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CONTRA LA VUELTA A LA NORMALIDAD

200 personalidades de la cultura y de la ciencia, lideradas por la actriz Juliette Binoche y el astrofísico Aurélien Barrau, lanzan un manifiesto por un cambio de modelo social.

La actriz Juliette Binoche y el astrofísico Aurélien Barrau

La pandemia de la covid-19 es una tragedia. Sin embargo, esta crisis tiene la virtud de invitarnos a que nos enfrentemos a las preguntas esenciales.

El balance es sencillo: los “ajustes” ya no son suficientes, el problema es sistémico.

La actual catástrofe ecológica forma parte de una metacrisis: ya nadie duda de la extinción masiva de la vida en la Tierra y todos los indicadores anuncian una amenaza directa para nuestras existencias. Más que de una pandemia, por grave que esta sea, se trata de un colapso global cuyas consecuencias serán desmedidas.

En consecuencia, llamamos solemnemente a los dirigentes y a los ciudadanos a salir de la lógica insostenible que aún prevalece, para trabajar por fin en una refundación profunda de nuestros objetivos, valores y economías. El consumismo nos ha llevado a negar la propia vida: la de las plantas, la de los animales y la de un gran número de humanos. La contaminación, el calentamiento global y la destrucción de los espacios naturales conducen al mundo a un punto de ruptura. Por estas razones, sumadas a una desigualdad social cada vez mayor, nos parece impensable “volver a la normalidad”. La transformación radical que se requiere, a todos los niveles, exige audacia y coraje. No tendrá lugar sin un compromiso masivo y determinado. ¿Cuándo llegarán los actos? Es una cuestión de supervivencia, tanto como de dignidad y de coherencia.

Firmantes del documento, aparecido originalmente en Le Monde:

