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EL PAPEL DE LO SEMIOLÓGICO Y LO FINANCIERO EN LA ACTUAL ETAPA DE LA SOCIEDAD. RICARDO FORSTER

semiocapitalismo

RICARDO FORSTER

El semiocapitalismo

FORSTER 3“En la era de la ‘posverdad’ todo puede ser dicho y convertido en ‘verdad irrefutable’. Romper esta nueva forma de hechizo constituye el desafío más arduo y difícil de todo proyecto de liberación.”

Leo, no sin comenzar a preguntarme unas cuantas cosas que me remiten a nuestra actualidad, el último libro de Franco “Bifo” Berardi, Fenomenología del fin. Sensibilidad y mutación conectiva, en el que desmenuza la época de la digitalización y del predominio de la financierización del mundo no sin derramar, al menos sobre mí, una sutil dosis de pesimismo civilizatorio que conduce más hacia la melancolía que a la rebelión. No por eso deja de ser un libro valioso y agudo en su intento de cartografiar la oscura complejidad de nuestra época. Me detengo en uno de los tantos párrafos de un texto inquietante: “El punto crucial de la crítica de Baudrillard es el fin de la referencialidad y la (in)determinación del valor. En la esfera del mercado, las cosas no son consideradas desde el punto de vista de su utilidad concreta, sino desde su intercambiabilidad y su valor de intercambio. De manera similar, en la esfera de la comunicación, el lenguaje es comercializado y valorado como performance. Es la efectividad, y no el valor de verdad, la regla del lenguaje en la esfera de la comunicación. Es la pragmática, y no la hermenéutica, la metodología para comprender la comunicación social, particularmente en la era de los nuevos medios de comunicación” (pág. 175). En estas reflexiones de Berardi se pone de manifiesto el proceso que, en el interior de la modernidad burguesa, concluyó, siglos después, en lo que él denomina el “semiocapitalismo”, esa etapa en la que el signo lingüístico se ha emancipado plenamente de toda referencialidad para desplazarse por una espacialidad en la que domina la abstracción.

Citando a Jean Baudrillard –al que no se suele citar últimamente más allá del valor anticipatorio de muchos de sus análisis–, nos dice que el filósofo francés “propuso una semiología general de la simulación basada en la premisa del fin de la referencialidad tanto en la economía como en el campo lingüístico. En El espejo de la producción escribe: ‘[…] la necesidad, el valor de uso, el referente, `no existen´: no son sino conceptos producidos y proyectados en una dimensión genérica por el propio desarrollo del sistema del valor de cambio’. El proceso de autonomización del dinero, que es la principal característica del capitalismo financiero, puede inscribirse en el marco general de la emancipación de la semiosis de la referencialidad” (págs.. 172-173). El capital financiero no sólo constituye el punto más avanzado de la “abstracción” ya señalado por Marx, sino que, en la perspectiva de la comunicación, introduce, de forma radical, la autonomización del signo y de su impacto en la producción artificial de contenidos inmateriales que, sin embargo, definen el vínculo con la realidad determinando la busca de rentabilidad por parte de un capital que ha abandonado la esfera de la producción para centrarse en la esfera financiera. Al evaporarse la referencialidad lo que también se termina es la vinculación argumentativa abriendo paso a la fabricación de sujetos impulsados por signos vacíos y abstractos que impactan de lleno en la dimensión afectiva y sensible.

“Todos los signos –escribe Baudrillard en El intercambio simbólico y la muerte– se intercambian entre sí en lo sucesivo sin cambiarse por algo real (y no se intercambian bien, no se intercambian perfectamente entre sí sino a condición de no cambiarse por algo real)”. Pensar las estrategias comunicacionales es adentrarse en esta hipérbole del signo en la que la operación de desplazamiento se ha consumado de forma definitiva impactando de lleno en la subjetivación de individuos que establecen vínculos con “la realidad” a través de esta “emancipación del signo de su función referencial”. En la era de la “posverdad” todo puede ser dicho y convertido en “verdad irrefutable”. Romper esta nueva forma de hechizo constituye el desafío más arduo y difícil de todo proyecto de liberación.

