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A 60 AÑOS DEL TRIUNFO PODEMOS AFIRMAR QUE ESTAMOS CURADOS DE ESPANTO, NO NOS INTIMIDAN EL LENGUAJE DE FUERZA NI LAS AMENAZAS. RAÚL CASTRO RUZ

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RAÚL CASTRO RUZ

Discurso del Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el Acto Central con motivo del  60 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana, celebrado en Santiago de Cuba el 1ro. de enero de 2019, Año 61 de la Revolución

Santiagueras y santiagueros;
Compatriotas de toda Cuba:

Nos reunimos hoy para celebrar el aniversario 60 del triunfo revolucionario del Primero de Enero, y lo hacemos nuevamente en Santiago de Cuba, cuna de la Revolución, aquí en el cementerio de Santa Ifigenia, donde se veneran los restos inmortales de muchos de los mejores hijos de la nación, muy cerca de las tumbas del Héroe Nacional, del Padre y la Madre de la Patria y del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana.

No vengo a aquí a hablar a título personal, lo hago en nombre de los heroicos sacrificios de nuestro pueblo y de los miles de combatientes que ofrendaron su vida a lo largo de más de 150 años de lucha.

Parece increíble que el destino nos haya reservado el privilegio de poder dirigirnos a nuestros compatriotas un día como hoy, al conmemorar seis décadas del triunfo, ocasión en que, bajo el mando de Fidel, por primera vez el pueblo cubano alcanzó el poder político y los mambises sí pudieron entrar victoriosos a Santiago de Cuba, coincidentemente 60 años después de que se instaurara el dominio absoluto del imperialismo norteamericano sobre Cuba.

Hace pocos meses, en La Demajagua, nos reunimos para recordar el aniversario 150 del inicio de las guerras por la independencia de Cuba, el 10 de Octubre de 1868, fecha que marca el comienzo de nuestra Revolución, que sobrevivió momentos de amargura y desunión, como el Pacto del Zanjón, y episodios luminosos como el protagonizado por Antonio Maceo en la Protesta de Baraguá.

La Revolución revivió, en 1895, gracias al genio y la capacidad de Martí para aglutinar a los mejores y más experimentados jefes de la contienda de los 10 años y preparar la «guerra necesaria» contra el colonialismo español.

Cuando el ejército colonial estaba prácticamente derrotado, con escasa moral combativa, asediado por los mambises en casi toda la isla y mermado por las enfermedades tropicales, que, en 1897, por solo citar un ejemplo, provocaron 201 000 bajas entre sus efectivos; la victoria fue usurpada con la intervención norteamericana y la ocupación militar del país, lo que dio paso a un largo período de opresión y gobiernos corruptos y serviles a sus designios hegemónicos.

Ni siquiera en esas difíciles circunstancias se apagó la llama redentora del pueblo cubano, puesta de manifiesto en figuras de la talla de Baliño, Mella, Villena, Guiteras y Jesús Menéndez, entre muchos otros que no se resignaron a vivir en afrenta y oprobio sumidos.

Tampoco la Generación del Centenario, que bajo el liderazgo de Fidel asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de Julio de 1953, estaba dispuesta a tolerar, a 100 años del natalicio de Martí, los crímenes y abusos de una tiranía sangrienta totalmente subordinada a los intereses de los Estados Unidos.

Sobrevinieron entonces momentos de profundo dolor y tristeza luego del revés y el vil asesinato de muchos de los combatientes revolucionarios participantes en esas acciones, denunciado virilmente por Fidel en su histórico alegato «La historia me absolverá», que se convirtió en el programa de la Revolución.  A pocos metros de aquí yacen los restos de los caídos aquel 26 de julio y de otros mártires de la gesta insurreccional, incluidos también los valientes jóvenes santiagueros de la lucha clandestina y los hijos de esta ciudad que cayeron en las gloriosas misiones internacionalistas.

En los duros años de presidio y vejaciones no desfalleció el fervor y el compromiso de reiniciar la lucha, creció el prestigio y la autoridad del líder revolucionario para sumar nuevas fuerzas contra la dictadura.

El exilio en México no conoció el descanso; sirvió para preparar la próxima y decisiva etapa de batallar que nos trajo en el yate Granma a las Coloradas el 2 de diciembre de 1956.  La demora en arribar a costas cubanas, debido a la azarosa navegación, no permitió la sincronización prevista con el Alzamiento de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre, organizado por el audaz y valeroso joven dirigente del Movimiento 26 de Julio, Frank País García, quien todavía no había cumplido los 22 años, edad que tenía cuando fue brutalmente asesinado por los esbirros de la tiranía el 30 de julio de 1957.

Tampoco el desastre de Alegría de Pío, que casi aniquiló a los expedicionarios, pudo extinguir el optimismo y la fe de Fidel en la victoria, convicciones que lo llevaron a exclamar el 18 de diciembre cuando nos reencontramos, con apenas siete fusiles: ¡Ahora sí ganamos la guerra!

Desde Santiago de Cuba, como resultado de los infatigables esfuerzos del movimiento clandestino dirigido por Frank País, recibimos en la Sierra Maestra el primer refuerzo de jóvenes combatientes, armas y municiones, que significó un aporte crucial a la capacidad combativa del naciente Ejército Rebelde.

Prosiguieron meses de incesantes combates, primero en la Sierra Maestra y luego la lucha se extendió a otras regiones con la apertura de nuevos frentes y columnas, y con la derrota de la gran ofensiva de las tropas batistianas contra el Primer Frente dirigido por Fidel, que marcó el inicio de la contraofensiva estratégica y el viraje radical de la guerra que condujo a la derrota del régimen y la toma del poder revolucionario.

Ya el 8 de enero de 1959, a su llegada a La Habana, el Jefe de la Revolución expresaba, (cito): «La tiranía ha sido derrocada, la alegría es inmensa y sin embargo queda mucho por hacer todavía.  No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizás en lo adelante todo sea más difícil». (Fin de la cita).

Las premonitorias palabras de Fidel no tardaron en hacerse realidad.  Se iniciaba una etapa de luchas que estremeció los cimientos de la sociedad cubana.  El 17 de mayo, a escasos cuatro meses y medio del triunfo, en la Comandancia de la Plata, en el corazón de la Sierra Maestra, se promulgó la primera Ley de Reforma Agraria en cumplimiento del Programa del Moncada, hecho que afectó a los poderosos intereses económicos de los monopolios norteamericanos y la burguesía criolla, que redoblaron las conspiraciones contra el proceso revolucionario.

La naciente Revolución se vio sometida a todo tipo de agresiones y amenazas, como el accionar de bandas armadas y financiadas por el Gobierno norteamericano, los planes de atentado contra Fidel y otros dirigentes, el asesinato de jóvenes alfabetizadores, muchos de ellos todavía adolescentes; el sabotaje y el terrorismo en todo el país con el terrible saldo de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados; el bloqueo económico, comercial y financiero y otras acciones políticas y diplomáticas con el fin de aislarnos; las campañas de mentiras para denigrar a la Revolución y a sus líderes; la invasión mercenaria por Playa Girón en abril de 1961; la Crisis de Octubre en 1962 cuando en Estados Unidos se preparaba la invasión militar a Cuba y una interminable lista de hechos hostiles contra nuestra patria.

Nadie puede negar que la Revolución que nacía aquel Primero de Enero no ha tenido, a lo largo de 60 años, un minuto de sosiego, ya vamos por 12  administraciones norteamericanas que no han cejado en el empeño de forzar un cambio de régimen en Cuba utilizando una u otra vía, con mayor o menor agresividad. Seguir leyendo A 60 AÑOS DEL TRIUNFO PODEMOS AFIRMAR QUE ESTAMOS CURADOS DE ESPANTO, NO NOS INTIMIDAN EL LENGUAJE DE FUERZA NI LAS AMENAZAS. RAÚL CASTRO RUZ

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CUBA, DEMOCRACIA DE VERDAD. ÁNGEL GUERRA CABRERA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

Cuba celebra el 60 aniversario del triunfo de la Revolución justo en la culminación de un proceso de democracia participativa, muy probablemente sin igual en el mundo. El debate popular por cerca de 9 millones de cubanos, desde el 13 de agosto hasta noviembre, del texto de la nueva Constitución cubana en 133 mil asambleas de base, dio como resultado la inclusión de más del 50 por ciento de las propuestas procedentes de esa instancia, generadoras de aproximadamente 760 cambios, que implicaron la modificación de cerca del 60 por ciento de los artículos. Entre quienes formularon propuestas se encuentran numerosos de los más de 700 mil ciudadanos cubanos residentes en el exterior. El proyecto que dio pie a ese gran proceso, elaborado por una representativa comisión de diputados y expertos, presidida por el gener al de ejército Raúl Castro, fue aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el 22 de julio después de un intenso debate donde experimentó importantes modificaciones. En días pasados, de nuevo en la ANPP se produjo la discusión del texto con los cambios emanados de las asambleas de base, cuidadosamente codificadas y consideradas, sin excepción, por la comisión en consulta con expertos constitucionalistas y relevantes académicos de distintas disciplinas. El documento aprobado será sometido a referendo constitucional el próximo 24 de febrero, fecha del reinicio de la guerra organizada por José Martí para culminar la independencia de Cuba del colonialismo español e “impedir a tiempo” que “los Estados Unidos caigan con esa fuerza más” sobre las tierras de América.

