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ARGENTINA, TERREMOTO CONTINENTAL. ÁNGEL GUERRA CABRERA

ALBERTO Y CRISTINA FERNÁNDEZ

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA.jpgLa aplastante victoria de Alberto Fernández, candidato a la presidencia por el Frente de Todos(FT), en las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias de Argentina(PASO) es un hecho no solo de gran trascendencia política nacional, sino regional y mundial. Debe subrayarse la presencia, como su compañera de fórmula, de Cristina Fernández de Kirchner, uno de los actores y actoras principales de la gran corriente política latinocaribeña de fines del siglo XX y principios del XXI contra el neoliberalismo, por la independencia, la justicia social y la unidad e integración de nuestra América. Cristina en su momento dio un paso al costado y propuso a su correligionario para encabezar el dúo por considerar que era lo más conveniente a los intereses populares.

 La victoria obtenida demuestra la maestría estratégica de la ex presidenta -y, claro, su altura de miras- pues la asunción por Alberto de la candidatura presidencial, junto a su experimentado oficio político y don de gentes arrojó magníficos frutos en lo que hace al aglutinamiento de gran parte del peronismo en torno a la fórmula Fernández-Fernández (FF) y la atracción por esta de más sectores de  clase media. Ninguna encuestadora fue capaz de acercarse siquiera a los resultados obtenidos por FF, pues aunque coincidían en pronosticar su victoria, le asignaban 5 o menos puntos de ventaja. Pero tardó en exceso en conocerse el cómputo oficial, no obstante que un alicaído y desajustado Macri salió temprano a reconocer su derrota. De muy mala gana y, en el colmo del narcisismo, el nacido en cuna de oro culpó de ella a los electores y mandó a los argentinos a dormir, orden incumplida por los seguidores de FF. Estos esperaron pacientemente a que el gobierno anunciara sus datos horas después en un intento por mejorarlos mediante la manipulación digital, impedido por la justicia electoral. No obstante que los sondeos a boca de urna lo habían adelantado, fue entonces que se supo a ciencia cierta que la fórmula FF lograba más de 11 millones y medio de votos y unos 15 puntos de ventaja, celebrados hasta avanzadas horas por los frentistas. Datos más finos de hoy arrojan 49.2 por ciento de la votación para el peronismo-kirchnerismo frente a 33.1 de Macri, una tremenda ventaja de 16 puntos.

Este resultado dejó claro el contundente rechazo de dos tercios del electorado a las asfixiantes políticas neoliberales aplicadas en los últimos tres años y medio: recortes masivos de empleos, inflación galopante, caída de salarios, devaluación del peso, tarifazos de más de 1000 por ciento, desindustrialización, quiebra de miles de pymes, reducción sustancial de la inversión pública y aumento importante de la pobreza y la desigualdad social.

Ello, no obstante que el ultraneoliberal gobierno de Mauricio Macri, recibió el año pasado un préstamo, o “rescate”, del Fondo Monetario Internacional(FMI) por 57,100 millones de dólares, el mayor concedido por la institución de crédito en toda su historia. Este supuestamente protegería a los más vulnerables de los efectos del draconiano plan de ajuste acordado con el FMI para “sanear” la economía rioplatense, pero en realidad quienes se beneficiaron de él fueron principalmente los especuladores financieros, incluidos el presidente argentino y varios de sus ministros de gabinete. Obviamente, el desembolso de un monto tan elevado por el FMI solo podía obedecer a una decisión de Donald Trump en favor de su amigo Macri y del sostenimiento de uno de los gobiernos más serviles al imperialismo yanqui en América Latina y el Caribe, al extremo que despertó celos y censuras de algunos de los socios europeos de Washington.

La ventaja lograda por Alberto Fernández ha sido de tal contundencia, que todos los analistas coinciden en que es simplemente irremontable.  De modo que es razonable esperar que refrende y hasta supere este desempeño en la elección del 28 de octubre sin necesidad de someterse a la segunda vuelta, una gran noticia para nuestra América, para las elecciones que esperan a la izquierda en Bolivia y Uruguay y también para el México lopezobradorista. Macri, luego de haber aumentado artificialmente el viernes el precio de los valores argentinos en Wall Street para dar una imagen de favorito de los círculos financieros, ha mantenido después del batacazo una conducta errática e irresponsable, que tiró al piso los indicadores bursátiles y el peso. Al fin, el miércoles en la mañana, 3 días después de su derrota, en una tácita admisión de que se inicia la transición,  llamó a Alberto Fernández, quien había mostrado disposición al diálogo, aunque aclaró que quien gobierna hasta el 10 de diciembre es Macri.  Fernández criticó el ya cuestionado paquete de medidas económicas y sociales recién anunciadas por el presidente y dio a entender que eran electoreras. Precisamente dijo haberle sugerido que sea más presidente que candidato para evitarle mayores sufrimientos al pueblo argentino.

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DE HEGEMONÍA Y EMPRENDEDORES: LA IDEOLOGÍA DE SILICON VALLEY. ALAN GRABINSKY

 

ALAN GRABINSKY / CULTURA Y RESISTENCIA

Alan GrabinskyEn un mundo marcado por la desigualdad, la idea de que todos podemos ser emprendedores es absolutamente incorrecta

Existen maneras sutiles, casi imperceptibles, de tener influencia. Lo que el filósofo político Joseph Nye denominó como “poder suave” –la capacidad de incidir en acciones de manera simbólica, sin utilizar la fuerza– es en verdad una reinterpretación de lo que Gramsci llamaba “hegemonía”: una forma de pensar en común que parece haber estado siempre presente pero que, en realidad, ha sido creada bajo condiciones históricas muy específicas y propagada por medio de instituciones como las que la escuela de Frankfurt llamaba las industrias culturales.

Este tipo de recursos es utilizado en tiempos de grandes cambios tecnológicos para propagar ciertas ideas. Libros, periódicos, canales de televisión y eventos especializados funcionan para posicionar a las nuevas fuerzas económicas y convertir sus narrativas en una especie de segunda naturaleza y, de esta manera, abrir nuevos espacios para la inversión de capital.

Una manera de localizar procesos hegemónicos es por medio del lenguaje, como cuando ciertas palabras empiezan a repetirse en contextos diferentes y, sobre todo, a emparentarse con la inversión y expansión de capital. Cualquier juego de lenguaje es excluyente por naturaleza, sin embargo, existen algunos contextos lingüísticos con mayor influencia que otros, como aquellos que se practican en las oficinas y que muchas veces le son inaccesibles a la población en general. Por eso, para poder delimitar las implicaciones de ciertos lenguajes, hay que analizar detenidamente la visión del mundo que estas palabras expresan y así ver los límites de su aplicación.

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CHOMSKY: “EL RESULTADO NATURAL (DE LOS PROGRAMAS NEOLIBERALES) ES LA IRA, EL RESENTIMIENTO Y LA FRUSTRACIÓN”. JAVIER TORRES

Entrevista a uno de los pensadores más influyentes del siglo XX y lo que llevamos de XXI

 

chomsky 2018

JAVIER TORRES

javier torres cadena serEl ruido arruina la conversación directa con Noam Chomsky (90 años). Las preguntas no llegan con claridad a través de internet y las respuestas no se pueden escuchar por el teléfono fijo. La solución para evitar una paradójica incomunicación con el pensador que más ha influido en los estudios sobre el lenguaje es enviar por mail un cuestionario que es devuelto con largas respuestas pormenorizadas días después.

El lingüista, pensador y activista vive en Arizona donde confiesa que ha llegado a “apreciar su estilo de vida y el medioambiente natural y cultural” que le ha acabado por convencer de que es el sitio para vivir en “este momento de nuestras vidas”. Con el plural se refiere a su esposa que, también lingüista, y ha servido de intermediaria para la entrevista.

Chomsky ha logrado el premio Fronteras del conocimiento que otorga la Fundación BBVA en su apartado de Ciencias Sociales y Humanidades. Y ello podría parecer una contradicción ideológica y por ende personal, sabida es su posición sobre los mercados financieros.

El premio le ha sido concedido por un banco. ¿Supone esto una paradoja personal?

No más que visitar el museo Getty o la colección Frick o asistir a un concierto en el Carnegie Hall. O incluso ofrecer una conferencia en la sala de una universidad cuyo nombre es el de un gran donante. Hay al fondo cuestiones fundamentales acerca de la distribución de la riqueza y el poder, pero esa es una discusión diferente y muy importante.

Sus estudios sobre el lenguaje cambiaron la ciencia lingüística. Para aquellos que no saben nada de esa ciencia, ¿cómo les explicaría que el lenguaje es un sistema mental específico?

La “empresa generativa”, como ha acabado llamándose, buscaba proveer los mecanismos para capturar las propiedades básicas del lenguaje: cada lenguaje consiste en una colección de expresiones estructuradas de manera jerárquica que son interpretadas como manifestaciones del pensamiento y expresadas habitualmente (aunque no de manera necesaria) mediante el sonido. Tan pronto como las lenguas empezaron a ser estudiadas, comenzaron a descubrirse elementos extraños que antes habían pasado desapercibidos.