Lynsey Addario, reportera; Isabelle Adjani, actriz; Roberto Alagna, cantante lírico; Pedro Almodovar, director de cine; Santiago Amigorena, escritor; Angèle, cantante; Adria Arjona, actriz; Yann Arthus-Bertrand, fotógrafo, director de cine; Ariane Ascaride, actriz; Olivier Assayas, director de cine; Josiane Balasko, actriz; Jeanne Balibar, actriz; Bang Hai Ja, pintor; Javier Bardem, actor; Aurélien Barrau, astrofísico, miembro honorario del Instituto Universitario de Francia; Mikhail Baryshnikov, bailarín, coreógrafo; Nathalie Baye, actriz; Emmanuelle Béart, actriz; Jean Bellorini, director de teatro; Monica Bellucci, actriz; Alain Benoit, físico; Charles Berling, actor; Juliette Binoche, actriz; Benjamin Biolay, cantante; Dominique Blanc, actriz; Cate Blanchett, actriz; Gilles Bœuf, expresidente del Museo Nacional de Historia Natural; Valérie Bonneton, actriz; Aurélien Bory, dramaturga; Miguel Bosé, actor, cantante ; Stéphane Braunschweig, director de teatro; Stéphane Brizé, director de cine; Irina Brook, directora de teatro; Peter Brook, director de teatro; Valeria Bruni Tedeschi, actriz, director de cine; Khatia Buniatishvili, pianista; Florence Burgat, filósofa, directora de investigación en el Inrae;; Guillaume Canet, actor, director de cine; Anne Carson, poeta y escritora; Michel Cassé, astrofísico ; Aaron Ciechanover, Premio Nobel de Química; François Civil, actor ; François Cluzet, actor ; Isabel Coixet, directora de cine ; Gregory Colbert, fotógrafo, director de cin ; Paolo Conte, cantante; Marion Cotillard, actriz; Camille Cottin, actriz; Penélope Cruz, actriz; Alfonso Cuaron, director de cine; Willem Dafoe, actor; Béatrice Dalle, actriz; Alain Damasio, escritor; Ricardo Darin, actor; Cécile de France, actriz ; Robert De Niro, actor; Annick de Souzenelle, escritora; Johann Deisenhofer, Premio Nobel de Química; Kate del Castillo, actriz; Miguel Delibes Castro, biólogo de la Real Academia de Ciencia; Emmanuel Demarcy-Mota, director de teatro; Claire Denis, directora de cine; Philippe Descola, antropólogo, medalla de oro del CNRS; Virginie Despentes, escritora; Alexandre Desplat, compositor; Arnaud Desplechin, director de cine; Natalie Dessay, cantante lírica; Cyril Dion, escritor, director de cine; Hervé Dole, astrofísico; Adam Driver, actor; Jacques Dubochet, Premio Nobel de Química; Diane Dufresne, cantante; Thomas Dutronc, cantante; Lars Eidinger, actor; Olafur Eliasson, escultor; Marianne Faithfull, cantante; Pierre Fayet, miembro de la Academia de ciencias; Abel Ferrara, director de cine; Albert Fert, Premio Nobel de Física; Ralph Fiennes, actor; Edmond Fischer, Premio Nobel de Medicina; Jane Fonda, actriz; Joachim Frank, Premio Nobel de Química; Manuel Garcia-Rulfo, actor; Marie-Agnès Gillot, bailarina; Amos Gitaï, director de cine; Alejandro Gonzales Iñarritu, director de cine; Timothy Gowers, medalla Fields de matemáticas ; Eva Green, actriz; Sylvie Guillem, bailarina; Ben Hardy, actor; Serge Haroche, Premio Nobel de Física; Dudley R. Herschbach, Premio Nobel de Química; Roald Hoffmann, Premio Nobel de Química; Rob Hopkins, fundador de Ciudades en transición; Nicolas Hulot, presidente de honor de la Fundación Nicolas Hulot para la Naturaleza y el Hombre; Imany, cantante; Jeremy Irons, actor; Agnès Jaoui, actriz, directora de cine; Jim Jarmusch, director de cine; Vaughan Jones, medalla Fields de matemáticas; Spike Jonze, director de cine; Camélia Jordana, cantante; Jean Jouzel, climatólogo, premio Vetlesen; Anish Kapoor, escultor, pintor; Naomi Kawase, directora de cine; Sandrine Kiberlain, actriz; Angélique Kidjo, cantante; Naomi Klein, escritora; Brian Kobilka, Premio Nobel de Química; Hirokazu Kore-eda, director de cine; Panos Koutras, director de cine; Antjie Krog, poeta; La Grande Sophie, cantante; Ludovic Lagarde, director de teatro; Mélanie Laurent, actriz; Bernard Lavilliers, cantante; Yvon Le Maho, ecofisiólogo; Roland Lehoucq, astrofísico; Gilles Lellouche, actor, director de cine; Christian Louboutin, creador; Roderick MacKinnon, Premio Nobel de Química; Madonna, cantante; Macha Makeïeff, directora de teatro; Claude Makélélé, futbolist ; Ald Al Malik, rapero ; Rooney Mara, actriz; Ricky Martin, cantante; Carmen Maura, actriz; Michel Mayor, Premio Nobel de Física; Médine, rapero; Melody Gardot, cantante; Arturo Menchaca Rocha, físico, expresidente de la Academia de Ciencias de México; Raoni Metuktire, jefe indio de Raoni; Julianne Moore, actriz  Wajdi Mouawad, director de teatro, autor; Gérard Mouroux, Premio Nobel de Física; Nana Mouskouri, cantante; Yael Naim, cantante; Jean-Luc Nancy, filósofo; Guillaume Néry, campeón del mundo de apnea; Pierre Niney, actor; Michaël Ondaatje, escritor; Thomas Ostermeier, director de teatro; Rithy Panh, director de cine; Vanessa Paradis, cantante, actriz  James Peebles, Premio Nobel de Física; Corine Pelluchon, filósofo; Joaquin Phoenix, actor; Pomme, cantante; Iggy Pop, cantante; Olivier Py, director de teatro; Radu Mihaileanu, director de cine; Susheela Raman, cantante; Edgar Ramirez, actor; Charlotte Rampling, actriz; Raphaël, cantante; Eric Reinhardt, escritor; Residente,cantante ; Jean-Michel Ribes, director de teatro; Matthieu Ricard, monje budista; Richard Roberts, Premio Nobel de Medicina; Isabella Rossellini, actriz; Cecilia Roth, actriz; Carlo Rovelli, físico, miembro de honor del Instituto Universitario de Francia; Paolo Roversi, fotógrafo; Ludivine Sagnier, actriz; Shaka Ponk (Sam et Frah), cantantes; Vandana Shiva, filósofo, escritor; Abderrahmane Sissako, director de cine; Gustaf Skarsgard, actor; Paolo Sorrentino, director de cine; Sabrina Speich, oceanógrafa; Sting, cantante; James Fraser Stoddart, Premio Nobel de Química; Barbra Streisand, cantante, actriz, directora de cine; Malgorzata Szumowska, directora de cine; Béla Tarr, director de cine; Bertrand Tavernier, director de cine; Alexandre Tharaud, pianista; James Thierré, director de teatro, bailarín; Mélanie Thierry, actriz; Tran Anh Hung, director de cine; Jean-Louis Trintignant, actor; Karin Viard, actriz; Rufus Wainwright, cantante; Lulu Wang, directora de cine; Paul Watson, escritor; Wim Wenders, director de cine; Stanley Whittingham, Premio Nobel de Química; Sonia Wieder-Atherton, chelist; Frank Wilczek, Premio Nobel de Física; Olivia Wilde, actriz; Christophe Willem, cantante; Bob Wilson, director de teatro; Lambert Wilson, actor; David Wineland, Premio Nobel de Física; Xuan Thuan Trinh, astrofísico; Muhammad Yunus, economista, Premio Nobel de la Paz; Zazie, cantante.