Para decirlo con palabras del presidente Miguel Díaz-Canel, la nueva Constitución reafirma el rumbo socialista de la Revolución y nos permite encauzar la labor del Estado, el Gobierno, las organizaciones y todo el pueblo en el perfeccionamiento continuo de la sociedad; refuerza la institucionalidad; establece la prevalencia de la la carta magna en nuestro actuar, una mayor inclusión, justicia e igualdad social y un reforzamiento del empoderamiento del pueblo en el gobierno de la nación.

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DÍAZ-CANEL: “VAMOS A SALIR ADELANTE Y VAMOS A SEGUIR VENCIENDO”

Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 22 de diciembre de 2018, “Año 60 de la Revolución”
DÍAZ-CANEL, ANPP
Foto: Estudios Revolución

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido;
Compañeros Machado y Lazo;
Diputadas y diputados;
Compatriotas:

Nuestras primeras palabras en el Día del Educador para felicitar y reconocer a los maestros cubanos, quienes nos dedican, más que sus horas, el sentido de sus vidas.

El 2018 casi termina y volvemos a reunirnos para el tradicional abrazo y la evaluación de un período crucial en la historia de la Revolución Cubana.

El que hoy despedimos quedará en nuestra memoria nacional como el año en que una nueva generación, de manera gradual y paulatina, en clara expresión de continuidad, comenzó a asumir tareas principales de dirección, con la suerte de mantener la guía de la Generación Histórica, en particular del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.

Durante los meses transcurridos desde las sesiones de la Asamblea en abril, hemos contado con esa guía ante los más duros e inesperados desafíos y encontrado en su confianza y en la dirección colectiva los recursos fundamentales para llegar hoy aquí a rendirles cuenta, comprometidos con la solución de los problemas que más preocupan al pueblo, que son los que absorben cada minuto de nuestros días y cada partícula de nuestras energías.

Haciendo un balance de esfuerzos y resultados, debo hablar, en primer lugar, de la profunda satisfacción que nos deja la discusión popular de la nueva Constitución que hoy se aprueba.

Con ese debate, no solo hemos enriquecido nuestra cultura política, el sentido de pertenencia a una nación y el futuro del país. Nos hemos acercado más a las preocupaciones y demandas de nuestra gente, objetivo fundamental de la Revolución del que siempre han intentado distraernos los adversarios, empeñados en fracturar y dividir a la sociedad cubana, conscientes de que la unidad es su más cara fortaleza.

Me gustaría decir que ha sido un año de impulso al gobierno electrónico y por una mayor eficiencia en la gestión económica, pero se trata solo del primer escalón en una tarea de demandas infinitas que hacia el 2019 deberán comenzar a dar sus primeros frutos.

Y es preciso decir que también tuvimos pruebas realmente duras, como las inundaciones que asolaron las provincias centrales y la caída de un avión que dejó un doloroso saldo de 112 muertes y una sola sobreviviente, quien en días recientes ha enviado un hermoso mensaje de agradecimiento a sus compatriotas y en especial al equipo médico que la mantuvo con vida.

Cumplida la triste tarea de revivir la peor noticia de este año para Cuba, retomo la más estimulante.

Esta sesión de la Asamblea Nacional concluye con una decisión trascendente para la vida de la nación: la aprobación de la nueva Constitución de la República que en febrero será sometida a Referendo.

Llegamos a ella después de un amplio proceso de consulta popular donde los ciudadanos, residentes dentro o fuera del país, tuvieron la oportunidad de expresar libremente sus consideraciones sobre el contenido del proyecto, el cual comprendía, entre otros aspectos relevantes, los fundamentos políticos y económicos, los derechos y los deberes y la estructura del Estado.

Todas y cada una de las intervenciones fueron debidamente valoradas y originaron cambios en cerca de un 60% de los artículos del Proyecto, lo que permitió enriquecer su contenido.

El análisis popular puso de manifiesto la voluntad de perfeccionar la Constitución, pero fue mucho más allá porque aportó importantes elementos a tener en cuenta en el amplio ejercicio legislativo que debemos emprender para respaldar con las leyes necesarias el cumplimiento de los preceptos constitucionales. Seguir leyendo DÍAZ-CANEL: “VAMOS A SALIR ADELANTE Y VAMOS A SEGUIR VENCIENDO”

GARCÍA MÁRQUEZ: LA PRIMERA NOCHE DEL BLOQUEO

Aquella noche, la primera del bloqueo, había en Cuba unos 482 560 automóviles, 343 300 refrigeradores, 549 700 receptores de radio, 303 500 televisores, 352 900 planchas eléctricas, 286 400 ventiladores, 41 800 lavadoras automáticas, 3 510 000 relojes de pulsera, 63 locomotoras y 12 barcos mercantes. Todo eso, salvo los relojes de pulso que eran suizos, había sido hecho en los Estados Unidos.

Al parecer, había de pasar un cierto tiempo antes de que la mayoría de los cubanos se dieran cuenta de lo que significaban en su vida aquellos números mortales. Desde el punto de vista de la producción, Cuba se encontró de pronto con que no era un país distinto, sino una península comercial de los Estados Unidos. Además de que la industria del azúcar y el tabaco dependían por completo de los consorcios yanquis, todo lo que se consumía en la Isla era fabricado por los Estados Unidos, ya fuera en su propio territorio o en el territorio mismo de Cuba. La Habana y dos o tres ciudades más del interior daban la impresión de la felicidad de la abundancia, pero en realidad no había nada que no fuera ajeno, desde los cepillos de dientes hasta los hoteles de veinte pisos de vidrio del Malecón.

Cuba importaba de los Estados Unidos casi 30 000 artículos útiles e inútiles pera la vida cotidiana. Inclusive los mejores clientes de aquel mercado de ilusiones eran los mismos turistas que llegaban en el Ferry boat de West Palm Beach y por el Sea Train de Nueva Orleáns, pues también ellos preferían comprar sin impuestos los artículos importados de su propia tierra. Las papayas criollas, que fueron descubiertas en Cuba por Cristóbal Colón desde su primer viaje, se vendían en las tiendas refrigeradas con la etiqueta amarilla de los cultivadores de las Bahamas. Los huevos artificiales que las amas de casa despreciaban por su yema lánguida y su sabor de farmacia tenían impreso en la cáscara el sello de fábrica de los granjeros de Carolina del Norte, pero algunos bodegueros avispados los lavaban con disolvente y los embadurnaban de caca de gallina para venderlos más caros como si fueran criollos.

No había un sector del consumo que no fuera dependiente de los Estados Unidos. Las pocas fábricas de artículos fáciles que habían sido instaladas en Cuba para servirse de la mano de obra barata estaban montadas con maquinaria de segunda mano que ya había pasado de moda en su país de origen. Los técnicos mejor calificados eran norteamericanos, y la mayoría de los escasos técnicos cubanos cedieron a las ofertas luminosas de sus patrones extranjeros y se fueron con ellos para los Estados Unidos. Tampoco había depósitos de repuestos, pues la industria ilusoria de Cuba reposaba sobre la base de que sus repuestos estaban sólo a 90 millas, bastaba con una llamada telefónica para que la pieza más difícil llegara en el próximo avión sin gravámenes ni demoras de aduana.

A pesar de semejante estado de dependencia, los habitantes de las ciudades continuaban gastando sin medida cuando ya el bloqueo era una realidad brutal. Inclusive muchos cubanos que estaban dispuestos a morir por la Revolución, y algunos sin duda que de veras murieron por ella, seguían consumiendo con un alborozo infantil. Más aún: las primeras medidas de la Revolución habían aumentado de inmediato el poder de compra de las clases más pobres, y éstas no tenían entonces otra noción de la felicidad que el placer simple de consumir. Muchos sueños aplazados durante media vida y aun durante vidas enteras se realizaban de pronto. Sólo que las cosas que se agotaban en el mercado no eran repuestas de inmediato, y algunas no serían repuestas en muchos años, de modo que los almacenes deslumbrantes del mes anterior se quedaban sin remedio en los puros huesos.

Cuba fue por aquellos años iniciales el reino de la improvisación y el desorden. A falta de una nueva moral  –que aún habrá de tardar mucho tiempo para formarse en la conciencia de la población–el machismo Caribe había encontrado una razón de ser en aquel estado general de emergencia.

El sentimiento nacional estaba tan alborotado con aquel ventarrón incontenible de novedad y autonomía, y al mismo tiempo las amenazas de la reacción herida eran tan verdaderas e inminentes, que mucha gente confundía una cosa con la otra y parecía pensar que hasta la escasez de leche podía resolverse a tiros. La impresión
de pachanga fenomenal que suscitaba la Cuba de aquella época entre los visitantes extranjeros tenía un fundamento verídico en la realidad y en el espíritu de los cubanos, pero era una embriaguez inocente al borde del desastre.

