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GRAZIELLA POGOLOTTI: UNA EXTRAORDINARIA INTELECTUAL QUE HA PUESTO TODO SU TALENTO AL SERVICIO DE LA DESCOLONIZACIÓN, DEL MEJORAMIENTO HUMANO. ABEL PRIETO JIMÉNEZ

Palabras de elogio en el acto de entrega de la Orden Nacional “José Martí” a la doctora Graziella Pogolotti

El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez condecora a la intelectual cubana Graziella Pogolotti Jacobson con la Orden Nacional José Martí.

ABEL PRIETO

Hoy es un día de alegría y orgullo para la cultura cubana y para toda Cuba. Nos hemos reunido para rendir homenaje a una de nuestras figuras esenciales: la doctora Graziella Pogolotti.

Se trata, como sabemos, de una extraordinaria intelectual que ha puesto todo su talento al servicio de la descolonización, del “mejoramiento humano”, de los ideales y valores de la Revolución. Es igualmente una educadora de enorme prestigio, ajena a toda retórica, a toda rigidez esquemática, siempre cómplice, siempre cercana a sus estudiantes, a los jóvenes, algo que ha sido una obsesión para ella: la comunicación fluida y permanente con los jóvenes. Graziella se destaca también por ser una articulista única, hondísima, de lenguaje sencillo y accesible, capaz de sorprendernos cada domingo con nuevas verdades inesperadas sobre hechos, temas y personajes históricos que creíamos conocer a fondo.

Pero, más allá de sus dotes intelectuales, Graziella es, indudablemente, una persona digna de la mayor admiración.

Desde su primer empleo en la Biblioteca Nacional hasta el cargo que desempeña actualmente como Presidenta de la Fundación Alejo Carpentier, Graziella se ha entregado a su trabajo con pasión y constancia. Nada le ha impedido trabajar intensamente a lo largo de los años, nada, ningún obstáculo, ninguna adversidad, ningún problema de salud, por grave que sea. Su desinterés y desprendimiento son proverbiales. No ha habido en ella, jamás, el más mínimo apego hacia los bienes materiales. Ha estado iluminada en todo momento por ese “sol del mundo moral” del que habló Luz y Caballero y Cintio instaló en lo más alto del itinerario de Cuba como nación. Ante cada hecho, de toda índole, grande o diminuto, proveniente de la Historia con mayúscula o de la microhistoria con minúscula, Graziella actúa con idéntica honestidad. Su vocación ética es absoluta e intransigente. Pocas veces la he visto tan angustiada como cuando ha descubierto señales turbias en la conducta de alguien en quien depositó su confianza.

Esa íntima fibra ética (pieza sustancial de su modo de concebirse a sí misma y de concebir su entorno y su relación con los demás) la condujo desde su temprana juventud hacia el lado de los que soñaban con una República independiente, basada en la igualdad, en la justicia y en la limpieza moral. Por eso hizo suya para siempre esta Revolución martiana, fidelista y socialista.

El pasado 25 de enero, a propuesta de Alpidio, nuestro Ministro de Cultura, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez firmó el Decreto Presidencial número 102, que otorga la Orden Nacional José Martí a la doctora Graziella Pogolotti Jacobson.

Esta Orden se concede, según la Ley 1239 del 2 de diciembre de 1972, a ciudadanos cubanos y extranjeros que, entre otras razones, hayan hecho “valiosos y extraordinarios aportes en la educación, la cultura, (y) las ciencias” y ostenten “méritos extraordinarios y actitudes destacadas en el trabajo creador”.

El referido Decreto Presidencial destaca su importantísima obra como escritora y su “compromiso irrestricto con la Revolución” y subraya sus contribuciones a la promoción y al estudio de las artes plásticas, el teatro y la literatura, a la enseñanza en la Escuela de Letras y Arte y en el Instituto Superior de Arte y “al impulso de las ciencias sociales en la universalización de la universidad y al aprendizaje de técnicas investigativas de la antropología cultural”.

(El Decreto Presidencial se está refiriendo en este último pasaje a una faceta poco conocida de los aportes de Graziella a aquella idea impulsada por Fidel que se llamó “universalización de la universidad”. Graziella, vicedecana de investigaciones de la Escuela de Letras, propuso un Proyecto de Investigación-Desarrollo en las áreas de los Planes Especiales del antiguo Regional Escambray, justamente donde estaba el Grupo de Teatro Escambray. Ese proyecto se extendió entre 1971 y 1974, y lo dirigió Graziella, con Helmo como segundo al mando, que era entonces un joven profesor. Fue una experiencia que nos marcó a los estudiantes de Letras que pasamos por allí, y es verdad que conocimos otro país y otra cultura. Dejó del mismo modo, según las valoraciones que he leído, una huella fecunda en las comunidades en las que trabajamos. Recuerdo a Graziella, que entonces tendría 40 años, aunque ya era un mito para todos nosotros, montando a caballo, distribuyendo el trabajo, entregada con pasión a aquella otra manera de ser útil.)

Estoy seguro de que este reconocimiento a Graziella no va a alegrar solamente a los escritores y artistas cubanos y a los trabajadores de la cultura. Maestros, profesores, periodistas, comunicadores, muchos hombres y mujeres de nuestro pueblo, reconocen su magisterio, leen su columna semanal, la siguen y la admiran. Creo que mucha gente va a entender que la patria, a través del Presidente Díaz-Canel, está premiando a una cubana muy especial.

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COVID–19, SECRETOS CUBANOS. ÁNGEL GUERRA CABRERA

 ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITACuba posee varios medicamentos únicos en el mundo por su efectividad en la sobrevivencia de los pacientes graves y críticos de la COVID-19. Mientras a escala internacional solo se salva alrededor de 20% de los contagiados en esas categorías, en Cuba sobrevive el 80%, aproximadamente.

En cuanto a la tasa de mortalidad sobre el total de contagiados, la isla exhibe 4.2%, menor al 11.5 de España, 5.9 de Estados Unidos y 5.5 de Irlanda. Con 82 fallecidos hasta la fecha, cuando ya transcurren varios días sin que se reporten defunciones o una diaria cuando más, la mortalidad por 100 000 habitantes es 0.72, entre las más bajas. Hasta el 27 de mayo solo cinco países de América Latina y el Caribe han logrado recuperar más de 50% de sus contagiados detectados: Cuba, con 78.4; Uruguay, 75.5; México, 66.7; Panamá, 65.6, y Costa Rica, 64.3.

Los fármacos con que la isla combate la COVID-19 existían antes del surgimiento de la enfermedad para tratar patologías virales u otras como artritis y soriasis. No fueron diseñados expresamente para ese propósito, pero poseen cualidades fundamentales para fortalecer el sistema inmune, lo que se llama inmunidad no específica o innata, un escudo contra la entrada al aparato respiratorio del nuevo coronavirus.

Tienen también otras virtudes que les han permitido evitar el fallecimiento de la mayoría de pacientes cubanos en estado grave o crítico. En el caso del interferón (INF) alfa 2b humano recombinante, reseñado en este espacio anteriormente, existen nueve países que lo utilizan, entre ellos China y España. Sin embargo, los hospitales de Estados Unidos no pueden acceder a él, ni a ningún remedio cubano, debido al bloqueo contra Cuba.

