Archivo de la etiqueta: NICOLÁS MADURO

ECUADOR: ¿DE LA REVUELTA A LA INSURRECCIÓN? ATILIO A. BORÓN

ECUADOR -A ATILIO

ATILIO A. BORÓN

ATILIO 3Ya van diez días del levantamiento plebeyo en Ecuador y la situación lejos de revertirse cobra nuevos bríos. La toma de edificios públicos se generaliza: masas movilizadas de indígenas, campesinos, capas medias empobrecidas y pobladores urbanos rodean el Palacio de Carondelet, sede del gobierno ecuatoriano. y el edificio de la Asamblea Nacional. Días pasados se tomaron la sede de la misión del FMI en Quito, ámbito donde reside “gobierno real” que tiene como su marioneta privilegiada a Moreno. El “estado de excepción” decretado por su gobierno, luego de su cobarde huída hacia Guayaquil, no logró desbaratar la ofensiva popular a la que se sumaron, en las últimas horas, indígenas amazónicos que nunca antes se habían incorporado activamente a las protestas que conmovieran al Ecuador en 1997, 2000 y 2005 y que culminaran con los derrocamientos de Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. La única respuesta del régimen, de la dictadura de Moreno, ha sido declarar el “toque de queda” desde las 15 horas de este sábado.

La situación, al caer la tarde de hoy ha sido descrita de este modo por un testigo muy calificado instalado en el teatro mismo de los acontecimientos: “es una verdadera lucha de clases … Quito paralizada con “toque de queda”   desde las 15h, sin hora límite. Indígenas rodeados en las zonas de sede. Bombas y disparos. Ciudad militarizada. En otras ciudades del país empiezan movilizaciones. Violencia brutal contra los protestantes. Varios muertos, centenares de heridos, mil y más apresados. Cortaron señal de Telesur. Imposible información porque nadie puede circular. Algo se informa en redes y ahí circulan videos, fotos, documentos. Lenin Moreno dice estar abierto al diálogo. La posición indígena: no negociar sino públicamente, con presencia de la televisión, ONU, derechos humanos, iglesia. No es solo movilización indígena sino también estudiantes, trabajadores, pobladores. Los indígenas son el centro y la fuerza popular más grande. Llegaron a Quito desde distintas regiones del país. El pedido fundamental: dejar insubsistente decreto de liberación de precios de combustibles. Cuestión de fondo: reacción contra las medidas anunciadas y acordadas con el FMI. Situación incierta. Sin salida por el momento. Para nosotros, quiteños, un ambiente de guerra con focos de enfrentamientos. Situación terrible.”

En toda crisis, como en las guerras, el papel de la prensa al informar o desinformar es de enorme importancia. De hecho, el conflicto se presenta como si fuera una reacción de los indígenas ecuatorianos, segmentando y subestimando la confrontación. En realidad el rechazo al “paquetazo” de Moreno atraviesa –como lo dice más arriba nuestro informante- casi toda la estructura social: comenzó primero en las ciudades: los transportistas y, de inmediato, estudiantes, maestros, la militancia política opositora, ciudadanas y ciudadanos de Quito y (en menor medida al principio) de otras ciudades. Pero esta revuelta  experimentó un “salto cualitativo” con la arrolladora incorporación de las comunidades indígenas y campesinas. Fueron éstas las que le otorgaron ese tono amenazantemente plebeyo a la insurgencia que el presidente fugitivo y sus compinches caracterizaron como la “revolución de los zánganos”, reflejando nítidamente el talante racista del bloque dominante.  Antes, los paniaguados de Lucio Gutiérrez también habían denigrado a las masas que, en el 2005, acabarían con ese otro traidor y que fueran anatemizadas como una “revolución de forajidos”.

Hay cuatro rasgos que distinguen a la actual coyuntura pre-revolucionaria de las revueltas anteriores: esta es muchísimo más masiva y multitudinaria; tiene presencia en casi todo el país mientras que sus predecesoras tenían lugar casi exclusivamente en Quito; su duración es mucho más prolongada; y la brutalidad de la represión oficial es muchísimo mayor, incluyendo el “toque de queda”. Según cifras oficiales había cinco muertos a manos de las fuerzas de seguridad al anochecer del viernes. Pero las organizaciones sociales ya hablan de un número bastante mayor y hay centenares de heridos -varios de ellos en grave estado- y más de mil personas detenidas.  Esto, antes del “toque de queda”. Además buena parte de los medios de comunicación están bajo control oficial y Telesur ha sido sacada del aire, al igual que un puñado de radios anatemizadas por el gobierno ecuatoriano como “correístas”. Además, los internautas están también siendo acosados y los que emiten noticias contrarias a los informes oficiales por las redes sociales están siendo bloqueados. Líderes y dirigentes opositores están detenidos o amenazados (por ejemplo, sobre Paola Pabón, prefecto de Pichincha, pesa una orden de captura por instigación a la violencia, sabotaje y terrorismo). Otros tuvieron que asilarse. Gabriela Rivadeneira buscó refugio en la embajada de México y a Ricardo Patiño se encuentra exiliado en ese país. Correa sigue en Bélgica y la persecución sobre otros dirigentes del correísmo es implacable.  El presidente prófugo sólo produjo como gesto de pacificación un mensaje por cadena nacional de 44 segundos (¡Sic!) diciendo que está dispuesto a dialogar con los revoltosos. Seguir leyendo ECUADOR: ¿DE LA REVUELTA A LA INSURRECCIÓN? ATILIO A. BORÓN

TRUMP RESUCITA EL TIAR. CARLOS FAZIO

Resultado de imagen para TRUMP VESTIDO DE SOLDADO

CARLOS FAZIO

FAZIO 2Desgastado el liderazgo por delegación del fantoche Juan Guaidó y agotada en la etapa la maquinaria del gol­pe de Estado contra el gobierno constitucional y legítimo de Nicolás Maduro, el pasado 11 de septiembre la administración Trump decidió iniciar una nueva fase de su política de cambio de régimen en Venezuela, y con apoyo de Brasil usó a Colombia para activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en la Organización de Estados Americanos (OEA).

Viejo instrumento del panamericanismo de guerra de Washington, el objetivo inmediato del TIAR será multilateralizar las sanciones coercitivas contra Venezuela en los campos comercial y financiero −incluido un posible bloqueo naval que interrumpa las exportaciones petroleras responsables de 95 por ciento de los ingresos del país sudamericano−, y/o la ruptura de relaciones diplomáticas, consulares y económicas de varios gobiernos derechistas del área.

Junto con el TIAR (Río de Janeiro, 1947), la OEA, cuya carta fundacional surgió en el marco de la novena Conferencia Internacional Americana (Bogotá, 1948), fue uno de los mecanismos para la seguridad colectiva interhemisférica utilizados por la diplomacia estadunidense en su lucha contra el comunismo de Moscú durante la guerra fría, como se llamó la confrontación política, ideológica y militar entre el Este y Oeste en la inmediata posguerra, tras la derrota del nazifascismo.

Como aparato estratégico intercontinental, el TIAR −calificado como el primer pacto de la guerra fría−, fue instrumentado por Washington para que cumpliera un papel similar al de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Europa occidental. A partir de 1948, en particular luego de la llegada del general Dwight D. Eisenhower a la Casa Blanca en 1953, EE.UU. abandonó la idea de exportar su democracia mediante estrategias reformistas y optó por políticas conservadoras y punitivas hacia América Latina y los países periféricos del mundo libre.

El entonces secretario de Estado, John Foster Dulles, hizo de la seguridad militar y policial de corte contrainsurgente el primer punto de la agenda de Washington, y alentó el establecimiento de regímenes dictatoriales civiles y militares, procapitalistas y antizquierdistas en América Latina. En los hechos, el pacto de defensa mutua plasmado en el TIAR −la idea de uno para todos y todos para uno− significó la continentalización de un monroísmo de nuevo tipo que, según diferentes coyunturas y con sus respectivos puntos de continuidad y ruptura, ha sido sometido a constantes procesos de actualización y relaboración doctrinaria y estratégica por el Pentágono y el Departamento de Estado.

Ante la irrupción del socialismo en Cuba, la estrategia de John F. Kennedy consistió en alinear a los gobiernos autoritarios y dictatoriales de América Latina y el Caribe en su lucha contra el Castro-comunismo, combinando la zanahoria de la Alianza para el Progreso con el garrote de la fracasada aventura mercenaria de Bahía de Cochinos.

Luego, bajo las dictaduras militares de seguridad nacional, el neomonroísmo devino en lucha antisubversiva, y tras la autodisolución de la URSS en 1989, adaptó su ropaje a la guerra a las drogas (sustituto del fantasma comunista) y las guerras sucias y de baja intensidad (Granada, El Salvador, Nicaragua, Panamá), hasta la fase actual de guerra al terrorismo post-11 de septiembre de 2001.

Los 11 países que apoyaron ahora activar el TIAR −del total de 18 firmantes− fueron: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, Paraguay y República Dominicana. Cinco países se abstuvieron: Costa Rica, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago y Uruguay; Bahamas se ausentó. Cuba fue excluida del TIAR en 1962 y México se retiró del TIAR en 2002. Venezuela, que con Bolivia, Ecuador y Nicaragua abandonaron el tratado en 2012, estuvo representada por un enviado de la oposición política.

La representante mexicana ante la OEA, Luz Elena Baños, dijo que es inaceptable usar un mecanismo que contempla la fuerza militar y subrayó que si bien México no es parte del TIAR, sí está obligado a pronunciarse en contra del uso político que se pretende dar a lo que considera un delicado y controversial instrumento.

Categórico, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, rechazó la activación espuria e írrita del TIAR, y dijo que ese pacto es un instrumento de genuflexión por quienes quieren legalizar una intervención militar en la patria de Bolívar. El jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana calificó al TIAR de anacrónico y falaz, y aseveró que es un subterfugio diseñado por EU para garantizar sus propios intereses hegemónicos en la región.

Así, el 14 de septiembre llegó a Bogotá el nuevo embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, experimentado operador de golpes suaves y rupturas secesionistas. Los antecedentes de Goldberg en la ex Yugoslavia y Bolivia, aumentan el riesgo de una balcanización de la frontera colombo-venezolana. Su misión podría ser acelerar el papel de Colombia como cabeza de playa para una intervención militar y paramilitar en Venezuela −incluido el montaje de falsos positivos y/o una operación de bandera falsa en la frontera entre ambos países, que vincule a las FARC/ELN con el gobierno de Maduro−, ahora bajo la fachada legal del TIAR.

Fuente: LA JORNADA

COLOMBIA, PLATAFORMA DE LA CIA PARA LA AGRESIÓN A VENEZUELA. CARLOS FAZIO

ÁGUILA 7

CARLOS FAZIO

CARLOS FAZIO 2El pasado 28 de agosto, el secretario de Estado Mike Pompeo anunció la creación de la Unidad de Asuntos para Venezuela (Venezuela Affairs Unit, VAU por sus siglas en inglés), que estará ubicada en la embajada de Estados Unidos en Bogotá, Colombia, lo que exhibe a ese país sudamericano como la principal plataforma para un golpe de Estado Made in USA contra el gobierno constitucional y legítimo de Nicolás Maduro y el papel servil y cipayo del presidente colombiano Iván Duque.