Las preguntas que ahora se hacen los investigadores ni siquiera se hubieran podido imaginar hace tan sólo pocos años.

 La iniciativa ha ayudado a revitalizar áreas relacionadas de las ciencias del conocimiento y el cerebro y se beneficia ahora de una fructífera relación entre ellas. Los resultados obtenidos ofrecen confirmación sustancial, de una manera más rica y desarrollada, para las intuiciones tradicionales acerca de la profunda uniformidad de la facultad del lenguaje, esta propiedad única de los humanos así como de su papel central en la creatividad y en los éxitos humanos, mientras revela las muchas y variadas formas que puede asumir las capacidades básicas.

Europa se enfrenta a un nuevo resurgimiento de partidos políticos de extrema derecha, populismo y nacionalismo (incluido el Brexit). ¿Cuáles cree que son sus razones?

Lo mismo sucede en Estados Unidos. Las razones no son oscuras. Los programas neoliberales de austeridad de generaciones anteriores han concentrado de manera radical la riqueza y al tiempo, han paralizado a la mayoría de la población, recortado beneficios y empleo estable, en procesos que han supuesto límites a la democracia.

Estas tendencias han sido amplificadas en Europa por una transferencia de las decisiones más importantes a la Troika que nunca ha sido elegida y compuesta por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.

El resultado natural es la ira, el resentimiento, la frustración e incluso, algo peor.

En los Estados Unidos, la mortalidad se está incrementando entre blancos de clase trabajadora, un fenómeno sin precedentes atribuido a las “muertes de la desesperación” por los economistas Anne Case y Angus Deaton que han puesto en evidencia los hechos. Las víctimas de estas políticas son un rebaño fácil para demagogos y sus efectos son, con frecuencia, inquietantes. Seguir leyendo CHOMSKY: “EL RESULTADO NATURAL (DE LOS PROGRAMAS NEOLIBERALES) ES LA IRA, EL RESENTIMIENTO Y LA FRUSTRACIÓN”. JAVIER TORRES

EL MISIL DE CRISTINA. ÁNGEL GUERRA CABRERA

CRISTINA Y ALBERTO 2

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITAEl sorpresivo anuncio por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner de su fórmula para las elecciones de octubre irrumpió como un misil en la tranquilidad del sábado bonaerense, hizo cimbrar el espectro noticioso local e irrumpió en el internacional.  No solo despejó la interrogante sobre su candidatura, en parte una obviedad desde el telúrico lanzamiento de su libro Sinceramente nueve días antes, por su magnitud de ventas y onda política expansiva, hecho inédito en la historia editorial argentina. También sorprendió a propios y extraños no solo el colocar a la cabeza del dúo electoral a otra persona y ella de segunda. Sino que haya sido Alberto Fernández. Aunque jefe de gabinete de la presidencia con Néstor Kirchner y luego con Cristina, Fernández abandonó el gobierno de la mandataria en 2008 y posteriormente pasaron diez años sin hablarse, durante los cuales fue muy crítico con la gestión de su antigua jefa.

El anuncio de Cristina, la única gran líder popular de su país,  en un vibrante video que hace historia por varias razones, replanteó todo el tablero a las fuerzas políticas con vista a los comicios de octubre, dejó descolocado al presidente Macri, el más perjudicado por la medida, y puso la iniciativa política en manos de la expresidenta a pesar del teatro judicial montado contra ella por el gobierno y el tóxico monopolio de medios Clarín, aliados a un grupo de jueces conservadores y venales. Uno de los problemas para Macri, para su alquimista electoral Durán Barba y demás asesores es cómo sostener una campaña concebida para polarizar intensamente con Cristina, contra un personaje como Alberto Fernández, que no participó en muchos de los actos del gobierno K más detestados por la derecha y que se caracteriza por su estilo no confrontacional y dialogante. Cómo evitar que sus propios partidarios y, en espacial, sus aliados radicales presionen ahora al jefe del ejecutivo a ceder su candidatura presidencial, que no levanta, a probablemente su íntima, socia y mejor posicionada en las encuestas María Eugenia Vidal.

Toca al nuevo candidato a presidente forjar la alianza con el kirchnerismo del máximo posible de fuerzas peronistas no kirchneristas, labor que él y Cristina venían realizando desde que se reencontraron pero para la que él está mejor preparado. De hecho, no hizo más que conocerse la noticia y varios gobernadores del justicialismo endosaron la fórmula, mientras figuras importantes de la fuerza deponían sus aspiraciones presidenciales y era evidente el acercamiento del aspirante presidencial Sergio Massa, el más descafeinado peronista pero políticamente importante, no solo en una alianza electoral sino en el gobierno, donde al parecer lo quieren Cristina y Alberto .

El mensaje de Cristina es poderoso. Antes que yo, la causa -el pueblo, la patria- la combinación y la estrategia que más favorezcan a los intereses populares. En tiempos nuevos, hacer volar el pensamiento y romper esquemas. Ella ha venido elaborando con sus allegados un diagnóstico de la trágica situación económica, política, social, cultural y moral de la nación, que Macri dejará hecha trizas.  El agujero financiero con el que lidiaría el dúo Fernández es de una entidad mucho más grave que cuando ella y Néstor llegaron a reconstruir y poner en pie las cadenas productivas y la economía destrozadas por dos décadas de neoliberalismo y la crisis de 2001. Por eso Cristina subraya en su mensaje que no se trata solo de ganar elecciones sino de crear una agrupación de fuerzas populares y aliadas tan potente que sea capaz de gobernar en ese cuadro. Mediante un nuevo contrato social de los argentinos, propone su libro, sentar las bases que permitan pagar la gigantesca deuda contraída por Macri con el Fondo Monetario Internacional y, a la vez, reindustrializar, crear puestos de trabajo, elevar los salarios, hacer justicia social universal y fortalecer la soberanía, sello de los tres gobiernos kirchneristas.  Es evidente que los empresarios son imprescindibles en esa perspectiva, sobre todo los pequeños y medianos, pero también todos cuantos estén dispuestos a participar. Se trata de una coalición de salvación nacional, en la que se abrirán todas las puertas posibles y hasta las imposibles, desprendo del mensaje de Cristina y los primeros pronunciamientos de Alberto.

En el kirhnerismo hay  compañeros preocupados por la fuerza que la derecha pueda ganar en una alianza tan amplia. Es comprensible, pero solucionar los graves problemas de este mundo exige alianzas muy heterodoxas y riesgosas. Se habla de crisis humanitaria en Venezuela, bajo cruel guerra económica, y resulta que todos nuestros países gobernados por el neoliberalismo están en escandalosa emergencia humanitaria. Solo que no hay campañas mediáticas para denunciarlo sino para meter la basura bajo la alfombra. No hay más que mirar cómo le dejaron México a AMLO. Día muy prometedor para nuestra América si venciera en Argentina la fórmula Fernández-Fernández.

Twitter; @aguerraguerra

 

LA IMPORTANCIA DE LEGISLAR SOBRE LOS MEDIOS: CONSECUENCIAS DE UNA COMUNICACIÓN MASIVA QUE PROVIENE DE LA OLIGARQUÍA. BLANCA MONTOYA

blanca montoya

BLANCA MONTOYA*

(Transcripción)

Buenas tardes a todas y a todos. Continuaré diciendo “a todas y a todos” aunque la Real Academia de la Lengua se oponga, argumentando que “es artificioso e innecesario desde el punto de vista lingüístico” y que está “en contra del principio de economía del lenguaje” porque “complican la redacción y la lectura de los textos”. No voy a plantear un debate sobre la lingüística porque no es el tema que vengo a tratar, aunque algo tiene que ver porque la democratización de la comunicación implica no excluir al género femenino, nada menos que la mitad de la población mundial, por normas de una institución de un anacrónico régimen monárquico. No extraña que la “Real” Academia, sea incapaz de asumir que en las democracias la lingüística evoluciona al ritmo de las sociedades y que es más importante resolver la complicación psicológica que representa la exclusión de la mitad de la humanidad que la de la redacción y la lectura de textos, que por cierto si se sabe leer y escribir no es tanta.

Pero bueno, yo vengo a hablar de que no hay Independencia sin comunicación democrática. Abordaré, entonces, dos temas principalmente:

  • la importancia de legislar respecto a los medios, y
  • las consecuencias de una comunicación masiva que proviene de la oligarquía, basada en una premisa psicológica que aún estoy elaborando pero que puedo darles al menos los principios en que me baso para desarrollar dicho trabajo.

