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VENEZUELA: ¿AGRESIÓN EN OCTUBRE? ÁNGEL GUERRA CABRERA

Miliicia bolivariana

ÁNGEL GUERRA CABRERA

Una agresión militar a Venezuela, patrocinada por Estados Unidos, podría llevarse a cabo antes de las elecciones del 3 de noviembre en ese país. El 22 de agosto el almirante Remigio Ceballos, jefe del comando estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional (FANB) Bolivariana, declaró que “Los órganos internacionales de inteligencia aliados a Venezuela nos informan que Colombia prepara una agresión, y la FANB responderá con fuerza y contundencia cualquier agresión contra la soberanía y la independencia de Venezuela, bajo el mando de nuestro Comandante en Jefe Nicolas Maduro Moros” .

 “Estamos en presencia del gobierno colombiano que más ha agredido a Venezuela en toda nuestra historia”, añadió. Ceballos también escribió en Twitter: Durante el año 2000 se instaló el Plan Colombia con 7 bases militares norteamericanas en ese país “para preparar su agresión a nuestra nación y a toda la región”. Días antes, Samuel Moncada, embajador de Venezuela ante la ONU denunciaba en un trino: Órganos de propaganda de Washington ya promueven la fuerza multinacional invasora de Venezuela… debe ser con ocupación militar pero sin la presencia visible de Estados Unidos en primera fila. Son los ejércitos de Colombia y Centroamérica los que harán el trabajo sucio. En otro mensaje, Moncada señaló que ya arranca la “fase superior” de agresión contra Venezuela, cuya campaña de máxima presión… pasa a la dimensión militar. ”Buscan la ‘sorpresa de octubre’. En Venezuela debemos prepararnos para la provocación en ciernes”. En otro tuit el representante venezolano en la ONU mostró un fragmento del artículo del portal conservador Washington Examiner, donde se aprecian las insinuaciones del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Craig Faller y de Phil Gunson, de International Crisis Group, acerca de una eventual invasión a la nación suramericana. Según la publicación, en un seminario convocado por el tóxico Atlantic Council, Faller habría expresado: La clave está en cómo podemos compartir mejor inteligencia y como la comunidad internacional puede influir mejor para forzar y cambiar la conducta de Maduro y de los “actores estatales externos”, en obvia referencia a Cuba, Venezuela e Irán.

Coincidentemente con esto, se reunían en Bogotá con el subpresidente Iván Duque, el mencionado Faller junto a Robert O´Brien, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, su adjunto para América Latina el cubanoestadunidense Mauricio Claver-Carone, archienemigo de Cuba y Venezuela y candidato de Trump a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo y el embajador de la potencia del norte Phillip Goldberg. La presidencia de Colombia anunció que se revisarían “temas de seguridad, lucha contra el narcotráfico, ´la situación de Venezuela´ y la inmigración de ciudadanos de ese país a Colombia”.  El cinismo de Washington llega al extremo de acusar a Venezuela de tráfico de drogas mientras su principal aliado en la región, Colombia, produce el 90 por ciento de la coca que se comercializa en el mundo.

Por su parte, el portal mexicano La política online afirma que el senador cubanoestadunidense Marco Rubio agita a la campaña de Trump  para convencer al presidente de invadir Venezuela con el fin de conseguir los 29 votos electorales de Florida: Integrantes del war room republicano convocados para operar el voto latino comentan desde hace poco que, al menos en dos reuniones, Rubio se expresó en favor de una acción militar en Sudamérica para, de ese modo, asegurar los votos de Florida en el Colegio Electoral en noviembre. 

Antecedentes fundamentales refuerzan la posibilidad de una agresión a Venezuela. De entrada, la fijación del presidente Donald Trump con el país suramericano y sus espléndidos recursos naturales, que lo ha llevado a preguntar a jefes militares del Pentágono sobre la factibilidad de agredirlo directamente con fuerzas estadunidenses y la descomunal e incesante arremetida subversiva y guerra económica que mantiene contra él. Pero, además, está el hecho de su desfavorable situación actual en las encuestas, que de proseguir, o agravarse, podrían conducir a que el demócrata Joe Biden lo desaloje de la Casa Blanca. Presidentes estadunidenses que han querido relegirse han aumentado su simpatía entre los votantes al recurrir a la llamada “sorpresa de octubre”, una acción que presuntamente reúne al país en torno al comandante en jefe.

