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TENGO MIEDO. PABLO NERUDA

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PABLO NERUDA

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

SI TÚ ME OLVIDAS. PABLO NERUDA

NERUDA 7

PABLO NERUDA

Quiero que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

Fuente: Los versos del Capitán, Buenos Aires, Editorial Losada, 1954

LOS POETAS DE LA ALEGRÍA DE VIVIR. JOSÉ LUIS DÍAZ-GRANADOS

En estos días de imprescindible aislamiento, presentamos un breve texto del escritor colombiano José Luis Díaz Granados, “quizá uno de los ensayistas más amenos  e informados de nuestra lengua. Poesía, militancia, impulsos vitales y la evolución de la mirada de los poetas respecto al mundo, son tópicos abordados aquí”, en el característico estilo de este gran amigo de Cuba y su literastura.

hierba seca

JOSÉ LUIS DÍAZ-GRANADOS

JOSÉ LUIS DIAZ-GRANADOSSería superficial limitar a un simple rótulo el carácter esencial de determinado movimiento o generación literaria. Eso no ayuda en nada al conocimiento de la cultura universal y por el contrario contribuye a crear falsos estereotipos con los cuales se han alimentado muchas gentes desprevenidas en nuestro continente mestizo.

Es el caso de Quevedo, que lejos de ser conocido por nuestras clases medias urbanas como uno de los poetas mayores de la lengua castellana, su nombre ha sido usado para chistes grotescos y a veces como sinónimo de bajas pasiones.

Algo similar aconteció (o acontece aún) con el controvertido polemista colombiano José María Vargas Vila, uno de los profetas del radicalismo, humanista admirado por José Martí y Rubén Darío, a quien siempre se le señaló, desde las orillas opuestas a la suya, como escritor obsceno, incestuoso, depravado y ateo.

Y en cuanto a las etiquetas, me remito al Romanticismo, uno de los movimientos cardinales del arte de todos los tiempos, pero que para millares de seres no pasa de ser el sinónimo del amor en medio de bonitos versos bajo la luz de la luna. ¡Oh, qué romántico! ¿O no?

De todas maneras, y a riesgo de caer en tales improvisaciones, me atrevo a ponerle la etiqueta de “poetas de la alegría de vivir” a aquella generación de escritores nacidos con el siglo, que  vivieron su época con tal intensidad hasta el punto que tomaron parte de sus dolores y combates para luego celebrar las victorias populares y con ellas, la construcción de la esperanza y la posibilidad de la alegría.

HIERBA

Estos autores vivieron, sin proponérselo, una trayectoria similar, en experiencias, en gustos estéticos y en militancia política. Citemos sólo algunos nombres: Louis Aragón, Paul Eluard, Pablo Neruda, Rafael Alberti, Nicolás Guillén, Nazim Hikmet, Miguel Angel Asturias, Jorge Amado, Raúl González Tuñón. Jorge Zalamea, Yannis Ritsos, Langston Hugues, Félix Pita Rodríguez, Ilya Ehremburg y Miguel Otero Silva, entre otros.

Como anoté anteriormente, nacieron con el siglo. Hacia los años 20 incursionaron en el piélago de todas las vanguardias y experimentaron lo que les vino en gana —escritura automática, visiones oníricas, monólogo interior, prescindencia de lo racional, etc.—, hasta hacer de la literatura una verdadera fiesta verbal: “El mármol de los palacios es hoy más duro que el sol” (Cadáver exquisito, de Bretón, Char y Eluard).

En los años 30, nuestros poetas derivaron su creación hacia lo testimonial y coloquial. Se alinearon a favor de la República Española y a ella dedicaron sus cantos: “Ardiendo España estás! Ardiendo / con largas uñas rojas encendidas; / balas matricidas / pecho, bronce oponiendo, / y en ojo, boca, carne de traidores hundiendo / las rojas uñas largas encendidas…”. (Nicolás Guillén).

