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ESTA NO ES LA FIESTA FINAL. ALEX PAUSIDES

9 de agosto, Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad

En el poema “Esta no es la fiesta final”, Alex Pausides levanta su voz contra la eventual autodestrucción del mundo, como consdcuencia de una guerra nuclear.

 “No podrá ser / No adivino mi casa destruida, mi hija hecha memoria de nadie / No concibo morir pulverizado por el viento nuclear / Yo no puedo creer que el hombre matará la fiesta final de la belleza”.

Alex PausidesAlex Pausides nació en Manzanillo, Cuba, en 1950. Poeta y editor. Fue director de El Caimán Barbudo. Vicepresidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, Coordinador General del Festival de Poesía de La Habana. Dirige la Colección Sur Editores. Ha publicado más de quince libros. Entre sus títulos más recientes se encuentran Pequeña gloria, Canción de Orfeo, Ensenada de mora, La extensión de la inocencia y Caligrafías.

Obtuvo los Premios Gaceta de Cuba y de la Crítica, entre otros. Sus poemas han sido traducidos al portugués, francés, italiano, inglés, rumano, ruso y alemán e integran numerosas antologías.

VIENDO LLOVER EN LA LISA. ALPIDIO ALONSO GRAU

LLUVIA Y PARAGUAS

ALPIDIO ALONSO GRAU

VIENDO LLOVER EN LA LISA

                          Para Norberto Medina,
                          dondequiera que esté.

Los demás que no fui
los que pude haber sido
los ajenos
los otros
los que ya no seré:
ahora mismo sin sol
¿son también de la lluvia?
¿qué flamboyanes miran?
¿dónde están esperándome?

SIN SABER PARA QUIÉN

Soy una simple rama
del árbol mutilado
de mis antepasados

Sin saber para quién
escribo estas palabras

sin conocer qué almas
comerán de ellos
hacia su breve eternidad
tiendo estos frutos

DESHORAS

Este pacto que hago
a solas con la muerte, es mi vigilia.
Me asiste, como ven,
otra razón, por tanto.
Nada digo
del entuerto que soy.
Se independiza
mi haber querido ser
de mi ya sido.
Duden,
descrean de mí,
y  de la excusa que opongo
a mi tardanza.
Aun el tiempo que perdí
me  concierne.
Soy ese
tramado devenir
que mis manos no saben.

Yo me entiendo.

UNA MAÑANA Y OTRA

Un áureo bosque;
una colina
azul,
casi encendida;
una amarilla enredadera:
no mirados aún,
desprovistos
de tus ojos,
indiferentes,
esquivos a tus pobres días;
un presentido horizonte;
una distante orilla a la que
siempre estás llegando
de un viaje inexistente
pero cierto,
una mañana
y otra de tu esperanza.

MANCHEGA

                  Para Senel Paz

No te engaño
yo te ofrezco
mi tamaño

Cuando crezco
soy la altura
que merezco

la locura
de quebrar
mi armadura

mi lugar
mi misión
de soñar

mi razón
de vivir
sin perdón.

QUIERO ESTAR A SOLAS CON LA TIERRA. ALEX PAUSIDES

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ALEX PAUSIDES*

 

CONSAGRACIÓN DE LA REINA

                                              para Lesbia

Irás a la fiesta de los sabios
y probarás los manjares sagrados

Los ojos humildes
te asomarás al río blanco del misterio

A un golpe del tambor recitaré en tu oido
bendecida por la buena suerte serás

una cruda tela banca al cuello
bajo los grandes árboles místicos

largo doloroso iluminado camino hacia ti misma

 

DECLARACION

Uno puede andar triste mas la dicha
Es superior a esa ínfima tristeza.

Empuño la alegría porque al fin
Esta voz no acaba en mi garganta.