Sabemos que los consorcios monopólicos de la comunicación pervierten y envenenan la mente de la gente mediante diversas técnicas, para que ésta piense y actúe en beneficio de sus intereses capitalistas e imperialistas. Atentar contra la salud mental de la gente, asesinar su capacidad de pensar en relación con sus deseos y su realidad es un delito tan grave como mutilar su cuerpo físico. Envenenar el cuerpo de alguien está prohibido, sin embargo envenenar la mente es algo que impunemente hacen los medios de comunicación masiva todos los días. Los medios de comunicación, en una sociedad que aspira a la democracia plena, tendrían que estar al servicio de todos los sectores de la sociedad. Si existe la ley de libertad de expresión, entonces también tendría que existir el derecho a medios a través de los cuales ejercerla de manera democrática y equitativa. Reitero, los medios de comunicación tendrían que distribuirse de manera justa entre todos los sectores de la sociedad, los campesinos, los profesionistas, los académicos, los artistas, los empresarios, los obreros, los soldados, etc. Sólo así tendríamos la posibilidad de tener una información más auténtica. En el capitalismo y el neoliberalismo sólo los empresarios y las transnacionales se expresan, con el agravante de que ni siquiera develan su verdad, presentan un mundo artificioso y sin valores para inducir a la gente a pensar y a actuar según lo que les conviene.

En Argentina se aprobó una Ley de Medios durante el kirchnerismo con mucho trabajo político de por medio, sin embargo, llegó un presidente neoliberal y la derogó de un plumazo. Aunque hubo manifestaciones en contra de la medida, apenas si el resto del mundo se enteró de ello, es decir, no fueron suficientemente grandes y contundentes. Significa que las mayorías aún no están suficientemente conscientes de la enorme importancia que tiene el hecho de que los medios de comunicación estén en manos de unos cuantos porque ello es una de las razones por las que también la riqueza de nuestro mundo está en manos de unos cuantos y que tampoco hay conciencia del gran daño que estos medios están haciendo en la vida de las mayorías. Entonces, la tarea de los movimientos sociales es seguir insistiendo en la importancia de que los medios de comunicación sean utilizados por todos los sectores de la sociedad y de un mayor trabajo ideológico. La derecha, con el monopolio de la comunicación, ideologiza constante y masivamente. Se necesita lograr que millones salgan a la calle permanentemente a exigir leyes que democraticen la comunicación en toda América Latina, en vez de que sean treinta, cuarenta o, incluso, cien mil personas.

También se necesitan leyes que penalicen la falsedad de la información. Libertad de expresión no significa que la gente pueda inventar, mentir y difamar atentando contra la vida, la tranquilidad y la moral de los demás. Eso no es libertad de expresión eso es permitir la destrucción los demás. Las noticias deben estar documentadas por una investigación o por una fuente que se haga responsable de lo que transmitió porque el daño que se hace con la mentira no puede ser impune, es un delito. Y no basta el derecho a réplica, porque no tiene el poder del primer impacto en la mente de las personas. El derecho a réplica debe servir de elemento de juicio que demuestre la falsedad de lo que se dijo y se proceda a la investigación. Cómo es posible que, por ejemplo, se haya transmitido un supuesto ataque de Gadafi a la Plaza Verde, que se haya verificado, gracias a Telesur, que era un montaje cinematográfico y que cuando se confronta con Sarkozy, éste responda que es una estrategia. Cómo puede la comunidad internacional permitir que se engañe al mundo entero y ello sea considerado como una estrategia de comunicación. Y como éste, cientos de ejemplos que han causado millones de muertos y la destrucción de pueblos enteros, díganme ustedes lo de las armas de destrucción masiva que ocasionó más de un millón de muertos y la destrucción de Irak, un genocidio que ha quedado impune.

La inversión de la derecha y las transnacionales en los medios de comunicación es enorme, de tal forma, la tecnología que se emplea en ello no sólo formalmente sino en contenidos les permite crear un mundo paralelo que no existe pero que es percibido por la mayoría como real. La izquierda, como siempre, nunca cuenta con ese capital, ni con ese espacio para hacerlo. Y cuando llega al poder, invierte en programas sociales que van directamente a beneficiar a la gente, lo cual sin duda es lo primero, pero paralelamente esos programas sociales tienen que estarse propagando y apelando a los principios bajo los cuales se llevan a cabo. La izquierda, a veces, no se da cuenta de que mientras se están llevando a cabo esos beneficios, en educación, en salud, en vivienda, por el otro lado, la derecha está desarrollando su agenda mediante la cual ataca todo lo que hace la izquierda, internándose en la mente de las personas para que no se den cuenta, para que se desvirtúen las acciones que benefician su vida y para convertirlas en lo contrario, es decir, en algo criticable o hasta perjudicial. Tomando algunas cosas reales y muchas falsas crean un mundo dentro de la mente de las personas para que rechacen aquello que les beneficia. Y así, nos preguntamos ¿dónde estaban los treinta millones que Lula sacó de la pobreza? ¿Por qué sólo salieron a protestar por miles y no por millones? Pues por los medios de comunicación y por la falta de trabajo ideológico.

No basta con denunciar lo que hace la derecha y su perversión, también hace falta expresar lo que sí hace la izquierda, hace falta propaganda. Creo que por lo general estamos a la defensiva y siguiendo la agenda que nos marca la derecha. Los medios ponen el tema. Otra cosa muy importante, hace falta articulación e integración, no podemos ganar esta batalla cada quien por su lado. La división de la izquierda ha llevado al fracaso históricamente. Cuando atacan a un líder progresista, no podemos voltear para otro lado, tenemos que salir al paso a defenderlo, aunque sus procesos de cambio sean distintos e incluso no los compartamos, son los nuestros porque se basan en nuestros principios y tenemos que respetar las distintas formas e idiosincrasias. Si obedecemos el principio de la no intervención aún en gobiernos de derecha no veo porqué no nos exigimos lo mismo para los de izquierda. Nos ponemos a criticar, es decir, nos sumamos a la derecha. Ysi tumban a uno, más temprano que tarde vienen por nosotros.

     Por tanto, la lucha más fuerte que tiene que darse está en que las poblaciones tengan el derecho de expresarse y de obtener información de todos los sectores de la sociedad para que el mundo que perciban sea más real y no ése que muestran los medios de comunicación. Es necesarísimo que luchemos todos por la revolución de las conciencias, por exigir leyes que regulen las concesiones del espacio radioeléctrico de tal forma que todos tengamos acceso a ello y que se penalice la mentira. Deben ser millones los que exijan.

     La cuestión de las redes es el aspecto de la comunicación más importante actualmente, requiere de nuestro trabajo y creatividad. Aunque es un hecho que quienes queremos un mundo mejor tenemos una vía de acceso a través de las redes, ésta es menor porque el control de las plataformas está en manos de la derecha, las transnacionales, etc., y, como dije antes, la inversión, la organización y el acceso a las bases de datos de la población orquestan estrategias que producen lo que ha ocurrido en las elecciones, millones de ciudadanos votan por aquello que los conduce a la muerte. Necesitamos crear nuestras propias plataformas, de hecho, existen plataformas alternativas para salirnos del control del Gran Hermano. Se necesitan talleres que eduquen a la gente en el manejo de las redes y de esas plataformas alternativas. Se necesita difundirlas y promover la creación de nuevas. Entonces, y para cerrar este segmento, una lucha muy fuerte tiene que darse en función de:

  • organizar movimientos en todos los países para exigir permanentemente leyes que permitan la comunicación y la libre expresión a todos los sectores de la sociedad,
  • denunciar la manipulación de la información de la derecha y difundir los avances de los beneficios de la izquierda,
  • mostrar nuestra capacidad autocrítica cuando las cosas no nos salen bien, anunciando cómo lo vamos a corregir; no le dejemos la crítica a la derecha, hagámosla desde la izquierda,
  • crear plataformas de redes comunicacionales en las cuales entren contenidos de todo tipo que anulen las mentiras y los anti valores que penetran la mente de las poblaciones.

Paso al segundo tema, que es el de los contenidos en forma y fondo. Creo que la descripción, la forma, en que los medios masivos manipulan psicológicamente a la humanidad ha sido abordada y, por supuesto, tendrá que seguir abordándose para que el común se entere de lo que le están haciendo. En el libro “Dominio Mediático” que publiqué en el 2010, están, entre otras cosas las técnicas que no son otras que las que utilizó Goebbels para que el pueblo alemán se destruyera a sí mismo. Lo encuentran en Internet. Seguir leyendo LA IMPORTANCIA DE LEGISLAR SOBRE LOS MEDIOS: CONSECUENCIAS DE UNA COMUNICACIÓN MASIVA QUE PROVIENE DE LA OLIGARQUÍA. BLANCA MONTOYA

ENRIQUE KRAUZE Y LA RECONQUISTA ESPAÑOLA. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

Este artículo de Luis Hernández Navarro, publicado el 22 de noviembre de 2011 en el diario mexicano La Jornada, se deja leer como de ahora. Aquí se los ofrezco. 