En efecto, yo había regresado a La Habana por segunda vez a principios de 1961, en mi condición de corresponsal errátil de Prensa Latina, y lo primero que me llamó la atención fue que el aspecto visible del país habla cambiado muy poco, pero que en cambio la tensión social empezaba a ser insostenible. Había volado desde Santiago hasta La Habana en una espléndida tarde de marzo, observando por la ventanilla los campos milagrosos de aquella patria sin ríos, las aldeas polvorientas, las ensenadas ocultas, y a todo lo largo del trayecto había percibido señales de guerra. Grandes cruces rojas dentro de círculos blancos habían sido pintadas en los techos de los hospitales para ponerlos a salvo de bombardeos previsibles. También en las escuelas, los templos y los asilos de ancianos se habían puesto señales similares. En los aeropuertos civiles de Santiago y Camagüey había cañones antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial disimulados con lonas de camiones de carga y las costas estaban  patrulladas por lanchas rápidas que habían sido de recreo y entonces estaban destinadas a impedir desembarcos. Por todas partes se veían estragos de sabotajes recientes: cañaverales calcinados con bombas incendiarias por aviones enviados desde Miami, ruinas de fábricas dinamitadas por la resistencia interna, campamentos militares improvisados en zonas difíciles donde empezaban a operar con armamentos modernos y excelentes recursos logísticos los primeros grupos hostiles a la Revolución.  Seguir leyendo GARCÍA MÁRQUEZ: LA PRIMERA NOCHE DEL BLOQUEO

MARX Y LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA. JUAN J. PAZ Y MIÑO-CEPEDA

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JUAN J. PAZ Y MIÑO-CEPEDA

La teoría de Karl Marx (1818-1883) ingresó a Nuestra América Latina al comenzar el siglo XX, aunque algunos intelectuales, así como inmigrantes europeos, la conocían con anterioridad. Pero la difusión amplia de esa teoría, así como la búsqueda de interpretaciones ajustadas a las realidades de la región a fin de orientar las luchas políticas fue obra de los partidos marxistas, que inicialmente se identificaron bien como Socialistas o bien como Comunistas. Los anarquistas y los anarcosindicalistas convivieron con estos partidos en la misma época, aunque tuvieron más influencia en unos países (México, Argentina) que en otros.

Los partidos marxistas definieron y marcaron el espacio de la izquierda política en la región. Fueron fundamentales en el origen de las organizaciones clasistas de los trabajadores, pero también de campesinos e indígenas, como ocurrió en Ecuador, donde el Partido Comunista (1931) fue el gestor de la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI, 1944) y de la Confederación de Trabajadores del Ecuador (CTE, 1944). Además, dieron paso a la superación histórica del viejo bipartidismo (conservadores y liberales). Sus intelectuales, así como la difusión del ideario y la acción política en el ejercicio de la lucha de clases, igualmente generaron una conciencia favorable -y hasta inédita- con los sectores populares y particularmente con los trabajadores.

La Constitución Mexicana de 1917, pionera en inaugurar el constitucionalismo social latinoamericano, no solo fue una consecuencia teórica de la Revolución de 1910, sino del espacio afirmado por la izquierda política. Los códigos del trabajo, que también se irán adoptando en los distintos países con el avance del siglo XX (en Ecuador el Código del Trabajo se expidió en 1938), provenían del ambiente social y cultural creado precisamente por el espacio político de la izquierda, en el que, sin duda, tuvo decisiva influencia la Revolución Rusa (1917). El hecho de que los códigos laborales hayan sido acusados de “comunistas” y resistidos a su debido tiempo por los empresarios, da cuenta del avance logrado por las izquierdas.

Los populismos latinoamericanos de la primera mitad del siglo XX pueden ser ubicados en el espectro de la izquierda política, aunque no son necesariamente marxistas. Así, la Revolución Juliana (1925-1931) en Ecuador inauguró el intervencionismo estatal en la economía, la institucionalización de la cuestión social en el Estado con las primeras leyes y entidades protectoras del trabajo, la seguridad social, los impuestos directos con el de rentas a la cabeza, y además, un largo proceso de lucha por la superación del régimen oligárquico.

Tampoco es una ubicación tajante y definitiva. En Chile, la dictadura de Carlos Ibáñez (1927-1931), con apoyo de liberales y conservadores, más la ilegalización del Partido Comunista, combinó la participación económica del Estado con cierto enfoque social. Pero el tenentismo en Brasil desde 1922, libró una constante batalla antioligárquica y uno de sus líderes, Luis Carlos Prestes, se reconocía como socialista revolucionario. Esa lucha es un antecedente para la revolución de los treinta y los gobiernos de Getulio Vargas (1930-1945 y luego 1950-1954) impulsaron el Estado Novo, con una modernización económica significativa, reforma social y “populismo”.

En rápido repaso, por la misma época Uruguay estabilizó su democracia y las instituciones progresistas; Costa Rica suprimió sus fuerzas armadas; en Argentina tomó impulso la Unión Cívica Radical (UCR) que llevó al triunfo a Marcelo Torcuato Alvear (1922-1928) e Hipólito Yrigoyen (1928-1930), quienes modernizaron al país, y solo después de la “década infame” (1930-1943) ascendió Juan Domingo Perón (1946-1955) con quien se marcó una política “populista” inédita. En Perú aparecieron el APRA fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre y el Partido Comunista fundado por Carlos Mariátegui; en Bolivia surgió la Federación Obrera del Trabajo antecesora de la COB, y años más tarde se produciría la impactante Revolución Nacional iniciada por la alianza minero-campesina, que posibilitó el largo gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) entre 1952 y 1964. En México, el ascenso de Lázaro Cárdenas (1934-1940) volvió sobre la reforma agraria y nacionalizó el petróleo, dando continuidad a los “populismos” clásicos.  Seguir leyendo MARX Y LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA. JUAN J. PAZ Y MIÑO-CEPEDA

LA MUJER Y LA REVOLUCIÓN. GRAZIELLA POGOLOTTI

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GRAZIELLA POGOLOTTI

El rostro de Panchita conservaba la marca imborrable de la miseria acumulada a través de toda una vida. Trabajaba en la librería de L y 27 que yo frecuentaba semanalmente en busca de novedades. Eficiente, servicial sin servilismo. A pesar de la corriente de simpatía manifiesta entre nosotras, intercambiábamos pocas palabras. Una tarde, sin embargo, le comenté que había hablado de ella con una persona amiga. ¿Fue Charito?, preguntó con amplia sonrisa cómplice.

Así era. En efecto, Charito Guillaume había entregado su existencia toda a la lucha sindical en el frente de las trabajadoras del sindicato de la aguja, —que incluía, entre otras, a las dependencias de los grandes comercios habaneros— contra la discriminación racial prevaleciente en el sector, por mejoras salariales y en defensa del «derecho a la silla», vale decir, de la posibilidad de sentarse cuando no había clientes en el área. Según me relató, militante de base, Panchita había afrontado en la soledad la crianza de su hijo. El suyo no fue, sin embargo, un caso aislado.

Las mujeres cubanas podemos contar con orgullo una historia que nos convierte en precursoras en más de un terreno.

En estos tiempos de debate abierto acerca de nuestro Proyecto de Constitución, corresponde evocar con justicia el perfil de Ana Betancourt, temprana defensora de nuestros derechos en la Asamblea de Guáimaro. Muchas compartieron las duras condiciones de los campamentos mambises. Mariana Grajales se dispuso a ofrendar a sus hijos a la lucha por la conquista de una nación independiente, liberada de la infamante esclavitud y de su secuela racista. A punto de emprender la Guerra necesaria, José Martí anotaba con emoción el gesto de Manana, la esposa de Máximo Gómez. Al ofrecerle alguna ayuda ante el desamparo inminente, la esposa del gran estratega afirmó que nada habría de pedirle a la revolución.

A lo largo de la República neocolonial, la mujer cubana siguió combatiendo por sus derechos, inseparables de la batalla fundamental en favor de la Revolución. Hace poco, Granma retomaba la célebre crónica en que Pablo de la Torriente Brau evocaba la agonía de la muerte de Rafael Trejo, todavía sonriente. «Este muchacho no puede salvarse», comentaban los médicos mientras batallaban por defender aquella vida joven, prometedora, devenida símbolo de lo más valioso del estudiantado revolucionario.  Seguir leyendo LA MUJER Y LA REVOLUCIÓN. GRAZIELLA POGOLOTTI

POR UNA CULTURA DE VIDA DIFERENTE. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

La ideología revolucionaria, aún cuando sea la vencedora en una Revolución, convive en permanente combate con la ideología contrarrevolucionaria. No llega empaquetada como regalo de cumpleaños: avanza entre obuses y minas enemigas.

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ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

En la historia, los cubanos siempre han interpuesto algún recurso de impugnación a las declaraciones derrotistas: ante el Pacto del Zanjón (la firma en 1878 de un pacto de paz sin independencia con España), la Protesta de Baraguá ese mismo año y luego la Guerra de 1895; ante la debacle del llamado campo socialista europeo, el grito de «socialismo o muerte»; una tradición cultural que engendró y sostuvo a la Revolución antes y después de su triunfo en 1959.

Es una combinación de fe en la victoria –irreconciliable con la idea de la derrota– y de no aceptación de compromisos desmovilizadores, que nos hagan desistir del ideal soñado. «Convertir el revés en victoria», es la frase que Fidel enarboló ante el fracaso de la llamada Zafra de los Diez Millones en 1970, y que puede tomarse como símbolo del espíritu de la Revolución Cubana.

La guerra de las conciencias, la que transcurre en los medios, intenta pautar esa fe y achicar la noción de lo posible. En la década de los noventa, declaró el fin de la historia, es decir, la imposibilidad de superar el capitalismo. Sin embargo, a partir de 1998 fue evidente que la historia se movía y mucho, al menos en América Latina y el Caribe. Veinte años después se habla del fin del ciclo de las izquierdas. Pero los hechos demuestran lo contrario: los pueblos de la región no han renunciado a sus sueños de paz y justicia social, la ofensiva imperialista no se apoya en la reconquista del electorado, sino en actos criminales, golpes de estado, enjuiciamiento de líderes de izquierda que tendrían las mayores posibilidades de victoria en las urnas, asesinato de líderes políticos y sociales.

La ofensiva imperialista intenta arrasar con cada gobierno o líder rebelde, se apropia con cinismo del discurso tradicional de la izquierda y deshuesa sus contenidos, para mellar su alcance. A pesar de ello, casi la mitad del electorado colombiano votó por un candidato de izquierda, y en México no fue posible arrebatarle el triunfo, como otras veces, a López Obrador.