La voz pase por mí mientras en pie
Esté ante los vientos —sorprendido

 

LITOGRAFIA

Quisiera grabar en estas piedras
a punta de amor
algún resuello, dejar
la imagen
que hospedo difícil en los ojos,
en los puños: el hombre
con su fatiga mínima
la boca joven, su voz
ardiendo
por elevar a tierra y cielos
la esperanza del hombre,
mi esperanza

 

MATINAL

El verso nace sudoroso
crujiente como pan

Que estas manos acaban de empuñar
el arma con que defiendo la risa y el sol

Que vivo latiendo a fogonazos
y qué difícil caballo se abre por la tierra
henchido por la espuela de mi sueño

Que si me dicen novio de la primavera
Es porque la he conquistado
con mi puño y mi amor
y mi fatiga

 

TESTO

Quiero echarme a solas en la tierra
Mi cuerpo no tenga intermediarios
Desnudo entre flores y animales el humus fertilice
una semilla un árbol una flor un fruto
que coman los insectos o tome un niño distraído
Quiero estar a solas con la tierra
Nada impida esa íntima frescura
Mi única absoluta y definitiva pertenencia

 

LA MANO EXTENDIDA

                                                 a Nelson Mandela

Vivió en libertad con la mano extendida
a los pordioseros a los más pobres a los más humildes
a los ninos a las mujeres a los ancianos
a los ministros a los reyes a los príncipes
a los blancos como la nieve
a los amarillos como las espigas maduras del trigo
a los negros como la noche
su mano abierta para todos
como la paz y la justicia
como la resistencia y la ternura

 

*Alex Pusides nació en Pilón de Manzanillo, el 24 de marzo de 1950. Ha publicado una decena de cuadernos de poesía. Fundó el Festival Internacional de Poesía de La Habana y el proyecto editorial Colección SurEditores. Dirige el Centro Cultural CubaPoesía.

PAVESAS. ALPIDIO ALONSO GRAU

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ALPIDIO ALONSO GRAU 

EL TIEMPO ENEMISTADO 

El tiempo enemistado transcurre en el umbral de un tiempo que en el deseo es otro. Instantes hilan márgenes sucesivas de abolida floresta. ¿Alumbran venideros días horas que huyen? ¿Una luz trinadora repasa antiguos fuegos? ¿Envía luces en su vuelo el pájaro? Algo se fuga hacia miradas que todavía no son. Escapan noche adentro voces. Tantea bordes el deseo. Lo hondo ve venir.

PAVESAS

Yo vi veleros en sus ojos, vi animales y cuencas de un errante verdor sin pronunciar. Había un camino de limpios soles. Una hilera de árboles era en su mirada una hilera de árboles que se alejaban y a su manera repetían un idéntico adiós. Vi ardiendo pastizales.  Vi un niño haciendo señas con un girasol mudo. Vi cuerpos anegados braceando en la memoria de un paisaje sin tiempo.
Y entonces comprendí.

LOS TESOROS

                          Para Nancy Morejón

Tuyos sean el azar y la gloria
de ver el horizonte
desde una isla abierta a las derivas
del mar y de la Historia

Tuyos el pan compartido
y la lumbre amasada
en la limpia pobreza

Tuyos el roquedal y el cielo
donde en noviembre ocultan
con su ojo de cíclope
su casa los ciclones

Tuyos el misterio y la voz
la leyenda del héroe

Tuyos feroces muertos
la estrella herida y alta
y la hazaña del sueño
entre los olvidados.

EL JUEGO DE LAS AMBIVALENCIAS. VIRGILIO LÓPEZ LEMUS

 

VIRGILIO 1

VIRGILIO LÓPEZ LEMUS

IRAK

La bomba cayó sobre el piso
La madre está sobre el piso
Dibujada sobre el piso.

La niña duerme soñando.
Despierta sigue soñando
La bomba está sobre el piso.

La niña busca en el suelo
La estrella viva del suelo,
La madre está sobre el piso.

