Archivo de la etiqueta: VENEZUELA BOLIVARIANA Y CHAVISTA

EL ARTE DE LA GUERRA: CÓMO FABRICAR AL ENEMIGO. RAÚL ANTONIO CAPOTE

La popular serie Masha y el Oso cuenta con más de cuatro millones de suscriptores en su canal en inglés de YouTube y supera los 17 millones en su versión rusa.

En los días de la Guerra Fría, las truculentas historias sobre la Unión Soviética que se narraban en los populares comics estadounidenses, en las películas de Hollywood o en las series de televisión, hacían temblar a la gente. La construcción simbólica negativa del comunismo, hecha por los grandes medios de comunicación capitalistas, condicionaron la manera de pensar de amplias capas de la población mundial.

Cada vez que se necesitaba manipular a los tranquilos burgueses de Europa o de Estados Unidos, se les atemorizaba con el grito «vienen los rusos».

A más de 30 años de finalizada la Guerra Fría, en este siglo XXI de reacomodo de las potencias, de lucha por los mercados, de desequilibrio mundial, la vieja tradición de amenazar, como en los cuentos infantiles, con el grito de que viene el lobo, vuelve a ponerse de moda contra Rusia, China, Venezuela, Nicaragua y Cuba. Otros entran y salen, quedan en suspenso por un tiempo o son satanizados sin piedad cuando el poder global del capitalismo necesita un enemigo.

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, en noviembre de 2017 acusó a Rusia y a China de «campaña sostenida de espionaje cibernético», incluida la intromisión en las elecciones. May también acusó a la Federación Rusa de publicar noticias falsas e imágenes fotográficas trucadas para «sembrar discordia» en Occidente y «minar» las instituciones democráticas.

Un informe de Morten Bay, de la Universidad del Sur de California, señala que detrás del fracaso de la nueva entrega de La guerra de las galaxias, Los últimos Jedi, está el Kremlin y los «trols rusos», con sus comentarios negativos sobre la cinta, lo que según ellos la hizo perder rating.

El diario británico The Times ha recabado la opinión de una serie de académicos y críticos que aseguran que la popular serie de dibujos animados Masha y el Oso es una herramienta de propaganda del Kremlin para influir en los niños británicos, según un artículo firmado por Mark Bridge. En opinión de Priit Khybemyagi, de la Universidad de Tallin, Estonia, el Oso pretende «cambiar la imagen de Rusia en la mente de los niños». «Es parte de la maquinaria de propaganda del país», opina Anthony Glees, de la Universidad de Buckingham, Reino Unido.

La popular serie cuenta con más de cuatro millones de suscriptores en su canal en inglés de YouTube y supera los 17 millones en su versión rusa. Además, cuenta con un total de más de 40 000 millones de visitas en sus 13 canales –en distintas lenguas– dentro de la plataforma de videos.

El diario The New York Times publicó un extenso artículo en el que se afirmaba que los servicios de inteligencia de China y de Rusia escuchan las conversaciones que mantiene Donald Trump a través de sus teléfonos personales.

El Washington Post publicó a finales de diciembre una información falsa sobre un presunto hackeo por parte de hackers rusos de la central eléctrica del estado de Vermont, una noticia que luego se apresuró a desmentir.

Otra fake news apunta: «El FBI ha determinado que desde el número 55 de la calle Savushkina, en un moderno centro de negocios de San Petersburgo, Kaverzina, un oscuro grupo de conspiradores, dirigían desde 2014 la gran máquina de las fake news, la punta de lanza de la injerencia electoral rusa que investiga el fiscal especial, Robert Mueller, el cual emprendió una guerra de información destinada a generar desconfianza hacia los candidatos y el sistema democrático».