Durante la administración de Donald Trump no han cesado las acciones militares y paramilitares contra Caracas organizadas desde Colombia bajo la dirección de Washington. Entre ellas el fallido intento de asesinar al presidente Nicolas Maduro y al alto mando político-militar de la Revolución Bolivariana el 4 de agosto de 2018, el derrotado intento de golpe de Estado del 30 de abril de 2019 y la desarticulada invasión marítima, con participación de mercenarios estadunidenses de mayo de 2020, denominada Operación Gedeón. Esta fue planificada mediante un contrato firmado entre el autoproclamado Guaidó y el jefe mercenario y ex boina verde Jordan Goudreau.

Twitter: @aguerracabrera

Fuente: LA JORNADA

MIS LECTURAS EN CUARENTENA Y UN AK- 47. OMAR OLAZÁBAL RODRÍGUEZ

oliver

OMAR OLAZÁBAL RODRÍGUEZ

Omar OlazabalSigo en mi autoaislamiento físico y aprovechando sus ventajas en relación con otros momentos. Me permito leer más de lo que normalmente hago. Mis amigos en las redes sociales comparten también lo que leen. Y heme aquí descubriendo a Douglas Kennedy, un novelista norteamericano, que vive entre Estados Unidos y Europa. Ahora, según relata a un periódico europeo, está pasando la cuarentena con su hija en Maine. Le sigo los pasos en Internet y me encuentro con una serie de análisis sobre la sociedad norteamericana que no tiene desperdicio. Primero, porque el que los hace es un estadounidense. Y segundo, porque difícilmente se le pueda acusar de socialista, ese término al que tanto acude el actual presidente de la Unión Americana para denostar a otros.

Les invito a que leamos lo que dice Kennedy (el escritor) sobre su país en la actualidad:

“..echando la vista atrás, (Richard) Nixon parece un progresista comparado con este payaso (Trump). El problema ahora es que hay dos Estados Unidos y se odian entre ellos.. Nixon empezó a dividir el país para poder ganar la Casa Blanca en 1968. Él entendió que tenía que dividir al país en un período en el que había grandes manifestaciones contra Vietnam, sexo, drogas, rock and roll… ya sabe. Se decía que había una mayoría silenciosa en el país, los verdaderos estadounidenses, y no esta banda de snobs y hippies feministas quemando sujetadores o estos gays.

Reagan siguió con aquello y las dos Américas empezaron a separarse. Lo cierto es que el 20 % de los estadounidenses son gente como yo, educada, con pasaportes… ¿Sabe que solo un 35 % de los estadounidenses tiene pasaporte? No lo necesitan porque no pueden permitirse viajar. Si tienes dinero puedes ir a las mejores universidades del mundo, si no, estás jodido (sic). Soy muy pesimista sobre mi país, vivo allí la mitad del año y lo amo, es mi hogar, pero, dios mío, es un lugar angustioso…”

Esa síntesis tan descriptiva podría explicar mucho lo que está ocurriendo en el vecino del Norte. Un país dividido en sectores muy antagónicamente opuestos, lo que se refleja de manera continua en las encuestas elaboradas para las elecciones de noviembre. No importan los errores y absurdos dichos del mandatario de la Casa Blanca en su manejo de la actual crisis sanitaria, esa Norteamérica que lo ve como su representante casi roza la mitad de los encuestados. Entre esos, los cinco millones de miembros de la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), la organización creada supuestamente para defender la Segunda Enmienda de la Constitución norteamericana, que estipula el derecho a portar armas para defenderse y entretenerse. Exacto, sí, entretenerse matando.

Trump y Marco Rubio, el ejecutor y el promotor, respectivamente, de la agresiva política hacia Cuba de estos tiempos, son admiradores, protectores y receptores de bondadosos donativos de esa organización. Participan de sus Asambleas, donde son agasajados y vitoreados. Trump firma decretos delante de los embelesados asistentes a las convenciones y Rubio los defiende en cada momento en que su desvergüenza se lo permita. Recuerdo cuando fue increpado por uno de los estudiantes de la escuela Stoneman Douglas de la Florida, aquella que fue víctima de una masacre que costó la vida a 17 jóvenes en 2018. El alumno le reclamó por qué no dejaba de recibir las donaciones de la NRA para su campaña, y el senador no supo qué responder. Así son ese tipo de políticos, sí, esos mismos que se proclaman cristianos y suben en sus tweets semanalmente salmos del Nuevo Testamento.