La bomba, la madre, el sueño,
La bomba, el piso, la niña
Dibuja la madre en sueño.

 

COMO SHAKESPEARE

Susúrrame que ya canta la alondra,
no resiste la noche el destello del día
y se fuga y deja al paso el sonido del galope de la luz.
Estaba así dormido al roce de tu mano
cuando sentí cantar al pájaro del viento
que dispersó la noche con un trino.

 

EL JUEGO DE LAS AMBIVALENCIAS

A un caballero de setenta años no le es dado tener un niño, porque el niño podría llegar a los setenta y el caballero no podrá sufrir su vejez.
El caballero de setenta años no debe adoptar a un perro, porque él solo vive catorce y lo abandonaría en la senectud.
Tampoco sería bueno que cultivase rosas. Ellas le recordarían a diario cuán efímero es vivir.
Para un caballero de setenta años puede ser mejor pararse en la ventana, y ver al mundo externo incesantemente fluir.

HASTA QUE TODO SEA OTOÑO O PRIMAVERA. WALDO LEYVA PORTAL

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WALDO LEYVA PORTAL 

                               A Francisco López Sacha

Sé que el mundo en que estoy,
desde el sol que lo alumbra
hasta la última bacteria
del aire o del pantano,
va a desaparecer.
Una fría oscuridad ni siquiera soñada
convertirá en un ojo negro
al universo más hermoso del espacio sin fondo.

Nada, ni lo que escribo ahora, me salvará.
Los arqueólogos siderales del futuro sólo sabrán
que alrededor de la que fue una pequeña estrella viva,
se localizan puntos que pudieran ser parte de un sistema estelar.

Nada, ni el temblor de tu cuerpo al recibirme,
ni lo que escribo ahora, me salvará.

Tal vez esta hoja entre temblando en el futuro
pero no estaré allí.
Ni lo que he escrito ahora
ni lo que aún me falta por escribir, me salvará.

 

A PESAR DEL VIENTO Y LOS CUCHILLOS

Mis pies van hacia el sur, que nadie los detenga, yo esperaré su vuelta si es que vuelven a juntarse de nuevo con mis brazos que partieron también, cada cual hacia el punto cardinal que indicaban. Soy un tronco que espera detenido, vivo, a pesar del viento y los cuchillos, la cabeza en su sitio, dando vueltas, descubriendo lo esférico del mundo, dueña del tiempo y la distancia. Puedo esperar así sobre la tierra hasta que se derritan los relojes, hasta que todo sea otoño o primavera o cualquier estación que el hombre invente.

 

EPITAFIO PARA UN HOMBRE QUE VIVE

Yo conocí este hombre, supe de sus hazañas y sus miedos, recorrí junto a él diversas geografías y lo vi renunciar a la mujer que amaba sin saber que era yo quien la perdía. Muchas veces nos esperó la muerte en idénticos cruces de caminos. Los dos vimos la guerra cara a cara y fuimos vencedores, pero en distintos puntos cardinales. El tiempo fue dejando sus medallas, cicatrizando las roturas, estableciendo sus fronteras. ¿Dónde está el hombre que nació conmigo; qué ha sido de su incurable risa, de su odio mortal a los traidores, de su enfermizo asco a las miserias que siempre nos corroen el rostro y la palabra? Yo estoy donde él decía que era el único sitio, y espero que aparezca, que vuelva a entrar gritando su rabiosa esperanza, su simple humanidad de hombre que cree. No lo busquen. Si acaso se demora, o no regresa, es que perdió en la paz todas sus guerras.

febrero / 1987

LA CURA ES UN DOLOR DESNUDO. LUIS SUARDÍAZ

SUARDÍAZ 1

LUIS SUARDÍAZ

 

CURA DE CABALLO

Para que salga de su melancolía el animal
se le baña con ensañamiento
desde los belfos a la luna casi llena de los cascos.