“A mí me han llamado médicos desesperados de hospitales en Nueva York para preguntarme cómo pueden conseguir el interferón alfa 2B”, dice Helen Yaffe, académica latinoamericanista de la Universidad de Glasgow y autora del libro We are Cuba. “No va a ser posible”, añade.

Pero además del INF alfa 2b, Cuba dispone del CIGB 258, gestado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, y del itolizumab, desarrollado por el Centro de Inmunoensayo. De ambos, fue presentada la solicitud al Centro Estatal para el Control de los Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), para su uso en pacientes confirmados de COVID-19 en los estadios grave y crítico, la que fue aprobada.

Estos fármacos han sido muy efectivos para tratar la famosa tormenta de citosinas, con ostensible reacción favorable de una mayoría de pacientes en el curso de 72 horas. Estas medicinas, junto con otras, han formado parte del coctel con que se ha tratado a los contagiados de COVID-19. También se han aplicado con carácter preventivo a toda la población las gotas homeopáticas sublinguales PrevengHo Vir, y a pacientes confirmados o sospechosos con factores de riesgo, la biomodulina T, ambos para reforzar el sistema inmune.

Pero ello no explicaría por sí solo el enorme éxito alcanzado por la isla en el enfrentamiento a la enfermedad. Existen esos medicamentos porque hace décadas Fidel Castro impulsó con gran energía y previsión la creación de un verdadero sistema de centros de investigación, al que dedicó innumerables jornadas de trabajo y al que acicateó con ambiciosas metas.

No me refiero solo a la biomedicina, con todo y su principal protagonismo en el combate al nuevo coronavirus, pues también han tomado parte en él científicos de la matemática, la informática y las ciencias sociales.

Cuba previó un cuidadoso y detallado plan de combate a la COVID-19 desde enero, con activa participación de la comunidad científica, tanto de los centros de investigación como del Ministerio de Salud Pública y otras dependencias y sigue una política muy agresiva para acorralar al patógeno.

Miles de médicos de familia y estudiantes de medicina y estomatología recorren diariamente decenas de miles de hogares en la vigilancia epidemiológica. No se ha esperado por los contagiados, se les ha ido a buscar, además de establecer rigurosas medidas de aislamiento de los enfermos o de vigilancia en casa de los casos leves. Se acondicionaron suficientes camas y equipos para los pacientes sospechosos, los sin complicaciones y los graves. Las medidas de confinamiento y distancia social, las cuarentenas en zonas, municipios y provincias han permitido romper la cadena de contagios y que los hospitales no se hayan visto presionados por la demanda de enfermos.

Pese al asfixiante y criminal bloqueo de Estados Unidos, ahora recrudecido hasta el delirio, Cuba tiene un robusto sistema de salud pública totalmente gratuito. Atención primaria en las cuadras, policlínicos, hospitales generales y de especialidades, con el apoyo de una población consciente, organizada y disciplinada.

El país al que Washington despojó de miles de médicos, hoy es el que más galenos por habitante tiene en el mundo. Además de poder enviar personal sanitario a más de una veintena de países para combatir la pandemia.

II

Ha existido negligencia, dijo el presidente cubano Miguel Díaz-Canel con relación a un nuevo brote de covid-19 reportado en La Habana. Este hecho “nos ha demostrado que, aun con la experiencia que tenemos en el enfrentamiento a la enfermedad”, todavía cometemos errores, y cuando hay un descuido, “miren lo que sucede”, añadió. En efecto, cuando parecía que la pandemia iba en retirada, sin nuevos casos ni defunciones en la inmensa mayoría de las provincias, la capital cubana sufrió dos nuevos brotes. El lunes 1 de junio se reportaron 38 nuevos casos, la cifra más alta de los últimos 28 días, 32 de ellos debidos al nuevo foco de que habló el presidente, causado por negligencias administrativas en la tienda La Época, donde una trabajadora estuvo asistiendo cinco días a laborar, a pesar de presentar síntomas. Díaz-Canel comentó que era el mayor brote enfrentado en el país. Mientras, el gobernador de La Habana explicó que de los 57 casos reportados en los dos últimos días, 44 corresponden al foco en la tienda, lo que ha modificado el ostensible descenso del mal que se venía observando en la capital. Seguir leyendo COVID–19, SECRETOS CUBANOS. ÁNGEL GUERRA CABRERA

DELIRIOS TRUMPISTAS ANTICUBANOS. ÁNGEL GUERRA CABRERA

TRUMP PARAGUAS 2

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITACon inaudito cinismo el gobierno de Trump ha regresado a Cuba a su lista de países que “no colaboran” en la lucha contra el terrorismo. Incluida injustamente durante 33 años en la nómina, la isla fue retirada de ella en 2015 por el presidente Obama como parte de las disposiciones que tomó para iniciar la normalización de relaciones con la isla.  El autor de la lista es nada menos que el gobierno practicante del terrorismo de Estado sistemático en el mundo,  que arrojó las bombas en Hiroshima y Nagasaky, arrasó con Vietnam, Corea, Afganistán, Irak y Siria y comete delito de genocidio con sus unilaterales bloqueos – mantenidos intactos o recrudecidos durante la pandemia- contra Cuba, Venezuela, Irán, Palestina, Corea del Norte y Siria. No es casual que sean casi los mismos los países bloqueados y los incluidos en esa lista. Es el gobierno que con sus incursiones terroristas arrebató la vida a   3 mil 478 personas, dejó 2 mil 99 incapacitados y ocasionó cuantiosos daños económicos en Cuba.

Los argumentos para reinsertar a la isla en la lista no son seroos y muestran el absoluto desprecio de Washington por el derecho internacional. La estancia en Cuba y seguridad personal de miembros del ELN participantes en el proceso de paz son responsabilidades del gobierno cubano como garante de las negociaciones, precisamente  a solicitud de Bogotá. Otra cosa es que Trump le haya ordenado al subpresidente Duque dinamitar la paz y solicitar a La Habana, la extradición de esas personas, un acto ilegal.

El regreso a la lista es parte de la desaforada campaña de odio, agresión y linchamiento mediático contra Cuba iniciada poco después del arribo de Trump a la presidencia, cuando el control de la política hacia la isla ha sido tomado por la extrema derecha de origen cubano. Muy especialmente, el senador Marco Rubio. En esa campaña toman parte activa el secretario de Estado Mike Pompeo, el subsecretario de esa dependencia Michael Kozak y la propia embajada de Estados Unidos en La Habana.

Solo en el curso de 2019 fueron adoptadas más de 80 medidas contra Cuba; entre ellas, la activación total de la extraterritorial Ley Helms-Burton y las acciones punitivas contra las empresas que intervienen en la transportación de vital combustible a Cuba. El propósito es el de siempre: hacer que el pueblo, asfixiado por las carencias, se alce contra el gobierno. Recientemente el jefe del Comando Sur acusó a Cuba de participar con Venezuela en el narcotráfico, contrario a lo que dicen los propios informes de la DEA.