KRAUZE AZNAR PREMIO
José´María Aznar entrega a Enrique Krauze el V Premio FAES de la Libertad. Foto: FAES

 LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO 

luis hernández navarro 3Como parte de un proyecto de expansión imperial que hoy se encuentra en crisis, la inversión española se expandió enormemente en América Latina a fines del siglo pasado y comienzos de éste. En pocos años, compañías peninsulares del sector financiero, energía y comunicaciones, se transformaron, gracias a la venta de garaje de las empresas estatales instrumentadas por los gobiernos neoliberales de la región, en consorcios trasnacionales. Las empresas ibéricas se ubicaron en posiciones de liderazgo.

Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para América Latina del reino español, lo reconoció en 2007. “El futuro de España como país –dijo al periódico El País– está en América Latina.” Y agregó: En general, las empresas españolas están muy bien en América Latina. A todas les va bastante bien, todas ellas tienen interés en seguir invirtiendo.

La nueva reconquista española caminó de la mano de una poderosa ofensiva ideológica. Importantes intelectuales hispanoamericanos fueron reclutados a la causa. Enrique Krauze fue uno de ellos. El director de Letras Libres se convirtió en un propagandista de lujo de la nueva cruzada peninsular, por la que abogó en multitud de escritos y conferencias.

Si Iberoamérica es para la nueva-vieja derecha española Nuestra América, es decir, la de sus grandes trasnacionales, para Krauze la región no tiene más futuro que alinearse con el otro lado del Atlántico. América Latina –escribió en 2003– es un polo excéntrico de Occidente, pero es Occidente. Para seguir siéndolo necesita mirar hacia la España moderna, no hacia el pasado indígena o virreinal. Y necesita mandar al basurero de la historia los cuatro paradigmas de su retraso ancestral.

La clase política y la nomenclatura cultural ibérica reconocieron el compromiso del escritor con sus propósitos y lo honraron con premios, halagos y la distribución de su revista en aquellas tierras.

Letras Libres recibe una subvención pública anual del Ministerio de Cultura español desde el año 2002, a pesar de que tiene apenas 300 suscripciones y de que distribuye en kioscos de prensa solamente entre 200 y 400 ejemplares más.

En la presentación a una entrevista que le hizo en 2003, el periodista español Hermann Tertsh puso sobre la mesa las cartas del juego peninsular. “Cuando por estos lares aparecen intelectuales o políticos forjados en el odio de clases, etnias o naciones –escribió–, algunos parecen olvidar que existen hombres que, como Enrique Krauze, hoy probablemente uno de los más relevantes en Iberoamérica –término que prefiere el galardonado–, defienden en aquel mundo hispanohablante una vida, unos modos y una sociedad liberal como la que se ha impuesto en la vieja Europa y ante todo en España, para él siempre referencia”.

El escritor correspondió defendiendo los intereses de Madrid. Según él, los cuatro jinetes del Apocalipsis iberoamericano que lastran su entrada a la modernidad por la puerta de los Pirineos son el militarismo, el caudillismo populista, el marxismo revolucionario y la economía estatalizada y cerrada. En otros escritos añade a ellos el fantasma del indigenismo radical. Excepto el jinete del militarismo, todos los otros demonios son los que animan la resistencia continental contra el neoliberalismo y frenan las presiones de las compañías españolas por expandir sus inversiones y apropiarse del sector público latinoamericano.

De la mano de sus patrocinadores españoles, Enrique Krauze ha hecho de la difusión del evangelio neoliberal y la crítica de los gobiernos progresistas y los movimientos populares de la región una de sus principales misiones intelectuales. Los nuevos aires que soplan en el continente le resultan intolerables. El socialismo cubano, el mandatario venezolano Hugo Chávez, el líder indígena boliviano Evo Morales y el mexicano Andrés Manuel López Obrador (al que llamó el mesías tropical) son parte del repertorio de sus villanos favoritos. Seguir leyendo ENRIQUE KRAUZE Y LA RECONQUISTA ESPAÑOLA. LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO

AMAURI CHAMORRO: RELATOS DESDE LA IZQUIERDA. MARYLÍN LUIS GRILLO

Entre law fare, fake news y otras tantas agresiones en América Latina, el comunicador ecuatoriano Amauri Chamorro nos habla de nuevos códigos y de una juventud comprometida con causas justas a la que hay que emocionar.
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Amauri Chamorro. Foto: Roberto Suárez

MARYLÍN LUIS GRILLO

MARILYN JRUn día antes había inundado el aula del Instituto Internacional de Periodismo José Martí con lecciones sobre América Latina.

Habló del progresismo y de las revoluciones. Dijo también que las izquierdas de la región habían creado una burguesía y destacó el error comunicacional en los reveses de las campañas políticas, pero —afirmó— no fue el único.

Amauri Chamorro se define a sí mismo en Twitter, donde tiene casi 15 000 seguidores, como un «soldado de la segunda independencia de América Latina. Ms. en Comunicación política, estratega, consultor, analista, escribo en “portuñol”».

Lo último se entiende por los tantos años que ha vivido en Brasil (allí incluso se formó profesionalmente y trabaja ahora) y por su origen ecuatoriano. Fue, durante muchos años, parte del equipo de trabajo del expresidente Rafael Correa.

Cuando lo entrevisto en La Habana viste informal, escribe en su laptop mientras toma café y fuma un tabaco, recibe numerosas llamadas y usa un pulóver de «Zapata vive».

—¿Cómo se entiende que la izquierda latinoamericana haya reafirmado el capitalismo?

—Económicamente lo que hizo el progresismo latinoamericano a través de la llegada de estos presidentes fue insertar a la gente a la sociedad de consumo. El primer paso fue entregarle a la ciudadanía más capacidad de endeudarse: tuvieron más acceso a los bancos, a comprar a crédito su casa, aumentaron su sueldo, comenzaron a tener más trabajo, mejores condiciones laborales. También llegaron, obviamente, los procesos de justicia social, los derechos al acceso a más educación, salud, a la vivienda… Pero el gran avance fue material.

«Eso permitió que a lo largo de diez años, cuando surge una nueva generación que no pudo ser acompañada con una transformación cultural de la percepción de su sujeto histórico sobre los factores que posibilitaron que tuviera una mejor calidad de vida, no le permitieron entender que había mucho que avanzar y que su avance material era apenas uno de los pasos a lograr.

«Si vemos eso desde un punto de vista sociológico, filosófico, económico, lo que hicimos fue reafirmar el capitalismo. Si las personas no tuvieron una condición de percibir que el progresismo les había dado muchas más cosas que apenas una mayor capacidad de consumo, entonces reafirmamos ese capitalismo, esos valores capitalistas en el que yo construyo la percepción de lo que soy, de mi entorno y de mi familia a partir de la capacidad que tengo de comprar cosas».

ASIMETRÍAS Y NUEVAS GUERRAS

El 6 de diciembre de 1998, Hugo Rafael Chávez Frías gana las elecciones presidenciales de Venezuela con el 56,2 por ciento de los votos. Ese fue un punto neurálgico en el cambio que Latinoamérica viviría en los 2000.

Luego llegaría Lula en BrasilNéstor y Cristina Kirchner en ArgentinaEvo Morales en BoliviaRafael Correa en EcuadorDaniel Ortega vuelve en Nicaragua y Pepe Mujica en Uruguay.

«Cuando el progresismo llegó a las presidencias, cuando se convirtió en una opción política real de sustituir por vías democráticas el neoliberalismo que se instauró en América Latina durante los años 90 del pasado siglo, en aquel entonces dialogaba con un gran grupo de electores pero que en su mayoría eran pobres, eran los que no tenían acceso a ese consumo, no tenían acceso a los hospitales, a la educación», prosigue Chamorro.

«Al llegar el progresismo hablaba de la conquista de esos derechos, sobre un mundo mejor, sobre una mejor vida, sobre superar esa pobreza; solo que cuando eso cambia la gente ya no está preocupada por si iba a tener trabajo o no.

El progresismo continuó hablando a esas mismas personas como les hablaba anteriormente; no renovó sus códigos, no habló más sobre el futuro, hablaba sobre el pasado: “Mira lo que yo he logrado, mira los hospitales, mira lo que yo he hecho”, y en un país que tiene una sociedad capitalista, como la nuestra, tienes que, continuamente estarles hablando sobre el futuro, sobre las nuevas conquistas. Seguir leyendo AMAURI CHAMORRO: RELATOS DESDE LA IZQUIERDA. MARYLÍN LUIS GRILLO

EXPANSIÓN DE EE.UU. EN AMÉRICA LATINA: PROTECCIONISMO A LA TRUMP

EXPANSIÓN 1

PABLO WAHREN, SILVINA M. ROMANO, ANIBAL GARCÍA Y ARANTXA TIRADO 

Desde las promesas de campaña y a partir de la (inesperada) asunción al Gobierno de Donald Trump suenan las alarmas sobre un “retorno al proteccionismo” en Estados Unidos (EE. UU.) como amenaza al orden global neoliberal. Se ha renovado la discusión liberalismo-proteccionismo desde una postura hegemónica que plantea ambas alternativas como contradictorias y en la que el proteccionismo sería un lastre del “populismo de derecha” de Trump que atenta contra los logros del neoliberalismo a nivel internacional. Así, desde la prensa hegemónica -que se hace eco de las voces expertas más calificadas- se viene advirtiendo sobre los perjuicios de los lineamientos proteccionistas impulsados por el Gobierno, en particular, los efectos en la economía y geopolítica internacional y, también, para América Latina y el Caribe (ALC).