Las ramazones, los guijarros trazaron cangilones desiguales
en el trapecio, la grupa, las coronas y en ellos entró con rapidez el foete.

Para que despeje los agrios olores del monte,
se le baña de norte a sur y se le aplica el fuego en sus dolores.
Es una ciencia aguda, una cura bárbara
que despliega una herida grande sobre las muchas heridas imprevistas.

Sus ojos de gente en agonía ven llover los ásperos remedios.

Para salvar al animal, para que vuelva entero a los peligros,
de nuevo a los arroyos, de nuevo a la rosa de los vientos.
Para que monte en pelo la aventura en su lomo, para que no haya lejanías
más duras que sus ancas.

La cura es un dolor desnudo y es un rayo
que alza en dos patas la bestia y le hace morder y cargar contra el viento.

La cura pone su galope en el vacío y una creciente espuma tibia
en sus ollares.

Para que se enderece el animal,
para que brillen sus ijares y vuelva entero a los caminos.

 

EL VENADO

Es como la tristeza.
Mira como los hombres en invierno.
Y, como el huérfano, apenas pone
Sus huellas en la yerba.
Es como la tarde.
Crece su piel hacia la soledad oliendo el monte.
(Por su perfil transcurren el disparo y la noche,
La memoria imprecisa del acoso.)
Pero bajo su angustioso ramo de cuernos
No cabe el pensamiento y muere, como de un salto,
Con los ojos abiertos.

TODO SILENCIO ES UN ABISMO. VIRGILIO LÓPEZ LEMUS

VIRGILIO 2

VIRGILIO LÓPEZ LEMUS*

NOCTURNO

En mi mano, la noche.
Derivación de fruta, de árbol surgente.
Se abre, y un reguero de semillas
titilan, mudas, como torbellinos.

Todo silencio es un abismo.

Entre mis dedos se deshace la noche.
La noche toda se aquieta
es luz virginal y prodigiosa.

¿Para qué sirve la noche?
¿Para qué sirve el poema de la noche?
Tremolante, avara, oscura
se desplaza sin fin.

 

SIMBAD, EL MARINO

No será persa la alfombra de Simbad en su barco de velas
para hacerse a la mar.
A la mar, a donde van los ríos:
el Tigris perfecto,
el Eufrates deleitoso,
las arenas del Ganges,
y debajo ese mar
de bencina, infinito.
El mal: arenas bombardeadas
olvidadas al hambre por la luz de Alá.

 

COMO BASHO

I
Desde tiempos inmemoriales las bandadas de aves saludan al atardecer,
pero yo no he vivido desde los tiempos inmemoriales
y gozo al ver a las bandadas de aves volar en el atardecer.

II
Las aves milagrosas cada día llenan la tarde
y mis ojos vuelan con ellas al pie de la noche.
Pero mi tiempo no es eterno como el vuelo de las aves al atardecer.

 

*El poeta cubano Virgilio López Lemus nació en Fomento, Sancti Spíritus, el 22 de octubre de 1946. Es Doctor en Ciencias Filológicas y un reputado ensayista, crítico de arte y literatura, traductor, profesor universitario e investigador literario. Ha publicado más de treinta libros de poesía y de los demás géneros en que incursiona habitualmente, incluyendo algunos de los más importantes estudios y compilaciones de nuestra literatura contemporánea. Su prestigio y solidez intelectual lo sitúan entre las figuras de mayor y  más justificado renombre dentro de la cultura cubana en la actualidad. Nos complace muchísimo publicar, ahora y próximamente, varios poemas y otros textos de Virgilio en las páginas de El ciervo herido.

