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LA VENEZUALIZACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA. ARANTXA TIRADO Y WILLIAM SERAFINO

CRISIS DE GOLPISMO

Es inevitable pensar en los paralelismos existentes entre las formas de protesta de las élites españolas y las élites venezolanas, sus gritos de “¡libertad!” o sus denuncias de “¡dictadura!” resonando en las calles de Caracas o Madrid
ARANTXA SERAFINO
Marcha de protesta contra Maduro el 2 de Febrero del 2019 en Caracas. Foto: Alex Cabello Leyva (@ALEXCOCOPRO)

ARANTXA TIRADO y WILLIAM SERAFINO

Las manifestaciones de estos días contra la gestión del Gobierno de coalición español han tenido su “zona cero” en el barrio de Salamanca de Madrid. Una revuelta de ricos que se produce en el barrio al que han ido a parar buena parte de los autodenominados “exiliados políticos” venezolanos de mayor poder adquisitivo. Esta Little Venezuela que marca la agenda mediática y política sobre lo que se publica y opina en España en relación con su país de origen pero que empieza también a participar en la política española, cada vez con más peso. La cara más visible es la del padre de Leopoldo López ejerciendo como eurodiputado del Partido Popular (PP), pero los vínculos entre la derecha española y la derecha venezolana no empiezan ni acaban en López Gil o el PP. Hay toda una red de relaciones no tan públicas, todavía por investigar, que extiende sus tentáculos por las altas esferas del poder económico y el poder mediático. Aunque también se encuentra a otros niveles, propiciada por la presencia creciente de una comunidad venezolana, mayoritariamente opositora, en contacto con la población española, que está situando en el imaginario colectivo la idea de una “Venezuela apocalíptica sumida en el caos por culpa de un gobierno dictatorial”. Una exageración, a todas luces, pero que se asume acríticamente ante la falta de contraste con otra versión. Para quienes conocemos la realidad venezolana, se trata de una disociación entre la realidad y la lectura política que, por desgracia, estamos empezando también a vivir en el Estado español. España va camino de ser Venezuela, pero quizás son las élites las que nos van a llevar a un clima político como el venezolano.

La escalada de tensión en las calles va in crescendo pues en muchos barrios obreros del Estado, y también en barrios acomodados, se ha decidido salir a contrarrestar las manifestaciones de la derecha y la ultraderecha españolista con consignas antifascistas y de defensa de la sanidad pública. Aunque estemos lejos de las guarimbas venezolanas, una estrategia de protesta callejera basada en levantar trincheras urbanas, impedir el paso de vehículos o la salida de vecinos de sus casas, que dejó un saldo de muertos a su paso, llegando a la aberración de quemar vivas a personas por ser chavistas, los primeros conatos de violencia ya se están produciendo y pueden ir a más. La derecha española se ha propuesto incendiar las calles y tiene en sus padres venezolanos una escuela. Es inevitable pensar en los paralelismos existentes entre las formas de protesta de las élites españolas y las élites venezolanas, sus gritos de “¡libertad!” o sus denuncias de “¡dictadura!” resonando en las calles de Caracas o Madrid. Para mayor inri, buena parte de los manifestantes que están saliendo para protestar al grito de “¡Sánchez vete ya!” y consideran que el Gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de Unidas Podemos (UP) es una suerte de reencarnación del bolivarianismo que pretende, como expresaba el testimonio de un manifestante recogido el otro día en el Financial Times: “Acabar con España para convertirla en Venezuela”.

Paradójicamente, quienes más temen que España se convierta en Venezuela son los que nos están haciendo sentir estos días en Venezuela

Pero, paradójicamente, quienes más temen que España se convierta en Venezuela son los que nos están haciendo sentir estos días en Venezuela, copiando el comportamiento antidemocrático de la oposición venezolana, trayendo a este país el clima de confrontación en forma de “acoso y derribo” al que las élites latinoamericanas nos han acostumbrado en estos últimos años de gobiernos de izquierda y golpes de Estado en la región latinoamericano-caribeña. Una actitud que, cabe recordar, tiene raíces propias en la derecha hispana actual, heredera política directa de quienes dieron un golpe de Estado en 1936 contra el Gobierno de la II República, instauraron una dictadura de 40 años y, no contentos con el cambio gatopardiano en forma de “Transición a la democracia” que lograron instalar, se permiten hacer pataletas en la calle y chantajes en los despachos ante cualquier leve atisbo de cambiar la correlación de fuerzas existente en este régimen del 78.