No importa que el Presidente de la NRA haya sido hasta el año pasado, nada más y nada menos, que Oliver North.  No se sorprenda, es el mismo Teniente Coronel del Ejército norteamericano que, en la época de Reagan, fue encarcelado por dirigir el operativo mediante el cual se le suministraba armas y dinero a la contrarrevolución nicaragüense. Para los más jóvenes que no conocieron esa historia: el oficial North trató con contrabandistas de armamento y narcotraficantes para lograr sus objetivos. Fue condenado, pero la sentencia se anuló en 1991, como es usual en estos casos. Esos son los “héroes” con los que comparten Trump y Rubio, por solo citar dos ejemplos de los que reciben dinero de esa infame organización.

Y al escuchar hablar a Trump y Rubio, se enaltecen entonces el odio y el deseo de venganza de muchos. Si el presidente y su asesor lo dicen, entonces debe ser cierto. Y como tienen luz verde para comprar y usar armas, pues adelante. Es la manera que tengo de explicarme que un hombre haya atravesado en su carro el país, con un AK 47, para tratar de matar a diplomáticos cubanos en Washington. O sea, el terrorismo en territorio norteamericano. Manejarán la teoría del asesino solitario, no es la primera vez, pero todos sabemos que detrás de él hay otros que impulsan estos hechos. Desde los podios de actos con electores o desde programas de radio y televisión de dudosa factura, y aún más dudoso financiamiento.

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¿QUÉ NO LE SALIÓ BIEN A LA ALIANZA DONALD TRUMP-JOHN BOLTON? RAÚL ANTONIO CAPOTE

COLOMBIA, PLATAFORMA DE LA CIA PARA LA AGRESIÓN A VENEZUELA. CARLOS FAZIO

ÁGUILA 7

CARLOS FAZIO

CARLOS FAZIO 2El pasado 28 de agosto, el secretario de Estado Mike Pompeo anunció la creación de la Unidad de Asuntos para Venezuela (Venezuela Affairs Unit, VAU por sus siglas en inglés), que estará ubicada en la embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, lo que exhibe a ese país sudamericano como la principal plataforma para un golpe de Estado Made in USA contra el gobierno constitucional y legítimo de Nicolás Maduro y el papel servil y cipayo del presidente colombiano Iván Duque.

La Unidad de Asuntos de Venezuela estará dirigida por James Story, ex encargado de negocios en la Embajada estadunidense en Caracas, y quien fue uno de los últimos diplomáticos en retirarse de la misión en la capital venezolana en marzo, después de que el presidente Nicolás Maduro rompiera relaciones con Washington.

El nivel de la VAU no es tradicional en el servicio exterior de Estados Unidos, y según trascendidos de prensa no se equiparará a una “sección de intereses” como la que existió en La Habana, Cuba, durante décadas. De acuerdo con fuentes del Departamento de Estado, su carácter provisional la coloca fuera del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en cuanto a aprobar su personal, aunque seguirá supervisando el desarrollo de las relaciones bilaterales.

La creación de la oficina diplomática paralela de EE.UU. en Bogotá contó con el apoyo bipartidista (demócrata/republicano) del Congreso, y busca dar legitimidad regional al desdibujado presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, en un momento de extrema debilidad política de la oposición interna al gobierno de Maduro.

El presidente Maduro rompió relaciones con Estados Unidos el 23 de enero pasado, luego de que Donald Trump desconociera su mandato y reconociera a Guaidó, su creación, como “presidente encargado”, en medio de una campaña de intoxicación mediática en el mundo occidental dirigida a presionar, desestabilizar y producir un “cambio de régimen” en Venezuela, con apoyo de varios presidentes de la ultraderecha latinoamericana agrupados en el llamado Grupo de Lima.

Desde entonces, oficiales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) comenzaron a realizar contactos con funcionarios diplomáticos venezolanos con fines de reclutamiento e incitación al abandono de sus cargos, en particular en Colombia, Panamá y Naciones Unidas.