Entre las mentiras digitales también se suma esta: «Se calcula que 126 millones de estadounidenses vieron en Facebook contenidos diseñados por Rusia para manipularlos (…). Asomarse a los más de 80 000 posts que los rusos colocaron en la red social para sembrar discordia y echar una mano a Trump es apasionante. Seguir leyendo EL ARTE DE LA GUERRA: CÓMO FABRICAR AL ENEMIGO. RAÚL ANTONIO CAPOTE

DECLARACIÓN DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO DE LA REPÚBLICA DE CUBA

FIDEL Y CHÁVEZ

El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba denuncia la escalada de presiones y acciones del Gobierno de los Estados Unidos para preparar una aventura militar disfrazada de «intervención humanitaria» en la República Bolivariana de Venezuela y llama a la comunidad internacional a movilizarse para impedir que se consume.

Entre el 6 y el 10 de febrero de 2019, se han realizado vuelos de aviones de transporte militar hacia el Aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro, en República Dominicana y hacia otras islas del Caribe estratégicamente ubicadas, seguramente sin conocimiento de los gobiernos de esas naciones, que se originaron en instalaciones militares estadounidenses desde las cuales operan unidades de Fuerzas de Operaciones Especiales y de la Infantería de Marina que se utilizan para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países.

Medios políticos y de prensa, incluso norteamericanos, han revelado que figuras extremistas de ese gobierno, con una larga trayectoria de acciones y calumnias dirigidas a provocar o alentar guerras, como el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, el Director del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Mauricio Claver-Carone, con la participación del Senador de la Florida, Marco Rubio, diseñaron, gestionaron el financiamiento y organizaron directa y detalladamente, desde Washington, el intento de golpe de estado en Venezuela mediante la ilegal autoproclamación de un presidente.

Son ellos mismos los que, personalmente o a través del Departamento de Estado, vienen realizando presiones brutales contra numerosos gobiernos para forzar su apoyo al llamado arbitrario a nuevas elecciones presidenciales venezolanas, mientras promueven el reconocimiento al usurpador que apenas cuenta con 97 mil votos como parlamentario, frente a los más de 6 millones de venezolanos que el pasado mes de mayo eligieron al Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros.

Tras la resistencia al golpe ofrecida por el pueblo bolivariano y chavista, demostrada en las masivas manifestaciones de apoyo al Presidente Maduro y en la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el Gobierno de los Estados Unidos ha intensificado su campaña política y mediática internacional y recrudece las medidas económicas coercitivas unilaterales contra Venezuela, entre las que puede citarse el bloqueo en bancos de terceros países de miles de millones de dólares pertenecientes a Venezuela y el robo de los ingresos de las ventas de petróleo de esa hermana nación, lo que está provocando graves daños humanitarios y duras privaciones a su pueblo.

Junto a este cruel e injustificable despojo, EE.UU. pretende fabricar un pretexto humanitario para iniciar una agresión militar contra Venezuela y se ha propuesto introducir en el territorio de esa nación soberana, mediante la intimidación, la presión y la fuerza, una supuesta ayuda humanitaria, que es mil veces inferior a los daños económicos que provoca la política de cerco, impuesta desde Washington.

El usurpador y autoproclamado «presidente» declaró desvergonzadamente su disposición a reclamar una intervención militar de Estados Unidos con el pretexto de recibir dicha «ayuda humanitaria», y ha calificado el rechazo soberano y digno a esa maniobra como «un crimen de lesa humanidad».

Altos funcionarios estadounidenses recuerdan cada día, con arrogancia y desfachatez que, en relación con Venezuela, «todas las opciones están sobre la mesa, incluida la militar».

En el proceso de fabricación de pretextos, el gobierno de Estados Unidos ha  acudido al engaño y la calumnia al presentar un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que, cínica e hipócritamente, expresa una grave preocupación por «la situación humanitaria y de derechos humanos…, los intentos recientes de bloquear la prestación de ayuda humanitaria,la existencia de millones de migrantes y refugiados…, el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, la situación de ruptura de la paz y la seguridad regionales» en Venezuela e insta «a adoptar las medidas necesarias».