Como sabemos, Venezuela se ha convertido en el coco al que acude la derecha y la ultraderecha española para recordarnos, cada dos por tres, lo mal que le puede ir a un país cuando opta por “elegir mal” en las urnas. Nos presentan una Venezuela apocalíptica, en una grave crisis económica y con altos grados de confrontación política, pero nunca nos explican los porqués de la foto fija. Mucho menos se dedican a informar con objetividad o, cuando menos, con un mínimo de ecuanimidad en el enfoque. Por tanto, los propietarios de los medios pero también los periodistas a su servicio, a un lado y otro del Atlántico, son responsables de la imagen distorsionada que buena parte de la población española tiene sobre la realidad venezolana. Pero también son responsables de ocultarnos información fundamental para entender el golpismo permanente que acosa a la Revolución Bolivariana desde sus inicios y cuyo último episodio recibe el título de Operación Gedeón.

‘Operación Gedeón’ o cómo se silencia el golpismo de las élites mundiales contra Venezuela

El pasado 3 de mayo de 2020 en las costas venezolanas del centro del país se produjo un acontecimiento que no recibió la suficiente cobertura de nuestros medios, pese a la gravedad de los hechos. El gobierno de los Estados Unidos, a través de una operación encubierta, intentó derrocar a un gobierno suramericano mediante el uso de las armas. Siguiendo el patrón de las intervenciones militares por delegación aplicado en años recientes sobre Libia y Siria, Washington tercerizó la ejecución del golpe en una compañía de mercenarios estadounidenses denominada Silvercorp USA, cuyo dueño es el veterano ex boina verde Jordan Goudreau. La lógica neoliberal de la subcontratación, una de las características de la guerra híbrida, fue llevada a la práctica en esta ocasión.

Decenas de hombres armados realizarían un desembarco en las costas de Macuto con el propósito de raptar a Maduro e instalar a Guaidó como presidente

Bajo el nombre de ‘Operación Gedeón’ (que hace referencia a un guerrero elegido por Yavé para liderar una “guerra de liberación” de Israel en el Antiguo Testamento), decenas de hombres armados realizarían un desembarco en las costas de Macuto (estado La Guaira, a 30 minutos de la capital Caracas) con el propósito de raptar a Nicolás Maduro e instalar al diputado Juan Guaidó como presidente de facto. La tropa llevaba semanas entrenándose en la Alta Guajira colombiana y mezclaba tanto a desertores militares venezolanos como a mercenarios estadounidenses contratados por Silvercorp. Desde una finca propiedad del narcotraficante colombiano Elkin Javier López, apodado “Doble Rueda”, salieron dos lanchas rápidas hacia Venezuela. Aunque intentaron un desembarco sigiloso en horas de la madrugada del 3 de mayo por Macuto, los cuerpos de seguridad venezolanos desmantelaron la incursión tras un combate.

El intento encalló, trascendió a los medios nacionales e internacionales y, rápidamente, el diputado Juan Guaidó se desmarcó. Indicó a través de sus redes sociales que se trataba de un montaje de Nicolás Maduro. Sin embargo, la hipótesis del autogolpe, que ya se había utilizado cuando el atentado con drones contra el presidente venezolano en agosto de 2018, duraría pocas horas. El mismo día, el ex boina verde Jordan Goudreau filtró un contrato firmado por Juan Guaidó y sus asesores más cercanos con la empresa Silvercorp USA. Se establecía un pago de 212 millones 900 mil dólares por los servicios de una incursión armada que concluiría, según cita el contrato, con la “eliminación del régimen de Nicolás Maduro” y la instalación de Guaidó. Goudreau alegó que el pago no se había realizado, aunque sí hubo un anticipo de 1 millón 500 mil dólares, por lo que decidió emprender la operación de forma apresurada. Luego, en un giro de 180 grados, y otorgándole beligerancia, Guaidó emitió un comunicado exigiendo que se respetaran los derechos humanos de los involucrados en la Operación Gedeón. Hasta ese momento, el diputado, autoproclamado jefe del Estado venezolano, había negado su conocimiento del contrato y su rúbrica en él. Días después, se vino abajo este argumento, pues uno de sus asesores más cercanos, el colombiano Juan José Rendón, confirmó en una entrevista que Guaidó efectivamente sí había firmado el contrato, confirmando su vinculación directa con la intentona golpista. El contrato firmado por Guaidó (y filtrado por Goudreau) estipulaba en sus cláusulas la persecución policial de las personas identificadas con el chavismo independientemente de su estatus, incluso “autorizaba” detenciones masivas, requisas a viviendas e instituciones y ataques armados, de ser necesario, contra quienes ofrecieran resistencia al golpe de Estado. Además, los mercenarios detenidos afirmaron que el objetivo de la operación era asesinar al presidente Maduro y confirmaron los vínculos del narcotraficante colombiano “Doble Rueda” y la libertad con la que realizaban los entrenamientos y preparativos en territorio colombiano.