El peligro es que la dimensión real e imaginaria de este trastrocamiento de la materialidad en abstracción acabe por ser aceptada por los sujetos como la efectiva “realidad” sin chances de sustraerse a esta colonización cada vez más profunda. “La virtualización financiera –dice Berardi– es el último paso en la transición hacia la forma del semiocapital. En esta esfera, aparecen dos nuevos niveles de abstracción, como fruto de la abstracción del trabajo sobre la que escribió Marx (…). La abstracción digital suma una segunda capa a la abstracción capitalista. La transformación y la producción ya no acontecen en el campo de los cuerpos, de la manipulación material, sino en el de la pura interacción autorreferencial entre máquinas informáticas. La información toma el lugar de las cosas y el cuerpo queda eliminado del terreno de la comunicación (…). Luego, hay un tercer nivel de abstracción, que es el de la abstracción financiera. Las finanzas (…) se han desvinculado de la necesidad de la producción. El proceso de valorización del capital, es decir, aquel que incrementa el dinero invertido, ya no pasa por la instancia de la producción del valor de uso o, incluso, por la producción física o semiótica de bienes” (págs.. 176-177). De todas formas, ya Giovanni Arrighi en su  libro El largo siglo XX había destacado que en cada una de las etapas o ciclos atravesados por el capitalismo desde su primera estación genovesa se podía constatar un rasgo común a todas: que en sus períodos de declive se producía, en el centro hegemónico de cada época, un desplazamiento del capital comercial y productivo hacia el capital financiero (eso sucedió con Génova, Holanda, Gran Bretaña y, actualmente, con Estado Unidos que, según Arrighi, constituyen los cuatro ciclos de acumulación que definen el recorrido histórico de la economía-mundo capitalista). Rasgo más que interesante –aquella condición de hegemonía financiera en las épocas de decadencia de cada etapa del capital– que nos permite anticipar la crisis, quizás terminal, del ciclo dominado por Estados Unidos. Cómo si en el cuerpo inmaterial del capitalismo ya estuviese escrito, desde sus comienzos en el siglo XVI, la significación decisiva de la financierización como núcleo último de su despliegue histórico y como marca de su condición crepuscular. Seguir leyendo EL PAPEL DE LO SEMIOLÓGICO Y LO FINANCIERO EN LA ACTUAL ETAPA DE LA SOCIEDAD. RICARDO FORSTER

FARIDE ZERÁN: “LA POVERDAD ES LA EXPRESIÓN DEL MAL PERIODISMO O DE LA MUERTE DEL PERIODISMO SI NO NOS PONEMOS SERIOS”. MATÍAS RIVAS

Hace poco más de dos años que la periodista y académica chilena Faride Zerán concedió esta entrevista al escritor Matías Rivas para El Mostrador. Otro era el contexto latinoamericano entonces y, en particular, otro el chileno, caracterizado hoy por el derrumbe del "proyecto" neoliberal y la rebeldía de las masas ante la injusticia y la desigualdad imperantes. Chile es hoy un referente mundial de la resistencia popular contra el neoliberalismo. No obstante el tiempo transcurrido, la entrevista conserva en muchos de sus pasajes una vigencia indiscutible, al punto de que resulta anticipatoria de la crisis de los medios corporativos chilenos y de la sociedad en su conjunto.

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MATÍAS RIVAS A. 

MATÍAS RIVAS 4La escritora, Premio Nacional de Periodismo 2007, descarta que el llamado “fenómeno de la posverdad” sea nuevo, pero advierte que hay que prestarle atención, especialmente con la masificación de las redes sociales. “En el anonimato de las redes se esconde mucha basura pero, por sobre todo, mucha mentira disfrazada de información seria. La posverdad ha sido definida como el espacio donde la información y los datos duros pesan menos que las emociones, el resentimiento, o lo que cada uno cree o intuye o imagina”. Pero para los periodistas, para las escuelas que forman profesionales –agrega– “el tema es más complejo, ya que la posverdad como fenómeno creciente golpea la esencia de esta profesión que radica precisamente en la confianza y en su dimensión ética y demanda de veracidad”.

La posverdad ha sido tema obligado de las últimas semanas. Los casos más comentados fueron el falso testimonio de Pablo Oporto, quien dijo que cargaba en su conciencia con el peso de haber matado a 12 delincuentes que le habían intentado robar; y “las entrevistas que no debimos publicar”, que se refiere a diversas colaboraciones que envió una periodista chilena radicada en España a La Tercera y que resultaron ser falsas.

En entrevista con El Mostrador, la vicerrerectora de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Periodismo 2007, Faride Zerán, explica que “estamos en la era de la sospecha” y que, cuando decimos posverdad, “estamos hablando de noticias falsas, de verdades a medias, de ausencia de fuentes confiables, de rutinas periodísticas que fallan en cuestiones tan elementales como chequear las fuentes. Ocultar viejas prácticas en nombres nuevos no nos salva del bochorno de asumir que la posverdad es la expresión del mal periodismo o de la muerte del periodismo, si no nos ponemos serios”.

-¿En qué se diferencia la posverdad de las noticias falsas  o, derechamente, del mal trabajo periodístico?

