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BUEN ABAD: “ESTAMOS TAN INFECTADOS DE OPORTUNISMO COMO DE CORONAVIRUS”. ENTREVISTA DE LEO VÁZQUEZ

El filósofo y periodista mexicano Fernando Buen Abad señala que la pandemia ha profundizado los males del sistema dominante, pero advierte que también podría convertirse en una oportunidad para encauzar las luchas de la clase trabajadora, al tiempo que resalta el valor de las estrategias regionales y el rol de los medios.

buen abad entrevista canal abierto

LEO VÁZQUEZ

Redacción Canal Abierto | Fernando Buen Abad Domínguez es especialista en filosofía de la comunicación y política, periodista y director de cine entre otras muchas cosas. Integra el Consejo Consultivo de Telesur y dirige, en Argentina, donde vive hace varios años, el Centro Universitario para la Comunicación Sean MacBride de la Universidad Nacional de Lanús.

Su mirada sobre la importancia de la nueva relación Buenos Aires-DF que inauguraron Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador antes del recambio presidencial en nuestro país, resulta un valioso disparador para intentar observar cuales son las posibilidades de salir de la crisis que generó la pandemia, mirando hacia adelante.

“No recuerdo cosa más hipócrita que ver a tipos como Macri o Donald Trump abogar por la asistencia médica a los pueblos. En esa emboscada ideológica hay un trabajo que se debe hacer”, anota.

Con el foco puesto en las maniobras ventajeras de los poderes dominantes, en las alternativas que plantea la compleja situación para las clases obreras y sociales postergadas, en la capacidad que tienen las empresas de medios para borrar las virtudes de la democracia y en la necesidad impostergable de generar un cambio revolucionario en las políticas comunicacionales a nivel regional, transcurre esta conversación con Canal Abierto.

¿Es necesario, o posible, pensar en la posibilidad de un nuevo orden global post coronavirus?

– La propia aparición de esta pandemia ocurre en el contexto del desarrollo mismo del capitalismo, no es un problema ajeno a la crisis general del capitalismo, y lo que ha hecho es agudizar contradicciones internas del sistema que hoy se muestran con toda su desnudez.

Un modelo que no ha invertido jamás lo necesario, por ejemplo en salud pública, que se ha desentendido casi totalmente del cuidado de la salud de los pueblos, obviamente tenía que reventar ante un caso como este. Si esto va a modificar el futuro de la humanidad, si está cambiando las vidas, yo anhelo que sí, porque lo peor que nos puede pasar es tener desnudo al sistema y que ni siquiera nos percatáramos. Por lo demás, las transformaciones no dependen del sistema que produjo esto, y esa es otra de las disquisiciones que hay que plantear, con qué modelos alternativos, con qué salidas organizadas se puede superar esta situación.

¿Cree que la situación puede representar un impulso para las luchas de las clases trabajadoras y los sectores postergados?

– Estoy convencido que sí. La clase trabajadora tiene un instinto que le permite identificar su papel en las distintas circunstancias. Pero tampoco es tan simple ni mecanicista el problema, porque por otro lado también el establishment se las ingenia para generar sus propios sistemas de defensa. Entonces también se pone en evidencia algo que ha venido siendo nuestra debilidad histórica, en las fuerzas de izquierda y demás, que es la crisis de dirección revolucionaria. Sin orientación y organización, esta gran fuerza que se multiplica en el mundo entero, se puede diluir.

¿Qué sensaciones le genera ver a los representantes y defensores del libre mercado ponderando el rol del Estado?

– A mí me produce mucho rechazo el oportunismo. Estamos tan infectados de oportunismo como de coronavirus. Donde uno corre una cortina hay cuarenta tipos esperando para treparse al tren de la situación. Es verdad que hoy estamos llenos de gurúes, de conferencistas y peroratas que pretenden ofrecer cada cual caminos, salidas y respuestas a cosas que en general ignoran. Pero esto es parte de la dinámica de la hipocresía del capitalismo. No recuerdo cosa más hipócrita que ver a tipos como Macri o Donald Trump abogar por la asistencia médica a los pueblos. No nos olvidemos que los grandes poderes concentrados son los que les escriben el guion, y hoy por hoy es imperativo de ese establishment anestesiar a las masas. Ese es el oficio del reformismo, de los sectores de la vida política que viven para frenar los procesos transformadores. Además ahora mismo también tienen una gran crisis de discurso, porque no saben que inventar para justificar que el Estado tiene que intervenir. En esa emboscada ideológica hay un trabajo que se debe hacer y no se está haciendo.