En la década de los años 40 se opusieron con todas las energías de su pluma a las huestes invasoras de Hitler y Mussolini y festejaron la victoria del Ejército Rojo en la célebre batalla de Stalingrado: “Los que España  quemaron y rompieron / dejando el corazón encadenado / de esa madre de encinos y guerreros, / se pudren a tus pies, Stalingrado!” (Neruda).

Luego de la victoria de los aliados sobre el Eje, cuando Stalin, Roosevelt y Churchill dividieron el mapa del mundo y los soviéticos instauraron gobiernos socialistas en Europa Oriental, estos poetas decidieron enfilar sus baterías creadoras hacia lo que prometía encarnar los valores de la paz, la amistad y la justicia social: “Venid, los que dudéis, a ver este milagro. / No hay ya nubes que puedan confundirse los ojos. / Confesad, si os lastima. Gritad, si os apasiona. / Aquí ha nacido algo que ha de asombrar al mundo” (Rafael Alberti).

En los años 50 viajaron por esos territorios promisorios y todos, coincidencialmente, dejaron el testimonio escrito de su paso por “la primavera de los pueblos”. Neruda escribió Las uvas y el viento; Miguel Ángel Asturias, Rumania, su nueva imagen; Nicolás Guillén, La paloma de vuelo popular; González Tuñón, Todos los hombres del mundo son hermanos; el costarricense Joaquín Gutiérrez, La URSS, tal cual; Jorge Amado: El mundo de la paz; Carlos Luis Fallas, Un mes en la China Roja y Jorge Zalamea:Reunión en Pekín.

hierba verde

Los poetas cambiaron luego sus versos combatientes y diatribas antifascistas por poemas cotidianos y coloquiales donde la sencillez se entronizó en el centro de sus trabajos creativos. Transformaron sus gritos por trinos y sus arengas por campanas matinales, y el mundo oyó el ritmo de las más sencillas canciones a la alegría elemental: “Quiero que los aviones tengan aterrizajes felices, / que el médico salga sonriente del quirófano, / que se abran los ojos de los ciegos…”. (Nazim Hikmet). “Esta vez dejadme / ser feliz. / Nada ha pasado a nadie, / no estoy en parte alguna, / sucede solamente / que soy feliz…” (Neruda).

Ante la amenaza de destrucción nuclear por parte de las superpotencias enfrentadas, estos autores oponen a la barbarie la posibilidad de la alegría. Y predican en sus poemas y narraciones el disfrute de todos los dones de la vida: el trabajo, la amistad, el amor a plenitud, los viajes, las exquisitas comidas y el buen vino “que nace de los pies del pueblo”. Neruda y Asturias escriben Comiendo en Hungría, libro jubiloso y suculento como un buen goulasch…

La década del 60 los vuelve a unificar con florecientes odas a  Fidel, al Che y a la Cuba revolucionaria, lo mismo que al Vietnam en armas y al triunfo de Salvador Allende en Chile.

La séptima década sorprende a estos autores (algunos ya han fallecido) con toda clase de honores y distinciones: Guillén es el Poeta Nacional de Cuba; Asturias y Neruda ganan el Premio Nobel de Literatura; Alberti retorna a España luego de un larguísimo exilio y gana el Premio Cervantes; Vidales, Zalamea, Ritsos y Jorge Amado obtienen el Premio Lenin de la Paz y todos en su tercera primavera retornan a las estructuras y metros tradicionales de la poesía y  escriben novelas y memorias.

Todos ellos, sin excepción, quintuplicaron en sus obras la fidelidad a la vida y su fe en la criatura humana. Y siempre creyeron en que otro mundo mejor, podría ser posible, experimentando minuto a minuto, como Picasso —el dios particular de todos ellos—  la plena posibilidad de la alegría.

José Luis Díaz-Granados (Santa Marta, Colombia, 1946). Poeta, novelista y periodista colombiano. 

Fuente: CÍRCULO DE POESÍA

TRES POEMAS ME DUELEN. VALLEJO, NERUDA, CORTÁZAR

CÉSAR VALLEJO

TRILCE       

Hay un lugar que yo me sé
en este mundo, nada menos,
adonde nunca llegaremos.