EL FRÍO ÁRBOL DEL MUNDO. ALPIDIO ALONSO GRAU

ALPIDIO ALONSO GRAU*

ALPIDIO 1

 

COSTUMBRES DE PTOLOMEO

Algo habrá visto el hombre
que ha salido en la noche a contemplar
sobre las azoteas destartaladas
el frío árbol del mundo

Algún destello vio perforar el solitario
las menudas cortinas que la niebla dispone

Algo habrá visto en lo alto
entre el abismo y las preguntas que a deshoras
rondan su sangre insomne

Alguna verdad le habrá revelado
el menudo vidrio de fuego que atraviesa
un instante lo negro

Una verdad solo para sus ojos
que aunque ignoramos
bien podría ser también nuestra
pero que por ahora
es solo su verdad

———————–

TALA

Decir alguna vez: con el follaje escribo, las ramas son palabras de una música ausente que el poema repite a pesar tuyo. Decir: oye al deseo. Y aún después, mirando hacia lo lejos: detrás de aquella luz humea un pequeño bosque, y más allá, quedan los vastos almacenes del tedio, las naves del desahucio, las interminables carreteras donde en verano ves amontonarse cuerpos que hacen señales en otro y en el mismo sentido de tu ruta. Decir alguna vez, mirando la ceniza: no hagas caso del gris, todo no es más que brillo amontonado. Y luego, frente a un nudo de hojas que derrama en el vuelo toda su triste levedad de colores: encanto del instante de aquello que se alza. Ser lo que cae, alguna vez decir.

————————–

TU MANO TOCO

Toco tu mano
la palma abierta de tu mano
contra mi mano abierta
los surcos sudorosos de tu mano
apoyados en
los surcos largos y confusos de la mía
Dicen que el destino está en esos surcos
Tu destino enfrentado a mi destino
según los que saben leer
en esas líneas
Son líneas de carne que son líneas de tiempo
Tu tiempo sudoroso
ahora fundido a mi tiempo largo y confuso
Tu carne contra la mía
leída por quienes saben ver en la claridad
el tiempo de los otros
El destino deshojándose
como un collar de vicarias
en las manos de una niña
que no sabe leer
el tiempo en su mano
Esa niña está muerta
Las vicarias son blancas
El tiempo deshojó en tus manos las vicarias
Tú eres esa niña deshojándose en el tiempo
Nuestros destinos ensartados por las manos del tiempo
El tiempo hace blancas líneas
en los pétalos de las vicarias
Las líneas de los pétalos se confunden
con las líneas del tiempo
cuando toco tu mano

——————

*El poeta, editor e ingeniero cubano Alpidio Alonso Grau nació en 1963, en La Dalia, provincia de Sancti Spíritus. Trabajó en Sed de Belleza, proyecto editorial de la Asociación Hermanos Saíz, fue coordinador del capítulo cubano de la Red en Defensa de la Humanidad, editor fundador de la revista cultural Dédalo y es director de la importantísima revista literaria Amnios, consagrada totalmente a la poesía. Ha publicado, entre otros, los poemarios La casa como un árbol (1995), Alucinaciones en el jardín de Ana (1995), El árbol en los ojos (1998), Ciudades del viento, (2000), Tardos soles que miro (2007), Idas (2012) y País de los viernes (2013). En la actualidad, el poeta Alpidio Alonso es ministro de Cultura de la República de Cuba. Los tres poemas que he seleccionado para El ciervo herido, confirman su depurada sensibilidad y la nobleza de sus sentimientos, trasmutados aquí en espléndida y genuina poesía. Una verdadera fiesta para lectores agradecidos.

“QUERERSE DE LEJOS”: NUEVE DÉCIMAS DE POETAS DEL CLUB DEL POSTE DICHAS POR ACTORES CUBANOS

CLUB DEL POSTE, SANTA CLARA

Hace unos minutos que el Noticieron Nacional de la Televisión Cubana, cerró su emisión de mayor audiencia con este emotivo video, en el que nueve actores dicen otras tantas décimas de poetas integrantes del Club del Poste, radicado en la célebre ciudad de Santa Clara, donde reposan los restos del Che y su aguerrida tropa. Fue una feliz iniciativa del Ministerio de Cultura para participar en el aplauso habitual que, siempre a las 9:00 pm, tributamos todos los cubanos y cubanas a los médicos, enfermeras, enfermeros y demás especialistas y trabajadores de la salud, quienes luchan denodadamente por salvar vidas no sólo en esta isla, sino en decenas de otros países. Los artistas, escritores, artesanos, académicos e intelectuales cubanos, en sentido general, han despelegado múltiples iniciativas ante la propagación y efectos de la pandemia. Así también nos salvamos cada día, así también nos abrazaremos mañana. Enhorabuena, Cuba de mis amores. 