Sin embargo, hay poca información concreta sobre cuál es el impacto en inversiones y relaciones comerciales con la región, donde las políticas de Trump, paradójicamente, parecen haber profundizado el neoliberalismo por la vía de la expansión de las transnacionales estadounidenses. Además, más allá de si el proteccionismo es “bueno o malo”, los resultados de los lineamientos implementados parecen haber abierto un nuevo ciclo de crisis en la economía de EE. UU.,[1] a la vez que están causando un impacto significativo en la geopolítica internacional. Lo que no está tan claro es que se trate de medidas que amenacen la supervivencia del neoliberalismo.

A continuación, expondremos qué es el “proteccionismo à la Trump” (una cosa es lo que se dice, otra es lo que se decide y otra diferente, lo que se logra), dimensionando, en primer lugar, sus efectos en EE. UU. para, en un segundo momento, abordar su impacto en las relaciones con ALC.

Proteccionismo à la Trump en EE. UU.

La llegada de Trump a la presidencia de EE. UU. auguraba, para la mayoría de analistas, un menor ritmo de comercio y de inversiones con la región. En efecto, varios factores parecían conjugarse en este sentido: la suspensión de acuerdos, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que contemplaban la reducción de barreras no arancelarias, la armonización regulatoria y la creación de nuevos estándares para regular el comercio digital; la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); la idea de renegociar, también, acuerdos bilaterales con otros países como Chile, Colombia, Panamá y Perú, entre otros; las críticas a la OMC por favorecer el libre comercio; y la apuesta por la relocalización de la producción de las empresas estadounidenses hacia EE. UU. Sin embargo, hasta el momento, no se ha verificado esta tendencia.

El “America First”, que prometía generar empleo e impulsar la industria nacional, volver al “made in America” vs. el “made in China”, ha mostrado escasos resultados. No parece haberse conseguido un aumento en la competitividad de las industrias locales, pues la mayoría está atada a una cadena de producción invariablemente internacional.[2] A esto se suma la disminución de las ganancias en las industrias manufactureras de EE. UU., como la de producción de alimentos, bebidas y tabaco, las productoras de petróleo, carbón, químicos y otros productos durables que se fabrican en territorio estadounidense. En un análisis reciente se menciona que esa caída de las ganancias podría explicar la política proteccionista al interior y la política de libre mercado al exterior.[3]

Sin embargo, esta merma no se observa en todos los sectores. El complejo industrial-militar (una de las principales fuentes de empleo en EE. UU.) sigue gozando de buena salud: la venta de armas de EE. UU. al mundo se incrementó en 2017 (en continuidad con la tendencia con los gobiernos de Obama y de acuerdo a lo prometido por Trump). El último ejercicio fiscal (octubre 2016-septiembre 2017) cerró con la venta de poco más de 41.930 millones de dólares, un incremento del 24% con respecto al mismo periodo anterior. Los departamentos de Defensa, Estado y Comercio plantean diferentes propuestas para mejorar y acelerar el proceso de ventas a otras naciones y, también, estimular el incremento de empleos en el sector. Según datos recientes, EE. UU. realiza el 57.9% de las transacciones mundiales de armamentos,[4] y con América Latina las ventas rebasaron los 343 millones de dólares en 2016, destacando las compras de México (100.899 millones), Colombia (75.990 millones), Brasil (59.310 millones) y Chile (48.798).[5]

También parece haber un repunte en las repatriaciones de dividendos de las empresas estadounidenses tras medidas como el “taxcut”. Anteriormente, las empresas sólo pagaban impuestos sobre sus ganancias cuando lo ingresaban al país; a partir de ahora ya no estarán gravadas. En el primer trimestre de 2018 ingresaron a EE. UU. 300.000 millones de dólares por esta partida, cuando el promedio trimestral de los últimos años oscilaba en torno a los 50.000.[6] Por primera vez desde 2005 las empresas estadounidenses registraron un flujo neto de capitales positivo hacia su país entre inversión extranjera directa y remisión de utilidades.[7] El dato es que las repatriaciones, hasta el momento, no se han transformado en nuevas inversiones, sino que se han destinado mayoritariamente al mercado financiero, en particular, para la re-compra de acciones de las propias empresas[8].

A su vez, las políticas proteccionistas están generando una mayor expansión de las empresas EE. UU. al exterior,[9] expansión que, tal como vienen operando desde hace décadas -si bien por un lado implica aumento de inversiones y puestos de trabajo- también es portadora de una serie de “condicionamientos” a las economías (sobre todo las periféricas), asociados a exenciones impositivas, fuerza de trabajo barata y condiciones laborales “flexibles”, etc. -cabe recordar que en esta tónica van las reformas laborales y previsionales de los gobiernos de derecha en Argentina y Brasil, por ejemplo-. Seguir leyendo EXPANSIÓN DE EE.UU. EN AMÉRICA LATINA: PROTECCIONISMO A LA TRUMP

NOAM CHOMSKY: LA GENTE YA NO CREE EN LOS HECHOS. JAN MARTÍNEZ AHRENS

A punto de cumplir 90 años, acaba de abandonar el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts). Allí revolucionó la lingüística moderna y se convirtió en la conciencia crítica de Estados Unidos. 'Babelia' visita al gran intelectual en su nuevo destino, Arizona.
chomsky, arizona
Noam Chomsky, en su despacho de la Universidad de Arizona en Tucson. APU GOMES

JAN MARTÍNEZ AHRENS

Noam Chomsky (Filadelfia, 1928) hace tiempo que superó las barreras de la vanidad. No habla de su vida privada, no usa móvil y en un tiempo donde abunda lo líquido y hasta lo gaseoso, él representa lo sólido. Fue detenido por oponerse a la guerra de Vietnam, figuró en la lista negra de Richard Nixon, apoyó la publicación de los papeles del Pentágono y denunció la guerra sucia de Ronald Reagan. A lo largo de 60 años no hay lucha que se le haya escapado. Igual defiende la causa kurda que el combate contra el cambio climático. Tan pronto aparece en una manifestación de Occupy Movement como respalda a los inmigrantes sin papeles. Inmerso en la agitación permanente, el joven que en los años cincuenta deslumbró al mundo con la gramática generativa y sus universales, lejos de dormirse en las glorias del filósofo, optó por el movimiento continuo. No importó que le acusasen de antiamericano o extremista. Él siempre ha seguido adelante, con las botas puestas, enfrentándose a los demonios del capitalismo. Ya sean los grandes bancos, los conglomerados militares o Donald Trump. Incombustible, su última obra lo vuelve a confirmar. En Réquiem por el sueño americano (editorial Sexto Piso) vuelca a la letra impresa las tesis expuestas en el documental del mismo título y denuncia la obscena concentración de riqueza y poder que exhiben las democracias occidentales. El resultado son 168 páginas de Chomsky en estado puro. Vibrante y claro. Listo para el ataque.

El pensador que no duerme

—¿Se considera un radical?

—Todos nos consideramos a nosotros mismos moderados y razonables.

—Pues defínase ideológicamente.

—Creo que toda autoridad tiene que justificarse. Que toda jerarquía es ilegítima hasta que no demuestre lo contrario. A veces, puede justificarse, pero la mayoría de las veces no. Y eso…, eso es anarquismo.

Una luz seca envuelve a Chomsky. Después de 60 años dando lecciones en el Massachusetts Institute of Tech­nology (MIT), el profesor se ha venido a vivir a los confines del desierto de Sonora. En Tucson, a más de 4.200 kilómetros de Boston, ha abierto casa y estrenado despacho en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Arizona. El centro es uno de los pocos puntos verdes de la abrasada ciudad. Fresnos, sauces, palmeras y nogales crecen en torno a un edificio de ladrillo rojo de 1904 donde todo queda pequeño, pero todo resulta acogedor. Por las paredes hay fotos de alumnos sonrientes, mapas de las poblaciones indígenas, estudios de fonética, carteles de actos culturales y, al fondo del pasillo, a mano derecha, el despacho del mayor lingüista vivo.

“La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria. El resultado es una mezcla de enfado y miedo”

El lugar nada tiene que ver con el rompedor espacio de Frank Gehry que le daba cobijo en Boston. Aquí, apenas cabe una mesa de trabajo y otra para sentarse con dos o tres alumnos. Recién estrenada, la oficina de uno de los académicos más citados del siglo XX aún no tiene libros propios, y su principal punto de atención recae en dos ventanas que inundan de ámbar la estancia. A Chomsky, pantalones vaqueros, pelo largo y blanco, le gusta esa atmósfera cálida. La luz del desierto fue uno de los motivos que le hizo mudarse a Tucson. “Es seca y clara”, comenta. Su voz es grave y él deja que se pierda en los meandros de cada respuesta. Le gusta hablar con largueza. La prisa no va con él.