Donde, aun si nuestro pie
llegase a dar por un instante
será, en verdad, como no estarse.

Es ese sitio que se ve
a cada rato en esta vida,
andando, andando de uno en fila.

Más acá de mí mismo y de
mi par de yemas, lo he entrevisto
siempre lejos de los destinos.

Ya podéis iros a pie
o a puro sentimiento en pelo,
que a él no arriban ni los sellos.

El horizonte color té
se muere por colonizarle
para su gran Cualquiera parte.

Mas el lugar que yo me sé,
en este mundo, nada menos,
hombreado va con los reversos.

Cerrad aquella puerta que
está entreabierta en las entrañas
de ese espejo. ¿Ésta? No; su hermana.

No se puede cerrar. No se
puede llegar nunca a aquel sitio
do van en rama los pestillos.

Tal es el lugar que yo me sé.

—————————

PABLO NERUDA

TENGO MIEDO

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.

Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!

Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.

Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.

Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

———————–

JULIO CORTÁZAR

EL FUTURO

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.

AYER Y HOY: RESISTENCIA Y LIBERTAD. EDMUNDO ARAY

edmundo 1

Hay seres —como Edmundo Aray (1936)– que la muerte no podrá arrebatarnos jamás de la memoria. Perviven en nosotros de la manera más sencilla, que suele ser la más honda e indeleble: como una sonrisa o una palabra que se eleva y, apasionada (siempre apasionada en su caso), silencia al más enardecido de los auditorios. Como si toda la razón y la bondad del mundo hablaran en su voz. Como si un duende paseara por la casa y cada una de sus ocurrencias comportara un desafío. Fiel como el más fiel, cercano siempre, tanto que ya Edmundito es cubano.
Así fue, así lo veo y es para mí este hermano escritor y cineasta venezolano, de quien me dijeron hace unos días, así de golpe, que ahora estaba muerto. Como si fuera posible matar lo que él hacía, la vida misma. 
Edmundo y yo solíamos intercambiar textos y mensajes sobre los más diversos temas, incluidos el cine, la poesía y, por supuesto, la salud y la muerte, a quien jamás llegamos a tomar en serio. Compartimos amigos, dolencias, congojas y un planeta de sueños que él insistía en llamar “Esta alegría”. 
En un signo de confianza y humildad, Edmundito tenía por costumbre pedir opiniones a algunos de sus amigos sobre los textos que llevaba en proceso de escritura. Fue así que a la altura de febrero y marzo de este año, intercambiamos pareceres acerca de su enjundioso ensayo “Ayer y hoy: resistencia y libertad”, el cual probablemente permanezca inédito, al menos en la versión que aquí se ofrece.  Y sobre el Llamamiento que le sirve de colofón, cuya fecha al pie el autor fijara en “febrero del 2021” para burlar el tiempo.
Pero aquel diálogo, como siempre sucede cuando la Muerte asecha y nos acecha, quedó pospuesto por razones mundanas y algún que otro agobio inevitable. Ambos lo vamos a lamentar todo el futuro, entre otros motivos porque estábamos hablando también de poesía. Y Edmundo era un torrente que pensaba en versos, o mejor: el verso torrencial con que pensaba el mundo.
A pesar de que todavía me debe la versión definitiva de su ensayo, aquí les va la que recibí de él la penúltima vez, porque la última, como ya dije, no me ha llegado aún. Quien sabe si –venezolano al fin–, toda esta angustia sea obra de la impuntualidad. También les dejo su mensaje de entonces.
A ver si vuelves, poeta; hoy hay reunión en la Fundación y en la Escuela la mesa está servida. No estaré yo pero estarán los otros.

——————–

Querido Hermano:
Te imagino en plena defensa, claro, ante la arremetida del tunante de Washington y su pandilla. En la misma estamos nosotros, como has observado, con el alma en vilo.
Te anexo el texto que revisara en estos días, diagramado de otra manera para enfatizar aún más, y con algunos ajustes.
Un fuerte abrazo.
Edmundo.

