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LAS BATALLAS ELECTORALES EN LA ARGENTINA: 1983-2019. PAULA KLACHKO

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PAULA KLACHKO

paula 3Quedará en el baúl de los recuerdos del folklore político argentino el reto de patrón de estancias que nos propinó Macri a las y los argentinos al día siguiente de la paliza electoral que recibió en las PASO (elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias) del domingo 11 de agosto. Luego de abandonar el dólar a su suerte pudiendo intervenir desde el banco central para regular su precio como lo dicta el acuerdo con sus jefes del FMI, volver a aumentar locamente las tasas de interés y generar la caída en la bolsa, nos echó la culpa de todo eso a las y los electores porque votamos mal, y al kirchnerismo por el gobierno que tuvo hace 4 años y el que tendrá a partir de diciembre. Pero de todas las barbaridades que dijo, hay una que resaltó mas porque constituye el anhelo político de la clase dominante para un país presidencialista con un importante grado de desarrollo capitalista, dependiente, claro, como la Argentina. A saber, que tenemos que ser como Chile donde, con un férreo control social, vigilancia y disciplinamiento, la sociedad vota entre dos opciones que se disputan la administración del mismo modelo neoliberal: el heredado de los Chicago boys de Pinochet.

Si analizamos las propuestas que se disputaron en cada batalla electoral presidencial desde el regreso de los procedimientos democráticos en 1983, tendremos herramientas para ver si, como dice el presidente caído en desgracia, estuvimos mejor cuando éstas consistían en elegir quienes iban a administrar el mismo modelo de concentración del capital y despojo del pueblo o cuando se pusieron en confrontación dos modelos diferentes de país. Hagamos historia.

1983: democracia o dictadura

A la salida de la dictadura cívico militar, en 1983, por supuesto que la contradicción “democracia o dictadura” teñía el clima político de la época. Y el pueblo elector tendió a apoyar a aquella opción que entendía podía fortalecer mas una nueva institucionalidad democrática y el respeto a los derechos humanos.

Después de la llamada “primavera democrática” con su auge en el juicio a las juntas militares, los tibios intentos reformistas del alfonsinismo espantaron al Dios de Macri: el mercado, que necesitaba culminar el plan económico que la dictadura había comenzado.

Así la llamada “patria contratista” (grandes grupos económicos enriquecidos con el terrorismo de estado entre la que tuvo un lugar predilecto la famiglia Macri) generó un proceso hiperinflacionario que precipitó la salida de Alfonsín y mediante el shock social creado por la virtual desaparición del dinero y del salario (principales mediaciones de las relaciones sociales en el capitalismo) posibilitaron el retorno del proyecto oligárquico en 1989, de la mano de un peronismo metamorfoseado por aquel. Como bien lo ha explicado la economista venezolana Pasqualina Curcio, la hiperinflación es un arma imperial.

1989: hiperinflación o estabilidad

El proyecto neoliberal que se asentó con la convertibilidad, la liberalización del comercio exterior y el proceso de privatizaciones a partir del 91, tal como el que tuvimos que soportar durante los últimos 4 años, consistió fundamentalmente en acelerar la concentración y centralización del capital, entregando los bienes sociales y naturales a los monopolios extranjeros y generando condiciones para maximizar la explotación del trabajo. Lo que multiplicó la “población sobrante” desde el punto de vista del capital.

De manera que en el 89, la batalla electoral se construyó desde las usinas del poder apelando a la vieja figura de “yo o el caos”, es decir: “hiperinflación o estabilidad”. Bajo esa trampa se disputaron las elecciones en toda la década del 90.

1995 y 1999: la administración del modelo neoliberal

Así el fantasma de la hiperinflación y el caos utilizado como arma de terrorismo económico para ocultar la fenomenal transferencia de ingresos hacia el capital mas concentrado, inclinó la balanza popular a favor de su verdugo en 1995, así como en las elecciones de medio término del 97, en las que irrumpió la Alianza entre el viejo radicalismo y el nuevo FREPASO que venía a reciclar al bipartidismo para disputarse durante 10 años con ese PJ prostituido quién administraría el mismo modelo neoliberal. 