Los gobiernos de Colombia y de los EE.UU. se vieron obviamente salpicados por las confesiones e informaciones que iban desvelando minuto a minuto el plan. Cada uno por su lado se desmarcó negando todo vínculo o conocimiento de la incursión, pero ya era demasiado tarde. A finales de marzo, EE.UU. había ofrecido una recompensa de 15 millones de dólares a quien suministrara información relevante o capturara a Nicolás Maduro, tras una imputación por narcotráfico encabezada por el Departamento de Justicia contra altos funcionarios del Estado venezolano, en un esfuerzo por apuntalar el relato de que Venezuela es un “narcoestado”. En los últimos meses, los funcionarios estadounidenses encargados de la política exterior hacia Venezuela han escalado su retórica agresiva. El secretario de Estado Mike Pompeo, ha insistido en reiteradas ocasiones en que “Maduro debe irse”.  Por su parte, el afamado halcón Elliott Abrams, representante de EE.UU. para Venezuela, recalcó semanas antes del fallido golpe que si Maduro no aceptaba renunciar a su cargo, eso igual ocurriría pero de forma más “peligrosa” y “brusca”. Resulta difícil creer que el gobierno estadounidense no haya estado vinculado, dado que la incursión subcontratada a Silvercorp encaja a la perfección con los reclamos contantes de Washington sobre una salida abrupta de Maduro. Seguir leyendo LA VENEZUALIZACIÓN DE LA ULTRADERECHA ESPAÑOLA. ARANTXA TIRADO Y WILLIAM SERAFINO

STEVE BANNON CONTRA EL PAPA FRANCISCO. ROSSEND DOMÈNECH

El ex-asesor de Trump coopera con la extrema derecha para conspirar contra Francisco
El estratega ha creado una universidad en Italia para formar a futuros ultranacionalistas
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De izquierda a derecha, Steve Bannon, Matteo Salvini y Michael Modrikamen, líder del Partie Populaire belga. / TWITTER

                     ROSSEND DOMÈNECH  

ROSSEND DOMÈNECH

El pasado domingo, los ultraderechistas italianos de Forza Nuova, se acercaron a la plaza de San Pedro del Vaticano, cuando el Papa rezaba el Angelus, llevando una enorme pancarta. “Bergoglio como Badoglio, basta inmigración”, decía. Pietro Badoglio fue el mariscal que, gracias a un golpe de Estado, sustituyó a Benito Mussolini, por lo que los neofascistas le acusan de traición. Es la primera vez que se produce en Roma una semejante contestación contra el Pontífice.

“Hoy le ha tocado a Jorge Bergoglio, luego será el turno de los medios de comunicación, los magistrados militantes y los políticos vendidos a Bruselas”, escribió Forza Nuova en su cuenta de Facebook, a la que sumaron cientos de comentarios e insultos contra Francisco. “No es un verdadero Papa”, decían en resumen.

Pocas horas después del Angelus papal, Facebook Italia cerraba 23 páginas, con 2,4 millones de seguidores, por difundir notícias falsas sobre inmigrantes, mensajes antisemitas y elecciones europeas. La mitad de las páginas apoyaban a la Liga y a los antisistema del Movimiento 5 Estrellas (M5S), según ha comunicado la red social. Los servicios secretos de Roma han detectado también, de acuerdo con un informe del Parlamento, que a medida que se acercan los comicios europeos ha aumentado el tráfico en las redes sociales, procedente del Este de Europa, como sucedió en los comicios estadounidenses.

The Movement

Hay un hilo visible, que las crónicas italianas relatan día tras día y que une a Forza Nuova, el ministro del Interior, Matteo Salvini y altas jerarquías de la Iglesia católica con la extrema derecha republicana de EEUU y a Steve Bannon, el exgurú de la campaña electoral de Donald Trump. Actualmente está afincado en Europa para orientar política y económicamente a las formaciones populistas, primacistas, soberanistas y antieuropeas, a través de lo que ha llamado The Movement. Tras las elecciones del 2018 que dieron la victória al Liga y M5S, Bannon ya dijo que “Roma es el centro de la política mundial”. Pero no se quedó ahí.