Sin embargo, los triunfos electorales de la izquierda descolonizadora y no sistémica –son no sistémicos todos aquellos gobiernos que rompen un eslabón de la cadena de control imperialista, por pequeño que sea– expresan una «rotura del sistema», porque este es infranqueable, no está hecho para que esa izquierda venza.

Ello no minimiza la conquista, ni escamotea el trabajo en las bases, pero ubica en su contexto el resultado. Una vez conseguida la victoria, la izquierda no puede olvidar que no solo hay que entregar tierras y casas, que no basta con legislar a favor del pueblo; el impulso concientizador de la victoria debe conducir a un cambio de paradigma de vida, debe convertir a las masas en colectividades de individuos, en protagonistas, para iniciar la construcción permanente de una cultura diferente a la capitalista.  Seguir leyendo POR UNA CULTURA DE VIDA DIFERENTE. ENRIQUE UBIETA GÓMEZ

EL CHE ACERCA DE FIDEL

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Fidel y el Che en el presidio en México. Foto: Archivo

De la amistad y la admiración que Ernesto Che Guevara le profesaba a Fidel hablan de forma elocuente varios de los documen­tos dejados por el Guerrillero He­roico. Cartas, frases y artículos denotan cuán profundo caló el Comandan­te en Jefe en aquel argentino, que con solo un encuentro se sintió identificado con el revolucionario cubano y sus ideas.

Sobre el surgimiento de esa a­mistad el Che diría en una ocasión: “Lo conocí en una de esas frías noches de México […] a las pocas horas de la misma noche de la madrugada era yo uno de los futuros expedicionarios […]”.

Y no es casual entonces que en su carta de despedida, vuelva sobre ese recuerdo, pues marcó el inicio de una etapa vital en la lucha por la libertad de Cuba, de América; y también en la profundización y radicalización del pensamiento de ambos hombres.

Los días de preparación de la expedición del Granma, le permitieron al joven médico aquilatar las cualidades morales del líder cubano. Cuando la persecu­ción a los revolucionarios de la Isla los alcanzó en tierras mexicanas y llevó a muchos a la prisión, la actitud de Fidel conmovió a todos.

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En los días de la Sierra Maestra. Foto: Archivo

“[…] Hubo quienes estuvieron en prisión 57 días […] con la amenaza perenne de la extradición […] pero en ningún momento perdimos nuestra confianza personal en Fidel Castro. Y es que Fidel tuvo algunos gestos que, casi podríamos decir, com­prometía su actitud revolucionaria en pro de la amistad. Recuerdo que le expuse específicamente mi caso: un extranjero, ilegal en México, con toda una serie de cargos encima. Le dije que no debía de manera alguna, pararse por mí la Revolución, y que podía dejarme; que yo comprendía la situación y trataría de ir a pelear desde donde me lo mandaran y que el único esfuerzo debía hacerse para que me enviaran a un país cercano y no a la Argentina. También recuerdo la respuesta tajante de Fidel: “Yo no te abandono” […] Esas actitudes personales de Fidel con la gente que aprecia son la clave del fanatismo que crea a su alrededor […]”.

Fidel impresionó al Che como “un hombre extraordinario”, de esos que sin importar cuán imposibles son las cosas, las encara y las resuelve. Esa capacidad, su inteligencia y el humanismo que emanan de su persona, fueron las que hicieron que reconociera en él a un líder indiscutible.

“[…] Fidel es un hombre de tan enorme personalidad que en cualquier movimiento donde participe, debe llevar la conducción”, escribió en uno de sus ar­tículos, donde también lo denomina como una “fuerza telúrica” y valora que “(…) El futuro colocará en su lugar exacto los méritos de nuestro primer ministro”.

Porque para el Che, “[…] si no­sotros estamos hoy aquí y la Revolución Cubana está aquí, es sencillamente porque Fidel entró primero en el Moncada, porque bajó primero del Granma, porque estuvo primero en la Sierra, porque fue a Playa Girón en un tanque, porque cuando había una inundación fue allá y hubo hasta pelea porque no lo dejaban entrar […], porque tiene como nadie en Cuba, la cualidad de tener todas las autoridades morales posibles para pedir cualquier sacrificio en nombre de la Revolución”.

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Antes de partir de Cuba en 1965. Foto: Archivo

En el Granma, los combates de la Sierra y la invasión; en los amenazantes días de Girón y la Crisis de Octubre; en la necesaria lucha por la sobrevivencia económica, por sacar adelante el país, el Che estuvo al lado de los cubanos, su sangre y su sudor construyeron también la Revolución y edificaron un nuevo país que hizo suyo y al cual amó entrañablemente.

También en esa cercanía, en ese amor, estuvo la mano de Fidel, el primero que lo hizo sentir cuán justa era la causa de la gente noble de esta tierra. De ello testimonia la carta de despedida que le dejara al Comandante en Jefe antes de ofrecer en otras partes del mundo, el concurso de sus modestos esfuerzos.

“Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo al que trataré de ser fiel hasta las últimas consecuencias de mis actos”.

Fuente: Granma

EL ARTE DE ESCUCHAR. GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZIELLA 2

Eran los años más duros del período especial. Con la pérdida de los mercados tradicionales, agudizadas las medidas de un bloqueo implacable, el país parecía condenado a precipitarse en el abismo. Escasearon los alimentos, carecíamos de los productos básicos para el aseo cotidiano. Ante la precariedad del transporte público, aparecieron las pesadas bicicletas chinas, garantía del cumplimiento de sus obligaciones por parte de trabajadores y estudiantes.

Interminables apagones acompañaban noches de insomnio. Para recaudar las divisas indispensables hubo que tomar decisiones dolorosas que laceraban principios de equidad. Ante tantas dificultades y un porvenir incierto, algunos flaquearon. Pero se impuso el espíritu de resistencia. A la hora establecida, yo sabía que mis alumnos me aguardaban en el aula. Las escuelas y los hospitales siguieron funcionando, aunque la industria cultural se encontró al borde de la quiebra.

Implicado en la solución de un cúmulo de tareas concretas mientras cargaba sobre sus hombros de atleta la inmensa responsabilidad moral e intelectual del estadista y el estratega, Fidel encontró tiempo para multiplicar sus encuentros con los escritores y artistas. En un comienzo, fueron intercambios sobre temas de trabajo. El país comenzaba a abrirse al turismo. Bien diseñada, la contribución de los creadores a la ambientación de los hoteles ahorraba gastos de importación, mostraba la singularidad y riqueza de nuestra cultura, preservaba la permanencia en la Isla del patrimonio nacional y constituía muestra palpable del desarrollo de diversidad de tendencias.

Fue el punto de partida de un diálogo que desbordaría en alcance y profundidad cualquier agenda previsible. Los efectos de las dificultades económicas repercutían en el delicadísimo entramado de la sociedad. En tan difíciles circunstancias, emergieron del fondo oscuro de la memoria remota valores que parecían periclitados. Aparecieron el buscavidas, el pícaro, el traficante, el maceta. Para un sector de la juventud se redujeron las perspectivas de estudio y trabajo. Más que nunca, había que pegar el oído a la tierra y tocar la realidad con las manos. Tal y como lo revela su extensa entrevista con Ignacio Ramonet, Fidel tuvo siempre lúcida conciencia de la inseparable relación dialéctica entre factores objetivos y subjetivos.

Los congresos y las reuniones del Consejo Nacional de la organización de los escritores y artistas se convirtieron     en espacio idóneo para un amplio   intercambio de ideas. Dejando a un lado asuntos de orden gremial, se abordaron, de manera irrestricta, problemas subyacentes que laceraban valores esenciales de la sociedad en construcción: las manifestaciones de un racismo larvado que marginaba de los trabajos mejor remunerados según el color de la piel, y las amenazas que pesaban sobre la preservación de valiosos conjuntos urbanos.

Fueron largas sesiones de diálogo, amplio, participativo, a veces involuntariamente ríspido, aunque siempre respetuoso. Nunca como entonces tuve la oportunidad de observar en Fidel la excepcional capacidad de escucha y discernimiento que le permitió advertir los síntomas de los problemas que se anunciaban, señales imperceptibles en el horizonte distante, y en la cercanía más inmediata el casi inaudible sonido de la yerba que estaba empezando a crecer.

Capaz de sostener durante horas una concentración sin parpadeo, registraba el sentido de cada palabra, reconocía los matices de la expresión extraverbal del gesto. Para hurgar en lo más profundo, sometía al interlocutor a un apretado interrogatorio. En el fragor de la batalla de ideas se fueron delineando, a partir del análisis de las circunstancias concretas, soluciones para afrontar las dificultades más acuciantes de la inmediatez y proyectar los fundamentos de una estrategia orientada a preservar las bases de una revolución comprometida con la soberanía nacional, los principios de justicia social y la irrenunciable emancipación humana.

Simbólicamente, un 13 de agosto, en pleno ejercicio de nuestro derecho ciudadano, habremos de involucrarnos en el examen del Proyecto de Constitución de la República, instrumento jurídico supremo de la nación. Lo hacemos cuando estamos conmemorando siglo y medio de lucha por la independencia, fragua de una nación que maduró en el enfrentamiento contra el coloniaje y el neocolonialismo y supo forjar, en medio de la guerra, en el campamento mambí, una tradición constitucionalista.

