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LAS TRES LÓGICAS DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA HEGEMONÍA (Fragmento). JAVIER BALSA

GRAMSCI 11

JAVIER BALSA

 2.1. Los planos en la construcción de la “hegemonía intelectual y moral”

La hegemonía intelectual comienza a construirse esencialmente a través de la “batalla de las ideas”. Esta “batalla” tiene como contendientes a los “intelectuales” en su sentido más clásico, como sujetos especializados en la producción de las ideas. Y estos intelectuales son imprescindibles para lograr la autoconciencia, tal como sostiene Gramsci: “autoconciencia crítica significa histórica y políticamente creación de una élite de intelectuales: una masa humana no se ‘distingue’ y no se vuelve independiente ‘por sí misma’ sin organizarse (en sentido lato) y no hay organización sin intelectuales, o sea sin organizadores y dirigentes, o sea sin que el aspecto teórico del nexo teoría-práctica se distinga concretamente en un estrato de personas ‘especializadas’ en la elaboración conceptual y filosófica. Pero este proceso de creación de los intelectuales es largo, difícil, lleno de contradicciones, de avances y retiradas, de desbandadas y reagrupamientos…” (CC, 11 (12), p. 253).

Por lo tanto, para la construcción de la hegemonía es fundamental la resolución de la disputa por las ideas (y la subsiguiente formación de nuevos intelectuales). Y en esta resolución un factor clave es el grado de formación de los intelectuales orgánicos de las distintas clases. Pero en el resultado de esta “batalla” también incide el nivel de “ardor” con que dichos intelectuales entran en el combate. La combinación de estos dos componentes (nivel intelectual y ardor) tiende a definir la disputa, junto con la cuestión de la cantidad de intelectuales “orgánicos” con que cuenta cada sector. Sin embargo, con esta cuestión de la formación de discípulos ya nos estamos adentrando en cuestiones que rebasan el estricto plano “de las ideas” y que también son parte esencial de esta “batalla”: nos introducimos en todas las cuestiones vinculadas con la constitución y las disputas en torno al “campo intelectual” (Bourdieu, 1983). Es decir, la “batalla de las ideas” no se libra sólo en el “plano de las ideas”, sino que su resultado está también determinado por el control de los aparatos de producción ideológica, es decir, en un plano institucional. Estos “campos” poseen reglas internas que regulan su constitución y su dinámica. Pero también son sometidos a influencias externas. En primer lugar, en tanto aparatos socialmente autorizados para producir ideas, tienen una determinación parcialmente externa al propio campo: necesitan de un “reconocimiento” externo (muchas veces incluso de una autorización estatal). En segundo lugar, también existen “intromisiones” (económicas o coercitivas) dentro de estos campos.

Sin embargo, la lucha dentro del “campo intelectual” no resuelve la disputa hegemónica. Gramsci afirma que “el gran intelectual debe también lanzarse a la vida práctica, convertirse en un organizador de los aspectos más prácticos de la cultura, si quiere seguir dirigiendo; debe democratizarse, ser más actual…” (CC, 6 (10), p. 17). También sostiene que “la filosofía como concepción del mundo y la actividad filosófica no [deber ser] concebida ya [solamente] como elaboración ‘individual’ de conceptos sistemáticamente coherentes, sino, además y especialmente, como lucha cultural para transformar la ‘mentalidad’ popular y difundir las innovaciones filosóficas que demostrarán ser ‘históricamente verdaderas’ en la medida en que se vuelvan concretamente, o sea, históricamente, universales…”. De allí que “Toda relación de ‘hegemonía’ es necesariamente una relación pedagógica” (CC, 10 II (44), p. 209-210)[i]. Y más adelante agrega que “se trata por lo tanto de elaborar una filosofía que teniendo ya una difusión, o difusividad, por estar conectada con la vida práctica e implícita en ella, se convierta en un renovado sentido común con la coherencia y el nervio de las filosofías individuales: esto no puede suceder si no se sigue sintiendo siempre la exigencia del contacto cultural con los ‘simples’.” (CC, 11(12), p. 251). Seguir leyendo LAS TRES LÓGICAS DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA HEGEMONÍA (Fragmento). JAVIER BALSA