Texto tomado de EL PAÍS

Fuente original: LE MONDE

NAOMI KLEIN: EL CORONAVIRUS Y EL “CAPITALISMO DEL DESASTRE”. MARIE SOLIS

Si no nos cuidamos los unos a los otros, ninguno de nosotros estará seguro

NAOMI

MARIE SOLIS

MARIE SOLISNaomi Klein es una periodista, escritora y activista canadiense. Con su obra “La doctrina del shock“, publicada en 2007 explica la naturaleza de la táctica neoliberal, que busca provocar o aprovechar las situaciones de catástrofes naturales, conflictos bélicos, golpes de estado y situaciones de gran impacto social, como tratamientos masivos de shock, para introducir políticas económicas de libre mercado, que favorezcan a las distintas expresiones monopólicas y oligopólicas del gran capital.

En esta entrevista realizada por Marie Solis para el portal VICE, Klein aterriza su teoría a la actualidad y la enmarca en el contexto provocado por la pandemia del COVID-19. Para ella “El shock es realmente el propio virus. Y ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección.”

De lo declarado por Klein, salta a la vista. además, cómo el establishment norteamericano en particular, maneja este tipo de situaciones: “En La Doctrina del Shock hablo de cómo sucedió esto después del huracán Katrina. Grupos de expertos de Washington, como la Fundación Heritage, se reunieron y crearon una lista de soluciones «pro mercado libre» para el Katrina. Podemos estar seguros de que exactamente el mismo tipo de reuniones ocurrirán ahora; de hecho, la persona que presidió el grupo de Katrina fue Mike Pence”, quien, sospechosamente, preside el tema del Coronavirus.

VICE: Empecemos con lo básico. ¿Qué es el capitalismo del desastre? ¿Cuál es su relación con la «doctrina del shock»?

La forma en que defino el «capitalismo de desastre» es muy sencilla: describe la forma en que las industrias privadas surgen para beneficiarse directamente de las crisis a gran escala. La especulación de los desastres y de la guerra no es un concepto nuevo, pero realmente se profundizó bajo la administración Bush después del 11 de septiembre, cuando la Administración declaró este tipo de crisis de seguridad interminable, y simultáneamente la privatizó y la externalizó –esto incluyó el estado de seguridad nacional y privatizado, así como la invasión y ocupación [privatizada] de Irak y Afganistán.

La «doctrina del shock» es la estrategia política de utilizar las crisis a gran escala para impulsar políticas que sistemáticamente profundizan la desigualdad, enriquecen a las elites y debilitan a todos los demás. En momentos de crisis, la gente tiende a centrarse en las emergencias diarias de sobrevivir a esa crisis, sea cual sea, y tiende a confiar demasiado en los que están en el poder. Quitamos un poco los ojos de la pelota en momentos de crisis.

VICE: ¿De dónde viene esa estrategia política? ¿Cómo rastrea su historia en la política americana?

La estrategia de la doctrina del shock fue una respuesta al programa del New Deal por parte de Milton Friedman. Este economista neoliberal pensaba que todo había salido mal en USA bajo el New Deal: como respuesta a la Gran Depresión y al Dust Bowl, un gobierno mucho más activo surgió en el país, que hizo su misión resolver directamente la crisis económica de la época creando empleo en el gobierno y ofreciendo ayuda directa.