La Unidad de Asuntos de Venezuela estará dirigida por James Story, ex encargado de negocios en la Embajada estadunidense en Caracas, y quien fue uno de los últimos diplomáticos en retirarse de la misión en la capital venezolana en marzo, después de que el presidente Nicolás Maduro rompiera relaciones con Washington.

El nivel de la VAU no es tradicional en el servicio exterior de Estados Unidos, y según trascendidos de prensa no se equiparará a una “sección de intereses” como la que existió en La Habana, Cuba, durante décadas. De acuerdo con fuentes del Departamento de Estado, su carácter provisional la coloca fuera del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en cuanto a aprobar su personal, aunque seguirá supervisando el desarrollo de las relaciones bilaterales.

La creación de la oficina diplomática paralela de EE.UU. en Bogotá contó con el apoyo bipartidista (demócrata/republicano) del Congreso, y busca dar legitimidad regional al desdibujado presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, en un momento de extrema debilidad política de la oposición interna al gobierno de Maduro.

El presidente Maduro rompió relaciones con Estados Unidos el 23 de enero pasado, luego de que Donald Trump desconociera su mandato y reconociera a Guaidó, su creación, como “presidente encargado”, en medio de una campaña de intoxicación mediática en el mundo occidental dirigida a presionar, desestabilizar y producir un “cambio de régimen” en Venezuela, con apoyo de varios presidentes de la ultraderecha latinoamericana agrupados en el llamado Grupo de Lima.

Desde entonces, oficiales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) comenzaron a realizar contactos con funcionarios diplomáticos venezolanos con fines de reclutamiento e incitación al abandono de sus cargos, en particular en Colombia, Panamá y Naciones Unidas.

Según reportes periodísticos, a cambio de convertirse en colaboracionistas de la agencia de espionaje estadunidense, oficiales de la CIA ofrecieron sumas de dinero de entre 120 y 150 mil dólares, con el encargo, a quienes defeccionaran, de que deberían ofrecer entrevistas a medios de prensa donde evidenciarían, entre otras exigencias, rechazo al presidente Maduro y al gobierno que habían defendido hasta ese momento.

Desde entonces, también, los agentes de la CIA incrementaron sus actividades en territorio colombiano. En 2018, la agencia estadunidense ya había logrado la defección del agregado de prensa venezolano en Bogotá, Luis Espinoza. Destaca, asimismo, el apoyo brindado a una red terrorista basificada en Perú, denominada operación “Jaque Mate Venezuela 2019”, dedicada a la ejecución de actos violentos en territorio venezolano con fines de desestabilización.

Antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, entre Iván Duque y Gustavo Petro, en junio de 2018, la CIA preparó una denuncia pública donde acusaba, falsamente, a Royland Belisario, miembro del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), de un supuesto atentado contra el hoy presidente Duque. La versión fue recuperada por el diario bogotano El Tiempo el 3 de marzo de 2019 y atribuida a “organismos de inteligencia colombianos”.

El 15 de abril de 2019, durante una sesión de preguntas y respuestas en la Universidad de Texas, el secretario de Estado Mike Pompeo afirmó que cuando “yo era director de la CIA, mentimos, engañamos y robamos. Teníamos hasta cursos de entrenamiento”. La transcripción oficial del Departamento de Estado censuró esas aseveraciones, pero sí quedaron registradas en video. Y aunque es público y notorio que a lo largo de su historia la CIA ha hecho lo que Pompeo dijo, no deja de ser grave que el jefe de la diplomacia estadunidense se refiera a sí mismo de esa forma.

El 7 de febrero anterior, tras la detención del ex coronel de la Guardia Nacional Bolivariana, Oswaldo Valentín García Palomo, el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo de Venezuela, Jorge Rodríguez, destacó ante los medios la publicación de mensajes intimidatorios y noticias falsas por parte de actores del antichavismo que delineaban el marco de una serie de acciones golpistas. Seguir leyendo COLOMBIA, PLATAFORMA DE LA CIA PARA LA AGRESIÓN A VENEZUELA. CARLOS FAZIO

¿QUÉ TIENEN EN COMÚN MARIO VARGAS LLOSA, FELIPE GONZÁLEZ Y BERTÍN OSBORNE? MARCOS ROITMAN

MARCOS ROITMAN

MARCOS ROITMANEn el contexto del XII Foro Atlántico organizado por la Fundación Internacional para la Libertad, Casa de América, espacio público dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, cede sus instalaciones para el acto. Tres instituciones cuya labor sería velar por una programación, si no aséptica, al menos neutral, rompen las reglas del decoro diplomático. Saltándose el protocolo, las buenas maneras y las formas, Casa de América se transformó en un gallinero donde primaron los insultos y las descalificaciones hacia el gobierno legítimo de la República Bolivariana de Venezuela.  Uno de los gallos, desplegando su ya vetusto plumaje, Felipe Gonzalez, se refirió a la Asamblea Constituyente, avalada por el voto de 8.089.320 ciudadanos venezolanos, como “La asamblea nacional prostituyente de Maduro”.   Mientras, el otro gallo que se disputaba el palo mayor del gallinero, Mario Vargas Llosa, cacareaba con brío: “si todos los dirigentes socialistas  tuviesen la lucidez de Felipe Gonzalez y hubiesen actuado de una manera clara, inequívoca, solidarizándose con los opositores venezolanos, otra sería la situación hoy  en día”. El tercero en discordia y presentador, el showman, Bertín Osborne, gallo en corral ajeno, solo pudo cacarear: “esto es un sin vivir…los momentos de euforia y felicidad en los cuales parece que el régimen de Maduro va a caer, nunca acaban de concretarse”…, ante tal desazón, Felipe Gonzalez  lo miro  sonriendo y busco tranquilizarle desvelando una conversación con el autoproclamado Juan Guaidó : “le he pedido –refiriéndose a Guaidó- no vuelvas a señalar  el día D y la hora H, porque esto es un proceso. Eso de anunciar el día D como la fecha en la cual caerá Maduro solo genera frustración”  Los asistentes aplaudieron entregados a los plumíferos bípedos y Bertín entró en shock. Ya no articuló frase, cuando le tocó clausurar el acto, cantó: “me ha gustado mucho moderar esto”.

Pero todo estaba pensado.  Bajo el título genérico “Un dialogo sobre los retos de España y América latina”,  el acto encubría un propósito, apoyar el golpe de Estado en Venezuela. La puesta en escena incluía la presencia de una plumífera de excepción, Fabiola Rosales,  esposa del autoproclamado. Su incomparecencia, fue reemplazada por la proyección de un video en el cual se aludían amenazas, persecución política,  falta de libertad de expresión y la negativa del “régimen” para justificar su ausencia. Nada se improvisa, a su lado Juan Guaidó, quien aprovechó para subrayar  el carácter de crisis humanitaria y “las amenazas que  hay a nuestra vida. Al Parlamento. Al ejercicio de la Política (…) Estamos agradecidos por la invitación. Por aproximar soluciones. Y la comunidad internacional será determinante. Seguimos adelante” Era el aporte emocional para un público entregado. Tras su proyección, un aplauso cerrado, vivas a Guaidó y la sedición golpista. Nuevamente Gonzalez, con su incontinencia verbal, cacareo ante las palabras de los ausentes: “es un ejemplo más del deterioro que sufre Venezuela”.

Por otro lado, el premio Nobel de literatura, Mario Vargas llosa,  tan proclive a escribir sobre golpes de Estado, tiranos, dictaduras y la explotación colonial del rey Leopoldo II de Bélgica, sufre amnesia y esquizofrenia al mismo tiempo. Él,  que publicó una crítica mordaz a las tertulias, debates televisivos, en La civilización del espectáculo, se trasformó en uno de sus personajes. Lo brillante de su escritura trasmuta en estiércol cuando se trata de relacionar la caída de los gobiernos constitucionales y democráticos con la intervención de los Estados Unidos, la CIA y el Departamento de Estado. Su hipocresía no tiene límites. Para justificarse, termina diciendo: “Es cierto que muchas democracias pueden estar más o menos marcadas por la corrupción y la ineficacia; pero sigue siendo mucho más preferible una democracia corrompida que una dictadura militar”.  Es cierto, pero le faltó agregar, sobre todo, si soy un beneficiario de la corrupción,  vivo mejor  gracias a ella y además la practico.   En este cúmulo de desaciertos,  Vargas Llosa introducía  en el debate, el populismo, germen de todos los males que aquejan América latina. Primero Chávez, luego Maduro y ahora Andrés Manuel López Obrador.  “…México me preocupa mucho. Porque ahora mismo tiene a otro populista en el poder. Un populista, además, que podría perpetuarse en él, rompiendo el sistema democrático, si se lo propusiese”. Era una buena excusa para avalar las palabras de Felipe Gonzalez: “el triunfo del populismo es la exaltación de la mediocridad. Los populistas ofrecen respuestas simples a problemas complejos, y siempre, además echando la culpa de sus propios males a terceros”.

El acto llegaba a su fin. Los tres gallos se regocijaban contemplando el gallinero que los aplaudía. En común hablar el idioma del imperio, llamar a la sedición golpista, desconocer los principios básicos de la democracia, negando cualquier tipo de negociación con el gobierno de Nicolás Maduro, en la mejor estrategia desestabilizadora. Bien se les puede calificar de trio de la muerte.  Así, los bípedos plumíferos acompañados de sus respectivas gallináceas se despedían del auditorio, sin darse cuenta que, aunque gallos, otros les dan de comer y los ponen a cantar o cacarear según sea…

SANCIONES, TRUMPISMO E HIPOCRESÍA IMPERIAL (II). ÁNGEL GUERRA CABRERA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITALos planes desestabilizadores y las agresiones de Estados Unidos contra la Revolución Bolivariana iniciaron muy temprano después de que el comandante Hugo Chávez asumiera la presidencia en enero de 1999. Luego de una feroz arremetida del sector empresarial contra el presidente, se produjo el derrotado golpe de Estado en abril de 2002, seguido en noviembre por el sabotaje contra Petróleos de Venezuela (PDVSA), la empresa pública que genera el 98 por ciento de los ingresos en divisas del país, cuya prolongada paralización significó una pérdida económica de 16 mil millones de dólares.

Las política desestabilizadora y golpista de Washington contra el gobierno bolivariano no ha cesado nunca, pero es a partir del año 2013, con posterioridad al deceso de Chávez y en el primer gobierno del presidente Nicolás Maduro, que se inicia la guerra económica, primero de forma encubierta pero más adelante toma un cariz abierto y formal, de modo que está sustentada en decretos y leyes emitidos por la Casa Blanca y por el Congreso de Washington. El primer documento público en esta escalada es la Orden Ejecutiva 13692 dictada por el presidente Barack Obama en marzo de 2015, que con una cara muy dura declara a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”. La orden ha sido prorrogada cada año primero por Obama y más tarde por el peculiar sujeto que ocupa hoy la oficina oval en la Casa Blanca.