Según reportes periodísticos, a cambio de convertirse en colaboracionistas de la agencia de espionaje estadunidense, oficiales de la CIA ofrecieron sumas de dinero de entre 120 y 150 mil dólares, con el encargo, a quienes defeccionaran, de que deberían ofrecer entrevistas a medios de prensa donde evidenciarían, entre otras exigencias, rechazo al presidente Maduro y al gobierno que habían defendido hasta ese momento.

Desde entonces, también, los agentes de la CIA incrementaron sus actividades en territorio colombiano. En 2018, la agencia estadunidense ya había logrado la defección del agregado de prensa venezolano en Bogotá, Luis Espinoza. Destaca, asimismo, el apoyo brindado a una red terrorista basificada en Perú, denominada operación “Jaque Mate Venezuela 2019”, dedicada a la ejecución de actos violentos en territorio venezolano con fines de desestabilización.

Antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, entre Iván Duque y Gustavo Petro, en junio de 2018, la CIA preparó una denuncia pública donde acusaba, falsamente, a Royland Belisario, miembro del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), de un supuesto atentado contra el hoy presidente Duque. La versión fue recuperada por el diario bogotano El Tiempo el 3 de marzo de 2019 y atribuida a “organismos de inteligencia colombianos”.

El 15 de abril de 2019, durante una sesión de preguntas y respuestas en la Universidad de Texas, el secretario de Estado Mike Pompeo afirmó que cuando “yo era director de la CIA, mentimos, engañamos y robamos. Teníamos hasta cursos de entrenamiento”. La transcripción oficial del Departamento de Estado censuró esas aseveraciones, pero sí quedaron registradas en video. Y aunque es público y notorio que a lo largo de su historia la CIA ha hecho lo que Pompeo dijo, no deja de ser grave que el jefe de la diplomacia estadunidense se refiera a sí mismo de esa forma.

El 7 de febrero anterior, tras la detención del ex coronel de la Guardia Nacional Bolivariana, Oswaldo Valentín García Palomo, el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo de Venezuela, Jorge Rodríguez, destacó ante los medios la publicación de mensajes intimidatorios y noticias falsas por parte de actores del antichavismo que delineaban el marco de una serie de acciones golpistas. Seguir leyendo COLOMBIA, PLATAFORMA DE LA CIA PARA LA AGRESIÓN A VENEZUELA. CARLOS FAZIO

LOS CUATREROS DE LA CASA BLANCA (III). JUANA CARRASCO MARTÍN

Ambos de origen cubano, Marco Rubio y Mauricio Claver-Carone son los maraqueros del peligroso show anticubano y antivenezolano —con producción trumpiana—, que se desarrolla desde Washington con el propósito expreso de derrocar dos revoluciones, ahogando a dos pueblos

RUBIO Y MAURICIO
Ambos de origen cubano, Marco Rubio y Mauricio Claver-Carone son los maraqueros del peligroso show anticubano y antivenezolano.

JUANA CARRASCO MARTÍN

VENEZUELA va «a entrar en un período de sufrimiento que ninguna nación ha confrontado en la historia moderna».  Lo dijo  el senador republicano por la Florida, Marco Rubio,  más o menos al mediodía del 7 de marzo. Cinco horas después el país bolivariano quedaba completamente a oscuras, paraban todos los servicios habidos y por haber, empresas, fábricas, industria del petróleo y petroquímicas, bombeo de agua y mucho más, eran los efectos del sabotaje eléctrico, era una operación de guerra para lograr el levantamiento del pueblo contra el gobierno de Nicolás Maduro.

A sabiendas de lo que iba a ocurrir —dicen que emocionado por la situación y lo que ella pronosticaba—,  redondeaba lo que había declarado en una audiencia sobre Venezuela del Subcomité de Relaciones Exteriores del Senado, con un tuit que incluso subía a su cuenta en Twitter antes de que el ministro de Comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, informara del alcance del ataque al sistema eléctrico: «los generadores de respaldo han fallado». De manera que dejaba explícito su proximidad extrema con quienes habían realizado el ataque.

El senador Marco Rubio y  Mauricio Claver-Carone, nombrado  en agosto de 2018 asesor en Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental del presidente Donald Trump son los cuatreros de «origen cubano», aunque ninguno nació en Cuba.

Marco Antonio Rubio nació en Miami, como segundo hijo de los inmigrantes cubanos Mario Rubio y Oria García, quienes llegaron a Estados Unidos en 1956, así que ni siquiera conocieron la Revolución. Mauricio Claver-Carone, de padre español y madre cubana, nació en Miami y se crió en España y en Orlando, Florida.

