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GLENN GREENWALD, “LA ARROGANCIA DE SERGIO MORO CAUSÓ SU COMPORTAMIENTO ANTIÉTICO”

THIAGO DOMENICI

Thiago DomeniciEn una entrevista de Pública, el periodista y coautor de reportajes en The Intercep Brasil  dice que los grandes medios no estuvieron informando sobre el Lava Jato sino trabajando para el Lava Jato” y que “la arrogancia de Sergio Moro fue la que produjo su antiético comportamiento”

Glenn Greenwald“Si usted no quiere correr esos riesgos, no debe hacer periodismo”. Afirma Glenn Greenwald acerca de la serie del The Intercept Brasil que reveló el domingo último intercambios de mensajes nada republicanos entre el juez federal Aldo Moro y la fuerza de tareas del Lava Jato.

Las revelaciones fruto de documentos enviados por una fuente anónima, habrían podido influir en el curso de las últimas elecciones del país y su contenido dinamitó una serie de reacciones en todas las esferas del poder y de la opinión pública.

En la entrevista a Pública, Greenwald habla de la reacción de los involucrados y de la cobertura de la prensa sobre el Lava Jato, antes y después de los reportajes de The Intercept Brasil “Cuando los grandes medios transformaron a Moro y a la Fuerza de Tareas en dioses o en superhéroes, sucedió lo inevitable. Los periodistas dejaron de investigar y de cuestionar el Lava Jato y se dedicaron a aplaudir, a apoyar y a ayudar” concluye.

Según él, hay excepciones como el Folha de S. Paulo y algunos periodistas independientes. Y valora “es necesario decir también que después de publicar lo que publicamos, que con la excepción de Globo, los grandes medios están informando de manera más o menos justa y otorgándole la gravedad que merece».

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SERGIO AMADEU: “BOLSONARIO DESTRUYÓ LOS PARÁMETROS DE LA REALIDAD EN BRASIL”

Si WhatsApp quiere contribuir con la democracia, que entregue los metadatos de la elección
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El sociólogo brasileño Sérgio Amadeu. Foto: Tânia Rêgo / Agencia Brasil

NINA FIDELES Y MAYARA PAIXAO

“El debate electoral en Brasil fue anulado, nadie discutió nada, es una situación atípica que va a dar mucho trabajo para deconstruir”. La frase es del sociólogo Sérgio Amadeu, en respuesta al papel de las redes sociales en las elecciones de 2018 en Brasil.

Amadeu, profesor de la Universidade Federal do ABC, Doctor en Ciencias Política por la Universidad de Sao Paulo y defensor del software libre, estuvo en los estudios de Brasil de Fato, para participar en el programa No Jardim da Política.

En la entrevista, el científico social analiza el papel de las redes sociales, en especial de WhatsApp, en las elecciones de este año, y lo compara con el proceso electoral que llevó a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2016. Amadeo habla sobre las características de las organizaciones de derecha y la influencia internacional que han adquirido recientemente.

Sobre el papel de WhatsApp en la política brasileña actual, el autor del libro digital Tudo Sobre Tod@s: redes digitais, privacidade e venda de dados pessoais, dijo: “Si el WhatsApp quiere contribuir a una democracia efectiva, que entregue los metadatos de los dos meses en que se produjeron esas elecciones”.

A continuación, la entrevista en su totalidad.

¿Cómo evalúa el uso de WhatsApp en las elecciones y qué maneras hay de contener los “fake news”?

Lo que sucedió en Brasil fue un proceso de deconstrucción de los parámetros de la realidad. Esto ya había ocurrido en la elección de Donald Trump, en Estados Unidos. Un grupo nuevo de la extrema derecha norteamericana considera que el capitalismo no se desarrolla correctamente porque existe un predominio en todo el mundo de lo que ellos llaman “marxismo cultural”. Ellos se colocan en posición de lucha contra el sistema y, obviamente, lo que usan para ello no es razonable ni históricamente sostenible, entonces se proponen destruir el debate y trabajar con dogmas. Lo hicieron en una parte de los Estados Unidos, en la elección de Trump, y funcionó.