No es ocioso reiterar que estas acciones transgreden flagrantemente la Carta de la ONU y otros importantes instrumentos del derecho internacional, como han subrayado los expertos del organismo internacional que han investigado y reportado las brutales agresiones contra la economía y el bienestar de los venezolanos; por cierto, sin que este organismo les haya prestado atención, pese a la seriedad y profesionalismo con que han elaborado sus informes. Al extremo de que la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, en una actitud que deja muchos cuestionamientos sobre su honestidad e integridad personal y como funcionaria internacional, se prestó a presentar un informe sobre los derechos humanos en el país bolivariano que parece dictado por el inefable John Bolton. Toda una paradoja, pues existe una asombrosa semejanza entre la guerra multidimensional de Nixon y Kissinger para derrocar al presidente Salvador Allende y la que se está llevando a cabo contra Venezuezuela.

Mayo de 2016 marca un hito importante en la guerra económica pues el banco alemán Commerzbank cierra todas las cuentas de instituciones, bancos públicos venezolanos y de PDVSA, en julio toma la misma medida Citibank, que un año después se niega a recibir los fondos para la compra de 300 mil dosis de insulina destinados a Venezuela. A partir de mediados de 2016, se repetirán e intensificarán acciones de esa naturaleza por muchos otros bancos y comenzará el bloqueo sistemático a la compra de alimentos y medicinas por Caracas hasta llegar a extremos de cerco y acoso tal vez sin precedentes, pues junto a Estados Unidos participan activamente sus aliados de la Unión Europea y las deleznables marionetas del Grupo de Lima: Duque, Bolsonaro, Piñera y Macri.

También a mediados de 2016 las inescrupulosas calificadoras de riesgo colocan a Venezuela con el riesgo financiero más alto del mundo (2640 puntos), muy por encima de países en guerra, a pesar de haber cumplido con sus compromisos de deuda externa. Desde el año 2013 el país pagó 63 566 millones de dólares, sin embargo, el riesgo país incrementó 202% durante el mismo período.  Cada 100 puntos de ese indicador equivalen al pago de un 1 por ciento adicional de tasa de interés. Se trata de una maniobra sin fundamento financiero, cuyo objetivo es encarecer el pago de la deuda para aumentar la sangría de la economía venezolana.

En agosto de 2017, Trump emite la Orden Ejecutiva 13 808 que prohíbe la adquisición de deuda por Venezuela por un plazo mayor a 90 días, la obtención de acciones por su gobierno y el cobro de ganancias por Caracas, que corta los ingresos de Citgo, la muy productiva filial de PDVSA en territorio estadounidense. Posteriormente, Washington se roba Citgo con la complicidad del super títere Guaidó, como ha ocurrido con muchos otros activos venezolanos. Un caso escandaloso es la retención de oro por valor de 1200 millones de dólares depositado por Venezuela en el Banco de Inglaterra.

Al igual que hace con Cuba, Washington impide que Venezuela tenga acceso a medicamentos en el mercado internacional. Las transnacionales Abbot, Pfizzer y Baster se han negado a emitir certificados de exportación para medicamentos oncológicos destinados al país suramericano en un acto verdaderamente inhumano y criminal, que ha ocasionado la muerte de pacientes.

En la próxima entrega se explicará cómo se generan la agresión contra el bolívar y la descomunal inflación y cómo el pueblo enfrenta esta política genocida.

Twitter: @aguerraguerra

Ver también:

SANCIONES, TRUMPISMO E HIPOCRESÍA IMPERIAL (I). ÁNGEL GUERRA CABRERA

 

CAZANDO MENTIRAS: THE NEW YORK TIMES FRENTE A LA ÉTICA DE LA SALUD CUBANA

MÉDICOS CUBANOS EN VENEZUELA

CUBADEBATE

El diario The New York Times publicó el domingo un reportaje de su periodista Nicholas Casey bajo el efectista título  Nicolás Maduro usó a médicos cubanos y a los servicios de salud para presionar a los votantes.

Usando, él sí, el supuesto testimonio de 16 exintegrantes de la Misión Médica Cubana en Venezuela,  Casey apunta a la insólita historia de que los trabajadores cubanos de la salud fueron utilizados para amenazar a pacientes e incluso coercionarlos, negándoles el servicio, si no votaban por Maduro en las elecciones del pasado 2018.

Según el Times:

Se usaban muchas tácticas, dijeron los doctores, desde simples recordatorios para votar por el gobierno hasta denegar tratamiento a los simpatizantes de la oposición que tienen enfermedades mortales.

Los médicos cubanos comentaron que se les ordenó ir puerta por puerta en barrios pobres para ofrecer medicinas y advertir a los residentes que se les cortaría el acceso a los servicios médicos si no votaban por Maduro o por sus candidatos.

Muchos dijeron que sus superiores les instruyeron a hacer las mismas amenazas en consultas a puerta cerrada con pacientes que buscaban tratamiento para enfermedades crónicas.

Una exsupervisora cubana indicó que ella y otros trabajadores médicos extranjeros recibieron carnets de votación falsos para participar en una elección. Otra doctora dijo que les ordenaron dar instrucciones precisas sobre el voto a pacientes de edad avanzada cuyas enfermedades los hacían susceptibles a la manipulación.

El avieso reportaje de The New York Times sólo muestra las fotos de dos de los supuestos 16 médicos informantes del periodista (uno viviendo ahora en Chile y otro en Ecuador). Sus únicas otras fuentes de información son el Alcalde opositor de una pequeña villa pesquera venezolana y un connotado participante en numerosos planes anticubanos:José Miguel Vivanco, director del programa para las Américas de Human Rights Watch.

En un magro ejercicio del periodismo que tanto dice defender, NYTimes se olvida del contraste de fuentes y no entrevista a ningún médico cubano en ejercicio en Venezuela, no habla con ningún paciente, no busca la opinión de la dirección de la Brigada Médica Cubana.

La objetividad no es necesaria cuando el claro objetivo propagandístico es alinearse con las fuerzas retrógadas que en Estados Unidos buscan, por cualquier medio, el cambio de régimen en Venezuela. Las mismas que quieren hacer ver al gobierno de Maduro, apoyado por millones de venezolanos, como un régimen que únicamente se sostiene por el apoyo del mando militar y del gobierno cubano.

Son las mismas fuerzas que promovieron el robo descarado del personal médico cubano por el mundo, con el desfachatado programa de Parole, que ahora Marco Rubio y otros pretenden reactivar, en su feroz y fracasada campaña anticubana.

No es extraño entonces que el Senador Marco Rubio haya salido ayer presuroso a tuitear el trabajo del señor Casey como muestra de la “decisiva influencia cubana en Venezuela”. O que se congénere Rick Scott haya puesto en su cuenta de Twitter, en español e inglés, “Utilizar la medicina como un arma política para intimidar a pacientes para que voten por el dictador de @NicolasMaduro es indignante, inhumano y repugnante. Donde vemos caos e inestabilidad en Am. Latina, también vemos las huellas del régimen de Castro. ¡Esto tiene que terminar!”. Seguir leyendo CAZANDO MENTIRAS: THE NEW YORK TIMES FRENTE A LA ÉTICA DE LA SALUD CUBANA

ASÍ FABRICÓ ESTADOS UNIDOS AL ‘PRESIDENTE’ GUAIDÓ. DAN COHEN Y MAX BLUMENTHAL

DAN COHEN Y MAX BLUMENTHAL*

Juan Guaidó es el producto de un proyecto de una década supervisado por los entrenadores de élite de Washington para cambios de gobierno. Mientras se hace pasar por un campeón de la democracia, ha pasado años al frente de una violenta campaña de desestabilización.

america_latina_trump_guaido

Antes del fatídico día 22 de enero, menos de uno de cada cinco venezolanos había oído hablar de Juan Guaidó. Hace solo unos meses atrás, este hombre de 35 años era un personaje oscuro en un grupo de extrema derecha políticamente marginal, estrechamente asociado con actos de violencia callejera. Incluso en su propio partido, Guaidó había sido una figura de nivel medio en la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, que ahora se encuentra bajo desacato según la Constitución venezolana.

Pero después de una llamada telefónica del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, Guaidó se proclamó a sí mismo como presidente de Venezuela. Ungido como el líder de su país por Washington, un político previamente desconocido fue trasladado al escenario internacional como el líder seleccionado por Estados Unidos para la nación con las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Haciendo eco del Consenso de Washington, el comité editorial del New York Times calificó a Guaidó como un “rival creíble” para Maduro con un “estilo refrescante y una visión para hacer avanzar al país”. El comité editorial de Bloomberg News lo aplaudió por buscar la “restauración de la democracia” y el Wall Street Journal lo declaró “un nuevo líder democrático”. Mientras tanto, Canadá, numerosas naciones europeas, Israel y el bloque de gobiernos latinoamericanos de derecha conocido como el Grupo de Lima reconocieron a Guaidó como el líder legítimo de Venezuela.

Si bien Guaidó parecía haberse materializado de la nada, él era, de hecho, el producto de más de una década de asidua preparación por parte de las fábricas de élite dedicadas al cambio de régimen del gobierno de Estados Unidos. Junto a un grupo de activistas estudiantiles de derecha, Guaidó fue entrenado para socavar el gobierno de orientación socialista de Venezuela, para desestabilizar el país y, algún día, tomar el poder. Aunque ha sido una figura menor en la política venezolana, había pasado años demostrando en silencio su valía en los pasillos del poder de Washington.

“Juan Guaidó es un personaje que se ha creado para esta circunstancia”, dijo a The Grayzone, Marco Teruggi, sociólogo argentino y renombrado cronista de la política venezolana. “Es la lógica de un laboratorio: Guaidó es como una mezcla de varios elementos que crean un personaje que, con toda honestidad, provoca entre risa y preocupación”.

Diego Sequera, periodista y escritor venezolano de la agencia de investigación Misión Verdad, estuvo de acuerdo: “Guaidó es más popular fuera de Venezuela que en el interior, especialmente en los círculos elitistas de la Ivy League y de Washington”, comentó Sequera a The Grayzone: “Es un personaje conocido allí, es previsiblemente de derecha y se considera leal al programa”.

Mientras que Guaidó se vende hoy como la cara de la restauración democrática, su carrera la realizó en la facción más violenta del partido de oposición más radical de Venezuela, ubicándose a la vanguardia de una campaña de desestabilización tras otra. Su partido ha sido ampliamente desacreditado dentro de Venezuela y es, en parte, responsable de fragmentar una oposición muy debilitada.

“Estos líderes radicales no tienen más del 20 por ciento en las encuestas de opinión”, escribió Luis Vicente León, el principal encuestador de Venezuela. Según León, el partido de Guaidó permanece aislado porque la mayoría de la población “no quiere la guerra”. “Lo que quieren es una solución”.

Pero esta es precisamente la razón por la que Guaidó fue seleccionado por Washington: no se espera que guíe a Venezuela hacia la democracia, sino que derrumbe a un país que durante las últimas dos décadas ha sido un bastión de resistencia a la hegemonía estadounidense. Su improbable ascenso señala la culminación de un proyecto de dos décadas para destruir un régimen socialista.