En ese tránsito secular, hubo altibajos, reveses y victorias. Sin renunciar al uso de la violencia en caso necesario, el neocolonialismo asume ahora los recursos de la seducción de inspiración neoliberal. En medio de tan complejo panorama, el debate en torno a la Constitución no puede tomarse a la ligera. Debemos participar con plena conciencia de la alta responsabilidad que estamos asumiendo. Por su carácter de Ley de leyes perdura en el tiempo y se proyecta también hacia el porvenir.

Fuente: Juventud Rebelde

LOS PRÓDIGOS SESENTA. GRAZIELLA POGOLOTTI


GRAZIELLA 2

Toda Revolución es fuente de derecho. Toda Revolución auténtica tiene raíces en el subsuelo de la historia. Asume en su radicalismo renovador y justiciero la voluntad de extirpar males acumulados a través del tiempo. Por eso al conmemorarse los cien años de La Demajagua, Fidel planteó la insoslayable continuidad de un batallar por la configuración de una nación soberana, clave de una unidad forjada desde abajo que juntaba voluntades, más allá de diferencias de origen y de discrepancias tácticas. Cuando así sucede, la Revolución se constituye en estremecimiento telúrico, capaz de potenciar al máximo el talento y la creatividad de todos y cada uno.

Muy pronto se inició el asedio contra la Revolución de los barbudos. La Constitución del 40 proscribía el latifundio. En la práctica, el texto resultó letra muerta. La promulgación de la primera Ley de Reforma Agraria en mayo de 1959 alentó la subversión. No se caracterizaba, sin embargo, por un radicalismo extremo, autorizaba la tenencia de 30 caballerías. Era mucho mayor en los casos de la ganadería, el cultivo de caña y arroz, cuando los rendimientos sobrepasaban la media nacional.

Los Estados Unidos ofrecían amparo a la subversión interna. La violación del espacio aéreo nacional y la consiguiente confrontación, causante de víctimas en la capital, dio la medida de la existencia de una amenaza real. La necesidad de convocar al pueblo a la defensa del país se volvió imperiosa. En octubre del 59 nacían las Milicias Nacionales Revolucionarias. Combatieron en Girón. Noche tras noche, los obreros se hacían cargo de la protección de sus centros de trabajo. A  los sabotajes se añadiría la organización de grupos de alzados en distintas regiones del país. La lucha más prolongada tuvo su centro en el Escambray. Implicó una enorme inversión de recursos humanos y materiales.

Simbólicamente, el año de Girón fue también el de la Alfabetización, aparejado al desarrollo de la educación de adultos, a la acelerada preparación de administradores, según orientación del Che. Simultáneamente, la Reforma Universitaria diseñaba un gigantesco salto hacia adelante en la formación de científicos, de hombres y mujeres de pensamiento consagrados a las distintas ramas del saber.

Cuba se convirtió en un hervidero de ideas. La Revolución se constituía en ejemplo en los años de despegue del movimiento descolonizador. Al hablar en las Naciones Unidas en septiembre de 1960, Fidel estremeció a la audiencia con su capacidad para develar, con lenguaje claro y directo, los peligros que podían cernirse  sobre los países recién liberados. Instalado en el Hotel Theresa, en pleno corazón de Harlem, recibió a destacados líderes del Tercer Mundo. Estaba comenzando a gestarse el Movimiento de Países No Alineados.

Mientras tanto, como peregrinos de la esperanza, acudían a La Habana personalidades connotadas del arte, la política y las ciencias sociales, procedentes de América Latina, Europa y Estados Unidos. Un espíritu de renovación reanimaba el pensamiento de izquierda. Para muchos, era el modo de curar antiguas lastimaduras. El proyecto socialista no podía desentenderse de su compromiso internacionalista con los pobres de la tierra. Cuando ha transcurrido medio siglo, los conceptos esbozados entonces tienen plena validez.  Seguir leyendo LOS PRÓDIGOS SESENTA. GRAZIELLA POGOLOTTI

LA VERDAD Y LA MENTIRA. FIDEL CASTRO RUZ

Fidel 1959

Desde luego que no faltará quien se haga cruces, quien se asombre, quien se ponga malo del hígado cuando uno dice estas cosas, y es lógico, porque nos enseñaron a ser cobardes, porque nos enseñaron a ser tímidos, porque nos enseñaron a ser miedosos y porque nos enseñaron a ser poco patriotas.  Entonces, ante las verdades se asustan, aunque sean verdades históricas.  Nos casaron con la mentira y nos han obligado a vivir con ella en vergonzoso contubernio; nos acostumbraron a la mentira, y nos asustamos de la verdad.  Nos parece como que el mundo se hunde cuando una verdad se dice, ¡como si no valiera más la pena de que el mundo se hundiera, antes de que vivir en la mentira! 

Tomado del discurso pronunciado en la sesión plenaria del Comité Conjunto de Instituciones Cívicas Cubanas, efectuado en el Salón de Actos del Colegio Médico Nacional el 16 de marzo de 1959.

SILVIO RODRÍGUEZ: “VEO ESTE CAMBIO CON ESPERANZA, ES BUENO PARA CUBA Y LA REVOLUCIÓN”. RAFAEL CORREA

RAFAEL CORREA / RT (RUSSIA TODAY)

¿Tienen derecho a descansar las grandes figuras de la revolución cubana? ¿Qué rol cumple el arte en un proceso revolucionario? Estos son solo algunos de los temas que trata el expresidente de Ecuador Rafael Correa en la nueva edición de su programa con el cantautor, guitarrista y poeta cubano Silvio Rodríguez.

Entrevistado por Rafael Correa, el cantautor y representante de la Nueva Trova cubana, Silvio Rodríguez, se refirió al rol de los artistas en los procesos revolucionarios. En ese sentido opinó que estos “son siempre apasionantes porque revuelven la realidad, la cuestionan, hacen avanzar el mundo en distintas direcciones”.

Según el músico cubano, es allí donde las distintas manifestaciones artísticas como la música, la fotografía, la danza, entre otras, “pueden ser usadas por artistas conscientes”. Para Rodríguez estos son aquellos que, “además de querer dejar su testimonio, quieren comprometidamente hacer un aporte a esa cosa apasionante que está sucediendo en su realidad”.

“La conciencia es ya algo que le sucede al individuo, incluso antes de tener una vocación”, opinó el cantautor, recordando su propia historia en la que, con tan solo 12 años, vivió la Revolución Cubana de 1959. Por aquellos años participó de la campaña de alfabetización y se sumó a la milicia durante la invasión de Playa Girón.

Silvio explicó que fue uno de los jóvenes que “entendió a través de los velos que nos quitó la revolución y, sobre todo, la palabra de Fidel, lo que era nuestro país, las necesidades que había y lo hermoso que era entregarse a trabajar por el bienestar de todos“. “Aquella cosa que digo en una canción del niño que se arranca los juegos de un tirón, eso fue lo que nos pasó a nosotros: la realidad nos obligó a dar un salto”, añadió.

El arte revolucionario

Para el músico cubano es importante “no solamente tener un compromiso con lo social”, sino también “tener un compromiso con el arte”. Desde su perspectiva, “el arte tiene que ser revolucionario, pero si no es de calidad no es arte”.

Recordó su viaje en el barco pesquero Playa Girón, en el cual estuvo casi cuatro meses cantando a los marineros que estaban llevando a cabo “un trabajo heroico” ya que, hasta el momento, no había una flota cubana de pesca. “Un pescador compartía su camarote conmigo”, rememoró el cantautor, detallando que cuando este se iba a trabajar él se quedaba “solo con una grabadorita pequeña” y con tres cassettes de 90 minutos. “Ahí grabé todo lo que se me ocurrió”, apuntó.

“Ahí escribí Ojalá y una canción que a mí me gusta y que considero que es algo de lo que he hecho que vale la pena: Playa Girón“, dijo. A partir de esa experiencia pudo reflexionar: “Cómo me ubico, cuál es el papel de lo que yo hago en medio de este gran movimiento de gente”

Cuba y América Latina

Consultado sobre el nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, el cantautor fue contundente: “Veo este cambio con esperanza, lo apruebo, lo aplaudo”. Para Silvio los dirigentes “históricos” tienen “la responsabilidad de haber echado a andar la revolución, pero son personas que le han dedicado toda su vida a esto y tienen derecho a descansar“.

Es por eso que consideró que este relevo “desde hace tiempo era necesario”. “Es bueno para Cuba, es bueno para la revolución y cuán bueno será, eso lo dirá el tiempo”, destacó.

“Evidentemente no basta con sacar de la miseria a la gente, hay que explicarles por qué, crearles conciencia de lo que se está haciendo por ellos y de lo necesario de que se comprometan con las ideas”.Silvio Rodríguez, músico cubano.

También expresó su admiración por Raúl Castro, principalmente por “su capacidad autocrítica“, que “nos da una lección a todos constantemente” aunque “algunos no la quieren oír y la soslayan”. En relación a Fidel, simplemente se acotó a señalar que es “el padre” de todos los cubanos.

Finalmente, opinó sobre otros líderes, donde consideró a Hugo Chávez “un iluminado” y a Evo Morales como “la dignidad de América”. Respecto a Lula da Silva, analizó que “de lo único que es culpable es de haber sacado de la miseria a millones de brasileños”.

“El problema es que evidentemente no basta con sacar de la miseria a la gente”, reflexionó el cantautor, agregando: “Hay que explicarles por qué, crearles conciencia de lo que se está haciendo por ellos y de lo necesario de que se comprometan con las ideas”. Por eso volvió a recordar a Fidel. En Cuba “hubo una persona que durante décadas se paraba, casi todos los días delante del pueblo, a explicar las cosas”, concluyó.

Durante este encuentro, Rafael Correa y Silvio Rodríguez profundizan también en otras cuestiones de actualidad y de gran interés, que podrán ver en el video del programa que les ofrecemos aquí en su totalidad.