——————-

EDMUNDO ARAY

EDMUNDITO 1Vivimos tiempos nuevos, dijimos al despuntar el siglo XXI. (Siempre vivimos tiempos nuevos). Hay cambios en América Latina. Cambios serios, perturbadores del camino emprendido en busca de un futuro digno para nuestros pueblos. El ejercicio socialdemócrata progresista ha sido gravemente golpeado por los triunfos de la derecha reaccionaria en Paraguay, Ecuador, Argentina, Colombia, Brasil. Ni qué decir de las acciones de contenido fascista del grupo de Lima y de los gobernantes pantalleros de la Unión Europea sometidos a la orientación de Washington. La derecha reaccionaria no ceja en sus esfuerzos anti-nacionales por abortar, estimulada por el Imperio, el proceso democrático, ampliamente participativo de Venezuela y las notables y ejemplares conquistas de las clases populares a lo largo del proceso revolucionario iniciado por Hugo Chávez, así como a las contribuciones a la unidad latinoamericana a través del Alba, Celac,  Unasur, Caricom, Petrocaribe.

¿Y el cine? ¿Y los cineastas? ¿Mantenemos los cimientos hacedores de estos años? ¿Somos meros observadores de los acontecimientos? ¿Enajenamos el oficio creador por el oficio de vivir? ¿Somos ciudadanos al margen de las coyunturas de la sociedad? ¿El cine documental testimonia de manera consecuente cuanto acontece en nuestros días de asedio imperial y desafueros fascistas? ¿Acaso los cineastas latinoamericanos no han sido dentro del movimiento cultural del continente y del Caribe, abanderados del proyecto bolivariano-martiano: la Patria es América.

Son interrogantes que permanentemente nos formulamos en el seno de nuestras agrupaciones, en los más diversos encuentros, en la confrontación de las películas con el público, en las aulas de formación, incluyendo las debidas revisiones curriculares, en los foros organizativos, en los organismos de fomento cinematográfico erigidos por los propios cineastas.  Al día de ayer el balance es positivo, no solo por el desarrollo de la producción, sino también por la calidad, la cual se expresa en el abordaje de nuevos temas, en el fortalecimiento argumental y dramatúrgico y en las ambiciosas propuestas estéticas. También es cierto que el espectro pudiera oscurecerse si el fervor popular es avasallado por las ambiciones del capital transnacional, dígase el neo imperialismo rapaz.

Necesario es irrumpir de nuevo, invocar la unidad de acción de los cineastas, defender sus atributos y valores, mantener su inquebrantable fidelidad a la irrevocable aventura del espíritu. Cuando la imagen es combustión ilumina las esencias más profundas de la libertad creadora. Nunca pongamos a media asta la bandera de la imaginación.

Recordemos las exigencias de Glauber Rocha: Para el cineasta su estética es una ética, es una política. ¿Cómo puede –se preguntó– forjar una organización del caos en que vive el mundo capitalista, negando la dialéctica y sistematizando su proceso creador con los mismos elementos formativos de los lugares comunes y mentirosos y entorpecedores? “El cine es un cuerpo vivo, objeto y perspectiva. El cine no es un instrumento, el cine es una ontología”. 

Es de hervores la memoria. ¡Cuántas contiendas en el curso! Se nos fueron unos, nos llevaron a otros con saña mortal, y una y otra vez abrimos y nos cerraron puertas. Pero con enconado fervor se hicieron películas, se discutieron entre compañeros, nos las pusieron entre rejas, pero también florecieron en paredes y pantallas del continente hasta alzarse altivas en los grandes festivales del mundo.

Las relaciones de dependencia y el poder que las mantiene, si bien avasalla, domina y extiende su régimen de agravios, no sepulta los viejos antagonismos, por el contrario, los recrudece, al tiempo que origina nuevas contradicciones No escapa a la lucidez de los cineastas la observación certera de este estadio del desarrollo del capital. Ni tampoco que el neo imperialismo rapaz socave su propio “orden” alimentado por una voracidad que ha conducido a una nueva relación de dependencia: la dependencia financiera, fuente de una crisis sin salida, no sólo porque opone al capital internacional contra los pueblos nacionales, como fuerza opresora, anárquica, incontrolable, sino también porque transparenta sus turbulencias: crisis espiritual, política, ideológica y moral.