Apuntando a la “troika de la tiranía”

Desde la elección de Hugo Chávez en 1998, Estados Unidos ha luchado para restablecer el control sobre Venezuela y sus vastas reservas petroleras. Los programas socialistas de Chávez pueden haber redistribuido la riqueza del país y ayudado a sacar a millones de personas de la pobreza, pero también le colocaron un objetivo en la espalda. En 2002, la oposición lo derrocó brevemente con el apoyo y reconocimiento de Estados Unidos antes de que el ejército restableciera su presidencia luego de una movilización popular masiva. A lo largo de las administraciones de los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush y Barack Obama, Chávez sobrevivió a numerosos planes de asesinato antes de sucumbir al cáncer en 2013. Su sucesor, Nicolás Maduro, sobrevivió a tres atentados contra su vida.

El gobierno de Trump elevó inmediatamente a Venezuela a la cima de la lista de objetivos de cambio de régimen de Washington, calificándolo de líder de una “troika de la tiranía”. El año pasado, el equipo de seguridad nacional de Trump intentó reclutar miembros del ejército para montar una junta militar, pero ese esfuerzo fracasó. Seguir leyendo ASÍ FABRICÓ ESTADOS UNIDOS AL ‘PRESIDENTE’ GUAIDÓ. DAN COHEN Y MAX BLUMENTHAL

LA MENTIRA EN EL BOMBILLO. ENRIQUE MILANÉS LEÓN

Los mal disimulados guiños de Juan Guaidó al rubio peligroso dejan claro que persigue entregarle a precio de arepa una de las naciones más ricas del mundo.

En la enciclopedia que la maledicencia política ha dejado correr en Venezuela durante los años de su Revolución, un recio embuste parece pujar todavía por el «premio Pinocho». ¿No recuerdan? Resulta que los bombillos ahorradores entregados casa a casa hace años, en virtud de un programa hermanado con Cuba, tenían una inaudita prestación tecnológica que permitía a ciertas fuerzas ocultas grabar lo que ocurría en las habitaciones donde eran instalados.

Más que la edad de oro de la posverdad, vivimos el apogeo de la plusmentira, pero ahora que las únicas detonaciones en Venezuela son las de las fake news, hay que comenzar todo análisis aclarando lo principal: el chavismo lleva 20 años lidiando con ellas.

Con su acostumbrado discernimiento, el intelectual venezolano Luis Britto García ha llamado «gangsterismo informático» al capítulo digital de esta práctica que convierte la tecnología en una línea de producción en serie de mentiras. De un solo clic desfilan por la pantalla invenciones tan variopintas que muchos deciden adoptarlas y, en su reproducción irresponsable o mal intencionada, pueden causar un considerable daño en un país con el 80 % de los medios en manos privadas y opositoras, con amplio acceso a la red y –como ha aclarado Britto García– más teléfonos que habitantes. Aunque emblema de la época, internet es también la frontera más grande que cada país debe vigilar y cuidar.

Mientras las potencias se rearman misil a misil a costa del hambre de los pobres de este mundo, otro arsenal
–acaso más sencillo, pero igual de letal– se incrementa de manera más dinámica. Es la maraña de páginas digitales y redes sociales con su norte en la derecha que Dominique Albertini, periodista francés del diario Libération, ha llamado «armas de intoxicación masiva». Intoxicada sin remedio, la oposición a Maduro pretende intoxicar.

A 121 febreros del falso positivo del Maine en la bahía de La Habana, por los días en que el magnate de periódicos  William Randolph Hearst, del New York Journal, le exigía al dibujante Frederick Remington –aburrido de esperar en el calor del trópico un conflicto invisible en su horizonte– que mandara los dibujos, pues la guerra la pondría él, uno aprecia en Venezuela cuánta escenografía añade el capital a sus farsas. Ahora Hearst publicaría, con todo desenfado, el tuit y hasta el supuesto video de un malvado buzo español, con armadura, yelmo y todo, colocando la mina en el casco del acorazado que perdió su corazón. ¡Y que viva la guerra! Seguir leyendo LA MENTIRA EN EL BOMBILLO. ENRIQUE MILANÉS LEÓN

DECLARACIÓN DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE LA REPÚBLICA DE CUBA

FIDEL Y CHÁVEZ

El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de «intervención humanitaria» en la República Bolivariana de Venezuela y llama a la comunidad internacional a movilizarse para impedir que se consume.

Entre el 6 y el 10 de febrero de 2019, se han realizado vuelos de aviones de transporte militar hacia el Aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro, en República Dominicana y hacia otras islas del Caribe estratégicamente ubicadas, seguramente sin conocimiento de los gobiernos de esas naciones, que se originaron en instalaciones militares estadounidenses desde las cuales operan unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la Infantería de Marina que se utilizan para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países.

Medios políticos y de prensa, incluso norteamericanos, han revelado que figuras extremistas de ese gobierno, con una larga trayectoria de acciones y calumnias dirigidas a provocar o alentar guerras, como el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, el Director del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver-Carone, con la participación del Senador de la Florida, Marco Rubio, diseñaron, gestionaron el financiamiento y organizaron directa y detalladamente, desde Washington, el intento de golpe de estado en Venezuela mediante la ilegal autoproclamación de un presidente.

Son ellos mismos los que, personalmente o a través del Departamento de Estado, vienen realizando presiones brutales contra numerosos gobiernos para forzar su apoyo al llamado arbitrario a nuevas elecciones presidenciales venezolanas, mientras promueven el reconocimiento al usurpador que apenas cuenta con 97 mil votos como parlamentario, frente a los más de 6 millones de venezolanos que el pasado mes de mayo eligieron al Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.

Tras la resistencia al golpe ofrecida por el pueblo bolivariano y chavista, demostrada en las masivas manifestaciones de apoyo al Presidente Maduro y en la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el Gobierno de los Estados Unidos ha intensificado su campaña política y mediática internacional y recrudece las medidas económicas coercitivas unilaterales contra Venezuela, entre las que puede citarse el bloqueo en bancos de terceros países de miles de millones de dólares pertenecientes a Venezuela y el robo de los ingresos de las ventas de petróleo de esa hermana nación, lo que está provocando graves daños humanitarios y duras privaciones a su pueblo.

Junto a este cruel e injustificable despojo, EE.UU. pretende fabricar un pretexto humanitario para iniciar una agresión militar contra Venezuela y se ha propuesto introducir en el territorio de esa nación soberana, mediante la intimidación, la presión y la fuerza, una supuesta ayuda humanitaria, que es mil veces inferior a los daños económicos que provoca la política de cerco, impuesta desde Washington.

El usurpador y autoproclamado «presidente» declaró desvergonzadamente su disposición a reclamar una intervención militar de Estados Unidos con el pretexto de recibir dicha «ayuda humanitaria», y ha calificado el rechazo soberano y digno a esa maniobra como «un crimen de lesa humanidad».

Altos funcionarios estadounidenses recuerdan cada día, con arrogancia y desfachatez que, en relación con Venezuela, «todas las opciones están sobre la mesa, incluida la militar».

En el proceso de fabricación de pretextos, el gobierno de Estados Unidos ha  acudido al engaño y la calumnia al presentar un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, cínica e hipócritamente, expresa una grave preocupación por «la situación humanitaria y de derechos humanos…, los intentos recientes de bloquear la prestación de ayuda humanitaria,la existencia de millones de migrantes y refugiados…, el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, la situación de ruptura de la paz y la seguridad regionales» en Venezuela e insta «a adoptar las medidas necesarias».

Es evidente que Estados Unidos prepara el terreno para establecer por la fuerza «un corredor humanitario» bajo «protección internacional», invocar la «obligación de proteger» a los civiles y aplicar «todas las medidas necesarias».

Es indispensable recordar que conductas similares y pretextos parecidos fueron adoptadas por Estados Unidos en el preludio de las guerras que lanzó contra Yugoslavia, Iraq y Libia, al precio de inmensas pérdidas de vidas humanas y de enormes sufrimientos.

El gobierno estadounidense intenta eliminar el obstáculo mayor que representa la Revolución Bolivariana y Chavista al ejercicio de la dominación imperialista sobre «Nuestra América» y al despojo al pueblo de Venezuela de la primera reserva certificada de petróleo del planeta y de otros cuantiosos y estratégicos recursos naturales.

No puede olvidarse la triste y dolorosa historia de intervenciones militares de los Estados Unidos, en más de una ocasión en México, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Cuba, Honduras y más recientemente en Granada y Panamá.

Como alertó el 14 de julio de 2017 el General de Ejército Raúl Castro Ruz: «la agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda “Nuestra América” y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo».

La Historia juzgará severamente una nueva intervención militar imperialista en la región y la complicidad de quienes irresponsablemente lo acompañen.

Se decide hoy en Venezuela la soberanía y la dignidad de América Latina y el Caribe y de los pueblos del Sur. Se decide también la supervivencia de las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Se define si la legitimidad de un gobierno emana de la voluntad expresa y soberana de su pueblo o del reconocimiento de potencias extranjeras.

El Gobierno Revolucionario llama a la movilización internacional en defensa de la paz en Venezuela y en la región, basada en los principios de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz adoptada con la firma de los Jefes de Estado y Gobierno de la CELAC en 2014.

Expresa su bienvenida y apoyo al Mecanismo de Montevideo, iniciativa de México, Uruguay, la Mancomunidad del Caribe (CARICOM) y Bolivia,que busca preservar la paz en Venezuela basado, como dice su reciente Declaración, en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad jurídica de los Estados y la solución pacífica de controversias.

Saluda la favorable acogida a dicha iniciativa por parte del Presidente Maduro Moros y la comunidad internacional y expresa preocupación ante el rechazo categórico del Gobierno estadounidense a las iniciativas de diálogo promovidas por varios países, incluida esta.

El Gobierno Revolucionario reitera su firme e invariable solidaridad con el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, la Revolución bolivariana y chavista y la unión cívico-militar de su pueblo y hace un llamado a todos los pueblos y gobiernos del mundo a defender la Paz y a oponerse unidos, por encima de diferencias políticas o ideológicas, para detener una nueva intervención militar imperialista en la América Latina y el Caribe que dañará la independencia, la soberanía y los intereses de los pueblos del Río Bravo a la Patagonia.

La Habana, 13 de febrero de 2019

VENEZUELA: SOLIDARIDAD Y “AYUDA HUMANITARIA”. ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

El 10 de enero, cuando la OEA acordó ilegalmente declarar ilegítima la reelección del presidente Nicolás Maduro, una activista estadounidense, Medea Benjamin, irrumpió en la sesión con un cartel que decía: OEA, no apoye un golpe en Venezuela. El acto puede haber parecido menor por tratarse de una sola persona. Pero independientemente del prestigio de Benjamin como activista feminista y pacifista desde su adolescencia, cuando se opuso a la guerra de Vietnam, y más tarde su liderazgo contra la  agresión a Irak, es conocido que la opinión pública en Estados Unidos se opone a las intervenciones militares de la superpotencia, al final decididas por una pequeña elite, incluso sin consultar al Legislativo. Así que la resuelta mujer actuaba en ese momento como expresión de una corriente de la sociedad estadounidense que rechaza la guerra ejercida históricamente por su gobierno a lo largo y ancho del mundo.