En este clima de odio exacerbado, no debe extrañar el ataque a la embajada de Cuba en Washington con 32 disparos de fusil AK 47. Un emigrado cubano, Alexander Alazo,  estacionó su camioneta  en la calle 16 Northwest, cerca de la Casa Blanca,  bajó de ella con una bandera cubana a la que intentó prender fuego y luego vació el cargador del arma contra la fachada de la sede diplomática.  Después se envolvió en una bandera de Estados Unidos y se entregó pacíficamente a  la policía. Curiosamente, todavía ninguna instancia del gobierno estadounidense ha hecho siquiera mención al atentado. Tómese en cuenta que en el momento del ataque había diez funcionarios cubanos en el edificio.  Mucho menos se ha publicado por Washington una expresión oficial de pesar ante una agresión tan grave, calificada de inmediato y con razón como un acto terrorista por el canciller de Cuba Bruno Rodríguez Parrilla. Tal declaración era un paso obligado del país anfitrión luego del atentado. Así se desprende de la práctica de la más elemental decencia y cortesía, pero, sobre todo, de la obligación del Estado anfitrión de garantizar la seguridad de las sedes diplomáticas enclavadas en su territorio, según lo establece la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas(1964). Pero la decencia y la cortesía no forman parte del corrupto repertorio político del trumpismo.

Nuevos elementos de juicio sobre los antecedentes y ambiente socio-político del tirador Alazo, aportados el martes 12 por el canciller Rodríguez Parilla(http://www.cubadebate.cu/especiales/2020/05/13/bruno-rodriguez-este-ataque-contra-la-embajada-de-cuba-de-naturaleza-terrorista) resultan muy sospechosos. Alazo, tratado como un caso siquiátrico a partir de su declaración después del atentado ante las autoridades estadounidenses, nunca manifestó ese trastorno durante su servicio militar ni en su actividad pastoral en la isla, ni una vez emigrado en su trato con funcionarios consulares. Más sospechosa aún es su inserción en una iglesia protestante de Miami, cuyo pastor, Frank López, es íntimo amigo de Marco Rubio y de Carlos Vecchio, “embajador” de Guaidó. Un miembro de la congregación, Leandro Pérez, que después del atentado afirmó ser su “amigo cercano”, ha llamado al asesinato de Raúl Castro y del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel. Algo está muy podrido en este caso y el gobierno de Trump debe explicaciones, no sólo a Cuba, sino a la comunidad diplomática en Washington y, claro, al pueblo estadounidense.

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SI HUBIÉRAMOS GLOBALIZADO LA SOLIDARIDAD COMO SE GLOBALIZÓ EL MERCADO, LA HISTORIA SERÍA OTRA. MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

Palabras del Presidente de la República de Cuba durante la Cumbre virtual “Unidos contra la COVID-19”, convocada por Azerbaiyán en su condición de presidente pro tempore del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL)
Cuando se repasan los hechos que han puesto en vilo a la humanidad en los últimos cuatro meses, es indispensable mencionar los costosos errores de las políticas neoliberales, que llevaron a la reducción de la gestión y las capacidades de los Estados, a excesivas privatizaciones y al olvido de las mayorías. Esta pandemia ha demostrado la fragilidad de un mundo fracturado y excluyente.  Ni los más afortunados y poderosos podrían sobrevivir en ausencia de quienes con su trabajo crean y sostienen las riquezas. Las múltiples crisis que está generando avizoran demoledores y perdurables efectos para la economía y todas las esferas de la sociedad.

MDC NO ALINEADOS
Foto: Estudios Revolución

MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

Excelencias:

Estimado Presidente Ilham Aliyev;

Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno;

Agradezco a Azerbaiyán, Presidente del Movimiento de Países No Alineados, por convocar esta reunión para intercambiar sobre los esfuerzos urgentes y necesarios que nos permitan enfrentar la COVID-19.

Aprovecho la ocasión para felicitar a Uganda, que asumirá la Presidencia del Movimiento a partir del año 2022.  Al asegurarle todo el apoyo de Cuba, le deseamos éxitos en su gestión.

Debo denunciar, por su gravedad, el ataque terrorista con fusil de asalto y más de 30 impactos de bala sufrido por nuestra Embajada en Washington el pasado 30 de abril y reclamar al Gobierno de Estados Unidos una investigación exhaustiva y rápida, sanciones severas y las medidas y garantías de seguridad de nuestras misiones diplomáticas en su territorio, tal como está obligado por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961.

Excelencias:

El Movimiento de Países No Alineados ha demostrado su pertinencia en la actual situación.  Así lo corroboran los comunicados adoptados en apoyo a la Organización Mundial de la Salud y sobre la COVID-19, en los que se promueven la unidad global, la solidaridad y la cooperación internacional; llaman a apartar las diferencias políticas y a eliminar las medidas coercitivas unilaterales que violan el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas y limitan la capacidad de los Estados para enfrentar eficazmente la pandemia.

Reconocemos el papel de la Presidencia azerí del Movimiento de Países No Alineados en la materialización de estas iniciativas.

La COVID-19 ha demostrado ser un reto global.  No distingue fronteras, ideologías o niveles de desarrollo.  De ahí que la respuesta también debe ser global y mancomunada, superando las diferencias políticas.

No es posible predecir con exactitud la dimensión de sus consecuencias.  La alta cifra de infectados y las cuantiosas pérdidas humanas muestran su devastador impacto en un mundo cada vez más interconectado que, sin embargo, no ha sido capaz de enaltecer esta interconexión de manera solidaria y hoy paga el precio de su incapacidad para corregir los graves desequilibrios sociales. Digámoslo con honestidad: si hubiéramos globalizado la solidaridad como se globalizó el mercado, la historia sería otra.

Falta solidaridad y cooperación.  Esos son valores que no pueden ser sustituidos por la búsqueda de las ganancias, motivación exclusiva de quienes, rindiendo culto al mercado, se olvidan del valor de la vida humana.

Cuando se repasan los hechos que han puesto en vilo a la humanidad en los últimos cuatro meses, es indispensable mencionar los costosos errores de las políticas neoliberales, que llevaron a la reducción de la gestión y las capacidades de los Estados, a excesivas privatizaciones y al olvido de las mayorías.

Esta pandemia ha demostrado la fragilidad de un mundo fracturado y excluyente.  Ni los más afortunados y poderosos podrían sobrevivir en ausencia de quienes con su trabajo crean y sostienen las riquezas.

Las múltiples crisis que está generando avizoran demoledores y perdurables efectos para la economía y todas las esferas de la sociedad.

La pandemia agudiza los acuciantes problemas de un planeta plagado de profundas desigualdades, en el que 600 millones de personas viven en extrema pobreza y donde casi la mitad de la población no tiene acceso a servicios básicos de salud, en cuya gestión se impone el mercado por encima del noble propósito de salvar vidas.

Mientras, el gasto militar global supera los 1,9 millones de millones de dólares, de los cuales más del 38 %, 732 000 millones, corresponden en el año 2020 a los Estados Unidos de Norteamérica.