Si usted es un economista de libre mercado, entiende que cuando los mercados fallan se presta a un cambio progresivo mucho más orgánico que el tipo de políticas desreguladoras que favorecen a las grandes corporaciones. Así que la doctrina del shock fue desarrollada como una forma de prevenir que las crisis den paso a momentos orgánicos en los que las políticas progresistas emergen. Las elites políticas y económicas entienden que los momentos de crisis son su oportunidad para impulsar su lista de deseos de políticas impopulares que polarizan aún más la riqueza en este país y en todo el mundo.

VICE: En este momento tenemos múltiples crisis en curso: una pandemia, la falta de infraestructura para manejarla y el colapso del mercado de valores. ¿Puede esbozar cómo encaja cada uno de estos componentes en el esquema que esboza en La Doctrina del Shock?

El shock es realmente el propio virus. Y ha sido manejado de una manera que maximiza la confusión y minimiza la protección. No creo que eso sea una conspiración, es sólo la forma en que el gobierno de los EE.UU. y Trump han manejado -completamente mal- esta crisis. Trump hasta ahora ha tratado esto no como una crisis de salud pública, sino como una crisis de percepción, y un problema potencial para su reelección.

Es el peor de los casos, especialmente combinado con el hecho de que los EE.UU. no tienen un programa nacional de salud y sus protecciones para los trabajadores son muy malas (N.T: por ej. la ley no instituye el pago por enfermedad). Esta combinación de fuerzas ha provocado un shock máximo. Va a ser explotado para rescatar a las industrias que están en el corazón de las crisis más extremas que enfrentamos, como la crisis climática: la industria de las aerolíneas, la industria del gas y el petróleo, la industria de los cruceros, quieren apuntalar todo esto.

VICE: ¿Cómo hemos visto esto antes?

En La Doctrina del Shock hablo de cómo sucedió esto después del huracán Katrina. Grupos de expertos de Washington, como la Fundación Heritage, se reunieron y crearon una lista de soluciones «pro mercado libre» para el Katrina. Podemos estar seguros de que exactamente el mismo tipo de reuniones ocurrirán ahora; de hecho, la persona que presidió el grupo de Katrina fue Mike Pence (N.T: el que ahora preside el tema del Coronavirus). En 2008, se vio esta jugada en el rescate de los bancos, donde los países les dieron cheques en blanco, que finalmente sumaron muchos billones de dólares. Pero el costo real de eso vino finalmente en la forma de programas extensivos de austeridad económica [más tarde recortes a los servicios sociales]. Así que no se trata sólo de lo que está sucediendo ahora, sino de cómo lo van a pagar en el futuro cuando se venza la factura de todo esto.

VICE: ¿Hay algo que la gente pueda hacer para mitigar el daño del capitalismo de desastre que ya estamos viendo en la respuesta al coronavirus? ¿Estamos en mejor o peor posición que durante el huracán Katrina o la última recesión mundial?  Seguir leyendo NAOMI KLEIN: EL CORONAVIRUS Y EL “CAPITALISMO DEL DESASTRE”. MARIE SOLIS

NAOMI KLEIN: TRUMP ES LA PRIMERA MARCA GLOBAL COMPLETAMENTE COMERCIALIZADA QUE HA LLEGADO A SER PRESIDENTE DE EE.UU.

AMY GOODMAN Y JUAN GONZÁLEZ / DEMOCRACY NOW 
Naomi Klein

Una década después de que Naomi Klein publicara su ya icónico libro “La doctrina del shock”, la reconocida escritora y activista analiza porqué el presidente Trump representa una forma de shock continuo y cómo hizo campaña para posesionar una marca, más que una campaña política, con el objeto de llegar a la presidencia. El libro de Naomi Klein de más reciente publicación se titula “No Is Not Enough: Resisting Trump’s Shock Politics and Winning the World We Need” (“Decir ‘No’ no es suficiente: Resistiendo las políticas de shock de Trump y logrando el mundo que necesitamos”). 

Transcripción

Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

JUAN GONZÁLEZ: En mi opinión, una de las cosas más interesantes en la lectura de su libro, fue ver cómo conecta su larga experiencia trabajando con el asunto de la creación de imagen de marca con cómo el gobierno Trump se ha convertido en la marca del presidente, Y cómo él fue capaz de entender lo importante que es la creación de una imagen de marca cuando estaba haciendo el programa El aprendiz.

NAOMI KLEIN: Exacto.

JUAN GONZÁLEZ: De hecho, usted habla de El aprendiz y analiza su impacto en la conciencia estadounidense.