El 13 de febrero, en el Senado de Estados Unidos, miembros de Codepink, organización de la que Benjamin es referente, interrumpieron la comparecencia ante una comisión de Elliot Abrams, emisario especial del Departamento de Estado para Venezuela. Los activistas le recordaron su pasado como criminal de guerra en Nicaragua y Centroamérica. Este hombre propició y enmascaró masacres en El Salvador y Honduras, además de ser uno de los operativos del ilegal escándalo Irán-Contras, aprobado por Ronald Reagan para burlar la ley que prohibía suministrar armas a la contra nicaragüense. Con la agravante de que los aviones de la CIA que llevaban las armas, regresaban cargados de drogas que la agencia vendía en los barrios negros de Los Ángeles para continuar financiando las armas ilegales. Un tribunal federal halló a Abrams culpable, pero fue indultado por el difunto George H. W. Bush al inicio de su presidencia. Luego funcionario a las órdenes directas de Bush hijo, hay fuertes indicios de que participó en el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez.

Abrams, el secretario de Estado Pompeo, el director del consejo de seguridad nacional John Bolton, el senador Marco Rubio(encargado por Trump de los planes contra Cuba, Venezuela y Nicaragua) y el subdirector del citado consejo Mauricio Claver Carone, se hacen llamar “equipo Venezuela” y según denunció Peter Kornbluh, experto en relaciones Cuba-Estados Unidos, la obsesión del grupo es derrocar al gobierno revolucionario de Cuba una vez que  acaben con Maduro (//www.jornada.com.mx/2019/02/09/mundo/022a1mun)

Así como Medea Benjamin y otros activistas de Codepink han mostrado una firme voluntad solidaria con Venezuela dentro de Estados Unidos, crecen en el mudo acciones de solidaridad con la Revolución Bolivariana.  Desde que estuvimos en La Habana en la IV Conferencia por el Equilibrio del Mundo a fines de enero, donde se hizo un vibrante llamado a la solidaridad con Venezuela y todas y todos nos comprometimos a actuar enérgicamente en esa dirección, se aprecia una ola  ascendente de videos  realizados por activistas  que denuncian las mentiras de los medios contra la patria de Bolívar y, en algunos casos, filman en Venezuela el país real, totalmente contrario al que dibujan las desvergonzadas bocinas   corporativas.

De la misma manera, circulan en las redes digitales artículos muy bien argumentados en defensa del chavismo, con miles de reproducciones, y Maduro ha concedido una serie de entrevistas muy esclarecedoras de gran repercusión. Entre ellas destaca la publicada en La Jornada por Luis Hernández Navarro dada la eficacia de las preguntas y respuestas, muy leída en México. Diariamente encuentra uno declaraciones de importantes personalidades condenando la política de Estados Unidos contra Venezuela y repudiando la amenaza de intervención militar reiterada por Trump.  Hace unas horas se difunde Tambores de la paz, canción del cubano Raúl Torres que promete ser todo un jonrón de la imprescindible Telesur.

Pero a la vez, durante la visita del ultraderechista presidente colombiano Iván Duque a Washington, Trump vuelve conque “todas las opciones están sobre la mesa” si Maduro no se va. Esto, en medio del peligrosísimo espectáculo montado con la supuesta ayuda “humanitaria” de la USAID y de otros países, en cuya distribución no participan ni la ONU ni la Cruz Roja Internacional puesto que es obvio que en Venezuela no existe crisis humanitaria y que lo que intentan hacer en la frontera venezolana Estados Unidos y sus satélites es una flagrante violación del derecho internacional sobre ayuda humanitaria. También es sabido cuantas veces esas dos palabras han estado unidas a las intervenciones militares de Washington. Ojalá no se llegue a ese fatídico extremo en Venezuela. Pero si llegare, topará una encarnizada resistencia sin fin de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y sus millones de milicianos y milicianas.

Twitter: @aguerraguerra

PRESIDENTE NICOLÁS MADURO, “SI EE.UU. APUESTA POR UNA INTERVENCIÓN MILITAR, VENEZUELA SE CONVERTIRÁ EN EL VIETNAM DE AMÉRICA LATINA”

En la peor crisis desde que asumió la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro considera que el intento de la derecha de formar un gobierno paralelo en su país es expresión del conflicto entre la independencia y la soberanía de Venezuela y la intención imperial estadunidense de recolonizar esa nación.
002e1pol-3
La revolución bolivariana, por mandato del comandante Chávez, nos dio la consigna: comuna o nada, manifestó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante la entrevista con La Jornada, realizada por Luis Hernández Navarro en Caracas. Foto Zurimar Campos

LUIS HERNÁNDEZ NAVARRO 

En entrevista exclusiva con La Jornada, el mandatario bolivariano rechaza que Venezuela sea una dictadura, se violen los derechos humanos o exista una crisis humanitaria. Según él, los políticos que hoy están presos son los organizadores de un golpe de Estado violento, que asesinaron, quemaron vivas a muchas personas y destruyeron propiedades. La inmensa mayoría de los medios de comunicación –asegura– están en manos privadas, en su mayoría opositoras. Y la llamada crisis humanitaria es un show montado por el Comando Sur para justificar una intervención militar.

Presente en la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador, el mandatario venezolano cuenta que no asistió a la ceremonia de investidura en la Cámara de Diputados para evitar una agresión en su contra que habría tapado el carácter histórico del triunfo del político mexicano.

Nicolás Maduro asegura que, en caso de que Estados Unidos apueste por intervenir militarmente su país, se creará en América Latina un nuevo Vietnam. Venezuela está moralmente lista para responder la agresión. Su ejército está unido y aliado al pueblo. Las agresiones de Trump –dice– buscan apropiarse del petróleo venezolano.

Esta es la versión completa de la entrevista con Maduro, que La Jornada le hizo en el Palacio de Miraflores el pasado 5 de febrero.

–Presidente, el día de hoy se dio a conocer que usted envió una carta al papa Francisco proponiéndole que jugara un papel en la mediación del conflicto. ¿Podemos saber qué más le decía en esa carta?

–Primero le daba las gracias por sus oraciones permanentes para que haya paz en Venezuela y le pedía que nos ayudara en la facilitación para un diálogo nacional. Ya el Vaticano nos ayudó en una fase en el año 2016. Quiere decir que conoce bien el terreno aquí, en Venezuela. Creo que la autoridad moral del Papa puede ayudar mucho para un diálogo que sea constructivo, de agenda abierta. Espero su respuesta pronto.

–Sin embargo, la Asamblea Nacional dijo que rechaza todo diálogo o grupo de contacto que alargue el sufrimiento del pueblo. O sea, descalifica cualquier posibilidad de diálogo.

–Sí, la derecha venezolana golpista ha rechazado los mecanismos de diálogo que la comunidad internacional está ventilando. Hace dos días el gobierno de Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump, ya había dicho: no al diálogo. Y ayer, el cártel de Lima, este grupo de gobiernos intolerantes de derecha, dijo también no al diálogo. Es una posición irracional, insensata. Es una posición antinatura, porque lo natural en la política es el diálogo, la palabra, la conversación.

“Yo insisto: sí al diálogo, sí al diálogo y sí al diálogo. Y más temprano que tarde, con la ayuda del gobierno de México, de Uruguay, de los 14 gobiernos del Caribe en el Caricom, de Bolivia, del grupo de contacto de la Unión Europea –y ojalá también del Vaticano– vamos a sentarnos en una mesa de diálogo. Estoy seguro que así será.”

La actitud de México, diplomáticamente correcta

–¿Qué opinión le merece la actitud y la posición del gobierno mexicano?

–El gobierno mexicano ha tenido una actitud diplomáticamente correcta, que es respetar a Venezuela, no inmiscuirse en sus asuntos internos. Y, a decir del presidente López Obrador, ha rescatado el espíritu de la Constitución mexicana y la tradición diplomática mexicana, tan admirada en el mundo, de no intervencionismo, de diálogo. Creo que está jugando un gran papel en este momento histórico

Seguir leyendo PRESIDENTE NICOLÁS MADURO, “SI EE.UU. APUESTA POR UNA INTERVENCIÓN MILITAR, VENEZUELA SE CONVERTIRÁ EN EL VIETNAM DE AMÉRICA LATINA”

TODAS Y TODOS CON VENEZUELA. ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA 1

ÁNGEL GUERRA CABRERA

La uptura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, anunciada por Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, es un acto de dignidad como los que hacen falta hoy en nuestra América y en el mundo. La única manera de responder con soberanía al descarado intento estadounidense de imponer un gobierno paralelo en la patria de Bolívar. El mandatario venezolano hizo el anuncio antes una gran concentración de pueblo chavista, que desbordó las calles de Caracas y de todas las ciudades de Venezuela este 23 de enero. Pese al esfuerzo de la mafia mediática por mostrar lo contrario, la oposición se manifestó solo en sus zonas tradicionales, e incluso, en algunas de ellas prevaleció el chavismo.

Maduro no es solo el único presidente legítimo de Venezuela, elegido en comicios democráticos y transparentes, certificados por el mismo ente electoral que reconoció en 2015 la victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias. Es, además, junto a la dirección político-militar de la Revolución, un paciente, laborioso e inquebrantable luchador por la paz. Con grandes esfuerzos y buena voluntad, ha agotado cuantas oportunidades han estado a su alcance por mantener la paz, la estabilidad y la institucionalidad democrática de la república y cuando no han existido esas oportunidades, ha tratado de crearlas. Esto, en circunstancias de acoso, cerco, guerra económica, diplomática y mediática de Washington, sus lacayos y aliados. Maduro hizo lo posible y lo imposible, en reiteradas ocasiones, por conducir a una salida airosa para ambas partes, el diálogo con la oposición.

Por cierto, a punto estuvo de ser alcanzada esa salida en República Dominicana, a través de las pláticas mediadas por el ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el mandatario de ese país Danilo Medina. Pero cuando el gobierno venezolano y la oposición habían adoptado acuerdos que darían sustento a la solución política del conflicto, fue abortada momentos antes de la firma mediante una brutal exigencia telefónica a la delegación opositora por el entonces secretario de Estado yanqui Rex Tillerson.

Con su ¡basta ya!, Maduro ha trazado la raya sobre la arena entre quienes quieren una humillante solución imperialista yanqui y, por lo tanto, sangrienta, al conflicto político en Venezuela, y quienes quieren una solución política venezolana en paz y sin sangre.  Los lacayos del imperialismo en el país caribeño han cumplido la insolente orden que diera el martes el vicepresidente de Estados Unidos de iniciar un nuevo intento de golpe de Estado. La autojuramentación del payaso de turno Juan Guaidó como “presidente interino” -un cargo totalmente inconstitucional-, en efecto, se ajusta a la instrucción impartida el día antes desde la Casa Blanca por Mike Pence. La coreografía grotesca  del acto es parte del guion concebido hace años por el Comando Sur de las fuerzas armadas yanquis. Pero ahora descarada y públicamente instruido desde la voz de mando de Pence y del presidente Donald Trump, cuya administración encabeza la lista de los impresentables gobiernos que han reconocido a Guaidó, quien exhibe un amplio y largo historial de actos de violencia guarimbera y ha tenido como único elector al presidente de Estados Unidos. Los gobiernos que reconocen al títere son la hez del neoliberalismo, la ultraderecha y el neofascismo. Todos los del Grupo de Lima con la honrosa excepción de México. Cuba, Bolivia, Nicaragua y nada menos que Rusia y China apoyan a Maduro, entre muchos otros países del mundo.

