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RACISMO EN LA CULTURA ‘MAINSTREAM’. VALENTÍN KHAL

el mayordomo
Forest Whitaker en El Mayordomo (2013)

VALENTÍN KHAL

El racismo es un hecho cultural que se evidencia en grados diferentes en el cine o en las series que se emiten en diferentes plataformas de Internet. El cine y la televisión están dominados por hombres blancos, es el canon de lo correcto, de lo que se tiene que ser. Todo lo que salga de ahí, es una deformidad, una rareza. Así, la cultura mainstream1 ha reforzado un esquema de valores que se perpetúan en la sociedad, manteniendo, a través de su programación, prejuicios y privilegios que alimentan el racismo. La invisibilización de las personas no blancas y de las mujeres ha sido una constante en las series televisivas de mayor audiencia; en otras ocasiones, las personas no blancas han servido de aliciente para la broma fácil a través de estereotipos que se escudan en el humor.

Se podría afirmar que las cosas han cambiado, que el racismo en Hollywood o en el mundo del espectáculo ya no es como en años pretéritos, casi hay que agradecer que ya no se produzcan películas de añoranza de la esclavitud como Lo que el viento se llevó (1939), todo un largometraje que romantiza a los soldados confederados y presenta a unos personajes negros infantilizados, menores de edad, que tienen que ser tutelados por los blancos. Es cierto que han aparecido series tan interesantes como Master of None Dear White People, series que critican abiertamente los privilegios de los blancos. A ellas irán dedicadas unas palabras más adelante.

La intención de estas líneas es poner el foco de atención sobre aquellas producciones audiovisuales contemporáneas o recientes donde el racismo se expresa de diferentes modos, tanto en la gran pantalla como en series de televisión bien conocidas por todos. Se parte de la premisa de que el racismo no es, necesariamente, el agravio a una persona en razón de su etnia u origen, sino que también lo es su invisibilización, la no presencia de actores no blancos (negros, latinos, asiáticos, etc.) es también racismo.

No vamos a hablar de aquellas tan evidentes como El nacimiento de una nación (1915), Un día de furia (1992), Una tribu en la cancha (1994), El precio del poder (1983)2¿De qué color me quieres? (1986), El Planeta de los simios (1968) o Apocalipsis Now (1979), La lista, por cierto, es aún más larga, simplemente aquí se han expuesto algunas películas donde el racismo es evidente.

Veamos, pues, algunos ejemplos de películas en las que su racismo podría pasar desapercibido, puesto que este mantenimiento de los privilegios de los blancos tiene que seguir existiendo, pero de una manera más disimulada. Vamos a exponerlos según su fecha de estreno

  • La misión (1986): Este drama histórico dirigido por Roland Joffé nos cuenta la historia de unos jesuitas que quieren proteger a los indígenas de la caza furtiva de esclavos, para ello se enfrentan directamente a los intereses de las Coronas española y portuguesa. En ella vemos toda una justificación para la imposición cultural y la evangelización de los indígenas y, por otro lado, se disfraza la labor de los jesuitas, la presencia de los blancos como salvadores y civilizadores.
  • La guerra de las Galaxias Episodio I: La amenaza fantasma (1999): En la ya penúltima trilogía, George Lucas desarrolló una serie de personajes en los que se reflejaban estereotipos raciales como el jamaicano con rastas Jar Jar Binks, que si se ve la película en su versión original, podrá escucharse el acento que le adjudican. También tenemos al avaro mercader judío representado en Watto.
  • La milla verde (1999): El afable papel de Michael Clarke no es más que la representación del negro dócil, incapaz de hacer nada, excepto violar a blancos. Esta misma docilidad de los negros aparece en libros como La cabaña del Tío Tom, de la caucásica Harriet Beecher Stowe.
  • El último Samurai (2003): En esta película vemos una constante que aparece en otros largometrajes como Avatar (2009), Danza entre lobos (1990) o la reciente The Great Wall (2016) y que ya adelantamos en “La misión: El blanco como salvador”. Nathan Algren interpretado por Tom Cruise es un borracho soldado estadounidense que termina en Japón y, se desconoce cómo, decide que debe preservar el estilo de vida samurai. A esto lo llamamos apropiación cultural.
  • Apocalypto (2006): Si antisemita fue su Pasión de Cristo mucho mejor no lo pudo hacer con esta película. La intención de Mel Gibson era promover la cultura maya y aupar a los jóvenes a hablar en su lengua, de ahí que se filmara en maya yucateco. Sin embargo, Gibson se deja llevar por los estereotipos y muestra una cultura violenta, sangrienta, sedienta de sangre y sacrificios humanos, cuando no existe evidencia histórica que permita hacer tales afirmaciones sobre los mayas. Lo que pudo haber sido una bonita oportunidad para hablar sobre estos maravillosos pueblos precolombinos fue desaprovechada.
  • Transformers (2007): Esta superproducción contó con la subvención del Ejército de los Estados Unidos y con su ayuda para grabar en varias bases del propio ejército. El personaje de Jazz, uno de los Autobots, es un negro cuyas frases están llenas de estereotipos y palabras mal sonantes. Este personaje tiene muy pocas líneas en el guión, disminuyendo su visibilización y reduciéndolo a frases como What’s up, little bitches?, entre otras del mismo tipo.
  • El mayordomo (2013): Cecil Gaines (Forest Whitaker) es un afroamericano que comienza a servir como mayordomo en la Casa Blanca. En ella conoce a Eisenhower y a todos sus sucesores, al tiempo que se nos expone el crecimiento del descontento de los afroamericanos por la segregación racial existente. Aquí vemos dos líneas interesantes: por un lado a unos presidentes blancos preocupados por el racismo en su país, en una de las escenas aparece un John. F. Kennedy (James Marsden) realmente afligido por el ataque del Ku Klux Klan a un autobús lleno de afroamericanos, quien acaba promulgando la Ley de Derechos Civiles de 1964; de nuevo el blanco salvador. Por otro, uno de los hijos de Gaines comienza a militar en los Black Panther y a seguir a Malcolm X, a lo que su padre, el mayordomo, se opone. Así pues hay dos tendencias: la de los afroamericanos que buscan acabar con la segregación con la acción directa y los de quienes, a lo Martin Luther King, representan la docilidad y la obediencia al blanco.

A lo arriba comentado, hemos de sumar la práctica del whitewashing que sigue siendo muy habitual en el cine contemporáneo. Consiste en actores blancos que hacen de personas que no son blancas; el caso más famoso es el de Mickey Rooney en Desayuno con diamantes (1961), donde su papel es un japonés. Sin embargo, en la última década son muchas las películas que han usado el whitewashing, impidiendo así la aparición en la gran pantalla de actores y actrices no blancos. Entre los más recientes tenemos títulos como Dragonball Evolution (2009) donde Justin Chatwin interpreta a Goku. A esta podemos sumar otros,  como Prince of Persia: las arenas del tiempo (2010), Jake Gyllenhaal interpreta a un príncipe persa; The social Network (2010) en la que Max Minghella tiene el papel de Divya Narendra, confundador de ConnectU, quien es de origen indio; en Argo (2012), Ben Affleck interpreta al jefe de operaciones de la CIA, Tony Mendez; y más recientemente Ghost in the Shell (2017), donde Scarlett Johansson o Michael Pitt interpretan papeles que en los personajes animados son japoneses, por no hablar de toda la filosofía oriental que ha sido ignorada en el film. Seguir leyendo RACISMO EN LA CULTURA ‘MAINSTREAM’. VALENTÍN KHAL