La voracidad del capital financiero conduce a una crisis estructural crónica, que afecta directamente a la humanidad toda. Las aberraciones del sector financiero se traducen en una estafa a escala planetaria. Desaparecieron los parámetros. La Casa Blanca es una oscura casa protectora y benefactora de capitalistas delincuentes, de banqueros forajidos. El sistema es un gigantesco basurero. Seguir leyendo AYER Y HOY: RESISTENCIA Y LIBERTAD. EDMUNDO ARAY

ODA AL PRIMER DÍA DEL AÑO. PABLO NERUDA

NERUDA 1

PABLO NERUDA

Lo distinguimos
como
si fuera
un caballito
diferente de todos
los caballos.
Adornamos
su frente
con una cinta,
le ponemos
al cuello cascabeles colorados,
y a medianoche
vamos a recibirlo
como si fuera
explorador que baja de una estrella.

Como el pan se parece
al pan de ayer,
como un anillo a todos los anillos:
los días
parpadean
claros, tintineante, fugitivos,
y se recuestan en la noche oscura.

Veo el último
día
de este
año
en un ferrocarril, hacia las lluvias
del distante archipiélago morado,
y el hombre
de la máquina,
complicada como un reloj del cielo,
agachando los ojos
a la infinita
pauta de los rieles,
a las brillantes manivelas,
a los veloces vínculos del fuego.

Oh conductor de trenes
desbocados
hacia estaciones
negras de la noche.
este final
del año
sin mujer y sin hijos,
no es igual al de ayer, al de mañana?
Desde las vías
y las maestranzas
el primer día, la primera aurora
de un año que comienza
el primer día, la primera aurora
de un año que comienza,
tiene el mismo oxidado
color de tren de hierro:
y saludan
los seres del camino,
las vacas, las aldeas,
en el vapor del alba,
sin saber
que se trata
de la puerta del año,
de un día
sacudido
por campanas,
adornado con plumas y claveles,

La tierra
no lo
sabe:
recibirá
este día
dorado, gris, celeste,
lo extenderá en colinas,
lo mojará con
flechas
de
transparente
lluvia,
y luego
lo enrollará
en su tubo,
lo guardará en la sombra.

Así es, pero
pequeña
puerta de la esperanza,
nuevo día del año,
aunque seas igual
como los panes
a todo pan,
te vamos a vivir de otra manera,
te vamos a comer, a florecer,
a esperar.
Te pondremos
como una torta
en nuestra vida,
te encenderemos
como candelabro,
te beberemos
como
si fueras un topacio.

Día
del año
nuevo,
día eléctrico, fresco,
todas
las hojas salen verdes
del
tronco de tu tiempo.

Corónanos
con
agua,
con jazmines
abiertos,
con todos los aromas
desplegados,
sí,
aunque
sólo
seas
un día,
un pobre
día humano,
tu aureola
palpita
sobre tantos
cansados
corazones,
y eres,
oh día
nuevo,
oh nube venidera,
pan nunca visto,
torre
permanente!

SONETO 83. PABLO NERUDA

Pablo Neruda

PABLO NERUDA

Soneto 83

Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche,
invisible en tu sueño, seriamente nocturna,
mientras yo desenredo mis preocupaciones
como si fueran redes confundidas.
Ausente, por los sueños tu corazón navega,
pero tu cuerpo así abandonado respira
buscándome sin verme, completando mi sueño
como una planta que se duplica en la sombra.
Erguida, serás otra que vivirá mañana,
pero de las fronteras perdidas en la noche,
de este ser y no ser en que nos encontramos
algo queda acercándonos en la luz de la vida
como si el sello de la sombra señalara
con fuego sus secretas criaturas.