En Brasil, lo que ocurrió fue que durante el proceso del golpe se destruyeron los parámetros de la realidad. Es obvio que los políticos son complicados, y que el PT es un partido que tiene gente que se vinculó con la corrupción. Ahora, transformar al PT en el partido más corrupto de Brasil, es perder la noción de la realidad. Con sólo mirar cualquier indicador, se logra apreciar que la corrupción es estructural en la elite brasileña y está en el poder judicial, además de ser alimentada, principalmente, por partidos de derecha. El PT se resistió mucho contra la corrupción y eso se puede demostrar.

Quien ayudó en ese proceso fue O Globo, el núcleo duro del tucanato (apelativo a los miembros del PSDB), (Rodrigo) Janot. Ellos no percibieron la nueva derecha que se aprovechaba de eso mejor que ellos. WhatsApp entró en los grupos con técnicas de big data dirigida a personas específicas con un cierto sesgo. Este preconcepto fue amplificado y la gente empezó a recibir información con “caritas bonitas”, pero los textos eran hechos por profesionales que inoculaban quirúrgicamente el odio gracias a los datos comprados en el exterior.

Si el WhatsApp quiere contribuir con la democracia, que entregue los metadatos de los dos meses en que se produjeron esas elecciones. No quiero saber lo que la gente ha hablado y cuál es el contenido de los mensajes, sólo quiero ver los datos disparados desde el exterior. No los entregan porque están protegiendo a esos grupos que asaltaron y contaminaron las elecciones en Brasil, y eso, la gente lo necesita saber. No estoy diciendo que no hay fascismo en Brasil, que no existen grupos de extrema derecha, que no exista un antipetismo. Pero eso se catapultó con una ola que nunca se vio venir. El debate electoral fue anulado, nadie discutió nada, e hicieron esa acción. Es una situación atípica que va a dar mucho trabajo deconstruir.

¿Fue preparado el camino y Bolsonaro se aprovechó de eso?

Él tomó la hegemonía. El núcleo duro del golpe no incluía a Bolsonaro. Bolsonaro es un sujeto execrable que no era tomado en serio, pero él movilizó el fascismo en Brasil. Esta derecha estadounidense conocida como alt-right o derecha alternativa, tiene un proyecto de poder mundial para radicalizar el neoliberalismo y, desde el punto de vista político, es la Dark Enlightment, una Ilustración hacia la oscuridad. Quiere destruir los parámetros de la razón.

Estos chicos tienen un proyecto de hegemonía, y usan ese término incluso. El libro Kill All Normies (Muerte a los normies: Las guerras culturales en internet que han dado lugar al ascenso de Trump y la alt-right)de la investigadora estadounidense Angela Nagel, estudia la forma en que funciona la derecha alt-right.

No es una disputa donde aparece un político desaliñado y devoto de los datos falsos, condenado a perder votos. La realidad tiene que ser destruida desde el punto de vista simbólico para que ese político, sea el que sea, tenga oportunidad en el debate. Para destruir los derechos que se alcanzaron en Brasil, tienen que convencer a las personas de que lo que tienen es malo. Cuando no se puede convencer, entonces el camino es subvertir los hechos con mentiras, “kit gay” (como llama Bolsonaro al proyecto “ escuelas sin homofobia”) y persecución.

¿Por qué Sergio Moro, que no era del grupo del Bolsonaro, se convirtió en un converso? Porque él se adecuó. Él es una correa de transmisión que sirve para destruir la economía nacional. Ahora va a perseguir a los sindicatos y a las universidades, que son los centros que van a ofrecer resistencia a esa política de desmontaje del país. Seguir leyendo SERGIO AMADEU: “BOLSONARIO DESTRUYÓ LOS PARÁMETROS DE LA REALIDAD EN BRASIL”

(LULA) UN DÍA DE TENSIÓN ABSOLUTA. ERIC NEPOMUCENO

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ERIC NEPOMUCENO

Desde Río de Janeiro

Ha sido un domingo de sorpresas y tensión permanente, y que terminó a eso de las ocho de la noche con una clara demostración de que cualquier jugada jurídica será adoptada para evitar que Lula da Silva salga de la cárcel.

La sorpresa surgió a media mañana, cuando el juez Rogerio Favreto, que estaba de guardia en el tribunal regional federal de Porto Alegre, de segunda instancia, acató un pedido de hábeas corpus impetrado por los defensores de Lula da Silva. La decisión final le tocó al juez Carlos Eduardo Thompson Flores, presidente del tribunal, que dejó sin efecto la decisión del colega. La tensión se extendió por unas diez horas, mientras se aguardaba la libertad de Lula.