Comparto el siguiente pensamiento del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz: “…en vez de invertir tanto en el desarrollo de armas cada vez más sofisticadas, los que tienen los recursos para ello debieran promover las investigaciones médicas y poner al servicio de la humanidad los frutos de la ciencia, creando instrumentos de salud y de vida y no de muerte”.

Aboguemos, junto al Secretario General de las Naciones Unidas, por el fin de las guerras, incluidas las no convencionales, para salvaguardar el derecho a la paz.

Rechazamos las recientes y graves amenazas militares del Gobierno de Estados Unidos contra la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Reafirmamos nuestra solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Nicaragua, y rechazamos las medidas que atentan contra su derecho al bienestar, la seguridad y la paz.

Los intentos de reimponer el pasado neocolonial a Nuestra América, declarando públicamente la vigencia de la Doctrina Monroe, contravienen la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

En este complejo escenario, Estados Unidos ataca el multilateralismo y descalifica injustamente el papel de las organizaciones internacionales, en particular a la Organización Mundial de la Salud. Seguir leyendo SI HUBIÉRAMOS GLOBALIZADO LA SOLIDARIDAD COMO SE GLOBALIZÓ EL MERCADO, LA HISTORIA SERÍA OTRA. MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

EL INTERFERÓN CUBANO EN CHINA (II Y FINAL). ÁNGEL GUERRA CABRERA

INTERFERON ALFA 2B

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITAEl interferón es una sustancia elaborada por células del sistema inmune de los animales vertebrados y puede ser producida en grandes cantidades en laboratorio. Refinado a partir de bacterias o levadura se le llama recombinante y contrarresta enfermedades virales mencionadas en la primera parte de este artículo. Es  útil también para coadyuvar a combatir ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades virales como el covid 19.

Cuando China decidió emplear el interferón alfa 2B(IFRrec) en el combate al covid 19 no había suficientes cantidades  del fármaco en los almacenes de la empresa chino-cubana ChangHeber. Explica su directora ejecutiva Li Wenlan: “Al enterarse del grave brote del nuevo coronavirus en China y la urgente necesidad del interferón original para la producción de medicamentos antivirales, el lado cubano aplazó sus pedidos anteriores de importación a China. Además, designó un grupo de expertos cubanos para brindar ayuda a China”. Al diferir Cuba a favor de China la recepción de cantidades de IFRrec producidas por ChangHeber, fue posible acortar de unos 50 a 21 días el plazo para poner lotes del fármaco a disposición de los pacientes chinos.

La cooperación cubana fue mencionada en una conversación telefónica del presidente Xi Jinping con su homólogo cubano Miguel Díaz-Canel. Xi dijo que China aprecia mucho el entendimiento que la parte cubana y el propio presidente Díaz­-Canel han mostrado en los esfuerzos de China contra la epidemia. Es muy interesante que en esta plática, alrededor del 28 de febrero, ya el mandatario chino afirmaba que “la tendencia positiva” en la prevención y control del COVID 19 “estaba cobrando fuerza” y que su país tenía “plena confianza, capacidad y certeza” de que ganaría la batalla contra la epidemia. Los hechos han confirmado su afirmación, con el constante descenso del número de infectados en China y fallecidos, últimamente casi exclusivamente en Hubei, cuya capital Wuhan es el epicentro de la epidemia. El que se hayan cerrado ya los 16 hospitales provisionales habilitados en Hubei para el tratamiento del mal y que el lunes 5 solo se presentaron 19 casos en toda China, de ellos dos importados, demuestra la robustez, el humanismo y la capacidad de solucionar eficientemente muy complejos problemas que caracterizan al sistema socio político del gigante asiático, contrariamente a lo que afirman las calumnias y mentiras racistas, anticomunistas y antichinas de los medios hegemónicos occidentales.

En la plática telefónica, Xi añadió que China está dispuesta a continuar con la cooperación con Cuba en los campos de la medicina y el control de epidemias. China y Cuba “son buenos amigos, buenos camaradas y buenos hermanos que pueden depender el uno del otro en momentos difíciles y son tan cercanos como labios y dientes”. El líder chino recordó que este año se cumple el sexagésimo aniversario de las relaciones diplomáticas bilaterales y añadió que su país aprovechará la oportunidad para elevar a nuevos niveles los intercambios y la cooperación en distintos campos a partir de un nuevo punto de arranque histórico. No recuerdo haber leído palabras más cálidas del líder chino hacia otro país. Por su parte,  Díaz-Canel subrayó que esta experiencia ha demostrado plenamente la capacidad de movilización de China y las ventajas del sistema socialista. Añadió que la respuesta oportuna y efectiva de China hizo aportaciones sobresalientes al control de la propagación de la epidemia, lo cual ha sido muy apreciado por la comunidad internacional, incluyendo a la ONU y a la OMS. El interferón, ha dicho el doctor Luis Herrera fue la inspiración de la biotecnología cubana. El comandante Fidel, siempre visionario, tomó este producto como si fuera una palanca y alrededor del mismo desarrolló la producción natural y creó las bases para poder hacer un desarrollo intensivo de la ingeniería genética. La maduración de una industria biotecnológica en la isla se expresa con el surgimiento del potente Grupo Empresarial Biocubafarma que emplea más de 22 mil trabajadores, exporta a más de 50 países, posee 1800 patentes fuera de Cuba y sus ingresos anuales ascienden a alrededor de 2 mil millones de dólares, un rubro totalmente nuevo en las exportaciones cubanas, que, además, ha hecho una contribución sustantiva a la salud del pueblo.  Entre las instituciones adscritas al grupo están el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Centro de Producción de Animales de Laboratorio, el Centro Nacional de Biopreparados, el Centro de Inmunoensayo y el Centro de Inmunología Molecular.  Cuba ha creado medicamentos únicos muy prestigiosos:, entre otros, el Heberprot-P, para la cura del pie diabético;  la vacuna CIMAvax-EFG C ha abierto una esperanza para la supervivencia de las personas aquejadas de cáncer de pulmón; el PPG, se usa sobre todo para disminuir el colesterol, pero se ha demostrado que tiene efectos antiagregantes, antiisquémicos y antitrombóticos;  VA-MENGOC-BC es la única vacuna efectiva en el mundo que ataca los meningococos B y C.

Twitter:@aguerraguerra

Ver  EL INTERFERÓN CUBANO EN CHINA (I)

LA INTELECTUALIDAD DEL CONTINENTE PUEDE CONTAR SIEMPRE CON CUBA PARA ENFRENTAR LOS DESAFÍOS ACTUALES

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El Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, aseguró este lunes en el país austral que “la intelectualidad argentina, como la latinoamericana y caribeña, pueden contar siempre con Cuba para enfrentar los desafíos actuales. No hablo de esos que escriben manuales idiotas, aclaró, “a esos tenemos que combatirlos con nuestras ideas”.