Este par jamás se ha sentado en el malecón habanero, así que nada tienen que añorar sentimentalmente. lo que buscan es mangonear en el gran negocio de recuperar las propiedades nacionalizadas a los estadounidenses que eran dueños de mucho más que la mitad de Cuba. Ellos serían, genéticamente, los maraqueros tropicales de la gran producción y conspiración trumpiana.

Las credenciales del Rubio

Abogado de formación profesional, se inició temprano en la política estadounidense como integrante del ala conservadora del Partido Republicano con el auspicio de la mafia anticubana de la política miamense, Ileana Ros-Lethinen y los hermanitos Díaz-Balart. En 2000, como representante, y en 2010, ya como Senador, se convirtió en el favorito del ultraconservador Movimiento Tea Party —a tal punto que aspiró a la candidatura republicana para la presidencia, pero fue derrotado en las primarias de su propio estado floridano por Donald Trump—, y es uno de los senadores que forra de dólares la Asociación Nacional del Rifle para sus campañas electorales (3.303.355 dólares) con el puesto número seis en una lista de diez, por tanto es uno de los mayores defensores de la tenencia de armas en manos de civiles.

Marañero por excelencia, cuando aspiraba al Senado se vio envuelto en una investigación porque podría haber usado la tarjeta de crédito de American Express del Partido Republicano para fines personales —como más de cien mil dólares en gastos que incluían compras del grocery y boletos de avión para su esposa— lo que justificó diciendo que eran para «legítimos propósitos políticos». Salió ileso.

En cuanto a sus posiciones confesionales ha demostrado ser un camaleón: católico-mormón-bautista-católico, indiscutiblemente un recorrido zigzagueante que en algunos momentos estuvo motivado, al parecer, por conveniencias de su carrera política, más que por actos de fe.

Lo que sí ha tenido claro es su historial anticubano y antivenezolano, su alineamiento con las guerras estadounidenses en el cercano y Medio Oriente y con causas del más acérrimo conservadurismo.

Con el resurgimiento de la Doctrina Monroe para el hemisferio, por obra y gracia del «enviado de Dios» Donald Trump, los politiqueros de la Florida se pusieron las botas y buscaron fortalecer el equipo con un cheque en blanco para la intervención estadounidense en la región, que han considerado su traspatio desde su mismo inicio como nación.  Seguir leyendo LOS CUATREROS DE LA CASA BLANCA (III). JUANA CARRASCO MARTÍN

CAZANDO MENTIRAS: THE NEW YORK TIMES FRENTE A LA ÉTICA DE LA SALUD CUBANA

MÉDICOS CUBANOS EN VENEZUELA

CUBADEBATE

El diario The New York Times publicó el domingo un reportaje de su periodista Nicholas Casey bajo el efectista título  Nicolás Maduro usó a médicos cubanos y a los servicios de salud para presionar a los votantes.

Usando, él sí, el supuesto testimonio de 16 exintegrantes de la Misión Médica Cubana en Venezuela,  Casey apunta a la insólita historia de que los trabajadores cubanos de la salud fueron utilizados para amenazar a pacientes e incluso coercionarlos, negándoles el servicio, si no votaban por Maduro en las elecciones del pasado 2018.

Según el Times:

Se usaban muchas tácticas, dijeron los doctores, desde simples recordatorios para votar por el gobierno hasta denegar tratamiento a los simpatizantes de la oposición que tienen enfermedades mortales.

Los médicos cubanos comentaron que se les ordenó ir puerta por puerta en barrios pobres para ofrecer medicinas y advertir a los residentes que se les cortaría el acceso a los servicios médicos si no votaban por Maduro o por sus candidatos.

Muchos dijeron que sus superiores les instruyeron a hacer las mismas amenazas en consultas a puerta cerrada con pacientes que buscaban tratamiento para enfermedades crónicas.

Una exsupervisora cubana indicó que ella y otros trabajadores médicos extranjeros recibieron carnets de votación falsos para participar en una elección. Otra doctora dijo que les ordenaron dar instrucciones precisas sobre el voto a pacientes de edad avanzada cuyas enfermedades los hacían susceptibles a la manipulación.