Seguir leyendo TODAS Y TODOS CON VENEZUELA. ÁNGEL GUERRA CABRERA

VENEZUELA: SANCIONES ECONÓMICAS Y MANIPULACIÓN MIGRATORIA. KATU ARKONADA

KATU 1

KATU ARKONADA

La inminente visita de Nicolás Maduro a México ha despertado la indignación no solo de la derecha, sino también de algunos sectores de Morena.

A pesar de que López Obrador ha dejado claro que todos los presidentes del mundo, incluido Maduro, son bienvenidos, llama la atención que la derecha neoliberal y la progresía lightberal no hayan protestado por la llegada de Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, violador en serie de los derechos humanos (tanto en sus fronteras, como en otras regiones del mundo, desde América Latina a Oriente Medio) o de Iván Duque, delfín de Uribe, cuyo legado en Colombia de desapariciones y falsos positivos deja más restos humanos en fosas comunes que todas las dictaduras militares del cono sur en su conjunto; una Colombia donde hoy, durante el gobierno de Duque, se siguen desapareciendo a decenas de luchadores sociales (más de 150 desde que se firmaron los recientes acuerdos de paz con las FARC-EP).

Nada de lo anterior sucede en Venezuela, cuyo gobierno no tiene bases militares en territorio extranjero, no impulsa golpes de estado ni realiza injerencia política en otros países, y tampoco desaparece líderes sociales; sin embargo, las matrices de opinión que se construyen, sobre todo en torno a dos ejes, crisis económica y éxodo migratorio, para obligarnos permanentemente a opinar sobre su gobierno.

Hablemos y debatamos entonces, sobre las dos matrices en torno a Venezuela sobre las que personas que nunca han estado en ese país caribeño, que tiene las reservas de petróleo certificadas más grandes del mundo (sumadas a las altísimas reservas de oro o coltán, además de un vínculo sur-sur con China o Rusia), opinan a partir de lo que ven o leen en los medios de comunicación masivos.No hay ninguna duda de que Venezuela está inmersa en una grave crisis económica. Lo que quizás no es tan conocido es que es resultado de la orden ejecutiva de Barack Obama, de marzo 2013, que declaraba a Venezuela peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos. Orden que ha permitido un ataque multidimensional a la estructura económica venezolana.Por un lado, mediante las sanciones económicas que incorporan las cuentas que maneja el gobierno venezolano para sus compras en el exterior a la unidad de investigación financiera que indaga, y bloquea en caso de ser necesario, cuentas del Estado Islámico y otros grupos terroristas. Eso ha permitido, por ejemplo, que bancos como el Citibank hayan bloqueado en septiembre de 2017 la compra de 30 mil unidades de insulina, o que el 18 de mayo de 2018, a dos días de la elección presidencial, Colombia bloqueara la llegada de 15 contenedores con 25 mil cajas CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción, un refuerzo del gobierno venezolano para garantizar la seguridad alimentaria de su población) que contenían 400 mil kilos de alimentos.

Y para quien todavía duda sobre la existencia de un bloqueo, el canciller de Brasil admitió recientemente que no pueden pagar una deuda de 40 millones de dólares a la empresa estatal venezolana Corpoelec (por el suministro de electricidad al estado de Roraima) debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.

Este bloqueo tiene dos componentes más. En primer lugar, la operación quirúrgica de las élites económicas estadunidenses por medio de sus calificadoras Standard & Poor’s, Fitch Ratings y Moody’s, colocando la deuda venezolana (igual que hace JP Morgan con el riesgo país) a nivel de países africanos en conflicto bélico. El objetivo es claro: ahuyentar cualquier posible inversión extranjera. Y el círculo iniciado por Obama en 2013 lo cierra este 2018 la administración Trump, con sanciones contra Pdvsa con otro objetivo nítido, reducir la capacidad de ingreso de un país que vive y se mueve a partir de la renta petrolera.

A esta matriz mediática contra Venezuela debemos sumarle la del llamado éxodo migratorio. Mientras periodistas estrella de Televisa se van a la frontera venezolana a mostrarnos la realidad fronteriza, ningún medio va a la cercana Honduras a realizar un reportaje que explique por qué miles y miles de hermanos centroamericanos huyen de su país con solo una mochila en la espalda, atravesando ríos, montañas y países enteros, arriesgándose al secuestro y asesinato en las vastas zonas del territorio mexicano controlado por las mafias criminales y el narco.

Un dato: mientras la migración hondureña pertenece a los estratos socioeconómicos más bajos, víctimas directas de la doctrina del shock neoliberal, la mayor parte de la población venezolana que migra (52%), según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana, pertenece a las clases media-alta y alta. El 82 por ciento del total afirma migrar en búsqueda de mejores perspectivas económicas.

Es por tanto mentira que la migración venezolana se deba a cuestiones políticas (son muy poquitas peticiones de asilo y refugio las concedidas por los países miembros del beligerante Grupo de Lima). La población migrante venezolana lo hace por motivos económicos, buscando un futuro mejor, algo tan digno y legítimo como cuando lo hacen más de 20 millones de personas en México y Colombia.

En definitiva, ojalá que la visita de Nicolás Maduro a México nos ayude a debatir la realidad venezolana de manera objetiva, tomando distancia del ruido mediático producido por intereses geopolíticos.

Fuente: LA JORNADA

POR LULA, CRISTINA, CORREA Y MADURO. ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA 1

  ÁNGEL GUERRA CABRERA

El miércoles 22 Evo Morales tuiteaba: nos unimos al pronunciamiento de la Red de Intelectuales que denuncia acción injerencista de Estados Unidos para derribar el gobierno de Venezuela, e impulsa persecución mediática y judicial contra hermanos Lula, Correa y Cristina.

Ante los continuos triunfos electorales de las fuerzas populares y progresistas y el éxito de sus gobiernos en el combate al neoliberalismo al en elevar el bienestar de nuestros pueblos, Washington y las derechas locales optaron por la tremenda. Lanzaron una contraofensiva integral basada en el esquema de las revoluciones de colores de Eugene Sharp, fundador y cabecilla de la organización ultraderechista Open Society, cuyo historial golpista y desestabilizador recorre la geografía planetaria donde quiera que haya gobiernos que no son del agrado de Estados Unidos.

Evidenciando una vez más en nuestra historia que solo respetan las reglas de la democracia representativa cuando los favorecen, el imperialismo yanqui y las derechas iniciaron una cadena de golpes de Estado contra los gobiernos progresistas. La primera víctima fue la pequeña Honduras, donde derribaron al presidente Manuel Zelaya(2009) por la fuerza de las armas, para lo que contaron con apoyo judicial, parlamentario y mediático. Siguieron los golpes contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay(2012) y contra su homóloga Dilma Rousseff(2016) en el gigantesco Brasil.

Pero también ha habido varios intentos derrotados de golpe contra los gobiernos populares. El caso paradigmático es Venezuela por haberse utilizado casi la totalidad de los recursos de la guerra no convencional, híbrida o de cuarta generación. Por solo mencionar algunas acciones muy relevantes, se produjo el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en 2002, precedido de un paro patronal y seguido a los pocos meses del paro petrolero, que paralizó la principal industria del país a un costo de miles de millones de dólares. El golpe llegó a sacar del gobierno a Chávez pero duró escasas 48 horas al reinstalar al líder venezolano luego de un contundente contragolpe popular-militar sin precedente. Allí se soldó la unidad cívico-militar que ha vencido los numerosos intentos de derrocar al chavismo, encarnado en los últimos años por el presidente Nicolás Maduro. Entre ellos, las feroces guarimbas de 2014 y 2017, el recrudecimiento sin límites de la criminal guerra económica y mediática y el recientemente frustrado intento de magnicidio contra el mandatario venezolano. No es casual, este estaba por lanzar una verdadera revolución económica y financiera dentro de la revolución, que golpeará muy duro a la especulación contra la economía popular y rompe con el dólar como moneda de cambio.

También fueron objeto de graves intentos de derrocamiento los presidentes Evo Morales (2008) y Rafael Correa (2010), los que, dada su esencia, no pueden calificarse sino de golpes de Estado de nueva generación. Ambos requirieron de una acción enérgica de UNASUR, hoy en proceso de liquidación por el actual gobierno ecuatoriano y otros gobiernos de derecha de América del Sur.  Seguir leyendo POR LULA, CRISTINA, CORREA Y MADURO. ÁNGEL GUERRA CABRERA

VENEZUELA: SUMISIÓN, GUERRA Y PERIODISMO DE ENCUBRIMIENTO. MARCOS ROITMAN ROSENMANN

Aunque publicado en agosto-septiembre de 2017 en La Jornada, Le Monde Diplomatique y otros medios de izquierda, este artículo del sociólogo, ensayista y profesor chileno Marcos Roitman Rosemann conserva plena vigencia en sus postulados esenciales. La guerra mediática contra el proceso bolivariano no sólo ha continuado, sino que se ha acentuado y ha adquirido matices cada vez más injerencistas y absolutos. En el contexto del debate general acerca de este fenómeno, invito a su relectura. 
Resultado de imagen para marcos roitman imágenes
Informar no es tarea fácil. El periodismo de guerra es, tal vez, el más complejo. Inmerso en una batalla sicológica, está destinado a crear una opinión pública sumisa, acorde con los objetivos militares. Hoy, se ha decidido que Venezuela es un objetivo militar estratégico para Occidente. Una guerra entre el bien y el mal. Democracia versus dictadura. En esta guerra todo vale. Hasta el Vaticano se ha decantado. La Iglesia se siente amenazada y decide apoyar a los responsables de la violencia callejera, pero comprometidos con Dios, la familia y la moral católica. El papa Francisco se quita la careta, se decanta por la oposición, que ha quemado, baleado a trabajadores, mujeres y niños. Lo mismo hizo la Iglesia en Chile con el gobierno de Salvador Allende, en 1973. Apoyó el golpe. Luego vendrían las lágrimas y los arrepentimientos. Era tarde. Miles de ciudadanos habían sido detenidos, torturados y asesinados. El argumento es siempre el mismo: la fe está en peligro y la amenaza a los católicos.
El periodismo y los medios de información pertenecientes al establishment de los distintos países del bloque occidental han tomado una decisión: retrotraer a Venezuela a los tiempos del neoliberalismo, la economía de mercado y el pacto interoligárquico. Sin excepción, desde esta trinchera fundamentalista, alteran hechos, crean acontecimientos y fomentan el odio hacia el pueblo venezolano contrario a dichas posiciones y que sólo quiere vivir en paz. La última elección a la Asamblea Nacional Constituyente lo demuestra, pero la declaran ilegal y un fraude de ley. No aportan argumentos, salvo violencia, el sabotaje y la sedición golpista.
Mientras unos ejercen el derecho a voto y reclaman participar, otros queman urnas, ponen barricadas y lanzan cocteles Molotov contras las fuerzas armadas y la policía ¡Vaya dictadura más extraña! La oposición campa a sus anchas, desconoce el Poder Ejecutivo, amenaza a sus adversarios, los quema, impide ejercer derechos, usa la fuerza, manda a sus militantes a destruir edificios públicos, sabotear las elecciones y poner barricadas, vanagloriándose de este comportamiento. El mundo al revés. Tal vez por ese motivo sus representantes son admiradores de Francisco Franco, Augusto Pinochet y se sienten cómodos con el discurso neonazi y fascista. Para los incrédulos, sólo dos frases. Lilian Tintori, abanderada del antichavismo y compañera sentimental de Leopoldo López, declaró: Los opositores venezolanos es normal que vitoreen a Francisco Franco. Si viviera, nos apoyaría, como Rajoy. Y el ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, detenido por sedición y llamar al golpe de Estado, dijo sin complejo alguno: Augusto Pinochet era una demócrata al servicio de su pueblo

Seguir leyendo VENEZUELA: SUMISIÓN, GUERRA Y PERIODISMO DE ENCUBRIMIENTO. MARCOS ROITMAN ROSENMANN

BASTA DE PERSECUCIÓN MEDIÁTICA Y JUDICIAL A NUESTRO/AS LÍDERES Y PROYECTOS POPULARES. DECLARACIÓN DE LA REDH

REDH.2

Podrán cortar mil flores, pero no podrán detener la primavera…

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad llama la atención sobre el interés estratégico de derribar a los gobiernos progresistas y revolucionarios de nuestra región por parte de las oligarquías locales alineadas con Estados Unidos.