NAOMI KLEIN: Sí, creo que tenemos que entender que Trump no está jugando bajo las reglas de la política, sino bajo las reglas de la creación de marcas. Y como usted sabe, en el pasado ha habido conflictos de intereses presidenciales, ha habido presidentes con intereses comerciales, pero nunca había habido una marca global totalmente comercializada como presidente estadounidense, eso no tiene precedentes. La razón de que no tenga precedentes es porque se trata de un modelo de negocio relativamente nuevo. Es un modelo de negocio que fue adoptado por la Organización Trump y que en realidad no existía antes de los años noventa. Es a lo que llamé en mi primer libro “No logo”, el modelo de marca vacío. Y el modelo surge del hecho de que en la historia primitiva de las marcas usted tenía un producto, quizás era arroz, quizás eran frijoles, o zapatos… Usted era un fabricante que quería que la gente comprara su producto, así que le daba una marca, estampaba un logotipo en el producto. Lo identificaba con algún tipo de imagen icónica como Uncle Ben’s o algo parecido. Usted le daba una especie de personalidad propia. Eso dejó de funcionar en los años ochenta, los clientes entendieron la idea. Quizás, la cita más popular que incluí en “No logo” es de un ejecutivo de publicidad que dijo: “Los consumidores son como las cucarachas: los rocías y los rocías, y se vuelven inmunes después de un tiempo”. Es tan solo una adorable visión de un comercial sobre sobre cómo ven a los clientes. Por lo tanto, la mercadotecnia tuvo que ser más ambiciosa, y empezaron a aparecer este tipo de empresas que se posicionan como marcas “de estilo de vida”. Su mensaje es: “No, no somos empresas basadas en productos. Estamos en el negocio de vender ideas e identidad”. Nike es el perfecto ejemplo de esto último. Phil Knight, presidente ejecutivo de Nike, dio un paso adelante y dijo: “No somos una compañía de zapatillas. No somos una empresa de zapatos. Lo nuestro es la idea de trascender a través del deporte”. Starbucks no era una compañía de café, se trataba de la idea de comunidad. Y en tercer lugar está Disney, que es una familia, y así sucesivamente. Así pues, las corporaciones tenían sus reuniones en las que se escuchaba: “Tenemos nuestra gran idea”. Esto cambió dramáticamente la industria manufacturera, porque una vez que decides que estás en el negocio de vender ideas en lugar de productos, en realidad no importa quién fabrique tu producto. Lo que quieres es poseer cuanta menos infraestructura física sea posible, ya que tu valor real es tu nombre y cómo lo construyes. Por lo tanto, Trump fue un negocio de tipo más tradicional en la década de los 80. Trump era simplemente un tipo que construía edificios, que los construía y que tenía cierto instinto para la mercadotecnia. Pero lo que cambió la situación para él fue El aprendiz. Fue entonces cuando llegó a darse cuenta de que podía alcanzar la estratosfera de las supermarcas. Y su modelo de negocio cambió: ya no se trataba de construir o comprar edificios, eso era para otros, lo suyo iba a ser construir el nombre “Trump” para luego venderlo y arrendarlo en tantas formas como fuera posible. Así que ahí tienes el agua Trump, los filetes Trump, y la Universidad Trump, considerada por muchos de dudosa reputación. Y todas esas torres, las torres Trump, alrededor del mundo, y los complejos hoteleros Trump, por todo el mundo, de los cuales ninguno es propiedad de la Organización Trump. La Organización Trump recibe millones de dólares de los promotores por el privilegio de poner el nombre Trump a sus torres. Esta idea tiene enormes implicaciones sobre el modo en que entendemos la corrupción existente en lo más profundo de la decisión de Trump de fusionar su marca global con el gobierno de Estados Unidos, que es lo que está pasando en tantos frentes diferentes. Ya que, hablando claro, lo que significa es que cada vez que decimos la palabra “Trump”, hasta cuando lo estamos diciendo de forma negativa, estamos haciendo mercadotecnia para él. Así que con esta demanda que acaba de ser anunciada por los fiscales generales de Nueva York y Washington, DC,…

AMY GOODMAN: De Maryland.  Seguir leyendo NAOMI KLEIN: TRUMP ES LA PRIMERA MARCA GLOBAL COMPLETAMENTE COMERCIALIZADA QUE HA LLEGADO A SER PRESIDENTE DE EE.UU.