En un diálogo entrañable con cerca de cuarenta amigos de la Isla, quienes “han contribuido durante años al sostén moral de este gran país y su pueblo”, el Jefe de Estado confesó que se preguntaba de “camino al encuentro si venía a escucharlos o a hablarles… Muchos de ustedes han sido, en cierto sentido, maestros nuestros. Nos han ayudado a conocer mejor y a interpretar el mundo, sus complejidades y desafíos”, aseveró.

Total certeza manifestó al recordar que “cuando planificamos nuestra visita a la Argentina, creímos imprescindible encontrarnos con ustedes”. Y es que “las relaciones entre la intelectualidad argentina y la Revolución cubana se comenzaron a edificar desde los primeros años del triunfo, antes aun de que todos los países del hemisferio rompieran relaciones con nosotros”, le dijo.

Imposible ignorar entonces que las “relaciones culturales entre Cuba y la Argentina tienen su origen en la profunda visión que se abrió paso en ambas sociedades acerca del papel liberador de la cultura, del pensamiento y de las ideas”.

De ahí nace también de alguna manera este encuentro de lunes, porque en Cuba, definitivamente, “hay una huella de la cultura argentina muy sólida”.

Como también lo son las relaciones entre nuestras universidades, que siguen siendo intensas, especialmente entre las escuelas de filosofía, derecho y, más reciente, de economía. “Para nuestra Academia es imprescindible la Academia argentina.”

Inevitable resultó en las palabras del Jefe de Estado la mención a los vínculos culturales de la nación sudamericana con Casa de la Américas, que desde el año 2000, el premio que otorga a los ensayos más relevantes lleva el nombre de un argentino: Ezequiel Martínez Estrada.

Una institución –reconoció- que “fue y continúa siendo lugar de forja y abrazo de nuestras identidades y culturas para dialogar entre los pueblos hermanos del hemisferio”.

La Revolución cubana, ya lo decía Fidel –subrayó Díaz-Canel- es hija de la cultura y de las ideas.

Y es esa la real fórmula para lograr la “transformación de una nación pequeña y atrasada como la nuestra y su incorporación al mapa político global”; todo gracias a la gigantesca inversión realizada en educación y cultura, en su universalización y democratización.

Precisamente la Revolución “fue la que abrió para los cubanos el acceso ilimitado al conocimiento, a la creación, al diálogo, a la formación de públicos lectores y capaces de apreciar las diferentes manifestaciones artísticas; gente que se informa y piensa, y no cree porque se lo ordenen.

“Fue la Revolución la que puso a los cubanos de a pie, tanto en versos o puntas de zapatillas de ballet, como en el camino de increíbles ingenios científicos y tecnológicos, de hallazgos biotecnológicos y bioéticos que, además, compartimos con otros.”

Al hacer un recuento de los complejos tiempos que vivimos, en momentos de retroceso político y social, el Presidente cubano mencionó la ocurrencia de golpes de Estado y asesinatos políticos; la imposición de sangrientas y corruptas dictaduras neoliberales; y la proliferación de ideas neofascistas. Al mismo tiempo, aseveró que se ensayan nuevas tecnologías represivas y de contrainsurgencia; mientras, los grandes medios monopolizan y manipulan la información y se persigue a los líderes de izquierda mediante procesos políticamente motivados.

Ante tamaños retos, resulta “imprescindible producir ideas que abran caminos, que devuelvan la espiritualidad al ser humano, ideas enaltecedoras. Todos debemos pensar, sembrar ideas y valores, mostrando el sendero de la justicia, de la verdad, la unidad y la honestidad a los pueblos”, insistió Díaz-Canel.

Ejemplificó luego cómo la Red en Defensa de la Humanidad –incluido su combativo capítulo argentino-, Telesur y otros proyectos culturales contrahegemónicos creados en los últimos años demuestran que “si nos unimos en toda nuestra diversidad, hallamos los recursos, las formas y las fuerzas necesarias para enfrentar esta guerra de símbolos y vencerla”.

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PENSANDO COMO PAÍS SIN MIEDO A LA COYUNTURA. MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

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MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

“Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen. Y la pelea del mundo viene a ser la de la dualidad hindú: bien contra mal”.

¿Quién no ha recordado esa frase de Martí en estos días desafiantes en que el adversario aprieta el cerco con renovadas esperanzas de rendirnos y lo mejor de Cuba se levanta para enfrentarlo, mientras otros trafican con el malestar y las carencias?

Los primeros, perceptible y poderosa mayoría, elevan la autoestima nacional y energizan más que cien barcos de combustible.

Los he visto en nuestros recorridos por el país. Hombres y mujeres, jóvenes, niños o ancianos, que siguen las noticias, analizan contextos, condenan el abuso y ofrecen sus ideas, esfuerzos y hasta chistes, para enfrentar el indiscutible mal rato que la nueva vuelta de tuerca del imperio prepotente y abusador nos impone.

Ellos están en el bando de los que aman y fundan. Pesando en ellos hemos convocado a pensar como país, con la convicción de que es inagotable la fuente de la inteligencia colectiva.

Hemos convocado a pensar distinto, a ser proactivos, a distinguir las potencialidades del tiempo que vivimos, cualitativamente diferentes, como también lo son los seres humanos, en comparación con otras etapas, no solo porque han pasado los años, sino porque en su transcurso se transformaron el mundo, el país y los cubanos con ellos.

Cuando llamamos a rescatar experiencias de los años más difíciles, a desempolvar prácticas de ahorro y eficiencia del Periodo Especial, lo hacemos pensando en todo lo que entonces aportó la inteligencia colectiva y que erróneamente desechamos en cuanto pasó el peor momento.

Estamos convencidos de que esa búsqueda tiene que tomar en cuenta los nuevos contextos, los avances tecnológicos, los aportes del conocimiento en unos de los periodos más dinámicos de la civilización humana, y no solo en cuanto a lo que hemos avanzado como especie, también en cuanto a lo que hemos perdido bajo el empuje consumista y depredador del sistema capitalista.

No le tememos a las palabras, como no le tememos al desafío. Todo cambia, excepto los principios. En primerísimo lugar la decisión de preservar la soberanía y la independencia nacional y de defender el socialismo, la justicia social, la solidaridad y el internacionalismo al que debemos nuestra propia existencia como nación.

Algo más no cambia: la obsesión del imperio por castigar “el mal ejemplo de Cuba”.

Quizás por eso algunos han cuestionado el término coyuntural con el que hemos descrito la situación energética. En las inciertas condiciones en que opera el mercado internacional de los combustibles y bajo la enfermiza persecución financiera del bloqueo que padece Cuba, lo coyuntural puede sugerir optimismo excesivo, pero no fijar límites a esa situación habría sido innecesariamente pesimista e irresponsable.

Lo que no podíamos hacer de ninguna manera era callar frente a un escenario impuesto por una escalada en la hostilidad del imperio hacia Cuba por nuestra solidaridad con Venezuela.

Lo que debíamos y podíamos hacer era informar de modo amplio y transparente, nuestro plan contra el plan del enemigo. Un Gobierno serio y responsable tiene ese deber con su pueblo.