Es evidente que Estados Unidos prepara el terreno para establecer por la fuerza «un corredor humanitario» bajo «protección internacional», invocar la «obligación de proteger» a los civiles y aplicar «todas las medidas necesarias».

Es indispensable recordar que conductas similares y pretextos parecidos fueron adoptadas por Estados Unidos en el preludio de las guerras que lanzó contra Yugoslavia, Iraq y Libia, al precio de inmensas pérdidas de vidas humanas y de enormes sufrimientos.

El gobierno estadounidense intenta eliminar el obstáculo mayor que representa la Revolución Bolivariana y Chavista al ejercicio de la dominación imperialista sobre «Nuestra América» y al despojo al pueblo de Venezuela de la primera reserva certificada de petróleo del planeta y de otros cuantiosos y estratégicos recursos naturales.

No puede olvidarse la triste y dolorosa historia de intervenciones militares de los Estados Unidos, en más de una ocasión en México, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Cuba, Honduras y más recientemente en Granada y Panamá.

Como alertó el 14 de julio de 2017 el General de Ejército Raúl Castro Ruz: «la agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda “Nuestra América” y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo».

La Historia juzgará severamente una nueva intervención militar imperialista en la región y la complicidad de quienes irresponsablemente lo acompañen.

Se decide hoy en Venezuela la soberanía y la dignidad de América Latina y el Caribe y de los pueblos del Sur. Se decide también la supervivencia de las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Se define si la legitimidad de un gobierno emana de la voluntad expresa y soberana de su pueblo o del reconocimiento de potencias extranjeras.

El Gobierno Revolucionario llama a la movilización internacional en defensa de la paz en Venezuela y en la región, basada en los principios de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz adoptada con la firma de los Jefes de Estado y Gobierno de la CELAC en 2014.

Expresa su bienvenida y apoyo al Mecanismo de Montevideo, iniciativa de México, Uruguay, la Mancomunidad del Caribe (CARICOM) y Bolivia,que busca preservar la paz en Venezuela basado, como dice su reciente Declaración, en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad jurídica de los Estados y la solución pacífica de controversias.

Saluda la favorable acogida a dicha iniciativa por parte del Presidente Maduro Moros y la comunidad internacional y expresa preocupación ante el rechazo categórico del Gobierno estadounidense a las iniciativas de diálogo promovidas por varios países, incluida esta.

El Gobierno Revolucionario reitera su firme e invariable solidaridad con el Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros, la Revolución bolivariana y chavista y la unión cívico-militar de su pueblo y hace un llamado a todos los pueblos y gobiernos del mundo a defender la Paz y a oponerse unidos, por encima de diferencias políticas o ideológicas, para detener una nueva intervención militar imperialista en la América Latina y el Caribe que dañará la independencia, la soberanía y los intereses de los pueblos del Río Bravo a la Patagonia.

La Habana, 13 de febrero de 2019

VENEZUELA: SOLIDARIDAD Y “AYUDA HUMANITARIA”. ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

El 10 de enero, cuando la OEA acordó ilegalmente declarar ilegítima la reelección del presidente Nicolás Maduro, una activista estadounidense, Medea Benjamin, irrumpió en la sesión con un cartel que decía: OEA, no apoye un golpe en Venezuela. El acto puede haber parecido menor por tratarse de una sola persona. Pero independientemente del prestigio de Benjamin como activista feminista y pacifista desde su adolescencia, cuando se opuso a la guerra de Vietnam, y más tarde su liderazgo contra la  agresión a Irak, es conocido que la opinión pública en Estados Unidos se opone a las intervenciones militares de la superpotencia, al final decididas por una pequeña elite, incluso sin consultar al Legislativo. Así que la resuelta mujer actuaba en ese momento como expresión de una corriente de la sociedad estadounidense que rechaza la guerra ejercida históricamente por su gobierno a lo largo y ancho del mundo.