El avieso reportaje de The New York Times sólo muestra las fotos de dos de los supuestos 16 médicos informantes del periodista (uno viviendo ahora en Chile y otro en Ecuador). Sus únicas otras fuentes de información son el Alcalde opositor de una pequeña villa pesquera venezolana y un connotado participante en numerosos planes anticubanos:José Miguel Vivanco, director del programa para las Américas de Human Rights Watch.

En un magro ejercicio del periodismo que tanto dice defender, NYTimes se olvida del contraste de fuentes y no entrevista a ningún médico cubano en ejercicio en Venezuela, no habla con ningún paciente, no busca la opinión de la dirección de la Brigada Médica Cubana.

La objetividad no es necesaria cuando el claro objetivo propagandístico es alinearse con las fuerzas retrógadas que en Estados Unidos buscan, por cualquier medio, el cambio de régimen en Venezuela. Las mismas que quieren hacer ver al gobierno de Maduro, apoyado por millones de venezolanos, como un régimen que únicamente se sostiene por el apoyo del mando militar y del gobierno cubano.

Son las mismas fuerzas que promovieron el robo descarado del personal médico cubano por el mundo, con el desfachatado programa de Parole, que ahora Marco Rubio y otros pretenden reactivar, en su feroz y fracasada campaña anticubana.

No es extraño entonces que el Senador Marco Rubio haya salido ayer presuroso a tuitear el trabajo del señor Casey como muestra de la “decisiva influencia cubana en Venezuela”. O que se congénere Rick Scott haya puesto en su cuenta de Twitter, en español e inglés, “Utilizar la medicina como un arma política para intimidar a pacientes para que voten por el dictador de @NicolasMaduro es indignante, inhumano y repugnante. Donde vemos caos e inestabilidad en Am. Latina, también vemos las huellas del régimen de Castro. ¡Esto tiene que terminar!”. Seguir leyendo CAZANDO MENTIRAS: THE NEW YORK TIMES FRENTE A LA ÉTICA DE LA SALUD CUBANA

LOS CUATREROS DE LA CASA BLANCA (I). JUANA CARRASCO MARTÍN

Probablemente el presidente Donald Trump ha logrado algo bien difícil: poner a su vera al equipo más ultraconservador y agresivo en política exterior que se ha visto y sufrido en varios lustros

Elliot Abrams
Elliot Abrams. Foto: Miami News 

JUANA CARRASCO MARTÍN

JUANITA 1De que son cuatreros no hay dudas. Basta con ver el robo de las propiedades petroleras venezolanas en Estados Unidos. Pero esa es su misión, derrocar por cualquier medio al Gobierno de Nicolás Maduro y, con miras superiores, hacer otro tanto con Cuba y Nicaragua, los «incómodos» de la región que consideran su traspatio.

Son los más destacados protagonistas de esta «agresión sin precedentes, que incluye la amenaza del uso de la fuerza, con el fin de forzar un cambio de Gobierno para controlar las riquezas del país», como denunciara el canciller venezolano Jorge Arreaza. Sus hojas de servicio a los intereses más ultraconservadores de la política estadounidense y de las empresas económicas involucradas en el golpe de Estado en curso, lo dicen todo y demuestran que no retroceden ante ningún procedimiento en esta guerra para eliminar al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, aun a costa de muy peligrosas decisiones para la paz de la región.

De Donald Trump no vamos a hablar. Es el séquito el que nos interesa, pues califica por sus abultadas experiencias entre los más conspicuos criminales políticos estadounidenses, al punto de que pudieran ser juzgados como criminales de guerra por delitos anteriores, y en estos momentos se amparan en la declaración recién renovada de que Venezuela «continúa presentando una inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos».

Por demás, para ellos, un cambio de régimen con total irrespeto al derecho internacional, no tiene ya que ser un asunto secreto. El caso Venezuela demuestra que lo hacen  abierta y descaradamente.

El vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo, el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, el asesor en Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental, Mauricio Claver Carone, el enviado especial para Venezuela, Elliott Abrams, y el senador por la Florida, Marco Rubio, son los jugadores estrellas de ese dream team trumpiano, aunque otros, como Roger Noriega, también  actúan tras bambalinas.