Vale recordar que Thompson Flores ha sido el magistrado que, hace algunos meses, sin haber siquiera leído la condena del juez de primera instancia Sergio Moro a Lula da Silva, opinó que se trataba de “una pieza irreprochable”. Semejante parcialidad se transformó en el tono común de cualquier movimiento de cualquier tribunal cuando se trata de mantener preso a Lula da Silva.

El día de ayer estuvo marcado por una increíble serie de maniobras jurídicas y de la Policía Federal contra el expresidente, sentenciado en un juicio plagado de arbitrariedades e irregularidades que culminó con una condena sin que surgiese una única y miserable prueba de que haya cometido los delitos que le imputaron.

Una vez más, quedó claro de toda claridad que impera en Brasil una politización extrema de la justicia, y que la decisión de impedir que Lula se presente a las elecciones presidenciales de octubre –en los sondeos, a propósito, él aparece con más del doble de intención de votos que su más cercano adversario– es irreversible.

Más de un centenar de abogados y juristas se manifestaron a lo largo de ayer señalando una a una las irregularidades y aberraciones registradas a lo largo de la jornada. En vano: al final, ninguna sorpresa:   Lula siguió encarcelado y aislado.

Por la mañana el juez Rogerio Favreto, quien estaba de guardia desde las siete de la noche del viernes hasta las once de la mañana de hoy, acató el pedido de hábeas corpus de tres diputados del PT de Lula (uno de ellos, Wadih Damous, integra el cuerpo de abogados que defienden al ex presidente). El magistrado ordenó a la Policía Federal que procediese a la inmediata liberación de Lula. Empezaron entonces las maniobras absurdas.

Determinan las reglas de todos los tribunales brasileños que el magistrado que se encuentre de guardia tiene autoridad para adoptar la decisión que sea. Eventualmente, tal decisión podrá ser revisada y revertida por el pleno, pero no puede bajo ninguna circunstancia dejar de ser acatada.

Pues el primero en desacatarla ha sido el juez de primera instancia Sergio Moro, que cometió, con un solo gesto, dos gravísimas irregularidades. La primera: no le toca a un juez de primera instancia manifestarse sobre una decisión de la instancia superior. La segunda: Moro está en Portugal, y los jueces están rigurosamente prohibidos de emitir determinaciones mientras disfrutan de sus vacaciones. Renovando sus intermitentes demostraciones de prepotencia, el juez travestido de justiciero atropelló las reglas con la seguridad de quien está por encima del bien, del mal y de las leyes más elementales.

Casi enseguida otro magistrado de segunda instancia, João Pedro Gebran Neto, anuló la decisión de su colega. Para empezar, no era Gebran Neto quien ejercía la guardia del tribunal regional de Porto Alegre. Y, en segundo lugar, los dos tienen rigurosamente la misma jerarquía.

En caso de que fuese cumplida la decisión de Favreto, le quedaría a Gebran llevar el tema al pleno, pidiendo el retorno de Lula da Silva a la cárcel.

Entonces entra en el escenario el presidente del tribunal, Thompson Flores, para aclarar de una vez por todas que Lula debe seguir preso.

Fue como si reiterase que precisamente para tenerlo detenido se llevó a cabo el golpe de Estado de abril de 2016. Para impedirlo de disputar y ganar las elecciones y revertir el derrumbe del Estado llevado a cabo por Michel Temer y su pandilla, con el respaldo riguroso de los medios de comunicación, del mercado financiero, de las multinacionales y, claro, de los tribunales.

Ha sido un domingo tenso, largo, asustador. Un día que dejó en evidencia el tipo de estado en que vivimos. Y que puso en relieve que la prepotencia y la indisciplina violadora de principios básicos de jerarquía de un juez de provincias cuentan con la impunidad de las instancias superiores.

Ninguna sorpresa: al fin y al cabo, ese mismo juez Moro, que desfila su vanidad por las pasarelas del mundo, grabó y divulgó, en marzo de 2016, una llamada telefónica entre la entonces presidenta Dilma Rousseff y el ex presidente Lula da Silva.

En cualquier país civilizado sería castigado de manera ejemplar. No pasó nada: recibió una diplomática reprimenda de un juez de la Corte Suprema, y listo. Es que ya estaba diseñado el país que vendría a seguir. Ese, de ahora.

¿Hasta cuándo? Por lo que se vio ayer, la temporada de aberraciones será larga.