-No se diferencian en nada. Son sinónimos. El hecho de que el diccionario de Oxford definiera “posverdad” como la palabra del año 2016 no significa que estemos ante un fenómeno nuevo. Desde que el periodismo existe, ha tenido que lidiar precisamente con la permanente tentación de quienes lo asumen como instrumento para falsear los hechos, alterar la realidad, mentir, omitir, censurar o construir realidades a partir de premisas falsas. Y si bien el término surge con fuerza en medio de hechos sorpresivos, porque los sondeos de opinión decían otra cosa –el triunfo del Brexit en el Reino Unido; el de Trump en las elecciones estadounidenses o el NO del plebiscito  en Colombia en el marco de respaldar el proceso de paz con las FARC–, tampoco hay que salir de Chile cuando tenemos varios ejemplos criollos. Que la verdad se manipula y controla lo sabía Goebbels durante el nazismo; lo imaginaba Orwell, en 1984, y todos los dictadores de todas las épocas. ¿Qué fue el Plan Z con la lista de “condenados a muerte por los rojos partidarios de Allende” (que “el oportuno pronunciamiento militar desbarató”) sino una mentira que sirvió para infundir terror entre la gente y justificar las violaciones a los derechos humanos de la incipiente dictadura? Ni hablar de los cometas, chupacabras y otras distracciones a una realidad  que no daba para chistes. Para no remontarnos tanto en la historia, un ejemplo reciente, aparte de los episodios de estas semanas: hace unos meses circuló en las redes  que la diputada Camila Vallejo poseía un Audi de 50 millones de pesos y muchos lo creyeron, aportando a esa mentira las consiguientes descalificaciones e insultos en contra de la parlamentaria,  reacciones propias de linchamiento en la plaza pública.

-¿En qué medida las redes sociales han ayudado a masificar el fenómeno de la posverdad?

-En bastante medida. En el anonimato de las redes se esconde mucha basura pero, por sobre todo, mucha mentira disfrazada de información seria.  La posverdad ha sido definida como el espacio donde la información  y los datos duros pesan menos que las emociones, el resentimiento,  o lo que cada uno cree o intuye o imagina. Pero, para los periodistas, para las escuelas que forman profesionales,  el tema es más complejo, ya que la posverdad como fenómeno creciente golpea la esencia de esta profesión que radica precisamente en la confianza y en su dimensión ética y demanda de veracidad.

 -¿Ha afectado mucho la posverdad al periodismo chileno y al periodismo mundial?

-Sin duda. Estamos en la era de la sospecha, lo que en Chile además coincide con la creciente desconfianza de la gente hacia las instituciones y las elites. De esta desconfianza, que sin duda tiene sustento –basta leer el último informe del PNUD, “Desiguales”, cuyo correlato es la exclusión– para entender el origen de este sentimiento extendido en el conjunto de la sociedad chilena. Y es justamente en esa desconfianza –desconfianza en lo que prometes, dices, haces–, es en esa fisura donde nadie le cree a nadie y en la que todo es posible, que se instala esta sospecha, como el huevo de la serpiente, que contamina las salas de clases y las de redacción, los estudios de TV, las redes , los medios. En un país que a diario parece decirte que ¡todo vale en la política, la economía, la empresa privada y la pública!, en sus  instituciones militares, en la Iglesia, en las empresas de servicios básicos como la luz y el agua; en la derecha, el centro y la izquierda, ¿por qué el periodismo va a estar al margen? En Chile ya adoptamos la moda: el periodismo también traiciona las confianzas. ¡Y eso es complejo, porque finalmente estamos hablando de democracia, de la solvencia de una democracia! Seguir leyendo FARIDE ZERÁN: “LA POVERDAD ES LA EXPRESIÓN DEL MAL PERIODISMO O DE LA MUERTE DEL PERIODISMO SI NO NOS PONEMOS SERIOS”. MATÍAS RIVAS

LA GUERRA MEDIÁTICA Y LA POSVERDAD. CARLOS FAZIO

CARLOS FAZIO 2
CARLOS FAZIO / CUBADEBATE
En momentos en que desde la Casa Blanca se asoma el rostro del fascismo del siglo XXI como la encarnación de la dictadura emergente de la clase capitalista trasnacional, es dado suponer que los patrocinadores de la guerra y el terrorismo mediáticos contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y los demás países de la ALBA intensificarán, renovados, sus afanes injerencistas, desestabilizadores y golpistas como parte de la política imperial de cambio de régimen en los países considerados hostiles por la diplomacia de guerra de Washington.

Como dice Ignacio Ramonet, con el perfeccionamiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, sin que nos demos cuenta, millones de ciudadanos de a pie estamos siendo observados, espiados, controlados y fichados por Estados orwellianos que llevan a cabo una vigilancia clandestina masiva en alianza con aparatos militares de seguridad y las industrias gigantes de la web.

De esa estructura panóptica o especie de imperio de la vigilancia da cuenta la reciente divulgación por Wikileaks de 8 mil 761 páginas web que detallan los métodos de espionaje electrónico del Centro Cibernético de la Agencia Central de Inteligencia, para extraer mensajes de texto y audio de dispositivos como teléfonos móviles, computadoras, tablets y televisores inteligentes, mediante malware, virus y herramientas que permiten a más de 5 mil piratas informáticos (los hackers globales de la CIA) explotar vulnerabilidades de seguridad para burlar el cifrado de aplicaciones de mensajería.  Seguir leyendo LA GUERRA MEDIÁTICA Y LA POSVERDAD. CARLOS FAZIO