Elliot Abrams, el criminal de guerra

Designado apenas este año como refuerzo de gran experiencia en operaciones sucias en Centroamérica durante los gobiernos de Ronald Reagan y George Bush, Elliott Abrams dijo el 23 de febrero:

«Si no cae el día de hoy, si no cae el día de mañana, seguiremos en la lucha con el apoyo de más de 50 países alrededor del mundo, seguiremos enviando ayuda humanitaria, seguimos aplicando sanciones a miembros del régimen de Maduro».

Con cara de ave de rapiña, Elliott Abrams es un político, escritor y diplomático estadounidense que fue condenado por el escándalo Irán–Contra mientras servía a Reagan, pero indultado por George H. W. Bush. Actualmente se afanaba por imponer agendas ultraconservadoras desde el Consejo en Relaciones Extranjeras cuando Trump lo nombró su emisario especial para Venezuela habida cuenta de su experiencia anterior, pues fue uno de los funcionarios estadounidenses tras el fracasado golpe de 2002 contra el Comandante-Presidente Hugo Chávez. Tras la aceptación de su nombramiento, Abrams calificó la situación en Venezuela como «profunda, difícil y peligrosa», y a seguidas dijo: «Estoy ansioso por empezar a trabajar en ese tema».

De inmediato puso manos a la obra y anunció en una audiencia en el Senado que «habrá más sanciones sobre instituciones financieras que ejecuten las órdenes del régimen de Maduro» y la revocación de visados a ciudadanos venezolanos: «Estamos aplicando todo el peso de sanciones individuales sobre miembros del régimen».

Pompeo, al argumentar la designación de Elliott Abrams dijo: «La pasión de Elliott por los derechos y libertades de todos los pueblos le hacen la persona perfecta y una incorporación valiosa y oportuna. […] Elliott será un verdadero activo para nuestra misión de ayudar a los venezolanos a restaurar plenamente la democracia y la prosperidad de su país».

Fue un hombre clave en la política de Reagan hacia Centroamérica. En la década de 1980 defendió al dictador Efraín Ríos Montt mientras supervisaba su campaña de asesinatos y tortura masiva de comunidades indígenas en Guatemala, aprobando el envío de armas, dinero, inteligencia y la provisión de cobertura política al Ejército de Guatemala mientras este arrasaba las zonas mayas de las montañas del noroeste, borrando de la faz de la tierra 662 pueblos, según cifras del propio Ejército, decapitando niños, crucificando personas. Seguir leyendo LOS CUATREROS DE LA CASA BLANCA (I). JUANA CARRASCO MARTÍN

DECLARACIÓN DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE LA REPÚBLICA DE CUBA

FIDEL Y CHÁVEZ

El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de «intervención humanitaria» en la República Bolivariana de Venezuela y llama a la comunidad internacional a movilizarse para impedir que se consume.

Entre el 6 y el 10 de febrero de 2019, se han realizado vuelos de aviones de transporte militar hacia el Aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro, en República Dominicana y hacia otras islas del Caribe estratégicamente ubicadas, seguramente sin conocimiento de los gobiernos de esas naciones, que se originaron en instalaciones militares estadounidenses desde las cuales operan unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la Infantería de Marina que se utilizan para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países.

Medios políticos y de prensa, incluso norteamericanos, han revelado que figuras extremistas de ese gobierno, con una larga trayectoria de acciones y calumnias dirigidas a provocar o alentar guerras, como el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, el Director del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver-Carone, con la participación del Senador de la Florida, Marco Rubio, diseñaron, gestionaron el financiamiento y organizaron directa y detalladamente, desde Washington, el intento de golpe de estado en Venezuela mediante la ilegal autoproclamación de un presidente.

Son ellos mismos los que, personalmente o a través del Departamento de Estado, vienen realizando presiones brutales contra numerosos gobiernos para forzar su apoyo al llamado arbitrario a nuevas elecciones presidenciales venezolanas, mientras promueven el reconocimiento al usurpador que apenas cuenta con 97 mil votos como parlamentario, frente a los más de 6 millones de venezolanos que el pasado mes de mayo eligieron al Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.

Tras la resistencia al golpe ofrecida por el pueblo bolivariano y chavista, demostrada en las masivas manifestaciones de apoyo al Presidente Maduro y en la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el Gobierno de los Estados Unidos ha intensificado su campaña política y mediática internacional y recrudece las medidas económicas coercitivas unilaterales contra Venezuela, entre las que puede citarse el bloqueo en bancos de terceros países de miles de millones de dólares pertenecientes a Venezuela y el robo de los ingresos de las ventas de petróleo de esa hermana nación, lo que está provocando graves daños humanitarios y duras privaciones a su pueblo.

