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FARIDE ZERÁN: “LA POVERDAD ES LA EXPRESIÓN DEL MAL PERIODISMO O DE LA MUERTE DEL PERIODISMO SI NO NOS PONEMOS SERIOS”. MATÍAS RIVAS

Hace poco más de dos años que la periodista y académica chilena Faride Zerán concedió esta entrevista al escritor Matías Rivas para El Mostrador. Otro era el contexto latinoamericano entonces y, en particular, otro el chileno, caracterizado hoy por el derrumbe del "proyecto" neoliberal y la rebeldía de las masas ante la injusticia y la desigualdad imperantes. Chile es hoy un referente mundial de la resistencia popular contra el neoliberalismo. No obstante el tiempo transcurrido, la entrevista conserva en muchos de sus pasajes una vigencia indiscutible, al punto de que resulta anticipatoria de la crisis de los medios corporativos chilenos y de la sociedad en su conjunto.

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MATÍAS RIVAS A. 

MATÍAS RIVAS 4La escritora, Premio Nacional de Periodismo 2007, descarta que el llamado “fenómeno de la posverdad” sea nuevo, pero advierte que hay que prestarle atención, especialmente con la masificación de las redes sociales. “En el anonimato de las redes se esconde mucha basura pero, por sobre todo, mucha mentira disfrazada de información seria. La posverdad ha sido definida como el espacio donde la información y los datos duros pesan menos que las emociones, el resentimiento, o lo que cada uno cree o intuye o imagina”. Pero para los periodistas, para las escuelas que forman profesionales –agrega– “el tema es más complejo, ya que la posverdad como fenómeno creciente golpea la esencia de esta profesión que radica precisamente en la confianza y en su dimensión ética y demanda de veracidad”.

La posverdad ha sido tema obligado de las últimas semanas. Los casos más comentados fueron el falso testimonio de Pablo Oporto, quien dijo que cargaba en su conciencia con el peso de haber matado a 12 delincuentes que le habían intentado robar; y “las entrevistas que no debimos publicar”, que se refiere a diversas colaboraciones que envió una periodista chilena radicada en España a La Tercera y que resultaron ser falsas.

En entrevista con El Mostrador, la vicerrerectora de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Periodismo 2007, Faride Zerán, explica que “estamos en la era de la sospecha” y que, cuando decimos posverdad, “estamos hablando de noticias falsas, de verdades a medias, de ausencia de fuentes confiables, de rutinas periodísticas que fallan en cuestiones tan elementales como chequear las fuentes. Ocultar viejas prácticas en nombres nuevos no nos salva del bochorno de asumir que la posverdad es la expresión del mal periodismo o de la muerte del periodismo, si no nos ponemos serios”.

-¿En qué se diferencia la posverdad de las noticias falsas  o, derechamente, del mal trabajo periodístico?

-No se diferencian en nada. Son sinónimos. El hecho de que el diccionario de Oxford definiera “posverdad” como la palabra del año 2016 no significa que estemos ante un fenómeno nuevo. Desde que el periodismo existe, ha tenido que lidiar precisamente con la permanente tentación de quienes lo asumen como instrumento para falsear los hechos, alterar la realidad, mentir, omitir, censurar o construir realidades a partir de premisas falsas. Y si bien el término surge con fuerza en medio de hechos sorpresivos, porque los sondeos de opinión decían otra cosa –el triunfo del Brexit en el Reino Unido; el de Trump en las elecciones estadounidenses o el NO del plebiscito  en Colombia en el marco de respaldar el proceso de paz con las FARC–, tampoco hay que salir de Chile cuando tenemos varios ejemplos criollos. Que la verdad se manipula y controla lo sabía Goebbels durante el nazismo; lo imaginaba Orwell, en 1984, y todos los dictadores de todas las épocas. ¿Qué fue el Plan Z con la lista de “condenados a muerte por los rojos partidarios de Allende” (que “el oportuno pronunciamiento militar desbarató”) sino una mentira que sirvió para infundir terror entre la gente y justificar las violaciones a los derechos humanos de la incipiente dictadura? Ni hablar de los cometas, chupacabras y otras distracciones a una realidad  que no daba para chistes. Para no remontarnos tanto en la historia, un ejemplo reciente, aparte de los episodios de estas semanas: hace unos meses circuló en las redes  que la diputada Camila Vallejo poseía un Audi de 50 millones de pesos y muchos lo creyeron, aportando a esa mentira las consiguientes descalificaciones e insultos en contra de la parlamentaria,  reacciones propias de linchamiento en la plaza pública.

-¿En qué medida las redes sociales han ayudado a masificar el fenómeno de la posverdad?

-En bastante medida. En el anonimato de las redes se esconde mucha basura pero, por sobre todo, mucha mentira disfrazada de información seria.  La posverdad ha sido definida como el espacio donde la información  y los datos duros pesan menos que las emociones, el resentimiento,  o lo que cada uno cree o intuye o imagina. Pero, para los periodistas, para las escuelas que forman profesionales,  el tema es más complejo, ya que la posverdad como fenómeno creciente golpea la esencia de esta profesión que radica precisamente en la confianza y en su dimensión ética y demanda de veracidad.

 -¿Ha afectado mucho la posverdad al periodismo chileno y al periodismo mundial?

-Sin duda. Estamos en la era de la sospecha, lo que en Chile además coincide con la creciente desconfianza de la gente hacia las instituciones y las elites. De esta desconfianza, que sin duda tiene sustento –basta leer el último informe del PNUD, “Desiguales”, cuyo correlato es la exclusión– para entender el origen de este sentimiento extendido en el conjunto de la sociedad chilena. Y es justamente en esa desconfianza –desconfianza en lo que prometes, dices, haces–, es en esa fisura donde nadie le cree a nadie y en la que todo es posible, que se instala esta sospecha, como el huevo de la serpiente, que contamina las salas de clases y las de redacción, los estudios de TV, las redes , los medios. En un país que a diario parece decirte que ¡todo vale en la política, la economía, la empresa privada y la pública!, en sus  instituciones militares, en la Iglesia, en las empresas de servicios básicos como la luz y el agua; en la derecha, el centro y la izquierda, ¿por qué el periodismo va a estar al margen? En Chile ya adoptamos la moda: el periodismo también traiciona las confianzas. ¡Y eso es complejo, porque finalmente estamos hablando de democracia, de la solvencia de una democracia! Seguir leyendo FARIDE ZERÁN: “LA POVERDAD ES LA EXPRESIÓN DEL MAL PERIODISMO O DE LA MUERTE DEL PERIODISMO SI NO NOS PONEMOS SERIOS”. MATÍAS RIVAS