A continuación, gracias a LA JIRIBILLA, la publicación cultural cubana de mayor impacto, publicamos las décimas y las ilustraciones con que esta revista las diera a conocer.

Quererse de lejos  (amor versus pandemia)

“porque este abrazo a distancia / me libra de todo mal”. Foto: Internet.

I

Este virus criminal,
muchacha, te hace lejana.
Cercanas, tú y la mañana
me alivian de cualquier mal.
Te vi, y te quise frutal,
rumorosa y decidida.
Pero acato esta medida
de aislarme de lo que vi,
pues me separa de ti,
pero nos salva la vida.

Tu pupila en el pañuelo;
debajo de él: tu boca;
mi beso, que no te toca,
se detiene ante ese velo.
En mi desmayado anhelo
ya te beso con mirarte.
Sé que lograré abrazarte,
pues venceremos al mal
y el aislamiento social
no me va a aislar de soñarte.

Entre las cosas que espero,
espero por ti, mujer,
ahora que quiero tener
tu olor en mi cuerpo entero.
Todo de ti saber quiero:
de tu azúcar, de tu sal,
de tu miel y tu panal
para guardar la fragancia,
porque este abrazo a distancia
me libra de todo mal.

“mi beso, que no te toca, se detiene ante ese velo / tú bien sabes la razón”. Ilustración: Brady.

II

No por lejos tu figura
se me hace pequeña, hijo;
recuerda que yo no fijo
límites a tu estatura.
Me quedo con la ternura
que estrecha todos los lazos,
para unir los dos pedazos
de nuestro abrazo visual,
como si desde el portal
te abrazaran veinte brazos.

Te saludo con el codo;
tú bien sabes la razón:
es mi codo la ilusión
de sentirte de algún modo.
Cuando lo salvemos todo,
sabré que salvé tu ser.
Tendré el corpóreo placer
de entregarte día tras día,
los besos y la alegría
que se hicieron humo ayer.

Y entrarán en nuestro abrazo
sin brazos, tantas personas;
vendrán de todas las zonas
sin titubear, paso a paso.
En el alba de este ocaso
crecerá nuestra verdad.
Y cuando la enfermedad
no nos contagie a ninguno,
a ver si nos damos uno
que abarque a la Humanidad.

III

Hoy que la fiebre se asoma
con un puñal en los dientes,
y recorre continentes
hablando su cruel idioma.
Hoy que hasta a la piel de Roma
llega luz desde la Habana,
soñemos con el mañana
más limpio del universo.
Yo solo entrego este verso,
y espero tras mi ventana.

Te miro pasar, doctor,
camino al laboratorio,
como un ángel promisorio
en la patria del dolor.
Por eso aplaudo tu honor,
tu bálsamo de piedad
y esa firme voluntad
de cruzar la lejanía,
enfermo de cubanía,
curando a la Humanidad.

Como nos devolverás
a la salud y al abrazo,
la hora del cañonazo
es la hora de la paz.
Doctor, tú no tienes más
fortuna que una ovación:
por la férrea vocación
de que siempre haces derroche,
el pueblo, noche tras noche,
te aplaude desde el balcón.

*Grupo de poetas decimistas integrado por Ricardo Riverón Rojas, Yamil Díaz Gómez, Jorge Luis Mederos Betancor (Veleta) y Williams Calero Calero.

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