Junto a este cruel e injustificable despojo, EE.UU. pretende fabricar un pretexto humanitario para iniciar una agresión militar contra Venezuela y se ha propuesto introducir en el territorio de esa nación soberana, mediante la intimidación, la presión y la fuerza, una supuesta ayuda humanitaria, que es mil veces inferior a los daños económicos que provoca la política de cerco, impuesta desde Washington.

El usurpador y autoproclamado «presidente» declaró desvergonzadamente su disposición a reclamar una intervención militar de Estados Unidos con el pretexto de recibir dicha «ayuda humanitaria», y ha calificado el rechazo soberano y digno a esa maniobra como «un crimen de lesa humanidad».

Altos funcionarios estadounidenses recuerdan cada día, con arrogancia y desfachatez que, en relación con Venezuela, «todas las opciones están sobre la mesa, incluida la militar».

En el proceso de fabricación de pretextos, el gobierno de Estados Unidos ha  acudido al engaño y la calumnia al presentar un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, cínica e hipócritamente, expresa una grave preocupación por «la situación humanitaria y de derechos humanos…, los intentos recientes de bloquear la prestación de ayuda humanitaria,la existencia de millones de migrantes y refugiados…, el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, la situación de ruptura de la paz y la seguridad regionales» en Venezuela e insta «a adoptar las medidas necesarias».

Es evidente que Estados Unidos prepara el terreno para establecer por la fuerza «un corredor humanitario» bajo «protección internacional», invocar la «obligación de proteger» a los civiles y aplicar «todas las medidas necesarias».

Es indispensable recordar que conductas similares y pretextos parecidos fueron adoptadas por Estados Unidos en el preludio de las guerras que lanzó contra Yugoslavia, Iraq y Libia, al precio de inmensas pérdidas de vidas humanas y de enormes sufrimientos.

El gobierno estadounidense intenta eliminar el obstáculo mayor que representa la Revolución Bolivariana y Chavista al ejercicio de la dominación imperialista sobre «Nuestra América» y al despojo al pueblo de Venezuela de la primera reserva certificada de petróleo del planeta y de otros cuantiosos y estratégicos recursos naturales.

No puede olvidarse la triste y dolorosa historia de intervenciones militares de los Estados Unidos, en más de una ocasión en México, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Cuba, Honduras y más recientemente en Granada y Panamá.

Como alertó el 14 de julio de 2017 el General de Ejército Raúl Castro Ruz: «la agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda “Nuestra América” y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo».

La Historia juzgará severamente una nueva intervención militar imperialista en la región y la complicidad de quienes irresponsablemente lo acompañen.

Se decide hoy en Venezuela la soberanía y la dignidad de América Latina y el Caribe y de los pueblos del Sur. Se decide también la supervivencia de las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Se define si la legitimidad de un gobierno emana de la voluntad expresa y soberana de su pueblo o del reconocimiento de potencias extranjeras.

El Gobierno Revolucionario llama a la movilización internacional en defensa de la paz en Venezuela y en la región, basada en los principios de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz adoptada con la firma de los Jefes de Estado y Gobierno de la CELAC en 2014.

Expresa su bienvenida y apoyo al Mecanismo de Montevideo, iniciativa de México, Uruguay, la Mancomunidad del Caribe (CARICOM) y Bolivia,que busca preservar la paz en Venezuela basado, como dice su reciente Declaración, en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad jurídica de los Estados y la solución pacífica de controversias.

Saluda la favorable acogida a dicha iniciativa por parte del Presidente Maduro Moros y la comunidad internacional y expresa preocupación ante el rechazo categórico del Gobierno estadounidense a las iniciativas de diálogo promovidas por varios países, incluida esta.

El Gobierno Revolucionario reitera su firme e invariable solidaridad con el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, la Revolución bolivariana y chavista y la unión cívico-militar de su pueblo y hace un llamado a todos los pueblos y gobiernos del mundo a defender la Paz y a oponerse unidos, por encima de diferencias políticas o ideológicas, para detener una nueva intervención militar imperialista en la América Latina y el Caribe que dañará la independencia, la soberanía y los intereses de los pueblos del Río Bravo a la Patagonia.

La Habana, 13 de febrero de 2019