LA UNIDAD ES NUESTRA MÁS VALIOSA FORTALEZA. MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

Discurso pronunciado por el compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, en la Sesión Constitutiva de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez

Compañero diputado General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba,

Compatriotas:

Vengo a hablar en nombre de todos los cubanos y las cubanas que hoy iniciamos un nuevo mandato al servicio de una nación cuya historia enorgullece, no sólo a los nacidos en esta tierra, sino a millones de hijos de América y del mundo que la aman y respetan como propia.

Lo hago con toda la responsabilidad que un acto de esta naturaleza entraña y con la conciencia de que no estamos inaugurando una legislatura más.

Decía Martí que: “las palabras pomposas son innecesarias para hablar de los hombres sublimes”. Y de eso se trata ahora, cuando cumplo, con honor y emoción, el mandato de nuestro pueblo de dedicar el primer pensamiento a la generación histórica que, con ejemplar consagración y humildad nos acompaña en esta hora de apremiante desafío en que Cuba espera de nosotros que seamos como ellos, capaces de librar victoriosamente todos los combates que nos esperan.

La presencia de Raúl, Machado, Ramiro, Guillermo y otros Héroes de la República, como diputados de la legislatura que hoy toma posesión, no se debe al homenaje, más que merecido, por la obra hecha.  El General de Ejército y Primer Secretario del Partido fue el candidato con más votos en las elecciones generales, como también están entre los más y mejor votados el Segundo Secretario y los Comandantes de la Revolución, también ellos Héroes del Trabajo de la República de Cuba.

Ellos ennoblecen esta sala y nos dan la oportunidad, al abrazarlos, de abrazar la historia viva.

Más de medio siglo de calumnias y de convites oscuros a la ruptura generacional y al desaliento frente a las dificultades, no han podido derribar las columnas del templo de nuestra fe: la Revolución de Fidel y de la Generación del Centenario de Martí, transita por su año 60 con la dignidad de sus fundadores, intacta y engrandecida por haber sabido hacer en cada momento lo que cada momento demandaba.

Con la constitución de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular culmina el proceso electoral revolucionario que en los  últimos meses ha protagonizado el pueblo cubano, reafirmando su carácter eminentemente democrático y, al mismo tiempo, consciente de su elevada significación histórica.

El pueblo, ejerciendo su derecho ciudadano, ha propuesto, nominado y elegido a sus representantes en las diferentes instancias de gobierno atendiendo a su identificación con ellos, al mérito y a la capacidad de representar comunidades, sectores sociales, intereses colectivos, sin que mediaran campañas publicitarias sometidas al poder del dinero, sin politiquería ni fraude, corrupción o demagogia.

La elección ha sido fruto de los anhelos colectivos sin que ninguno de los elegidos haya aspirado en lo personal a ello. Los ciudadanos han distinguido a personas humildes, trabajadoras y modestas como sus genuinos representantes.

Se trata de una elección que emerge desde el pueblo, el que a la vez controlará su gestión, participando así en la toma de decisiones y en la implementación de las políticas aprobadas. Y aunque lo hemos hecho muchas veces en los últimos 40 años, podemos afirmar que este proceso de elecciones que concluye hoy ha devenido contundente victoria de la unidad del pueblo cubano y expresión de compromiso en la defensa de la obra revolucionaria en momentos de incertidumbre para la mayoría de los habitantes del planeta, cuyas voluntades no cuentan a la hora de aplicar políticas que reducen sus derechos y cercenan sus conquistas.

A esa confianza que el pueblo nos entrega con su voto, hay un solo modo de corresponder: actuando, creando y trabajando sin descanso, por responder a sus demandas y necesidades, en vínculo permanente y estrecho con nuestra gente humilde, generosa y noble.

Si alguien quisiera ver a Cuba en un conjunto de ciudadanos, por su composición etaria, racial, de género y ocupación, bastaría con que mire y estudie la integración de nuestra Asamblea y la representación de mujeres, negros y mestizos, jóvenes y personas de la tercera edad que ocupan cargos decisorios en las instancias superiores del gobierno, casi en la misma proporción en que las estadísticas definen a la nación.

Lo más importante no es, sin embargo, cuánto nos parecemos al país que somos. Lo que no podemos olvidar ni un segundo, a partir de este instante, es el compromiso que adquirimos con el pueblo y con el futuro. Todos los diputados, la dirección de la Asamblea, los miembros de los Consejos de Estado y de Ministros, tenemos nuestra primera razón de ser en la vinculación sistemática con la población, lo que nos obliga a profundizar en el análisis de los problemas que atañen a la sociedad en su conjunto y a la vida cotidiana de cubanas y cubanos, propiciando el debate amplio y sincero sobre ellos y alentando todas las maneras posibles de solucionar o atenuar su impacto con la participación de los involucrados, sea porque los aquejan o porque tienen la posibilidad de resolverlos.  Seguir leyendo LA UNIDAD ES NUESTRA MÁS VALIOSA FORTALEZA. MIGUEL DÍAZ-CANEL BERMÚDEZ

LA MISIÓN DE CONTINUAR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO. RAÚL CASTRO RUZ

Nos embarga la legítima felicidad y serena confianza de ver con nuestros propios ojos la transferencia a las nuevas generaciones de la misión de continuar la construcción del socialismo

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la clausura de la Sesión Constitutiva de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 19 de abril de 2018
Raúl Castro Ruz
General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. FotoEstudios Revolución

Compañeras y compañeros:

Deseo, en primer lugar, agradecer el encargo de que pronuncie las palabras finales de esta emotiva Sesión Constitutiva de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que se efectúa precisamente hoy, cuando se cumple el aniversario 57 de la victoria alcanzada en Playa Girón, bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, sobre la invasión mercenaria organizada, financiada y desembarcada por el gobierno de los Estados Unidos.

Este hecho histórico reviste mayor relevancia por ser la primera vez que los combatientes del Ejército Rebelde, policías y milicianos lucharon defendiendo las banderas del socialismo, proclamado por Fidel el 16 de abril de 1961 en la despedida del duelo de las víctimas de los bombardeos a las bases aéreas.

Como es conocido, en la última Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura, la Asamblea Nacional aprobó extender el mandato de los diputados del Parlamento cubano y de los delegados de las Asambleas Provinciales, a causa de las graves afectaciones ocasionadas por el huracán Irma, cuyo impacto directo sobre casi todo el territorio nacional determinó la necesidad de ajustar el cronograma del proceso electoral, el que concluimos hoy y que ha contado con una masiva participación ciudadana, en una muestra más de respaldo a la Revolución y nuestra democracia socialista.

Es oportuno reconocer el trabajo desarrollado por las comisiones electorales y de candidaturas a todas las instancias, así como el conjunto de instituciones que colaboraron para el buen desempeño de las elecciones.

El 6to. Congreso del Partido, efectuado en abril de 2011, aprobó la propuesta de limitar a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales.  En igual sentido se pronunció el 7mo. Congreso hace dos años, y aunque esta limitación no ha sido todavía introducida en la Constitución, cuestión que esperamos sea establecida en el marco de su reforma, desde que asumí mi segundo mandato como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, el 24 de febrero de 2013, expresé que este sería el último, lo cual ratifiqué el pasado diciembre cuando, desde aquí mismo, afirmé que a partir de hoy Cuba tendría un nuevo Presidente.

No era necesario esperar a realizar una reforma constitucional para cumplir la palabra empeñada y actuar en consecuencia, más importante aún era dejar el ejemplo.

La Asamblea Nacional del Poder Popular eligió al compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.  Al propio tiempo, también resultó electo el compañero Salvador Valdés Mesa Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y posteriormente la Asamblea Nacional aprobó su designación como Primer Vicepresidente del Consejo de Ministros.

El Compañero Díaz-Canel acumula una trayectoria laboral de casi 35 años.  Tras alcanzar el título de ingeniero electrónico en la Universidad Central de Las Villas, trabajó en esa profesión.  Cumplió el servicio militar en unidades coheteriles antiaéreas de las FAR, luego de lo cual fue profesor en la Facultad de Ingeniería Eléctrica del propio centro universitario, donde se le propuso como cuadro profesional de la Unión de Jóvenes Comunistas, ascendiendo paulatinamente en cargos de dirección de esta organización, hasta su promoción al trabajo profesional en el Partido.

A partir de julio de 1994, al tercer o cuarto año del Período Especial, cuando estaba en su máximo apogeo la etapa  más aguda del Período Especial, fue Primer Secretario del Comité Provincial de Villa Clara durante nueve años y desempeñó igual responsabilidad en la provincia de Holguín durante otros seis, en ambos casos con resultados satisfactorios.

Y no fue casualidad después de los nueve años en Villa Clara, que fueron bastantes, porque él nació allí y conocía su antigua provincia, incluyendo en este caso a Cienfuegos y a Sancti Spíritus, es que planificadamente se le envió a Holguín, una de las provincias grandes en habitantes y extensión territorial, como parte de su preparación, igual que intentamos hacer con cerca de una docena de jóvenes, la mayoría de los cuales llegaron al Buró Político, pero no logramos materializar su preparación, y fue el único sobreviviente —diría yo un poco exageradamente— de ese grupo (Aplausos), que no les critico sus deficiencias, sino que hablando con el compañero Machado le decía que nosotros somos los que tenemos que criticarnos por no haber organizado mejor la preparación y la maduración de esos otros compañeros para que ocuparan altas responsabilidades en el Partido y en el Gobierno.

