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UNA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC, DE TENNESSEE WILLIAMS. INTRODUCCIÓN DE EDWARD ALBEE

Tennessee Williams
La edición original (1958) de Una gata sobre el tejado de zincUn análisis perfecto hecho por un loro*, ambas de Tennessee Williams, incluía la siguiente Introducción, escrita por el también dramaturgo norteamericano Edward Albee (Quién le teme a Virginia Woolf, 1962). Entre otros aspectos, nos interesa llamar la atención acerca de las revelaciones que Albee hace del proceso de escritura de Williams y en torno al papel del cineasta Elia Kazan --tristemente célebre en el Hollywood macartista de los años cincuenta--, en la evolución de una de las obras de teatro más renombradas que jamás se haya escrito, al igual que Un tranvía llamado deseo, también de Tennessee Williams, sin dudas la más conocida. 

Edward Albee

EDWARD ALBEE 

Introducción

Cuentan una anécdota muy divertida a propósito de George Bernard Shaw. Y espero que sea cierta. Pasados los noventa, cada vez que Shaw releía una de sus obras o la veía representada le costaba seguir el argumento. La complicación de los textos le preocupaba, continúa la anécdota, porque, en su opinión, delataban una complejidad excesiva —acaso demasiado hermetismo— que dificultaba su comprensión, así que no había mejor solución que simplificarlos: y más valía hacerlo tarde que nunca.

A Shaw no se le ocurrió pensar que el problema era él y no los textos, y sus editores tuvieron que arrebatárselos antes de que los redujera a un pienso bueno sólo para niños en su primera o segunda infancia.

Alguien ha escrito que un trabajo creativo nunca queda terminado, sólo se abandona, un comentario de lo más aleccionador, por mucho que no haya sido ésa su intención. Estudiantes y periodistas me preguntan con frecuencia si me gustaría volver sobre mis obras años después de haberlas terminado (o abandonado), es decir, si me gustaría revisarlas o remodelarlas.

Yo les respondo que no, afirmando que la persona que allá por 1959 escribió El sueño americano no es exactamente la misma persona de cuarenta años después, que los errores (si los hay) de esa obra revelan el entusiasmo de la juventud y que, aunque tras una revisión sobria de sus excesos (si los hay) den ganas de que se le trague a uno la tierra, esas dos personas, aunque se llevan bien, no mantienen un contacto útil.  Seguir leyendo UNA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC, DE TENNESSEE WILLIAMS. INTRODUCCIÓN DE EDWARD ALBEE