Fuente: PÁGINA 12, Argentina.

(LULA) EL ESTADO DE DERECHO, UN CAMPO DE GUERRA. EMIR SADER

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En una confirmación de que el Estado de derecho en Brasil se ha vuelto un campo de guerra, una verdadera lawfare, un juez aceptó una solicitud de hábeas corpus para Lula, pedida el viernes por tres diputados del PT, y  decretó la excarcelación del ex presidente de Brasil. El documento llegó a manos de la Policía Federal de Curitiba, donde Lula está detenido hace ya tres meses, de forma ilegal y arbitraria, como prisionero político. La decisión anunciaba la liberación de Lula para ayer mismo por la mañana.

De inmediato la noticia recorrió todo Brasil con reacciones de lo más  contradictorias. Manifestaciones populares empezaron a saludar la decisión aguardada tanto tiempo y la gente comenzó a concentrarse frente a la Policía Federal de Curitiba, donde hay una vigilia permanente junto a Lula desde su detención. Se convocaron manifestaciones por todo el país. En Sao Bernardo do Campo, cerca de la casa de Lula, hubo una gran concentración para aguardar su retorno.

Por el otro lado, TV Globo suspendió la cobertura al detalle que hacía del rescate de los niños en Tailandia para dar la noticia de que Lula sería liberado de inmediato. Pasaron entonces a deducir las consecuencias de que Lula fuera liberado, de que aun así no podría ser candidato, pero que saldría a hacer campaña por todo el país en favor de su candidato y que ello cambiaría totalmente el escenario electoral. Llamaron a sus juristas para alegar la supuesta ilegalidad de la medida del juez (Favreto), aguardando una reacción de Sergio Moro. Este último, sin contar con poder para ello y estando de vacaciones en Portugal, mandó instrucciones a la Policía y publicó su opinión de que la decisión no debería ser cumplida. Empezó en ese momento una escalada de escaramuzas entre el juez que reiteró la decisión de liberar a Lula –puso como plazo las 17.30 horas para que se cumpliera– y los magistrados que opinaban lo contrario.

Jueces en vacaciones, medios de comunicación, movilizaciones populares en todas las grandes ciudades de Brasil, incluso en Curitiba, aguardando la liberación, y en Sao Bernardo do Campo, cerca de la casa de Lula.

Dos de los diputados del PT que presentaron la solicitud de hábeas corpus llegaron temprano a la Policía Federal para garantizar el cumplimiento de la decisión judicial, pero se dieron cuenta de inmediato de la actitud dilatoria del guardia. Hasta que llegó un llamado telefónico de Moro, desde sus vacaciones en Portugal, ordenando que la decisión no fuera atendida. Enseguida mandó un largo texto intentando justificarse, sin que tuviera el derecho de rechazar el hábeas corpus.

La inmensa euforia de la posibilidad de tener a Lula libre sirvió, por lo menos, como ensayo general para su liberación. Volvió a quedar vivo en la mente de todos la posibilidad concreta de que Lula salga. Y no hay nada que mueva más al pueblo brasileño que esa esperanza concreta.

Lula, por su lado, se mantuvo sereno y dijo a un diputado del PT que estuvo con él que no creía que fuera liberado ahora. Y a pesar de que corriera la noticia, al final de la tarde, de que él estaba siendo sometido a exámenes para ser liberado.

De todas maneras, la cuestión jurídica no está resuelta, ni siquiera con la anulación de la concesión del hábeas corpus por el presidente del Tribunal de donde salió la decisión, porque sólo lo podría hacer el pleno del Tribunal. Queda siempre la palabra del Supremo Tribunal Federal, de que un juez afirmó que la decisión de la concesión del hábeas corpus fue legal y que Moro actúa con desesperación.

Un grupo de abogados por la democracia entró con un pedido de prisión de Sergio Moro por incumplimiento de decisión judicial, dado que no le compete a él     no respetar una decisión judicial.

El pueblo se movilizó en las calles como no lo había hecho durante el Mundial de Fútbol, con entusiasmo, alegría, con esperanza, como si este domingo fuera un ensayo general para que Lula efectivamente salga libre.

Si Lula ya era el centro de la vida política brasileña aun preso, ahora entonces la esperanza de que él efectivamente sea liberado –y el fantasma de que ello ocurra para la derecha– comandará más todavía la vida política brasileña, a menos de tres meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Fuente: PÁGINA 12, Argentina