Y esa trampa discursiva posibilita la llegada al gobierno de personajes como Bolsonaro, Trump o el propio Mauricio Macri…

– Trabajadores comunes, de a pie, como la clase trabajadora norteamericana o brasileña, de pronto ven a alguien que pega un grito y quiere poner orden en una situación caótica, y escuchan eso, porque la verdad es que hay un apetito enorme de frenar esta pachanga obscena que es el capitalismo. Pero el problema es que aparecen estos que son globos de ensayo para producir emboscadas como la que está padeciendo Brasil, Estados Unidos y todos los pueblos de Europa con la dictadura financiera.

¿De qué manera está analizando el nuevo mapa político en su país?  

– La conducta que se ha seguido respecto al manejo financiero de la crisis es un aspecto crucial, porque hay un sector de la oligarquía, de la burguesía mexicana, que está acostumbrado históricamente a manejar a su antojo todos los fondos del Estado. Resulta que ahora se encontró con un presidente que está luchando contra la corrupción declaradamente, y que les ha cerrado la llave a todos. Ahí hay una desesperación grande de estos sectores, porque siempre aprovecharon las crisis para hacer negocios. Entre otras muchas cosas, lo que está pasando con la pandemia es que hay un sector que se está enriqueciendo como nunca. Y esos sectores hoy, cuando se encuentran con líderes como López Obrador, que ha tenida una dirección económica distinta, les duele muchísimo. Por otro lado hay un pueblo que esta movilizado, disputando en muchos frentes ese campo de sentido.

¿Le parece que el vínculo México-Argentina puede ser el que promueva un nuevo rumbo para el continente a la salida de la pandemia?

– Yo creo que mucho antes. Se van a empezar a abrir en las siguientes etapas del desarrollo de la pandemia necesidades regionales concretas, porque, por ejemplo, ayer Naciones Unidas advirtió sobre un problema de crisis alimentaria a nivel global. Qué mejor que tener un acuerdo regional que pudiera, entre dos potencias como México y Argentina, desarrollar un convenio para intercambiar productos, desarrollar un eje energético, hay una agenda muy rica que en términos de la situación actual podría abrir cauces muy interesantes. Esto metería al congelador de la historia al Grupo de Lima, que quedaría incapacitado para prevalecer por su propia razón de ser pero además por sus crisis internas. Es un momento particularmente interesante para profundizar la opción que se abrió con el encuentro Fernández-López Obrador y la propia dinámica de la crisis nos va a llevar a acelerar intercambios, yo soy de los más optimistas en eso, porque veo la posibilidad de sumar a esto a Cuba, a Venezuela, a las voluntades que alcancen a  vislumbrar una alianza de cara a cómo se va a salir de la pandemia. México está proponiendo que tiene que ser con la creación de empleos, poniendo recursos en los bolsillos de los trabajadores, para que eso reactive la tarea productiva. Seguir leyendo BUEN ABAD: “ESTAMOS TAN INFECTADOS DE OPORTUNISMO COMO DE CORONAVIRUS”. ENTREVISTA DE LEO VÁZQUEZ