PREGUNTA. ¿Vivimos una época de desencanto?

RESPUESTA. Hace ya 40 años que el neoliberalismo, de la mano de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, asaltó el mundo. Y eso ha tenido un efecto. La concentración aguda de riqueza en manos privadas ha venido acompañada de una pérdida del poder de la población general. La gente se percibe menos representada y lleva una vida precaria con trabajos cada vez peores. El resultado es una mezcla de enfado, miedo y escapismo. Ya no se confía ni en los mismos hechos. Hay quien le llama populismo, pero en realidad es descrédito de las instituciones.  Seguir leyendo NOAM CHOMSKY: LA GENTE YA NO CREE EN LOS HECHOS. JAN MARTÍNEZ AHRENS

DE BOURDIEU, PARA LOS QUE SE CONFUNDEN FÁCILMENTE Y TODAVÍA NO SABEN QUÉ HA SIDO LA “RESTAURACIÓN NEOCONSERVADORA”

BOURDIEU 4

«La política neoliberal puede juzgarse hoy por los resultados conocidos por  todos, a pesar de las falsificaciones basadas en manipulaciones estadísticas que quieren convencernos de que Estados Unidos o Gran Bretaña llegaron al pleno empleo: se alcanzó el desempleo en masa; apareció la precariedad y sobre todo la inseguridad permanente de una parte cada vez mayor de los ciudadanos, aun en las capas medias; se produjo una desmoralización profunda, ligada al derrumbe de las solidaridades elementales, incluidas las familiares, con todas las consecuencias de ese estado de anomia: delincuencia juvenil, crimen, droga, alcoholismo, regreso de movimientos fascistas, etc.; se destruyeron las conquistas sociales y hoy se acusa a quienes las defienden de ser conservadores arcaicos. A todo esto se agrega la destrucción de las bases económicas y sociales de los logros culturales más preciados de la humanidad. La autonomía de los universos de producción cultural respecto del mercado, que no había cesado de crecer a través de las luchas y sacrificios de los escritores, artistas y sabios, se halla cada vez más amenazada. El reino del «comercio» y de lo «comercial» se impone más y más en la literatura (sobre todo por la concentración de la edición, sometida a las restricciones del beneficio inmediato), en el cine (podríamos preguntarnos qué será del cine experimental y de los productores de vanguardia en diez años si no se les ofrecen medios de producción y sobre todo difusión), y ni hablemos de las ciencias sociales, condenadas a obedecer los mandatos directamente interesados de las burocracias de empresas o del Estado o a morir por la censura del dinero.»

PIERRE BOURDIEU
(1930-2002)

5. El neoliberalismo como revolución conservadora [21]

Agradezco al Instituto Ernst Bloch, a su director, Klaus Kufeld, a la ciudad de Ludwigshafen, a su intendente, Wolfgang Schulte y a Ulrich Beck, por su laudatio generosa que me lleva a creer que podremos, algún día no muy lejano, ver realizada la utopía del intelectual colectivo europeo por la que hace tanto tiempo lucho.

Soy consciente de que el honor de ser puesto bajo la égida de un gran defensor de la utopía, ahora desacreditada, maltratada y ridiculizada en nombre del realismo económico, me incita y me autoriza a intentar definir lo que puede y debe ser hoy el rol del intelectual, en su relación con la utopía y en particular con la utopía europea.

Vivimos una era de restauración neoconservadora. Pero esta revolución conservadora reviste una forma inédita: no se trata, como en otros tiempos, de invocar un pasado idealizado, a través de la exaltación de la tierra y la sangre, temas agrarios, arcaicos. Esta revolución conservadora es algo nuevo, apela al progreso, la razón, la ciencia —por ejemplo, la economía— para justificar la restauración e intenta así desplazar al pensamiento y la acción progresista hacia el arcaísmo. Convierte en normas de todas las prácticas, y por lo tanto en reglas ideales, las regularidades reales del mundo económico abandonado a su propia lógica, la llamada ley del mercado, es decir, la ley del más fuerte. Aprueba y glorifica el reino de los mercados financieros, o sea el retorno a una suerte de capitalismo radical, sin más ley que la del beneficio máximo, capitalismo sin freno ni disimulos pero racionalizado, llevado al límite de su eficacia económica gracias a las formas modernas de dominación —como el management— y a las técnicas de manipulación —como las encuestas, el marketing y la publicidad.

Si esta revolución conservadora confunde es porque ya no tiene nada de aquellos movimientos conservadores de 1930; adopta todas las poses de la modernidad. ¿Acaso no proviene de Chicago? Galileo decía que el mundo natural está escrito en lenguaje matemático. Hoy nos quieren hacer creer que es el mundo económico y social el que puede resolverse con ecuaciones. Gracias a las matemáticas —y al poder mediático—, el neoliberalismo se ha convertido en la forma suprema de la sociodicea conservadora que se anunciaba desde fines de los ’60 bajo el rótulo de «fin de las ideologías» o, más recientemente, de «fin de la historia».

Aquello que nos proponen como horizonte insuperable del pensamiento —es decir, el fin de las utopías críticas— no es otra cosa que un fatalismo económico. Y recordemos la crítica que Ernst Bloch formulaba contra lo que había de economicismo y fatalismo en el marxismo: «El mismo hombre —es decir, Marx— que despejó de la producción todo carácter fetichista creyó analizar y exorcizar todas las irracionalidades de la historia como si fueran simples oscuridades surgidas por la situación de clase, por el proceso de producción, oscuridades que no habían sido vistas ni comprendidas. El mismo hombre que expulsó de la Historia todos los sueños y utopías, todo telos [22] proveniente del ámbito religioso, con las “fuerzas productivas” y el cálculo del “proceso de producción” se comporta del mismo modo constitutivo, panteísta y místico; recupera en última instancia la misma potencia determinante que Hegel había reivindicado para la “Idea” o Schopenhauer para su “Voluntad” alógica [23]».

Este fetichismo de las fuerzas productivas reaparece hoy, paradójicamente, en los profetas del neoliberalismo, en los grandes sacerdotes de la estabilidad monetaria y del deutschmark. El neoliberalismo es una teoría económica poderosa, que gracias a su fuerza simbólica duplica la fuerza de las realidades económicas que pretende expresar. Revalida la filosofía espontánea de los dirigentes de las grandes multinacionales y de los agentes de las grandes finanzas, en especial la de los administradores de los fondos de pensión. Es una doctrina coreada en todo el mundo por políticos y altos funcionarios nacionales e internacionales pero muy especialmente por grandes periodistas, casi todos indoctos en la teología matemática fundamental que se transforma en una suerte de creencia universal, un nuevo evangelio ecuménico. Este evangelio, o mejor dicho la difusa vulgata que nos proponen bajo el nombre de liberalismo, está compuesta por un conjunto de palabras mal definidas —«globalización», «flexibilidad», «desregulación», etc.— que gracias a sus connotaciones liberales o libertarias pueden ayudar a darle una fachada de libertad y liberación a una ideología conservadora que se presenta como contraria a toda ideología.

De hecho, esta filosofía no conoce ni reconoce otro fin que no sea la creación incesante de riquezas y, más secretamente, su concentración en manos de una pequeña minoría de privilegiados; conduce por lo tanto a combatir por todos los medios —incluido el sacrificio de los hombres y la destrucción del medio ambiente— cualquier obstáculo contra la maximización del beneficio. Los partidarios del laissez-faire —Thatcher, Reagan y sus sucesores— se cuidan bastante de «dejar hacer», y para abrir el campo a la lógica de los mercados financieros deben emprender la guerra total contra los sindicatos, las conquistas sociales de los siglos pasados, en fin, contra toda la civilización asociada al Estado Social.

La política neoliberal puede juzgarse hoy por los resultados conocidos por todos, a pesar de las falsificaciones, basadas en manipulaciones estadísticas, que quieren convencernos de que Estados Unidos o Gran Bretaña llegaron al pleno empleo: se alcanzó el desempleo en masa; apareció la precariedad y sobre todo la inseguridad permanente de una parte cada vez mayor de los ciudadanos, aun en las capas medias; se produjo una desmoralización profunda, ligada al derrumbe de las solidaridades elementales, incluidas las familiares, con todas las consecuencias de ese estado de anomia: delincuencia juvenil, crimen, droga, alcoholismo, regreso de movimientos fascistas, etc.; se destruyeron las conquistas sociales y hoy se acusa a quienes las defienden de ser conservadores arcaicos. A todo esto se agrega la destrucción de las bases económicas y sociales de los logros culturales más preciados de la humanidad. La autonomía de los universos de producción cultural respecto del mercado, que no había cesado de crecer a través de las luchas y sacrificios de los escritores, artistas y sabios, se halla cada vez más amenazada. El reino del «comercio» y de lo «comercial» se impone más y más en la literatura (sobre todo por la concentración de la edición, sometida a las restricciones del beneficio inmediato), en el cine (podríamos preguntarnos qué será del cine experimental y de los productores de vanguardia en diez años si no se les ofrecen medios de producción y sobre todo difusión), y ni hablemos de las ciencias sociales, condenadas a obedecer los mandatos directamente interesados de las burocracias de empresas o del Estado o a morir por la censura del dinero.