La situación se ha ido remontando hasta hoy sin tener que recurrir a los apagones. El bando de los que aman y construyen lo ha hecho posible.

En el bando contrario, los del odio tratan de deshacer lo que hacemos, llenos de rabia ante la respuesta popular claman porque los barcos no lleguen, porque las luces se apaguen, porque el cerco se cierre, porque la Cuba independiente y digna se rinda o se muera. Se alegran de cada nueva medida dirigida a reforzar el Bloqueo. Sueñan con la invasión a Cuba.

Como el Caín bíblico, hay quienes escriben, hablan y hasta chillan en las redes sociales, por unas monedas del millonario botín destinado a la subversión contra Cuba. Cada minuto de nuestra resistencia les permite venderse.

No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón, ni derecho, te agrede, escribió Fidel (1) . ¡Qué vigente su frase! Tanto como la de Almeida, con la que arrancamos y sostenemos esta pelea. Coyuntural o permanente el ataque: “Aquí no se rinde nadie…” La última palabra la pone el pueblo.

(1) Fidel Castro: “Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre” 31/08/2014. Cubadebate

Fuente: SITIO WEB DE LA PRESIDENCIA

EMPRESAS DE COMUNICACIÓN E INDUSTRIAS CULTURALES: NI SANTAS NI PROSCRITAS. RICARDO RONQUILLO

RICARDO RONQUILLO*

RONQUILLO 2En la Cuba que intenta sacudirse de una visión instrumental de la comunicación y del modelo económicamente presupuestado por el Estado que le dio forma hasta nuestros días resulta esencial acceder a valoraciones y análisis como los realizados en el texto Industria cultural, información y capitalismo (Editorial Gedisa, 2013), del profesor brasileño César Bolaño.

Este libro tiene la enorme virtud de parecer un destello en medio del enorme agujero negro del marxismo occidental —y del cubano muy en particular—, acerca de la comunicación, descrito por Dallas Smythe, uno de los precursores y entre los más reconocidos estudiosos de la economía de la comunicación.

La debilidad académica, científica y práctica cubana en este aspecto es tan singular, que solo los debates de la actualización propuesta por el VI Congreso del Partido y los del X Congreso de la Unión de Periodistas, antecedido por la aprobación de la Política de Comunicación del Estado y del Gobierno, condujeron a esbozos acerca de la urgencia de estructurar un nuevo modelo de gestión económica de los medios que abriría el camino al uso en estos de la publicidad—con los correspondientes límites en una sociedad como la nuestra—, preterida durante buena parte de la existencia de la Revolución, entre otras variantes e iniciativas.

No puede obviarse tampoco que, dentro de un modelo económico centralizado, que en buena medida satanizó el mercado, hasta su reconocimiento en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, junto a la planificación socialista, resultaba complejo visualizar el uso de esas herramientas. Ello, pese a que fueron extendiéndose formas de mercado subterráneo que compiten hoy con los modelos públicos de gestión en los ámbitos cultural y comunicativo.

El debate ha sido catapultado por la expansión de un emergente sector privado de la comunicación, la cultura y el entretenimiento, que espolea los modelos de mediación y funcionamiento estructural de esos sectores en el país.

Ni siquiera la propaganda, especialmente la política y la de bien público, que caracterizaron buena parte del modelo comunicacional prevaleciente en la Cuba socialista, logró desarrollarse a la par de las increíbles sutilezas que imperan internacionalmente en este ámbito.

Cuba impulsó con la Revolución un enorme salto cultural, pero prejuicios y dogmas hicieron más difícil que ese capital se revirtiera en un poderoso sistema de reproducción simbólica, como el que se requiere para enfrentar los escenarios que nos plantea el mundo de hoy en este ámbito. En definitiva, el desafío planteado —tal como lo reconoció el Presidente Miguel Díaz-Canel en el IX Congreso de la UNEAC—es qué papel tendrían las industrias culturales y las empresas de comunicación, comprendidas dentro del más amplio y moderno concepto de Economía de la cultura, en el nuevo modelo a erigir y cómo evitar que reproduzcan los modelos de enajenación del mundo capitalista.

Se trataría de levantar un modelo de industria cultural y de empresas de comunicación para la participación protagónica, para la emancipación y la liberación humana en su más amplio sentido, de amplio e inclusivo carácter socialista.

Para ello la obra de Bolaños es reveladora, porque invita a repensar los nexos entre la escuela crítica de la Economía Política de la Comunicación con aquellos procesos centrales en la mediación, atendida, en los últimos años, a partir de analizar el consumo de la industria cultural. El autor relata los vínculos entre Estado, mercado y empresas multimediales, un propósito que impone reformular la perspectiva de estudio prevaleciente hasta ahora.

Se trata de repensar, desde una percepción marxista, todo el legado, con el ánimo de examinar la lógica del valor y el fetichismo de la mercancía desde un orden materialista de la información.

Estamos ante un significativo esfuerzo intelectual por entender la Economía Política de la Comunicación, frente al reto de los intelectuales marxistas y de izquierda de ahondar en el modo de producción, impacto y la propia naturaleza de las comunicaciones en la sociedad capitalista.

Lo que está jugándose en terreno tan delicado como el ámbito comunicacional no es solo la ideología, porque lo más complejo sería asimilar a las industrias culturales y las empresas de comunicación como parte de la estructura de estas sociedades.

Como nos recuerda Bolaños, ni siquiera Carlos Marx, con su capacidad de previsión, fue capaz de remontar los límites de su época, por lo que en El Capital las comunicaciones quedaron relegadas como objeto de análisis. Lo cierto es que ahora estamos en la era de las infocomunicaciones, un proceso a escala global que está cambiando acelerada y radicalmente todos los paradigmas, por lo que se demanda con urgencia una relectura profunda de todo el contexto y sus consecuencias. Seguir leyendo EMPRESAS DE COMUNICACIÓN E INDUSTRIAS CULTURALES: NI SANTAS NI PROSCRITAS. RICARDO RONQUILLO

PRESIDENTE DÍAZ-CANEL: LA IDENTIDAD HAY QUE ABORDARLA DESDE LA CULTURA

En la reunión se analizó la implementación de la política de comunicación institucional y social del Ministerio de Cultura. Foto: Estudio Revolución

Según se dio a conocer, se trata de estructurar un programa que abarque todas las áreas de la creación para garantizar la hegemonía en los medios de contenidos de la más alta calidad, representativos de los mejores valores de la identidad nacional.

Alexis Triana, director del Centro de Comunicación Cultural, comentó que no pocos logros se constatan desde que comenzó a implementarse esta estrategia en 2017. Entre ellos, el incremento de la promoción cultural, la generación de contenidos y la producción audiovisual.

Asimismo, se consolida y desarrolla un sistema de medios de comunicación propios, que tiene sus mejores referentes en el Noticiero Cultural de la Televisión Cubana, la revista digital La Jiribilla y el periódico Cubarte.

A la par, aumenta el uso de las redes sociales para la divulgación de la cultura y crece el número de jóvenes que se acerca a estos sitios. En ese sentido, se destaca la página  web del Ministerio de Cultura, la cual desde febrero de 2017 ha puesto en circulación cerca de cinco mil publicaciones, con 200 mil visitantes y casi dos millones de visitas.