¿QUÉ TIENEN EN COMÚN MARIO VARGAS LLOSA, FELIPE GONZÁLEZ Y BERTÍN OSBORNE? MARCOS ROITMAN

MARCOS ROITMAN

MARCOS ROITMANEn el contexto del XII Foro Atlántico organizado por la Fundación Internacional para la Libertad, Casa de América, espacio público dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, cede sus instalaciones para el acto. Tres instituciones cuya labor sería velar por una programación, si no aséptica, al menos neutral, rompen las reglas del decoro diplomático. Saltándose el protocolo, las buenas maneras y las formas, Casa de América se transformó en un gallinero donde primaron los insultos y las descalificaciones hacia el gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela.  Uno de los gallos, desplegando su ya vetusto plumaje, Felipe Gonzalez, se refirió a la Asamblea Constituyente, avalada por el voto de 8.089.320 ciudadanos venezolanos, como “La asamblea nacional prostituyente de Maduro”.   Mientras, el otro gallo que se disputaba el palo mayor del gallinero, Mario Vargas Llosa, cacareaba con brío: “si todos los dirigentes socialistas  tuviesen la lucidez de Felipe Gonzalez y hubiesen actuado de una manera clara, inequívoca, solidarizándose con los opositores venezolanos, otra sería la situación hoy  en día”. El tercero en discordia y presentador, el showman, Bertín Osborne, gallo en corral ajeno, solo pudo cacarear: “esto es un sin vivir…los momentos de euforia y felicidad en los cuales parece que el régimen de Maduro va a caer, nunca acaban de concretarse”…, ante tal desazón, Felipe Gonzalez  lo miro  sonriendo y busco tranquilizarle desvelando una conversación con el autoproclamado Juan Guaidó : “le he pedido –refiriéndose a Guaidó- no vuelvas a señalar  el día D y la hora H, porque esto es un proceso. Eso de anunciar el día D como la fecha en la cual caerá Maduro solo genera frustración”  Los asistentes aplaudieron entregados a los plumíferos bípedos y Bertín entró en shock. Ya no articuló frase, cuando le tocó clausurar el acto, cantó: “me ha gustado mucho moderar esto”.

Pero todo estaba pensado.  Bajo el título genérico “Un dialogo sobre los retos de España y América latina”,  el acto encubría un propósito, apoyar el golpe de Estado en Venezuela. La puesta en escena incluía la presencia de una plumífera de excepción, Fabiola Rosales,  esposa del autoproclamado. Su incomparecencia, fue reemplazada por la proyección de un video en el cual se aludían amenazas, persecución política,  falta de libertad de expresión y la negativa del “régimen” para justificar su ausencia. Nada se improvisa, a su lado Juan Guaidó, quien aprovechó para subrayar  el carácter de crisis humanitaria y “las amenazas que  hay a nuestra vida. Al Parlamento. Al ejercicio de la Política (…) Estamos agradecidos por la invitación. Por aproximar soluciones. Y la comunidad internacional será determinante. Seguimos adelante” Era el aporte emocional para un público entregado. Tras su proyección, un aplauso cerrado, vivas a Guaidó y la sedición golpista. Nuevamente Gonzalez, con su incontinencia verbal, cacareo ante las palabras de los ausentes: “es un ejemplo más del deterioro que sufre Venezuela”.

Por otro lado, el premio Nobel de literatura, Mario Vargas llosa,  tan proclive a escribir sobre golpes de Estado, tiranos, dictaduras y la explotación colonial del rey Leopoldo II de Bélgica, sufre amnesia y esquizofrenia al mismo tiempo. Él,  que publicó una crítica mordaz a las tertulias, debates televisivos, en La civilización del espectáculo, se trasformó en uno de sus personajes. Lo brillante de su escritura trasmuta en estiércol cuando se trata de relacionar la caída de los gobiernos constitucionales y democráticos con la intervención de los Estados Unidos, la CIA y el Departamento de Estado. Su hipocresía no tiene límites. Para justificarse, termina diciendo: “Es cierto que muchas democracias pueden estar más o menos marcadas por la corrupción y la ineficacia; pero sigue siendo mucho más preferible una democracia corrompida que una dictadura militar”.  Es cierto, pero le faltó agregar, sobre todo, si soy un beneficiario de la corrupción,  vivo mejor  gracias a ella y además la practico.   En este cúmulo de desaciertos,  Vargas Llosa introducía  en el debate, el populismo, germen de todos los males que aquejan América latina. Primero Chávez, luego Maduro y ahora Andrés Manuel López Obrador.  “…México me preocupa mucho. Porque ahora mismo tiene a otro populista en el poder. Un populista, además, que podría perpetuarse en él, rompiendo el sistema democrático, si se lo propusiese”. Era una buena excusa para avalar las palabras de Felipe Gonzalez: “el triunfo del populismo es la exaltación de la mediocridad. Los populistas ofrecen respuestas simples a problemas complejos, y siempre, además echando la culpa de sus propios males a terceros”.

El acto llegaba a su fin. Los tres gallos se regocijaban contemplando el gallinero que los aplaudía. En común hablar el idioma del imperio, llamar a la sedición golpista, desconocer los principios básicos de la democracia, negando cualquier tipo de negociación con el gobierno de Nicolás Maduro, en la mejor estrategia desestabilizadora. Bien se les puede calificar de trio de la muerte.  Así, los bípedos plumíferos acompañados de sus respectivas gallináceas se despedían del auditorio, sin darse cuenta que, aunque gallos, otros les dan de comer y los ponen a cantar o cacarear según sea…