El 13 de febrero, en el Senado de Estados Unidos, miembros de Codepink, organización de la que Benjamin es referente, interrumpieron la comparecencia ante una comisión de Elliot Abrams, emisario especial del Departamento de Estado para Venezuela. Los activistas le recordaron su pasado como criminal de guerra en Nicaragua y Centroamérica. Este hombre propició y enmascaró masacres en El Salvador y Honduras, además de ser uno de los operativos del ilegal escándalo Irán-Contras, aprobado por Ronald Reagan para burlar la ley que prohibía suministrar armas a la contra nicaragüense. Con la agravante de que los aviones de la CIA que llevaban las armas, regresaban cargados de drogas que la agencia vendía en los barrios negros de Los Ángeles para continuar financiando las armas ilegales. Un tribunal federal halló a Abrams culpable, pero fue indultado por el difunto George H. W. Bush al inicio de su presidencia. Luego funcionario a las órdenes directas de Bush hijo, hay fuertes indicios de que participó en el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez.

Abrams, el secretario de Estado Pompeo, el director del consejo de seguridad nacional John Bolton, el senador Marco Rubio(encargado por Trump de los planes contra Cuba, Venezuela y Nicaragua) y el subdirector del citado consejo Mauricio Claver Carone, se hacen llamar “equipo Venezuela” y según denunció Peter Kornbluh, experto en relaciones Cuba-Estados Unidos, la obsesión del grupo es derrocar al gobierno revolucionario de Cuba una vez que  acaben con Maduro (//www.jornada.com.mx/2019/02/09/mundo/022a1mun)

Así como Medea Benjamin y otros activistas de Codepink han mostrado una firme voluntad solidaria con Venezuela dentro de Estados Unidos, crecen en el mudo acciones de solidaridad con la Revolución Bolivariana.  Desde que estuvimos en La Habana en la IV Conferencia por el Equilibrio del Mundo a fines de enero, donde se hizo un vibrante llamado a la solidaridad con Venezuela y todas y todos nos comprometimos a actuar enérgicamente en esa dirección, se aprecia una ola  ascendente de videos  realizados por activistas  que denuncian las mentiras de los medios contra la patria de Bolívar y, en algunos casos, filman en Venezuela el país real, totalmente contrario al que dibujan las desvergonzadas bocinas   corporativas.

De la misma manera, circulan en las redes digitales artículos muy bien argumentados en defensa del chavismo, con miles de reproducciones, y Maduro ha concedido una serie de entrevistas muy esclarecedoras de gran repercusión. Entre ellas destaca la publicada en La Jornada por Luis Hernández Navarro dada la eficacia de las preguntas y respuestas, muy leída en México. Diariamente encuentra uno declaraciones de importantes personalidades condenando la política de Estados Unidos contra Venezuela y repudiando la amenaza de intervención militar reiterada por Trump.  Hace unas horas se difunde Tambores de la paz, canción del cubano Raúl Torres que promete ser todo un jonrón de la imprescindible Telesur.

Pero a la vez, durante la visita del ultraderechista presidente colombiano Iván Duque a Washington, Trump vuelve conque “todas las opciones están sobre la mesa” si Maduro no se va. Esto, en medio del peligrosísimo espectáculo montado con la supuesta ayuda “humanitaria” de la USAID y de otros países, en cuya distribución no participan ni la ONU ni la Cruz Roja Internacional puesto que es obvio que en Venezuela no existe crisis humanitaria y que lo que intentan hacer en la frontera venezolana Estados Unidos y sus satélites es una flagrante violación del derecho internacional sobre ayuda humanitaria. También es sabido cuantas veces esas dos palabras han estado unidas a las intervenciones militares de Washington. Ojalá no se llegue a ese fatídico extremo en Venezuela. Pero si llegare, topará una encarnizada resistencia sin fin de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y sus millones de milicianos y milicianas.

Twitter: @aguerraguerra