En Roma, Bannon se ha entrevistado con Salvini y emisarios de los antisistema M5S. La única foto publicada del encuentro les mostraba a todos de pie en el pasillo de un palacete en la penumbra, pareciendo retratar una reunión de carboneros. En Trisulti, en la región romana, el exgurú ha tomado posesión de una abadía cirtercense y después cartuja, reducida a monumento nacional por falta de monjes, para transmitir “el pensamiento de Bannon a las próximas generaciones”, según dijo su lugarteniente en Italia, Benjamin Harnwell. Es decir, una escuela-universidad de 350 plazas para futuros ultranacionalistas europeos. Se la adjudicó la fundación Dignitatis Humanae Institute (DHI) por 100.000 euros anuales y durante 19 años. Dinero que, según Harwell, procede de las varias fundaciones y asociaciones vinculadas a Bannon.

El cardenal Raymond Leo Burke es presidente de almenos una de ellas, alejado de su puesto por el papa Francisco. Junto con los cardenales Carlo Caffarra, Walter Brandmüller y Joachim Meisner, Burke firmó lo que se conoce como una serie de “dudas” sobre posicionamientos del Papa respecto a la moral católica que expuso en la encíclica Laudato si’, la más novedosa y global de Francisco. Los cuatro religiosos constituyen la oposición más intensa contra Bergoglio.

Burke es, además, un mentor del Tea Party, la extrema derecha estadounidense, vinculada a su vez a multinacionales de la energía y asociaciones antiinmigrantes, citados por Francisco cuando critica “la economía de las sobras” o los desheredados de la tierra. Para Burke existe una Iglesia y una antiiglesia, esta última representada por el Papa actual, al que los cuatro cardenales y sus emisarios acusan de ser “herético” y piden explícitamente su “dimisión”. Seguir leyendo STEVE BANNON CONTRA EL PAPA FRANCISCO. ROSSEND DOMÈNECH

ALEMANIA: ENTRE LA IRRUPCIÓN DE LA ULTRADERECHA ¿Y UNA RECONSTITUCIÓN DE LA IZQUIERDA?

LUCÍA SUAU ARINCI Y MATTHIAS EBENAU / LA TINTA

El pasado domingo 24 de septiembre los resultados de la elección para el parlamento nacional alemán (Bundestag) confirmaron lo ya anticipado por las encuestas. Luego de doce años al frente del gobierno, la canciller Angela Merkel renovará su mandato por cuarta vez consecutiva. Su continuidad en el poder no es, sin embargo, ni la más llamativa ni la más preocupante de las noticias. El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD por sus siglas en alemán) ingresa por primera vez al Bundestag, luego de un crecimiento electoral tan asombroso como alarmante. El mismo ya se había manifestado en años recientes con el ingreso de legisladores de la AfD en varios parlamentos provinciales. Pero su irrupción en el parlamento nacional marca un hito en la política alemana después de la Segunda Guerra Mundial: desvalida por completo la afirmación del histórico dirigente conservador Franz-Josef Strauss, según la cual a la derecha de la denominada Unión (un frente político-electoral compuesto por los dos tradicionales partidos de centro-derecha, CDU y CSU) debiera existir “nada más que la pared”.

Alexander-Gauland-0-alemania-merkel-elecciones

Los resultados electorales preliminares ubican a los principales partidos en el siguiente orden: La Unión obtuvo un 33% de los votos, habiendo sufrido una pérdida de casi un 9%; en segundo lugar se posicionó la Social Democracia (SPD) con un 20,5%, un 5% menos que en las elecciones del año 2013; la AfD logró alcanzar la posición de tercera fuerza, captando un 12,6% de los votos (un 8% más que hace cuatro años cuando todavía no había podido obtener escaños, debido al requerimiento obtener por lo menos un 5% de los votos para poder conformar un bloque parlamentario); el partido neoliberal y cercano a los sectores empresariales FDP obtuvo un 10,7%; el quinto lugar fue para el partido de izquierda Die Linke con 9,2%, seguido por el partido ecologista Bündnis 90/Die Grünen (los llamados “Verdes”) con un 8,9% de los votos. Estos resultados darían lugar matemáticamente a dos posibles coaliciones para formar gobierno:

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