Si en 15 años solo estuvo en dos provincias como dirigente máximo del Partido, sin contar los años que dirigió la juventud, en su propia provincia, yo le decía también al compañero Machado que en 15 años pudo haber pasado, a razón de unos tres años, por lo menos, por cinco provincias del país, para que las conociera más profundamente.  No estoy criticando a Machado, ya yo lo critico demasiado (Aplausos). ¡Y ahora como le caigo encima directamente, que se prepare! (Risas). Pero quiero decir con esto que hay que prestarle más atención todavía a la preparación de los cuadros, para que cuando lleguen a ocupar otras posiciones superiores tengan un dominio mayor; pero su elección ahora no es casualidad, se previó, dentro de un conjunto, que el mejor, según nuestra modesta opinión y del Partido, ha sido el compañero Díaz-Canel (Aplausos), y que no dudamos que por las virtudes, por su experiencia y por la dedicación al trabajo que ha desarrollado, tendrá éxito absoluto en la tarea que le ha encomendado nuestro órgano supremo del poder del Estado (Aplausos).Es miembro del Comité Central del Partido desde 1991, y fue promovido al Buró Político hace 15 años. Cumplió misión internacionalista en la República de Nicaragua y se graduó del Colegio de Defensa Nacional.

En el año 2009 se le designó Ministro de Educación Superior y en el 2012 Vicepresidente del Consejo de Ministros para la atención de los organismos vinculados a la educación, la ciencia, el deporte y la cultura.

Hace cinco años resultó elegido Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros —y desde ese instante, ya un grupo de compañeros del Buró Político teníamos la absoluta certeza de que habíamos dado en el clavo y de que esa era la solución, que hoy se está materializando en esta importantísima reunión—, cargos, estos últimos que mencioné y, sobre todo, el de Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, que ha simultaneado con la atención de la esfera ideológica del Comité Central del Partido.  Tampoco es casualidad, un tema tan importante como ese tenía que pasar por las manos del que hoy es Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y cuando yo falte —a lo que más adelante me referiré, que continúo como Primer Secretario hasta el año 2021—, pueda asumir esa condición de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Primer Secretario del Partido Comunista (Aplausos). Y se ha planificado así, manteniendo en la próxima proposición de la Asamblea, que se analizará igualmente con el Consejo de Ministros, en la sesión de julio, donde se propondrá también la Comisión de Diputados que se encargará de la redacción y de presentar a esta Asamblea el Proyecto de Nueva Constitución, que después será necesario discutirla con la población y sacarla a un referendo.

Adelanto que en la próxima Constitución, donde no hay cambio de nuestro objetivo estratégico, en el trabajo del Partido, se mantendrá y nuestro pueblo lo apoyará indudablemente, como ya hizo hace decenas de años, en 1976, con una enorme cantidad de votos, el 98%. Y en esa ocasión ya podrán unirse nuevamente estos dos cargos, como decía, que son fundamentales, que el Primer Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros tenga en sus manos todo el poder y la influencia a ejercer, aunque exista, pudiera ser, un Primer Ministro que atienda el gobierno. Con lo cual ya demuestro que hemos estado discutiendo bastante la formulación que se presentará a través de esa Comisión de la que hablé, que se propondrá a ustedes en el mes de julio.

Sus dos mandatos debe cumplirlos, que los vamos a establecer en la Constitución, de cinco años cada uno.  El Congreso del Partido mantendrá sus fechas.  Yo fui elegido en el 7mo. Congreso del Partido hasta el año 2021, tengo ya 87 años que cumpliré el 3 de junio —no lo digo para que me manden algún obsequio, yo sé que está difícil conseguir un regalo aquí, aunque sea modesto— (Aplausos). Conseguir un regalo aquí, aunque sea modesto, es más difícil que encontrar petróleo (Risas), es decir que no me envíen nada.

Cuando él cumpla sus dos mandatos, si trabaja bien, y así lo aprueban el Comité Central de nuestro Partido y el órgano supremo del poder del Estado, que es esta Asamblea de la que formamos parte, él debe mantenerse. Lo mismo que estamos haciendo ahora, él tiene que mantenerlo con su sustituto.  Terminando sus 10 años de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, los tres que le quedan, hasta el Congreso, se queda como Primer Secretario para viabilizar el tránsito seguro y ahorrándonos aprendizajes del sustituto, hasta que se retire a atender a los nietos que ya tendrá —si es que no tiene alguno todavía—, ¿ya tienes nietos? Bueno, pues a los bisnietos, como yo, que tengo tres y viene uno por el camino (Risas). Eso es lo que pensamos.  Seguir leyendo LA MISIÓN DE CONTINUAR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO. RAÚL CASTRO RUZ

TODOS CONOCEMOS LO QUE VALE LA UNIDAD. ERNESTO CHE GUEVARA

(Discurso a las milicias en Cabañas, Pinar del Río, 22 de enero de 1961. Publicado en Che Guevara, Proyecto editorial de Ocean Sur y el Centro de Estudios Che Guevara)

ARMANDO HART EN LA REVOLUCIÓN CUBANA. FREI BETTO

 

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FREI BETTO*

Buenos días a todas y a todos.  Quiero agradecer a Eloísa y a la Asociación (Hermanos Saíz, N. del E.) por esta invitación de estar aquí con ustedes, agradecer a tantos amigos de aquí de Cuba y Brasil, gente con quienes yo tengo una larga historia.  No voy a citar nombres porque si olvido alguno es una tragedia.

Y yo también agradezco a Eloísa, que me ha pasado su ponencia por escrito, que la voy a leer después de precederla en esta intervención.  Yo decía de explotación porque, como me voy mañana, a cada rato hay gente que marca una agenda, una cita, y que si tú puedes, no sé qué cosa, cómo volver a irme, y entonces quiero atender también otras solicitudes.

Por la tarde voy a estar en la Feria presentando dos libros, un libro que se llama Lo que la vida me enseñó, ese libro son trece relatos autobiográficos, y otro libro, que es una novela, que se llama  Alucinado son de tuba.  Es una novela sobre el mundo marginalizado de Brasil, sobre todo niños de la calle, gente que vive en un mundo de la exclusión social.

Bueno, vamos a hablar de nuestro querido Armando Hart.  Yo tenía una amistad muy fraternal, muy íntima, con Armando, por muchas razones, porque yo en la vida no hablo de coincidencias, sino de Cristoincidencias, como incidencias así que tienen la mano de Dios en esas cosas.  Primero porque yo entré en Cuba por primera vez en 1981 por las manos de Armando Hart, que era Ministro de Cultura.  Yo había conocido en el año anterior a Fidel en Managua,  y fue cuando Fidel me preguntó si yo estaría dispuesto a venir a Cuba.

Hay que recordar que en aquel momento todavía estaba la dictadura militar en Brasil, que terminó solamente en el 1985, no había ninguna relación entre Brasil y Cuba, ya yo de hecho había pasado dos veces por la cárcel, y entonces era un riesgo venir a Cuba, tenía que venir vía Lima o Panamá para sacar una visa que no estuviera grabada en el pasaporte.  Pero yo asumí el riesgo a partir del momento en que el Comandante me propuso ayudar al gobierno de Cuba en un acercamiento con la Iglesia católica.  Yo le dije a él: de mi parte, sí, estoy dispuesto al riesgo, pero depende de los Obispos; para un diálogo, un acercamiento, las dos partes tienen que estar dispuestas.  Entonces vine aquí a hablar con los Obispos, incluso en aquel momento los Obispos entre ellos no llegaron inmediatamente a un acuerdo, tenían muchas incertidumbres, y me pidieron salir de la sala, afuera, yo estaba allí afuera.  Una hora después me llamaron porque algunos decían que yo iba a ser manipulado por el Partido y la conspiración comunista y no sé qué cosa y todo eso.  Ah, antes de salir de la sala, yo dije una frase que fue importante y creo que tuvo un peso.  Digo: Bueno, ustedes saben que yo vengo aquí a prestar un servicio.  El gobierno quiere que yo haga este puente entre la Iglesia católica y él; parece que ustedes no quieren, yo no voy a venir más; ahora, la responsabilidad a delante de la historia y delante de Dios es de ustedes. Y salí de la sala y después ellos dijeron: “No, tú tienes que venir”.

Entonces seguí entre comillas haciendo ese trabajo solamente hasta 1991, y esto está todo retratado en dos libros que ustedes conocen: Fidel y la religión y Paraíso Perdido, que salió hace poco. Un detalle es que Fidel revisó completo Paraíso Perdido (hizo una revisión completa), porque como libro trata de los treinta y tres años de mi trabajo en los países socialistas y como la Unión Soviética desapareció, los países del Este europeo también, ya no son socialistas, y una tercera parte del libro trata de Cuba.  Y por eso fue muy importante esta revisión que Fidel hizo del libro porque él apuntó varios equívocos de información que yo tenía, nombres de personas, fechas de algunos episodios.

Pero, ¿volvemos a Hart?  Había aquí un Encuentro de Intelectuales por la Soberanía de los Pueblos; si me equivoco en alguna cosa, Eloísa me ayuda, porque yo me he puesto viejo, la memoria ya no está tan fresca de muchas cosas y no he preparado nada por escrito; mi empatía con Hart era de corazón a corazón, y yo prefiero hablar desde el corazón.