PABLO NERUDA NO MURIÓ DE CÁNCER, EL CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN FUE FALSEADO

Las falsedades escritas en el certificado de defunción de Pablo Neruda el 23 de septiembre de 1973 constituirían méritos para una querella criminal, una noticia impactante difundida hoy en Chile.

pablo-neruda-fotos

El abogado Eduardo Contreras, que lleva el caso por el Partido Comunista al cual pertenecía Neruda, remarcó que las valoraciones de un Panel de Peritos de seis países son demoledoras.

“Conocer que no murió de caquexia cancerosa (falta de apetito, debilidad y pérdida de peso), apunta directamente al doctor Sergio Drapper como uno de los presuntos culpables del asesinato del poeta”, sentenció Conteras.

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DE NERUDA, UN SONETO DE AMOR

neruda-1
El poeta chileno Pablo Neruda.

SONETO XLIV 

Sabrás que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.

Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.

Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.

Mi amor tiene dos vidas para armarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.

FAREWELL. PABLO NERUDA

L' ecrivain chilien Pablo Neruda (1904-1973, nom de plume de Neftali Ricardo Reyes Basoalto) vers 1969 --- chilean writer Pablo Neruda, (1904-1973, pen-name of Neftali Ricardo Reyes Basoalto) c. 1969

 

 

 

1

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

2

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

3

(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.

Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.

4

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.)

5

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

…Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

FAREWELL

PABLO NERUDA

Memorias. Foto de Claudia González Machado
Memorias. Foto de Claudia González Machado

1

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

2

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

3

(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar).

4

Amor el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.

5

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

…Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

 

Foto: Claudia González

HASTA AQUÍ EL POST DEL AUTOR DEL BLOG, LO QUE SIGUE ES DE WORDPRESS.COM

READING NERUDA’S POEMS: “KEEPING QUIET”

by Maria Popova

Fuente Brain pickings

A lyrical reminder to break the momentum of busyness that fuels “the sadness of never understanding ourselves.”

extravagaria_neruda

“Make a place to sit down. Sit down. Be quiet…” So begins Wendell Berry’s “How to Be a Poet,” tucked into which is tremendous sagacity on how to be a good human being. “The impulse to create begins… in a tunnel of silence,” wrote Adrienne Rich in her tremendous lecture on art and freedom. “Every real poem is the breaking of an existing silence.”

No poet breaks the silence with silence, nor slices through its vitalizing, clarifying, and transcendent power, with more piercing elegance than Pablo Neruda (July 12, 1904–September 23, 1973) in a poem titled “Keep Quiet” from his 1974 volume Extravagaria (public library), translated by Alastair Reid.

The only thing to lend Neruda’s words and wisdom more mesmerism is this beautiful reading by the venerable Jewish-Buddhist teacher and prolific author Sylvia Boorstein, excerpted from the closing moments of her conversation with Krista Tippett on one of the finest podcasts for a fuller life.

KEEPING QUIET
by Pablo Neruda

Now we will count to twelve
and we will all keep still.

For once on the face of the earth,
let’s not speak in any language;
let’s stop for one second,
and not move our arms so much.

It would be an exotic moment
without rush, without engines;
we would all be together
in a sudden strangeness.

Fisherman in the cold sea
would not harm whales
and the man gathering salt
would look at his hurt hands.

Those who prepare green wars,
wars with gas, wars with fire,
victories with no survivors,
would put on clean clothes
and walk about with their brothers
in the shade, doing nothing.

What I want should not be confused
with total inactivity.
Life is what it is about;
I want no truck with death.

If we were not so single-minded
about keeping our lives moving,
and for once could do nothing,
perhaps a huge silence
might interrupt this sadness
of never understanding ourselves
and of threatening ourselves with death.
Perhaps the earth can teach us
as when everything seems dead
and later proves to be alive.

Now I’ll count up to twelve
and you keep quiet and I will go.

Every single poem in Extravagaria is rewarding beyond words, beyond time. Complement it with Neruda’s beautiful metaphor of the hand through the fenceand the story of his extraordinary life adapted in an illustrated love letter to language, then revisit Paul Goodman on the nine types of silence and the lovelyThe Quiet Book.

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