Pretenden hacer caer a los gobiernos populares en pie, desarticular los avances en la unidad latinoamericana y anular los liderazgos constituidos. Sobre todo, porque estos pueden ser referencias electorales para la vuelta de las fuerzas progresistas y revolucionarias donde las han logrado destituir mediante golpes de estado institucionales o estafas y fraudes pre o post electorales. Llegan al extremo de intentar la destrucción de referencias morales e históricas de líderes que ya no están como Fidel Castro, Hugo Chávez y Néstor Kirchner.

Los medios hegemónicos efectúan un linchamiento mediático de las y los líderes populares con el que allanan el terreno psicológico en las masas para que luego el poder judicial avance en su persecución y procesamiento.

Al igual que en los casos de Lula en Brasil y de Rafael Correa en Ecuador, se ha puesto en marcha, una vez más, esa arquitectura de la impunidad sobre la principal referente del campo popular y progresista en la Argentina: Cristina Fernández de Kirchner, así como sobre otras ex autoridades y militantes de su proyecto. La impunidad que les brinda ocupar todos los espacios de poder, les permite inventar cualquier cosa. No necesitan pruebas. Su palabra “superior”, heredera de las “democracias blancas” con las que forjaron a sangre y fuego nuestros estados nacionales, les es suficiente. Como en Brasil donde sólo hizo falta la “convicción” de un juez, formateado en Estados Unidos, de que Lula era culpable para enviarlo a la cárcel con el solo fin de que la preferencia popular sobre su candidatura a presidente no se haga realidad. O en Ecuador que intentan anular judicialmente a Rafael Correa al buscar incriminarlo en un supuesto secuestro frustrado de un personaje probadamente delictivo. O pueden inventar todo tipo de calumnias confesadas por empresarios que compran su impunidad a cambio de acusaciones.

Pero cuando las pruebas son convincentes y señalan a sus mercenarios o sicarios, como los drones que explotaron cerca del primer mandatario venezolano, no son suficientes para que los monopolios mediáticos reconozcan el obvio magnicidio, y en cambio acusen a sus propias víctimas. En medio de países en los que se fragua la explosiva mezcla de consecuencias sociales del retorno de las políticas neoliberales, se vuelve a desatar una ofensiva sobre quienes representan proyectos de justicia social.

Sin embargo, las rebeldías populares crecen por todos los resquicios del blindaje represivo y mediático. Por ello los gobiernos de derecha están desplegando una progresiva militarización de nuestras sociedades de manera “preventiva”. Obedecen al propósito de Washington de llenar con sus bases militares nuestros territorios y reformar y unificar las doctrinas militares, con el retorno de la doctrina de seguridad nacional. Apuntan a reorientar a la fuerza militar hacia supuestos enemigos internos.

Repudiamos la gira por Suramérica del jefe del Pantágono, James Mattis, quien vino a asegurar el creciente control estadounidense sobre nuestros recursos naturales, la subordinación de nuestros estados nacionales y el designio estratégico de derribar por la fuerza al presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros. Los pueblos nuestroamericanos que hemos sufrido más de 500 años de dominación, no abandonaremos los caminos emancipatorios que construimos día a día. Por el contrario, defendemos a nuestros y nuestras líderes populares con los que seguiremos construyendo la senda de la Patria Grande.

¡Basta de persecución a Cristina Fernández de Kirchner y a Rafael Correa!

¡Basta de la ofensiva integral contra el gobierno y el pueblo de Venezuela!

¡Libertad a Lula!

Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia; Nicolás Maduro Moros, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; Dilma Rousseff, ex presidenta de la República Federativa de Brasil​​​​; Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, República Argentina; Pablo González Casanova, ex rector UNAM y Premio Internacional José Martí de la UNESCO, México; Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, República de Cuba; Jorge Arreaza, Ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela ; Ernesto Villegas, Ministro del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela ; Ricardo Patiño Aroca,​ ex Ministro de Relaciones Exteriores de la República del Ecuador; Danny Glover, Estados Unidos; Fernando Morais, Brasil; John Saxe Fernández, México; Rafael Cancel Miranda, Puerto Rico; Gabriela Rivadeneira, Ecuador; Martín Almada, Paraguay; Fernando González LLort, Cuba; Jorge Veraza, México; Iraida Vargas, Venezuela; Fernando Rendón, Colombia; Galo Mora, Ecuador; Héctor Díaz-Polanco, México; Frei Betto, Brasil; Hildebrando Pérez Grande, Perú; Piero Gleijeses, Estados Unidos; Leonardo Boff, Brasil; Stella Calloni, Argentina; Pavel Egüez, Ecuador; Mario Sanoja, Venezuela; Hugo Yasky, Argentina; James Early, Estados Unidos; Fernando Buen Abad Domínguez, México/Argentina; Gilberto López y Rivas, México; Gustavo Espinoza Montesinos, Perú; João Pedro Stédile, Brasil; José Pertierra, Estados Unidos; Manuel Dammert, Perú; Teresa Castro, México; Pilar Bustos, Ecuador; Carlos Molina Velázquez, El Salvador; Daniel Kovalik, Estados Unidos; Alejandro Zúñiga, Australia; María Nela Prada, Bolivia; Estela Bravo, Estados Unidos; Irene León, Ecuador; Bill Fletcher, Jr., Estados Unidos; Oscar Bonilla, Ecuador;  H. Bruce Franklin, Estados Unidos; Héctor Béjar Rivera, Perú; Lachlan Hurse, Australia; Rosa Salazar, Ecuador; Manuel Robles, Perú; Consuelo Sánchez, México; Jane Franklin, Estados Unidos; Juan Cristóbal, Perú; Vicente Otta, Perú; Nelson Valdés, Estados Unidos; Orlando Pérez, Ecuador; Rick Sterling, Estados Unidos; Winston Orrillo, Perú; T. M. Scruggs, Estados Unidos; Eduardo González Viana, Perú; Margot Palomino, Perú; José Agualsaca, Ecuador; Oswaldo Galarza, Ecuador; Ricardo Ulcuango, Ecuador; Manuel Azuaje Reverón, Venezuela; Reinaldo Iturriza, Venezuela; Eleazar Díaz, Venezuela; María Fernanda Barreto, Venezuela; María Fernanda Barreto, Venezuela; Rosa Miriam Elizalde, Cuba; Enrique Ubieta, Cuba; Manuel Santos Iñurrieta, Argentina; Edwin Jarrin Jarrin, Ecuador; Soledad Buendía, Ecuador; Omar Olazábal, Cuba; Judith Valencia, Venezuela; Sonia González, México

Miguel Barnet, Presidente de la Unión de Escritores y Artistas, Cuba; Axel Kicillof, ex ministro de Economía de la República  Argentina; Farruco Sesto, ex ministro del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela; Ignacio Ramonet, Francia; Gerardo Hernández Nordelo, Cuba; Carlos López, Argentina; Arnold  August, Canadá; Luis Morlote, Cuba; Peter Phillips, Estados Unidos; Gerry Condon, Estados Unidos; Ana Jaramillo, Argentina; Florencia Saintout, Argentina; Carlos Fazio, México; Hernando Calvo Ospina, Colombia/Francia;  Oscar Laborde, Argentina; Juan Carlos Junio, Argentina; Víctor Hugo Morales, Argentina; Banbose Shango, Estados Unidos;  Luis Hernández Navarro, México; Ammar Jabour, Venezuela; William Castillo, Venezuela; Luis Toledo Sande, Cuba; Bill Hackwell, Estados Unidos; Iroel Sánchez, Cuba; Jeanie Kimber; Canadá; Ilka Oliva Corado, Guatemala/ Estados Unidos;  Ramón Pedregal Casanova, España; Barbara Barnet, Estados Unidos; Federico Thea, Argentina; Vicente Zito Lema, Argentina; Gustavo Campana, Argentina; Alicia Castro, Argentina; Carlos Raimundi, Argentina; Juliana Marino, Argentina; Ariel Basteiro, Argentina; Cheryl LaBash, Estados Unidos; Berta Joubert-Ceci, Estados Unidos; Telma Luzzani, Argentina; Jorge Drkos, Argentina; Sergio Arria, Argentina; John Pokrajac, Estados Unidos; Antonio Pinto, Estados Unidos; Roger D. Harris, Estados Unidos; Paul Larudee, Estados Unidos; Félix Salvador Kury, Estados Unidos; Gennaro Carotenuto, Italia; Eduardo Mernies, Uruguay; Amanda Bloom, Estados Unidos; Marcelo Brignoni, Argentina; Carlos Aznáres, Argentina; Jorge Elbaum, Argentina; Fernando Borroni, Argentina; Hector Bernardo, Argentina; Alicia Entel, Argentina; Héctor “gallego” Fernández, Argentina; Martin Ogando, Argentina; Manuel Bertoldi, Argentina; Diana Broggi, Argentina; Luis Wainer, Argentina; Nicolás Canosa, Argentina; Juan Marino, Argentina; Lautaro Rivara, Argentina; Daniel Siciliano, Argentina; Alí Mustafá, Argentina; Laura Berardo, Argentina; Pascual Manganiello, Argentina; Rodolfo Amawi, Argentina; Virginia King, Argentina; Leonardo Moyano, Argentina; Adriana Rossi, Argentina; Julio Ferrer, Argentina; Matias Caciabue, Argentina; Yemil Harcha, Chile/Palestina; Margaret Flowers, Estados Unidos;  Kevin Zeese, Estados Unidos; Chuck Kaufman, Estados Unidos; Agustina Ruiz Barrea, Argentina; Laura Vázquez, Argentina; Michel Chossudovsky, Canadá; Sara Flounders, Estados Unidos; Silvina Romano, Argentina; Gonzalo Carbajal, Argentina; Santiago Liaudat, Argentina; Gonzalo Armua, Argentina; Fabián Curotto, Argentina; Rosario Pacheco, Venezuela; Freddy Fernández, Venezuela; Vladimir Sosa Sarabia, Venezuela; Juan Ramon Guzmán, Venezuela;  Fatima Rallo Gutierrez, Paraguay; Claude Marks, Estados Unidos; Carol Costa, Estados Unidos; Gail Walker, Estados Unidos; Bill Camp, Estados Unidos; Bill Martínez, Estados Unidos; Camilo Mejia, Nicaragua/Estados Unidos; Greg Klave, Estados Unidos; Netfa Freeman, Estados Unidos

Secretaría de la REDH

Pablo Sepúlveda, Chile/Venezuela; Omar González, Cuba; Atilio Borón, Argentina; Carmen Bohórquez, Venezuela; Hugo Moldiz, Bolivia; Katu Arkonada, País Vasco; Ángel Guerra, Cuba/México; Luciano Vasapollo, Italia; Marilia Guimaraes, Brasil; Nayar López, México; Chandra Muzaffar, Malasia; David Comissiong, Barbados; Alicia Jrapko, Estados Unidos; Paula Klachko, Argentina; Roger Landa, Venezuela; Ariana López, Cuba.