Al igual que en las presidenciales de 1995, en las de 1999 se jugó la misma batalla y asumió un rápidamente desgastado Fernando de la Rúa, que nos recuerda a Macri por su desconexión con la realidad, por tener al FMI como única utopía y por el rápido descreimiento popular que se gana. Es importante mencionar que el repudio popular al modelo neoliberal y quienes lo administraban se expresaron en las urnas en las elecciones legislativas de 2001 con el boom del llamado voto bronca (en blanco o anulado). De la Rúa será recordado por haber huido en helicóptero, como otros presidentes latinoamericanos que hambrearon a los pueblos, en medio de una insurrección popular con la que escribimos historia y un profundo quiebre al interior de las clases dominantes.

La aguda crisis económica y de representación política (crisis hegemónica) y los reclamos populares que emergieron de ese proceso de lucha modificaron los escenarios electorales. Seguir leyendo LAS BATALLAS ELECTORALES EN LA ARGENTINA: 1983-2019. PAULA KLACHKO

DEL DISCURSO DE NÉSTOR KIRCHNER CUANDO ASUMIÓ LA PRESIDENCIA DE ARGENTINA

NÉSTOR KIRCHNER / LATINOAMÉRICA EXUBERANTE 

Fragmento del discurso de asunción ante la Asamblea Legislativa:

“Pensamos el mundo en argentino, desde un modelo propio. Este proyecto nacional convoca a todos y cada uno de los ciudadanos argentinos, por encima y por fuera de los alineamientos partidarios. A poner mano a la obra de refundar la patria, sabemos que estamos ante un final de época, atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos.

La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de equipos y grupos orgánicos con capacidad para la convocatoria transversal, el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes.

Tenemos testimonio de gestión y resultados, somos parte de esta nueva generación de argentinos que en forma abierta y convocante desde la propuesta de un modelo argentino de producción, trabajo y crecimiento sustentable llama al conjunto social para sumar no para dividir, para avanzar y no para retroceder, para ayudarnos mutuamente a construir una Argentina que nos contenga y nos exprese como ciudadanos.

Convocamos al trabajo, al esfuerzo, a la creatividad para que nos hagamos cargo de nuestro futuro, para que concretemos los cambios necesarios, para que concretemos un país en serio, un país normal con esperanza y con optimismo.

Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias, me sumé a las luchas políticas con valores y convicciones a las que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada. No creo en el axioma de que cuando se gobierna se cambia convicción por pragmatismo, eso constituye en verdad un ejercicio de hipocresía y cinismo.

Soñé toda mi vida que este país se podía cambiar para bien, llegamos sin rencores pero con memoria, memoria no sólo de los errores y horrores del otro, sino también en memoria sobre nuestras propias equivocaciones. Memoria sin rencor es aprendizaje político, balance histórico y desafío actual de gestión. Con la ayuda de Dios seguramente se podrá iniciar un nuevo tiempo que nos encuentre codo a codo en la lucha por lograr el progreso y la inclusión social poniéndole una bisagra a la historia.

Con mis verdades relativas, en las que creo profundamente pero que se, se deben integrar profundamente con las de ustedes para producir frutos genuinos, espero la ayuda de vuestro aporte. No he pedido ni solicitare cheques en blanco, vengo en cambio a proponerles un sueño: Reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como nación.

Vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la justicia.

Vengo a proponerles un sueño que es el de volver a tener una Argentina con todos y para todos.

Les vengo a proponer que recordemos los sueños de nuestros patriotas fundadores, y de nuestros abuelos inmigrantes y de pioneros.

De nuestra generación que puso todo y dejó todo, pensando en un país de iguales, pero yo se y estoy convencido en que en esta simbiosis histórica vamos a encontrar el país que nos merecemos los argentinos. Anhelo que por estos caminos se levante a la faz de la tierra una nueva y gloriosa nación; la nuestra. ¡Viva la Patria!”

Palabras que el ex Presidente realizó el 25 de mayo de 2003, cuando asumió su gobierno, y los momentos más importantes de aquella jornada.