Se aprecia un mayor uso de la identidad visual del organismo y durante el año 2018 se colocaron más de 500 cápsulas audiovisuales y videos del sistema institucional de la cultura en el horario estelar de las trasmisiones de la radio y la televisión.

Al respecto, el ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, consideró que “cuando de verdad se despliegan todas las herramientas de la comunicación y se ponen en función de divulgar esos contenidos, la aceptación y el resultado general terminan sorprendiendo”.

Tenemos el deber, comentó, de ofrecer una imagen de este país diferente a la que normalmente difunden los grandes medios. Existe una extraordinaria potencialidad en el Ministerio de Cultura para producir contenidos, tenemos el deber nosotros de desplegarnos y organizarnos mejor para ponerlo online.

En la reunión se conocieron también las dificultades que atentan contra la labor comunicacional. A las carencias tecnológicas y la escasa conectividad, se suman los insuficientes vínculos con instituciones como Casa de las Américas y la Red en Defensa de la Humanidad, así como con la prensa extranjera. El ejercicio regular de una crítica cultural eficaz en la prensa continúa siendo asignatura pendiente.

Entre los principales logros de la implementación de esta política está una mayor correspondencia entre las prioridades y jerarquías del Ministerio de Cultura con los contenidos que difunden los medios, a la vez que se perfecciona el trabajo conjunto con el Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Sobre el tema, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros destacó como elemento fundamental la presencia, en las redes sociales y en toda la comunicación social que se haga, del pensamiento, el trabajo de los artistas cubanos, de los creadores, dando esencias de contenido para enfrentar la perversidad mediática que trata de fracturar nuestra identidad. La identidad hay que abordarla desde la cultura, apuntó.

El mandatario convocó a seguir trabajando por una mayor eficiencia en las relaciones entre la cultura y los medios. “Se han hecho esfuerzos, pero tenemos que lograr que todo lo mejor del arte cubano esté, por ejemplo, en Youtube, porque es donde la gente está buscando audiovisuales. Ahí tienen que estar los mejores musicales, los mejores animados, las mejores películas, los mejores documentales. La riqueza cultural de este país es lo que nos distingue”

Fuente: CUBADEBATE

HABANERIDAD. GRAZIELLA POGOLOTTI

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Calle Peña Pobre en la actualidad

 

GRAZKIELLA 2Estaba a punto de cumplir ocho años cuando llegué a la Isla sin saber una palabra de español. Desde entonces, vivimos 12 años en una callejuela de tres cuadras, nombrada Peña Pobre. El nombre tenía prosapia. Venía del Amadís de Gaula, una de las novelas de caballería que alimentó la mente afiebrada del Quijote. Formaba parte del coto fundador de la ciudad, aunque sus modestas construcciones poco tenían que ver con el ambiente colonial, destruido por el tiempo, por los ataques piratas y por los frecuentes incendios.

Allí, en el barrio, me hice cubana y aprendí a descifrar algunos componentes de nuestra sociedad. Conocía a los vecinos uno por uno. El carpintero del frente, que sin pretensiones de ebanista, hizo una repisa que conserva, 80 años después, su brillo original; los vecinos inmediatos, dependientes de la sastrería J. Vallés y de la droguería Johnson. Las de abajo, una de ellas sargento política, con la que descubrí los secretos de la «paloma mensajera», mediante la entrega de una boleta marcada y, al regreso, el pago de los diez pesos a cambio de una boleta virgen. Las otras, prostitutas por cuenta propia, protagonizaban escándalos cada vez que la paga era insatisfactoria.

La situación me obligaba a emigrar a la Biblioteca Nacional, en el Castillo de la Fuerza, para disponer de alguna tranquilidad. Tenía mi asiento reservado y desde la ventana contemplaba los barcos que entraban, salían y cargaban combustible. Mi madre consideraba a la prostituta de marras víctima de la sociedad, hasta que pude descubrir una maravillosa palabra: lumpen proletario. Así fue, en efecto. Por una denuncia de ella, colaboradora de los esbirros de Ventura, mi madre fue sometida a un interrogatorio en el BRAC. Acosados, tuvimos que abandonar el barrio.

Con la República neocolonial, La Habana Vieja se había convertido en el pequeño Wall Street cubano. Era el centro bancario, de los bufetes de las grandes empresas, de importantes ministerios, del trasiego de mercancías al puerto. Las calles estrechas la hacían intransitable.

La especulación sobre el valor del suelo es uno de los rasgos característicos del capitalismo. La Habana Vieja se contaminaba por la presencia de una población empobrecida y por el entorno prostibulario que, por lo demás, tendía redes en toda la ciudad. En un lugar que resultaba tentador con vistas a la expansión, en el entorno bien comunicado de anchas avenidas, existía una zona relativamente desatendida.

La construcción del actual cine Yara y de los estudios de radio y televisión contribuyó a la veloz subida del valor de los terrenos. La arquitectura cubana había alcanzado la plenitud del movimiento moderno que tendía a la integración de las artes desde los inicios de los proyectos de diseño. Más de un edificio de la época lleva esa marca.

Los clásicos de la vanguardia pictórica se vinculaban con un momento de particular madurez creativa en la arquitectura. Estaba naciendo La Rampa con la representación de agencias de automóviles, filiales de bancos, edificios concebidos para combinar boutiques y parqueos, un cine que se complementaba con una galería de arte y un estanquillo de venta de libros y revistas. Poco peso tenía en aquella atmósfera de refinada modernidad, la tonalidad fúnebre de la más lujosa funeraria habanera. Para    cerrar el ciclo, cuando la década estaba terminando, se edificaba el hotel Habana Hilton, pronto convertido con el ya inminente triunfo de la Revolución en Habana Libre. El cambio de nombre era la representación simbólica del nuevo poder, caracterizado para siempre por las imágenes de los barbudos.

MURAL AMELIA
En la fachada del Hotel Habana Libre, en la calle L, “se desplegaban los inconfundibles colores de Amelia Peláez”

El hotel ostentaba obras de indiscutible valor patrimonial. Lamentablemente perdido, un mural de Cundo Bermúdez aparecía en el costado de la calle 23. En el interior, existe una obra de René Portocarrero. Definitivamente integrado al perfil de la ciudad, en la fachada de la calle L, se desplegaban los inconfundibles colores de Amelia Peláez, una de las reputadas autoras clásicas de nuestra primera vanguardia. La pintora había descubierto el valor artístico de la cerámica en el modestísimo taller de Rodríguez de la Cruz, en Santiago de las Vegas, un verdadero chinchal donde se producían porrones y ceniceros con carácter comercial. Ese sitio olvidado forma parte de la historia de las artes visuales. Sobre el tema existen dos trabajos importantes de María Elena Jubrías. Uno de ellos recoge la historia del taller, donde también se iniciaron artistas de primera línea de la vanguardia, y otro de la propia autora sobre la cerámica de Amelia Peláez. La pintora trabajaba sobre objetos artesanales. Decoraba la pieza que, una vez sometida a la cocción, quedaba definitivamente integrada al barro.