Fuente: REDH-CUBA

RED EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD, EN APOYO IRRESTRICTO A LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

Desde la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, saludamos al compañero Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro, y le ofrecemos nuestro respaldo incondicional en las próximas elecciones presidenciales del 20 de mayo, las cuales poseen una importancia estratégica, ya que Venezuela sigue siendo el epicentro de la disputa por América Latina, y de su triunfo depende el destino de la región y el carácter progresista y antiimperialista de ésta, frente al modelo neocolonial que amenaza con instaurarse en el continente.

La Revolución Bolivariana, fundada sobre la base de las luchas del pueblo en contra del neoliberalismo y sus políticas de privatización de los bienes más elementales para la vida humana, se halla a las puertas de una de sus más grandes batallas por la defensa de su soberanía, en un contexto imperialista renovado y amenazante, en el cual Estados Unidos y sus aliados pretenden reinstaurar el sistema económico que fuera derrotado hace 18 años por el pueblo venezolano y su líder, el comandante Hugo Chávez.

Seguir leyendo RED EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD, EN APOYO IRRESTRICTO A LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

PENSADORES Y ACADÉMICOS CRÍTICOS SE PRONUNCIAN: NUESTRO VOTO ES PARA NICOLÁS MADURO

No hay proceso revolucionario sin pensamiento crítico. Esta verdad inobjetable a veces resulta incómoda para quienes ven el cambio social como un lugar a donde se llega, como un producto perfecto y no como un proceso con permanentes tensiones. Las disputas generan diferentes formas e ideas de abordar la contingencia del cambio y ellas resultan en aciertos y errores. El pensamiento crítico ha servido, sirve y servirá para acompañar proponiendo, transitar juntos alertando sobre riesgos y equivocaciones, para errar haciendo y señalando. El pensamiento crítico no es un oráculo infalible sino un referente ético de otras lecturas posibles sobre la realidad.

Nuestros maestros estuvieron en la primera línea de combate desde mucho antes de la Revolución Bolivariana, acompañamos con voz propia a Chávez cuando decidió liderar el más importante cambio estructural ocurrido desde nuestra vida Republicana y, esperanzados vivimos el traspaso del liderazgo a Nicolás Maduro. Nunca hemos abandonado la palabra incómoda como identidad contestataria pero también desde la lealtad y unidad del campo revolucionario hemos señalado el peligro real del asedio del poder enemigo contra un pueblo que decidió intentar ser libre, así como de fuerzas antinacionales que procuran la disolución de la patria.

Seguir leyendo PENSADORES Y ACADÉMICOS CRÍTICOS SE PRONUNCIAN: NUESTRO VOTO ES PARA NICOLÁS MADURO

EL PERRITO OBEDIENTE Y LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS. ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA 1

ÁNGEL GUERRA CABRERA / LA JORNADA 

Pedro Pablo Kuczynski, presidente de Perú, manifestó hace un año ante una audiencia universitaria estadounidense, que Washington no se ocupa de América Latina porque esta es como un perrito echado en la alfombra, “que no da problemas”. Añadió que la excepción es Venezuela. Kuczynski  y el impresentable secretario general de la OEA, Luis Almagro, coinciden en su feroz obsesión antivenezolana porque ambos tienen tejado de vidrio, carecen de autoridad moral y prestigio y su único mérito es servir, ellos sí, a Estados Unidos como los canes más obedientes.

Hoy la cúpula estadounidense no ve un enemigo más importante a destruir que al presidente Nicolás Maduro y al bravo pueblo venezolano cuyo liderazgo se ha ganado a pulso. Del chavismo, piensa, no debe quedar ni el recuerdo –da un pésimo ejemplo a los pueblos del mundo- y luego seremos dueños del más grande yacimiento de petróleo de la tierra. Pues bien, allí están Kuczynski y Almagro disputándole a sus también impresentables socios del llamado Grupo de Lima (GL) el lugar más servil para cumplir ese objetivo. Debo decir que tengo una particular devoción por los perros y ya por eso solo rechazo que seres tan inteligentes, nobles y leales hayan sido aludidos en forma peyorativa por su señoría presidente de Perú. Sin contar el menosprecio que evidencia por nuestros pueblos latinos y caribeños y su ejemplar historia de luchas emancipatorias. Menosprecio que siente por sí mismo, pues le resulta inconcebible otra cosa que menear la cola al imperialismo yanqui.

Hay que reconocer que la hoja de servicios de Kuczynski a Washington y al capitalismo transnacional es difícil de superar. Inició su vida laboral como economista para América Central en ese chupasangre de pueblos que es el Banco Mundial(BM). Luego regresó a Perú en 1966 a colaborar con el primer gobierno de Belaúnde Terry, enfilado por Estados Unidos contra la Revolución Cubana y las protestas populares. Nombrado presidente del Banco de Reserva, tuvo que huir a la potencia del norte, acusado por el gobierno de los militares patriotas del general Juan Velasco Alvarado(1968) de propiciar la fuga de 115 millones de dólares a la International Petroleum Company. En premio a ello fue ascendido a economista jefe para América Latina del BM. Hombre de la elite financiera, fue ejecutivo de varios bancos de inversión y luego regresó al BM a un puesto más importante. Hasta fue invitado al Club Bilderberg, cofradía de referentes internacionales del neoliberalismo.

El presunto anfitrión de la Cumbre de las Américas (CA) ha dedicado su carrera política y su presidencia a hacer avanzar la agenda neoliberal de saqueo y desposesión y a negocios non sanctos. Todo apunta a que siendo ministro de economía recibió millones en sobornos de la brasileña Odebrecht, razón por la que hoy se votará en el Congreso peruano si se admite a trámite la declaración de vacancia de su cargo, equivalente a una destitución.

La pregunta es si un gobierno tan impopular, cuyo presidente está cuestionado en grandes protestas por corrupto, tiene posibilidades de ofrecer las mínimas condiciones políticas al desarrollo de una cumbre que, de celebrarse, será borrascosa. Aunque el tema central que se anuncia es la gobernabilidad democrática frente a la corrupción, no es más que un pretexto. Muchos de los jefes de Estado convocados están señalados precisamente por corruptos y antidemocráticos, comenzando por Donald Trump. Van allí con el propósito de sentar a Maduro en el banquillo, a quien desinvitaron ilegalmente a la cumbre, para arreciar el aislamiento internacional a que se quiere someter a Caracas, como en su momento a Cuba.

Ese fue el objetivo central de la gira por nuestra región del ahora defenestrado secretario de estado Rex Tillerson.  Ha sido notable el incremento después de entonces de las acciones antivenezolanas de los cancilleres más activos del GL. De la misma manera que la de Almagro, cuyas últimas hazañas son la destitución del vocero de la comisión anticorrupción enviada por él mismo a Honduras, justo porque este se tomó en serio la encomienda; y, más recientemente, el apaño al escandaloso fraude electoral en ese país, sugerido en su momento por el funcionario.

Cabe recordar que la Venezuela chavista tiene gran apoyo popular en Perú y que los países del ALBA decidieron en su última cumbre de Caracas tomar las medidas diplomáticas que estimen pertinentes para exigir que Maduro sea invitado a la CA. Ni Trump ni el GL ni Almagro la tendrán fácil.

Twitter:@aguerraguerra

SABOTAJE A LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA. ATILIO BORÓN

ATILIO BORÓN

Dando una vez más cumplimiento a su funesta misión, Estados Unidos acaba de sabotear un acuerdo laboriosamente alcanzado entre el gobierno y la oposición venezolana en los diálogos de Santo Domingo.  La carta que el 7 de febrero hizo pública el ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero revela su sorpresa -y, de modo más sutil, su indignación- ante la “inesperada” renuncia por parte de los representantes de la oposición a suscribir el  acuerdo cuando estaba todo listo para la ceremonia protocolar en la cual se anunciaría públicamente la buena nueva. Como revela en dicha carta, RZ dice que luego de dos años de diálogos y discusiones se había llegado a un acuerdo para poner en marcha “un proceso electoral con garantías y consenso en la fecha de los comicios, la posición sobre las sanciones contra Venezuela, las condiciones de la Comisión de la Verdad, la cooperación ante los desafíos sociales y económicos, el compromiso por una normalización institucional y las garantías para el cumplimiento del acuerdo, y el compromiso para un funcionamiento  y desarrollo plenamente normalizado de la política democrática.” (https://www.aporrea.org/oposicion/n320777.html)

Este acuerdo, de haber sido firmado por la oposición, ponía fin a la crisis política que, con sus repercusiones económicas y sociales, había desatado una de las más graves crisis de Venezuela en su historia. Era también un paso gigantesco hacia la normalización de una situación regional cada vez más crispada por las resonancias del conflicto venezolano. El pretexto sorpresivamente utilizado por la avergonzada oposición fue la renovada exigencia de que las elecciones presidenciales fuesen monitoreadas por el Grupo de Lima, una colección de países (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guayana,  Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía) cuyos gobiernos compiten para ver quien hace gala del mayor servilismo a la hora de obedecer las órdenes emitidas por la Casa Blanca para atacar a Venezuela. El Grupo de Lima no es una institución como la UNASUR, la OEA u otras por el estilo. El documento elaborado en la República Dominicana ponía en manos de la Secretaría General de la ONU organizar la fiscalización del comicio presidencial, una institución infinitamente más seria y prestigiada que el Grupo limeño en donde abundan los narcopresidentes,  los golpistas bendecidos por Estados Unidos como los mandatarios de Brasil y Honduras, gobiernos como el de México que hicieron del fraude electoral un arte de incomparable eficacia, o el de Chile, cuyo mayor logro democrático es haber decepcionado tanto a su pueblo que menos de la mitad del electorado concurrió a votar en las últimas elecciones presidenciales. Sin embargo, la exigencia de que este impresentable grupo de gobiernos fuese el encargado de garantizar la “transparencia y honestidad” de las elecciones presidenciales en Venezuela fue el pretexto utilizado para boicotear un acuerdo que tanto trabajo había costado sellar. ¿Cómo explicar este súbito e inesperado cambio en la opinión de la oposición venezolana?  Seguir leyendo SABOTAJE A LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA. ATILIO BORÓN