LA RESISTENCIA

Sabemos poco de la poesía norteamericana actual –en realidad, se conoce poco de la poesía de cualquier parte en todas partes–; de ahí la importancia de leer este pormenorizado análisis que el poeta David Lau hace del libro US Poetry in the Age of Empire, 1979-2012, de Piotr Gwiazda, en la revista inglesa New Left Review. Al mismo tiempo, constituye una magnífica oportunidad para familiarizarse con esta publicación, en el caso de quienes no la visiten frecuentemente y prefieran leerla en español. (OG)

new-left-review-98-2jpg

 “La fuerza conceptual específica de la estética política marxista se pierde en un relato de la poe­sía cívica realmente dependiente de una interpretación imprecisa de Hardt y Negri sobre la política del periodo. Imperio malinterpretó tanto el papel de Estados Unidos en el sistema interestatal como la fuerza política de la resistencia real al capitalismo global, mezclando trabajadores ricos y pobres, con disturbios, manifestaciones y huelgas en una proyección visionaria de la «multitud»: pasos errados agravados por el fracaso del libro a la hora de interpretar las señales de mal agüero de la «gran recesión»”.

  “Lejos del centro de la vida intelectual o cultural, estos movimientos poé­ticos regionales y presentes en las dos costas son típicos de un periodo en el que la política estadounidense está atrapada entre el «centro extremo» y una politización cada vez más asimétrica hacia la derecha.”

new-left-review-98

DAVID LAU / NEW LEFT REVIEW

Desde la época de Walt Whitman la poesía pública ha tenido un peso impor­tante en el repertorio literario estadounidense. Entre los representantes posteriores se encuentran, por ejemplo, Robert Lowell y John Ashbery o, de modo adoptivo, W. H. Auden. El nuevo estudio crítico* de Piotr Gwiazda pre­tende explicar la vocación pública de la poesía estadounidense en el periodo que va desde el final de la Guerra de Vietnam hasta Occupy Wall Street: época en la que, talcomo sostiene ante la avalancha de nostalgia conserva­dora, la proliferación de programas de escritura creativa en las universidades ha provocado una «relación simbiótica» entre el trabajo de creación y la pedagogía, que «ha logrado aumentar la presencia pública de la poesía». En esta época de globalización, «los poetas estadounidenses adoptan el papel de intelectuales públicos» y crean una poesía del imperio responsablemente civilizada y patriótica. US Poetry in the Age of Empire, 1979-2012 contiene una serie de études que investigan un conjunto limitado de ejemplos poé­ticos, a la vez que representa una notable ruptura con el primer libro de piotr-gwiazda-1Gwiazda, consistente en un estudio sobre la influencia de la homosexuali­dad de Auden en el largo poema de James Merrill «The Changing Light At Sandover». Gwiazda, que fue alumno de Harold Bloom en la Universidad de Nueva York, muestra ahora una apreciación más abierta que su maestro hacia la poesía que sorprendentemente prolifera en Estados Unidos en el siglo XXI. Su libro rastrea la línea que divide la estética experimental y la conservadora en busca de los poetas «dotados de aspiraciones cívicas». Los elegidos son Robert Pinsky, Adrienne Rich y Amiri Baraka, todos nacidos en la década anterior a la Segunda Guerra Mundial. Y de una generación más tardía, nacidos en las décadas de 1960 y 1970, escoge a Juliana Spahr, Ben Lerner, Lisa Harnot, Anne Boyer, Rodrigo Toscano y Mark Nowak. Todos ellos tratan temas sociales y políticos que resuenan en un público amplio, confirmando la tradición de la poesía cívica.  Seguir leyendo LA POÉTICA DE LA RESISTENCIA

A %d blogueros les gusta esto: