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«CAPITÁN AMÉRICA, MI FUTURO DEPENDE DE TI» Por ABEL PRIETO

capitán américa

ABEL PRIETO

ABEL 2El ministro de Cultura venezolano, Ernesto Villegas, ha estado llamando la atención sobre el empleo por la oposición antichavista de símbolos yanquis en marchas y manifestaciones. La bandera de EE. UU., efigies del Tío Sam, réplicas de la Estatua de la Libertad y hasta personajes de la industria del entretenimiento han desfilado para protestar contra el gobierno legítimo del Presidente Maduro, apoyar a Guaidó y hacerles el juego a los yanquis.

El propio Bolton comparó cínicamente la operación contra Venezuela con el estrangulamiento letal que practica el personaje de La guerra de las galaxias Darth Vader, para liquidar a sus adversarios.

Villegas circuló una foto muy impactante: un opositor de apariencia humilde marcha con su hijo sobre los hombros. El niño, de unos 6 o 7 años, va disfrazado de «Capitán América», un superhéroe yanqui muy popular. El manifestante lleva además un cartel rústico que reza: «Capitán América, mi futuro depende de ti.»

El personaje del Capitán América nació en un antiguo cómic de la época de la II Guerra Mundial y se enfrentaba por entonces a malvados del Eje Roma-Berlín-Tokio. Representaba obviamente a los EE. UU. y llevaba los colores de la bandera en el traje y el escudo.  Renació luego en series y películas y tuvo otros enemigos, aunque sin perder la apariencia patriotera de su indumentaria.

El patético llamado del manifestante antichavista puede brotar de la ingenuidad, de la frecuente confusión entre realidad y ficción que se da en consumidores hipnotizados de subproductos hollywoodenses o del impulso terrible de reclamar metafóricamente la intervención militar de EE. UU. en su país. ¿Quién sabe?

¿Actuó este manifestante tan fascinado por el Capitán América por su propia voluntad? ¿O tuvo algún patrocinador? ¿Alguien que pagó el disfraz del niño y los contrató (al padre y al niño) para participar en la marcha?

De todos modos, el mensaje del cartel «Capitán América, mi futuro depende de ti» nos produce inquietud, zozobra, lástima, repugnancia. Y es que revela el efecto tan hondo y devastador de la maquinaria de dominación cultural sobre la subjetividad de la gente. Si ese hombre de pueblo (digamos que es eso: un hombre de pueblo) decidió hacer un doble llamado al Capitán América, por vía del disfraz de su hijo y del cartel, es un ejemplo digno de estudio.

Se ha dicho que uno de los triunfos más notables de la manipulación reaccionaria a través de los medios tradicionales y los más novedosos es precisamente la gestación del «pobre de derecha».

Una exótica criatura que vota contra sí misma, contra su familia, contra su clase, contra sus propios intereses. A la hora de definirse políticamente, lo hace por sus opresores, por aquellos que la explotan y desprecian, por los que han explotado y despreciado a sus antecesores generación tras generación.

No se trata lamentablemente de una criatura tan rara y exótica. Ha habido triunfos electorales de la ultraderecha en nuestra región gracias al voto de sectores populares. Se ha traicionado la llamada «democracia», es cierto, y ha habido fraudes, trucos, «falsas noticias», difamación reiterada de otros candidatos, todo tipo de trampas. Pero, aunque nos duela, hay que reconocer que el mensaje engañoso de la ultraderecha ha sido escuchado entre las víctimas más sufridas del sistema.  Seguir leyendo «CAPITÁN AMÉRICA, MI FUTURO DEPENDE DE TI» Por ABEL PRIETO

EL INFORME QUE NO LEYÓ MICHELLE BACHELET. PASQUALINA CURCIO

BACHELETE 1

PASQUALINA CURCIO

PASQUALINAEn un Mundo sin dobleces, sin la supremacía estadounidense y sus presiones por creerse dueños del Planeta, este sería el informe que hubiésemos escuchado de la Alta Comisionada en la 40ª Sesión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas el 13 de marzo de 2019[1].

Señor presidente, Miembros del Consejo de Derechos Humanos, Excelencias,

 La resolución 39/1 solicitó una actualización oral sobre la situación en la República Bolivariana de Venezuela. Estoy profundamente preocupada por lo que en ese país ocurre y el impacto que pudiese tener sobre los derechos humanos.

Un equipo técnico de mi oficina se encuentra actualmente en el país. El Presidente legítimo y democráticamente electo con el 67% de los votos, Nicolás Maduro, en su condición de Jefe de Estado, me extendió una invitación a visitar Venezuela. Veo esto como un primer paso positivo, que confío conducirá a un acceso continuo para la Oficina en el futuro. Estoy segura que mi equipo recibirá todas las atenciones e información que nos permita tener una visión objetiva y precisa de la realidad venezolana.

El disfrute de los derechos económicos y sociales sigue estando amenazado desde junio de 2018, momento en que esta Oficina presentó el último informe.  En tal sentido, manifestamos nuestra preocupación y rechazamos contundentemente la intensificación de las medidas coercitivas unilaterales impuestas por el gobierno de EEUU, las cuales iniciaron en 2015 con el Decreto de Barack Obama mediante el cual se establece que Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria. Dichas sanciones continuaron y se incrementaron con el gobierno de Donald Trump.

Esta Oficina exhorta a los miembros de este Consejo a exigir el cese inmediato de las sanciones contra el pueblo venezolano que afectan de manera sistemática a toda la población civil y atenta contra sus derechos humanos. Las poblaciones vulnerables, como los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y los pueblos indígenas han sido particularmente afectadas.

A la fecha, estas medidas han ocasionado al pueblo venezolano pérdidas por más de 20 mil millones de dólares, equivalentes a 5 años de abastecimiento de medicinas y alimentos para toda la población. Incluyen estas medidas la apropiación de 7 mil millones de dólares en activos de la empresa de propiedad venezolana CITGO, sí como las pérdidas relacionadas con sus transacciones por 11 mil millones de dólares. Se suman los 1200 millones de dólares retenidos en oro en el Banco de Inglaterra y los 1600 millones de dólares bloqueados en EUROCLEAR, entre otros.[2]

Es necesario que este Consejo se pronuncie en contra de las medidas coercitivas unilaterales impuestas por EEUU al pueblo de Venezuela por cuanto violan el principio relacionado con el deber de no intervenir en asuntos dentro de la jurisdicción interna de cualquier Estado, establecido en la “Declaración sobre los principios de derecho internacional relativos a las relaciones amistosas y la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas”.[3]

De acuerdo con esta Declaración “Ningún Estado puede usar o alentar el uso de medidas económicas o de cualquier otro tipo para coaccionar a otro Estado a fin de obtener de él la subordinación del ejercicio de sus derechos soberanos y para obtener ventajas de cualquier tipo.”[4]

El desabastecimiento de algunos alimentos y medicamentos, así como la hiperinflación sigue afectando al pueblo venezolano. Hemos tomado nota del informe presentado por el relator independiente Alfred de Zayas[5], quien por invitación del presidente de la República Bolivariana de Venezuela y autorizado por esta Oficina, visitó el país a finales de 2017 e identificó, luego de reunirse con todos los sectores de la sociedad civil, las causas de la situación que atraviesan los venezolanos.

Se trata de una guerra económica, caracterizada por medidas coercitivas unilaterales,  sanciones, bloqueos financieros y ataques a la moneda nocional. Nos preocupan estas acciones que atentan contra los derechos humanos, la paz y la estabilidad. Además de los más de 20 mil millones de dólares en pérdidas ocasionados por las medidas coercitivas unilaterales se contabilizan alrededor de 90 mil millones de dólares ocasionados por el ataque a la moneda nacional que ha derivado en una contracción de los niveles de producción nacional[6].

Estos más de 110 mil millones de dólares en pérdidas económicas equivalen a la producción de todo un año, también corresponden a la importación de alimentos y medicamentos para abastecer durante 26 años a toda la población venezolana[7].

Señores miembros de este Consejo, en esta Oficina nos hacemos eco de las declaraciones ofrecidas en agosto de 2017 por nuestro relator especial sobre repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos, Idriss Jazary, quien manifestó que “las sanciones contra Venezuela agravarían el sufrimiento de su pueblo y los esfuerzos orientados a dañar la economía sólo generarían violaciones de los derechos de los ciudadanos corrientes. Las sanciones causan trastornos a cualquier Estado y cuando perjudican a la economía pueden tener una repercusión devastadora sobre los ciudadanos de los países en desarrollo”[8].

Desde este espacio, en el que tenemos como mandato contribuir a la garantía de los derechos humanos no podemos dejar de denunciar este tipo de acciones unilaterales violatorias de la Carta de Naciones Unidas y de la Declaración sobre los principios de derecho internacional relativos a las relaciones amistosas y la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. Otra actitud nos haría cómplices. Seguir leyendo EL INFORME QUE NO LEYÓ MICHELLE BACHELET. PASQUALINA CURCIO

RECONSTRUYENDO LA HISTORIA DEL SABOTAJE ELÉCTRICO EN VENEZUELA (INFORME ESPECIAL). MISIÓN VERDAD

Nota de la redacción de Misión Verdad: Entre el 7 y 10 de marzo de 2019, Venezuela, producto de un sabotaje focalizado en el cerebro informático de la principal central hidroeléctrica (El Guri, estado Bolívar), vivió la interrupción del servicio eléctrico más prolongada y extendida de su historia reciente. La brutalidad del ataque y sus impactos en la vida social del país, fue directamente proporcional a las agresiones que en la esfera económica, financiera y diplomática, atestigua el país de la mano de Estados Unidos y sus aliados desde hace varios años. Desde el inicio de un nuevo intento de cambio de régimen con la autoproclamación de Juan Guaidó el 23 de enero de este año, podría decirse que el sabotaje eléctrico representó la maniobra de fuerza más violenta y agresiva, pues alteró sensiblemente el funcionamiento normal de la sociedad venezolana en su conjunto y puso en evidencia que la guerra contra el país no discrimina entre afiliaciones ideológicas. Siendo así, el equipo editorial de Misión Verdad presenta una reconstrucción de esos momentos de oscuridad, en que la contingencia del país, las noticias falsas y la propaganda humanitaria, la interrupción y recuperación del servicio, los llamados a la violencia y la organización del pueblo y las familias, hicieron de cada hora en medio del apagón, una nueva batalla por la Paz y la convivencia, donde nuevamente ganó el chavismo contra las pretensiones de una guerra civil desde Washington.

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EL PREÁMBULO: AMENAZAS DE INTERVENCIÓN Y EL FRACASO DEL “PLAN GUAIDÓ”

La escalada de desestabilización contra Venezuela emprendida en esta nueva fase desde enero de este año, ha buscado empujar al país nuevamente a la guerra.

En medio de amenazas de intervención militar, el 23 de enero de este año, Estados Unidos y sus aliados reconocieron a Juan Guaidó como “presidente de la República”, pasando por encima de la Constitución venezolana y de los más de 6 millones de venezolanos que en las elecciones del 20 de mayo de 2018, le dieron la victoria a Nicolás Maduro.

En estos últimos dos meses se han profundizado todos los mecanismos de asfixia contra el país. Desde cuentas bancarias hasta activos de la República han sido congelados por parte del gobierno estadounidense. Sobresale entre estos casos, el bloqueo de 1.200 millones de dólares en oro propiedad de Venezuela en el Banco de Inglaterra y la confiscación de CITGO, filial de PDVSA en suelo estadounidense.

Se calcula en 30 mil millones de dólares el dinero venezolano que ha secuestrado Estados Unidos, que utiliza como excusa la “protección” de esos recursos para entregárselo al “gobierno” artificial de Juan Guaidó.

También se han acelerado los mecanismos de cerco diplomático y comunicacional, con el objetivo de aislar al país en espacios internacionales. Como en los trágicos casos de Libia y Siria, ambos países intervenidos por Estados Unidos, el uso de la diplomacia y la propaganda como armas de guerra, implican una mezcla explosiva y peligrosa.

Pero el plan ha sufrido varios fracasos. Uno de ellos tuvo lugar el 23 de febrero, día en que utilizando la farsa de la “ayuda humanitaria” intentaron generar un quiebre en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y así derrocar a Nicolás Maduro.

La parafernalia “humanitaria” con el concierto Aid Venezuela en Cúcuta y el supuesto carácter pacífico de la “bien intencionada ayuda”, quedaron agotados a pocas horas con la violencia en los puentes internacionales y el intento de ingreso de grupos violentos, que pretendían emboscar al país por su frontera con Colombia.

La guerra irregular, mercenaria, adquirió así un matiz visible, innegable. No obstante, el país preservó la calma y la institucionalidad militar se mantuvo cohesionada e imperturbable, desgastando y derrotando la hoja de ruta de la desestabilización, la promoción del caos y la propagación de un conflicto interno.

Desde este punto, comenzó a ser mucho más notable el agotamiento que ha estado sufriendo la agenda de golpe de Estado contra Venezuela. El medio financiero estadounidense Bloomberg ha indicado que estando en Colombia, Juan Guaidó tenía previsto hacer una gira por capitales europeas pero funcionarios estadounidenses le ordenaron regresar a Venezuela “para aprovechar el impulso que aún le quedaba” y, de esa manera, “procurar su encarcelamiento” para que así detonaran nuevas reacciones de fuerza por parte de Estados Unidos. Sabían que jugaban una carrera contra el tiempo y necesitaban estimular la intervención militar.

Al mismo tiempo, señalaba el medio estadounidense, era visible el agotamiento del golpe. La presencia de Guaidó era cada vez más reducida en el ámbito interno de Venezuela y en el extranjero. El país no sucumbía en la violencia. Mientras que la integridad política de la institucionalidad venezolana se mantenía alineada al Presidente Maduro y la posibilidad del llamado “cese de la usurpación” se ha visto cada vez más lejana.

Entretanto en el Consejo de Seguridad de la ONU, Venezuela propinó serias derrotas a la agenda estadounidense mediante el doble veto ruso y chino contra un proyecto de resolución que pretendía profundizar la injerencia en el país.

El doble veto de Rusia y China evitó que se aprobara la resolución presentada por Elliott Abrams en el Consejo de Seguridad (Foto: Lucas Jackson / Reuters)

Estos elementos describen una carrera contra el tiempo en la que Estados Unidos ve con cada día que pasa la incapacidad de llevar a cabo del golpe de Estado instantáneo por presión y desestabilización. Con acciones de guerra que intentan producir no sólo el derrocamiento de Maduro, también promueven la fractura de la sociedad venezolana para abrirle paso a la intervención.

Es por ello que en Venezuela, cada vez más están adquiriendo forma los elementos precisos de una guerra irregular en desarrollo y que intenta escalar a la fase bélica abierta.

En este contexto ha tenido el reciente ataque al sistema eléctrico nacional el 7 de marzo.

La agudización de la guerra contra Venezuela tendría consigo la variable del sabotaje a gran escala para producir un desgaste superior en los componentes de seguridad del país, que sería extensivo a la población mediante la degradación de sus condiciones de vida. Estos son elementos esenciales para continuar construyendo el expediente de la “crisis humanitaria” que posibilite la intervención militar.

En efecto, a una semana del ataque eléctrico, el Secretario de Estado, Mike Pompeo, aseveró que el gobierno de su país insistirá en el ingreso de “ayuda humanitaria”, ahora incorporando el elemento del caos. Luego, con el sabotaje eléctrico, sabríamos a qué se refería Mike Pompeo.

ATAQUE AL SISTEMA ELÉCTRICO NACIONAL: DATOS CONCRETOS

Cerca de las 5 de la tarde del jueves 7 de marzo, se produjo una caída de los sistemas esenciales de suministro eléctrico en más de un 80% del territorio nacional. El apagón fue súbito y general.

El ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, informó a la brevedad del evento que se trataba de un acto de sabotaje a la principal central hidroeléctrica venezolana en la Represa Guri, estado Bolívar. El presidente Maduro en su primera aparición ante el país informó que el ataque al sistema eléctrico nacional se produjo mediante tres modalidades.

La primera de ellas, mediante el hackeo del cerebro informático y los sistemas de control. Estos sistemas habrían sido invadidos por vía electrónica “dejando las pantallas de los computadores en negro”, indicó el Presidente. Para el día lunes 11, también indicó que los ataques se realizaron desde las ciudades estadounidenses de Houston y Chicago, sosteniendo que el propio gobierno estadounidense era responsable del ciberataque.

La segunda modalidad de ataque fue mediante el uso de aparatos de pulso electromagnético. Dispositivos altamente sofisticados de guerra electrónica, que apuntaron a los sistemas de transmisión y la plataforma de controles para inhabilitarlos, cuestión que generaría una sobrecarga del sistema y su caída.

La tercera modalidad de ataque sería de tipo física y en directo a las plataformas intermedias de distribución eléctrica. Hubo cinco ataques a cuatro subestaciones, con poco tiempo de separación entre cada uno de estos eventos, justamente los días en que se intentaba levantar y estabilizar el suministro eléctrico.

En medio del ataque, la revista estadounidense Forbes publicó una nota de Kalev Leetaru, donde afirmó que era “muy realista” la afirmación de que el gobierno estadounidense efectivamente lanzó un ataque cibernético contra el sistema eléctrico venezolano.

Este columnista, especialista en temas de inteligencia artificial y Big Data, dijo textualmente que “La idea de que un Estado extranjero manipule la red eléctrica para forzar a un gobierno de transición es muy real”. Agregó que estas modalidades de ataque “son cada vez más discutidas en las comunidades de seguridad nacional (estadounidenses) como tácticas legítimas y legales para socavar a un Estado foráneo”.

Leetaru agregó que “dada la preocupación del gobierno de Estados Unidos con el gobierno de Venezuela, es probable que Washington ya tenga una presencia profunda dentro de la red nacional de infraestructura del país, lo que hace relativamente sencillo interferir en sus operaciones”.

La posición de este autor de Forbes es coherente con lo que ocurrió en el país. El sabotaje a gran escala viene a ser entonces un componente esencial de desgaste de las autoridades venezolanas y de la población en general.

Otra confirmación de que lo sucedido a principios de marzo no se trató simplemente de un apagón provocado por la falta de mantenimiento del sistema eléctrico y que, efectivamente detrás de la caída de todos los servicios de energía estaba un ataque a gran escala, llegó en voz de la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, quien afirmó que el apagón fue organizado desde el extranjero por personas con conocimiento del sistema eléctrico nacional.

Portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa, María Zajárova (Foto: Archivo)

Citó fuentes con conocimiento de los sistemas técnicos, diciendo que la operación blackout fue realizada en una “acción compleja a distancia” contra el sistema de control de las principales centrales eléctricas, que cuentan con equipos fabricados en Canadá: “Todos los algoritmos de operación y puntos vulnerables de los equipos de esos sistemas fueron bien conocidos por el organizador directo de la agresión”.

Zajárova dijo también que la responsabilidad por las consecuencias del apagón, incluyendo la muerte de personas a causa de la falta de electricidad en los hospitales, recae sobre quienes ordenaron el ataque. Seguir leyendo RECONSTRUYENDO LA HISTORIA DEL SABOTAJE ELÉCTRICO EN VENEZUELA (INFORME ESPECIAL). MISIÓN VERDAD

EN ‘SNOWDEN’ (OLIVER STONE, 2016) YA SE HABLABA DEL SABOTAJE ELÉCTRICO A VENEZUELA

DESCLASIFICADO: LAS HUELLAS DE LA CIA EN EL APAGÓN NACIONAL DE VENEZUELA

Un memorándum de septiembre de 2010, desclasificado y publicado por WikiLeaks, hecho por una organización financiada por Estados Unidos, identifica el potencial colapso del sector eléctrico venezolano como “un punto de inflexión” que “probablemente tendría el impacto de galvanizar una agitación pública de forma que ningún grupo opositor esperaría generar”.

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Al contrario de lo que pretendió EEUU, la mayoritaria población venezolana se mantuvo en calma tras apagón (Foto: Infobae)

La relevancia del memo en el contexto actual se da por el hecho de que la organización que entrenó a Juan Guaidó fue la misma que firmó dicha nota, como muestra el periodista estadounidense Max Blumenthal.

Quien escribió el memo fue Srdja Popovic, miembro del Center for Applied Non-Violent Action and Strategies (CANVAS), una organización con base en Belgrado (Serbia) de “promoción de la democracia”, y que entrena a activistas y políticos bajo las direcciones de la lucha “no violenta” en la búsqueda de “cambios de régimen”.

CANVAS ha sido financiada a través de la National Endowment for Democracy (NED), que según a correos desclasificados de Stratfor, una agencia privada muy vinculada a la comunidad de inteligencia estadounidense, también recibe dinero y entrenamiento de la CIA.

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LOS CUATREROS DE LA CASA BLANCA (I). JUANA CARRASCO MARTÍN

Probablemente el presidente Donald Trump ha logrado algo bien difícil: poner a su vera al equipo más ultraconservador y agresivo en política exterior que se ha visto y sufrido en varios lustros

Elliot Abrams
Elliot Abrams. Foto: Miami News 

JUANA CARRASCO MARTÍN

JUANITA 1De que son cuatreros no hay dudas. Basta con ver el robo de las propiedades petroleras venezolanas en Estados Unidos. Pero esa es su misión, derrocar por cualquier medio al Gobierno de Nicolás Maduro y, con miras superiores, hacer otro tanto con Cuba y Nicaragua, los «incómodos» de la región que consideran su traspatio.

Son los más destacados protagonistas de esta «agresión sin precedentes, que incluye la amenaza del uso de la fuerza, con el fin de forzar un cambio de Gobierno para controlar las riquezas del país», como denunciara el canciller venezolano Jorge Arreaza. Sus hojas de servicio a los intereses más ultraconservadores de la política estadounidense y de las empresas económicas involucradas en el golpe de Estado en curso, lo dicen todo y demuestran que no retroceden ante ningún procedimiento en esta guerra para eliminar al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, aun a costa de muy peligrosas decisiones para la paz de la región.

De Donald Trump no vamos a hablar. Es el séquito el que nos interesa, pues califica por sus abultadas experiencias entre los más conspicuos criminales políticos estadounidenses, al punto de que pudieran ser juzgados como criminales de guerra por delitos anteriores, y en estos momentos se amparan en la declaración recién renovada de que Venezuela «continúa presentando una inusual y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos».

Por demás, para ellos, un cambio de régimen con total irrespeto al derecho internacional, no tiene ya que ser un asunto secreto. El caso Venezuela demuestra que lo hacen  abierta y descaradamente.

El vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo, el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, el asesor en Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental, Mauricio Claver Carone, el enviado especial para Venezuela, Elliott Abrams, y el senador por la Florida, Marco Rubio, son los jugadores estrellas de ese dream team trumpiano, aunque otros, como Roger Noriega, también  actúan tras bambalinas.

Elliot Abrams, el criminal de guerra

Designado apenas este año como refuerzo de gran experiencia en operaciones sucias en Centroamérica durante los gobiernos de Ronald Reagan y George Bush, Elliott Abrams dijo el 23 de febrero:

«Si no cae el día de hoy, si no cae el día de mañana, seguiremos en la lucha con el apoyo de más de 50 países alrededor del mundo, seguiremos enviando ayuda humanitaria, seguimos aplicando sanciones a miembros del régimen de Maduro».

Con cara de ave de rapiña, Elliott Abrams es un político, escritor y diplomático estadounidense que fue condenado por el escándalo Irán–Contra mientras servía a Reagan, pero indultado por George H. W. Bush. Actualmente se afanaba por imponer agendas ultraconservadoras desde el Consejo en Relaciones Extranjeras cuando Trump lo nombró su emisario especial para Venezuela habida cuenta de su experiencia anterior, pues fue uno de los funcionarios estadounidenses tras el fracasado golpe de 2002 contra el Comandante-Presidente Hugo Chávez. Tras la aceptación de su nombramiento, Abrams calificó la situación en Venezuela como «profunda, difícil y peligrosa», y a seguidas dijo: «Estoy ansioso por empezar a trabajar en ese tema».

De inmediato puso manos a la obra y anunció en una audiencia en el Senado que «habrá más sanciones sobre instituciones financieras que ejecuten las órdenes del régimen de Maduro» y la revocación de visados a ciudadanos venezolanos: «Estamos aplicando todo el peso de sanciones individuales sobre miembros del régimen».

Pompeo, al argumentar la designación de Elliott Abrams dijo: «La pasión de Elliott por los derechos y libertades de todos los pueblos le hacen la persona perfecta y una incorporación valiosa y oportuna. […] Elliott será un verdadero activo para nuestra misión de ayudar a los venezolanos a restaurar plenamente la democracia y la prosperidad de su país».

Fue un hombre clave en la política de Reagan hacia Centroamérica. En la década de 1980 defendió al dictador Efraín Ríos Montt mientras supervisaba su campaña de asesinatos y tortura masiva de comunidades indígenas en Guatemala, aprobando el envío de armas, dinero, inteligencia y la provisión de cobertura política al Ejército de Guatemala mientras este arrasaba las zonas mayas de las montañas del noroeste, borrando de la faz de la tierra 662 pueblos, según cifras del propio Ejército, decapitando niños, crucificando personas. Seguir leyendo LOS CUATREROS DE LA CASA BLANCA (I). JUANA CARRASCO MARTÍN

ASÍ FABRICÓ ESTADOS UNIDOS AL ‘PRESIDENTE’ GUAIDÓ. DAN COHEN Y MAX BLUMENTHAL

DAN COHEN Y MAX BLUMENTHAL*

Juan Guaidó es el producto de un proyecto de una década supervisado por los entrenadores de élite de Washington para cambios de gobierno. Mientras se hace pasar por un campeón de la democracia, ha pasado años al frente de una violenta campaña de desestabilización.

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Antes del fatídico día 22 de enero, menos de uno de cada cinco venezolanos había oído hablar de Juan Guaidó. Hace solo unos meses atrás, este hombre de 35 años era un personaje oscuro en un grupo de extrema derecha políticamente marginal, estrechamente asociado con actos de violencia callejera. Incluso en su propio partido, Guaidó había sido una figura de nivel medio en la Asamblea Nacional, dominada por la oposición, que ahora se encuentra bajo desacato según la Constitución venezolana.

Pero después de una llamada telefónica del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, Guaidó se proclamó a sí mismo como presidente de Venezuela. Ungido como el líder de su país por Washington, un político previamente desconocido fue trasladado al escenario internacional como el líder seleccionado por Estados Unidos para la nación con las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Haciendo eco del Consenso de Washington, el comité editorial del New York Times calificó a Guaidó como un “rival creíble” para Maduro con un “estilo refrescante y una visión para hacer avanzar al país”. El comité editorial de Bloomberg News lo aplaudió por buscar la “restauración de la democracia” y el Wall Street Journal lo declaró “un nuevo líder democrático”. Mientras tanto, Canadá, numerosas naciones europeas, Israel y el bloque de gobiernos latinoamericanos de derecha conocido como el Grupo de Lima reconocieron a Guaidó como el líder legítimo de Venezuela.

Si bien Guaidó parecía haberse materializado de la nada, él era, de hecho, el producto de más de una década de asidua preparación por parte de las fábricas de élite dedicadas al cambio de régimen del gobierno de Estados Unidos. Junto a un grupo de activistas estudiantiles de derecha, Guaidó fue entrenado para socavar el gobierno de orientación socialista de Venezuela, para desestabilizar el país y, algún día, tomar el poder. Aunque ha sido una figura menor en la política venezolana, había pasado años demostrando en silencio su valía en los pasillos del poder de Washington.

“Juan Guaidó es un personaje que se ha creado para esta circunstancia”, dijo a The Grayzone, Marco Teruggi, sociólogo argentino y renombrado cronista de la política venezolana. “Es la lógica de un laboratorio: Guaidó es como una mezcla de varios elementos que crean un personaje que, con toda honestidad, provoca entre risa y preocupación”.

Diego Sequera, periodista y escritor venezolano de la agencia de investigación Misión Verdad, estuvo de acuerdo: “Guaidó es más popular fuera de Venezuela que en el interior, especialmente en los círculos elitistas de la Ivy League y de Washington”, comentó Sequera a The Grayzone: “Es un personaje conocido allí, es previsiblemente de derecha y se considera leal al programa”.

Mientras que Guaidó se vende hoy como la cara de la restauración democrática, su carrera la realizó en la facción más violenta del partido de oposición más radical de Venezuela, ubicándose a la vanguardia de una campaña de desestabilización tras otra. Su partido ha sido ampliamente desacreditado dentro de Venezuela y es, en parte, responsable de fragmentar una oposición muy debilitada.

“Estos líderes radicales no tienen más del 20 por ciento en las encuestas de opinión”, escribió Luis Vicente León, el principal encuestador de Venezuela. Según León, el partido de Guaidó permanece aislado porque la mayoría de la población “no quiere la guerra”. “Lo que quieren es una solución”.

Pero esta es precisamente la razón por la que Guaidó fue seleccionado por Washington: no se espera que guíe a Venezuela hacia la democracia, sino que derrumbe a un país que durante las últimas dos décadas ha sido un bastión de resistencia a la hegemonía estadounidense. Su improbable ascenso señala la culminación de un proyecto de dos décadas para destruir un régimen socialista.

Apuntando a la “troika de la tiranía”

Desde la elección de Hugo Chávez en 1998, Estados Unidos ha luchado para restablecer el control sobre Venezuela y sus vastas reservas petroleras. Los programas socialistas de Chávez pueden haber redistribuido la riqueza del país y ayudado a sacar a millones de personas de la pobreza, pero también le colocaron un objetivo en la espalda. En 2002, la oposición lo derrocó brevemente con el apoyo y reconocimiento de Estados Unidos antes de que el ejército restableciera su presidencia luego de una movilización popular masiva. A lo largo de las administraciones de los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush y Barack Obama, Chávez sobrevivió a numerosos planes de asesinato antes de sucumbir al cáncer en 2013. Su sucesor, Nicolás Maduro, sobrevivió a tres atentados contra su vida.

El gobierno de Trump elevó inmediatamente a Venezuela a la cima de la lista de objetivos de cambio de régimen de Washington, calificándolo de líder de una “troika de la tiranía”. El año pasado, el equipo de seguridad nacional de Trump intentó reclutar miembros del ejército para montar una junta militar, pero ese esfuerzo fracasó. Seguir leyendo ASÍ FABRICÓ ESTADOS UNIDOS AL ‘PRESIDENTE’ GUAIDÓ. DAN COHEN Y MAX BLUMENTHAL

LA MENTIRA EN EL BOMBILLO. ENRIQUE MILANÉS LEÓN

Los mal disimulados guiños de Juan Guaidó al rubio peligroso dejan claro que persigue entregarle a precio de arepa una de las naciones más ricas del mundo.

En la enciclopedia que la maledicencia política ha dejado correr en Venezuela durante los años de su Revolución, un recio embuste parece pujar todavía por el «premio Pinocho». ¿No recuerdan? Resulta que los bombillos ahorradores entregados casa a casa hace años, en virtud de un programa hermanado con Cuba, tenían una inaudita prestación tecnológica que permitía a ciertas fuerzas ocultas grabar lo que ocurría en las habitaciones donde eran instalados.

Más que la edad de oro de la posverdad, vivimos el apogeo de la plusmentira, pero ahora que las únicas detonaciones en Venezuela son las de las fake news, hay que comenzar todo análisis aclarando lo principal: el chavismo lleva 20 años lidiando con ellas.

Con su acostumbrado discernimiento, el intelectual venezolano Luis Britto García ha llamado «gangsterismo informático» al capítulo digital de esta práctica que convierte la tecnología en una línea de producción en serie de mentiras. De un solo clic desfilan por la pantalla invenciones tan variopintas que muchos deciden adoptarlas y, en su reproducción irresponsable o mal intencionada, pueden causar un considerable daño en un país con el 80 % de los medios en manos privadas y opositoras, con amplio acceso a la red y –como ha aclarado Britto García– más teléfonos que habitantes. Aunque emblema de la época, internet es también la frontera más grande que cada país debe vigilar y cuidar.

Mientras las potencias se rearman misil a misil a costa del hambre de los pobres de este mundo, otro arsenal
–acaso más sencillo, pero igual de letal– se incrementa de manera más dinámica. Es la maraña de páginas digitales y redes sociales con su norte en la derecha que Dominique Albertini, periodista francés del diario Libération, ha llamado «armas de intoxicación masiva». Intoxicada sin remedio, la oposición a Maduro pretende intoxicar.

A 121 febreros del falso positivo del Maine en la bahía de La Habana, por los días en que el magnate de periódicos  William Randolph Hearst, del New York Journal, le exigía al dibujante Frederick Remington –aburrido de esperar en el calor del trópico un conflicto invisible en su horizonte– que mandara los dibujos, pues la guerra la pondría él, uno aprecia en Venezuela cuánta escenografía añade el capital a sus farsas. Ahora Hearst publicaría, con todo desenfado, el tuit y hasta el supuesto video de un malvado buzo español, con armadura, yelmo y todo, colocando la mina en el casco del acorazado que perdió su corazón. ¡Y que viva la guerra! Seguir leyendo LA MENTIRA EN EL BOMBILLO. ENRIQUE MILANÉS LEÓN

VENEZUELA: EPICENTRO GEOPOLÍTICO MUNDIAL. ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA 1ÁNGEL GUERRA CABRERA

Estados Unidos, desesperado ante el fracaso de sus intentos por destruir la Revolución Bolivariana, ha nombrado a un payaso como presidente de Venezuela. Equivalente a una declaración de guerra, ha puesto nuestra región a las puertas de un conflicto bélico de grandes proporciones.  Juan Guaidó fue preparado en Estados Unidos y en Serbia para el cambio de régimen bajo la supervisión de la CIA y puesto en circulación hace unos meses hasta su ilegal autoproclamación el 23 de enero.

Si Washington y sus satélites en el cártel de Lima y en la Unión Europea lograran consumar la anhelada intervención militar en Venezuela, cualquier coalición imperialista podría, desde ese momento, al margen del derecho internacional, hacer lo mismo contra gobiernos que no sean de su agrado. Después de una larga serie de intentonas golpistas, Venezuela es sometida desde 2013, a una guerra hibrida: bloqueo económico, financiero y comercial, desabastecimiento selectivo de productos e inflación comprobadamente inducida por los capitales externos y sus súbditos internos de la oligarquía local, guerra mediática internacional y actos terroristas focalizados.

En Venezuela no se necesita ayuda humanitaria. Bastaría que Washington comenzara por liberar los aproximadamente 23 mil millones de dólares que retiene al tesoro venezolano. Solo con ellos, Venezuela podría comprar los mil millones en medicamentos que necesita durante un año y quedaría sobradamente para otras necesidades apremiantes.

Venezuela mantiene la producción agropecuaria y en algunos renglones la ha aumentado, su industria y minería continúan funcionando. La producción petrolera ha caído debido a la falta de piezas de repuesto, la resequedad financiera y la actividad contrarrevolucionaria en su interior, pero ya sienta bases firmes para volver a crecer. Existe una industria farmacéutica en manos de transnacionales, que intencionalmente, para generar disgusto en la población, no produce ciertos medicamentos críticos en cantidad suficiente y oportuna. En los últimos 7 años, el país ha construido 2 millones quinientas mil viviendas de calidad en entornos urbanísticos amigables. Mantiene una escolarización de más de 7 millones de infantes en escuelas primarias, ha aplicado 8 millones de vacunas en coordinación con la Organización Mundial de la Salud que protegen a la población contra enfermedades contagiosas. En resumen, hablar de crisis humanitaria y de necesidad de ayuda humanitaria, no es más que un pretexto para una intervención militar.

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VENEZUELA AMENAZADA. ÁNGEL GUERRA CABRERA

GUERRITA 1

ÁNGEL GUERRA CABRERA

Estados Unidos y sus lacayos hacen de Venezuela el blanco, hace casi veinte años, de una de las campañas de desestabilización, guerra económica y mediática más salvajes conocidas hasta nuestros días. La toma de posesión del presidente Nicolás Maduro, a realizarse hoy, ha sido el pretexto desde hace meses para redoblar esa agresión. Ejecutada por una internacional de derecha monitoreada por Washington, ha enjaezado a ella la endeble Unión Europea y el llamado Grupo de Lima, integrado, con la digna excepción del México lopezobradorista, por los gobiernos más antipopulares y proyanquis de nuestra América, incluyendo el de Brasil. Encabezado por Jair Bolsonaro, mezcla de rasgos típicos de los más primitivos integrantes de las unidades de asalto nazis y de los coroneles esclavistas brasileños del siglo 19, cuyo ascenso a la cabeza  del   gigante suramericano ilustra la deriva ultraderechista con tintes fascistas a que han empujado la ofensiva imperialista oligárquica, contra los gobiernos revolucionarios y progresistas de nuestra región, la misma llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y la honda crisis mundial del capitalismo y  de la globalización neoliberal.

El imperialismo estadounidense ha desempolvado la Doctrina Monroe(1826), concebida para subordinar a nuestra región. Con el cínico desconocimiento de Maduro, Washington persigue acabar con el gobierno democrático de la patria de Bolívar y Chávez. También aplastar la revolución venezolana con la utilización de los tenebrosos recursos de la guerra híbrida. Si lo lograra, lanzarse al cuello de Cuba, Bolivia, y Nicaragua y apoderarse de los recursos naturales de nuestra región.  Liquidar la idea, inspirada por Bolívar y Martí y retomada e impulsada por Fidel y Chávez, de América Latina y el Caribe unidos e integrados económicamente en una zona de paz y cooperación solidaria. Acabar también con los valientes gobiernos caribeños que se han resistido a servir a los planes de Washington para aplicar a Venezuela en la OEA la injerencista Carta Democrática Interamericana.

Para ello están decididos a tomar una acción militar de envergadura contra Venezuela, no necesariamente con intervención directa de grandes unidades gringas. Hay claras evidencias de que estos malévolos trajines son concebidos y operados por el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, por lo menos desde que en 2016 y con la firma de su todavía jefe, el Almirante Kurt Tidd, se publicara el plan Venezuela Freedom II Operation, continuación de una fase previa de la que informó al Senado de Estados Unidos el 12 de marzo de 2015 el entonces comandante de ese cuerpo armado, general Jonn Kelly, hasta hace poco jefe de gabinete de la Casa Blanca.

Estados Unidos nunca ha negado la autoría de ese documento, ni de otro más reciente también salido del Comando Sur, el Masterstroke(Golpe maestro), surgido debido a la derrota por el chavismo, conducido por Maduro, del Venezuela Freedom II Operation.

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UNA MANERA DE SER. FARRUCO SESTO

Mar de Leva

FARRUCO 1

FARRUCO SESTO

FARRUCO 2Tenemos una manera de ser, nosotros, los venezolanos, hombres y mujeres, que sorprende a la gente de otras partes del mundo. Cosas buenas, digo.  Por ejemplo esa universalidad del abrazo, cálido, profundo, verdadero, que lleva el saludo, en su concepto mismo y por supuesto en su práctica, a algo mucho más allá de un gesto ritual o de una formalidad. Con el abrazo revelamos nuestra disposición generosa y abierta hacia cualquiera, hacia la humanidad entera, sin complejos.  Yo he dicho más de una vez que “el abrazo es venezolano”. Porque creo que nos hemos ganado esa distinción.

Otra de las cualidades nuestras, que a veces no es apreciada como se debe por quienes no nos conocen bien, es la de la alegría caribeña, perenne y contagiosa que nos engalana la vida, aun en medio de la adversidad. Y no es una alegría banal, irresponsable, como alguien ha pensado o pudiera pensar.  Es una alegría de vivir, tan enraizada en nosotros que no se diluye con las dificultades.  Una alegría en cierto modo filosófica, como si proviniese de las entrañas del pensamiento,  pero muy natural. Seguramente para sacarle provecho al lado bueno de la existencia y desterrar el lado malo.  O simplemente, en colectivo,  para combatir contra la desgracia que en toda vida es posible, afirmándose al mismo tiempo en la esperanza.

Por estas y otras parecidas cualidades nuestras, de naturaleza sencilla pero profunda, es que yo digo que jamás el enemigo podrá vencernos.   Aunque él trabaja sin descanso para conseguir nuestro desánimo como una pieza indispensable de su perverso plan,  no podrá lograrlo.  Porque somos un pueblo con gran sentido de la dignidad, que de ninguna manera se doblega. Que no va a ceder en su sentido de la vida, ni en su mirada sobre si mismo y sobre el mundo.

¿Por qué traigo estas cosas a colación? Porque estos días nuestro ánimo está de fiesta aun más que de costumbre. Se siente especialmente la alegría. Y es que el sabor de la victoria es muy grato.  Y más cuando esa victoria va en beneficio de todas y de todos. En beneficio de la Patria.

Venga un abrazo, hermano.

Fuente: blog con farruco

VENEZUELA: SUMISIÓN, GUERRA Y PERIODISMO DE ENCUBRIMIENTO. MARCOS ROITMAN ROSENMANN

Aunque publicado en agosto-septiembre de 2017 en La Jornada, Le Monde Diplomatique y otros medios de izquierda, este artículo del sociólogo, ensayista y profesor chileno Marcos Roitman Rosemann conserva plena vigencia en sus postulados esenciales. La guerra mediática contra el proceso bolivariano no sólo ha continuado, sino que se ha acentuado y ha adquirido matices cada vez más injerencistas y absolutos. En el contexto del debate general acerca de este fenómeno, invito a su relectura. 
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Informar no es tarea fácil. El periodismo de guerra es, tal vez, el más complejo. Inmerso en una batalla sicológica, está destinado a crear una opinión pública sumisa, acorde con los objetivos militares. Hoy, se ha decidido que Venezuela es un objetivo militar estratégico para Occidente. Una guerra entre el bien y el mal. Democracia versus dictadura. En esta guerra todo vale. Hasta el Vaticano se ha decantado. La Iglesia se siente amenazada y decide apoyar a los responsables de la violencia callejera, pero comprometidos con Dios, la familia y la moral católica. El papa Francisco se quita la careta, se decanta por la oposición, que ha quemado, baleado a trabajadores, mujeres y niños. Lo mismo hizo la Iglesia en Chile con el gobierno de Salvador Allende, en 1973. Apoyó el golpe. Luego vendrían las lágrimas y los arrepentimientos. Era tarde. Miles de ciudadanos habían sido detenidos, torturados y asesinados. El argumento es siempre el mismo: la fe está en peligro y la amenaza a los católicos.
El periodismo y los medios de información pertenecientes al establishment de los distintos países del bloque occidental han tomado una decisión: retrotraer a Venezuela a los tiempos del neoliberalismo, la economía de mercado y el pacto interoligárquico. Sin excepción, desde esta trinchera fundamentalista, alteran hechos, crean acontecimientos y fomentan el odio hacia el pueblo venezolano contrario a dichas posiciones y que sólo quiere vivir en paz. La última elección a la Asamblea Nacional Constituyente lo demuestra, pero la declaran ilegal y un fraude de ley. No aportan argumentos, salvo violencia, el sabotaje y la sedición golpista.
Mientras unos ejercen el derecho a voto y reclaman participar, otros queman urnas, ponen barricadas y lanzan cocteles Molotov contras las fuerzas armadas y la policía ¡Vaya dictadura más extraña! La oposición campa a sus anchas, desconoce el Poder Ejecutivo, amenaza a sus adversarios, los quema, impide ejercer derechos, usa la fuerza, manda a sus militantes a destruir edificios públicos, sabotear las elecciones y poner barricadas, vanagloriándose de este comportamiento. El mundo al revés. Tal vez por ese motivo sus representantes son admiradores de Francisco Franco, Augusto Pinochet y se sienten cómodos con el discurso neonazi y fascista. Para los incrédulos, sólo dos frases. Lilian Tintori, abanderada del antichavismo y compañera sentimental de Leopoldo López, declaró: Los opositores venezolanos es normal que vitoreen a Francisco Franco. Si viviera, nos apoyaría, como Rajoy. Y el ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, detenido por sedición y llamar al golpe de Estado, dijo sin complejo alguno: Augusto Pinochet era una demócrata al servicio de su pueblo

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DRON. LUIS BRITTO GARCÍA

luis britto 1

LUIS BRITTO GARCÍA

1

En un país colonizado del África un hacendado muestra cómo mantener la disciplina, y dirige a control remoto una “Avispa”,  pequeño helicóptero que se estrella contra un peón y estalla.

2

En la guerra de contrainsurgencia las balas llevan cámaras que graban la trayectoria del proyectil desde el ánima del arma hasta la frente de la madre que cae abatida.

3

En una base aérea de Estados Unidos los adolescentes que la visitan confunden una cónsola con un videojuego y dirigen los drones en vuelo contra la propia base, que revienta en añicos.

4

Un teniente coronel en un cubículo de Las Vegas recibe la orden de repetir el ataque contra una casa en el Yemen ya demolida por un dron, a fin  de arrasar con  hombres y mujeres que acuden a rescatar heridos y cadáveres. “Pero eso es lo que hacen los terroristas”, objeta. Un micrófono repite la orden de repetir el ataque. Más tarde,  ordena repetirlo contra los dolientes que acuden al entierro.

5

El Presidente de Estados Unidos inicia la reunión  de la Kill list, la lista de asesinatos selectivos o más bien sicariatos teledirigidos de hombres, mujeres, niños, que autoriza semanalmente  contra países con los cuales no está en guerra. Mientras elige del exquisito menú, una llamada lo interrumpe para comunicarle que ha ganado el Premio Nobel de la Paz.

6

El técnico que dirige el dron desfallece al ver que en la pantalla aparece el rótulo de Pérdida de Contacto. Se alivia al recordar que al perder contacto el dron regresa automáticamente: se sobresalta al recordar que el artefacto vuelve con su carga intacta, que la pérdida de contacto  impide anular la orden de que estalle.

7

Los asesinos a control remoto celebran el nuevo método de asesinar sin temor ni riesgos. Como buenos ignorantes, desconocen lo que cualquier aeromodelista sabe: las frecuencias de un aparato teledirigido pueden ser interferidas, voluntariamente o por casualidad, haciendo que los drones asestados contra un Presidente se desvíen y estallen antes de alcanzar el objetivo.

8

El Presidente del Imperio había afirmado anteriormente sobre el mandatario amenazado que había que sacarlo del poder. La opositora María Corina Machado, declaró en televisión: “aquí nadie está chupándose el dedo y pensando que Maduro va a salir por la buenas, por Dios. (…) La salida es por la fuerza, y fuerza es fuerza”.  El Presidente Santos profetiza el 11 de mayo para Venezuela  “un cambio de régimen, que vendrá y vendrá muy pronto” e insiste en agosto que “Veo cerca la caída del ‘régimen’ de Maduro”, precisando que “ojalá mañana”. En Miami el showman  Jaime Baily  conoce el plan de asesinar al  Presidente de Venezuela a control remoto, y ofrece comprar otro dron para ello: “Me dijeron: el sábado vamos a matar a Maduro con drones. Hemos probado los drones en Caracas, funcionan. Y yo les dije `hágale´, `vamos para adelante´”. La animadora Patricia Poleo lee en Miami  un comunicado de una supuesta organización clandestina que se responsabiliza por el atentado. Los responsables ni son clandestinos ni se esconden. La posibilidad de matar sin riesgo y sin consecuencias al mismo tiempo anestesia la cobardía y exalta la prepotencia de las conciencias teledirigidas.

9

El incidente narrado en el punto 1 es de La misión Barzac, última novela de Julio Verne antes de su muerte en 1905. El del punto 2, es de mi novela Abrapalabra (1980). El del 3 es un episodio del dibujo animadoBeavis & Butthead, de Mike Judge (1997).  El del 4 es de la película Good Kill, escrita y dirigida por Andrew Nicol (2014). Todos los demás  son repulsivamente verídicos.  En este mundo traidor la realidad no sólo supera la ficción: la contamina.

10

Decía Lenin que el terrorismo es el recurso de un movimiento político que no ha podido relacionarse con las masas. El atentado contra el Presidente Maduro revela que la oposición no tiene ascendiente para calentar la calle, ni vínculos para sublevar al ejército. En dos décadas, es el segundo intento de magnicidio en el que recurren a las oligarquías de Colombia. No tenían más plan que salir de Chávez, ahora no tienen más proyecto que salir de Maduro. Pero ni la muerte del primero ni la amenaza contra el segundo acabarán con el bolivarianismo. A las revoluciones no las matan los drones, sino los ladrones.

Fuente: Blog del autor