Un accidente lamentable exigió hace algunos años una primera restauración. Dirigía entonces el Consejo de Patrimonio Marta Arjona, destacadísima ceramista que estudió en París las técnicas más modernas. Renunció al arte en favor del servicio público. Se rescataron cuidadosamente las piezas originales del mural de Amelia. El problema radicaba en la diferencia de calentamiento entre el concreto y la cerámica. Colocar una malla protectora que atemperara ese contraste fue la solución más eficaz encontrada para salvar un símbolo asociado a la imagen de la ciudad, de valor patrimonial incontrovertible.

Se comenta que no ha sobrevivido ninguna pieza original. Se dice también que se tratará de recuperar el colorido de la artista sobre material de granito y que, posiblemente, no se vuelva a cubrir la totalidad de la fachada. Aunque mutilada, la Victoria de Samotracia sigue emprendiendo vuelo desde lo alto de la escalera del Museo del Louvre.

En el barrio, me hice cubana. Con el triunfo de la Revolución, La Rampa se hizo de todos nosotros. La presencia de los barbudos simbolizaba una nueva era. Las losas de granito con reproducciones de obras de artistas cubanos entregaban al pueblo lo que había estado confinado en los museos. Los valores patrimoniales no se reducen a lo heredado de tiempos remotos. La Revolución también ha fundado patrimonio. Hay que identificarlo, reconocerlo y defenderlo.

Sobre la historia de la capital hay una extensa bibliografía. Hay investigadores modestos, entregados al trabajo, como Carlos Venegas, que van dejando obras fundamentales. Sobre la arquitectura y el urbanismo, Joaquín Weiss dejó una obra precursora, todavía válida. Lilian Llánez ha abordado el tema de los maestros de obra y de la formación de los arquitectos. El Presidente Díaz-Canel insiste en el vínculo con las universidades. A ellas podríamos añadir los centros de investigación y todas las fuentes de saber útiles para pensar integralmente.

Fuente: JUVENTUD REBELDE

SILVIO RODRÍGUEZ: “VEO ESTE CAMBIO CON ESPERANZA, ES BUENO PARA CUBA Y LA REVOLUCIÓN”. RAFAEL CORREA

RAFAEL CORREA / RT (RUSSIA TODAY)

¿Tienen derecho a descansar las grandes figuras de la revolución cubana? ¿Qué rol cumple el arte en un proceso revolucionario? Estos son solo algunos de los temas que trata el expresidente de Ecuador Rafael Correa en la nueva edición de su programa con el cantautor, guitarrista y poeta cubano Silvio Rodríguez.

Entrevistado por Rafael Correa, el cantautor y representante de la Nueva Trova cubana, Silvio Rodríguez, se refirió al rol de los artistas en los procesos revolucionarios. En ese sentido opinó que estos “son siempre apasionantes porque revuelven la realidad, la cuestionan, hacen avanzar el mundo en distintas direcciones”.

Según el músico cubano, es allí donde las distintas manifestaciones artísticas como la música, la fotografía, la danza, entre otras, “pueden ser usadas por artistas conscientes”. Para Rodríguez estos son aquellos que, “además de querer dejar su testimonio, quieren comprometidamente hacer un aporte a esa cosa apasionante que está sucediendo en su realidad”.

“La conciencia es ya algo que le sucede al individuo, incluso antes de tener una vocación”, opinó el cantautor, recordando su propia historia en la que, con tan solo 12 años, vivió la Revolución Cubana de 1959. Por aquellos años participó de la campaña de alfabetización y se sumó a la milicia durante la invasión de Playa Girón.

Silvio explicó que fue uno de los jóvenes que “entendió a través de los velos que nos quitó la revolución y, sobre todo, la palabra de Fidel, lo que era nuestro país, las necesidades que había y lo hermoso que era entregarse a trabajar por el bienestar de todos“. “Aquella cosa que digo en una canción del niño que se arranca los juegos de un tirón, eso fue lo que nos pasó a nosotros: la realidad nos obligó a dar un salto”, añadió.

El arte revolucionario

Para el músico cubano es importante “no solamente tener un compromiso con lo social”, sino también “tener un compromiso con el arte”. Desde su perspectiva, “el arte tiene que ser revolucionario, pero si no es de calidad no es arte”.

Recordó su viaje en el barco pesquero Playa Girón, en el cual estuvo casi cuatro meses cantando a los marineros que estaban llevando a cabo “un trabajo heroico” ya que, hasta el momento, no había una flota cubana de pesca. “Un pescador compartía su camarote conmigo”, rememoró el cantautor, detallando que cuando este se iba a trabajar él se quedaba “solo con una grabadorita pequeña” y con tres cassettes de 90 minutos. “Ahí grabé todo lo que se me ocurrió”, apuntó.

“Ahí escribí Ojalá y una canción que a mí me gusta y que considero que es algo de lo que he hecho que vale la pena: Playa Girón“, dijo. A partir de esa experiencia pudo reflexionar: “Cómo me ubico, cuál es el papel de lo que yo hago en medio de este gran movimiento de gente”

Cuba y América Latina

Consultado sobre el nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, el cantautor fue contundente: “Veo este cambio con esperanza, lo apruebo, lo aplaudo”. Para Silvio los dirigentes “históricos” tienen “la responsabilidad de haber echado a andar la revolución, pero son personas que le han dedicado toda su vida a esto y tienen derecho a descansar“.

Es por eso que consideró que este relevo “desde hace tiempo era necesario”. “Es bueno para Cuba, es bueno para la revolución y cuán bueno será, eso lo dirá el tiempo”, destacó.

“Evidentemente no basta con sacar de la miseria a la gente, hay que explicarles por qué, crearles conciencia de lo que se está haciendo por ellos y de lo necesario de que se comprometan con las ideas”.Silvio Rodríguez, músico cubano.

También expresó su admiración por Raúl Castro, principalmente por “su capacidad autocrítica“, que “nos da una lección a todos constantemente” aunque “algunos no la quieren oír y la soslayan”. En relación a Fidel, simplemente se acotó a señalar que es “el padre” de todos los cubanos.

Finalmente, opinó sobre otros líderes, donde consideró a Hugo Chávez “un iluminado” y a Evo Morales como “la dignidad de América”. Respecto a Lula da Silva, analizó que “de lo único que es culpable es de haber sacado de la miseria a millones de brasileños”.

“El problema es que evidentemente no basta con sacar de la miseria a la gente”, reflexionó el cantautor, agregando: “Hay que explicarles por qué, crearles conciencia de lo que se está haciendo por ellos y de lo necesario de que se comprometan con las ideas”. Por eso volvió a recordar a Fidel. En Cuba “hubo una persona que durante décadas se paraba, casi todos los días delante del pueblo, a explicar las cosas”, concluyó.

Durante este encuentro, Rafael Correa y Silvio Rodríguez profundizan también en otras cuestiones de actualidad y de gran interés, que podrán ver en el video del programa que les ofrecemos aquí en su totalidad.