Entonces yo me recuerdo que en este vuelo, que estaban Fernando Morais y otros de Brasil, había un físico brasileño, el más viejo de toda la delegación, llamado Mario Schenberg, un gran físico, fundador del Partido Comunista Brasileño, que él creó un lío cuando el avión salió de Panamá hacia La Habana.  Llamó a Fernando, que era un poco nuestro jefe, porque era quien tenía más relaciones con el gobierno de Cuba, y dijo: “Yo no voy a bajar de este avión en La Habana, ¿por qué?  Porque yo soy fundador del Partido Comunista Brasileño, y ahora me he dado cuenta de que estoy invitado por una entidad cultural y no por el Comité Central” (RISAS).  Mira, ese es el problema. “Quieres conocer a Juanito, dale un carguito” (RISAS).  Ese es un tema que nosotros tenemos que profundizar a cada rato: el ser humano y su relación con el poder, es muy complicado.  Y eso vale para todo: para el Partido, para la Iglesia, para un centro deportivo.  Válido en cualquier parte.  Y Mario dijo: No voy a bajar en La Habana porque ahora me he dado cuenta de que, por la importancia histórica que tengo en Brasil, debió ser el Comité Central o el Buró Político, el que debió invitarme, no una institución ahí cultural.  Claro, primero, que él no tenía la dimensión de Casa de las Américas, porque hablar de instituciones culturales desde Brasil en tiempos de dictadura, mira, no hay comparación con Casa de las Américas.  Seguir leyendo ARMANDO HART EN LA REVOLUCIÓN CUBANA. FREI BETTO

FALLECE EL INTELECTUAL Y POLÍTICO CUBANO ARMANDO HART DÁVALOS

Armando Hart durante la última Feria del Libro, la cual fue dedicada a su obra. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Armando Hart durante la última Feria del Libro, la cual fue dedicada a su obra. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El reconocido intelectual y político cubano, Armando Hart Dávalos, falleció a sus 87 años esta tarde en La Habana, debido a una insuficiencia respiratoria.

Hart Dávalos integró la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y luego del triunfo de la Revolución Cubana asumió como ministro de Educación hasta 1965 y desde 1976 hasta 1997 fungió como ministro de Cultura. Fue miembro fundador del Comité Central y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

Escribió decenas de libros sobre la cultura y la política cubana y mereció importantes distinciones.

Su cadáver será expuesto en el Centro de Estudios Martianos, en Calzada y 4, en el Vedado, a partir de las 9 de la noche de este domingo, donde será velado hasta las 10 de la mañana del lunes. Posteriormente por decisión familiar será cremado.

Premios obtenidos por Armando Hart

El Doctor Armando Hart Dávalos recibe el Premio Nacional de Periodismo. Foto: Yoandry Ávila.
  • Medalla de la UNESCO por el bicentenario del nacimiento del libertador Simón Bolívar.
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Soka Gakkai (Japón).
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oriente
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana
  • Miembro de honor de la Unión Nacional de Juristas de Cuba
  • Miembro de honor de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba
  • Orden Félix Varela de Primer Grado, máxima condecoración que se otorga intelectuales cubanos y extranjeros
  • Orden José Martí, que se otorga a jefes de Estado o Gobierno por grandes hazañas en favor de la paz y la humanidad.
  • Medalla Raúl Roa García, otorgada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba.
  • Medalla Haydeé Santamaría
  • Doctor Honoris Causa de la Universidad Simón Bolívar, de Barranquilla, Colombia. (7 de abril de 2011).
  • Doctor Honoris Causa en Educación por la Universidad José Martí de Latinoamérica en Monterrey, México
  • Premio Nacional de Periodismo José Martí. Unión de Periodistas de Cuba

Libros escritos por Armando Hart

Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, junto a los miembros del Buró Político, Armando Hart Dávalos, Carlos Rafael Rodriguez y Blas Roca Calderio, en la Gala inaugural del VI Festival Internacional de Ballet, celebrado en ciudad de La Habana (1978). Foto: Tomás García/ Prensa Latina/ Fidel Soldado de las Ideas.

  • 1974: Discurso en homenaje a Miguel Enríquez.
  • 1975: Discurso en Dos Rios
  • 1978: Intervención en la novena reunión de ministros de cultura de los países socialistas.
  • 1983: Cambiar las reglas del juego; entrevista de Luis Báez
  • 1995: Perfiles, una colección de textos en los que analiza la vida y la obra de importantes personalidades de la política y la intelectualidad cubana, entre otras las de José Martí y su intrínseca relación con el ideario bolivariano.
  • 1995: Poner en orden las ideas
  • 1995: Retos universitarios de hoy.
  • 1995: Una pelea cubana contra viejos y nuevos demonios.
  • 1997: Aldabonazo. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1997.
  • Del trabajo cultural
  • Cambiar las reglas del juego
  • Cultura en Revolución
  • Cubanía, cultura y política
  • Hacia una dimensión cultural del desarrollo
  • Cultura para el desarrollo
  • El desafío del siglo XXI
  • Ética, cultura y política
  • 2003: 19 de mayo (discurso en conmemoracion de aniversario de fallecimiento de Jose Marti), transcripción. La Habana: Islas, 2003.
  • 2004: Aldabonazo: inside the Cuban revolutionary underground, 1952-1958: a participant’s account. Editado por Mary-Alice Waters. Macquarie University.
  • 2005: Marx, Engels, y la condición humana: una visión desde Latinoamérica, editado por Eloísa Carreras Varona y Javier Salado
  • 2008: José Julián Martí y Pérez: apóstol de nuestra América, por Armando Hart Dávalos; compilado por Eloísa Carreras Varona
  • 2009: Con la honda martiana
  • 2013: Por esto, escrito con la Dra. Eloísa Carreras Varona. La Habana: Casa Editora Abril, 2013.
  • 2014: Crónicas: Por esto II, junto con Eloísa Carreras Varona

En video, Mesa Redonda sobre Armando Hart

10 PROVOCACIONES DE ESTADOS UNIDOS PARA DERROCAR A LA REVOLUCIÓN CUBANA

RAZONES DE CUBA

Fingir ataques cubanos sobre aviones estadounidenses, coordinar ataques terroristas reales en Miami y Washington, así como provocar accidentes de coches y de aviones en Cuba, fueron solo algunas de las acciones que el gobierno estadounidense ha intentado durante más de medio siglo para derrocar a la Revolución Cubana, para ello se ha valido de disímiles estrategias que han intentado propiciar una intervención en la Isla.

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EL CHE EN LA REVOLUCIÓN CUBANA. FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA

FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA / LA VENTANA

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La publicación de este séptimo tomo de El Che en la Revolución cubana constituye un punto de llegada y, al mismo tiempo, un punto de partida.

Hace tres años, el 11 de enero de 2014, Orlando Borrego, Jacinto Valdés-Dapena y yo presentamos los tomos uno y dos de esta colección en el ya tradicional espacio Sábado del Libro. Dije entonces que la aparición de estos siete tomos constituía un gran paso de avance en cuanto a cubrir la necesidad y la urgencia que tiene Cuba de un pensamiento propio, de un pensamiento socialista cubano. Se iniciaba así una publicación que hoy coronamos, con la gran satisfacción del cumplimiento con gran calidad y en el tiempo fijado.

La historia completa es mucho más larga en el tiempo. La de la obra comienza con la feliz iniciativa, audaz en más de un sentido, del compañero que está hoy en esta mesa: Orlando Borrego Díaz, el creador principal de la obra El Che en la Revolución cubana. El joven teniente del Ejército Rebelde que se convirtió en funcionario de la Revolución bajo el magisterio del Che y desempeñó altas responsabilidades en aquella aventura de sacar adelante la dimensión económica de la nueva sociedad de liberación y socialista que dirigió el Che. Borrego ha sabido estar a la altura de la confianza depositada en él por el Che, como animador del Seminario de El Capital, infatigable defensor y divulgador de su pensamiento a lo largo de toda la vida, y autor de textos de enorme valor sobre el pensamiento y la obra del Che. Para mí es además una persona entrañable, porque Borrego y yo hemos anudado una hermandad que se inició una noche, hace cincuenta y un años, en buena compañía.

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EL JOVEN HART COMANDA UN EJÉRCITO SINGULAR. MARTA ROJAS

Armando Hart, ministro de Educación, en compañía de Camilo Cienfuegos, recibe de las manos de Raúl Castro, las llaves simbólicas del campamento de Columbia, convertido en Ciudad Escolar Libertad. FOTO: Archivo

Cupo al joven Armando Hart Dávalos, en su condición de ministro de Educación del Gobierno Revolucionario, recibir el campamento militar de Columbia (sede del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de tierra, mar y aire de la República, antes del triunfo de la Revolución) para convertirlo en un establecimiento educacional modelo, que en lo adelante se llamaría Ciudad Libertad. La ceremonia, concebida como un sencillo acto de masas, se convirtió aquel día —14 de septiembre de 1959— en uno de los acontecimientos más trascendentales de ese año, repleto de hechos memorables.

En el polígono de la antigua Columbia, el comandante Raúl Castro, como jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, le entregaba al titular de Educación aquel cuartel. Fue una clara mañana de verano y con ese acto comenzaba oficialmente el primer curso escolar en Cuba revolucionaria. Fidel estaba presente, entonces era Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, y con él, el presidente Osvaldo Dorticós Torrado. Sería aún más significativa aquella entrega porque contó con la presencia protagónica —como Jefe del Ejército Rebelde y héroe invasor al frente de la columna Antonio Maceo Grajales— de Camilo Cienfuegos, quien apenas un mes después desaparecería trágicamente.

Hart y Camilo charlaron animadamente. Camilo bromeaba con Hart sobre el campamento que debía «mandar» y uno de cuyos muros el propio Camilo derrumbó simbólicamente con una mandarria.  Seguir leyendo EL JOVEN HART COMANDA UN EJÉRCITO SINGULAR. MARTA ROJAS