¿Podría alguien decirme qué hacen los intelectuales ante todo esto? No me dedicaré a enumerar —sería demasiado largo y cruel— todas las formas de dimisión o colaboracionismo. Evocaré simplemente los debates de los filósofos «modernos» o «posmodernos» que, cuando no se contentan con «dejar hacer», tan ocupados en sus juegos escolásticos, se encierran en una defensa verbal de la razón y del diálogo racional o, lo que es peor, proponen una variante posmoderna —en el fondo, «radical chic»— de la ideología del fin de las ideologías, con la condena de los «grandes relatos» o la denuncia nihilista de la ciencia.  Seguir leyendo DE BOURDIEU, PARA LOS QUE SE CONFUNDEN FÁCILMENTE Y TODAVÍA NO SABEN QUÉ HA SIDO LA “RESTAURACIÓN NEOCONSERVADORA”

LAWFARE: LA VÍA “JUSTA” AL NEOLIBERALISMO. VARIOS AUTORES

  Lawfare: la vía “justa” al neoliberalismo

El juicio a Lula da Silva se lleva a cabo como parte de la mega causa conocida como “Lava Jato”, que fue el marco aparentemente legal mediante el cual se perpetró el golpe de Estado a la expresidenta Dilma Rousseff [1]. Este juicio es parte de una estrategia de Lawfare, tal como lo han denominado especialistas[2], que implica: el uso indebido de herramientas jurídicas para la persecución política, el uso de la ley como un arma para destruir al adversario político por la vía judicial[3]. Lo anterior se inscribe en un proceso de judicialización de la política (desde arriba), donde el aparato judicial se “eleva” por encima del Poder Legislativo y del Ejecutivo, dinámica que puede conducir a una “dictadura de los jueces” (y una pérdida total de equilibrio entre poderes)[4].Para ser exitosa, esta guerra jurídica requiere articulación con los medios de comunicación y redes sociales, que operan para manufacturar consentimiento en contra o a favor de determinadas personalidades, grupos o sectores políticos[5]. La aceptación o la eliminación y desmoralización del adversario político se concreta especialmente en el plano de la opinión pública[6].

Uno de los objetivos del Lawfare a corto y mediano plazo es lograr la restauración del neoliberalismo también por la vía judicial.

La legitimidad otorgada al proceso de judicialización de la política emana del consenso sobre la “corrupción” como problema fundamental de América Latina[7]. Esto fue manifestado por Instituciones Financieras Internacionales y agencias del Gobierno estadounidense promotoras del Ajuste Estructural y modernización del Estado en los ‘80 y ‘90[8], pero, en los últimos años, se presenta como un problema endémico en gobiernos progresistas o llamados despectivamente “populismos de izquierda”[9]. Analistas internacionales, thinktanks y “expertos”, argumentan a favor de esta visión, que tiende a ser reproducida por la prensa hegemónica, alimentando un sentido común en el que, por ejemplo, la corrupción es la causa de la pobreza[10], sobre todo en aquellos países bajo regímenes democráticos-autoritarios competitivos (así se clasifica a Venezuela, Bolivia, Ecuador -durante la gestión de Correa- y Argentina -durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner-)[11].

La tesis principal es que estos gobiernos, al otorgar mayor protagonismo al Estado, en particular en la regulación de la economía, al repolitizarlo y revalorar lo público, privilegiaron la utilización de influencias y fondos públicos para beneficio personal y la utilización de los poderes del Estado para evitar la rendición de cuentas. Esto se considera como la principal causa del aumento de la pobreza[12] y del debilitamiento de la democracia a tal punto, que –según “expertos”– la gente estaría dispuesta a apoyar incluso una dictadura militar con tal de acabar con el crimen y la corrupción[13].

Esta base argumental y la existencia de procesos de guerra jurídica contra exfuncionarios de gobiernos progresistas, dan cuenta de que hay otros intereses más allá de la supuesta batalla “imparcial” contra la corrupción. Uno de los objetivos del Lawfare a corto y mediano plazo es lograr la restauración del neoliberalismo también por la vía judicial. Se recurre a un estado de excepción por medio de herramientas (supuestamente) legales (así definidas por un aparato judicial que se elevó por encima de los demás poderes), que en los hechos, conducen a la omisión de la ley a favor de la imposición violenta de un nuevo orden[14]. Este orden intenta mostrarse como legal, “naturalmente” predispuesto a la rendición de cuentas y a la transparencia (es decir, contrario a prácticas corruptas), por seguir la lógica y el “modo de hacer las cosas” (de forma correcta) del sector privado; por estar resguardado y dirigido por empresarios devenidos en políticos.  Seguir leyendo LAWFARE: LA VÍA “JUSTA” AL NEOLIBERALISMO. VARIOS AUTORES

ARGENTINA: UNA (OTRA) REFORMA A ESPALDAS DEL PUEBLO

NUESTRA PROPUESTA

EL CONGRESO DESOYÓ AL PUEBLO |19.12.2017 

Una reforma a espaldas del pueblo

Quedó demostrado el contundente rechazo de la sociedad a la reforma previsional en otra jornada histórica de lucha en un diciembre argentino. A pesar de ello, la política institucional de Cambiemos se impuso y se votó de espalda a los trabajadores

Por 127 votos contra 117 la Cámara de Diputados, tras una sesión que duró más de doce horas, y que el oficialismo mantuvo en pie pese a las masivas movilizaciones en contra durante toda la jornada, aprobó la reforma previsional que propone un violento ajuste sobre jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones.

Pocas veces como en esta jornada el Congreso Nacional demostró estar tan lejos y disociado del pueblo. Mejor dicho: la decisión política del bloque de Cambiemos de apretar el acelerador y aprobar la reforma a como dé lugar plantea el siguiente interrogante: ¿obtuvo el gobierno una victoria pírrica?

Esto será algo que sólo que el tiempo podrá dilucidar y en parte dependerá de la capacidad articuladora de la oposición popular y antineoliberal. Mientras, hay una realidad que es indiscutible: pese a todo, Cambiemos logró imponer la reforma previsional ¿El costo será altísimo? Se puede arriesgar que sí, más aún en un país como la Argentina donde la memoria colectiva juega un rol fundamental y aún se mantiene abierta la herida causada en el 2001 con el quite del 13 por ciento a las jubilaciones.  Seguir leyendo ARGENTINA: UNA (OTRA) REFORMA A ESPALDAS DEL PUEBLO

¿EL NEOLIBERALISMO FUNCIONA? MICHAEL ROBERTS

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MICHAEL ROBERTSNoah Smith es un blogger habitual de economía de la principal corriente keynesiana y escribe regularmente para Bloomberg. Hace poco, titulaba un artículo “Los mercados libres han mejorado más vidas que cualquier otra cosa antes”. Y defendía el argumento bastante habitual de que el capitalismo ha sido en realidad un gran éxito a la hora de mejorar la vida de miles de millones de personas en comparación con cualquier modo de producción y de organización social anterior y que, hasta donde alcanza a ver, seguirá siendo el ‘mercado líder’ para los humanos seres.

Smith está dispuesto a refutar la ‘economía mixta’, las ideas anti libre comercio que se han colado en la economía dominante desde la Gran Recesión, a saber, que el ‘neoliberalismo’ y el libre mercado son malos para los niveles de vida de la gente. En su lugar, sería necesario una pequeña dosis de proteccionismo comercial (Rodrik) e intervención estatal y regulación (Kwak) para ayuda a que el capitalismo funcione mejor.

Pero no, dice Smith. El neoliberalismo funciona mejor. ¡Y cita el fenómeno del crecimiento de China como su principal ejemplo! En China, “el cambio de una economía dirigida y controlada rígidamente a una que combina enfoques estatales y de mercado – y la liberalización del comercio – ha sido, sin duda, una reforma neoliberal. A pesar de que las reformas de Deng se realizaron principalmente en una red ad-hoc, aplicando el sentido común, invitaron al famoso economista neoliberal Milton Friedman para que les aconsejase“.

A continuación, incluye a la India en su argumentación:  “Una década después de que China iniciase su experimento, la India hizo lo mismo. En 1991, después de una fuerte recesión, el primer ministro Narasimha Rao y el ministro de Finanzas Manmohan Singh desguazaron un engorroso sistema de concesión de licencias comerciales, desmontaron obstáculos a la inversión extranjera, terminaron con muchos monopolios autorizados por el Estado, bajaron los aranceles e hicieron un montón de otras cosas neoliberales”.  Seguir leyendo ¿EL NEOLIBERALISMO FUNCIONA? MICHAEL ROBERTS

EL NEOLIBERALISMO Y LA SOLEDAD HUMANA. GEORGE MONBIOT

"El consumismo suple el vacío social pero, lejos de curar el trastorno que provoca el aislamiento, intensifica la comparación social hasta el punto en que, tras haber consumido todo lo posible, nos convertimos en nuestras propias presas. Las redes sociales aproximan a las personas, al tiempo que ponen distancia entre ellas al permitirles cuantificar con exactitud su posición social y comprobar que las otras personas tienen más amigos o seguidores."

El neoliberalismo y la soledad humana: la disgregación de nuestras sociedades

monbiot-1GEORGE MONBIOT / DECRECIMIENTO 

Los cuerpos y mentes de millones de personas se están viendo afectados por trastornos mentales epidémicos. Es hora de preguntarse adónde nos dirigimos y por qué.

¿Qué mayor síntoma de fracaso puede dar un sistema que el hecho de provocar psicopatías epidémicas? Aun así, la ansiedad, el estrés, la depresión, la ansiedad social, los desórdenes alimenticios, la autoagresión y la soledad son males que afligen a las sociedades en todo el mundoLos últimos y alarmantes datos publicados sobre la salud mental de niñas y niños británicos reflejan una situación de crisis global.

Existen múltiples razones secundarias para este desgraciado fenómeno, pero me parece que la causa subyacente es la misma en cualquier lugar: los seres humanos, en tanto que mamíferos extraordinariamente sociales y cuyos cerebros están programados para interactuar con los demás, están sufriendo un proceso de disgregación. Los cambios económicos y tecnológicos son factores fundamentales en esta cuestión, pero también lo es la ideología. A pesar de que nuestro bienestar está inseparablemente vinculado a la vida de los demás, el mensaje que se nos transmite es que la prosperidad se alcanza por medio de un individualismo extremo, competitivo y ególatra.

En el Reino Unido, hombres que han pasado toda su vida entre cuatro paredes (la escuela, la universidad, el bar o el parlamento) nos aleccionan para que uno solucione sus problemas por sí mismo. El sistema educativo se hace más brutalmente competitivo año tras año. La búsqueda de empleo es una batalla a sangre en la que lucha una multitud de personas desesperadas por un número cada vez menor de puestos de trabajo. Los nuevos carceleros de los pobres atribuyen una culpa individual a las circunstancias económicas y los interminables concursos televisivos alimentan unas esperanzas imposibles, mientras las oportunidades reales se contraen.  Seguir leyendo EL NEOLIBERALISMO Y LA SOLEDAD HUMANA. GEORGE MONBIOT

POR QUÉ SOBREVIVE EL NEOLIBERALISMO. EMIR SADER

emir-sader-1EMIR SADER / PÁGINA 12

En su surgimiento, el modelo neoliberal traía promesas atrayentes. Ante todo, contener el gasto excesivo del Estado, diagnosticado como la fuente de la inflación. Por otra parte, imponer a la economía el dinamismo centrado en las empresas privadas y en el mercado. Por el discurso liberal que lo acompañaba, fortalecería a la sociedad civil y a la ciudadanía, y las liberaría de las trabas y de la opresión del Estado.

No fue lo que pasó pero, por lo menos, en algunos casos, y por algún tiempo, la inflación estuvo controlada, aunque se multiplicaba la deuda pública. Cuando se agotaron sus efectos positivos vino el discurso de que, si no era el mejor modelo, era el único posible en la era de la globalización.

Hoy, cuando la crisis recesiva se perpetúa en Europa, ya desde 2008, mientras que ese efecto se desparrama por toda la economía internacional, ya no se ven rasgos positivos y, tampoco, es obligatorio mantener el modelo neoliberal, eje de la crisis a nivel nacional e internacional. Los partidos tradicionales, conservadores y socialdemócratas, que han asumido la política de austeridad -la forma que asume el neoliberalismo en ese continente- se ven castigados por los electores y cada elección se vuelve una desesperación para esos partidos.

En ningún lado la aplicación de los duros ajustes fiscales – eje de los modelos neoliberales – cumplió con sus promesas. Ni el control de las cuentas públicas y de la inflación, menos aún la vuelta al desarrollo económico. Su desempeño es globalmente considerado un fracaso, responsable por la perpetuación de la recesión en la economía mundial.  Seguir leyendo POR QUÉ SOBREVIVE EL NEOLIBERALISMO. EMIR SADER

COMBATIR ERRORES Y SUMAR NUEVAS FUERZAS. NILS CASTRO

NILS CASTRO*

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Desde fines del siglo pasado, el desarrollo político latinoamericano se salió del trillo previsto. La región experimentó un proceso por el cual varios partidos o liderazgos de izquierda llegaron al gobierno por medios electorales. Eso abrió un panorama de diferentes oportunidades políticas y socioeconómicas de género democrático, pese a las restricciones previstas por  los sistemas políticos y electorales instaurados en cada país para asegurar la continuidad del régimen instituido por la clase dominante.

Como era de esperar, la emersión de esa nueva oleada “progresista” desató la reacción opuesta: una contraofensiva regional de lasderechas en los planos político, mediático, cultural y económico, que ya exploró diversas modalidades. Al cabo, aunque algunos de esos gobiernos después fueron defenestrados o tuvieron reveses electorales, nada excluye que los movimientos que les dieron origen puedan rehacerse, ni que en distintas naciones latinoamericanas afloren otras opciones de izquierda que también ganen elecciones.

Pese a lainsistencia de algunos “críticos” que pretenden que estos reveses suponen la extinción de dicho proceso, este continúa como un fenómeno en desarrollo: sus causas no han cesado, como tampoco las indignaciones y expectativas sociales que ellas generan, ni su urgencia de encontrar soluciones alternativas[1]. El hecho de que los precios de las materias primas después hayan caído es una mala nueva para sus productores y mercaderes, y para el fisco, cualquiera que sea el régimen político de cada país. Al tiempo que en todos ellos complicará las contradicciones de clase y sus consiguientes alternativas.

Entre tanto, las conquistas sociales y aprendizajes políticos acumulados durante el período, así como las importantes omisiones y errores que los han acompañado, reclaman reexaminar varios esquemas usuales acerca de los caminos del cambio y de la revolución en América Latina. Transcurridos sus primeros 15 años esta experiencia debe ser evaluada, no solo por sus aportaciones sino porque eso también contribuirá a superar la contraofensiva de las derechas que, pese a haberse advertido a tiempo, pilló impreparados a muchos liderazgos de izquierda. Esta evaluación demandará tanto las autocríticas necesarias como, asimismo, elevar los objetivos del proceso.

La demora en hacerlo facilita la proliferación maquillada de “teorías” como las del péndulo, la del “fin de las ideologías” y la del remplazo del “ciclo progresista” por una presunta regresión “post‑progresista”. En paralelo a la contraofensiva de derecha, su porfía insiste en negarle perduracióny hasta legitimidad a las izquierdas que de veras militan en cada país.

En las páginas que siguen intento tocar tres aspectos de la cuestión: el origen de estos gobiernos progresistas y de sus limitaciones (quienes han leído mis anteriores publicaciones sobre nuestro rezago ideológico y la contraofensiva de la “nueva” derecha aquí encontrarán poco de nuevo); la exigencia de identificar, combatir y superar sus debilidades y errores; y, finalmente, el apremio de integrar fuerzas adicionales a este esfuerzo y las causas de nuestra demora en lograrlo.  Seguir leyendo COMBATIR ERRORES Y SUMAR NUEVAS FUERZAS. NILS CASTRO

SOBRE LAS ALTERNATIVAS

JUAN MANUEL KARG* / PÁGINA 12

macri-1Un hilo argumental repite Mauricio Macri desde que llegó a la presidencia de Argentina: “no había alternativa”. Con esas tres palabras refiere a las medidas ortodoxas aplicadas en lo económico, que impactaron en la cotidianeidad de miles de personas: devaluación, despidos, intento de poner fin a las paritarias libres, emisión indiscriminada de deuda, entre otras. Macri no es original: el “there is no alternative” era el latiguillo predilecto de Margaret Thatcher en el Reino Unido durante sus largos once años en el poder para llevar adelante políticas neoliberales que luego fueron aplicadas, FMI y Banco Mundial mediante, en nuestros países.

La política es, precisamente, la construcción de alternativas. Negarlas es, ni más ni menos, que negar la política. Sin caer en voluntarismos ingenuos, y considerando la correlación de fuerzas en cada momento histórico, siempre hay otra posibilidad. La historia misma del kirchnerismo como proceso político demuestra eso: ante la contundente derrota electoral de 2009, y la propia muerte de su líder y fundador Néstor Kirchner, una serie de medidas de carácter inclusivo hizo que CFK alcance el techo electoral más alto de las últimas décadas: 54% en 2011. La política permitió aquello, y el kirchnerismo construyó una victoria de la adversidad más plena.

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